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Historia 53277 — capítulo 7
Capitulo 7:Te encontré
El olor a mar llenaba las fosas nasales del rubio. Se quedo quieto de pies con sus rayban aún sobre los ojos, miro de nuevo el post-it que Cody le había dado con la dirección de la castaña, debía estar equivocado, esa casa no era una mansión veraniega como había imaginado, era una casa normal, familiar, con las puertas y ventanas blancas y el tejado oscuro…, suspiro, la típica casa americana con jardín de entrada ¿en qué pensaba Mimi? Frunció el ceño, quizás ahora vivía con alguien, podía ser que se hubiera equivocado y el hijo de Mimi fuera de otro hombre, el suyo había muerto aquel día…, pero según Cody Mimi no se había vuelto a casar y el niño estaba inscrito en el colegio público del pueblo como Senshi Tachikawa, en preescolar, eso quería decir que tenía tres años, casi cuatro, la misma edad que tendría su hijo, si que se había dado prisa Mimi…
Avanzo por el jardín plagado de juguetes hasta la blanca puerta de madera, el corazón le latía fuertemente en el pecho, ¿aun estaba a tiempo de irse? No tenia porque estar allí…, habían pasado cuatro años…ya no tenía ningún sentido remover el pasado, pero necesitaba saber si estaba bien, pedirla perdón, o tal vez…, levanto la mano y llamo a la puerta, tal vez solo era un excusa para volver a verla.
Contuvo el aliento al ver que el pomo dorado de la puerta se giraba.
Sus ojos no podían creer lo que veían, era ella, era…
-¿Mimi?
Al fin la joven alzo la cabeza y lo miro, el corazón se le detuvo en el pecho, los ojos se le cristalizaron tras las gafas de sol, su pecho se lleno de aire, todo su cuerpo reacciono al volver a ver aquellos preciosos ojos
almendrados, aquellos preciosos labios rosas rellenos, aquellas mejillas sonrosadas que parecían cubiertas de un extraño polvo blanco al igual que parte de su larga melena y su ropa, ahogo una sonrisa al ver su camiseta rosa, algunas no habían cambiado, como ella que seguía siendo una preciosidad.
-¿Matt?
El corazón le dio un vuelco al volver oír su nombre de los labios de ella, parecía que ella estaba tan shockeada como él…
-¡¿Mamá?
La voz risueña atrajo la mirada de los dos, Yamato bajo su mirada al pequeño elfillo rubio que luchaba con las piernas de su madre para ser visto, y entonces, lo vio.
Se quedo totalmente flasheado, era igual que TK, podía haber sido una fotocopia en miniatura… volvió la mirada a Mimi justo cuando esta caía, la agarro fuertemente para evitar que cayera al suelo, y su olor inundo los sentidos del rubio. Meneo la cabeza, no era momento de excitarse, tenía una mujer desmayada de brazos, si alguien lo veía se armaría un gran escándalo, dios tenía que haber dejado que Cody lo acompañara…
-Ey- le dijo al pequeño que observaba la escena con claro interés- ¿Dónde está la habitación de Mamá?
El niño lo miro sorprendido, como evaluándolo, luego miro a su madre y frunció el ceño.
-¿Se ha dormido?
Matt levanto las preciosas piernas de Mimi bajo un brazo, dejándola tumbada sobre sus brazos, su cabeza se apoyaba en su hombro, sonrió sorprendido, era la primera vez que veía a su mujer dormir, elevo una ceja si estuviera despierta seguro que la encantaba el detalle romántico de que el marido la llevara en brazos a la cama… pestañeo dos veces, ese deseo estaba fuera de lugar, volvió a mirar a los ojos azules como los suyos.
-Sí, hay que llevarla a la cama.
El niño sonrió mostrando sus pequeños dientes blancos y paso como un ciclón por al lado de Matt escaleras arriba. Dios era rápido, eso no se lo podía negar…
Dejo a Mimi en la gran cama blanca llena de almohadas y cojines. Dios que guapa era, más de lo que él recordaba…
Matt se volvió al niño subiéndose las gafas de sol, no podía ser, pero dios era igual que TK…
-¿Cómo te llamas?
-Sen Tachikawa.-Senshi… era el hijo de Mimi-¿Y tú?
Matt sonrió al chico.
-Yamato Ishida.
El niño le devolvió la sonrisa, ¿Y si el padre de Mimi lo engaño? ¿Podría ese niño ser su hijo? Pero ¿por qué Mimi no le busco para decírselo? Abrió la boca para cuestionar al niño, pero un olor a quemado le hizo fruncir el ceño, el niño también lo noto porque lo miro con el mismo ceño fruncido.
-Quédate aquí y cuida de Mamá.
El niño afirmo con la cabeza y se tumbo sentó junto a su madre sobre la cama.
Yamato bajo cauteloso las escaleras espirando para poder seguir el olor, cuando llego a una puerta donde un humo negruzco salía por debajo no lo dudo, algo estaba quemándose, saco el móvil del pantalón, tal vez debería llamar a los bomberos, dio un golpe en la puerta y se hecho para atrás, al ver que el humo salía de una especie de horno, guardo el móvil de nuevo en su bolsillo y se dirigió al electrodoméstico, apago el horno y abrió la puerta de cristal, tosió cuando el humo le golpeo en la cara y paso a su garganta, volvió la cara y agarró el trapo que había en la encimera, cogió la bandeja con una serie de … frunció el ceño, ¿cagaditas chamuscadas?
-Oh…las galletas.
Yamato se volvió y vio a Mimi en la puerta con su hijo en brazos, por alguna razón que no comprendía la estampa le llenaba de calor la sangre.
-¿Esto son galletas?
Mimi se puso ceñuda y lo miro con reproche.
-Erangalletas de mantequilla y canela- suspiro apenada, Matt dejo la bandeja en la mesa de la cocina- ahora tendré que volver a empezar.
-¿Es un bombero como el papá de Will?
Yamato no miro al niño si no que dirigió una mirada severa de curiosidad a Mimi, que estaba pálida mordiéndose el labio inferior.
-No... El señor Ishida es cantante.
El niño lo miro curioso.
-¿Te sabes la canción de la arañita?
Yamato no pudo evitar sonreír.
-Me temo que no.
Mimi suspiro sin sonreír, bajo al niño al suelo.
-Sen ves a casa de la señora Valery a jugar con los perros, dila que será un momento ¿de acuerdo?- él niño sonrió a su madre y esta le beso la mejilla. Matt se cruzo de brazos viendo aquella imagen tan tierna, el niño desapareció tras la puerta de la cocina y Mimi se volvió a él sin ninguna ternura en los ojos- ¿A qué has venido?
Mimi no lo podía creer que Yamato Ishida el líder del grupo de moda, elegido uno de los hombres más atractivos del planeta estuviera en su cocina mirándola con esa curiosidad, esa mirada azul severa, mierda, para ella no era el gran Yamato Ishida estrella del rock…, para ella él era Matt, ese niño rebelde porque se echaba a la espalda todas las responsabilidades del mundo, ese adolescente que volvía locas a todas las chicas del instituto con su largo pelo rubio y que la ignoraba, hasta aquel día..., para ella también era Matt el chico con el que había perdido su virginidad, el padre de su hijo y… su ex marido, él que se había besado con su ex novia el día de su boda, frunció el ceño y lo miro duramente, ella no tenia que avergonzarse de nada.
-Creo que ya era hora de que habláramos.
Mimi miro a Matt que estaba sorprendentemente tranquilo, maldita sea, ella tenía ganas de llorar, de chillar que aquello no le gustaba.
-Han pasado cuatro años Matt, ya no tiene sentido.
-Para mí sí tiene sentido- El rubio se cruzo de brazos sobre el pecho - ¿No crees qué Sen se parece mucho a Takeru?
Los ojos de Mimi se abrieron hasta el punto que pensó que se le saldrían de las orbitas. ¿Creerlo? Siempre lo había sabido, su hijo había sido muy parecido físicamente a TK, ojala también hubiera heredado su personalidad tranquila y afable…
-Es posible.
Matt elevo una ceja.
-¿Posible?
La castaña suspiro, esa conversación no debería estar sucediendo.
-¿Cómo me has encontrado?
Matt rodo los ojos y ladeo la cabeza.
-No creo que eso sea ahora lo más importante… - La miro severamente- ¿Senshi es hijo mío?
El corazón de la castaña se le detuvo en el pecho, se mordió el labio inferior, ¿por qué ahora? Maldita sea, pestañeo evitando las lagrimas que se agolpaban en sus ojos, se había ido por él, sabía que si Matt se enteraba de la realidad no habría firmado el divorcio, su padre le había explicado la conversación que habían tenido en el hospital, aun así, estuvo ingresada quince días más por el riesgo de perder al bebe a causa de la caída, pero él no apareció ni un solo día, ni una llamada, ni una carta, ni un ramo de flores, nada, bueno los papeles del divorcio firmados, entonces se dio cuenta que Matt no la quería, que solo se ataba a ella por el bebe, y eso no era justo…
Pero ahora, estaba allí, había visto a Sen, y se había dado cuenta, ya no tenía sentido seguir ocultándolo…
-Sí.
La castaña alzo su mirada esperando encontrarse con una mirada enfadada, severa, pero lo que vio la encogió el corazón, Matt se había agarrado con las manos por detrás a la encimera, como si le costase mantenerse en pie, y miraba al suelo con los ojos cristalinos, nunca le había visto ese azul claro en los ojos, y tenía una débil sonrisa en los labios. Trago saliva, tal vez debería habérselo dicho antes…
-Matt, yo lamento no habértelo dicho antes.- Bajo la vista al ver que él la miraba- Yo solo quería que fueras libre de hacer tu vida, no quería… no quería atarte, no quería que estuvieras a mi lado solo por Senshi…
Matt elevo una ceja.
-¿Seshi sabe quién es su padre?
Mimi lo miro avergonzada.
-No…, aun es muy pequeño y no suele preguntar, cuando lo hace cambio de tema y…
-¿Pensabas decírselo algún día?
Ahí estaba, pensó triste Mimi, hay estaba esa mirada furiosa y severa, se mojo los labios.
-Bueno, pensaba contárselo todo cuando tuviera edad de entender.
Matt la miro exasperado.
-¿Y cuando pensabas que iba a ser eso? Cuando tuviera edad de beber, ¿y qué le ibas a explicar entonces? Que su padre era un cantante que había dejado embarazada y abandonada a su madre, o mejor aún, que su padre era un viejo amigo de la infancia del cual te escondias. ¿No se te ocurrió pensar que al final me enteraría de que nuestro hijo estaba vivo?
Mimi lo miro ceñuda y claramente irritada.
-Obviamente no, ese era un problema que afrontaría más adelante. Hace años que alguien me enseño que las promesas a largo plazo no duran.
Las cejas de Matt se alzaron sorprendidas, abrió la boca, pero la volvió a cerrar, luego miro a un lado evitando la mirada de la chica.
-Siento lo que paso aquel día Mimi, quise explícatelo pero no tuve tiempo.
Las lagrimas de Mimi le nublaban la vista, mentiroso, claro que había tenido tiempo, pero no había nada que explicar, se había besado con Sora, hay acababan las explicaciones, prefería que se ahorraran los detalles, se paso la palma de la mano por los hinchados ojos, ella ya no lloraba, al menos no por él, se obligo a reconocer. Ya no era la niña estúpida que creía en los finales felices, ya no…
-¿Y ahora qué?
Matt pestañeo mirándola como si no la reconociera.
-¿Te refieres a Sen?- Mimi afirmo seria con la cabeza- Es mi hijo, y quiero ser su padre.-Mimi se mordió el labio de abajo - Creo que tengo derecho a eso.
-Claro, no te preocupes, yo hablare con él y le explicare…
-No- La corto serio el rubio- Yo hablare con él.
-¿Eso es todo?
Matt sonrió pícaramente, conocía aquella sonrisa, fría, calculadora, un escalofrió subió por la pequeña espalda de la chica.
-No Mimi eso no es todo- se acerco a ella, y se agacho al pasar por su lado- pero es lo más importante princesa.
Matt miraba aquellos grandes ojos azules que lo miraban con curiosidad, trago saliva, como se le decía a un niño pequeño que eres su padre. Suspiro, tenía que haber traído a Cody, el pensamiento le hizo sonreír, seguro que Cody le hablaría en términos legales, Tal vez para "eso" era mejor TK, sí Takeru era más paternal que él, volvió a suspirar, tenía que decir algo lo que fuera. Joder, ¿pero que se le decía a un crio?
-¿Ya…vas al cole, no?
El niño sonrió.
-Sí.
Bueno algo era algo.
-¿Y te gusta el cole?
El niño dudo.
-Sí, me gusta mucho todo, menos las niñas…Bueno Anna sí me gusta.
Las rubias cejas de Matt se alzaron y se crisparon sus labios al tratar de contener una sonrisa, su hijo lo decía enserio y lo miraba ceñudo.
-¿Anna es tu novia?
El niño lo miro horrorizado.
-Nooo, Anna es guay, juega al fulbol.
-Futbol- lo corrigió Matt- ¿Y por qué no te gustan las demás niñas?
-Porque dicen que son mis novias.
Yamato no pudo evitar reír.
-Bueno algún día te gustara, créeme.- Vio que el niño lo miraba como si estuviera loco- Y dime ¿te gustaría tener un papá?
Los ojos azules del pequeño brillaron.
-¿Uno de verdad?
Matt asintió.
-Uno de verdad.
El niño lo sonrió.
-Sí, Will se va con su papá en el camión de bomberos.
Matt sonrió él no tenía un camión de bomberos, pero podía alquilar uno si era lo que su hijo quería…
-Bueno…algo así- Matt se acerco al niño y se puso de rodillas delante de él. -Veras Sen, yo…- tomo aire- yo soy tu padre.
Mimi daba vueltas de un lado al otro de la cocina, eso tenía que ser una pesadilla, Matt quería a Sen, y si… ¿y si quería llevárselo? No podía perder a Sen lo amaba demasiado, era su hijo, pero ¿qué iba a hacer? Se llevo las manos a la cara, tenía que hacer algo no podía quedarse esperando a que Matt moviera ficha, dios, su padre iba a matarla. Su padre… no, su padre solo empeoraría las cosas… pero Sam… Sam sabría que hacer, pero no estaba segura de que no se lo dijera a su padre… suspiro ¿qué iba a hacer? Trago saliva y cogió el teléfono colgado en la pared, marco con dedos inseguros y tomo aire al escuchar el pitido de la señal.
-Sam Mackenzie.
-¿Sam?
-¿Meems?
Mimi suspiro.
-Tengo un problema…
Podía ver perfectamente la ceja oscura de Samuel alzarse.
-¿Qué has hecho esta vez?
Mimi frunció el ceño, no es que necesitara a su abogado cada dos minutos…
-No, no es por mí, esto tiene que ver con Sen…
El abogado soltó una carcajada.
-Por qué será que no me extraña, ¿ha roto otro escaparate?
Mimi suspiro.
-No me temo que no- tomo aire de nuevo- el padre de Sen está aquí.
-¡¿Yamato Ishida? - Sin esperar respuesta el perplejo abogado continuó-¿Cómo es posible? ¿Qué demonios quiere ese Mick Jagger venido a menos? Maldita sea ¿y tú le has dejado entrar? -Mimi apoyo un hombro en la pared, ahora vendría la bronca de Sam…, suspiro, y volvió la mirada para encontrar unos ojos traviesos mirándola, se mojo los labios, ¿Por qué no estaba más feo? ¿Por qué no se había dado a las drogas y se había quedado anoréxico? ¿Por qué no estaba calvo? Y lo peor de todo cerró los ojos ¿por qué estaba detrás de ella en SU casa?- ¿Me estas escuchando?
-Eh… sí perdona Sam, tengo que dejarte,- sin escuchar al abogado que se negaba a colgar, continúo- y por favor no se lo digas a él.
-¿Pidiendo refuerzos princesa?
Mimi se volvió sobresaltada tras colgar el auricular.
-¿Los necesito?
Matt sonrió encogiéndose de hombros.
-¿Quién es Sam? -Mi abogado.
Su sonrisa desapareció.
-Ya veo… ¿piensas prohibirme ver a mi hijo?
-No, pero no quiero perder a Sen… si has venido a quitármelo yo no…
-No he venido a quitártelo.- Mimi lo miro sin confiar del todo- pero quiero ser su padre, ya te lo he dicho, así que puedes decirle a Samanta que no intente nada para apartarme de mi hijo, porque no lo vas a conseguir.
Mimi elevo una ceja.
-¿Quién es Samanta?
El rubio se cruzo de brazos.
-Me has dicho que tu abogada se llama Sam…
-Sí, Samuel Mackenzie.
Matt pestañeo y sus ojos se volvieron más oscuros.
-No voy a apartarme de mi hijo Mimi.
-¿Y qué quieres? ¿Qué vaya los veranos a Japón? ¿O de gira contigo? Esa no es vida para un niño.
Matt entrecerró los ojos.
-Quiero conocer a mi hijo.
-No te lo impediré. Pero Sen está acostumbrado a vivir aquí, conmigo. Es demasiado pequeño para entender mi ausencia.
Matt ladeo la cabeza.
-Bueno ese tiene fácil arreglo.
Mimi lo miro confusa.
-¿Qué quieres decir?
-Puedo instalarme aquí hasta que Sen se acostumbre a mí, - sonrió- me vendrán bien unas vacaciones…
La mandíbula de la rubia cayo, no podía estar hablando en serio, ¿Cómo iba Yamato Ishida a vivir con ellos….? ¿Qué le iba a decir a la gente? ¿A su padre?
-Es broma verdad,-al ver la expresión del chico añadió casi en un grito- ¿Qué crees que pensara la gente?
Matt se encogió de hombros y la sonrió pícaramente.
-No me importa lo que diga la gente.
-A mi sí.
-Bueno en ese caso… - se dirigió hasta quedar pegado a Mimi, él corazón de la castaña se acelero, lleco un dedo a la barbilla de la chica y la alzo obligándola a mirarlo- no tienes por qué preocuparte, por que pensaran que somos un bonito y joven matrimonio.
-Nosotros no…
-¿A qué crees que vine? El divorcio no es válido así que tú y yo seguimos casados princesa.
Las pupilas de Mimi se abrieron al ver el azul oscuro de los ojos de Matt y supo que no mentía, trago saliva cuando noto que la cara del rubio se acercaba a la suya y creyó desmayarse cuando los labios del chico se posaron violentamente sobre los suyos.