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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 10
Todo se trata de Actitudes.
Dedicado a Ester Fiorani :)
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-¿Interrumpo algo?
-¿Qué haces tú aquí? - preguntó Hermione con el ceño fruncido totalmente. Draco enarcó una ceja.
¿Pasaba algo ahí?
Si. Pasaba algo entre esas dos.
-Hola, Herms - sonrió cínicamente la otra mujer, dando un paso hacia ella.
-No me llames así - escupió la castaña, interponiéndose entre ella y su casa. Malfoy pensó que verdaderamente parecía una leona protegiendo su madriguera. Una leona perfecta.- Sabes que ya no puedes. Lo perdiste tras tu actuación de la última vez.
-Hermione, por favor…
El rubio seguía mirándoles como si de juego de ping pong se tratara.
-¿A qué viniste? ¿A burlarte de mis piernas flacas y mis pechos pequeños? - le espetó la castaña, entre dientes. ¿Quién podría ser tan cínica de venir a su casa a… seguir fingiendo?
Draco enarcó una ceja y sonrió de costado. Definitivamente, él no pensaba que sus piernas eran flacas. Ni mucho menos que sus pechos… ¡Control, Draco control!
-¿Eso te dijo Harry? Wow, y yo que pensaba que eran amigos… - dijo la pelirroja, lanzándole una mirada inquisitiva a Draco. Hermione no supo porque pero una rabia comenzó a inundar sus sentidos. ¿Y si le devolvía la cachetada de aquel día? ¿Se vería demasiado obvio?
-Ginny, en serio… vete. Hoy no tengo ánimos y por si no te habías dado cuenta, estoy recuperándome de un estúpido ataque - dijo respirando fuerte. Draco frunció el ceño y rechinó los dientes -Si te atreves a descargarte conmigo te mandare a la…
-Por favor, Herms…
-¡Que no me digas así! - pataleó la mujer como si fuera una niña pequeña, haciendo sonreír genuinamente a Draco.
-Y yo soy la menor…
-Desgraciadamente, lo eres. Porque sino ese día te hubiese devuelto la cachetada, niña. ¿Cuándo entenderás que entre Harry y yo… ¡aish! ¡Solo somos amigos!- saltó en su sitio, irritada.
La exaltada posición de Hermione hizo que Draco dejara de pensar que esto era un jueguito. Esperen… ¿ella le había pegado? ¿No que eran amigas?
Ahora si que estaba confundido.
La pequeña de los Weasley siempre había sido la mejor amiga de la sangr… de Granger. Siempre. Desde que la cámara de los secretos se abrió y San Potter la salvó. Desde que Potter infló a su rechoncha tía muggle y se fue a vivir con ellos a … su cuchitril de mil pisos. Y todo empezó en quinto. Ahí comenzó a salir con los amiguitos de su hermano y luego se enamoró del Potter y este idiota cayó redondito cuando ella quiso. Y luego cuando la dejó… eso fue tan divertido… pero ahora NO. Porque ya no era amiga de Granger. ¿Verdad? ¿O era más divertido porque no lo era?
-Muy bien, Granger. Disculpa por venir a pedir una disculpa… y respecto a lo de Harry… mira, no peleemos por él: te lo cedo. Ahora tengo… otras metas en mente - indicó, mirando hacia Draco apreciativamente de nuevo.Hermione parpadeó asombrada. ¿Qué había pasado con su amiga Ginny?
El rubio, que había pasado toda su vida en Hogwarts causando esas miradas, no tuvo ningún problema en identificar la insinuación de la pelirroja.
Vamos, que era hombre y sabía muy bien que ella lo hacía por una razón: Seguro pensaba que entre él y Granger (la sola idea en su mente le hizo sonreir involuntariamente) había algo pasional. Merlín, ojala fuera solo pasional…
¿AH?
¿Ojala? ¿Pasional?
Esa pomada sí que jodía…
-Qué bueno, Ginevra. Espero que esas metas sean de realización personal. Mira que de eso te falta mucho.
-Óyeme, tú a mi no me vienes a hablar así.. - se indignó la pelirroja avanzando hacia la chica. Malfoy se movió rápido y se puso entre las dos mujeres, sujetando en el trayecto fuertemente las muñecas de la Weasley. Hermione cerró los ojos tratando de calmarse. Que Malfoy haya actuado así no contribuía a su autocontrol: es más ahora quería sacarle los ojos con las uñas… a Ginny. ¿De dónde había salido tanto odio hacia ella?
-Esta es mi casa y aquí hablo como quiero. Malfoy, justo ya se iba… ¿Por qué no la escoltas hasta la salida del edificio?
-Ella sabe caminar y bajar las escaleras sola. A mí no me metan en sus peleas de … mujeres despechadas - habló el rubio pero no se movió del sitio donde estaba.
-¿Entonces qué esperas? Ya te ibas, ¿no? - le espetó Hermione descargándose con él. Malfoy enarcó una ceja de desconcierto. *¿estaba loca? ¡Él que la defendía y ella que lo botaba!*Oh, ya, es que ella no sabía que él la estaba salvando del mocomurcielago. De todos modos, era una tonta. Una tontilla.
-Si, esto apesta, como siempre cuando te juntas con gentuza - soltó sin mucho tino y salió al pasillo que conducía a su departamento. Ginny miró a Hermione furiosa.
-Escúchame bien, Hermione. Estoy segura que no eres la chica buena que todos creen, eres una zorra, enredándote con Harry y con Malfoy a la vez. ¡Quien lo creería! La santurrona sangresucia dándose a revolcones con el príncipe de Slytherin… - lo último lo dijo realmente impresionada. Hermione contuvo una sonrisa. Ginny estaba loca. Ella nunca se enredaría con Malfoy. Nunca. ¿nunca, verdad?
Mientras que Ginny seguía hablando, Hermione solo estaba esperando el momento preciso para mandarla a volar a la 13º letra del abecedario - Lo que no entiendo es cómo Malfoy pudo rebajarse a tu nivel… habiendo tantas mujeres de verdad en todo Londres…
-¿Mujeres de verdad? ¿o Zorras de verdad? - la pelirroja le fulminó -Lo siento es que supuse que te incluías en ese rubro - Ginny parpadeó sorprendida. Hermione Granger nunca le hubiese contestado así - Y no me doy revolcones con Malfoy. Ni con Harry. Es solo que tengo amigos. Y esos si son amigos de verdad - dijo tranquilamente, ya comenzando a serenarse.
-¿Qué, Malfoy te enseño a ser mala? - pronunció la Weasley, con burla.
-Creo que si… y quien sabe tal vez me enseño a ser mala… también en otros campos - sonrió la castaña sin saber de dónde había salido eso - Buenas Noches, Ginevra Weasley - y sin más le cerró la puerta en las narices.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
-¡CRUCIO!
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
-¡Podías haber matado a la chica y traídome al otro!
-¡Mi señora! ¡Bajaron las defensas demasiado rápido!
-¡SOLO ERAN DOS! - gruñó la mujer, asestándole con furia otra potente tanda de cruciatus. El hombre gimió en el suelo. Tenía las manos atadas atrás con un lazo mágico que le cortaba la sangre poco a poco y las piernas entumecidas por el frio de la mazmorra hecha de piedra ancestral. El rostro enloquecido de la mujer hizo que el hombre no siguiera suplicando perdón. Pero sentía en cada una de sus fibras humanas el odio hacia esta manera de vida que había elegido, al principio por unanimidad y luego por obligación para salvar su vida. Lo malo de esto era que una vez dentro ya no se podía salir. Y él lo sabía muy bien. Su familia dependía de su decisión. De su precisión.
-Siento mucho este traspié, señora. Por favor, si usted considera necesario… máteme.
-No. No si lo deseas. Morirás cuando yo lo decida o cuando uno de tus traspiés te haga desaparecer - la matrona cambió la varita en su otra mano y levantó el mentón del hombre con la brusquedad propia de toda la pericia obtenida en batallas al lado de su Señor. Wolltrine se atrevió a observar esos ojos negros tachados por las miles de muertes que habían divisado la oscuridad de un reino que Gracias a Merlín no se había concretado, pero que ahora amenazaba con volver. Su ama frunció los labios y se alejó del hombre con parsimonia. Y antes de irse, volteó a mirarlo y con un movimiento de una de sus descuidadas manos las cuerdas liberaron sus agarrotadas extremidades y la sangre volvió a correr por sus venas. Literalmente, Wolltrine sintió renacer.
-Espero ordenes, señora.
-Debes vigilarlos. A ambos. Quiero saber que hacen, donde viven, con quien frecuentan. No escaparan esta vez. De eso te harás cargo tú. No vuelvas a caer... porque no soy mujer de dos oportunidades - y con un susurro de su larga y mugrienta túnica salió de la mazmorra, dejando a su servidor con una desagradable sensación de gratitud, agria gratitud en la boca.
Y era cierto: Bellatrix Lestrange no era mujer de segundas oportunidades.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
Había recibido una lechuza de Ginny diciéndole que tenía que ir a la Madriguera urgentemente.
Cuando llegó no había nadie, solo ella, y Harry estaba más que prevenido de estas situaciones. Solo tenía que ser tajante y no dejarse llevar por el escote de la hermana de su mejor amigo.
Pero Ginny, esta vez, no intentó seducirle.
Simplemente le dijo que los gemelos necesitaban hablar con él pero que ya se habían ido por el trabajo, dejándole a ella con el recado. Harry asintió y extrañado de la actitud de la pelirroja, se despidió, saliendo de la casa. Ginny le siguió hasta el punto exacto donde se desparecían siempre y le contó que había ido a la casa de Hermione a resarcirse.
Harry sintió que la ola de furia le llegaba al cerebro. Pero entonces Ginny le dijo que Hermione la había corrido llamándole zorra en frente de Malfoy y le había dicho que se lo cedía.Harry no le creyó ni una palabra. Pero al momento de irse cuando se despidió con un abrazo de él, vio resbalar una lágrima a su mejilla. Lagrimas que él tiempo atrás había secado por alguna plática arisca con Ron. Lagrimas que sabía que solo soltaba en momentos específicos.
Entonces cambió de dirección de aparición y se encontró en el callejón aledaño al edificio de la castaña.
Ufff.. a aclarar este asunto, otra vez.
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Sirius Black era un hombre práctico.
Hacía las cosas y si le salían mal, pues a pensar, mejor suerte para la próxima.
Remus Lupin era todo lo contrario.
Pensaba las cosas, luego de mil vueltas y agregaciones, los planteaba y si algo salía mal, lo pensaba de nuevo y así una y otra vez hasta que acertara.
Y aún así, eran mejores amigos.
Claro que no siempre andaban… juntos.
Hoy era uno de esos días en que te agarra la nostalgia y le mandas una lechuza al único amigo que te queda y le propones librarse del trabajo y tomarse un whisky de fuego en Cabeza de Puerco.
Y hablar de tus trivialidades y las buenaventuras de él.
-¿Y Tonks? ¿Cuántas veces se va cayendo de la cama?
-Ahora le he prohibido moverse de ahí. No quiero que se desmaye y se haga daño, o a ella o al bebé.
-Uhm… ¡lunático! ¡Estás creciendo! ¡No sabes lo orgulloso que me siento de ti!
-Ya, Sirius, ya. En serio, amigo, ¿Cuándo te llegara?
-Oye, Remus, por favor, déjame, no me bajes el humor, que estoy feliz.
-¿Y eso? ¿Te ligaste a otra hoy? - la sonrisa del animago le confirmó sus sospechas - ¡Sirius ya no eres un adolescente! ¡Tienes que madurar!
-Ya te escuchas como Molly, por Dios - Remus sonrió y apuró su vaso de whisky. Sirius se sirvió más, capturando el aroma fuerte de su bebida - Aunque, ¿sabes? Quizá tengas razón, Lunático. Quizá deba… no sé buscar a alguien para formalizar - esa última palabra fue la que hizo que Remus casi se atorara con la ardiente bebida.
-*¿Formalizar?*Sirius, hermano, ¿te encuentras bien?
-¡Oh, Remus! No te entiendo, primero que tengo que madurar y ahora que como es eso de formalizar… es tan difícil seguir las indicaciones del mundo… - continuó con un tono de mártir de Hollywood. Remus se carcajeó con ganas.
-¿Conociste a alguna chica que te impresiono hoy, verdad?
-¿Qué? Claro que no, yo no necesito conocer a ninguna para tomar una decisión así de importante en mi vida - manifestó el hombre, cambiando de postura a una más juvenil y tomando un trago más largo. Remus sonrió y comenzó a contar mentalmente.1, 2, 3, 4, 5, 6, 7…- Oye, Remus… dime, de casualidad no recuerdas tú a una tal… ¿Sullivan?
-¿Sullivan? - el licántropo rebuscó en los interiores de su mente por el apellido pero no encontró alguna referencia. A menos que…
-¿Su nombre?
-Marianne - respondió automáticamente el animago. Remus enarcó una ceja - creo, que Marianne o algo así, la verdad no recuerdo mucho… que extraño…
-¿No recuerdas mucho? Lo extraño es que recuerdes, Canuto. Ahora cuéntame, ¿Dónde la conociste?
Sirius suspiró resignado. Esto iba a tomar rato.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
-¿Herms? - pregunto el moreno, entrando con cuidado a la casa. No se escuchaba ningún sonido, excepto tal vez… ¿Agua? - ¡Herms!
-¡Estoy en el dormitorio! - exclamó la chica, con un quejido.
-¿¡Hermione!? - preguntó el chico, entrando alarmado a la habitación. La encontró en la cama, sentada y envuelta en una toalla larga, con el cabello mojado cayendo por sus hombros...
Harry parpadeó cohibido. Era realmente hermosa…
-Estoy bien… - le calmó la chica suponiendo la preocupación del moreno. Harry no apartaba la vista de tan magnífica escena. Hermione no se había dado cuenta del embelesamiento de su amigo. Estaba demasiado ocupada tratando de masajear su tobillo herido - Bueno, me resbalé en la tina… pero ya estoy bien. Solo es el tobillo y…
-Estaré afuera mientras te cambias - tragó en seco el muchacho y Hermione le volteó a mirar. El rostro del chico estaba sonrojado y la castaña supo que la vergüenza la consumiría. Harry semi-sonrió y cerró la puerta de la habitación con prisa.
-Mierda…-susurró la chica. ¿Cómo se olvidaba de cambiarse?¡Que vergüenza!
Se sujetó de la cama y saltó en un pie hacia el baño. Luego de cambiarse, no sin cierta dificultad, le avisó a su amigo.
-¿Y porque te… tropezaste? - le preguntó él, entrando, aun sonrojado. ¿Pero que le pasaba? Había estudiado 8 años con ella y… justo hoy le agarraba la manía de… ese patético pudor.
-Ah…resbalé en el agua. Creo que aun no ha regresado mi equilibrio - sonrió la chica invitándole a sentarse - Regresaste pronto - afirmó levantándose y sentándose a su lado. Harry asintió con un suspiro. Hermione se preguntó si debería contarle lo de Ginny. ¿Cómo reaccionaría su Harry?
-No tenía nada que hacer. La reunión transcurrió rápido. No teníamos cabeza para… pensar con su ataque de ayer. Necesitamos medidas drásticas. Los aurores que auxiliaron al final del atentado sospechan que Bellatrix está detrás de esto. Así que la están buscando… - se interrumpió. Hermione levantó los ojos del sillón y miró a Harry.
-¿Pasa algo? - le preguntó.
-Estás cansada - no era una pregunta. Lo estaba afirmando. Hermione asintió, derrotada y recostó su cabeza en el mueble. Pero Harry le cambió los planes. Se acercó a la castaña e hizo que ella recostara su cabeza en su hombro y le rodeó con los brazos.
-¿Te molesta si me quedo aquí?
-No - contestó la chica, sin saber como tomar esta muestra de afecto. Harry apoyó su barbilla en la cabeza de la chica y le acarició los brazos. El aroma de ella se mezcló con la colonia varonil de él y ambos disfrutaron del momento. Los ojos de la chica ya estaban a medio cerrar, realmente estaba cansada, seguro las pociones le dejaban exhausta…
Mientras, Harry se preguntaba cómo debería sacar a colación el tema de Ginny. ¿Se lo lanzaba de frente o le daba vueltas hasta que ella le contara? No. Lo mejor sería hablar ya. La incertidumbre le mataba. Sobre todo si el rostro burlón de Malfoy se cruzaba por su mente.
-Ginny me comentó algo de una visita… - susurró y sintió como la chica en sus brazos abría los ojos instantáneamente. Maldición, ¿la habría despertado?
-Si. Vino a disculparse. ¿Qué más hablaron en la reunión de la Orden?
-Hermione, no me cambies de tema.
-Mira Harry, dejemos el tema de Ginny aparte. Estoy harta que ella hable y que todos cumplan su santa voluntad - se indignó la chica levantándose del sillón y poniéndose frente al chico. Harry se acomodó en el sofá café y miró fijamente a la chica. Ella prosiguió - Escucha, sé que ella fue tu novia, Harry y se que posiblemente la sigas amando y que al ser la hermana…
-Yo no amo a Ginny - rectificó él firmemente sin perder el contacto con los ojos chocolate de su amiga.
-Eso dices de dientes para afuera, Harry. Lo mismo dijiste de Cho y ya viste. Además, cuando te separaste de ella porque Voldemort te perseguía dijiste que no la amabas tampoco y resultó que volvieron y luego rompieron y ahora me echa la culpa a mí de haberte arrebatado de su lado y sinceramente… - movió la cabeza, ofuscada, de un lado a otro.
-Herms, linda, en serio, ¿Crees que no estoy con Ginny por orgullo? - le preguntó, asombrado. Hermione se cruzó de brazos y comenzó a caminar de un lado a otro.
-Lo has hecho una vez, Harry. No me extrañaría que pasara otra vez.
-¡Pero que no me escuchaste? Terminé con Ginny porque no la amaba. Y… de todos modos, ¿a qué viene todo este ataque de celos? - inquirió él un poco fastidiado. Por otra parte, estaba la emoción de sentirse celado por ella. Y esta emoción, aunque no sabía porque primordiaba ante la otra.
-Wow, wow, un momento. ¿ataque de celos? ¡Ataque de celos el que me hizo Ginny hoy frente a Malfoy! - y cuando terminó de decirlo supo que había metido la pata completamente.
-Entonces si es verdad. Malfoy si estuvo aquí contigo - afirmó él, cambiando de tono a uno más sobreprotector y enojado.
-Si, si estuvo aquí conmigo - habló ella, sólidamente. En primera, porque era la verdad y en segunda, porque algo muy dentro de su mente le pedía que le sacara celos a Harry - Vino a ver como estaba y…
-Malfoy nunca se ha preocupado por tu bienestar, Herms. No me quieras hacer creer que de la noche a la mañana, justamente se le da por cuidarte. Así que no me mientas y dime que hacía Malfoy aquí - exigió, cansinamente. Hermione abrió exageradamente los ojos y la boca.
-¿Disculpa? ¡Ahora el que me hace una escena de celos eres tú! ¿Te estás escuchando?
-Dime, ¿Qué pensarías si la chica que más quieres acaba de ser asaltada por mortifagos fugitivos y luego se ve con el hijo de uno de ellos sin que nadie lo sepa? ¡EH? - exclamó el chico ya levantado. Hermione parpadeó y bajó la mirada sonrojada. Saber que era la chica más querida para Harry aumentaba su autoestima notablemente y bajaba su deseo de ser mala con él
-Harry… Malfoy vive en el mismo edificio que yo. Es normal que al pasar por mi puerta haya querido saber cómo estaba. Y eso de que es un hijo de mortifago que podría ser un seguidor me quedo bastante aclarado cuando me salvó de ese ataque y no me dejó sola, ¿Sabes? Además, se enfrentó a golpes con otro…
-Lo que no quiere decir que fuera una tetra…
-¡Deja de ver complots por todas partes, Harry! - explotó la chica, sujetando fuertemente el rostro de su amigo para hacerle reaccionar - Voldemort esta mas que muerto. Destruido. Por ti mismo. No va a regresar así vuelvan los Colagusanos de todo el mundo. Estamos en ventaja porque te tenemos a ti. No nos va a pasar nada mientras tu sigas aquí, ¿entiendes? Y no pienso dejar que te mueras durante mucho tiempo, ¿ok? - el chico asintió, alelado. Estar tan cerca de ella hacía que las ganas de volver a besarla volvieran. Y Hermione seguro se dio cuenta porque se alejó un poco de él y se sentó en el sillón.
-Ya es tarde. Creo que deberías descansar - le dijo acercándose, apartándole el cabello y estirando sus brazos hacia ella. Hermione le miró y suavemente se acurrucó en su pecho. Quería demasiado a este hombre. Más de lo que su mente podía reconocer.
-Gracias, Harry. Te quiero - musitó, antes de que el sueño la arropara majestuosamente y el ojiverde le musitara al oído su misma devoción.
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Luego de que ambos afectados se repusieran y tomaran la semana de descanso y reparamiento, el orden regresó a la vida de todos.
Un día, Ron y Luna anunciaron su compromiso. Otro, Remus anunció que su hijo sería varón. Otro más tarde, salió en el Profeta un artículo donde se anunciaba la liberación y posterior remuneración hacia Sirius Black y un recuento de su vida y daños irreparables que había causado el Ministerio al mandarlo a prisión sin un juicio justo.
Y otro día, Hermione Granger se levantó con demasiada energía para ser un día casual. Y luego, una bandada de lechuzas se asomó por su ventana y en cada una apareció una felicitación por su… ¡vigésimo segundo cumpleaños!
¡Lo había olvidado!
Rió con ganas y se estiró para enfriar los músculos y poder bañarse para ir a la ADA.
Cuando estuvo lista bajó alegremente las escaleras del edificio. Su cabello le había hecho la guerra pero ni eso había detenido su felicidad.
Abajo la esperaba Harry y Ron, junto a una sonriente Luna, que corrió nomás al verla y la estrechó en un abrazo fraternal muy potente. Luego le siguió Ron y cuando el pelirrojo dejó de asfixiarle en son de burla, Harry se acercó y la levantó del suelo en un abrazo dinámico. La chica sonrió y cuando este la bajó le dio un beso cálido en la mejilla. Hermione no recordaba un día más feliz en su vida.
Cuando entraron a la ADA, con Harry cogido de la mano de Hermione, parecía que nada podría ir mejor.
Pero entonces sonó el timbre y Harry se tuvo que ir a clase.Entonces ella también hizo lo mismo. Nadie sabía que era su cumpleaños así que podía descansar tranquila, sin que todo el mundo se le abalanzara y para evitar hipócritas saludos. Sin duda así estaba mejor.
Hoy solo tenía una clase de dos horas, mientras que Harry y Ron tenían que quedarse hasta más tarde.
Desde que el profesor Summerbee le había "expulsado" de escuchar sus clases, tenía más tiempo para descansar. Además, el curso no era un problema: tenía los conocimientos del libro. Los había leído hace tiempo. ¡Claro que sí! Y desde el ataque no se daba el gusto de salir sola a comer un helado de un metro… ¡Qué tiempos aquellos!
Un carraspeo a su espalda le hizo llamar la atención.
-Mmm… muchos abrazos, besos, regalos… - comentó su ahora conocida voz, y la chica le volteó a mirar interrogante. Malfoy le miraba inquisidor, apoyado en el lateral de su auto - Los vi en la mañana muy efusivos… Potter y tú. ¿Algo que deba saber? - se atrevió a preguntar y Hermione sonrió por dentro.
-Oh, eso. Es que, es mi… cumpleaños - dijo en un tono mal disimulado de indiferencia ante el acontecimiento.
-¿Hoy? - ella asintió caminando normal hasta que llegó a su altura. Malfoy ya había abierto una puerta - Ya - Claro, ¿cómo no pensó en marcar la fecha de cumpleaños de su vecina? Como si no pudiera dejar de pensar en ella.
-Entonces… ¿esto se ha vuelto una rutina? - le preguntó ella, mirando el carro, elocuentemente. Malfoy sonrió como solo él sabía y se apoyó de nuevo en la puerta semiabierta.
-Explícate - se limitó a decir, mirándole serenamente. Observó como ella se apartaba el cabello castaño del rostro, como siempre, (y sí, ya se había dado cuenta de eso) y le miraba divertidamente.
-¿Me esperarás todos los días al salir de la ADA? - habló ella, bajando la grada y acercándose al auto. Malfoy creyó atisbar un poco de sensualidad en el movimiento. Seguro eran visiones suyas. Aumentadas por el modelito que traía ella hoy.
-No tengo nada que hacer. Y por lo menos así puedo fastidiarte sin que Potter me lo impida… - comentó con una enferma alegría, según Hermione.
-Extraño concepto de amabilidad y cortesía - sonrió la chica comenzando a entender el juego del joven.
-¿Verdad que si? Entonces, ¿subes? - preguntó amablemente y con un ademán le señaló la puerta. Ella vaciló.
-Espera - dijo, a punto de subir - ¿Tú no tienes clase con Summerbee?
-Si, pero me la salte - contestó simplemente. Hermione sonrió, y sintió una enorme simpatía hacia el rubio. No tenía nada que ver que no les callera bien el profesor a ambos.
No, nada que ver.
Entonces ella, derrotada ante la inexplicable cortesía de su compañero, subió al auto y…si Draco pudiera les contara con lujo de detalles, como cerró la puerta con una libertad… única. Él le observó encender la radio del auto con la lengua entre los dientes, acto que distrajo su atención por unos segundos.
¿Por qué diablos estaba tan pendiente de cada cosa que hacia ella?
Se estaba imaginando cosas.
No podía estar tan al pendiente de ella.
Escuchó como ella comenzó a tararear la canción y segundos después a canturrear en voz baja.
No debería estar tan al pendiente de ella.
Luego vio como se cruzaba de piernas y recostaba en el asiento, para posteriormente observar las calles como también se le había hecho costumbre.
Realmente, Granger le intrigaba.
Esa manera de presentarse, de vestirse, de hablar, de sonreírLE, de actuar con Él…
Le intrigaba y le gustaba poder formar parte de su mundo…
Una idea circuló su cerebro y en vez de girar por el óvalo (plaza) se fue de frente hacia la calle de un conocido restaurant.
Ella se debió dar cuenta de su cambio porque dejó de mirar las calles para mirarle a él, mirar de nuevo la calle y un minuto después a él también, preguntándole con la mirada.
-Se me apetecía comer algo… ¿aun no has almorzado no? ¿O tienes planes para salir a comer con Potter? - pregunto ácidamente. Hermione lo notó.
-No. Estoy libre - contestó rápidamente. *Demasiado rápido,*se recriminó la chica. - ¿Por qué asumiste que almorzaría con Harry? - inquirió, curiosa. Malfoy no contestó inmediatamente.
-Escuche que andaban saliendo juntos - dijo al fin. Hermione dejó de mirarle y fijo su mirada al frente. Se sentía tensa. No sabía cómo decirle que no. No era lo mismo aclararle el tema a él que a… Ginny, por ejemplo.
-No dejes que Ginny te escuche decir eso.
-Ya no son amigas, ¿no? - le preguntó él, con cautela. Hermione sonrió con sorna más relajada.
-¡Wow! ¡Qué observador! - exclamó, arrancando un amago de sonrisa del joven rubio.
-¡wow! ¡Qué irónica! - le retribuyó en respuesta, causando la misma reacción en su compañera.
-Es una virtud recién descubierta… que me gusta mucho en realidad - le contó la castaña, realmente cómoda con la recientemente complicidad cogida con aquel chico. Algo que no sabía si estaba bien o si era producto del aire cumpleañero de su día.
-Oh - se limitó a decir él y se calló para poder pensar en algo más que decir. Se había dado cuenta que Granger le estaba dando confianza, la necesaria para romper el hielo y poder abrirse con ella… o para confesarle que se sentía un poco grato con su cercanía.
Solo un poco.
-¿A dónde vamos?*-*preguntó la muchacha, sin reconocer el camino, tal vez. Él solo sonrió de lado como tantas veces había hecho en Hogwarts para burlarse de su linaje y su aspecto "deplorable" y disminuyó la velocidad para apreciar (no sin cierta satisfacción) como la chica le miraba a su vez estacionando el coche en el local donde había sido su primer encuentro.
-Que recuerdos me trae este restaurant. ¿Lo reconoces, Granger? - inquirió él con sarcasmo. Ella le volteó a mirar, no con la molestia de siempre sino con esa expresión de incomodidad por el incidente de aquella vez. Malfoy dudó en haber cometido un error cuando ella le contestó:
-Desearía no hacerlo - y abrió la puerta para salir con rapidez. El chico frunció el ceño. Temía haberla regado. Tan bien que ibas, víbora…
Caminó hacia el interior seguido de Hermione, que observaba el lugar con curiosidad.
El decorado era de colores tenues, le hacía recordar al gran comedor por su amplitud, las lámparas empotradas en la pared le daban la sensación de volver a ver las antorchas en su sala común y el suelo, cubierto por una alfombra gris grande, les guiaba hacia las mesas en el fondo de la estancia.
Hermione casi silbó.
Ahora entendía porque a Malfoy le gustaba este lugar muggle.
-Sr Malfoy - les saludó un mozo joven que se detuvo en Hermione un par de veces antes de mirar a su cliente conocido. Malfoy, que se había dado cuenta de las miradas del joven, le pidió una mesa alejada del resto y el mesero les condujo hacia el fondo, cerca a una ventana que daba a un pequeño jardín improvisado.
-¿Te conocen? - preguntó ella y Malfoy enarcó una ceja elocuentemente - mejor dicho, ¿Cómo te conocen? ¿vienes seguido?
-Siéntate. Y si. A veces, cuando salía temprano de cuidar a la nena del alcalde - Hermione asintió observando el lugar por segunda vez con avidez - Así que… ¿cuántos años cumples?
-Eso, no se pregunta - contestó ella, sin embargo dejó de mirar a su alrededor y fijo su mirada en él - Pero supongo que tu misma edad - se encogió de hombros.
-Ow, ¿23? - tanteó Malfoy, colocándose la servilleta en las piernas. Hermione, que estaba haciendo lo mismo, le miró sorprendida.
-No, 22. ¿Eres mayor que yo?
-Eso parece - enarcó las cejas él, revisando su carta.
-Es decir… ¿Cómo es que eres mayor que yo? Se supone que por cumplir en setiembre yo debería haber pasado a primero un año después de lo que fue y… ¿Cuándo es tu cumpleaños?
-Eso no te importa - escupió él y al instante supo que la había cagado. Cerró los ojos, mordiéndose la lengua. Hermione bajó la mirada de inmediato. Sintió retroceder todo el juego desde el inicio - Lo siento. Es que no estoy… acostumbrado a esas preguntas… 5 de junio - Hermione asintió, aceptando la disculpa y perdiéndose en la carta - Así que 22 - habló el chico, tratando de retomar la conversación - No has vivido nada eh, ¿Granger? - continuó en un tono juguetón.
-Tú solo tienes un año más que yo - respondió ella riendo. Malfoy pensó que ella nunca le había parecido más…¿linda?
-Pero años de experiencia - acotó el joven, llamando al mesero para la orden.
Hermione rodó los ojos. No quería saber experiencia en que.
Se lo imaginaba.
-¿Quieres helado? - le preguntó él de nuevo.
-Mmm, bueno…
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-Disculpe, Srta… - se fijó en la plaquita que colgaba de su blusa morada con bobos - …Knoll, si. Buscaba a… Sullivan, Marianne - en cuanto terminó de dar el nombre supo que la recepcionista del Profeta no se llevaba bien con su reportera. Le dio una identificación y registró su varita. Señaló un pasillo a su izquierda y le dio las indicaciones necesarias.
Había papeles volando por todos lados. Sirius siempre se imaginó que un diario siempre sería así pero no creyó que tanto. Tuvo que esquivar un par de portadas y revistas que esperaban ser aceptadas y cuando llegó al pupitre indicado no encontró a nadie. Se dirigió entonces al escritorio más cercano y la mujer que estaba ahí casi se atora con su café.
¡Era Sirius Black, Por Merlín!
-¿Marianne Sullivan?
-Sal-lió… está en… oficina de… director… - balbuceó. Sirius agradeció y regresó elegantemente al pupitre de la reportera buscada. Se sentó en la silla y observó los recortes pegados en la parte delantera. En especial se fijó en su propio artículo, en el cual un simpático y maduro Sirius Black le sonreía con picardía. Entonces buscó en los otros periódicos. Encontró una agenda, y revisó como un cotilla el itinerario de la mujer.
-Em… Sr. Black, está sentado en mi sitio - le habló la ya conocida castaña. Hoy vestía una blusa azul eléctrico que al parecer de Sirius le hacía mucha justicia. Con una mano en la cintura y la otra en la que sostenía un papel le invitó a levantarse - Y si no me equivoco… esa es mi agenda personal.
-Si, siento mucho haberla leído. Fue algo casual, lo juro - se levantó el hombre, cediéndole el sitio a la chica.
-Sí, claro, le creo - continuó ella, apartando todos los papeles de la mesa y en el trayecto llevándose consigo el articulo del simpático Sirius. El hombre se sintió ofendido - ¿a que vino desde tan lejos?
-Quería agradecerle por publicar ese artículo - señaló el mencionado - No accedí hablar con usted y de todos modos… espera, ¿puedo hablarle de "tú"? Es que no estoy acostumbrado a utilizar el usted a menudo… Correcto. Como decía de todos modos lo publicaste. Creí conveniente entonces…
-¿invitarme un café? - adivinó ella desencajando el rostro del animago. Sirius abrió unas cuantas veces la boca sin decir nada y finalmente sonrió, derrotado.
-¿Cómo supiste…?
-Mi amiga. Te dije que era como si hubiese mantenido una relación contigo. Lo sabía todo de ti. Por eso pude hacer el artículo. Ahora, no me caería nada mal el café… tendría más privacidad… - agregó señalando hacia sus compañeros en los demás cubículos.
-Claro. Vamos, entonces - aceptó Sirius, dejándole salir primero, con cortesía. Ella sonrió enigmáticamente y antes de salir de la sala recogió su abrigo de la puerta.
-Así que… ¿le gustó a tu amiga Granger el artículo?
-Si. ¿Qué? ¿Qué tiene que ver Hermione en esto?
-Oh, Hermione, claro, la amiga de Potter. Ella llamó a la Rita. Por cierto, ¿están saliendo?
-No. Hermione es hermosa y tienes muchas virtudes pero no podría salir con alguien tan joven…
-Me refería a Potter.
-Ah, no, no. No, son… son solo amigos. Y no me preguntes más de Harry porque no estoy apto para dar información acerca de él…
-Nah, no importa. No estoy de servicio - aclaró la castaña, pasando por delante de la recepcionista como si nada. Sirius recogió su varita y la alcanzó.
-¿Por qué actúas como si fueras dueña del Profeta? - preguntó, burlón.
-Porque lo soy - sonrió la mujer, dejando a Sirius perplejo.
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-Eso no es cierto. Harry saltaba cada vez que me insultabas porque es mi amigo…
-Por favor, Granger… es claro, le gustabas a Potter y a Weasley… desde siempre. Tú eras la única que no te dabas cuenta. Es más, medio Hogwarts sabía que también te gustaba la comadreja. ¡Qué malos gustos tenías por Dios! Y luego, fue lo de Potter con la peque Weasley…
-No niego lo de Ron… pero con Harry… solo éramos amigos…
-¿y ahora? - preguntó más interesado. Ella estaba moviendo la cucharilla en la copa de helado, ya terminado.
-No creo poder arriesgar mi amistad de años con Harry por una… reacción hormonal…
-Piensas demasiado, Granger. ESE es tu problema - sentenció Malfoy haciendo sonreír a la chica. Luego pidió la cuenta y canceló rápidamente.
Abrió la puerta para que ella subiera al auto y al hacerlo, se dio la vuelta rápidamente para seguir con su camino.
-¿Te dejo en tu casa o en la ADA para que esperes a Potter?
-¡Que entre Harry y yo no hay nada!
-Entonces en tu casa.
-Si, por favor.
-Vale - le cortó y arrancó el auto en silencio. Y así transcurrió el resto del trayecto. Ninguno de los dos habló. Quizá por eso el trayecto les pareció tan largo. Y aburrido.
En cuanto detuvo el carro, Hermione abrió la puerta inmediatamente y se bajó. Ese silencio incomodo le estaba matando.
Draco se demoró un poco al salir. Necesitaba algo, algún motivo que le ayudara a detener por más tiempo a la chica.
¿Un regalo?
Y sin embargo, cuando llegó a su piso, Hermione le estaba esperando frente a su casa.
-Quería agradecerte por la comida - explicó la joven a lo que Malfoy asintió - Nos vemos, supongo - habló y se dio la vuelta para abrir su puerta. Draco dudó pero le sujetó de la muñeca y le dio vuelta.
-Feliz día, Granger - dijo y le dio un inesperado beso en la mejilla. Hermione asintió enérgicamente y algo sonrosada. Malfoy no supo que pensar del gesto. Así que se dio la vuelta lo más rápido posible y si hubiese podido hubiera desaparecido "literalmente" del mapa.
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Hola a todos y a todas:
Ya terminé mi ciclo de U. Pero cuando pensaba que todo iba bien… y que iba a tener tiempo para mi misma y mis escritos pasó lo impensable y…
Mi Amiga Ester Fiorani de tan solo 18 años murió el sábado a las 9 de la noche por un derrame cerebral. Nadie se explica que causó esto pero bueno. Es muy doloroso porque era mi mejor amiga. Maduré con ella y me hizo una mejor persona. Ahora entiendo que está en un mejor lugar y estoy más tranquila, sin embargo no creo poder avanzar las historias por algunas semanas.
Espero comprendan. De cualquier forma dedico este capitulo a mi bff Ester Fiorani.
Quiero que sepas que te extrañaré mucho, Xelita, aun no me hago a la idea, pero tengo un vacío profundo en el pecho. Te quise, te quiero y te querré siempre.
J Gracias por estar siempre ahí, gracias porque sé que ahora tú me cuidaras J
Mayi
PD: De adelanto entonces les digo, Feliz Navidad , que la paz inunde sus corazones y el regocijo de tener a sus seres queridos juntos, ilumine su vida como el sol al cielo. Soy consciente que en esta Navidad, Dios me ha regalado mi Ángel de la guarda personal. Preparemos nuestro corazón para que el niño Jesús nazca en él y se sienta cómodo.