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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 11

Un simple Primer Roce

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Yo que tú le patearía el trasero y la pondría en su lugar…

-¿Qué parte del "Tiene un contrato permanente" no entiendes? - sonrió burlonamente la mujer. Sirius también sonrió. Claramente se referían a Rita Skeeter. - Por Morgana, que Kat me decía que eras inteligente…

-Aun sigo sin acordarme de la tal Kat…

-¿Ah, no? Pues hoy cuando te vio casi se le salen los ojos. Ella fue la que me avisó de tu presencia. Me recibió con un gritito emocionado y diciéndome "Me- preguntó -por - ti" - contó la chica, tomando su café. Sirius sonrió ladeando la cabeza, como un perro, totalmente confundido…

-¿Quién…?

-La del pupitre frente al mío.

-¿ELLA ES KAT? - Marianne asintió - Vaya, es claro que Merlín tiene sus escogidos… - al ver el enarcamiento de cejas de la chica se apresuró a explicar - Bueno… es obvio que yo… no me habría fijado…

-¿En alguien como ella? Ya, por eso no te hizo recordar su nombre - le dijo ella con el ceño fruncido mientras recogía sus cosas. Pero Sirius le detuvo.

-Lo siento. Soy muy impulsivo en esas cosas…

-Lo sé. ESE es tu único defecto - habló la mujer levantándose y saliendo orgullosamente del local. Sirius se apresuró en pagar la cuenta y salir tras ella. ¿Un momento, él detrás de ella? ¿De casualidad, no era al revés?

-Ey, Marianne, no te pongas así…

-Por años, Black, por años, Kat me dijo que estabas loco por ella, por años escuche que la amabas y ¿sabes que? Yo siempre, SIEMPRE, dudé, y ¿ves? No me equivoque porque a la semana le cortaste y encima te olvidas de ella…

-No puedes culparme por ello. ¡Caí en unmanto de muertos! ¡Y volvi, solo quiero… - la alcanzó y se puso delante de ella para que no avanzara - solo quiero resarcirme. Estar con Harry y sus amigos, protegerlo, aconsejarlo, crecer con el…

-Tarado, tu ya no crecerás…

-Como persona, tal vez sí - la mujer le miró recelosa - Escucha, vayamos al cumpleaños de Hermione. Habrá una cena en mi casa, por el acontecimiento y bueno quiero que te conozcan. ¿vamos?

-¿Granger, la mejor amiga de Potter?

-Si, Hermione.

-Vale… ¡Pero no vuelvas a sacar el tema de tus lagunas mentales!

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Ese mismo día, cuando llegó Harry y le invitó a salir ella se negó.

Harry se quedó muy confundido, pues según sus cálculos ella almorzaba mucho más tarde , y aun así se quedó con ella en casa. Ron tenía guardia hoy y Luna unos pacientes que atender para pasar una práctica. Se disculparon y prometieron ir esa noche a la cena.

Ya, es que Sirius había hecho una cena para Hermione pero claro ella ni enterada.

Así que Harry luego de entretenerla un poco la llevó a Grimmauld Place a tiempo. Cuando entraron no había nadie.

En serio.

Harry frunció los labios y cerró la puerta con fuerza. Hermione le miró extrañada.

-¿Eso es una clase de señal? - le preguntó ella y Harry maldijo su torpeza y la inteligencia de ella. La chica sonrió y entró lentamente, paso por paso a la sala.

Pero no había nadie…

-Oh, es falsa alarma. Pensé que …

¡ZUUUUUUUUUUUUUM!

-¡FELIZ CUMPLEAÑOS, GRANGER!

-¡Pero porque demoraron tanto! - exclamó Harry, sonriendo por la reacción de Hermione. Los gemelos habían hecho estallar unos juegos pirotécnicos con el nombre de la joven y ella había saltado a tres metros atrás de la sala con las manos en la cara y chocado con Sirius, que la abrazó como un oso.

-Feliz Cumpleaños, Hermione. ¿Cuántos? ¿18? - al ver la cara elocuente de Hermione el hombre agregó - ¡oh! Pero si parece que ayer te vi en quinto…

-Eso debe ser porque no tienes más recuerdos.. - intervino una mujer que ninguno de los que estaban ahí conocía. Era castaña y sería un poco más joven que Sirius. Fred y George silbaron. Era muy apuesta para su edad.

-Em… ella es Marianne Sullivan, escribió mi artículo en El Profeta. La invité a venir… ¿no les molesta, verdad? - al ver que todos se negaban con la cabeza, la mujer avanzó hacia Hermione que ahora estaba delante de los gemelos*.*

-Muy muy feliz cumpleaños, linda - habló amablemente y le dio un suave abrazo a Hermione. Ella asintió agradecida. La mujer le caía muy bien. Ella observó lentamente a cada uno de ellos hasta que llegó hasta Harry. Sin embargo, se detuvo en Remus que estaba al costado de Tonks, mirándole sonriente

-¡Nymphadora Tonks! ¿O debería decir Lupin? - saludó alegremente y como si los conociera de toda la vida. Todos voltearon a mirar a la pareja esperante. Tonks enarcó una ceja

-Oh, es que he leído tanto de la Orden… ustedes saben, hay que culturizarse…

-Y luego yo soy el presumido… - musitó Sirius, pero al parecer todos lo escucharon.

-Marianne, ¡Tanto tiempo! - exclamó Remus, como recuperándose de la presentación de Sirius. Había visto algo en sus ojos cuando la presentó que no creía haber vislumbrado nunca en esas lagunas grises - Tonks, amor, ella es Marianne, una amiga de Hogwarts…

-Escuché de ti en los pasillos de Hogwarts… liderabas algo así como una revuelta contra un profesor - comentó Tonks. Ante esto Hermione enarcó una ceja pero Fred y George se mostraron muy interesados. Marianne se carcajeó - ¿Fue contra Slug?

-Wow, ¿significa que soy una leyenda? - se regodeó la mujer. Tonks asintió y se levantó para saludarle con un beso cálido, como si fueran amigas de toda la vida - Es bueno que alguien - remarcó esta última palabra mirando en dirección a Sirius - sí me conozca y no solo por mis artículos…

-Nunca serás como los Merodeadores, Sullivan…

-No, yo obviamente soy mucho más… inteligente… - y ante esto todos soltaron la carcajada y la tensión se rompió. Molly, que estaba en la cocina, salió en ese momento, limpiándose las manos en un mantel.

-¡Hermione, hija! ¡Feliz Cumpleaños! ¡Te he preparado el banquetón del año!

-¡Sra. Weasley! No se hubiera molestado…

-Herms, sabes que cuando a mi madre le dices que no, ella dice mil veces sí… - comentó Ron, saliendo de la cocina también. Abrazó a su amiga y detrás de él le siguió Luna, que casi le quita el aire.

-Tienes que ver la mesa, Herms. ¡Todo está delicioso!

-Me parece que eso fue una indirecta así que… ¡PASEN TODOS A LA MESA! - y como si hubieran avisado que un troll estaba en la puerta todos pasaron al comedor.

-Creo que debo irme..

-¿Cómo, no te quedarás? - preguntó Sirius. La mujer sonrió tímidamente pero negó.

-Skeeter - explicó y Sirius frunció el ceño.

-Lo que yo no entiendo… es porque si eres casi la dueña del Profeta no la despides…

-Tiene un contrato muy alto, muy comprometido. Creo que Gregory tuvo algo con ella en su juventud…

-¿Tan mal gusto tuvo?

-Supongo. La idiota fui yo en acceder a casarme con él creyendo que me amaba… en fín, lo hecho, hecho está. Solo tengo que esperar unas semanas y seré libre de nuevo - suspiró realmente aliviada y miró su reloj. Torció los labios con desagrado…

-¿En serio tienes que irte? - insistió Sirius. Marianne miró el suelo. ¿Por qué se esmeraba en… rogarle de esa forma?

-¿Irse?

-¿Por qué?

-¿A dónde?

-¿A qué?

-¿Que a ustedes no les enseñaron a no escuchar conversaciones ajenas? - les retó Sirius y ambos gemelos se miraron antes de responder.

-Creo que nos lo mencionaron alguna vez.

-Y también nos enseñaron que nunca se deja esperando la comida de Molly Weasley.

-Ella ya separó sus asientos y no podemos comer si no llegan a la mesa, Sirius

-Así que… - gesticuló Fred o George, señalando el comedor. Sirius miró a la mujer. Ella rodó los ojos y asintió.

-Supongo que ella podrá sobrevivir sin mí - aceptó y avanzó hacia el comedor. Fred y George le guiñaron un ojo a Sirius. El hombre simplemente sonrió de lado y siguió a la castaña hasta la mesa.

Molly se había esmerado. La mesa era realmente una escultura comestible. Había patatas fritas decoradas, costillas de cerdo con jugo de naranja, pasta con salsa de tomate y otros platos más. Hermione no se había sentido tan halagada nunca. Y eso que apenas su tarde empezaba… aún tenía que ir a la casa de sus padres. Sonrió ampliamente. Amigos como estos nunca los cambiaría. Sin embargo, había un lugar vacío en la mesa, un lugar que Molly Weasley había reservado para su menor hija que no había asistido, claro está. Hermione frunció el ceño. ¿En qué momento todo había cambiado?

-Bueno, Marianne… Al parecer sabes mucho de cada uno de nosotros pero hay algunos que no te conocemos muy bien - habló el Sr. Weasley, sonriente. Marianne se secó los delgados labios con la servilleta y asintió.

-Trabajo en El Profeta. Soy… a veces, la encargada de dar el visto bueno a los artículos. Pero a veces, Rita Skeeter, me quita el cargo. Es una empleada antigua y mi esposo le da muchos derechos que no se merece…

-Espera, ¿dijiste esposo? - preguntó Remus. Ella sintió. Inmediatamente, las miradas se fijaron en Sirius.

-En realidad, estamos en proceso de divorcio. Por eso utilizo el Sullivan de nuevo…

-Claro.. comprendemos…

-¿Osea… eres esposa del magnate Snyder y Skeeter te arrebata el puesto? - preguntó Luna, en un marcado asombro.

-Si. Es por eso que me divorcio. Gregory es un poco… manipulado por ella. No me gustan los hombres así - Nuevamente las miradas se posaron en Sirius - Sin embargo, escribí el artículo de Sirius Black porque lo conocía. A él y a toda su tropa - sonrió mirándolos a todos. Parecía no tener ningún pelo en la lengua y los trataba con una familiaridad… nada incómoda - Y sabía que si Skeeter lo escribía ustedes quedarían perjudicados. Como ven, amo mi trabajo. Y no me gusta que inventen cosas que no son. Así ensucian el nombre del Profeta…

-Disculpa que te lo diga - habló Hermione y todos la voltearon a mirar - pero el Profeta no tiene tanta credibilidad como antes. La mayoría de magos lee ahora El Quisquilloso. Claro que eso se debe a que Luna ayuda a su padre…

-¡Es cierto! - exclamó la mujer mirando directamente a Luna - Lovegood es dueño de El Quisquilloso… ¿Crees que podrías concretar una entrevista con tu padre? Desearía trabajar allí…

-¿Estás segura? - preguntó Sirius. Ella asintió impetuosamente - Pero eso sería ir en contra de tu propio negocio…

-Ese no es mi negocio. Es el de él. Además… ¿A quién no le gusta ir en contra de las reglas? - bromeó ella, refiriéndose claramente a sus tiempos de Hogwarts. Sirius y los demás rieron.

Media hora, después todos estaban satisfechos y Marianne ya había salido acompañada por Sirius rumbo a su trabajo. Remus se olía algo entre ellos. Sirius nunca acompañaba a nadie, a nadie a su casa, mucho menos a su trabajo.

Hermione se tenía que ir así que Harry se ofreció a llevarla. Por suerte, la Sra. Weasley le entretuvo el tiempo suficiente para que Hermione declinara su ayuda y decidiera aparecerse cerca del hotel.

Cuando lo hizo, sonrió recordando las charlas de Fred y George.

Par de payasuelos.

Habían querido regalarle un pasaje a Egipto, con ellos, claro. y ella se había negado al ver la cara ceñuda de Harry.

Oh, Merlín, ¿sería lo que se estaría imaginando?

Ella no podía pasar por ello otra vez.

Había gustado de Harry, sí, pero ahora había algo que no le dejaba pensar, sentir lo mismo.

Estaba casi segura que lo que sentía por Harry era solo amistad.

Si, era solo eso.

Casi.

-¿Granger? - Genial. Justo a quien trataba de evitar. ¿Es que Merlín no sabía que en el día de tu cumpleaños tus deseos se cumplen? - pensé que estarías en la cena de los Weasley..

-Si, si fui pero tengo que ir donde mis padres y… espera, ¿Cómo sabías tú lo de la cena?

-Oh, Sirius me avisó

-¿Sirius? - preguntó la chica, notando el tuteo sobrino-tío

-Si, él. ¿Algún problema?

-No, no. Es solo que… no sabía que te llevaras tan bien con Sirius…

-Bueno, después de todo es mi tío, ¿no? - se encogió de hombros el rubio. Parecía muy relajado, como si conversar con ella fuera lo más normal del mundo. Se acercó - ¿y bien? ¿Qué tal la cena?

-Nutritiva. Deliciosa. Muy Weasley - sonrió la castaña. Malfoy asintió y se llevó una mano a la nuca. Oh, Dios que no sea…

-Entonces, eso significa que no te cabe algo más en el estómago, ¿no?

-Em… ¿Me ibas a invitar a cenar? - Pero si almorzamos juntos…

-Ya veo que no fue buena idea… Bueno, mañana tengo clases a las 9, pero creo que tu las tienes más temprano, así que pensé que tal vez…

-Tengo clases a las 8. Justo iré a la casa de mis padres ahorita para no desvelarme y salir temprano…

-¿Entonces no dormirás aquí? - preguntó Malfoy en un tono desilusionado. Hermione lo notó y él al parecer también porque desvió su mirada hacia otro lado.

-Aunque me resulta más fácil regresarme acá para luego ir a la Ada, hace tiempo que no pasó mi cumpleaños con ellos… si, tengo que quedarme definitivamente allá.

-¿Es muy lejos? - preguntó él, tratando de parecer indiferente mientras jugaba con su varita. A Hermione le pareció un gesto muy tierno. Sonrió inconscientemente - Solo preguntaba por curiosidad. ¿De qué te ríes?

-De nada. Si, es un poco alejado - contestó ella, abriendo al fin su puerta, y así teniendo la oportunidad de sonreír con soltura - Me aparecería pero mis padres no se sienten muy cómodos con ello, y aún no he podido sacar el permiso para conectar su chimenea con la mía… - Él le siguió al interior con un poco de recelo.

-¿Qué tan alejado? No puedes andar sola después del ataque. Recuerda, Potter lo dijo - le recordó él, observándole sacar su saco y una chalina.

-Ya, pero Harry no lo sabrá así que no se preocupará - contestó ella.

-Ya, pero yo sí - respondió rápidamente el hombre y al instante se mordió la lengua. Hermione volteó a mirarle inquisitivamente. ¿Habría escuchado eso o era otra de sus alucinaciones? - Yo sí lo sabré, es decir. De todos modos, no tengo nada que hacer ahora… te puedo llevar, si quieres.

-¿Es en serio? - le preguntó ella, notablemente asombrada.

-¿Tengo cara de estar bromeando? - le riñó él arrebatándole la chalina y saliendo de la casa, se metió al ascensor - Rápido, Granger, me congelo - ella tardó un tiempo en asimilar la información así que… - Cuando quieras…

-Si, si, claro - y entró en el ascensor. Algo muy, muy extraño le estaba pasando a Draco. Malfoy. Eso de querer ayudarla…- ¿Por qué no tienes nada que hacer hoy?

-Prefiero conducir y conocer a muggles que… Vamos, no me mires así, estoy casi mugglenizado… me refiero a que… lo considero… una…

-¿aventura?

-Si, Merlín, que buena que eres captando…

-Y te das cuenta recién después del colegio… - sonrió ella, saliendo del ascensor.

-En realidad, Granger siempre he detestado la manera como contestas todo… no dejas que la persona que pregunta termine de hablar y tu ya estas contestándole… en serio, ¿nunca te cansabas en Hogwarts? - preguntó sin darse cuenta que Hermione se había detenido y le observaba desde la puerta de los departamentos.

-¿Me odias y aún así quieres conocer a los míos?

-Tómalo como un pasatiempo. O como un servicio social - dijo sin pensar. Sin negar que la odiaba. O lo que ella creía, claro. Hermione abrió la boca para insultarle pero luego de un momento la cerró fuertemente. ¿Quése podía esperar de Draco Malfoy al hablar de Hermione Granger? El seguía siendo el mismo idiota de siempre que no dejaba ninguna oportunidad para fregarle la existencia, hacerla sentir menos… y sin embargo, tras este inofensivo ataque ella se había sentido… ¿mal? O ¿acostumbrada, ya?

-Creo que me apareceré. Después de todo ya es tiempo que mis padres se acostumbren a mi molesta magia… - dejó escapar ella a lo que Draco enarcó una ceja, asombrado.

-Se supone que yo te llevaría - le recordó él. Hermione negó suavemente con la cabeza, pero Draco sabía que lo que quería hacer tenía que ver con contacto físico. Y no precisamente el que el deseaba. Una cachetada, tal vez.

-Gracias, pero no quiero ser una molestia - respondió ella con firmeza, una que Malfoy no se atrevió a contradecir. El chico la observó salir, caminando rápidamente y tan femenina a la vez… se encogió de hombros. Conste que él quiso hacerle un favor.

"Ya y por eso le recuerdas que aun tienes prejuicios rondando tu cabecita"

Mierda.

Mierda, mierda, mil veces mierda.

¿Le había dicho que era una sabelotodo insufrible en más de 6 palabras? Ay, no, no eso era grave.

-¡Nos vemos mañana, entonces! - alcanzó a gritarle, a modo de disculpa aunque sabía que era tarde. Hermione solo alzó una mano, certificándole que había escuchado y segundos después ya no estaba ahí.

Malfoy frunció el ceño.

Maldita lengua.

Había pasado de ser un "conocido" a algo parecido a un amigo y luego había pasado a ser el "patán de Slytherin" de nuevo. Fuck.

Lanzó lo que tenía en la mano lejos. Pero al verlo en el suelo fue inmediatamente a recogerlo. Era la chalina de la castaña. Sonrió inconscientemente y casi casi la huele.

Es algo cursi. Estúpido, ¿verdad?

Como si oliera a ella... ¡buh!

Solo hay una forma de averiguarlo, pues.

No la olería.

Sin embargo, cuando llegó a su cuarto y se sacó la ropa, la chalina permaneció en su cama, cuidadosamente doblada sin una arruga.

Y cuando se fue a dormir arrastró la almohada y encima de ella… encima de ella esta enrredada la prenda femenina...

Draco no se dio cuenta de ello.

Hasta que comenzó a pensar que estaba imaginando su perfume. Entonces giró y encontró la bufanda frente su nariz. Arrugó el ceño y la guardó bajo las sábanas.

No quería pensar en ella esta noche.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Al día siguiente, Hermione se apareció cerca de la ADA. Solo tuvo que caminar unas calles y cuando entró casi se choca de plano con Landers.

-Hola, Hermione.

-Gerald… hola

-Ayer no te pude saludar. Feliz cumpleaños, atrasado supongo - y con una sonrisa torcida le dio un apretujado abrazo. Hermione asintió y se apresuró a soltarse.

El chico le continuó hablando pero ella no escuchaba. Acababa de ver entrar a Malfoy y el no le había mirado tan amigablemente.

Se disculpó con el chico y avanzó hasta su próxima clase.

No encontró a Malfoy ahí.

¿y de todos modos porque demonios lo estaba buscando?

Allá él.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Cuánto tiempo lleva Tonks, Lunatico?

-3 meses.

-Wow. 6 meses mas y tendremos un retoñito - canturreó Sirius.

-Tendré y creéme, Tonks no te dejará acercártele.

-Ya veremos.

-Dime, Canuto, ¿nunca has pensado en formar una familia?

-Que hablas, lunático. Si yo ya tengo una familia...

-Sabes a que me refiero, hermano. ¿Qué tal con Marianne?

-Bien. ¿Por qué no me dijiste que casi, casi salen juntos?

-Por que Tonks la mataría.

-Cierto - habló el pulgoso, desviando la mirada al fuego - ¿Estas seguro que…?

-No hubo nada, Sirius. No te mentiría.

-Vale.

-Deberías invitarla a salir

-Está en pleno proceso de divorcio

-¿Y? ¿desde cuando te importan esas cosas?

-Desde que ella me dijo que no.

-Oww… ¿Asi que ya lo intentaste? Siento mucho escuchar eso…

-Da igual.

-¿Te rendirás?

-Ayer casi nos besamos, pero se quitó. Creo que no le gusto

-Oh, oh, Sirius esto es serio.

-¿Por qué?

-Porque… bueno, voy a decir la palabra con E, prepárate.

-¿La gran palabra con E? - preguntó Sirius con indiferencia. Remus parpadeó confundido.

-Sirius, ¿te has enamorado?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

La cabeza le dolía a montones.

Casi se sale de clase. Pero su sentido común pudo más. La Hermione estudiosa y empollona, como la llamaría Malfoy no le dejó zafarse de la clase. La castaña sonrió al recordar esto.

Había evitado la mayor parte del día las miradas punzantes de Malfoy.

El día anterior no había dejado que él la llevara por puro orgullo y porque se dio cuenta que él tenía aun sus prejuicios de sangre.

Había evadido también a las preguntas del profesor y en medio de la clase casi entrega un trabajo sin un ingrediente. La cabeza le daba vueltas. Era como si se hubiese mareado.

Cuando terminó, salió lo más rápido posible y se chocó con un par de alumnos con los que no se detuvo a disculparse.

Sin embargo, no se salvó de Landers a la salida.

-Ey, linda, ¿tienes un minuto?, me gustaría hablar contigo -sonrió el joven de oreja a oreja y Hermione quiso negarse al descubrir en sus facciones un dejo de picardía que no le gustó. Además estaba cansada, esa clase le había hecho pensar demasiado… Wow, eso era raro en ella. Entonces sintió que alguien estaba detrás de ella y al voltear se encontró con Malfoy que miraba fijamente al otro hombre.Sabía que por costumbre y educación debía presentarlos pero algo en el rostro de Malfoy le impidió hacer las presentaciones correspondientes.

-¿Vienes? - pronunció el chico mirándola fijamente ahora a ella. Hermione observó sus ojos grises y supo que Malfoy había entendido que ella quería escurrirse de ahí.

-¿Otro amigo? - preguntó Landers avanzando de nuevo. Ella retrocedió hastiada y su mano chocó casualmente con la de Malfoy.

Mientras, Malfoy estaba pensando en como matar a ese… ¿Cómo que "LINDA"? Él había escuchado la conversación desde el comienzo. Ella era su… su enemiga, nadie le decía eso en frente de él, aunque sonara extraño, él era el único que podía hacerle molestar. Solo él podía fastidiarle de esa manera. Solo él podía hacerle retroceder así.

Y entonces, como si ese simple pensamiento, el que Hermione Granger era su enemiga privada (intocable para el resto) y entre el momento de indecisión de la castaña, y su propia reciente ira, algún impulso dentro, muy dentro de él se activó e hizo que entrelazara sus dedos a los de ella. Y la sujetó por la cintura. El quejido de la chica murió en sus labios cuando Malfoy junto los suyos a los de ella. El beso duró menos de 2 segundos y cuando terminó Malfoy musitó un "te espero en el auto" sobre sus labios y se dio la vuelta hacia la salida, a paso veloz.

Hermione se quedó muda. Helada.

Pero, curiosamente, agradecida.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

¿Por qué le había besado? Ah, sí, para marcar un territorio que no era suyo. Malditos impulsos.

Caminó rápidamente a la salida. Wow, su cerebro le daba vueltas ahora.

Genial, Malfoy.

Se supone que tú odias a Granger.

Deberías hechizarle no besarla.

Maldición pero eran tan suaves…

No. No. Tranquilo.

Esto no había pasado.

Actuaría como si no hubiese pasado nada.

Como si le hubiese saludado como Potter.

Maldición… ¿y si Potter también le saludaba así?

Mierda.

Odiaba a Potter. Odiaba a Weasley.

Pero más a ella por dejarse besar.

Porque ella hubiese podido no dejarse, ¿verdad?

¿Y si se hubiese negado?

Claro que no. A cualquiera le hubiese gustado.

Sonrió presumidamente y esperó a que viniera. Se apoyó en la parte lateral de su auto y sonrió más ampliamente.

Pronto su rostro se volvió sombrío de nuevo.

ODIABA ESE IMBECIL QUE HABIA OSADO LLAMARLE LINDA.

Tranquilo, Draco. Granger se dejó besar por ti.

Miró hacia el frente y observó su figura a lo lejos.

Maldición, se estaba volviendo loco.

Y odiaba admitir que la culpa la tenía ella.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

¿Porque la había besado?

No podía pensar en cómo despachar a Gerald. Le irritaba su prepotencia. Más que la de Malfoy. Mucho más ahora.

En este momento estaba frente a Landers que le miraba curioso.

Ella ya se había repuesto al contacto y tenía la ligera idea de que Draco le había salvado de una negación a Landers.

-Entonces, no es cierto.

-¿No es cierto que? - preguntó Hermione a la defensiva. Por su culpa… si no hubiese estado con él, Draco no le hubiera besado…

¿Y eso le habría gustado?

Maldición, que voz para más fastidiosilla.

-No estás con Potter.

-Oh, eso - soltó ella, bajando la guardia.

-Ahora estas con… ¿Quién es él? No lo conozc…

-Malfoy - el chico enarcó una ceja al sentir su frivolidad hacia el chico - Draco Malfoy. Entró a la ADA el mes pasado - agregó, con un poco más de confianza.

-Oh... no pierde el tiempo, ¿eh?

-Para nada… es muy… impulsivo - murmuró ella, mirando hacia tras y percibiendo como le miraba casi sin parpadear.

-Si, ya veo. Me acaba de demostrar lo que es suyo. Bueno, quería invitarte a salir por tu cumpleaños. Pero… bueno, si ocurre algo con tu novio, me avisas y salimos.

-Landers, no insistas. No va a pasar nada entre nosotros… Supérame… en serio.

-Escuche que decías lo mismo de Potter y no me sorprendería que dijeras lo mismo con Malfoy. Algún día querrás salir conmigo, Hermione. Tenlo presente. Y yo te estaré esperando.

-Ese día tendría que estar borracha o muy deprimida. Y créeme no he llegado a ningún extremo desde que el Sr. Tenebroso cayó.

-De acuerdo. Gracias por el dato. Hasta luego y feliz cumpleaños otra vez - se despidió el chico, de nuevo, caminando dentro del edificio.

-Idiota - susurró la castaña, avanzando en dirección contraria del hombre. Entonces pareció darse cuenta que debía hablar con el otro del beso. Cuando llegó, Malfoy le miró burlón. Así que Granger también tenía sus puntos de debilidad, ¿eh?- No te lo decía a ti, si no… - trató de explicarse ella pero el rubio le cortó.

-Ya, se lo decías al otro rubio. No me di por aludido - sonrió el chico y Hermione pensó que si seguía haciéndolo cambiara su idea de un Malfoy idiota a uno más…guapo.

Finalmente y luego de pensar mucho se decidió por hablar acerca del incidente…

¡Silencio!

-Oye Malfoy… respecto al b…

-Escucha, no te hagas ilusiones. Lo hice porque sentí que el chico te molestaba. ¿era así no?

-Si. Gracias - escupió, molesta. ¿Solo lo había hecho para fastidiarle?

-No te preocupes, no se volverá a repetir - manifestó el rubio al verle con esa expresión tan suya en su entrecejo.

-De eso estoy segura - afirmó la chica, retomando su camino y yendo hacia la vereda.

-Asi que ese es Landers…

-No quiero hablar de él. Tengo una jaqueca tremenda, asi que adiós.

-Dije que te llevaría. Además tengo algo tuyo - acotó el rubio, y sacó del puesto del copiloto su chalina. Hermione se quedó mirando la prenda hasta que recordó el incidente de ayer y se acercó para recuperarla - Te llevaré a tu casa

-No. Me apareceré.

-No te veo con ánimo para hacerlo

-Mi ánimo no tiene nada que ver con ello.

-Granger, subirás al maldito coche de todas formas sino quieres que le parta la cara al imbécil que se acerca - amenazó el joven Malfoy, abriendo la puerta del copiloto. Hermione miró de reojo y observó como Landers se acercaba a zancadas. Maldijo por lo bajo, se acercó a Malfoy y antes de que pudiera ver la sonrisita conforme del rubio, le robó un beso y se subió rápidamente al auto, cerrando la puerta al instante.

Draco Malfoy se quedó nulo. Hermione tuvo que golpear el vidrio de la ventanilla para que reaccionara.

Solo entonces recordó que tenía neuronas y movió sus pies hacia el lugar del timón.

Cuando se sentó al volante, le dirigió una mirada que en serio le delataba. Pero Hermione no lo entendió. Solo sabía que los ojos de Malfoy le miraban fijamente, como queriendo saber que pensaba en ese momento. Hermione tuvo que apartar la mirada, porque su intensidad la hacía sentir desnuda.

-¿No avanzaras?

-La próxima vez que me beses, procura avisarme, ¿vale? O por lo menos, procura no hacerlo por liberarte de ese IMBECIL

-¡pero si tu lo hiciste por eso! Tú me lo dijiste

-Joder - soltó Malfoy y arranco el auto. Ella estaba en lo cierto.

-Malfoy, lo siento, sé que no debí hacerlo pero… fue lo único que se me ocurrió y…

-Ya, ya, Granger. Insisto, no lo vuelvas a hacer

-No lo haré. Te lo prometo - y cuando dijo esto último, Draco se arrepintió. *¿Simplemente, no había podido asentir y cerrar la boca?*No, él tenía que hablar y malograr todo.

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HOLA:

Disculpen por el capitulo tan mediocre. prometo que la proxima entrega será mejor :)

¡Hasta la proxima!

PD: Gracias por sus buenos deseos. Escribir verdaderamente me desquitó.

Espero sus comentarios o tomates :D