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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 12

En la mira

Los días pasaron y cada vez que Landers se aparecía, de casualidad siempre Draco andaba cerca.

Para ese entonces ya se habían dado unos cuantos besos, picos nada más.

Pero el último viernes, Landers ya estaba resignado y se preparaba para ir a despedirse de "su amor platónico".

Sin embargo, al llegar encontró a Draco conversando con otra compañera… O Hermione no era celosa o El tal Malfoy era un pendejo.

Hermione que había visto todo desde una esquina se golpeó la frente con la mano.

Todo abajo.

¡Idiota Malfoy!

Gerald enarcó una ceja y avanzó hacia ella. Hermione le sonrió y se levantó programando una salida de emergencia.

-Espera, Herms - articuló y ella se volteó asombrada.

-Landers, quedemos con el Granger o el Hermione - advirtió ella antes de molestarse - Herms es solo para mis más allegados amigos…

-¿Y no lo puedo ser?

-Me temo que tú no quieres ser solo un allegado amigo. Y yo no te puedo corresponder de esa forma…

-¿Es por tu novio? Está ahí sacando plan con esa rubia y tú ni nada dices…

-¿Pasa algo? - preguntó Draco acercándose. Landers le lanzó una mirada elocuente y Hermione rodó los ojos. Mientras, Malfoy pasaba una mano por su cintura y la acercaba a su cálido cuerpo.

-Nos interrumpiste

-Oh, lo siento - soltó él y miró a la castaña - ya están los preparativos listos para la ceremonia, linda - le dijo lo suficientementealto como para que el otro rubio le escuchara. Y la cereza del postre fue un pequeño pico.

-¿Preparativos? ¿Ceremonia? ¿Se van a casar, acaso? - se burló el hombre, no sin pasar su mirada por Hermione de nuevo.

-Si

-No

-¿Y entonces…?

-Ella aún no me da el sí - explicó Malfoy, sonriendo de lado. Landers buscó la verdad en los ojos de la chica y parpadeó.

-¿Ya, es en serio?

-Nos queremos - y en cuanto lo dijo, sintió el agarre en torno a su cintura mucho más fuerte. Le dio un vistazo a Malfoy y él volvió a posar sus labios sobre los de ella. Un segundo más…

-Bueno, entonces espero que me inviten a la boda, ¿vale?

-Por supuesto…

-Que no. - completó Malfoy. Landers le miró ceñudo.

-No me cae tu futuro esposo, Hermione.

-Es por eso que quien se casa conmigo es ella no tú, Landers. Ahora si me permites… - y antes de que ninguno hablara, sujetó muy fuertemente el rostro de su "novia" y la besó. Hermione no pudo nada más que corresponder. *Sino Landers se daría cuenta del fraude.*Pronto, juntar solo sus labios se volvió en algo estúpido para ambos y Draco le pidió permiso para "progresar". Landers aun estaba ahí.Así que Hermione aceptó colgándosele del cuello y devolviéndole con intensidad su ahora pasional beso. Un segundo después, escucharon el suave "frufrú" de una túnica alejarse de ellos, pero no le importó. Por lo menos a Draco, no.

Él siguió besando a la castaña como si fuera la ultima vez que lo hiciera.

Hermione, la más consiente ahora, bajó sus brazos del cuello del chico y los colocó a sus costados.Cuando sintió que el aire les faltaba, se apartó delicadamente. Aun así, Draco juntó sus labios a los de ella una vez más. Claro que al segundo se dio cuenta que estaba besando a la Granger.

-¡Yo… tú…! ¡No me pudiste decir que se había largado ya? - le espetó el rubio. Hermione se quedó estática. Sabía muy bien que Malfoy sabía que el chico ya no estaba. El había disminuido el agarre cuando Landers se fue.

-Ya, claro. Es que yo estaba tan a gusto besándote…. - le contestó con sarcasmo la chica, girándose y avanzando hacia el coche. Malfoy vio su orgullo herido.

-Beso mejor que Potter - se defendió el muchacho, siguiéndole.

-¿Y tú como sabes cómo besa Harry? ¿Qué? ¿Es una de tus fantasías sexuales homosexuales?

-¡No te atrevas… A cuestionar mi varonilidad! Te lo puedo demostrar en este mismo momento…

-Gracias, Malfoy. Pero has probado que eres un patán ya. No creo que pueda soportar tanta idiotez junta. Con permiso - y rodeó el auto cruzando la acera. Malfoy golpeó con su puño el capó del carro y se maldijo interiormente.

Ese era el problema. Que se maldecía el mismo no a ella.

¡Maldición!

Ella se había dado cuenta que él sabía que el idiota ése ya se había ido.

Se pasó una mano por el cabello.

Demonios.

¡Qué bien que besaba la condenada!

Sus labios suaves eran la entrada a un gran placer. Solo la entrada.

Porque su sabor era genial.

Su mente había recreado unas imágenes poco sanas de ella y él en su departamento. Todo en un segundo.

Rayos.

Hermione Granger lo estaba volviendo loco.

Su miedo más temible, era admitir de qué forma.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Así que… la encontraron- susurró la mujer, mientras se paseaba por el terreno baldío, pasándose la lengua por los dientes en un acto tenebroso. El hombre que yacía a su costado pateó una piedra con fuerza y ésta cayó al lago que los rodeaba.

-Sí, mi señora. Al otro muchacho no lo hemos podido localizar - habló con fuerza exterior. Por dentro temblaba mientras observaba como la varita de su señora se retorcía entre sus dedos.

-Por lo menos, sabes donde vive. ¿Algo más de ella? ¿Un nombre, apellido, linaje?

-No, no. La hemos seguido pero siempre llega en carro y parece que con alguien más. Pero este es nuevo, señora.

-Investiga, entonces - se volteó ella, mirándole fijamente.

-Si, claro. Es solo que….

-¿Qué?

-El lugar donde vive la chica… está plagado de muggles, señora. ¿Y si la esperamos fuera del edificio de aurores?

-No, idiota. Ahí todo el mundo te saltara encima. Puede que Kingsley este cerca y tener al ministro así no nos ayudara mucho. ¿Qué haces aquí, aun? ¡LARGATE! ¡y VIGILALA! Aun no ataquen… la necesitamos viva y con nombre- susurró y con una floritura de su varita desapareció.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Había pasado las últimas dos horas observándola.

Si, lo sabía. Era patético.

Como si fuera un adolescente se había dejado llevar por sus instintos… y había deseado más de una vez acercarse y participar de la conversación.

Pero ella era una mujer independiente.

Ese carácter era el que le llamaba tanto la atención.

El que le gustaba.

Finalmente, y con un apretón de manos, Marianne Sullivan se levantó del mueble y sonrió al Sr. Lovegood. El hombre asintió y sonrió en respuesta y la acompañó hasta donde estaba él.

SI, ESTABAN EN LAS OFICINAS DEL QUISQUILLOSO.

El aun no se lo creía.

Luna había insistido tanto que su padre accedió solo por curiosidad.

Y cuando Marianne llegó,Xenophilus se encandiló totalmente de su labia.

Ya, ¿y quien no?

Mierda.

Esto se le iba de las manos.

-Listo. Ya podemos irnos.

-¿Así nomás? ¿No esperaras a que considere tu propuesta?

-¿Cuál propuesta?

-¿Como que… - la chica sonreía abiertamente - ¡no lo puedo creer! ¡Te han dado el trabajo a la primera! - exclamó el Black entre sorprendido y orgulloso.

-Supongo que tu tono de voz no tiene NADA que ver con la idea que me expresaste hace un rato.

¿Rato? Le llevaba esperando horas.

-Cuando te dije que tal vez, la gente creyera que tú tenías ese tan alto puesto en el Profeta por tu matrimonio, no me incluía en ese rubro - le dijo acercándose y sosteniendo su mano. Marianne se hubiese derretido si no fuera por la impetuosa necesidad de demostrarle que no era ESE tipo de chicas.

-Tú eres un machista legendario, Black - le dijo avanzando.

-¿Oh, volvemos al Black? - le siguió él, abriéndole la puerta en un acto de caballerosidad.

-Sí, pero cambiaría si no fueras tan idiota siempre - sonrió ella, agradeciendo el gesto.

-Si no fuera idiota yo no te gustaría - afirmó Sirius.La mujer se dio vuelta y le observó con cuidado.

-Claro. Prepárate para sostenerme porque con ese discurso que seguro has preparado mientras yo coqueteaba con Xenophilus, me va a hacer caer rendida en tus brazos..

-¿Estabas coqueteando con Xenophilus?

-¡VES! ¡Eres un idiota!

-Ah, era sarcasmo, ¿no?

-Encima, retardado.

-No te entiendo… un día me buscas, otro desapareces, al otro que te voy a ver me exiges que te invite un café, y luego cuando te invito a una fiesta, te haces de rogar. Para después, dejarme besarte y acompañarte a tu departamento y…

-Wow, ¿cuentas los días?

-Wow, No me cambies de tema, Marianne. Explícame, ¿Qué esperas de mi?

-Antes que nada… lo del beso fue… ¡Tú me besaste!

-Ah, claro. Regresemos a cuando teníamos 16 años y la chica le echaba la culpa al galán por haberle besado a la fuerza… - Marianne enarcó una ceja y sonreía por la alusión al galán de Sirius.

-Sirius, lo del beso de la otra vez… ¡Diablos, me haces sentir como una adolescente ahora! Déjame ordenar mis ideas… - Sirius no supo si eso era agradable a su ego, sin embargo esperó pacientemente - Escucha, con Kate... aprendí que eres un idiota, un rompecorazones sin remedio, un hijo de puta que le rompió el corazón….

-¿Y esos son halagos?

-¿Ves? Eres un idiota. Pero eres un idiota… lindo. - Sirius sonrió al escuchar esto y se acercó lentamente a la mujer - Ese mismo día el de…del cumpleaños de esta la amiguita de Potter…

-Y del beso…

-Y del beso… como olvidarlo… descubrí que por eso Kate se enamoro de ti, porque eres un idiota, que sabe como conquistar a las chicas. Pero que luego es difícil sacarte de encima…

-¿Mm es una indirecta?

-Sirius, no negaré que sentí algo con tu beso pero…

-¿Mis labios sobre los tuyos? - preguntó él demasiado cerca ya. La mujer rodó los ojos y sujetó fuertemente las mejillas del hombre.

-Si te beso, ¿me entenderás lo que te quiero decir?

-Creo que si

Y a juzgar por el silencio que surgió entre ellos, le dejamos a la imaginación lo que pueden hacer dos personas mayores, maduras y que sienten más que un sano gusto el uno por el otro, apareciéndose en la habitación de … ¡Oh, vamos! ¿Realmente importa?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Su teléfono sonó pero ella prefirió hacerle caso omiso.

Aun tenía la cabeza… caliente.

Wow, Malfoy besaba realmente bien.

Muy bien.

Comparando…

NO. No se permitiría eso

Sin embargo, con Harry... NO, HERMIONE JANE GRANGER, no pienses en eso…

Pero su mente se coló.

Con Harry te decepcionaste amicalmente. Así que aunque te haya gustado su beso, perdieron mucha confianza después de ello.

En cambio con Malfoy… con Malfoy no tienes nada que perder.

Buenop, tal vez la cabeza.

Mierda. Le gustaba Malfoy. Se había dado cuenta el día que él le besó por primera vez.

Había deseado con todas sus fuerzas que Landers desapareciera y poder lanzársele encima, no sabía si para pegarle o besarle.

Se estaba convirtiendo en una obsesión.

Claro, porque era una obsesión.

No había nada mas tras esos delgados labios, ese olor cautivador, esos fuertes brazos y las caricias que le hacía en el cuello…NO, NO HABIA NADA MÁS… y no hablar de los ojos…

¡Por Morgana, Hermione Granger!

Es el antiguo mortífago.

Bueno, intento de mortífago.

¿Por qué tenía que ser el malo del mundo mágico?

Gimió confundida.

El celular comenzó a sonar de nuevo.

De acuerdo, esto era irritante.

Lo sacó, abrió la tapa y observó la pantalla.

Un mensaje de voz.

Se llevó el celular al oído y cuando terminó de escuchar el mensaje, recogió sus cosas y desapareció con un débil "pop".

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Cuando se apareció lo primero que sintió fue el frio que circulaba por el barrio de Grimmauld Place 12.

-¿Dónde has estado? - le espetó Harry ni bien la vio entrar a la casa.

-En la ADA, escapando de Landers - comentó como quien no quiere la cosa la cosa,y dejo sus cosas en el suelo.

-Te hemos estado llamando hace horas… - comenzó Ron pero su madre les interrumpió.

-¡Hermione! Hija, que bueno que estas aquí… - y corrió a apretujarla en un fuerte abrazo.

-¿Qué pasa? ¿Por qué… -y Harry aprovecho su momento de confusión para jalarla a la cocina lejos de ojos curiosos.

Ron rodó los ojos y avanzo hacia su novia que estaba en un sillón comiendo una barra de chocolate obsequiada por Remus.Verla así solo le hizo recordar la noche pasada,y los acontecimientos que se desenvolvieron después.

Por ejemplo, ¿Quién pensaría que él le hubiese propuesto matrimonio a la rubia en la cama? Sonrió por su cursilería y se sentó al lado de su novia y se apresuro a limpiarle de la comisura de los labios el chocolate escurridizo. Luna sonrióy observó la estancia más detenidamente. Ella solo había estado allí pocas veces y ahora todo era fuente de estudio. Las barandas de la escalera, los tapices de las paredes, las estatuas, los cuadros… ¡Hasta la vieja madre de Sirius le parecía fascinante! En su casa no habían cuadros porque a su padre le gustaban más las fotos muggles. Y a ella también, pero si tan solo hubiese podido tener una foto de su madre… estaba segura que hubiese sido un poco más feliz viéndola moverse feliz.

-Puedo caminar solo - Se escuchó en el pasillo. La madre de Sirius comenzó a gritar como loca y todos se quejaron rabiosos.

-¡HIJOS DE MALA MADRE… COMO SE ATREVEN… TRAIDORES A LA SANGRE… DESGRACIADOS ASQUEROSOS SANGRESUCIAS… ¡En el nombre de Salazar Slytherin! - y se detuvo de golpe. Ron y Luna se extrañaron y la rubia se levantó para descubrir el santo remedio al barullo.

-¡¿Pero qué le pasa?! ¿Quién es ella? ¡Que se calle! - exigió el prisionero. Para ese entonces ya todos habían reconocido su tonito despectivo y esa manía de arrastrar las palabras. - ¡Déjenme! ¡Mantén tus manos lejos de mí, Weasley 1 y 2!

-Tranquilo, Malfoy - le aconsejo Fred, sujetándole por el brazo y haciéndole avanzar. La madre de Sirius gritó de nuevo.

-¡COMO SE ATREVEN… HIJOS DEL PROLETARIADO, TOCAR A UN BLACK CON SUS SUCIAS MANOS, ENSUCIAR MI CASA CON SU SANGRE ASQUEROSA Y ROBAR EL AIRE MISTICO DE MI MANSION…!

-¡Oh, Malfoy, haz que se calle y te dejaremos en paz! - suplico Luna, tapándose los oídos con las manos. Ron se acercó y al ver al joven Malfoy sus ojos brillaron con furia.

-¡¿Qué hace este imbécil aquí?!

-Ronald, tranquilízate tu también - sugirió al sra. Weasley posando su mirada en el rubio Black - Ahora, muchacho, por favor podrías hacer lo que sea que hiciste para que ella se calle… ¡Mis nervios están a flor de piel!

-¡Pero no se que hice! - se defendió el chico. La madre de Sirius seguía gritando como loca - ¡SILENCIO, VIEJA LOCA! - y la Sra. Black se cayó.

-No, por favor… no tú, no, no… Todo menos eso… ¡Un Black más perdido! No, no puede ser no… - y antes que comenzara a gritar Ron se apresuro a cerrar la cortina del cuadro. Todos voltearon a mirar a Malfoy.

-Gracias - Soltó la Sra. Weasley en un tono conciliador y jaló a Ron de ahí. Ron a su vez cogió a Luna del brazo antes de que la chica le preguntara al otro por sus heridas.

-¿Ya me Soltaran, enfermos?

-No es que tocarte me cause ningún placer - espetó George, soltándolo impetuosamente. Fred le sujeto de los brazos y le hizo avanzar hasta la sala.

-No dudaría que sus costumbres fueran tan… - comenzó pero al recordar el tono que había usado la Sra. Weasley con él cayó.

Fred y George le miraron extraño pero le soltaron y dejaron el mueble. El rubio se masajeó las manosy se propuso a olvidar todo y comenzar de nuevo.

-¿Por qué estoy en esta casa?

-Porque te mataremos y mandaremos a Azkaban por ser un imbécil al igual que a tu padre - soltó Ron totalmente fuera de control. Malfoy se le lanzo encima pero Luna fue más rápida y con un encantamiento escudo los mantuvo lejos - ¡Pero es en verdad un imbécil! - se defendió él, mirando a la Rubia.

-Y tú también - le recordó Luna, soltando el escudo y haciendo que ambos cayeran al suelo - Ganamos la guerra juntos, ¡dejen de comportarse como críos de 6 años! Ya no hay separaciones, ¿no lo entienden?

-¿Draco? ¿Qué pasa aquí? - habló el dueño de la casa. Detrás de él venía una guapa mujer. Castaña. Como de la edad de su tío. Malfoy enarcó una ceja. Todos los Black son iguales, ¿eh?

-Yo… ¡No, a mi me acaban de traer a la fuerza aquí. Sin razón aparente!

-El ministro convino necesario tenerte presente. - habló el Sr. Weasley y Malfoy se sentó en el mueble de mala gana de nuevo.

-¿Para qué? - pregunto de nuevo Ron. Luna rodo los ojos y se sentó en el taburete.

-¿A este hurón? ¿Y que, nos enseñara a bailar? - habló Fred.

-Siempre quise que me enseñara a bailar un hurón botador… - sonrió George.

-Deben tener buenos pasos de baile…

-Pero no tenemos cola…

-No, no tenemos cola

-MADUREN - gritó Ron y Malfoy enarcó una ceja divertido por los comentarios Y la reacción de la comadreja.

-¿Quién falta? - preguntó Luna, regresando.

-Harry y Hermione: están en la cocina - respondió la Sra. Weasley, invitándole un sándwich que la rubia recibió gustosa.

-¿Qué hacen en la cocina? - pregunto Malfoy y todos le voltearon a mirar- ¿Que? Me tienen aquí esperando, me sacaron prácticamente del auto, y lo he dejado botado y ellos todavía están besuqueándose en la cocina?

-¿Tienes auto? - pregunto El Sr. Weasley y Draco asintió, ceñudo. La imagen de ellos dos besándose no era nada alentadora. El hombre asintió una vez y ante la mirada de su esposa se volvió a sentar.

-Sentémonos a la mesa entonces.No podemos andar pegando alaridos aquí - dijo Lupin, y cuando su mirada llego a Malfoy que conversaba ahora con Sirius abrió los ojos sorprendido.

-Si… todos nos preguntamos que está pensando Kingsley… al traerlo…

-Sus razones tendrá…cambios…

-Desconfianza… uno de ellos… de nuevo traicionados… Snape…

-¿Malfoy? ¿Qué haces aquí? - le preguntó Hermione, mirándolo de frente. Él se levantó del mueble y le fulminó con la mirada.

-Hola, yo también me alegro de verte.

-Lo siento… no quise ser grosera…

-Pues lo fuiste al igual que todos estos al hablar de mí como si no pudiera oírlos...

-¿Vamos un momento afuera?

-¿A qué?

-¿Vamos? - preguntó de nuevo la chica con un susurro

-De acuerdo - gruñó el Malfoy ahora ya sin ganas depelear con ella. Había algo en su tono, en su mirada que…

-Nos han seguido - soltó de sopetón ella, en cuanto hubieron salido de la casona. Malfoy le miró fijamente. Ella resopló y se sentó en las escaleras. Más bien dicho, se dejo caer.

-¿De qué coño estás hablando?

-Los mortífagos de aquella vez… nos han seguido. Kingsley se enteró. Hay algunos de la Orden que se han… filtrado entre las líneas de Bellatrix..

-¿Bellatrix? - preguntó él. Hermione asintió tragando fuertemente. Draco se dejó caer a su costado. Maldijo su mala suerte. Los habían ubicado por su vínculo.

-Se ha dado cuenta que soy yo… Matara a mi madre…

-No, no, ella no sabe quien me acompañaba. Pero si sabe quién soy yo. O bueno, no sabe mi nombre pero Harry dice que tiene vigilado el edificio…

-Mierda, ¿Cómo…? ¡Estúpidos Mortíferos! ¡Hijos de la grandísima..!

-Malfoy…

-¡No, Granger, no! Porque se supone que con Voldemort muerto esto debería de haber acabado pero no, es peor, porque Bellatrix puede estar muy loca pero yo la conozco muy bien y sé que es capaz de…

-¿matarme? He peleado con ella ya. No le tengo miedo…

-¡Pero yo si! - exclamó el hombre levantándose de un salto. Hermione le miraba con la boca abierta y abría y cerraba la boca una y otra vez. La puerta se abrió y Malfoy bufó cuando vio a Ron y Harry frente a ellos, espiando

-¿Qué? ¿Creen que soy un espía de mi tía? ¿Qué me llevaré a Granger y que se la entregaré para que la mate? ¡Qué ingenuos que son! ¡Ella…

-Cállate, Malfoy - habló Hermione y sin levantarse siquiera, volteó su rostro hacia el resto - Cierrenla maldita puerta y déjennos a solas - Harry y Ron protestaron pero Hermione les miró fulminante - ¡Es mi vida la que ha sido reconocida así que dejen de hacer el tonto y déjenme en paz!

-Si le haces algo, Malfoy… ¡Date por muerto!

-¡RONALD! - llamó Luna desde adentro y el pelirrojo se obligó a meterse. Harry se quedó allí observándolos y después de ver la mirada persistente de la chica sobre él hizo lo mismo que Ron.

-No te tocara - soltó Malfoy y Hermione enarcó una ceja.

-¿Cómo?

-Bellatrix no te va a hacer nada. No te va a tocar porque te mudaras con tus padres.

-¿Estás loco? ¡no me voy a escurrir!

-Lo harás, Granger, porque sino tus padres sufrirán tus consecuencias.

-¿Me estás amenazando? - se levantó ella mirándolo desde arriba. Malfoy también se levantó.Extraños fueron esos pocos segundos en el que ambos se miraban duramente, esperando que el otro retrocediera o desviara la mirada.

-No, él te está dando una alternativa. Extraño en él - habló Sirius, caminando hacia ellos. Malfoy enarcó una ceja mirándolo al más puro estilo Slytherin.

-Salimos para tener privacidad, Sirius - escupió la castaña, aun alterada. Todos querían controlar su vida, con quien salía, con quien se peleaba, con quien se besaba… ¿¡ahora con quien y donde vivía?!

-Ya, pero no pueden pedirla si todos allá adentro te están escuchando porque están pegando alaridos.

-¡Es que es…! ¡Injusto! - zapateó la chica.

-No lo es, es sensato. Piénsalo, Herms. Los demás aceptaran , no quieren ponerte en peligro… además tú eres la que más peligra por tu condición de sangre…

-Debes estar satisfecho, Malfoy - le miró ella gruñendo. Malfoy compuso una mueca de desdén que le hizo recordar los tiempos de colegio a ella y que le atravesó el alma, causando ganas de golpearle salvajemente -sigues siendo un imbécil después de todo - y con esto último, entró en la casa y cerró la puerta con fuerza.

-Dale tiempo - habló Sirius. Malfoy volvía a tener esa expresión inescrutable en el rostro. Sirius se acercó y le dio una palmada en la espalda.

-Ella también sigue siendo la misma leona cascarrabias de siempre - soltó él y Sirius le sonrió, haciéndole entrar a la casa.

Luego de una hora de reportar lo que ahora Malfoy sabía, entre susurros y cuchicheos por la presencia del nuevo integrante de la secta del pájaro ( como la llamaba el rubio)y las miradas fulminantes de Potter y Weasley, pudo decir al fin que se sentía orgulloso de pertenecer a algo concreto que le reivindicaría con la sociedad mágica. Kingsley había acogido su propuesta, y ahora Granger se cambiaría de casa.

Por muy increíble que pareciese, eso no le alegraba en absoluto.

-… que ayudarán a regresar a la normalidad todo. Así que, tendrás que mudarte, Hermione - habló Kingsley. Aquí Hermione apretó los labios hasta convertirlo en un delgada, MUY delgada línea que aseguraba su inconformidad con la decisión tomada - Es por tu bien, lo sabes. No podemos darnos el lujo de perderte - ante el halago, las mejillas de la chica se arrebolaron un poco y Harry sonrió desde su rincón para luego guiñarle un ojo, coqueto. Esto derribo las defensas de la chica y asintió con resignación - Tendrás que hacer visitas esporádicas en el edificio para que te vean y no te busquen en otro lugar - siguió el hombre. La chica cabeceó - y por lo pronto, tendrás, también, que ir a todos lados con alguien capacitado…

-¡NO! ¡Eso si que no, Kingsley! ¡me puedo cuidar sola, no quiero a nadie como perro faldero! ¡No soy una lisiada!

-Tranquila, Herms. Kingsley, la acompañaré yo - habló Harry en un tono conciliador. Se volteó mirando a la castaña - No será tan aburrido, ¿eh?

-Agradezco tu voluntariedad, Harry, pero no. No puedes ser tú. Ni Ron.

-¿Por qué no? - saltaron ambos, haciendo que la sala completa enmudeciera.

-Es obvio. Al verlos a ustedes con Hermione, la reconocerían fácilmente - habló Luna, en un tono sabio. Ron suavizó su expresión ante el apretón de manos de la rubia.

-Exacto. No lo habría dicho mejor - alabó el ministro.

-Entonces, trajeron a Malfoy para eso - habló Molly, y todos giraron de Kingsley a Malfoy y luego a Kingsley de nuevo. Hermione estaba ceñuda y mucho, mientras que a Malfoy se le había borrado la sonrisa del rostro y ahora miraba vacío a todo el comedor.

-No encontré a alguien más… opuesto para camuflarla - siguió el hombre y al mismo tiempo, como un zumbido de locas abejas, las quejas de Ron, Harry, Fred y George, surcaron el ambiente.

-¡SILENCIO! - bramó Sirius. Todos callaron menos…

-No lo permitiré - zanjó Harry. Sirius le miró fijamente.

-Harry, Hermione corre el doble de peligro si sale contigo a todas partes. Si el edificio está vigilado, cavarias su propia tumba.

-¡Pero somos magos! ¡podemos camuflarla!

-¿Todos los días, a la misma hora, el mismo disfrazhasta que capturemos a Bellatrix? - preguntó Sirius en un tono suave, como si hablara con un niño. Harry permaneció callado. Remus intervino.

-Tampoco es que Malfoy sea de mi infinita confianza … - comenzó, y miró a Draco con una sincera disculpa en los ojos. Malfoy asintió. Él sabía muy bien que se había ganado todo a pulso- pero es algo razonable…

-¿RAZONABLE? ¡Razonable es que me dejen elegir a mi!

-Hermione…

-¡No, Sirius!

-Que terca te pones…

-Herms, creo que podría funcionar. Además, Malfoy y tu se llevan mejor, ¿verdad, Malfoy? - preguntó Luna, como si le estuviese preguntando si se echaba la pomada cada 8 horas. Malfoy se encogió de hombros y metió las manos en el bolsillo, elegantemente. Hermione le miró fugazmente y vio un brillito en sus ojos.

-Hare lo que sea para cumplir mi condena - dijo teatralmente. Hermione bufo y recogió su capa, para luego rodear la mesa y abrir la puerta. Se escucho un fuerte portazo, el cual decía claramente "hagan lo que quieran"

-¿Qué haces aquí, Draco? ¡Sigue a tu misión! - exclamó Sirius y el joven rubio rodó los ojos, antes de recoger sus pertenencias y desaparecer detrás de ella, arrastrando los pies.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Hola a todos:

Aquí estoy de nuevo.

Siento que el capi sea colgado tarde. Pero mis ánimos e imaginación han estado muy afectados.

Gracias a los que me siguen J

Espero que el capi colme sus expectativas o al menos un poco.

¡Un besote gigante!