Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Tu Orgullo, Mi Prejuicio · de

Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 13

SUSTO

-Granger…

-Si piensas que voy a dejar que pases cada segundo cerca de ti estás muy muy equivocado.

-Yo no entiendo porque te pones así si en el fondo sabes que es lo mejor y que tengo razón. A parte, no es que te sientas tan mal cerca de mí, ¿verdad? - habló con presunción el hombre.

-Idiota.

-Ya sé que pasa - comenzó el rubio y se detuvo. Hermione siguió caminando pero el súbito silencio de Malfoy le hizo volverse - Granger, yo te gusto. Y por eso no quieres que esté cerca de ti.

-¡Ja! Ya quisieras - el ver que Malfoy sonreía con satisfacción le hizo pensar que tal vez en serio él pensaba eso - Eso no es cierto.

-Demuéstralo. Sigue las órdenes de Kingsley y punto - Hermione sabía que Malfoy tenía razón pero… ¡Qué antipático le resultaba cuando le miraba así!

-No lo haré - dijo lentamente y siguió caminando a grandes zancadas.

-Sabía que tenía razón. Siempre la tengo - Hermione casi podía sentir esa sonrisa de prepotencia en su rostro. Odiaba eso.

-No, no la tienes. Solo que me das cólera, Malfoy. Pensé que habías cambiado pero no. Sigues siendo el mismo imbécil de siempre - explotó sin voltearle a mirar. Malfoy le seguía con las manos en los bolsillos y con el ceño fruncido.

-Pues acostúmbrate a este imbécil porque ahora le veras el cogote todos los días - pronunció él, peligrosamente suave. Hermione renegó en voz baja. La calle estaba oscura y el callejón por el que iba a entrar mucho más. Fue una de las razones por las que se detuvo tratando de tranquilizarse - Vamos, sé dónde está el carro. Nos apareceremos.

-¡No!

-Granger, no eres una niña. Y conozco formas para hacerte cambiar de opinión. Así que dame tu brazo de una maldita vez.

-No lo haré porque se cuidarme s… - y su celular sonó. Malfoy frunció el ceño hacia el aparato mientras Hermione levantaba la tapa y se lo llevaba al oído. El rubio aprovechó el momento para acercarse pero el tono que utilizo ella le frenó.

-¿Mamá? Tran-tranquilízate… no entiendo, n… ¡¿Qué?! - Malfoy vio como su rostro cambiaba considerablemente a un tono más blanco - No, mamá, espérame. Yo iré a la casa… ya, ok. Tranquila. No te preocupes. Tranquila, ya voy…

-¿Qué pasa? - preguntó él, con duda.

-Mi p-papá -articuló con voz entrecortada. Malfoy le miró sin entender todavía - tuvo un paro cardiaco - gimió ella y se llevó una mano a la frente alborotando algunos rizos castaños.

El no sabía qué era eso pero parecía algo malo.

-¿Quieres que te lleve a tu casa? - articuló con preocupación. La chica parecía en shock y los ojos se le estaban anegando.

-¿Podrías? - preguntó en voz baja.Él asintió y le extendió el brazo. Cuando lo hizo sintió que ella se aferraba con fuerza a él. Era como si lo considerara su soporte. Eso le hizo sentir muy bien. Pero entonces se dio cuenta que se estaba aprovechando del dolor de la chica y se sintió mal.

Se aparecieron frente al auto y llevó a Hermione hasta la puerta casi arrastrando.

-Sube y me diriges - ella solo asintió y luego de que Malfoy subiera el silencio se apoderó del auto y solo se escuchaban los susurros de la chica, recostada en el respaldo y recogida.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Había despertado en esa oscura habitación hace unas horas, pero cuando llegó su secuestrador cerró los ojos al instante y se hizo la dormida como mejor pudo.

Funcionó.

No sabía cuánto tiempo llevaba ahí. Tampoco la verdadera razón de su estancia ahí.

En realidad no sabía nada.

Les había escuchado hablar en un idioma extraño, algo parecido al inglés pero con palabras desconocidas para ella.Habían dicho "muggle" y "Kedavra" y ella solo entendió eso como palabras clave para no revelar información.

Los goznes de la reja chirriaron y le hizo sobresaltarse. No le dio tiempo para fingir cansancio así que solo se mantuvo quieta, esperando a su captor, en parte por curiosidad, en parte por miedo.

La figura que apareció era alta, un poco corpulenta y tenía puesta una capucha.

Sintió un estremecimiento.

Él pareció darse cuenta, porque movió algo parecido a una ramita y una manta se poso sobre sus hombros.

Suspiró agradecida pero con la mirada fija en los zapatos de él.

-Cuando venga el resto, fingiré que me atacaste. Y huiras, ¿entendiste, Weasley?

Asombrada, la chica solo atinó a levantar la cabeza hacia el hombre. Sus ojos, negros y brillantes, le devolvieron la imagen de una chica pelirroja, pálida, pecosa y delgada. Alguien que imploraba un baño y sobretodo, protección.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Por qué aceptaste la propuesta de Malfoy, Sirius? ¡Es obvio que quiere fregarnos la existencia!

-Harry, no es el mismo…

-¡No lo defiendas! ¡Pareces más su padrino que el mío!

-Es mi sobrino, también. Y necesita, ahora más que nunca, una razón para vivir.

-¿Razón? Sirius, él lo menos que quiere es morirse. Que haya cooperado un poco con nosotros no lo salva. ¡Quiere joderle la existencia a Hermione! Y de paso a nosotros, ¡lo sabes!

-Su madre me contó que en la carta última que le mandó hablaron de lo fácil que sería haber muerto en la batalla final. ¿No te parece eso una alarma?

Harry se quedó callado pero seguía aún con el ceño fruncido.

-¿Por qué quiere estar cerca a Hermione?

-Pregúntate mejor, porque no quieres tú que él esté cerca a Hermione.

-Porque… ella es mi amiga, no quiero que él esté cerca de ella…

-Porque te gusta, la quieres y no sé si la amas.

El chico volvió a callar y Sirius tomó ese silencio como uno de meditación.

-Harry, Hermione es lo suficientemente hermosa, inteligente, lista y sobretodo fantástica como para gustarle hasta el más oscuro de los seres. Piénsalo.

-¡Insinúas que Malfoy…!

-Shh… No insinuó que Malfoy. Insinuó que ella es libre de elegir.

-No sé si la amo. Pero cuando la besé me sentí bien.

-No es suficiente sentirte bien. En Hogwarts yo me sentía bien cada vez que me ligaba a alguna muchacha y sobre todo cuando me la llevaba a la cama. - Harry entendió este punto a una rapidez impresionante y sin embargo, no habló - Encontrar a la persona indicada puede llevarte toda una vida pero cuando la hallas puede que en cuestión de unos segundos sepas que ella es la indicada. Wow, eso fue muy profundo… en fin, ¿me entendiste?

-Creo que sí.

-No confundas amor con cariño y agradecimiento. No es lo mismo amor amical que amor… bueno ése amor.

-Si. Y estas filosófico porque ya encontraste a tu amor verdadero.

-No sé a qué te refieres. Y sonaste muy cursi.

-Marianne es muy simpática. Me cae bien.

-No te he pedido tu consentimiento, mocoso.

-No directamente- rió el moreno y despidiéndose de su padrino cerró la puerta del dormitorio. Sirius pensó entonces que su vida tenía un sentido más ahora.No era algo fijo ni oficial pero con Marianne se sentía fenomenal, y hasta podría decirse que enamorado.

-Maldito tiempo - susurró para si mismo. Le había llevado solo días sentir esto por una total desconocida. A su edad. ¡Qué vergüenza! Rió. ¡Qué diría James!

Pensó en Harry y Hermione. En que eran amigos y que si pasaba algo más entre ellos sus vidas serían perfectas. Pero también pensó en que la vida no siempre es perfecta, que se necesita algo irracional para seguir viviendo y que lo mejor sería esperar.

Tiempo, otra vez.

Pensó en su sobrino, Draco, y rogó a Merlín, que no pasara lo que el sospechaba.

Si Draco se enamoraba de Hermione… no. No.

Mejor no pensar en eso. No.

Era imposible.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

En cuanto Draco aparcó el auto en la vereda de la casa de los Granger, la chica saltó al suelo y se dirigió rápidamente a la puerta.

*Ni siquiera me dio las gracias,*pensó Draco, pero luego se dio cuenta que eso no era importante cuando a su padre le daba un caco pardiaco.

Hermione entró con lágrimas en los ojos, a trompicones, ni tiempo le dio de hacer pasar a Malfoy y encima casi se mata en el recibidor.

Encontró a sus padres en su habitación. Su madre, castaña como ella pero con un color de ojos diferentes, mucho más claros, le estaba dando de comer a su esposo. Hermione sonrió enternecida y tocó la puerta con recato.

-¡Oh, Hermione! - gimió su madre y corrió a abrazarla. Hermione suspiró tratando de no ponerse mal frente a su padre pero una lagrima traicionera resbaló, alertando a su padre.

-No me he muerto aún, aunque razones no me faltan - Si. Richard Granger era severo. Tenía un tono exclusivamente duro y el ceño fruncido.Jane Granger le sonrió conciliadoramente y le dio un leve empujoncito hacia la cama.Su hija avanzó nerviosamente y se sentó en la cama.

-Papá… ¿qué pasó?

-Traeré café - se escabulló su madre y Hermione supo que ya tenían esta platica planeada.

-No me contaste nada del ataque ese en el que te hirieron.

-Pá… estoy bien… solo fueron unos rasguños… - se acercó, dándole un suave abrazo. El hombre se derritió y le abrazó fuertemente, aunque le doliera el pecho aun.

-No me mientas, Hermione. Sé muy bien que te pasó. Me dijeron todo en ese informe - y esta fue la razón. Luego de la guerra, Richard Granger estaba reacio a dejar ir a su niña a una escuela que le enseñara a defenderse de otra posible guerra.

-Pero ya me ves, ya estoy bien…

-¿Quién te trajo?

-¡Eso no importa! ¿Qué te dijo el médico?

-Agradécele a Harry y dile que pase. Él me prometió que te protegería y hasta ahora no me ha cumplido… debo aclarar con él ese asunto.

-¡No fue su culpa! Fue mía, yo le pedí a un amigo que me acompañara y… sabes como soy y… el ataque se dio en una calle muggle, ni siquiera fue en territorio mágico, papá.

-Ron no sabe conducir. Harry es el único que tiene carro y…

-No, no es Harry.

-¿entonces quien? ¿el mismo que te salvó esa noche de lo moligrafos? - ella asintió sonriendo ante su equivocación y trató de corregirle pero él le calló - ¿Cómo se llama?

-Draco... Draco Malfoy, papa.

-¿Quién? No me suena su nombre.

-Ah, es que…

-Hazlo pasar.

-Pero…

-Hermione…

Mientras, Malfoy se había quedado pensando en sí debería o no haber acompañado a Granger. Salió del carro, y se detuvo frente a la puerta. Y cuando estuvo ahí, se lo pensó de nuevo y retrocedió. Estuvo en esa indecisión cerca de 15 minutos hasta que se retó que era un Malfoy y que debía enfrentar lo que ya sabía que era.

Levantó el puño para tocar la puerta y antes de que su puño tocara la madera, ésta se abrió dando paso a la madre de la muchacha.

-Disculpe… ¿se perdió? - le preguntó la mujer. Malfoy abrió la boca pero la cerró de nuevo.

-Em… vine acompañando a Gr…Hermione - dijo. Y cuando pronunció su nombre se sintió libre de ataduras sociales. La mujer sonrió y le hizo pasar.

La casa era de esas típicas construcciones modestas, y sin embargo, Draco sintió los colores cálidos iluminar la estancia.

Con razón la Srta. Granger regresaba cada verano a su casa…

¿y desde cuando él se daba cuenta de eso?

Y ahí mismo, la misma voz interior, le respondió.

¿Desde siempre?

-¿Deseas algo de tomar: agua, un refresco, café?

-Muchas gracias, pero así estoy bien - la mujer sonrió conforme y se metió a la cocina. Minutos después, trajo una fuente con galletitas.

-Sírvete.

-Ah, sí, gracias - y tomó unas. Le ponía nervioso la intensa mirada de la mujer y aún no entendía por qué.

-Tú no eres como nosotros, ¿verdad? - preguntó la Sra. Granger. Malfoy se sorprendió tanto por la pregunta que levantó los ojos al instante.

-No. Soy mago.

-Oh, me lo imaginé - dijo, aun sonriente - Pensé que el único de los amigos de Hermione que tenía auto era Harry, porque había vivido con sus tíos… ¿tú…?

-No. Yo soy mago… por sangre. Nunca he vivido con mug… con personas no-mágicas, disculpe - la mujer asintió - Me llamo Draco Malfoy - dijo, sin saber que decir.

-Yo soy Jane Granger. Hermione no nos hablo de ti. ¿Estudiaron en la escuela?

-Em… si. En Hogwarts…

Escuchó las fuertes pisadas provenientes de la escalera y a la chica rezongando.

-Mamá, papá quiere hablar contigo,.. se le ha metido en la cabeza que… ¡Merlín, Malfoy! ¡Lo siento tanto!

-Debiste por lo menos dejarlo entrar. Iré a ver que quiere - y salió rápidamente de la estancia. Hermione rodó los ojos y se sentó cerca a Malfoy.

-Lo siento, en serio. Me olvidé por completo y…

-¿Qué es un caco pardiaco? - preguntó de sopetón él y Hermione rió ante su ignorancia.

-Se dice paro cardiaco, y es… ¿algo del corazón? No tengo cabeza para definírtelo con términos muggles, igual no me entenderías…

-Inténtalo - le dijo mirándole serio. Hermione resopló y se sentó a su costado.

-Es algo así como un paro en la respiración… esto afecta el latido del corazón y puesss….

-Si no late el corazón…

-Si. Este es el segundo que le pasa a mi padre. Y bueno, el tercero es mortal - terminó, suspirando y mirándose fijamente las manos para evitar que se vieran sus ojos acuosos. Malfoy le miró fijamente.

-Ya está bien, ¿no?

-Si… pero…

-¿Pero…?

-Quiere hablar contigo - dijo la chica levantando el rostro y Malfoy se obligó a tragar dificultosamente.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

¡Genial!

¡Claro, como si él no tuviera nada que hacer!

¡Y Hermione ni una llamada le había dado!

-Debes tranquilizarte, hermano… no pasa nada. Seguro ya llegó a su casa…

-¡Se fue con Malfoy!

-Bueno, Luna me contó que… Malfoy se lleva mejor con Hermione desde el ataque… y que también se tomará muy en serio… lo de cuidarla y… ¡Tienes que tranquilizarte!

-Bien, está bien. Sí, me estoy exaltando mucho… ¿Desde cuando yo soy el exasperado y tú el tranquilo?

-Ron, te llamaron del Quisquilloso - Entró la asistente al cubículo. Ambos se miraron. Ella continuó - Creo que le ha pasado algo a Luna… - y salió con la misma. Harry vio como el rostro de Ron se volvía muy pálido y también vio como este salía corriendo. Él le siguió.

¿Qué le habría pasado a la rubia?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-*Debes ser bueno con el muchacho… él la trajo aún sin ser de nuestro mundo y…. -*era la madre de Her… Granger.

Sabía que escuchar conversaciones ajenas era de mala educación pero no podía con la incertidumbre esta de no saber que le esperaba dentro, con el padre de la castaña.

Se alisó la camisa nerviosamente y la risita de Hermione detrás suyo le hizo Comprender que ella se había dado cuenta de su situación.

-No es un ogro, aunque lo parezca… - comenzó ella. Malfoy asintió mirando a la puerta fijamente - No te va a pedir explicaciones, solo quiere conocerte, supongo que también agradecerte pero no..

-Me estás poniendo más nervioso, Granger - gruñó él y Hermione escondió su sonrisa. Malfoy le miró y le fue imposible contener su mueca burlona. Ella se acercó y le acomodó la corbata plateada que llevaba. Malfoy sintió un escalofrío cuando los fríos dedos de ella rozaron su cuello y en un acto reflejo sujetó su mano con fuerza. Hermione le miró a los ojos. Malfoy también. Suavizó el agarre y Hermione pudo pensar y sentir que hasta acarició su mano cuando la soltó. Sin embargo, ella seguía sosteniendo su corbata y solo el carraspeo de su madre les hizo separarse.

-Él te espera - sonrió Jane y Malfoy asintió. Y con una última mirada a la chica castaña entró a la habitación.

-¿Por qué tengo la sensación de que camina como si fuera a la horca? - preguntó su madre y Hermione sonrió abrazándole.

-Mamá, cualquier cosa acerca de él…

-Parece buen muchacho y… es muy guapo…

-¡Mamá! ¡Te hablaba de papá! - exclamó Hermione indignada. Su madre se carcajeó a su oído - Me dirás si le pasa algo, ¿de acuerdo?

-De acuerdo… pero, ¿Qué hay acerca de este chico? Es muy simpático… y la miradita que se dieron es… ¡Hermione, que no pensé que encontraras a tremendo semental en ese mundo!

-¡Mamá, baja la voz!

-Ay, si. Tú tan decente…

-¡MAMÁ!

-¡Tú haces más bulla, linda!

-Ok, ok. A ver, cuéntame, ¿Cómo fue?

-¿Cómo fue que? - peguntó la castaña menor, jalando a su madre hacia la sala.

-Bueno, es claro que se gustan. Y yo lo vi tan caballero cuando se presentó y su nombre, Draco…

-Si, si, mamá. Puede ser el hombre más… guapo de la tierra y…- su madre le miró fijamente y picarona - …solo somos amigos, ¿de acuerdo?Ni se te ocurra inv…

-Bueno, estamos agradecidos con él... ¡oh, hija! No me mires así… ¡Es nuestro deber!

-Créeme mamá, él no está esperando una invitación tuya a cenar ni mucho menos. Me trajo solo por consideración porque vive en mi edificio, estudiamos en la misma academia y porque me vio… deprimida así que… ¡Bueno, porque me miras así!

-Hermione, los vi mirándose intensamente… si yo no hubiese llegado… estoy segura que él te hubier…

-Mamá… por favor, no te hagas castillos en tu cabecita porque no, no pasa nada entre nosotros…

-Se ven muy bien - dijo su mamá y Herrmione le suplicó con la mirada que parase - No entiendo… si no pasa nada con él… ¿entonces porque te molestas?

-Él y yo no nos llevamos muy bien en Hogwarts, mamá…

-Ya, pero… la gente cambia y tú lo sabes. Quizá la caída de ese mago le hizo dar cuenta de no estaba en el buen camino…

-Mamá, a veces pienso que sabes más de lo que parece.

-No cambies de tema…

-Ehm… señora su esposo… le llama - apareció Malfoy por la puerta. Hermione lo vio normal, sin ningún signo de transformación ni nada, ni uno de sus cabellos se habían salido de su sitio. La sra. Granger sonrió y salió de la cocina. Hermione le miró.

-Y… ¿Qué te…?

-Me pidió expresamente que no me alejara de ti.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Dónde está?

-¡Sr. Weasley, tranquilo! - exclamó una muchacha cercana sujetándole del brazo. Ron la reconoció y preguntó por Luna - Fue un desmayo en los archivos. Ya está todo bajo control, según nos dijeron… pero no debe entrar así…

-¿En los archivos? Pero… ¡ella siempre entra acompañada!

-Si, si, lo sé, pero la encargada no acudió - dijo ella pasándose una mano por el cabello. Harry le miró por encima del hombro de Ronald. Tendría sus veintipocos años y una melena negra brillante. Sus ojos pasaban preocupados del rostro de Ron a él. Harry ni se inmutó. La chica caminó hacia un sillón de St. Mungo y se sentó. Ron siguió paseándose por la sala hasta que una enfermera entró y llamó a la señorita.

-¿Qué crees que tenga?

-Ni idea, Ron. Pero ya la oíste, tienes que tranquilizarte. Oye, y ¿Cómo es eso de que tiene que entrar con alguien a los archivos?

-En ese periódico hay información concerniente a la batalla, hechos anteriores a ella que desacreditaban al Profeta y al Ministerio, donde hablaban de los mortifagos y sus investigaciones… siempre ella entra ahí con alguien más porque sola no se da abasto… en realidad, no sé la verdadera razón, siempre he creído que me miente respecto a ello…

-Sr. Weasley… - entró de nuevo la morocha.

-Ronald, Caroline, Ronald..

-Si, Ronald, ehm… Luna l-te quiere ver - dijo haciéndose a un lado pues Ron ya había salido disparado. Harry se volvió a sentar. Ella cogió alguna revista de la mesa y se sentó a leer. Harry miró por la ventanilla y se preguntó por milésima vez donde estaría Hermione.

¡y aquí estoy!

SIENTO MUCHO NO HABER ACTUALIZADO.

AQUÍ LES TRAIGO UN CAPI HUMILDE, ESPERO LES AGRADE, EN SERIO MILES DE DISCULPAS J

¡MUCHAS GRACIAS!

¡Les quiero muchisisimo!

PD: ¡Ya comencé a escribí el próximo capítulo!

Mayi J