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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 14
Por tu bien
Desde que se habían subido al auto, Hermione no había hablado.
Supuestamente ella dormiría en su casa, en la de sus padres, pero su papá no le dejó quedarse.
Argumentó que ella servía más estudiando que preocupándose por él, así que reaciamente ordenó, sí, ordenó a Draco que se la llevara a su departamento.
Malfoy le explicó que eso no podría ser debido a que estaban haciendo unas reformas en los edificios (mentira que le salió naturalmente) y el Sr. Granger insistió entonces en que fuera a la casa de alguien más.
Hermione, confundida y extrañada, accedió para no discutir con su padre ante tal situación. Malfoy se despidió educadamente de ambos señores y esperó en el auto mientras Hermione hacía lo propio adentro con sus padres.
Cuando ella subió, Draco se dio cuenta que tenía los ojos llorosos y tuvo el impulso de acercarse y preguntarle acerca del tema pero mejor se contuvo y arrancó.
-Lo hace por tu bien, ¿lo sabes, no?
-Sí, pero a veces pienso que quiere mantenerme lejos de él. No entiendo porque esa manía de los hombres de hacerse pasar por fuertes…
-A veces pensamos que eso dará confianza a los nuestros. Por eso pensamos que si hablamos de nuestra vulnerabilidad… ellos perderán su propia confianza… sus cimientos - dijo el joven rubio mirando siempre hacia el frente y Hermione volteó a mirarle con una triste empatía. Hoy se había portado verdaderamente bien y cuando le dijo lo que había conversado con su padre sintió un escalofrío impresionante apoderarse de ella. Una gratificante sensación.
-Pero él es mayor… no debe arriesgarse - afirmó ella, recuperándose. Malfoy le miró y sonrió de costado.
-Él sabe muy bien lo que hace. Así que… - y se cortó. Hermione le volteó a mirar, extrañada y Malfoy retrocedió el auto hasta una esquina donde alguien estaba sentada, desorientada y sucia.
-¿Esa no es la hermana de la comadreja? - le preguntó el rubio y al minuto siguiente Hermione estaba fuera del auto.
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-¿Entonces…?
-Entonces está bien. Pero necesitará muchos cuidados, ya se lo dije. Le entregué a la señorita que la acompañaba una lista con algunas pociones y vitaminas revitalizantes… - seguía hablando el medimago. Ron ya no escuchaba.
Cuando entró a ver a Luna a la habitación y la encontró mirando a la ventana, sonrió extensamente.
No había presenciado visión más hermosa antes.
Se sentó en la cama pero ella no le volteó a mirar. Seguía con la vista fija en el cristal y en el jardín externo.
-Prométeme que no volverás a entrar a esos archivos sola.
-Prometido - asintió ella, y cerró los ojos con fuerza. Ron tomó su mano y le besó con cariño los nudillos. Luna no pudo más y le miró suavemente.
-Ron… lo de la propuesta de la otra vez…
-¿acerca de qué?
-Del matrimonio - Dijo, en voz baja. Ron asintió - ¿Iba en serio? - preguntó mirándole fijamente. Ron frunció el ceño, confundido. Claro que iba en serio.
-Va en serio… ¿pero porque me lo preguntas ahora? - Luna se sentó y suspiró. Ronald nunca se daría cuenta de lo que pasaba aunque se lo pusieran de frente en letras con neón. - ¿Ocurrió algo? Porque el sanador me dijo que estabas de maravilla, que solo había sido un leve mareo y que el oxígeno no llegó y…
-Estoy embarazada, Ron - le cortó la rubia y el chico cerró la boca de la impresión - Recién me entero también.
-Wow - solo atinó a decir. Luna le miraba con interés. Ron era de esos chicos a los que no le gustaban las ataduras y un hijo estaba considerado como una de ellas. Tendría que casarse con ella y Luna no quería eso. Ella quería que él se casara con ella por amor, no por compromiso. Ron parpadeó - Se parecerá a ti, y será un lindo Weasley.
Luna se quedó con la boca abierta.
-¿Qué?
-Que nos casaremos, formaremos una linda familia… y seremos felices, Luna.
-¿no… no te sientes presionado por la noticia no?
-Claro que no, linda - le aclaró el pelirrojo, acercándose y abrazándole con suavidad. *Se sentía tan nervioso, tan emocionado que ni siquiera expresarle lo que verdaderamente sentía podía.Besó su nuca con ternura y acarició su cabello, distraídamente-*Te amo. A ambos - le susurró suavemente y Luna respiró tranquila.
-Ron… júrame que no lo haces por compromiso.
-Lo juro - dijo rápidamente. Luna sonrió y le abrazó con todo el amor que sentía por él.
Durante mucho tiempo había esperado que Ronald Weasley le propusiera algo así.
Incluso desde Hogwarts. Cuando él andaba babeando por chicas que no le harían caso nunca. Y ella estaba ahí, mirándole, enamorándose cada día más de él.
Cuando ocurrió el ataque y tiempo después él le pidió salir se emocionó muchísimo.
Siempre pensó que alguien como él no se fijaría en una loca con un collar de corchos en el cuello pero luego… ¡Él la rescató y le dijo que le quería!
Y ahora, él estaba con ella. ¡Iban a ser padres!
Le amaba demasiado.
Pero nunca se perdonaría si Ronald se casara con ella solo por su embarazo.
Luna quería y había soñado desde pequeña con casarte por amor, no por presión.
Y aquí estaba…
Sonrió.
La puerta se abrió y una enfermera le entregó a Ron una carta, no sin antes ponerse colorada ante la interrupción.
El pelirrojo abrió el sobre con una sonrisa pero a medida que iba leyendo el contenido se ponía más pálido que la misma Luna.
-¿Ron? - el pelirrojo tragó dificultosamente y miró a Luna.
-Encontraron a Ginny.
-¿Qué? Pero… ¡Dónde! ¡¿Quiénes?!
-Hermione y… Malfoy - dijo, regresando sus desorbitados ojos a la carta. Luna arrugó el ceño con preocupación y jaló a su novio con fuerza. Besó su frente y le acarició el cabello suavemente.
-Por lo menos ahora ya saben dónde está, cariño…
-Si… si - afirmó el Weasley. Arrugó el papel en su mano y escondió su rostro en el cuello de su Luna. No le había contado más. No quería preocuparle pero Hermione le había escrito que había un problema con su hermana.
Ginny se había portado mal, pero era su hermana. Su berrinche era precisamente solo eso. Una actitud de niña inmadura. Ella no era mala.
Pensó en la castaña.
Aunque Ginny le había pagado mal…
Respiró hondo, se despidió de su rubia y salió a contarle a Harry.
Él era el único que podía ayudarle.
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No pudo evitarlo.
Era algo más fuerte que ella.
Eran muchos años de amistad. Nos los iba a echar a la basura por un caprichito infantil, ni por su orgullo gryffindor.
-¡Espera, Granger! - le gritó Malfoy pero ella ya estaba cerca a la pelirroja.
-¿Gin-Ginny? - preguntó suavemente.Draco se acercó también. Le sujetó del codo y la jaló a su costado.
Según lo que había escuchado, la comadreja menor le había atacado. No quería que pasara algo parecido de nuevo. Hermione trató de liberarse de su agarre pero Draco le miró a los ojos y lo siguiente que pronunció le calmó.
-Es-pe-ra - y la castaña asintió. Draco se adelantó ante la pelirroja y se arrodilló frente a ella - ¿Weasley? - La chica levantó la cabeza de inmediato, haciendo que Malfoy saltara y si no tuviera reflejos hubiese caído al suelo. Hermione, que en otra situación hubiese reído, gimió. Era Ginny, pero estaba toda maltratada, sucia, desorientada…
-Ginny… soy yo, Hermione…
-¿Qué… qué dijiste?
-Que soy Hermione…
-No, no… - y retrocedió, chocandose con la pared. Gimió de dolor.
-¡Ginny! - exclamó la otra, acercándose pero Malfoy le abrazó y no le dejó avanzar.
-Hermione… - pronunció en su oreja, haciendo que la chica se estremeciera.
Trató de liberarse para acercarse a la pelirroja, que ahora les miraba por un solo ojo pues el otro estaba oculto tras sus brazos, pero Malfoy aumentó la presión del abrazo en torno a su cintura. Hermione se rindió y observó con preocupación a la Weasley: miraba a ambos lados periódicamente lo que le demostraba a Hermione que no estaba bien.
-Ginny… Dime, ¿Estás bien? - le susurró. Draco cedió en el apretón pero no le soltó.
Sabía que estaba siendo egoísta al aprovecharse de la situación para sentir a la chica más cerca de él, pero era la única forma… la única que le daba respuestas y a la vez más preguntas acerca de lo que sentía.
La pelirroja sollozó y a Hermione se le partió el corazón. Draco se dio cuenta que no podía detenerla más. Le fue soltando gradualmente pero Hermione ya había entendido que Ginny no le reconocía.
-¿Estás bien? ¿Te duele algo? - cuestionó, ahora con suavidad y avanzando lentamente.
-Sí.. - musitó llorando - Creo… m-me duele la ca-cabeza... - gimió la pelirroja y se dejo ayudar por Hermione. Malfoy también se acercó y sujetó a la chica por los hombros para que Hermione le observara. La castaña le examinó de hito en hito y cuando retiró su mano de la cabeza de su amiga, el líquido rojo se hizo notar.
-Joder, está sangrando… - le avisó Draco. Hermione asintió nerviosa.
-Creo que si - respiró hondo. Se llevó las manos a las sienes y con su varita pronunció un hechizo mental - con eso parará un poco la hemorragia, supongo - gimió otra vez. Miró a su compañero. Draco le miraba fijamente. Eso le puso más nerviosa. Por toda respuesta, el chico asintió y levantó en vilo a la Weasley, que seguía sollozando y la llevó en la parte trasera del auto.
-Desmáyala - sugirió el rubio y Hermione volvió a utilizar su varita. De inmediato, la chica perdió el conocimiento. El chico cerró la puerta. Hermione le miró. Y exhaló fuertemente apoyándose en el coche.
-Está… tan… - se cortó. Respiró fuertemente de nuevo y lo siguiente que sintió fueron los fuertes brazos de Malfoy alrededor de ella. Apoyó su frente en el pecho del rubio y contuvo su llanto.
-Llevémosla a St. Mungo - propuso él. La castaña asintió. Se subieron al auto.
Hermione se subió en la parte de atrás con la pelirroja. Malfoy entendió y arrancó.
-Ya has hecho lo que pudiste… no te desesperes - le aconsejó, mirándole por el espejo retrovisor.
-Le avisaré a Ron - susurró ella. Malfoy asintió y expulsó todo el aire que tenía.
Hoy al ayudar a la comadrejita había ido más lejos.
Se estaba mezclando con ellos, se estaba dejando llevar por lo que sentía. Hacia ella, por supuesto.
No sabía como contrarrestar con eso nuevo. El nunca se había preocupado por nadie y no era que su preocupación era la pelirroja. No, la preocupación iba dirigida hacia Hermione Granger.
Lo que sentía, que no se atrevía ni siquiera a pensar, le carcomía siempre. Día y noche. Iba despertándose y luego sin que el pudiera evitarlo se desviaba hacia ella.
Joder.
Se le escapa de las manos sus ganas de tenerle cerca… de protegerla de verdad.
De todos.
Hasta de sí mismo.
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Harry no había visto a Ronald Weasley tan agitado y asombrado desde que se enteró que debía hacer el recuento de daños y reconocer a los caídos.
-Deja de dibujar surcos en el suelo, Ron.
-Es mi hermana.
-Yo también estoy preocupado, pero nada ganamos exasperándonos…
-¡Harry! - exclamó la castaña corriendo a su encuentro. El moreno se levantó y correspondió el abrazo, distraído: Su mirada estaba fija en Malfoy, que la había acompañado hasta ellos.
-¿Dónde estabas? Te estuve buscando todo el día - le preguntó el Potter a la Granger, tomándole el rostro con las manos.
Malfoy se tensó y apretó la mandíbula. Ron enarcó una ceja. Observó como los puños de Malfoy estaban cerrados, ejerciendo presión. Miró ahora a Harry que seguía abrazando a la castaña pero miraba fijamente, aun, a Malfoy, como si quisiera matarlo con la mirada.
-Es mi protegida, estuve con ella todo el día, no le pasó nada, esta ilesa - informó Malfoy, mirando ahora a Weasley también. Ron asintió y se sentó en el sillón - Encontramos a tu hermana, Weasley. Y luego la trajimos aquí. No nos hemos movido. Nadie sabe su paradero.
-No tienes que estar pegado como almeja a ella - le reclamó Harry. Malfoy avanzó pero se detuvo cuando Hermione le miró. Ron, que siempre había sido el que se daba cuenta de las cosas al último, se hizo una idea de lo que pasaba.
-Es "mi misión", ¿no? - dijo con altanería.
-Basta. ¿no pueden dejar de pelear por un día? - pidió Hermione - háganlo por Ginny…
Harry asintió y Malfoy se apoyó en la pared más lejana de la sala.
Odiaba que Potter le restregara en la cara que él si podía abrazarla cuando quisiera…
-Em… Malfoy, ¿puedo saber donde estaban… cómo encontraron a Ginny? - preguntó el pelirrojo y el rubio le miró ausente. Hermione tomó la palabra.
-Mi padre tuvo un ataque… - comenzó y Harry le volteó a mirar rápidamente. Ron también levantó la mirada - Un paro cardiaco. Y… bueno, se puso mal a raíz de un informe de la emboscada de la otra noche… donde peleé con Malfoy - todo esto lo dijo muy rápido.
Malfoy asintió. Hermione aprovechó y se sentó al costado del Weasley.
-Mi padre estaba muy molesto. No me dejó quedarme en casa. Y le pidió a Malfoy que me llevara a casa. Íbamos en su carro y… encontramos a Ginny en una esquina, al dar la vuelta...
-No reconoce a nadie. Estaba muy maltratada… no nos contó que tenía ni que pasó con ella. Supongo que fue un secuestro y que se escapó…
-Merlín… - gimió Ron, tapándose el rostro con las manos. Hermione pasó un brazo por los hombros para reconfortarle y miró con agradecimiento a Malfoy. Justo en el momento en el que Harry se acercaba al pelirroja, la familia Weasley arribó en el hospital.
-¿Dónde está? - preguntó el Sr. Weasley, notablemente preocupado. La Sra. Weasley estaba llorosa y venía colgada del brazo de su marido. Hermione se levantó y abrazó a Molly.
Ron comenzó a darles las noticias, los detalles, lo único que sabía de su hermana. Draco se sintió fuera de lugar. Se alejó por el pasillo hacia la cafetería. Hermione se dio cuenta de su ausencia y motivada por un pedido de la Sra. Weasley le siguió.
Lo encontró apoyado en un ventanal camino a la cafetería. Se acercó y le tocó el hombro con suavidad. El chico siguió mirando el vidrio y luego de unos minutos, cuando ella se puso delante de él, desvió su mirada hacia la castaña.
-¿Por qué te fuiste?
-No encajo ahí
-Claro que sí… - refutó la chica. Malfoy enarcó una ceja mirándola burlonamente a lo que ella se sonrojó - La Sra. Weasley quiere agradecerte personalmente…
-No es necesario.
-Pero ella quiere hacerlo. Sería muy importante para ella… para ambos…
-¿Cómo me ayuda esto a mi? Nos seguimos odiando… un acto de… debilidad no te convierte en bueno.
-Draco - dijo la chica, claro y fuerte, haciendo que la mirada gris del rubio girara hacia ella - Ayudar no es un acto de debilidad… es grandeza, a pesar de tus diferencias con ellos, les has devuelto a su hija…
-¿Con ellos? ¿Quieres decir que… tu y yo ya no tenemos diferencias?
-Em… sí, también - asintió ella, volteando al ventanal.
-Como sea… no solo ayudé yo: tú a pesar de lo que te hizo… la Weasley también le curaste la hemorragia y …
-Con esto… ayudando a Ginny todos se han dado cuenta que has cambiado… - le cambió de tema ella. Malfoy le dedicó una sonrisa torcida. La chica miró sus zapatos como si fueran lo más importante de nuevo. Le estaba poniendo muy nerviosa desde que le llamó por su nombre… ¡parecía una adolescente, Merlín!
-No me interesa si el resto reconoce si he cambiado o no - dijo, acercándose para que solamente ella pudiera escucharle - Solo me importa lo que pienses tú - susurró y cuando ella levantó el rostro, Draco pudo ver un ligero sonrojo. Se veía desaliñada, si. Pero bonita.
Se acercó un poco más. Hermione no se movió. Él se atrevió a inclinar su rostro ante el de ella y como la chica siguió firme en su sitio, él siguió su camino. Rozó sus labios brevemente, viendo como sus ojos le miraban fijamente y luego pasó los brazos por su cintura, jalándola suavemente en un abrazo torpe.
Luego, provocando un estremecimiento en Hermione, escondió su nariz helada en el cuello de la chica.
-¿tú lo crees?
-Yo… creo en ti, sí.
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Hola:
sí, me demoré demasiado.
Tuve tropezones y no trato de justificarme.
La proxima semana son mis finales y me entregaré completamente luego de ellos a mis historias :D
Gracias por seguir leyendo a pesar de la demora :/
Los quiere, Mayi
PD: Para aquellos que les guste la pareja Harry /Hermione. Tengo un nuevo proyecto: "Tu mirada en mí". Habla de ellos :)
¡Gracias!