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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 9

Aceptando Realidades

Dedicado a todos aquellos que me leen. sigo escribiendo porque me gusta pero la razón principal y motivo son ustedes. los quiero y gracias.

Luego de que Ronald Weasley dejara a un Malfoy malhumorado en la mesa de la cafetería, Hermione entró en ella, para ver si encontraba ahí a su amiga doctora. Quería consultarle que más no podía consumir. O mejor dicho, QUE era lo único que podía consumir.

Y al igual que Ron, solo encontró un lugar vacío, en la mesa de Malfoy.

Caminó hacia la mesa y cuando estaba a punto de sentarse, el chico se levantó y le jaló la silla, en un acto de cortesía, para que ella pudiera sentarse.

A Hermione le sorprendió este gesto y se quedó estática.

¿Desde cuándo Malfoy era tan… caballeroso? ¿Con ella?

-Deberías sentarte… no estás en condiciones para permanecer tanto tiempo parada.

-Yo… tú tampoco estás bien. Y…

-Yo no tengo que tomar tres pociones - canturreó él mirándole fijamente, con burla.

-¿Cuál es tu diagnóstico? - preguntó ella sentándose casi al mismo tiempo que Draco. Él frunció los labios y tomó un sorbo de su café.

-Weasley acaba de estar aquí… me agradeció por haberte "salvado de la muerte" - simuló el gesto de comillas. Hermione parpadeó confundida e impresionada.

-¿En serio? - el rubio asintió. Vaya, Ron debería estar destrozado con lo de Luna para ir a hablar siquiera con Malfoy - ¡Ey! No me cambies de tema, ¿Cuál es t… ?

-Solo tengo que aplicarme esa asquerosa pomada cada 8 horas después del baño. La herida se abre si hago cualquier esfuerzo así que… no puedo caminar muy rápido, parezco un ridículo gnomo cuando cojeo y parece que la cabeza me va a explotar cuando arrugo la frente o ruedo mis ojos. Así que estoy como un condenado viejo sin poder hacernada solo y únicamente por tu instinto de heroína made in Gryffindor. ¿algo más que la Srta. Granger quiera saber? - preguntó el rubio, mirándole ahora. Se dio cuenta que Hermione había estado sonriendo un segundo antes. Seguro su ultimo comentario fue lo que le fastidió.

-No. Solo gracias por ayudarme - musitó la chica, levantándose de la mesa.

-¿A donde vas? ¡Si acabas de llegar…! - exclamó Draco y Hermione enarcó una ceja, curiosa. Draco gruñó, ¿Se estaba exponiendo demasiado o le parecía? - Debes evitar ir de un lado a otro sin reposo. Lovegood me lo dijo.

-Ow, Luna, querrás decir - dijo ella, sentándose de nuevo, sonriente

-Si, Lovegood - aceptó él, moviendo de nuevo la cucharita en su bebida.

-Por eso, Luna - aclaró Hermione, tratando de que Malfoy le llamara por el nombre de pila.

-Ajá, Lovegood.

-Luna - disparó ella, conteniendo sus ganas de reírse.

-Lovegood - atacó él, dándose cuenta del juego de la chica.

-Luna - siguió ella, ahora leyendo el menú de la carta.

-¡Lovegood! - exclamó él, un poco más alto.

-¡Su nombre es Luna!

-¡y Su apellido es Lovegood! - exclamó él irritado. El dolor en su espalda le avisó que debía dejar esta ridícula discusión y que tenía que callarse - Yo le he llamado toda la vida lunática. Ahora es Lovegood, ¿ok? No voy a cambiar más, Granger.

-¿No te causa cierta satisfacción dejar de ser tan tú, para ser otro?

-No.

-Oh, vamos, Malfoy. Niega que capturaste a esos mortífagos porque querías que los metieran a Azkabán.

-No lo niego. Quiero que los metan a Azkabán porque mi padre está pagando por los crímenes de todos ellos, Granger. Sé que lo que hizo mi padre estuvo mal pero… ¡él no es el único culpable! Se está muriendo allá, pudriéndose entre dementores que solo quieren absorber lo poco que le queda de alma, mientras que estos desgraciados se dan la gran vida entre nosotros, destruyendo gente para que mi padre pague sus crímenes nuevos también. Y eso para mí, la vida de mi padre, ahora es lo más fundamental. Solo así, él vivirá tranquilo allá, mi madre también lo estará acá y no sufrirá como lo hace ahora. Solo hoy cuando me vio herido… su expresión asustada… no te imaginas cuanto duele que ella me mire así. Y todo por intentar capturar a esos malditos hijos de…

-Draco… - musitó Hermione, causando que el hilo de pensamientos del rubio se detuvieran. Malfoy sintió como un río caliente de algo agradable recorría su cuerpo de la cabeza a los pies, relajándole, incitándole a tranquilizarse, regulando su respiración exaltada por su declaración. Miró a su compañera. Ella tenía la cabeza gacha y el cabello enredado caía a sus costados.

-¿Granger..? - preguntó, estirando su mano a lo largo de la mesa. Su sentido común había desaparecido, le importaba un maldito pepino que todos en la cafetería le vieran… Las manos de la chica reposaban en sus piernas, por lo que no teniendo la oportunidad, retiró su mano hasta donde estaba antes.

-Siento mucho haberle causado ese dolor a tu madre, Malfoy - continuó ella, y Draco pudo jurar que su voz no era la misma. La corriente caliente se evaporó y le dio paso a una fría que le hizo temblar tenuemente - Yo no quería… tu padre me hizo daño… no fue en venganza, lo juro, es solo que tenía que capturarlo… No digo que se lo merecía… pero… fue lo mejor… él… me torturó y…

-Granger… yo no dij…

-Lo siento - musitó ella levantándose y caminando a grandes zancadas hacia la puerta. Draco se levantó, mordiendose la lengua para evitar tirar la taza al suelo. Era un imbécil… completamente.

Ella le daba la oportunidad de hablar y…

¿pero que demonios!

¿Había estado a punto de…? ¿disculparse con Granger?

Definitivamente el golpe en la cabeza le había hecho daño.

Sin embargo, cuando ella había pronunciado su nombre… porque ella lo había dicho, ¿no?

Había dicho "Draco", no "Malfoy".

Aunque después claro, volvió a llamarle por el apellido.

¡Ay, Merlín! ¿porque tenía que ser tan… jodidamente extraña hoy?

Le irritaba que fuera tan … buena, tan sensible, tan comprensiva, tan "amia-de-Potter", tan… muggle.

En realidad le molestaba que fuera amiga de Potter y que fuera muggle. Si no fuera ninguna de las dos cosas anteriores, seguramente, habría podido entender lo que sentía justamente ahora por ella.

Que desastre de día…

Esperen, ¿sentía algo por ella?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Nunca, nunca en todos estos años que estudió con él, hubiera pensando que tenía sentimientos.

Pero, diablos, claro que tenía, ¡es humano, Hermione!

Se mordió el labio, compungida.

¿En serio su madre sufría por él?

Claro, tonta, es su madre.

Ya, pero cuando la vio en el hospital no tenía una expresión preocupada.

¿Sería porque no tenía el incentivo necesario que tiene una madre para querer a sus hijos? ¿El cariño que sus hijos le brindan día con día? ¿Sería Draco el tipo de hijo que no trataba de expresar sus sentimientos con cariño, gestos, besos y caricias?

-¿Herms? ¿pasa algo? - le llamó su rubia amiga, sentándose a su costado en el sillón de espera. Hermione le miró, desde el escondite de sus ojos entre sus dedos y parpadeó asintiendo.

-No, nada, es solo que… nada, estoy bien. Creo.

-¿Ya tomaste las pociones?

-Si, Luna no tienes que recordármelo cada media hora - contestó hastiada.

-Mm… estoy pensando seriamente en adjuntarte una presión, Herms. ¿Por cuánto tiempo dejarías de hablarme si te pongo una?

-No lo sé quizá por un milenio o dos…

-Ay, Hermione, entiende. Tú no estás en peligro, ni te vas a morir, pero esto puede ocasionarte serios problemas a la larga si no te tratas… debes, DEBES tomarte las pociones. ¿Quieres que te ponga a Harry como despertador muggle a cada hora que te toque la poción?

-NO. Ni se te ocurra. Estoy bien así. Soy lo suficientemente grande para entender que al parecer esto me va a ayudar - sentenció la castaña y su amiga le miró ceñuda. Hermione no iba a ser nada fácil. - ¿Luna? Malfoy… ¿él no tiene nada grave, no?

-No… solo un cambio de actitud repentina de a ratos.

-¿A qué te refieres?

-Tú sabes, primero, fue todo arrogante y altanero como en sus tiempos en Hogwarts. Luego… cuando le saque el tema de que te había ayudado… él cambió… fue hasta en un extremo.. te podría decir …

-¿amable?

-No, no tanto, Herms. Pero con Sirius conversó… compartió con él una camaradería que nunca… bueno hasta parecía un chico normal sin presiones, era como estar escuchando una conversa entre Harry y Sir…

-Ni lo menciones frente a Harry. Está un poco sensible respecto al tema. Creo que no entiende porque Sirius ayuda a su sobrino…

-Es entendible. Su propio padre ayudó al ataque en el Ministerio, donde Bellatrix lo empujó…

-Si, ya pero Harry debe entender. Draco no quiere quitarle a Sirius…

-Eso no fue lo que me dijo Malfoy, Herms y tú también lo escuchaste… - musitó el Potter, llegando desde atrás.

-Su comentario fue producto de los insultos, Harry. Fue por despecho. Él es demasiado… impulsivo y se toma todo a pecho para luego atacar - explicó ella, estirando una mano hacia él, invitándole a acercarse.

-¡Oh, parece que lo conoces de mucho tiempo! - exclamó el otro, indignado y con una mueca de dolor en su rostro.

-El mismo tiempo que te llevo conociendo a ti, con la única diferencia que yo soy tu amiga… ¡Harry! - exclamó cuando éste rodó los ojos, alejándose unos pasos. La chica sujetó la mano de su amigo y lo jaló a su costado en un abrazo. Luna musitó una disculpa entre dientes y se dirigió hacia la sala de operaciones.

Harry suspiró, ceñudo, con los brazos a sus costados. Odiaba que Hermione tratara de justificar al imbécil de Malfoy…

-¿Harry? ¡Oh, vamos! - exclamó ella cuando él ni se inmutó al abrazo.

-Luna y Ron aún no resuelven sus problemas, ¿no? - pregunto él desde el hombro de su amiga.

-No… pero estoy segura que se reconciliaran pronto - comentó ella con duda.

-Ojalá. ¿Te llevo a casa?

-Pero… ¿no hay reunión con la Orden?

-Yep, pero tú no estás en condiciones - Habló él por fin rodeándole con los brazos y enterrando su rostro en los cabellos de la chica. Hermione suspiró resignada. ¿Qué manía esa de protegerla de todo? - Te llevo a casa y luego voy a la reu, ¿ok?

-De acuerdo, Sr. Potter… - refunfuñó ella, haciendo reír a su amigo. Harry le abrazó fuertemente. Esta vez por nada del mundo dejaría que Hermione le cambiara de tema.

-¿Estás molesto conmigo porque defendí a Malfoy? -le preguntó ella cuando ya habían avanzado la mayor parte del recorrido en carro. Harry rodó los ojos y le miró serio.

-No. Es solo que lo justificas como si lo conocieras de toda la vida. ¡estás de su parte! - casi gritó y la chica negó con la cabeza. Harry aparcó el auto y se volteó a mirar a su compañera.

-Sabes que eso no es cierto, Harry. Y no me mires así. Es solo que… él no es el mismo - y cuando terminó de decir esto a Harry casi se salen los ojos de las orbitas.

-¿¡Pero qué demonios te ha hecho?! ¿Te ha lanzado un confundus o algo? ¡Reacciona!

-¡Harry Potter! ¡Deja de decir eso! No estoy bajo ningún hechizo. ¡Pero tú te empeñas en hacerme sentir mal, en no dejar que yo me arriesgue!… Te voy contando que soy lo suficientemente grandecita como para defenderme, y que por si no recuerdas yo ayudé a destruir la tiranía de Voldemort y que…

-Herms, no necesitas recordarme que fuiste la parte más importante de la guerra. De MI guerra. Lo tengo más que presente todos los días de mi vida. Tan presente como los recuerdos de tus gritos por mi culpa y créeme que no es nada satisfactorio. Si te hubiese podido evitar esa tortura, lo hubiese hecho, cariño. No sabes lo terrible que me sentí esa vez y ayer, cuando me enteré del ataque.. - pronunció esto último en un susurro, ya muy cerca de ella. Hermione estaba en shock. Harry llevó una de sus manos hacia el rostro de su amiga y le acarició desde el mentón hasta la comisura de sus ojos chocolate.

Hermione se tensó completamente y dejó de mirar a los ojos verde esmeralda del chico. La última vez que lo había hecho se habían besado. No era que no quería que volviera a pasar. Pero tampoco quería dejarle de hablar por otra larga semana. Se quedaron así un buen tiempo, hasta que Harry arrancó el carro de nuevo. Pero mientras tanto tomó la mano de su amiga y entrelazó sus dedos con los de ella.

-Emmm… Gracias por traerme - musitó ella, cuando llegaron. Harry le miró a los ojos de nuevo y se acercó para darle un beso.

En la mejilla.

-No quiero irme molesto contigo…

-Vale, entonces. No te molestes. Cuídate - se despidió, abriendo la puerta del coche. Harry le tomó de la muñeca y le hizo voltear hacia él.

-¿Herms? La próxima vez que quieras atrapar mortífagos procura que sea yo el que este contigo, ¿ok?

-Claro… no te preocupes, la próxima vez le lanzare un petrificus al mortífago que me encuentre y te llamaré al celular. ¿Te parece?

-No, pero eso sí, procura no equivocarte y marcarle a Malfoy en vez de a mí.

-¿Pero qué… ¡Espera, ¿estás celoso? - Harry sonrió tenuemente y acarició esta vez la mejilla izquierda de su amiga. Su mano estaba helada.

-Solo procura no equivocarte de número, ¿vale?

-Eres un tonto. Malfoy no tiene celular. ¿no ves que es un invento muggle?

-Cierto. Ojala no se mugglenice tanto. Cuidate, toma las pociones y… te quiero.

-Y yo a ti, tontito - se inclinó hacia él y le abrazó fuertemente - Saludos a Sirius.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Draco está creciendo, Narcissa. ¿no estás orgullosa de él?

-¡Claro que sí, primo! Tú… sabes muy bien que después de.. de … de la guerra con… quien-tu-ya-sabes, y después de la captura de Lucius… Creí que Draco tomaría venganza, Sirius. Pensé que él retomaría el camino de su padre y me asusté tanto que traté de separarlo de las influencias… le pedí que se mezclara con los muggles, lo más degradante para un Malfoy…

-No es nada degradante. Ya ves, que Draco sigue siendo el mismo, tal vez solo con un poco de humanidad… pero por lo menos, no seguirá el camino de Lucius.

-Eso espero… no soportaría un golpe así.

-Cissy, ahora hasta habla con los muggles. Ayudó a Hermione también…

-Hermione, ¿eh?

-Si, Granger - la mujer dejó la taza en el platillo y frunció los labios - Vamos, Narcissa no lo veas desde ese punto. Es una buena chica. Y es muy inteligente además. Es la bruja más inteligente de su generación...

-Sí, pero es amiga de ese Weasley y novia de Potter…

-No, no, no es novia de Harry. Fue una falsa alarma. Ellos tres son mejores amigos.

-El trío dorado, si, algo de ellos me hablo Draco.

-Es una chica demasiado… linda. Y bueno, atenta, amable, juiciosa, valiente, empática, optimista… en fin tiene muchas virtudes… es una buena chica.

-La pintas como si fuera la mejor chica.

-Lo es, Cissy. Si tuviera que elegir alguien para mi ahijado Harry… definitivamente Hermione sería la mejor opción.

-La estimas mucho…

-Me salvó en su tercer año en Hogwarts… Confió en mí cuando todos me creían culpable. Es una gran mujer.

-Eso parece. Aun así fue ella, si no me equivoco, quien acusó a Lucius - habló la rubia endureciendo la mandíbula. Sirius le miró ceñudo - si, Sirius, yo sé que ella fue la más afectada del ataque… que fue Lucius quien le hirió y perjudicó pero…

-Cissy, prima. Por favor, no expresemos nuestros puntos de vista porque sino no concordaremos. Y tú lo sabes bien - pronunció lentamente. Ella asintió relajando su ceño - Ahora, ¿te llevo a tu casa?

-Si, muchas gracias, Sirius.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

TIN, TON.

Mmm… ¿Quien podría ser a esta hora?

Estaba muy cansada. La guardia se había extendido hasta la 1 de la madrugada y sentía su cuello duro, agarrotado por haber estado sentada tanto tiempo…

TIIIIN, TOOOON

Aún tenía sueño.

No se levantaría a abrir la puerta. Era muy tarde y estaba lloviendo, ni loca se levantaba de su cama calientita para atender a quien sabe que loco llamara.

TIIIIIIIIIIIIIIIN, TOOOOOOOOOON

-Ya vooooooooy - gritó somnolienta y se calzó sus zapatillas coquetonas. Avanzó hasta la puerta de entrada y el toque del timbre le despertó por completo.

De acuerdo, esto era suficiente.

-¿Qué!… ¡Aw! Pero… ¿pasó algo? - preguntó preocupada, al abrir la puerta y encontrarse con el pelirrojo viéndole, todo mojado y tiritando.

-Luna…

-¡Ron! ¿Pero no tenías la reunión de Grimmauld hoy? - preguntó ella, entrando en la casa para que ron entrara también. Pero él no avanzó. Al contrario, cogió una de las manos de la chica y la puso entre las suyas, ahora frías.

-Al diablo con la Orden, Luna. Yo te amo, y no pienso dejar que por mis tontos celos, te alejes de mí. Por favor… perdóname. Perdóname, por ser un imbécil, por creer que Mauls era algo más para ti, por no decirte…, por no… no decirte que te amo, por haber desperd…

-Ronald…

-No, déjame hablar…

-No es necesario. Ven, entra, estás todo mojado… pareces borracho..

-¿Me perdonas?

-Que si hombre, entra. Pero procura no traer agua dentro. Los thrumgs entrarían y nos congelaríamos dentro…

-¿Luna? - preguntó él, gimiendo mientras de sus ojos azules caían gotas, Luna no sabía muy bien, de lluvia o lágrimas. Se veía tan frágil… una visión un poco extraña ya que Ron era el más alto de todos.

-Qué pasa, Ronnie… - exigió suavemente, acariciando su mejilla.

-¿Me amas? - inquirió el joven desesperado. Luna resopló molesta.

-Ronald Billius Weasley, entra ahora mismo. Y si, tonto, te amo - pronunció pacíficamente y antes de que pudiera hacer otra cosa, Ron sujetó el rostro de su novia entre sus manos y la besó bajo la lluvia.

Ronald podría expresar y decir muchas cosas a su rubia prometida.

Decirle que la amaba, estaba de más.

Decirle que ella había sido de gran ayuda para que él dejara de ser tan bestia y un poco menos estúpido, RESALTABA.

Por eso prefirió expresárselo con gestos.

Ingresó a su casa y se sacó el abrigo empapado, sin desconectarse de los labios de la Lovegood, para luego pegarla a su cuerpo sin importarle su frigidez.

Luna ya sabía que venía a continuación.

Así que simplemente, como toda mujer enamorada, se dejó llevar.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Media hora más tarde Sirius Black tomaba un café en una de las estrechas tiendas del Londres muggle.

Se llevó la taza a los labios con una sencillez cautivadora y la joven que estaba detrás del mostrador no pudo evitar suspirar anhelante.

El hombre sonrió.

¿Acaso él tenía la culpa de ser tan guapo e irresistible?

¿Y de poseer una humildad extremadamente nimia comparada con su orgullo Black?

Esa voz sonaba tan parecida a la de su hermano James…

-Eh… disculpe, ¿Sr. Black? - ante la voz femenina Sirius se secó los labios con la servilleta y se levantó de la mesa educadamente. La mujer que tenía delante bordearía los 30 y tantos años, tenía cabello castaño oscuro y unos ojos claros de color verde agua. ¿Qué bonito día hacía, no?

-Si, Sirius Black, mucho gusto - sonrió él, jalando una silla de la mesa para que la mujer se sentara. Sin embargo, ella pasó de la silla que él le ofrecía y miró a su alrededor como esperando algo.

-Soy Marianne Sullivan, del Profeta -dijo y le tendió la mano. Sirius enarcó una ceja. ¿había rechazado su invitación a sentarse y ahora le tendía la mano en un saludo tan… desconfiado? - Soy enviada de la Skeeter.

-Oh, la Skeeter.

-Si. Ella. Bien, me informó que quería tener una exclusiva en el profeta donde anunciaban su inocencia y vuelta a la vida… pero el informe del ministerio ya lo tenemos. Mas bien creo que también quería que le sacara información acerca de su vida… - Sirius palideció y arrugó el ceño - Pero no se preocupe: yo no acostumbro a seguir las instrucciones de mis superiores, así que siéntase a salvo.

-No sé muy bien como tomar esto pero…

-Tómelo como … una entrevista, en la que el mundo mágico se enterara de su restauración al cuartel de Aurores… - leyó ella de una libreta que acababa de sacar de su bolso. Sirius volvió a jalar la silla de la mesa, y esta vez la chica aceptó, y junto con ella Sirius también se sentó.

-¿Cómo sabe lo del cuartel de Aurores?

-Los pupilos de Rita deben saber todo, desgraciadamente.

-Osea… Rita sigue siendo… la urraca. No sé porque no me sorprende… por eso nunca me cayó bien…

-Si, se notaba en Hogwarts…

-¿Perdón? - cuestionó el hombre. Marianne esbozó una corta sonrisa y pidió un café al mozo.

-Em… digamos que no lo conozco solo de vista y por anuncios de "SE BUSCA" en los postes de luz muggles. Creo que usted es unas dos o tres promociones mayor que yo…

-¿Estudiamos juntos en Hogwarts? - preguntó Sirius, forzando su memoria. Ella movió la mano quitándole importancia al hecho.

-No. Bueno, sí pero no en el mismo año. No obstante, compartimos, unas cuantas veces la escoba…

-Disculpe mi ignorancia al respecto y mi falta de educación… pero no la recuerdo…

-Típico de un Black. Aunque claro usted siempre fue la excepción…

-¿A qué se refiere? - preguntó él con cierto tonito de molestia en la voz.

-Nada, nada, olvídelo. Ahora Sr. Black, solo vine porque Skeeter estaba ocupada pintándose las uñas de morado dinosaurio. Así que por favor, ¿podría ceder conmigo un poquito? Me ayudaría notablemente, en serio… quiero entregar este informe lo más rápido posible…

-¿En sí, que debo contarle? - inquirió el hombre apoyando sus codos en la mesa e inclinándose en ella.

-Mmm… cualquier cosa que quiera que la gente lea en el Profeta, alguna anécdota como ex-presidiario en Azkabán, una petición para que le remuneren por los daños causados, quizá una que otra denuncia, una sarta de insultos para el Ministerio…

-¿Puedo pedir una orden de alejamiento para los periodistas?

-Si, puede. Pero no se lo recomendaría, ¿sabe? - aconsejó la mujer sujetándose el cabello con una liga y dejándose caer unos mechones en la cara. Sirius enarcó una ceja. ¿*Porque seguía con este jueguito?*Ya debería haberse levantado. Los periodistas no le caían nada bien.

-Me encantaría seguir conversando con usted, Srta. Sullivan… ¿señorita, verdad?

-En realidad, ya no, pero como si lo fuera - contestó ella encogiéndose de hombros y probando su pluma a vuelapluma.

-Entonces está casada - afirmó él. La mujer negó con la cabeza y tomó un sorbo de café.

-En proceso de divorcio - contestó frunciendo los labios, como si aquello le incomodara. Sirius sonrió y apoyó su espalda en el respaldo de la silla. Así que soltera, ¿eh? - Pero la entrevista no es para mi, sino para usted. Así que… ¿comenzamos?

-Mire le agradezco que haya venido… aunque no sé cómo me ubicó, pero a mí no me gusta que mi vida se publique. Prefiero estar de incógnito y vivir sin publicidad hasta que me muera de verdad. Espero lo entienda - dijo Sirius y se levantó de la mesa.

-Es una lástima, me hubiese gustado reportar porque no confía en la gente… pero sí, le entiendo. Aunque en Hogwarts no le molestaba la publicidad… en efecto, parece que Azkaban cambia vidas. ¡Ey! Es un bonito slogan, ¿no cree?

-Al parecer usted me conoció muy bien - comentó el Black, sentándose de nuevo y mirándole fijamente como hacía en sus tiempos de conquista. La mujer ni se inmutó. Más bien, sonrió naturalmente y negó suavemente.

-No, pero usted y mi mejor amiga fueron íntimos. Casi como si fuera mi compañero de cuarto - sonrió Marianne y ahora fue ella la que se levantó - Hasta la próxima, Sr. Black - y con esto ultimo cruzó el umbral del restaurant y despareció entre la gente.

Sirius parpadeó confundido.

¿En serio, ella le había dejado en blanco?

Sonrió de nuevo.

Qué bonito carácter.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Odiaba que la trataran como una invalida solo por un golpecito en la columna.

Ahora, estaba sentada en su cama, boca arriba con el cuerpo estirado.

Auch.

La cabeza era tema aparte.

Era como si le estuvieran asestando clavos en el cerebro, taladrándole uno a uno cada parte del cerebro. Estúpido analgésico que le atontaba el cerebro.

Levantó la cabeza al escuchar un ruido en la cocina y se arrepintió al instante de ello.

Auch de nuevo.

-¿Granger? - preguntó una voz grave, haciéndole sobresaltarse en las escaleras. Una alta figura estaba en el umbral de su cocina. Maldición. Se había olvidado de los hechizos de desaparición.

-¿¡Malfoy!? ¡Me asustaste! - exclamó la castaña, llevándose una mano al pecho. El chico rodó los ojos.

-Ni que fuera Voldemort… - dijo y entró a la sala lentamente. Hermione parpadeó anonadada. ¿Él había dicho Voldemort? - Regresaste pronto - le acusó el chico. Hermione le miró fijamente - Escuché que había una reunión con su grupito de "magos al ataque" … la Orden del pájaro…

-Es del fénix. Y sí, pero quedé excluida… Harry no me dejó ir… - explicó ella, aun mosqueada ante el ataque frontal del rubio.

-Pensé que Potty se quedaría contigo - dijo el chico y la castaña le miró confusa. El joven se volteó y le miró de frente - Con eso de que están saliendo y…

-No estamos saliendo - soltó rápidamente la chica. Malfoy enarcó una ceja y le dio la espalda, mirando hacia las ventanas para soltar una pequeña sonrisita de suficiencia.

-Escuche que sí.

-Pues no, crean rumores para malograrnos la existencia… es más no me sorprendería que el lunes me acosaran totalmente - gimió la chica, sentándose lentamente en el sofá largo.

-¿Acosarte? - inquirió, arrugando el ceño. ¿quién sería?

-En realidad, atacarme. Las chicas esas del club de fans de Harry que no le dejan tranquilo…

-¿Potty tiene club de admiradoras? - preguntó él con un dejo de burla en la voz. Y un poco aliviado. Había llegado a pensar que alguien se atrevía a fastidiarla más que él.

-Sí… y no tiene nada de gracioso - señaló ella, mirando la chimenea vacía con cansancio.

-Escucha, Granger iré al Grano, ¿vale? - comenzó él, frunciendo el ceño, un tanto preocupado por la expresión de la chica - A mi no es que no me haya importado cazar a esos bastardos, por mi que se pudran en la cárcel. Lo que si me molestó fue que… bueno que…

-¿Los comparara con tu padre? - Malfoy le fulminó con la mirada y si Hermione hubiese estado parada hubiese retrocedido.

-No me hagas replantearme explicarte gráficamente como sufre mi padre allí, Granger. Creeme cuando te digo que es horrible visitarlo en esa situación.

-De acuerdo, solo decía… es más no quise hacerte sentir… emm.. incómodo con la acusación.. es decir.. con … tu sabes a que .. a que me refiero…

-Sí, creo que sí.

-Bien, entonces - completó ella, descansando la cabeza en el brazo del mueble, con aspecto abatido.

-¿Estás bien? - le preguntó Malfoy, acercándose hacia ella pero sin llegar a tocarla. Hermione le miró sorprendida pero sin darlo a notar mucho. Ni siquiera Harry se había dado cuenta - ¿Te duele todavía?

-Mmm… no, solo estoy... un poco desganada. Y la cabeza me quiere estallar… - admitió ella, masajeándose las sienes suavemente. Malfoy frunció los labios, preocupado. Espera, ¿Preocupado? ¡Al diablo con las manías! ¿Qué más quedaba ahora? Tenía que admitir que el bichito de las molestias de Granger le afectaba también.

-¿Se lo has dicho a Lovegood? - Hermione negó distraídamente. ¿Le parecía o**Malfoy estaba muy… interesado en sus dolencias? Malfoy pareció darse cuenta de que ella le observaba extraño porque regresó a su anterior apatía - ¿Qué? ¿las pociones te dejan lela?

-Ya sabía yo que no podías haber cambiado tanto de la noche a la mañana - se defendió la muchacha, rodando los ojos y resoplando. Malfoy gruñó. Ya vale, ella no tenía el derecho de hacerle sentir menos. Oh no, esto iba de mal en peor. ¿Él sentirse menos? ¿La pomada tenia efectos secundarios?

-Ya estás delirando… mejor me voy - habló toscamente y giró rápidamente. Lo que no contaba era que el dolor de cabeza aumentaría al hacer movimientos bruscos y podía hacerle perder su equilibrio no muy bien retomado. En fin, así fue a parar encima del sillón de la chica. Y por consiguiente…

-¡Quítate de encima! Me estás haciendo doler… ¡No apoyes tu mano en mi estómago! - chilló la chica, gimiendo de dolor. SI: Malfoy había perdido el equilibrio y había caído encima de la castaña.

-Cui..cuidado, Granger… espera… ¡Maldición, deja de moverte! - le gritó sujetándole de las muñecas. Hermione cerró los ojos con fuerza. Más que dolor se sentía incómoda. Los dedos de Malfoy en sus muñecas le escocían. Y … y sentía un frío en la espalda, como un sudor frío que le hacía temblar inconscientemente.

Malfoy parpadeó. La chica tenía una expresión tan dolorosa… ¿su cercanía era tan dolorosa? Tragó en seco. Esto le estaba matando, su cercanía le molestaba… pero al mismo tiempo… era tan…

Hermione abrió los ojos. Y al encontrarse con los ojos grises del muchacho, ansiosos, fijos en los de ella, ya no pudo cerrarlos de nuevo.

Su dolor fue olvidado y ahora todo lo que ocupaba su mente era…

¿Qué era lo que ocupaba su mente ahora?

Demonios, ¿Qué le estaba pasando?

-Lo siento - murmuró el chico, levantándose con cuidado, apoyándose en los brazos del mueble. Hermione se quedó estática. ¿Malfoy pidiendo disculpas? - ¿Qué me ves? - increpó él de nuevo y Hermione frunció los labios, decepcionada.

-Nada… em, es mejor que te vayas, Malfoy, ya me voy a dormir.

-Que santurrona… ¿tan temprano?

-No sé a ti, pero a mí me prohibieron hacer esfuerzo… y después de que te me tiraste encima…

-Yo no me tiré encima de ti. Brincos dieras - le espetó el rubio frunciendo los labios con desprecio. La castaña se limitó a negar con la cabeza con resignación.

-Pues no, así quisiera brincar no podría no sin que mi columna se divida y tú deberías controlar tu equilibrio… ¿No te recomendaron reposo?

-Eso no te importa, Granger.

-No, claro que no. Yo paso. Estás insoportable, para variar - zanjó la chica levantándose cabreada. Malfoy le observó caminar hacia la puerta y abrirla. ¡Qué carácter para más… insoportable!

Lo siguiente que vio casi le hace reírse a carcajadas.Casi.

-¿Interrumpo algo?

-¿Qué haces tú aquí? - preguntó Hermione con el ceño fruncido totalmente. Draco enarcó una ceja.

¿Que demonios pasaba ahí?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

¡Hola, hola!

Si, ya sé.

¡Deberían colgarme de la torre de Astronomía!

PERO LO SIENTO. TENGO UNA BUENA EXCUSA EN SERIO.

¿Cuál es?

¡La Universidad me traía locaaaaaa!

En si hasta ahora. Uffffffff!

Acabo de terminar mis parciales…. Con unos resultados no tan buenos pero en fin… se hace lo que se puede ¿no?

Muchas gracias por seguir leyéndome… a los que todavía lo hacen.

Les agradecería mucho que me comentaran porque ustedes saben… los animos después de examenes fuertes no están tan altos…

Muchas gracias.

Tendre mas capítulos, lo juro trabajare en ello.

En el Proooooooooxiiiiiiiiiiimoooooooo caaaaaaaapiiiiiiiituuuuuuuulooooooooo!

¡PREPARENSE PARA EL TAN ANSIADO ENCUENTRO!

Siii, chicas, hermione disfrutara de la cercanía de Draquito en un momento muy especial pa ella, (ahora también para él) hoho …

¡TA TA TAAAAAAAAAAAN!

¿Quien será la visita inesperadaaa?

No se lo pierda por nada del mundo, ni aunque regrese Quien Usted sabe a la 8va vida, no aunque Hagrid les invite a su boda, y mucho menos si Kreacher les prepara una tarta de carne…

ATTE. Y sin animo de que se queden con la duda… J

MLF ;)