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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 8

"Cura y pociones"

-¿Familiares de Hermione Gr…?

-Somos nosotros - se apresuró a contestar Harry y se plantó frente al doctor encargado.Malfoy se levantó con un gruñido de dolor, sonido que escuchó Sirius pero no dijo nada porque sabía que Harry no lo iba a tomar bien. Cuando había visto al Malfoy, Harry se le había lanzado encima pero Sirius le había detenido. El animago miró a su sobrino. El rubio lucía un bonito color rojo casi granate de sangre seca en su cuello y en la frente. Parecía que se había roto la cabeza. *Entonces, ¿Por qué demonios los sanadores no le habían atendido?*Volteó a mirar al sanador, junto con los otros chicos: Luna y Ron también ya estaban ahí, ocupando el otro mueble con Harry, mientras que Draco yacía solo en el mueble grande.

-Perdió sangre pero gracias a la oportuna participación de su novio… - dijo con duda señalando a Draco, a lo que Harry se puso lívido de furia. Sirius negó con la cabeza, preocupado - …la coagulación se efectuó a tiempo. Ahora está descansando y en un par de horas despertará. Y si van a pasar a verla, que sea solo uno, por favor - Harry se volvió hacia los otros, avisando que él sería ese "uno". Se chocó con los ojos de Malfoy y el odio comenzó a fluir nuevamente por su cuerpo. Iba a dirigirle un comentario hiriente para cumplir con su amenaza, cuando el sanador volvió a hablar - Y Sr. Malfoy… - llamó el médico, rompiendo con el silencio tenso que había adoptado la estancia. El rubio levantó la cabeza, apartándose el flequillo opaco rubio que le cubría los ojos, mirándole impasible - Si no le molesta, me gustaría que revisaran sus heridas… lucen graves - pronunció suavemente, tratando de calmar a un intranquilo joven Malfoy.

El chico dio una cabeceada, aceptando la revisión y el médico mayor dirigió su mirada al informe que flotaba a su costado. Escribió unas palabras y se lo entregó a otro sanador que llevó el informe hacia otro apartado.

-¡Srta. Lovegood! - llamó el hombre, buscando a la practicante aludida. Luna, que estaba sentada al costado de Ron como pariente de Hermione, se levantó de un salto, impresionando a su superior - Oh, ¿Es familiar de la paciente?

-Amiga, Dr. Lutz. ¿Qué desea?

-Atiende al Sr. Malfoy, por favor. Y luego ve a mi oficina con Mauls. Tengo un trabajo para ustedes - se dio la vuelta y se alejó por el pasillo del frente.

-¿Quién es Mauls? - preguntó Ron, en un tono mal disimulado de celopatía. Luna esbozó una sonrisita nerviosa y jaló a Ron a un lado. Intercambio un par de palabras con él, un corto beso y volvió hacia Malfoy, que le miraba ceñudo.

-Tendrás que acompañarme a la otra habitación, Malfoy - dijo con voz firme. El rubio enarcó una ceja, ahora reconociendo la actitud independiente de la Granger, que comparada con la de esta rubia, era mucho más envalentonada.

Asintió con un gesto y se levantó con dificultad. Dio un par de movimientos para seguir a la rubia practicante pero un paso en falso, le obligó a sostenerse de Sirius, que era el más cercano.

El hombre sujetó fuertemente al muchacho, no sin percibir el retenimiento del rubio y preguntó a Luna con la mirada, el lugar que debía seguir. También se dio cuenta del gesto molesto de su ahijado pero no hizo caso alguno. Cuando había ido a visitar a su prima Cissa, ella le había pedido arrodillándose frente a él, y contra todo pronóstico, que cuidara del muchacho porque con Lucius en la cárcel, casi medio muerto, se sentía desprotegida. Sirius sabía que este acto debía ser muy desesperado, Su prima nunca, NUNCA se rebajaría a pedirle disculpas y protección a un traidor a la sangre. Porque eso había pedido. PERDÓN. Y Sirius, tenía corazón.

Así que aceptó, a pesar de que no estaba de acuerdo con sus ideologías, porque después de todo era su único familiar de sangre junto con Tonks.

Dejó al rubio en una camilla, en la habitación de primeros auxilios y se quedó con él mientras Luna examinaba con hábiles dedos la cabeza de su sobrino.**¡Merlín, qué extraño sonaba eso!

La rubia movió la varita alrededor de su cabeza y la sangre se limpió. Al parecer, no era nada grave. El siguiente paso fue pedirle al Malfoy que se sacara la camisa.

Así lo hizo el rubio y cuando Luna se acercó a despegar el pedazo de tela azul marino que estaba vendada alrededor de su tórax, le observó saltar de dolor.

-¿Es la túnica de Hermione? - preguntó la rubia. Malfoy asintió, y sin previo aviso se arrancó el vendaje improvisado - No debiste hacerlo… Ahora te dolerá más porque al parecer la sangre se había pegado a la tela… Ingeniosa táctica la de Herms…

-¿Cuántos habían, Malfoy? - le preguntó Sirius y el muchacho volteó a mirarle, ceñudo - Necesitamos que colabores. La Orden necesita esclarecer de cuantos mortífagos se desasieron… Tal vez eso ayudaría a poner una cifra exacta de seguidores reprimidos sin Voldemort…

-¿Usted no era uno de ellos? Debería saberlo - espetó el chico, cerrando los ojos ante el jalón que había dado la enfermera a la tela Sobrante. Luna no se disculpó. Y Malfoy no necesitaba saber que a ella no le había gustado su comentario - ¿Por qué usted era uno de ellos, no?

-¿y Tú no? - preguntó el animago y Luna miró en dirección al Black - Yo, al contrario de mi familia, y como ya te habrán contado, me subleve ante la tiranía de Voldemort. Siempre me pareció un imbécil con el poder que le otorgaban los demás al no pronunciar su nombre. Y para tu información, no mate a todos esos muggles que estaban ahí - aclaró el hombre, acordándose del ataque en esa calle muggle. Malfoy relajó su postura y respiró fuertemente, mirando hacia otro lado.

Después de todo, tenía razón, él era su tío, no podía hablarle así. Pero igual sus costumbres no enfundaban respeto hacia los traidores de la sangre.

-Necesito una poción que le relajará los músculos de la espalda. Iré a traerla. ¿no te importaría, Sirius?

-Por supuesto que no, Luna, ve tranquila - pronunció el hombre, mirando aún a su sobrino. Malfoy se removió incómodo en la camilla y al respirar, la herida de las costillas volvió a abrirse. Sirius le observó con preocupación, o al menos eso parecía.Malfoy no podía identificarla de otra forma porque él nunca la había sentido.

Hasta ahora.

¿Cómo estaría la Granger?

-Hablé hace unos días con tu madre. Esta más tranquila contigo en la ADA. ¿Te va bien ahí?

-No intente de un día para otro convertirse en mi amigo, Black. Yo no soy como Potter que acepto a los hombres solo porque dicen ser amigos de él. Yo no me fio tan rápido de las personas. Prefiero conocer a la gente para al final descartarla de mi círculo social.

-Creo que merezco un tantito de respeto por ser familia tuya, Draco. ¿no te debes un respiro? Podemos intentar conocernos - se encogió de hombros el moreno y el joven Malfoy pudo ver un atisbo de anhelo en los ojos del animago - No estoy tratando de comprarte. Solo quiero acercarme…

-No necesita hacerlo, Bl…

-Llámame Sirius. Black me hace sentir… Maduro - corrigió, sonriendo con su marca personal estampada en el centro. Draco reconoció esa sonrisa en el rostro de su madre cuando a veces le chantajeaba por una muestra de afecto. Desvió la mirada hacia la puerta blanca por la que entraba la rubia medimaga con un tarro de poción grande y luego miró al hombre que le devolvía, con los mismos ojos grises, un intenso vistazo de soledad.

Soledad, que él ahora vivía con su madre lejos de él, y con la que se sintió identificado fuertemente. Fuertemente.

-¿Maduro? ¿No es demasiado… grande para adjuntarse ese adjetivo? - le preguntó con cierto dejo de diversión en su tono. Sirius sonrió más ampliamente, admitiendo ese pequeño paso de camarería y carraspeó entretenido.

-Prefiero, como te dije antes, que me trates de Sirius - se limitó a contestar el animago, mientras Luna fruncía el ceño, intrigada - ¿Pasa algo, Srta. Lovegood? - preguntó, dándose cuenta de la expresión y jugando con la rubia.

-La herida se abrió otra vez… ¿Puedes respirar fuerte, Malfoy? Será sólo una vez - le pidió la chica y el rubio obedeció, claro que a regañadientes. Efectivamente, la herida se volvió a abrir, solo que esta vez Luna pasó su varita por ella, varias veces. El rubio sintió un escozor y crispó los labios, incómodo - Una vez más - Así lo hizo y la herida disminuyó su abertura en la mitad otra vez. La chica la volvió a cerrar y con un último movimiento de varita cerró la magulladura de la cabeza del chico - Bien. Te daré la pomada para que la lleves a casa. Debes aplicarla después de cada baño, preferiblemente cada 8 horas.

-¿Por qué?

-Porque si tu herida se abre de nuevo, puedes desangrarte demasiado. Tendrían que internarte y conociendo tu perfil no creo que te gustaría.

-Tú no me conoces, lunát…

-Draco - avisó Sirius, en un tono serio. El chico le fulminó con la mirada pero al toparse con la mirada impasible de su tío y fija en su rostro, murmuró un "lo siento" a la enfermera.

-No hay problema. Estoy acostumbrada a tu "carácter". Es extraño que siendo como eres hayas traído a Hermione aquí. Tu conducta es más… diferente.

-¿A qué te refieres? Ella estaba herida. No podía dejarla ahí, tirada - contestó de mala gana.

-Eso es lo extraño. El Malfoy del colegio no tenía compasión - murmuró Luna, levantándose y dejando en un pequeño pomo un poco de poción - ahora, descansa un poco para que no te agites. Y la pomada, cada 8 horas - repitió, saliendo de la habitación.

-Eso es cierto - dijo Sirius, sentándose de nuevo, retomando el tema de la castaña -Antes no querías ni respirar su mismo aire. Ahora hasta la ayudas… ¿Cuánto has cambiado, Draco?

-Lo suficiente. Y no pienso hacerlo más. Estos muggles son… aburridos y no tienen ninguna diversión. Ningún atractivo…

-¿Estás seguro que no le encuentras ningún atractivo? - le preguntó el pelinegro adoptando una sonrisa marca Black - ¿Ninguno, ninguno… ni a las chicas?

-Ya sé por dónde va. Y no.

-Bueno… yo he visto varios "atractivos". Su política nunca mandaría a alguien a la cárcel sin un juicio antelado. No por 12 años por lo menos. Y respecto a las chicas… he visto buenos atributos… Especialmente en Hermione - sonrió el animago y Draco le miró de reojo, huraño - ¿Qué? ¡Otro! ¡Acaso no puedo decir lo obvio! Solo decía - se reprochó a sí mismo el hombre, causando en Draco una sonrisa de medio lado por su conducta tan infantil.

-La vida es patética - dijo después de un largo rato. Sirius levantó la mirada del suelo y le miró inquisitivo - si, Patética y ridícula. Juega con todos aquellos que no deben cruzarse - agregó, con la mandíbula apretada.

-Tal vez tengas razón - concedió Sirius, rumiando la idea - Expón tu teoría.

-En este caso, Usted es Padrino de Potter y tío mío. Siente algo de compromiso hacia mí, por parte de mi madre, aunque no debe; y hacia Potter, porque su padre fue su amigo. Potter y yo somos Enemigos. Siempre lo hemos sido. No tenemos nada más en común, solo usted. Soberana mierda de vida…

-Pero no es necesario que lo sigan siendo. Además, ahora como lo planteas eres casi de la familia - bromeó el moreno, causando que Draco le mirara furibundo - Era una broma…

-Ya - le cortó el rubio, haciendo gala de su manía.

-Ahora que tomas el tema de lo que tienen en común… ¿Por qué el medimago dijo que eras el novio de Hermione? - preguntó inocentemente, y el muchacho frunció los labios, irritado.

-Se equivocó. Cuando llegué tuve que dar una explicación, para que la atendieran a ella primero, y le dije que salíamos de la ADA. Seguro supuso que tenía algo que ver con ella - Sirius asintió, pensando en la respuesta cuando Malfoy volvió a hablar - ¿Por qué eso es algo que tengo en común con Potter? ¿A qué se refiere?

-Oh, eso. Bueno, hubieron comentarios acerca de la relación entre Hermione y Harry…

-¿Qué tipo de relación? - casi exclamó el rubio y Sirius enarcó una ceja, intrigado - es decir, Yo… pensaba que eran solo… amigos.

-Lo son. Pero eso no impide que salgan juntos.

-¿Salen juntos?

-¿También te sorprende?

-Mmm… Granger no ha estado muy cerca de Potter, últimamente. Hoy… se pelearon y ella se fue sola. Bueno, conmigo.

-Ya. Esas cosas se dan…

-Ya puedes irte, Malfoy. ¡ah! Y tu madre… está afuera - informó, con una extraña jovialidad Luna, al entrar a la habitación de nuevo. Malfoy frunció los labios e hizo un gesto de molestia - Quiere pasar.

-Déjala, Luna. Hazla que venga - la rubia asintió ante la resolución de Sirius y salió del cuarto, para pasar, después de unos minutos, con una mujer alta, delgada, hermosa y de cabello rubio. La mujer ni bien vio las vendas en el cuerpo de su hijo, gimió entristecida y se lanzó a los brazos del joven Malfoy.

-Narcissa… sé cuidadosa. Draco está lastimado…

-¡Sirius! Muchas gracias por acceder a cuidarlo… - lo dijo en un susurro, sin despegar su mirada de su hijo.

-¡Madre, no soy un niño! - exclamó el rubio, quejándose porque la mujer había apretado su dorso herido. Narcissa Malfoy, se apartó el cabello del hombro en un gesto de impaciencia y se apresuró a sentarse en la silla que Sirius le ofrecía.

-¿Qué tuvo? - le preguntó a su primo, ignorando el comentario de su hijo. El rubio rodo los ojos, y Sirius le contó los pormenores del atraco, con una sonrisa burlona en el rostro. Draco aprovecho el momento para mirar a su tío y madre, y observó como a ella todavía le tomaba algo de trabajo ser cordial con su primo.

Examinó, con cuidado, la herida de la espalda, tanteando (porque no llegaba a ver aunque se estirara) y pudo palpar una elevación de carne donde supuestamente había recibido el hechizo y Luna había cicatrizado.

*Imbéciles mortífagos,*pensó.

La marca tenía casi 10 centímetros de longitud. Y le atravesaba la parte de las vertebras flotantes, en diagonal.

Maldición.

-¿Draco, hijo? - le pareció escuchar a lo lejos. Draco parpadeó saliendo de su trance y se encontró solo, a excepción claro está, de su madre. Sirius se había ido.

-Dime, madre - articuló, mirándole anhelante. Ella relajó su postura y acarició el cabello de su hijo con deliberada lentitud.

-Oh, cariño, aún así de magullado eres tan guapo… ¿Cuándo conseguirás a alguien apropiado? - le instó ella, como si el tema hubiese sido tratado varias veces.

Y en efecto, así lo era.

-Madre, deja de darme la lata con ese tema. Estoy muy joven. Ya te dije, que sentaré cabeza cuando encuentre a alguien de mi agrado.

-¿Alguien de tu agrado? Sí, claro. - desistió la mujer, frunciendo los labios. Decidió entonces cambiar de tema - Sirius, tu tío, me comentó que - se detuvo, tal vez pensando en cómo suavizar su expresión - salvastea esa chica, amiga de Potter, la…

-A Granger, sí mamá. Veníamos juntos en el coche… por cierto, ¿donde deje mi auto?

-El amigo de Sirius, Lupin, se encargara de eso. Ahora, dime Draco, hijo, ¿Atacaste a la impura?

-No, mamá. Y no digas eso. Pueden escucharte. Además, ella me salvó también - dijo, y ante el levantamiento de cejas de su madre, agregó - un par de veces - le susurró, frunciendo el ceño. Al hacerlo, un dolor se accionó en alguna parte de su cerebro. Aun sentía la parte de las sienes palpitar - Y no la salve porque quise. Sino porque…

-No importa eso. Me sorprende porque tú… bueno, no eras así - comentó la mujer y el joven rubio asintió, sin mirarle. La señora Malfoy observó a su hijo y suspiró, más tranquila. Había pensado que Draco se había dejado llevar por sus prejuicios contenidos y había atacado a la sangresucia. Cuando Sirius le mandó esa lechuza casi le da un ataque al imaginárselo.

Draco estaba pensando todavía en su conversación con Sirius. ¿Granger de verdad estaría saliendo con Potter? ¿y de todos modos porque a él le importaba de repente lo que le pasaba a la chica?

Quizá su madre le explicaría respecto a lo que le pasaba, acerca de su obsesión con ella…

-Madre… - pronunció levemente a lo que la mujer dirigió su mirada a los ojos de su hijo. Al sentir los penetrantes ojos claros de ella en los suyos, desistió de su intento - ¿has recibido noticias de mi padre?

-Ayer recibí una carta. Nada nuevo - suspiró con cansancio la rubia. Está solo y con esa amenaza de los dementores cerca… ¡Su Situación es terrible! Dice que ya no soporta las frías paredes… que de un momento a otro, cree que va a volverse loco…

-Hay nuevos, madre. Nuevos mortífagos - dijo, desviándose del tema y ella le miró preocupada. Le abrazó tenuemente unos segundos para luego separarse rápidamente. Ellos no estaban acostumbrados al contacto físico, a muestras de cariño… Narcissa sonrió de lado fugazmente. ¡Cuánto le hubiese gustado abrazarle, transmitirle su alivio al notarle vivo, como una madre normal! Pero esas reglas no subsistían en su forma de vida.

Después de unos minutos de plática, se dio cuenta que su hijo había cambiado respecto a los muggles. No hablaba de "sangresucias" ni de "impuros"sino de gente no-mágica, precisamente decía Muggles a menudo.

¿Tendría que ver la muchacha, amiga de Potter en esto?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Harry entró en el cuarto y encontró a la chica ya despierta, mirando hacia el blanco techo.

Ella se dio cuenta de su presencia pero no hizo nada que lo evidenciara, ladeando el cuerpo hacia un lado para acercarse a la jarra de agua de la mesilla.

El moreno se apresuró a servirle un vaso, que ella tomó con lentitud. Harry se sentó al borde de la cama y le miró preocupado.

-Herms… Yo… sé que no es el momento apropiado pero… - Hermione dejó el vaso en la mesilla y tragó en seco - ¿Qué pasó?

-Había un atentado muggle-mortifago en St. Steban. Malfoy y yo fuimos a ayudar. En realidad, lo empuje a seguirme. ¿Cómo esta él? - resumió ella, sin muchos detalles y mirando hacia otro lado. De verdad quería saber de él.

-No sé y no me importa. Lo único importante ahora eres tú - siguió, con voz trémula. La chica le sonrió de lado y estiró una mano hacia él.

El Potter (emocionado, porque la chica no le había hablado en la semana y ahora ella accedía un poco de su atención) se acercó y le abrazó con fuerza, causando que ella gimiera de dolor.

-Lo siento…

-No te preocupes. Ya sanará - contestó ella, sin soltarse de su abrazo y él no supo si lo decía por la herida o por su anterior contratiempo. La chica dejó descansar su cabeza en el hombro de su amigo y cerró los ojos, aliviada.

Este alejamiento no le había hecho mucho bien. Harry era uno de sus mejores amigos y si no le había hablado en toda la semana había sido por puro orgullo y vergüenza.

-Te extrañé demasiado - musitó el chico, contra su cuello y Hermione respiró conmovida. Sintió como las lagrimas luchaban por salir de sus ojos y apretó los labios, fuertemente - Soy un idiota, Hermione. Yo… no debí nunca dejarte ir así. Tenía que explicarte, tenía que… disculparme… Encima cuando supe que te ibas con Malfoy, casi le mato…

-Shhh… no me hagas recordar - le dijo ella, sobando la espalda de su amigo para reconfortarlo - Yno hay que preocuparse, me fui con él porque vivimos en el mismo edificio…

-Ya, pero él no es muy buena compañía, no me gusta que… Ya ves, justo cuando te vas con él, te atacan… - dejo entre ver, sin disimulo que el comentario de ella no le había gustado.

-No me atacaron - le contradijo la chica, intentando apartarse del abrazo. Harry, se acercó incluso más, negándose ante el pedido de su amiga y besó su cabello con ternura.

El corazón de Hermione comenzó a latir fuertemente. No estaba acostumbrada a estos momentos de ternura en su amigo. No después de… eso.

-Me da igual - siguió él, acariciándole el cabello enredado - Te han dejado para tomar tres pociones… eso no es NADA bueno. Y deben saber horrible.

-Gracias por los ánimos, Harry - bromeó ella, siendo liberada de su abrazo. Él asintió y sin poder contenerse entrelazó sus dedos con los de su amiga. Hermione le miró, curiosa, mientras Harry miraba la sabana rehuyendo su mirada - ¿Pasa algo?

-No - contestó al instante pero Hermione resopló, dando a entender que sabía que eso no era cierto - Mm… ¿de verdad, estás bien? Porque Luna apenas nos ha dicho de tus costillas y lo de la cabeza. Y si te hubiese pasado algo…

-Hubiese sido por, única y totalmente, mi culpa, Harry. Ni siquiera Malfoy me pudo detener.

-Pero no es nada grave, ¿verdad? - preguntó él, haciéndola recostar de nuevo. Hermione rodó los ojos y el movimiento le hizo cerrarlos al momento. ¡Auch! ¡Eso había dolido!

-¿Qué más te ha dicho el sanador? - le preguntó, para ganar tiempo. Se recostó en la almohada. ¡Eso era dolor!

-Que fueron heridas superficiales en las rodillas. Te recomendó usar pantalones.

-Ya, que tortura - musitó ella, con ironía. Su ropero estaba lleno de ellos, y uno que otros vestidos. Harry sonrió de antemano y se sentó más cerca. - ¿Qué hay de la cabeza?

-Oh, dijo que fue una contusión leve por el impacto que tuviste cuando caíste al suelo. Y con respecto al corte del estómago… no puedes caminar mucho, ni correr y está de más decirte que te ha recomendado reposar… por una semana.

-¿UNA SEMANA? ¿Y que rayos se supone que haré en una semana? ¿sembrar calabazas?

-Puedes ayudarle a Hagrid - bromeó él, ganándose una mirada furibunda de su amiga - En serio, Herms no sé para que demonios estaba ahí Malfoy si no te ayudó en nada…

-No seas injusto, Harry. Apuesto a que no tiene una muy buena pinta. Antes de que nos atacaran por segunda vez, él ya tenía un mal aspecto…

-¿Segunda vez? - inquirió él con un hilo de voz.

-Si, y ahora deja de agobiarte y ayúdame a levantarme que ya sabes que odio estar sin movimiento…

-No estoy seguro de que sea lo más prudente.

-NUNCA hemos hecho algo prudente, Harry - enarcó una ceja, sonriéndole divertidamente. El chico acarició con delicadeza la mejilla de su amiga y sonrió también contagiado.

-Cierto.

-¿y de todos modos, cómo está tu amigo Malfoy?

-Ni bromees con eso - pidió el pelinegro, frunciendo el ceño, molesto. Hermione suspiró audiblemente, dándose por vencida y se apoyo en él para levantarse.

-Tengo que darle las gracias - murmuró luego de un gran rato Harry, y ella le miró confundida - Te ha salvado de morir desangrada…

-Ya, déjame eso a mí. Yo agradezco por mi vida, gracias.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Malfoy salió ayudado de su madre, a la sala de espera y se sentó en un sillón a esperar, ya que, aunque no sabía muy bien el porqué, quería información acerca del estado de Granger.

No había nadie en la recepción, ni Potter ni Weasley. Incluso Lovegood (había dejado de ser Lunática cuando le habló acerca de su carácter) no estaba ni en el pasillo.

Su madre, Narcissa, se había apoyado en el respaldo del mueble y conversaba con el recién llegado de la cafetería, Sirius, que no tenía cara de saber del estado de la castaña.

Draco observó sus manos blancas y sus dedos largos y recordó lo útiles que le habían sido al momento de evacuar a su compañera. Levantó los ojos del suelo y se fijó en las dos figuras que se acercaban hacia ellos.

Era ella.

Y Potter.

Ella se apoyaba en él, que tenía una mano en la cintura de su amiga. La chica tenía cara de mosqueo, como si estuviera molesta por alguna situación, y cuando su mirada se chocó con la de Malfoy, casi tropieza con los pies de su amigo. Malfoy sonrió imperceptiblemente, gesto que solo vio Sirius. El hombre brujo se levantó junto con Narcissa, la ultima sorprendida del estado de la otra chica. El animago se adelantó y sostuvo a la herida, obteniendo de parte de Harry una mueca de reproche.

-Estás mejor que yo, por lo menos - murmuró la castaña hacia Malfoy, que siendo ayudada por Sirius se había sentado en el mismo sillón que él.

-Supongo que a gente como tú, siempre les toca la peor parte - soltó él, mirando el vendaje de una de sus manos y la elevación de tez en el rostro de la chica que, en contraste con el tono de su piel, se veía blanca.

-Desventajas de ser la mejor amiga del niño que vivió - bromeó ella, haciendo que Harry frunciera el ceño, incomodo. La mirada de Hermione se dirigió hacia la Sra. Malfoy, que enarcó una ceja, seria.

-¿Usted es Granger?- preguntó, recalcando su última palabra. Hermione asintió con la cabeza, generando otro dolor punzante por lo que dejo de hacerlo de golpe. Malfoy se dio cuenta de ello pero no dijo nada. Supuso que a ella tampoco le gustaban mucho las atenciones.

-¡Pero, Mione! - bramó Ron, entrando a la sala con un café en la mano y una caja de bollos en la otra- ¿Qué demonios haces fuera del cuarto? ¡Harry! - se volteó hacia el pelinegro - ¡Se supone que te negarías!

-Lo siento, me obligó. Tú sabes cómo es su chantaje - se defendió el moreno, mirando con cariño a la chica. Hermione alargó su mano hacia el café que Ron tenía distraídamente y tomó un sorbo.

-¿y Luna? - preguntó, riendo divertida al ver el rostro desencajado de Ron por el robo - Necesito hacerle unas consultas…

-¿Eso es café? ¡No puedes tomar café! - gritó la rubia, llegando del pasillo y desapareciendo la bebida con magia. Ron resopló, resignado y se sentó al otro lado de la herida. Malfoy seguía del otro lado, junto con su madre, observando la escena con deliberada curiosidad. Para él, Granger se comportaba del mismo modo tanto como con la comadreja como con el cararajada. Así que no podrían estar saliendo, ni nada por el estilo. ¿Verdad?

-Esto es tan injusto… ¡Sabes que soy adicta al café! No me lo puedes prohibir…

-La sanadora aquí soy yo. y los efectos de esa cafeína pueden ser perjudiciales mezclados con las pociones…

-Aun no las tomo. Y no tengo mucha prisa en hacerlo.

-Lo harás - le retó la chica - si no quiere quedarte en cama por un mes.

-¿un mes? ¿este es acaso, un plan para mantenerme alejada de ustedes? - preguntó la castaña, haciéndose la ofendida y generando la risa incontagiable en Sirius. Narcissa miró a su primo, con reprobación, pero eso no hizo mella en él. Al contrario, la jaló a la cafetería a tomar algo. Draco, que también había soltado una casual mueca parecida a la sonrisa por el comentario de su compañera, les miró irse en dirección opuesta.

-Tienes que tomarlas, entonces. Al igual que tú, Malfoy - aconsejó la medimaga, mirándole. Al instante, Malfoy tuvo la mirada de todos los restantes sobre él - Debes aplicarte la pomada cada 8 horas, recuerda.

-¿Por qué él tiene solo una pomada y yo tengo 3… ¿3 pociones? - cuestionó la castaña, contando con los dedos. Luna le dedicó una mirada suplicante y Harry resopló con molestia.

-Está claro, Mione. No nos importa si el hurón se queda sin un brazo. En cambio, tú, vales mucho más - contestó el pelirrojo.

-Ronald… - llamó Luna y él le miró, ceñudo. Hermione frunció el ceño por el intercambio de gestos. ¿Luna se había peleado con Ron? ¿Por qué? - Tengo que ir a ver al director. Os veo luego - comunicó la rubia y dándose la media vuelta se fue. Ron se llevó las manos a la cabeza, como queriendo jalarse del cabello.

-Está claro, también que tu humor Weasley está a punto de empeorar porque para tu desgracia y alivio mío, no voy a perder ni un pelo. Al contrario, de ti que podrías hasta perder a tu novia por un ataque idiota de celos - contraatacó Malfoy, hablando en mucho tiempo. Ron se acercó a él amenazante pero Harry le sujetó de la camisa.

-¿Qué ha pasado, Ron? - preguntó Hermione.

-Nada - Hermione enarcó una ceja sin creerle ni un ápice. - Bueno, el tal Mauls, resultó ser sobrinito de Lockart. Y heredó su narcisismo. ¡El muy imbécil, invitó a salir a Luna enfrente mio! ¡Aun sabiendo que yo era su novio! ¿Te lo puedes creer?

-ya, y ¿la culpa recae en Luna porque…? - preguntó ella, esperando que el completara su frase.

-En nada. ¡Es solo que el puto ese es…! ¡Odio a los rubios, todos son de bote!

-Imbécil, tu propia novia es rubia. Y en cuanto al bote, ¿tu cabello es real o se pone así cuando estas molesto?

-No te metas, Malfoy - le espetó ácidamente Harry - ¿Por qué no vas a ver si tu mamá necesita algo? ¿tal vez, lavarte y peinarte el cabello? - continuó el moreno, y Malfoy se levantó de un brinco. Lo que hizo que su herida le ardiera intensamente, provocando un rictus de dolor en su rostro. Hermione reprendió a Harry con la mirada, pero el chico ya estaba harto.

-Tienes razón, voy a ver si mi madre puede peinarme o lavarme el pelo. Dime, Potter, ¿Quién te lava el pelo a ti? ¿la mamá de Weasley? ¿o Granger? - provocó él, acercándose al Potter. Harry gruñó molesto y fue Hermione la que tuvo que levantarse también, entre ellos, para llamar la atención del chico. Ron estaba sentado en el mueble, solo le faltaban las palomitas, porque parecía una pelea de esas de Rocky Balboa.

-Solo desaparece, Malfoy - siseó Harry, sujetando a Hermione de la cintura, (ella estaba frente a él, de espaldas a Malfoy, y con las palmas mirando a Harry, en gesto de calma). Malfoy sintió enfurecer totalmente y escupió lo último que podía haber pensado decir.

-Le mandaré saludos a mi tío, de tu parte Potter. Creo que ahora me cuidará a mí, por un tiempo. Espero no te pongas celoso. - y supo que su comentario había surtido efecto. El rostro de Harry estaba crispado y sabía que no se le abalanzaba encima solo porque tenía a la chica frente a él. La ira recorrió de nuevo su cerebro y miró a Hermione por un segundo - Que te aproveche, Granger - y diciendo esto, se dio la vuelta y se fue hacia la cafetería. Cojeando, claro. Le dolía terriblemente la columna. ¡Quien le mandaba a ir dando brincos por joderle a Potter!

-Eso fue muy cruel… - comentó la castaña, refiriéndose al último comentario del moreno.

-Ya, y que él me joda con lo de mi madre y mi padrino no lo es, ¿no? ¿Qué te pasa con Malfoy? - le espetó Harry, molesto.

-Me salvó la vida, te aviso. ¿te suena a alguien desangrándose? Ya, esa soy yo. y ahora no la tomes contra mí, que no estoy de humor, ¿vale? No comencemos de nuevo, Harry.

-¡Es que es…!

-Ya… tranquilo. ¿Me ayudas a sentarme? Gracias - el moreno le ayudó y le miró con el ceño fruncido - ¿Y me puedes traer las pociones que deje en la mesilla? Muchas gracias, de nuevo - le dijo ella, haciendo que el chico le obedeciera. Ya había avanzado un par de pasos cuando se volteó de nuevo para decirle algo pero Hermione le interrumpió de nuevo -Eres un sol, Harry - y el chico se dio media vuelta en dirección a la habitación, otra vez, confundido.

-¿Por qué tanta adulación a Harry si no son nada? - preguntó Ron a la chica cuando ya estuvieron solos.

-Con algo se tiene que calmar, ¿no? Y ya deja eso de nuestra relación, Ron, mira que no estoy para soportarte. O controlarme - agregó sonriendo - Ahora volvamos a lo tuyo con Luna. ¿Qué demonios le has dicho?

-Solo le pregunté que había con Mauls. Y me contó que era pariente de Lockart y que era muy guapo. Y luego cuando llegamos a la oficina…

-¿Qué hacías con Luna en la oficina? - preguntó Hermione, curiosa, y satisfecha, minutos después, ante el sonrojo de Ron.

-Yo… me enseñaba el hospital..

-Ya, y le enseñaba el hospital a alguien que ha permanecido aquí 3 meses… ¿no? - le preguntó ella, fingiendo indiferencia.

-Si, mira, la cuestión es que el cabrón del Lockart, sabiendo quien era yo, le llamó "rubia hermosa" y… ¡Eso me sacó de mis casillas, Herms!

-Luna no tiene la culpa… Ella es linda y es mujer… - trataba de convencerlo la chica.

-¡Me dijo que Mauls le resultaba guapo! - exclamó Ron, haciendo aspavientos con las manos.

-Ron, ya conoces a Luna. Ella te podría decir hasta que Malfoy es guapo…

-No, mi Luna no tiene mal gusto - Hermione rodó los ojos, acomodándose en el sillón lo más lento posible. Le dolía la espalda terriblemente...

-La idea es que ya conoces su sinceridad. Si hay algo que decir ella lo hace, es directa y eso es lo que hizo que te enamoraras de ella. A parte, ¿de qué rayos te preocupas si ella te ama completamente?

-Yo… no lo sé. - le respondió él, después de un rato. Hermione le miró y apretó una de sus manos - ¿la he regado, no?

-Si - contestó la voz de Luna atrás de ellos. Ella se acercó y se puso detrás de su amiga - Pero, como dijo Herms, estoy enamorada de ti ¿Qué puedo hacer?- suspiró tristemente como resignándose, causando que Ron sonriera nimiamente aunque Luna siguió con la misma expresión cruda - Me quedaré de guardia hoy.

-Pero hoy íbamos a cenar en Grimmauld, tenemos reunión con la orden… - comenzó Ron, frunciendo el ceño, fastidiado.

-Lo siento, no podré ir. Ya me dirán luego que me perdí. Buenas noches, chicos - y con este ultimo saludo se despidió y cruzó frente a ellos, sin despedirse de Ron, hacia la sala de emergencias.

-La he cagado, Herms - musitó Ron, gimiendo arrepentido y Hermione no pudo estar más de acuerdo con él. Apoyó una de sus manos en el hombro de Ron y lo estrechó, para animarle.

-¿Qué me perdí? - preguntó Harry regresando a donde ellos. Ron negó con la cabeza, se deshizo del brazo de su amiga, cuidadosamente y se levantó en dirección hacia la cafetería. Harry miró a Hermione e intentó seguir a Ron, pero ella le sujetó de la manga para que no lo hiciera.

-Luna, bueno… Ron está celoso del tal Mauls. Al parecer, ella admitió que el chico era guapo y Ron se puso furioso. Ya sabes, como se pone cuando… bueno, no le parece algo. Temo que Luna se sienta ofendida,…

-¿no puedes hablar con ella? Tú sabes, entre mujeres se entienden…

-Ahora está trabajando. No creo que le guste que le interrumpa.

-Pero…

-Harry, ella está tratando de despejar su mente con el exceso de prácticas. Quiere ser eficiente, quiere demostrar que esto no le afectará…

-Hablas como si… lo hubieses… como si hubieses pasado lo mismo..

-Lo he hecho, Harry. Pero… aun así no me pude centrar bien. No tuve éxito - dijo, mirándole con una sonrisa triste.

Harry desvió su mirada y entrelazó su mano con la de su amiga. Desde hace tiempo quería aclarar eso con ella. Él la quería, cuando estaba con ella todo era más fácil, no tenía que crearse una imagen, ni actuar como los demás querían que lo hiciera, ni dejar que su vida fuera manipulada por los medios… junto con ella, era Harry Potter, el niño que vivió con sus tíos hasta que llegó a Hogwarts, el niño que pasó sus años siendo su amigo, aprendiendo con ella, jugando al Quidditch y siendo alentado por ella… cuando estaba con ella, no era el niño que vivió. Era el niño, el hombre, que fue su amigo, confidente, compañero de travesuras, compañero de batallas… habían sufrido juntos la muerte… de miles de amigos, profesores y compañeros… habían compartido todo…

Todo.

-Hermione, yo…

-Harry, si es lo que creo, es mejor que no lo digas. Estoy mejor sin saberlo, ¿Sabes?. No sé porque pero no quiero escucharte decirlo. Siento que luego no quedaré de muy buen ánimo. ¿Mejor porque no buscamos a Ron? - agregó ella mirándole, mientras él estaba observándole boquiabierto. Aún no comprendía como ella entendía y, sobretodo, seguía su línea de pensamiento.

Hermione se levantó, apoyándose en el hombro de su amigo y se apresuró a cambiar de tema. Con Harry mirándole tan intensamente, las manos le temblaban y las piernas, aún adoloridas, le obligaban a tener al moreno más cerca, y él, que no se negaba, aprovechaba la situación para tratar de ampliar su trato, de recuperar la desconfianza perdida, de demostrarle que él quería seguir siendo parte de su vida.

Sin duda, no iba a ser fácil volver a ser ellos mismos.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Malfoy dejó caer la cucharita, haciendo un ruido al entrar en contacto con el platillo y contuvo una exclamación malsonante en sus labios.

Le palpitaba la sien pero no quería que le atendieran de nuevo. No mientras estuvieran esos…. Imbéciles amigos de Granger cerca.

¡Como odiaba a esos dos!

Siempre tan… osados a proteger a Granger… como si ella necesitara protección.

La imagen de la chica cayendo al suelo inconsciente se repitió en su mente e hizo que apretara la servilleta de tela con fuerza.

De algo estaba seguro.

Esto no era simplemente rabia porque no había podido capturar a esos hijos de…

No.

Esto era ya algo personal.

Era algo que tenía que ver con su impetuosa necesidad de haber salvado a la castaña.

Era las ganas de escuchar de su boca que estaba bien.

Era su estúpido impulso de haberle seguido el juego y haberle obedecido al inicio de la pelea.

Mierda, esto se le estaba saliendo de las manos.

Se había dado cuenta que últimamente las emociones se habían adueñado de su vida, poco a poco.

Y sabía que su madre se había dado cuenta de ello.

Y eso le hacía sentir vulnerable y Él no era vulnerable.

Era un idiota.

¿Por qué?

Pues porque no sabía desde cuando, pero las palabras de la chica en el auto, eso de "cambiar y dejar de ser tan Malfoy" le habían hecho pensar mucho mientras esperaba resultados, sentado frente a Potter, con su cara de velorio.

¡Ah, no!

¡Y ese era otro tema!

Que el cararajada se le había ocurrido lanzársele encima en cuanto llegó al hospital.

Si tan solo no hubiera estado sangrando y su tío no le hubiese detenido…

Estúpido Potter.

Pensando aún en eso, se llevó la taza de té a sus labios y la bebida le quemó la garganta cuando pasaba hacia el estómago.

Le gustaba esa sensación, de quemazón en la garganta, era como si estuviese quemando los insultos y pensamientos que le quería decir al imbécil de Potter.

Le odiaba.

Le odiaba, le odiaba, le odiaba.

Cuando vio que salía sosteniendo a Granger con una delicadeza y con un fervor casi enfermizo en su rostro, se le revolvieron las entrañas.

¡Quién era él para ayudarle, si el que la había salvado había sido él mismo!

Pero claro… como era el mejor amigo de la Granger, él si podía tener todos los derechos del mundo sobre ella…

¿De verdad estarían saliendo juntos o era solo un comentario de Bl.. Sirius para fregarle la existencia?

¡Bah! Claro que no.

Ese era un tema… un tanto delicado así que no tenía caso mentirle.

No tenía porque mentirle porque A EL NO LE INTERESABA EN LO MAS MINIMO LA RELACION DE GRANGER CON POTTER.

Demonios, aún diciéndolo interiormente no resultaba convincente.

Estúpido instinto de agradecimiento.

Porque era agradecimiento, ¿no?

Claro que sí, ¿Qué más podría ser?

El hilo de sus pensamientos se detuvo cuando la figura nada agradable de uno de los menos queridos "compañeros" suyos, se sentó frente a él.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

La conversación con Hermione le había dejado mucho que pensar.

¿De verdad Luna le había dicho que el tal Mauls era guapo solo porque lo era?

¿No había otra razón, una más perjudicial para su relación en la pulcra sinceridad de la rubia para con él?

Carajo, era una bestia total.

Justo cuando todo estaba bien, cuando Luna y él habían estado conversando la posibilidad de ir a vivir juntos, él va y rompe en pedacitos todo.

Y todo por unos celos infundados, ¿eh?

Entró a la cafetería arrastrando los pies, con la cabeza gacha y unas ganas inmensas de tomar todo el café del mundo solo para no pegar el ojo en toda la noche y torturarse diciéndose que era un imbécil total y que había jodido su relación.

Y mira que la había dejado linda…

Justo cuando estaba pensando que esto de establecer una relación formal no había sido tan difícil...

Claro, eso era antes de que su Luna llamara tanto la atención.

En Hogwarts, por ejemplo, había estado encaprichado con Hermione.

Más que un capricho se podría decir, porque si la quería de verdad.

Y parecía que ella también le quería porque no era indiferente a sus detalles pero luego…

La guerra estalló.

Hermione siempre le ayudaba a Harry. A él también claro está, pero él se sentía simplemente el bufón del trío.

Mientras Hermione era el cerebro, Harry era el valiente, el ejecutor, el héroe.

Sería una gran mentira, decir que él no estaba celoso del pelinegro.

En más de una ocasión se lo expresó mediante sus peleas, le gritó en la cara, bajo noches de stress, que él tenía la culpa, que odiaba como se podía ganar todo tan fácil…

Y Harry le entendió y cierta vez, una noche que Hermione se había dormido en la común y mientras el Potter le miraba dormir, Ron se disculpó con él y le manifestó sus sentimientos hacia la castaña.

Vio que la expresión de Harry cambiaba duramente y comprendió que las sospechas que tenía no eran infundadas.

Vio que Harry se preocupaba demasiado por ella (incluso más que por Ginny) y lejos de enojarse con su amigo, como todo hermano, maduró de golpe y decidió dejar de pensar como un niño.

Se ocupó de ayudarle a luchar contra Voldemort, de encontrar las pistas necesarias…

¡Caramba, que había ahora en más cosas que preocuparse!

Las cosas del amor podían esperar.

Y parecía ser que Harry había tomado la misma resolución.

Terminó con Ginny, explicándole el riesgo que se corría con Voldemort en su mente y aunque ella entendió, Ron sabía que ella era tan terca que estaría esperándole hasta que la guerra terminara.

Sus esperanzas con Hermione se vieron afectadas cuando Viktor Krum apareció de vacaciones y Hermione salió con él otra vez…

Pero llegó la guerra en sí. La última, la decisiva.

Harry vs. Voldemort.

Mortífagos Vs La Orden.

Ellos contra todos los seguidores del maldito hombre Riddle que mató a su propio padre solo por ser un muggle.

Y Hermione le incitó a seguir a Bellatrix y cuando estaban a punto de alcanzar, junto con su amiga, la zona buscada…

Un gemido ahogado llamó su atención.

Se giró con la angustia en la garganta y el cabello rubio de Luna Lovegood apareció en su escena.

Y fuego, mucho fuego. ¡Maldita sea, las mazmorras se estaban quemando!

Su corazón bombeó con más fuerza de lo normal.

Y supo que esa era su única misión.

Salvar a Luna Lovegood.

Corrió, la rescató de los escombros y trató de reanimarle… pero todo era en vano.

¡No reaccionaba y su corazón se comprimía al notar su rostro casi insconciente, su cabello ensangrentado y la túnica toda deshilachada!

No sabía que hacer… y no había nadie para ayudarle…

Y se ocultó, la ocultó también y le abrazó con toda la fuerza que le fue posible, entre sollozos de impotencia ante su poco saber ante hechizos revitalizantes.

Solo sabía algo.

Que no dejaría que Luna muriese.

No queria que Luna muriera.

Necesitaba que viviera.

Increíblemente, quiso volver a ver sus ojos azules, ahora ocultos bajo sus parpados pálidos y volver a escuchar su voz ensoñadora y alguna otra bobería acerca de sus mitologías.

Y entonces comprendió que la necesitaba viva para seguir.

Salió de sus recuerdos, levantó los ojos, buscando un lugar libre en la repleta ahora cafetería y solo vio un único asiento en la mesa de su rubio antagonista. Resopló, resignado y se tragó todo su orgullo Weasley. Tenía que agradecerle unas cuantas cositas…

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Qué haces aquí? - le espetó Malfoy al pelirrojo Weasley y éste le miró con mala cara.

-No hay más sillas disponibles si te das cuenta - explicó Ron, señalando con un ademán el resto del lugar. Malfoy frunció el ceño, molesto y resopló fastidiado.

En bonito momento se le ocurría al Weasley acercársele…

-Limitate a no abrir la boca para decir idioteces y podremos permanecer en la misma mesa - concedió el joven Malfoy, moviendo de nuevo la cucharilla en la taza.

-No comiences… vengo para hablar contigo, Malfoy. En paz - agregó cuando el rubio levantó la mirada, extrañado - Escucha, yo… esto no es fácil para mí, sobre todo cuando toda mi vida he pensado, y sigo haciéndolo, que eres un cabrón elitista, hijito de papi y un maldito pedante…

-¿No que era en paz? - inquirió el rubio, enarcando una ceja, apretando de paso la servilleta en su mano izquierda. Ron, rodó los ojos y cruzó los brazos en su pecho, reclinándose en la silla.

-Sí, eso. Bien, solo te lo diré una vez. Gracias - escupió entre dientes. Malfoy se quedó perplejo. ¿En serio Weasley le estaba agradeciendo algo?

-¿De qué? - le preguntó él, desconfiado.

-Oh, ya sabes - movió las manos Ron, como queriendo obviar una idea. Su mirada estaba fija en la azucarera que ahora se llenaba automáticamente con azúcar de nuevo - Salvaste a Hermione. Contribuiste, tal vez sin querer, a que no muriera desangrada… Demonios, Malfoy, nunca pensé ser yo el que te dijera esto pero… Si nuestra Herms está aquí con nosotros… es, aunque me pese, gracias a tu "oportuna" participación y…

-Aggg, ya para Weasley. Te ves aún más degradante cuando me agradeces así. Que sepas que no lo hice por quedar bien. Simplemente, ella se estaba muriendo y no quería que su muerte quedara en mi conciencia, gracias pero no.

-Claro, con todas las que llevas a cuestas… - soltó Ron y Malfoy se levantó de la mesa, haciendo ruido con la silla.

-¿Por qué mejor no le vas a pedir disculpas a tu Luna? Creo que deberías dejar tus celos de lado y fijarte en lo que tienes, Weasley. La verdad no sé que te ve la Lovegood pero se nota a leguas que babea por ti. No creo que haya otro más imbécil que tú que le guste…

-¡Eres un… !

-Si, ya me dijiste, que soy un cabrón que salvé la vida de su amiguita…

-No te aproveches, Malfoy. Ahora no te debemos nada.

-Desgraciadamente, Weasley, Potter y tú, van a tener que respetarme más frecuentemente ahora… Salvé a su Granger, así que… ni modo, para la próxima vez procuren estar cerca cuando surja algún mortífago que se la quiera cargar - y en cuanto terminó de decir eso supo que su comentario había sido ridículo yestúpido.

Él sabía muy bien que él mismo no esperaría que le ocurriera algo a la Granger. Ya no.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

¡Hola, hola!

¡Si, yo sé que no merezco que me sigan leyendo!

¡Pero es que la U me trae loca!

xD!

Todo es tan nuevo… ¡pero al mismo tiempo es tan fascinante!

¡Wiii!

Mayii está feliz, aunque no como todas las semanas.

Bueno, el tema de mi cumple pasó sin mayor novedad, pues fue miércoles y tenía clases tanto en la mañana como en la noche.

Me saludaron muchos amigos y aunque algunos se olvidaron, les agradezco profundamente desde lo más profundo de mi corazón. Los re-adoro. J

Así que si me quieren (muahahaha, chantaje emocional xD!) déjenme un comentario o una lata de tomates como regalito de cumple J thanks, again.

¡Los qiero mucho!

Atte. Mayi J

y aqui estaaaa! ya se que dije sbd pero tuve un ratito libre.

asi que disfrutenloo :)

los qiere mayi!