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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 7

Una y otra vez

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Un buen susto no le cae mal a nadie, ¿no?

El joven rubio sonrió, llevando la mano hacia el claxon del auto y lo tocó.

Hermione dio un boteen su sitio (ellay el resto de gente que cruzaba la calle).

La chica volteó a mirar y observó al Malfoy que le saludaba desde el auto con una sonrisa de suficiencia y seguro regodeándose de su sobresalto.

Imbécil.

Se mezcló entre la multitud pero al parecer Malfoy la tenía muy bien ubicada, porque seguía detrás suyo, fuera donde fuera.

Se hartó y se paró en la vereda, lo más pegada posible a la calle.

-¿Por qué demonios no vas a tu casa y dejas de seguirme? - le increpó la chica cuando el rubio cuadró el auto a su costado. Él salió apoyándose en la puerta semi-abierta y le miró sonriendo pedantemente.

-¿Y quién querría seguirte? Ya te he dicho Granger, no te creas tanto.

-Idiota - farfulló la chica en respuesta - ¿Qué quieres en realidad?

-Yo de ti, nada.

-Ya y por eso te ofreciste a llevarme.

-Solo era amable.

-¿Amable? ¿Tú? ¿Por qué serías amable tú con una hija de muggles como yo?

-¿Nunca te callas? - espetó el chico y Hermione le miró desafiante - Déjame hablar - continuó Draco, impaciente -Pensé, que al tener un enemigo en común, aunque sea por esta noche, nos hace compinches, Granger… me refiero claro está, al profesor Summerbee.

-Tú y yo no tenemos enemigos en común, Malfoy. Tú eres el enemigo - zanjó ella, mirándole furiosa.

-Era - le corrigió él.

-Me vale, sigues siendo un prejuicioso de las sangres - le escupió, ceñuda.

-Bueno, ¿vas a subir sí o no?

-¿Y yo soy la insufrible?

-Tú dijiste que te avisara cuando madurara… - canturreó el rubio, apoyándose en el techo del auto.

-Oh, y ¿ya pasó eso? - le preguntó ella, irónicamente.

-Puedo ser más maduro que San Potter y Weasley…

-Ah, ¿sí?

-Sube y te lo demuestro - habló él, rodeando el auto y abriéndole la puerta de su lado para no seguir hablando. ¿Por qué demonios había dicho eso?

Hermione le quedó mirando desconfiada. Había captado un gramo de coqueteo en su expresión. ¿O se lo habría imaginado?

Claro q sí. Malfoy nunca le coquetearía. Era absurdo.

Ya, y no es absurdo que te lleve en su auto, ¿no?

Maldita voz en su cabeza…

-De acuerdo, subiré - aceptó, subiendo al auto. Esta vez Malfoy no le soltó la puerta en la cara, sino suavemente y rodeó el auto rápidamente.

Antes de cometer otro maldito error.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¡Es un cabrón! ¡Que ni crea que nos vamos a quedar de brazos cruzados!

-Ya, Ronald. Cálmate… Quizá la iba a llevar porque viven en el mismo edificio...

-¡No, Luna! Malfoy es un idiota y la amabilidad no está en su… carácter - habló el Weasley. mirándole inquieto.

-Ron, Tranquilizate. No solucionamos nada insultando a Malfoy - habló el de gafas. Ron le miró incrédulo.

-No estarás pensando en dejar pasar esto, ¿no?

-Claro que no, Ron. Pero Hermione sabe en lo que se mete y tiene razón, ella se puede cuidar sola.

-Estoy totalmente de acuerdo con Harry - comentó Luna y Ron le miró ceñudo - Ron… si te pone más tranquilo mañana en la reunión de la Orden, hablaré con ella, ¿ok? - Ron asintió y se acercó a abrazar a la chica. Harry les miraba desde la esquina, e inconscientemente recordó el beso con su amiga.

Ella le había estado evitando en toda la semana y hoy, viernes, les tocaba supuestamente, ir a la casa de cualquiera de los dos a ver una película o algo.

Diablos, extrañaba esas tardes…

Una semana…

Cada vez que se la encontraba con los del segundo ciclo, ella se esfumaba alegando algún trabajo en grupo y Harry sabía (la conocía demasiado bien) que eso era la mentira más ridícula que se le habría ocurrido. Hermione nunca, NUNCA dejaba los trabajos a última hora.

Y luego, para colmo de males, cada vez que la iba a ver con Ron, después de clases, ella salía sin mirarle, y seguido de ella, se topaban con la sonrisa de suficiencia de Malfoy y eso le hervía la sangre.

Se sentía extraño.

Se había sentido molesto y con ganas de quebrarle las piernas a Malfoy cuando lo vio cerca de ella…Le importaba un comino que Hermione se pudiera defender sola. Él siempre la estaría protegiendo.

Era cierto que le había dicho otra cosa a Ron para tranquilizarlo pero él estaba muy lejos de adoptar una posición relajada.

Malfoy era peligroso, lo había sido en el colegio y mucho más ahora.

Además, nunca había sido descartado que él fuera un mortífago en iniciación, ¿No?

Y Hermione viviendo en el mismo edificio…

Su mente volvió al momento en el que el blondo había sujetado del brazo a la chica y llevado hacia el carro.

En ese momento se le había nublado la vista y veía todo rojo.

Idiota Malfoy.

¿Con que derecho la tocaba?

Eres un imbécil, Harry. Estas celoso y ni siquiera te das cuenta.

Cállate. Para colmo estaba esa vocecilla en su cabeza…

Insisto…

¿Celoso, él de la calaña de Malfoy?

¡JA! Ya quisiera…

No, insisto, eres un imbécil.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Hermione Granger miraba por la ventana del auto, con el ceño fruncido y con su bolso en el regazo.

El joven a su costado, le miraba de reojo de vez en cuando, queriendo entablar una nimia conversación para definir el estado de su "compañera".

Ahora, con el semáforo en rojo, se atrevió a desviar su atención hacia ella. Tenía el pelo suelto, lo que le hacía ver como una verdadera leona, con el cabello parado y algunas ondas esparcidas en su rostro. El tono castaño complementaba su similitud con el animal representativo de Gryffindor, y su carácter definitivamente era la cereza en el postre.

¿Cereza en el postre?

Ay, eso había sonado estúpido.

Estaba confundido, con las preguntas anteriores en su mente y con las ganas locas de obtener respuestas.

Sintió a la chica respirar profundamente y al segundo siguiente, se encontró preguntándose que era lo que le tenía tan pensativa y callada.

-¿Qué ha pasado entre Potter y tú que no se hablan? - soltó a boca de jarro, arrepintiéndose al instante.

-No es de tu incumbencia, Malfoy - le dijo ella, observando las calles.

-Entonces si están peleados.

-No te importa.

-Confirmado - asintió el blondo, con una ligera satisfacción dentro de él. Hermione le miró ceñuda y apoyó su cabeza en el cristal de la ventana, sin despejar sus ojos del chico. Él le miró anhelante, queriendo entender porque le miraba así - ¿Qué miras?

-¿Siempre tienes que contestar así?

-¿Cómo así?

-Así de… bruto, grosero… tan Malfoy siempre…

-¿Y cómo, según tú, debo contestar?

-Con naturalidad. O más bien, con amabilidad. No sé, con un "¿Qué pasa?" o tal vez, "¿Pasa algo?" y no así, a lo bestia.

-¿Estás de filosófica hoy o algo así? - le preguntó él, burlonamente - ¿Todas las mujeres pasan por eso o solo tú y Pansy, quieren cambiar el mundo con palabras?

-No te atrevas a compararme con tu amiguita, Malfoy - dijo al instante y el chico captó el odio en su voz - ¿La sigues viendo? - preguntó la chica, apartándose el cabello. Malfoy le miró interesado. ¿eso era simple curiosidad o de verdad le importaba a Granger su relación con Pansy?

-Si. Pansy… es una buena compañía…

-Pues lo será solo contigo, chico, porque con los demás es una perr...

-Ah, no, Granger. Si tú me pides que respete a tus amigos, tú también tendrás que respetar a los míos, ¿ok? Nada de insultos.

-Ni de sobrenombres - exigió la chica y Draco enarcó una ceja - Sinceramente, Malfoy es algo ridículo que sigas llamando a Harry, cara rajada o "San Potter" porque de Santo no tiene nada… - aquí la chica sonrió tristona, expresión que Malfoy examinó muy bien - y lo de comadreja, francamente…

-¿Qué?

-Ya te lo dije, es ridículo. Y tonto. Parece que de un momento a otro me obligaran a presenciar quien dice el insulto más ridículo - bufó.

-Pues mira que no es mala idea…

-¡Malfoy! - le riñó ella, golpeándole en el brazo. El chico se sobó el área aludida y volteó a reclamarle, pero su llamada de atención quedó suprimida al ver la sonrisa que adornaba el rostro de la castaña. Ella, sintiendo su penetrante mirada, le devolvió el gesto y el rubio se quedó anonadado.

Se quedó mirándole, perdido, estático, observando cada uno de los detalles de su cara, ojos y boca.

Te has quedado embobado, idiota. Mira hacia adelante.

Obedeció enseguida, sintiendo como su bochorno le daba un color sonrosado a sus pálidas mejillas.

Demonios, seguro Granger ahora le creía un imbécil.

¿Y de todos modos que importaba lo que Granger pensara de él?

Es extraño tu cambio de ideología de repente, eh, Draco.

¡Silencio!

Estaba tratando de concentrarse en decir algo cuerdo y no una estupidez.

Se concentró en encontrar algo en la calle, algún tema en el que pudiera conseguir con su antagonista… algo…

Sus grises ojos se posaron en el supermercado que estaba justo a la otra esquina de donde el carro estaba cuadrado. Parecía haber mucho más movimiento de lo normal y mucha gente corría… ¿En dirección contraria?

El semáforo cambio y el arrancó el carro de frente.

Quería saber que estaba pasando.

Supuso que la chica a su costado también se había percatado del extraño incidente porque no le reclamó el cambio de dirección.

-¿Granger? ¿es normal que la gente muggle corra en esos locales?

-No. La mayoría del tiempo es tranquilo… espera, no avances hasta allá, Malfoy. Estaciónate aquí - le indicó, tocandole la mano que sostenía el timón.

En cuanto lo hizo, el rubio sintió como la sangre bombeaba rápidamente su corazón. Miró a la chica para ver si ella lo había sentido pero Hermione miraba hacia el frente, con el ceño fruncido y con actitud… ¿a la defensiva?

Entonces lo vio.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¡Ron! - exclamó Harry, levantándose del sofá en el que se encontraba. El aludido le miró asombrado. El pelinegro estaba nervioso y tenía el cabello más alborotado.

-¿Pasa algo?

-Ya ha pasado mucho tiempo. Hermione ya debería estar en su casa y no me contesta el celular. Acompáñame a su casa

-Quizá esté algo molesta con ustedes porque… bueno, siempre la andan protegiendo y eso irrita a cualquiera. Esperen más. Seguro se ha quedado dormida en casa.

-Ojala que si…

-De acuerdo, esperemos un rato más. si no llama… iremos a verla ¿ok? - masculló el Potter a lo que Ron asintió como un soldado y recostó su cabeza en el regazo de Luna. La rubia observó a Harry fijamente y cuando el moreno le volteó a mirar, ella le sonrió con suavidad, para luego desviar la vista y acariciar el cabello de su novio y luego depositarle un casto beso en los labios.

Harry dudó por un momento en seguir ahí o salir corriendo a buscar a su amiga.

Estaba estorbando.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Todo estaba silencioso, excepto el ruido de los cristales en el suelo.

Hermione se mordió el labio nerviosamente, tanto, que Draco vio cambiar sus labios de color rosa a purpuras.

-Esperemos aquí, Granger. Llamemos refuerzos y… - comenzó él pero la chica ya había salido del auto.

Maldita Granger. Como siempre ella haciendo lo contrario.

Salió también del automóvil desenvainando su varita.

Hermione avanzó hasta un callejón oscuro y apoyo la espalda en la pared aledaña. Malfoy le miró nervioso.

-Granger, ¿qué haces? - le susurró avanzando lentamente hacia ella.La chica se llevó un dedo a los labios, indicándole silencio y Malfoy resopló contenido.

Presentía que esto no terminaría bien.

Avanzó hasta ella, cautamente, con los ojos puestos en el edificio vigilado. Hermione sacó su varita de la túnica y se movió suavemente hacia el otro establecimiento cercano.

-Avanza hasta el otro poste de luz, Malfoy - musitó la chica, señalándole. El chico rezongó en silencio, fulminándole con su gris mirada, pero obedeció la orden. Se inclinó hacia el otro poste y se agazapó de cualquier forma de luz que pudiera sorprenderlos.

-Ptsss… Granger - llamó el rubio pero Hermione estaba tan concentrada mirando cada uno de los detalles del asalto que no se dio cuenta de ello.

Ni de eso ni de que un grupo de túnicas negras se acercaban cautelosamente hacia ellos por detrás

-No son solo ladrones muggles… - musitó la chica con el ceño fruncido.

Malfoy sintió el crujido del viento, moviendo las hojas secas del suelo, lamer su nuca desprotegida y la sensación de que estaba siendo observado le recorrió la columna vertebral. Miró de reojo a su compañera, que ahora estaba un metro más adelante y echó un vistazo rápidamente a su alrededor.

Y eso desato su autocontrol.

Tres figuras.

Tres, les observaban sin ocultarse detrásde nada,como si no tuvieran miedo de ser atacados. Draco movió su pie lentamente hacia la derecha… intentando acercarse a la castaña para alertarla pero cuando Hermione volteó no pudo hacer nada sino lanzarla al piso. Un rayo de luz roja había pasado silbando el aire y había impactado en una ventana del local. Hermione se dio la vuelta, tratando de sacarse al chico de encima, tal vez pensando que era Malfoy el que le estaba atacando pero cuando vio que el chico la apartó hacia el callejón (no sin cierta brusquedad, causando que su codo se raspara horriblemente) y lanzó un hechizo al otro lado de la calle, todas sus dudas se volvieron ciertas.

También habían mortífagos.

-¡Desmaius!- Oyó escuchar la chica y un sonido sordo le indicó que el hechizo había surtido efecto.Buscó su varita con la mirada, pues la había perdido en el salto y la vislumbró al lado de un hidrante. Hermione, chica… a lo Kill Bill.

Respiró hondo y cerró los ojos.

-¡Crucio!

-¡Rictucsempra!

Demonios, tenía que apurarse, Malfoy se estaba llevando la mayor parte. Se arrodilló y gateó hacia la vereda.

Lo que no contaba era que los vidrios que se habían quebrado (y seguían haciéndolo en la batalla) se le incrustarían en las rodillas y causarían que gimiera de dolor, alertando a uno de los mortíos presentes.

-Mmm… Veamos… de quién será esta delicada varita… - canturreó frente a ella con la varita de la muchacha bailoteando entre sus dedos hoscos y negros.

-No te atrevas… - Hermione se levantó, ágilmente y estiró la mano hacia su contrincante. El mortío le miró de arriba abajo, quizá preguntándose si valía la pena matar semejante prototipo. Entonces un rayo rojo le cayó en la nuca y volteó a ver como el rubio ahora se batía a duelo con solo uno de sus compañeros. ¿Dónde estaba MC N…?

El hilo de sus pensamientos fue cortado por la oportuna patada de Hermione en sus genitales y posterior puñete en la quijada. El hombre se arrodilló rugiendo de dolor y miró a Hermione con odio.

Ventajas de ser una hija de muggles.

La castaña recogió su varita y pateó a la cara del mortífago, que ahora cayó al suelo con la nariz sangrando. La chica se acercó a observarlo… nunca antes le había visto. Movió su varita frente a él y unas cuerdas salieron de la nada y lo amordazaron. Dirigió su mirada al costado. ¿Dónde demonios se había metido Draco?

-¡Eh, Granger! ¡Corre! - escuchó y al girar para la izquierda, en el callejón aledaño y más cercano al establecimiento asaltado, halló a Draco encima de otro mortífago, luchando puño con puño.

-Estas chalado, Malfoy… - movió su varita, separó al rubio de su contrincante y le lanzó un rayo purpura a éste último. Los ojos del mortífago se pusieron en blanco y luego cayó inconsciente en el suelo - Ya puedes dar las gr… ¡Rayos!

Un rayo verde había pasado rozándole la oreja. Malfoy la cogió de la muñeca y la jaló hacia la calle aledaña, haciéndola agacharse y esperando a su costado.

-Son nuevos mortífagos - comentó Draco en un susurro ahogado sujetándose las costillas. Hermione desvió los ojos hacia ese punto y reconoció la misma sustancia que ahora ella tenía en sus rodillas.

-Estás sangrando… - musitó pasando su mano por el lugar. Malfoy pegó un brinco y se alejó de ella. Le iba a gritar pero se calló cuando la vio tirada en el piso con sangre en el brazo y rodillas. Mierda.

-¿Te duele? - le preguntó, señalándole las heridas.

-No - le contestó ella, tozudamente. Malfoy le miró a los ojos, chispeantes de furia y de adrenalina por la pelea anterior y tuvo el inoportuno deseo de besarla. ¿Besarla? Lo que hacía la adrenalina en algunos…

-Deberías aprender a mentir, Granger. Lo haces pésimo.

-De alguien como tú, ¿por ejemplo? - le preguntó ella, sacándose la túnica. Observó la prenda larga que aún tenía debajo de ésta. El vestido blanco ahora estaba asqueroso. Su madre le iba a matar.

El chico le observó, pensando que ya se le había quitado esa manía de quedarse callado frente a algún comentario de Hermione, pero cuando ella rasgó su túnica en dos trazos, imaginó lo que haría.

-Ni se te ocurra, Granger.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

No podía negar que se sentía preocupado.

Sirius le había mandado una lechuza, comunicándole que ni Hermione ni, al parecer tampoco, el hijo de los Malfoy se encontraba en el edificio.

Esto, sumado a la alarma del supermercado de St. Steban, daba mucho que pensar.

1)Podría ser que Malfoy estuviera implicado en el atraco

O

2)Hermione se encontraba peleando en él.

No había dado a conocer ninguna de sus hipótesis a nadie, ni siquiera a Sirius, o a Tonks, que al final si resultó estar embarazada y ahora dormía plácidamente en Grimmauld Place. Sin poderlo evitar, Remus Lupin sonrió en la oficina que Kingsley le había adjuntado en la ADA.

Un bebé.

Tal vez sería como Nimphadora.

Una metamorfomaga. O un metamorfomago.

Con ojos dorados. O de arcoiris.

Con el cabello castaño. O una melena color rosa chicle.

Con la nariz de Tonks. O una de cerdo, debido a su metamorfosis.

Se carcajeó en silencio y se recostó en la silla giratoria. Suspiró frunciendo el ceño. Sabía que debería estar planeando una estrategia allá lejos pero… la emoción de ser padre lo tenía en las nubes.

Era como una pequeña lucecita en medio de tanta oscuridad.

A pesar de que ya no estaba Voldemort, los mortífagos seguían rondando el mundo y justo hoy se les había antojado mover la ciudad.

Desvió su vista hacia algunos papeles en la mesa.

Entre ellos estaba la resolución de la "resurrección" de su amigo Sirius, donde explicaban detalladamente cada uno de los pasos que se habían seguido para su "liberación".

Leyó el penúltimo guión, donde exponían que la varilla con la que habían sacado al animago era de sauco. Al parecer el Ministerio tenía una "prueba" del material de la varita de Dumblendore. Si hubiesen dicho eso antes, todo hubiese sido más llevadero.

También ofrecían una disculpa pública en algún diario mágico.

Eso, y una indemnización para los familiares del ex convicto que habían sido afectados por su muerte. Claro que nadie quería cobrarla.

Patético. Como si así fueran a resarcir todo el daño hecho.

Lo peor de todo, era que aunque Kingsley fuera el ministro de Magia y se multiplicara para estar en la ADA también, la corrupción en el ministerio aún no disminuía.

Estaba Umbrigde, por ejemplo, que continuaba al mando del Control de Criaturas Mágicas, la cual cuando él pasaba por su lado, pegaba un brinco como si hubiese sido pinchada con un alfiler.

Hermione bromeaba respecto a eso y animaba al licántropo diciéndole que por lo menos él era hombre lobo una vez al mes, al contrario de Umbrigde: ella era mujer sapo todos los días.

Sonrió mínimamente, al recordar a la castaña y posó su mirada de nuevo en el informe de la alarma, con preocupación.

Kingsley ya debería estar allá.

Se levantó de la silla, enrolló el pergamino de la declaración "Black" y la guardó bajo su capa. Estaba ya saliendo de la oficina cuando una lechuza gris con la cara aplastada, hizo su aparición y depositó un rollo de pergamino en el escritorio, alzando el vuelo al instante.

El licántropo se acercó y desenrolló el papel y cuando terminó de leer salió como un vendaval de la oficina.

Después de todo, sus hipótesis no estaban muy lejanas de la realidad.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Deja de moverte, Malfoy.

-Esto es ridículo. No voy a dejar que me toques, Granger

-¿Volvemos entonces a los prejuicios de Sangre?

-¡No! Es solo que… no es nada. En serio, no es nada grave. Déjame en paz.

-De acuerdo, pero luego no podrás pelear y me dejarás a mí con toda la carga encima. Créeme no lo hago por ti - resopló la chica, tratando de ejercer el chantaje emocional que hacía que Harry y Ron siempre la ayudaran a estudiar.

Malfoy la observó unos segundos y luego le arrebato el pedazo de tela. Se levantó la camisa negra y cerrando los ojos, comenzó a vendarse parte del tórax. Hermione le observaba ceñuda, tal vez perdida en los abdominales del chico que en parte cubría su túnica negra. Desvió la mirada hacia otro lado, reprendiéndose internamente y solo cuando Malfoy se sentó a su costado, soltando un gruñido de dolor, le volvió a mirar.

Los ojos grises del muchacho estaban fijos en ningún punto en especial y tenía apoyada la nuca a la fría pared. El cabello rubio estaba revuelto y de un color un poco más opaco, dándole un aspecto de actor que trabaja como cazarecompensas. Un aspecto sexy.

Mierda, Sirius tenía razón.

Llevaba la sangre Black por donde se le viera.

-¿Nos vamos a quedar aquí toda la noche? - le espetó tratando de sacar esas imágenes de su cabeza.

-Tú saliste del auto cuando yo te dije que quería refuerzos, ahora no te impacientes - le espetó él, concentrado en la calle que habían dejado atrás, alerta a alguien que se les hubiera escapado.

-Y un cuerno, Malfoy. Debemos salir a ayudar a los del supermercado. Ven, vamos - musitó caminando despacio hacia el local. Malfoy contuvo una lisurilla entre dientes y la siguió con la varita en alto.

Por eso él no se juntaba con locos muggles.

Resopló con cansancio, adolorido. Sin embargo, aún con la potencia corriendo por su organismo,con los nervios a flor de piel…

Quizá fue por esto último que se dio cuenta que no estaban solos…

Un escalofrío le recorrió la espalda, como si le hubieran echado agua helada en la coronilla y todo se hizo borroso.

Le habían hechizado.

No estaban solos.

Otra vez.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Harry golpeó insistentemente la puerta, por tercera vez en la noche y Ron le sujetó de brazo cuando el pelinegro le sugirió patear la puerta.

Habían llegado hace 15 minutos y Hermione no abría la puerta. Estaba comenzando a exasperarse y Harry también tenía signos de esta emoción, solo que, claro está, él la tenía más arraigada en sus rasgos, tal vez porque quería mucho a la castaña.

Calla, Ron. No comiences con tu lata de nuevo¸ se reprendió internamente.

Oyó un "plop" a su izquierda y Sirius se apareció en medio del corredor con el ceño fruncido.

-¿Ya les ha abierto?

-Si, solo que nos dejó afuera cuando supo quienes éramos - dijo Ron, acentuando su litro de sarcasmo. Sirius le miró serio pero asintió comprendiendo la negativa. Ron se estremeció. Cuando Sirius se tornaba serio parecía realmente un ex-convicto de Azkaban.

-¿Podemos romper la puerta? - preguntó Harry mirando a su padrino. Sirius negó y se tiró (tal cual dice) al suelo.

-Harry… siéntate. Ron, también creo que deberías hacerlo - cuando los dos chicos se hubieron sentado soltó un grupo de aire - Hemos recibido una alerta en la calle St. Steban - Harry frunció el ceño y Ron enarcó una ceja sin comprender - Al parecer hubo un ataque muggle… con ayuda de los mortífagos… sueltos - Harry se levantó de un brinco y Ron palideció.

-¡¿Qué estamos esperando?!

-Kingsley no quiere que vayan. Deben quedarse aquí conmigo a esperar a Hermione. Es una orden suya.

-¡No pienso quedarme sentado mientras hay gente atacada allá fuera, Sirius!

-Harry, es una orden. Hazme caso y deja de hacerte el niño. Abajo. Siéntate. Bien, vamos progresando. ¿Ron? - inquirió el hombre, al ver que el pelirrojo se levantaba.

-Debo ir a avisar a Luna. Ella sale a cenar siempre y no quiero que se acerque allí. Supongo que puedo, ¿no?

-Sí, sí, claro. Ve y quédate con ella. Y por favor, no cometas una locura - Ron asintió y se despidió de Sirius y Harry, no sin antes golpear el hombro de su amigo en señal de solidaridad.

-El ataque muggle-mortifago, Hermione perdida… - enumeró el pelinegro, golpeándose el occipital en la pared, repetidamente. Sirius le miró de reojo y se contuvo de hacer el comentario que quería hacer y lo cambió por otro, menos arriesgado.

-¿Qué fue con lo de tu relación con Hermione? ¿Cuánto tiempo llevan?

-Una semana - contestó Harry, con los ojos cerrados. Sirius abrió la boca para hablar pero Harry le interrumpió - Desde el primer beso… una semana y… no nos hablamos como antes - Sirius le miró interrogante aún sin entender - Hermione y yo no tuvimos ningún contacto "amoroso", por así decirlo, hasta que yo la besé en mi casa y…

-¿o sea nunca estuvieron?

-No, Sirius. Y no debiste esparcir el rumor de que si. Fred y George nos abordaron y no me sorprendería que Ginny se haya enterado por el mismo medio… me siento aún culpable de que ella le haya pegado a Herms…

-Si quieres mi opinión, Hermione fue muy condescendiente con ella. Yo le hubiese dado su tunda o colgado del tobillo. Es lo mínimo que se merecía. ¿Ya se disculpó Ginny?

-No. Fui a hablar con ella, pero no pude sonsacarle ni siquiera una razón.Creo que está loca… en serio.

-Ya.

-Oye, ¿a qué hora les llegó la alarma?

-Hace media hora, más o menos.

-¿Hace media hora?Qué extraño… llevo el mismo tiempo esperando a Hermione… - Sirius tragó en seco, rogando por todos los cielos que Harry no llegara a la misma conclusión que él.

-¿y Malfoy no vive aquí también? -preguntó el animago como quien comenta el clima. Harry le miró fijamente y Sirius pudo captar el tono verde del iris de Harry brillando más de lo normal y supo que había hecho una pregunta errónea.

Maldito olfato de Merodeador deteriorado por los años.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Cuando sintió que la sangre le bajaba por la nuca se sintió perdido.

Sabía que era sangre porque era un hilillo caliente y espeso. Para no correr riegos, tocó su nuca. Observó sus dedos, manchados del liquido rojo y contuvo una exclamación, mas por no hacer esfuerzo que por puro gusto.

Joder, ¿Dónde estaba Granger y porque se había puesto todo tan oscuro?

Parpadeó lentamente, aún mareado.

Y la vislumbró ahí, frente a él, luchando contra un hombre sin máscara. Su vestido blanco tenía un corte en el estómago, justo en el adorno rojo… ¿adorno rojo? No recordaba habérselo visto antes…

Diablos, era sangre otra vez.

Abrió los ojos completamente y el sonido volvió a sus oídos como un zumbido alocado de abejas, devolviéndole a la realidad. La chica estaba gimiendo de dolor y el hombre lucía cansado también, solo que él no parecía estar herido en ninguna parte del cuerpo.

El rubio se levantó y apoyó en la pared.

Granger se estaba llevando todo el crédito.

Hizo un movimiento vago con su varita y el hombre que peleaba ahora cayó inconsciente. Hermione le miró sobresaltada y la expresión de alivio en sus ojos, hizo que Malfoy descartara la opción de lanzársele encima para comprobar su estado.

En vez de eso, ella se quedó en ese mismo lugar sin moverse y luego de unos segundos, lanzó un rayo violeta por encima del hombro del rubio. El chico parpadeó sorprendido, sin saber si tomar eso como un reto o como un signo de pelea de la chica. Pero un sonido sordo atrás suyo le hizo darse cuenta que ella le había salvado, otra vez.

Observó con ojos cautos a su alrededor, sintiendo aun la desconfianza del ambiente. Hermione avanzó hasta él, sujetándose el estómago y cojeando lentamente. Cuando estaba a tan solo unos pasos, el chico percibió un destello plateado detrás de ella y la vio caer inconsciente en el suelo.

Algo en su interior se agitó.

Lo identificó como rabia. Una rabia alimentada durante tanto tiempo que estaba seguro podría utilizar contra el maldito mortífago que había osado atacar por la espalda a la muchacha.Draco levantó su varita, casi ya sin fuerzas y haciendo un esfuerzo sobrehumano, murmuró un simple hechizo hacia el cuerpo inmóvil de la chica.

-*Accio-*se escuchó como última palabra en el silencio de la noche, y segundos después ambos jóvenes ya no se encontraban en el mismo lugar.

Y la figura, en el fondo del panorama, apretó la mandíbula con frustración.

Eran dos presas, prestas a morir de un solo tiro y habían escapado.

Su señora no estaría nada contenta con su lento reaccionar.

Se dio la media vuelta y comenzó a caminar con parsimonia hacia el local muggle, ahora devastado y al tocar la puerta, un campo de fuerza se accionó y él salió volando en dirección contraria.

Formas corpóreas de un brillante plateado fueron apareciendo en torno a él y una lisura salió de sus pálidos labios.

Mierda, eran Aurores.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Harry, deja de pasearte, hombre, me estas mareando…

-¡Estoy preocupado! ¡Ni Hermione ni Malfoy se aparecen!

-¿Y desde cuando tú preocupado por lo que haga o deje de hacer Malfoy? - le preguntó su padrino, con un tono burlesco en su voz.

-No es gracioso, Sirius. Tengo la ligera sospecha que Malfoy tiene que ver en la desaparición de Hermione y si no viene es porque está con ella y … - se detuvo al ver como una lechuza entraba por la ventana del piso y se posaba en los pies de su padrino.

Sirius pasó sus ojos rápidamente por el papel y se levantó de un brinco, alertando a Harry.

-Tenemos que irnos - acotó doblando el papel y metiéndolo en su pantalón negro.

-¿Qué pasa?

-Ya encontraron a Hermione - se limitó a decir, y cogió el brazo de su ahijado y desapareció con él.

Cuando Harry abrió los ojos se encontró en la recepción del hospital St. Mungo, y miles de ideas pasaron por su cabeza al toparse con un sin numero de sanadores vestidos de verde-lima

-¿QUE HA PASADO CON ELLA? - gritó impacientemente, con un nudo en el pecho, de impotencia y preocupación. Sirius abrió a boca para contestarle pero al ver la mirada del chico fija en un punto detrás de él, volteó su cuerpo hacia esa dirección.

Ahí estaba su sobrino, Draco Malfoy, sentado en un mueble amplio, con moretones en el rostro y un hilillo de sangre en la frente.

Merlín mío, esto no es nada bueno.

OoOoOOoOoONDAOoOoOOoOoO

¡HOLA, HOLA!

¡Mayi está muy atareada!

Este 09 de Agosto ingreso a Clases, a la U, Owww… ¡Q emoción!

Y el 18 de agosto (Si, ya sé que no se debe decir pero estoy emocionada)… ¡Es mi cumple! ¡WOW!

Jaja. Bien, tengo unas cuantas hojas ya del otro capítulo.

¿Qué tal les ha parecido?

¿Les gustó?

Muchas gracias a todos los que me han comentado****J