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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 6

Errores cambian opiniones…

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Me estoy preocupando… Hermione no te contesta el teléfono y Harry, no responde a mis lechuzas… - comenzó Ron, sentándose en la cama. Luna le miró, abatida. Se acercó a él y le abrazó, apoyando su rostro en el pecho de su novio. Él la envolvió en un abrazo y la sentó en su regazo - ¿Estarán bien?

-Ya tranquilízate, Ron - el chico negó - Escucha… quizá, se fueron juntos. Fred… o George, no estoy muy segura quien, le dijo que buscara a Harry. Seguro si lo encontró y …

-No lo sé, Luna. Ya viste, nos dijeron que no están juntos…

-Eso no significa que no sean amigos, cariño. Pueden haber ido a comer… o a pasear por ahí. Seguro Herms está tratando de calmarlo.

-¿Hasta esta hora? No veo en qué forma…

"Que equivocado estaba Ron Weasley"

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Resumiendo todo lo que sentía: Harry besaba muy bien y a ella le gustaba.

Más que un gusto, le transmitía algo más… ¿atracción?

Cuando esta idea circuló por su mente, trató de alejar a Harry de ella, pero no podía.

No quería.

En el transcurso de su… contacto (como lo hubiese llamado la Hermione lógica), Harry se había apoyado en ella en la cama y la castaña no había protestado en absoluto.

Bueno, hasta ahora.

Esto no estaba bien. Harry y ella eran solo amigos, ¿no?

¿Verdad?

Por más que buscaba una respuesta en su mente, lo único que encontraba era esa sensación que provocaba ese beso.

¿Qué era esto?

Llevó una de sus manos al pecho del chico para apartarle delicadamente pero en cuanto su mano hizo contacto con el pecho del joven, una nueva emoción cruzó en su pecho.

Su corazón seguía bombeando alocadamente y por lo que podía palpar, el de Harry también.

Dejó que sus manos vagaran por los pectorales del chico (por encima de la camiseta), que ahora tenía sus propias manos en su cintura.

¡Merlín… Qué cuerpo!

Sin duda alguna, los partidos de Quidditch improvisados le hacían bien.

Llevó una de sus manos al cuello del chico y luego, pasó a su cabello. Harry gimió, aumentando la intensidad del beso, y la chica sonrió internamente.

¿Así que el punto débil de Harry Potter era su nuca y cabello?

Quizá si Voldemort lo hubiera averiguado…

Cuando una de las manos de Harry logró infiltrarse debajo de su blusa, en la parte dorsal, Hermione se tensó totalmente y dejó de "participar". Harry tardó tan solo unos segundos más en detenerse también y al abrir los ojos, se encontró con los de la chica.

¡Merlín mío!

¡Se había estado besando con Hermione y le había gustado!

¡Había querido ir más allá y ella…!

¡Maldición! ¡Había cagado su amistad de años!

-Hermione… yo….- musitó con voz ronca. La chica rehuyó la mirada de la del chico y vio con asombro como los tres botones de la camisa del moreno estaban fuera de su lugar.

¿Ella también había querido algo más….?

¡No!

Harry liberó a la castaña, bajándose de ella y en cuanto estuvo libre, ella se sentó. Se pasó las manos por la cara, abochornada. ¡Era Harry, por Dios, Hermione, compórtate!

-Yo… lo siento, me dejé llevar… yo… - balbuceó el moreno y Hermione volteó a mirarle una fracción de segundo, para luego desviar la mirada de nuevo, dolida.

Osea que… ¿Era eso…? ¿Al final, si se había confundido…? ¡Era una tonta! ¡Se había dejado llevar por sus hormonas alborotadas como una adolescente y ..!

-No te preocupes, Harry - musitó ella, bajándose de la cama. Harry la miró perplejo, sin saber que hacer. La observó ponerse los zapatos y salir de la habitación.

¡Mierda, si que la había jodido!

-¡Hermione! - gritó bajando las escaleras hacia la sala. Ahí estaba ella poniéndose el saco de Harry y con la vista fija en un punto en el suelo - ¿Qué haces?

-Me voy, ¿no es obvio? - contestó fríamente. El moreno parpadeó confundido. Mmm… ¿Le decía que se quedara? ¿o le acompañaba hacia su casa?

Aún sentía las orejas rojas. Seguro que estaba del color del cabello de Ron.

-Herms… no es necesario… yo…

-Oh, sí que lo es. Buenas noches, Harry - dijo y se desapareció. Harry se quedó mirando el lugar donde segundos antes había estado la castaña y se resondró por dentro.

Era un completo e inmejorable imbécil.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¡Oh, Remus! ¡Sirius! ¡Qué bueno que llegaron!

-¿Qué pasa Molly?

-Oh, Remus, es Ginny. Le he calmado con un poco de poción pero estaba en los nervios. ¡Le pegó a Hermione hoy en Sortilegios…!

-¿Qué, le pegó a Hermione? - inquirió Sirius, impactado.

-¿Por qué? - cuestionó Remus, sentándose en la larga mesa. Molly ladeó la cabeza en un tic nervioso y las ollas comenzaron a rechinar mientras se lavaban solas.

-Ow, creo saber por que…. - comenzó Sirius y la Sra. Weasley asintió. Movió su varita y aparecieron 2 tazas junto con una tetera humeante.

-Ginny sacó la disparatada idea de que Harry y Hermione están saliendo. Según me contaron los chicos le pegó luego de que… Hermione llegara justo cuando ellos estaban… em… platicando. Ron dice que Ginny se volvió loca y que le gritó que no se metiera… y le pegó.

-Disculpa que lo diga Molly, pero tu hija esta loca

-Sirius…

-Ah no, Remus. Sirius tiene razón - admitió la Sra. Weasley, frunciendo el ceño, como si le costara creer que esas palabras las estuviese pronunciando ella - Ginny perdió los estribos esta vez. Le debe una disculpa a Hermione… ¡oh, qué vergüenza! ¡Ella que se ha portado tan amable con cada uno de nosotros! ¡y Ginevra va y …! ¡Oh, Merlín que pena con ella!

-Tranquila, Molly. Hermione no es de esas de las que dejándose llevar por sus impulsos, buscan venganza - le consoló Remus conciliadoramente.

-Desgraciadamente… - Sirius resopló. Remus le fulminó con la mirada mientras Molly se tapaba la cara con las manos.

-¡De donde habrá sacado esa… idea tan descabellada!

-Eh,… Molly. En realidad… no es tan descabellada como crees.

-¿A qué te refieres, Remus?

-Eh… bueno…

-Remus quiere decir que Harry y Hermione si están saliendo juntos - soltó Sirius a boca de jarro y Molly dejó de quejarse para procesar la noticia.

-¿están… están seguros?

-Ron nos lo dijo.

-¡y porque no me dijo nada a mi! ¡soy su madre!

-A decir verdad, a Ron se le escapó decírmelo.

-Realmente, Molly, no sabemos con seguridad si es cierto o si Ron escuchó mal y desarrolló un teléfono malogrado.

-¿Un teléfono malogrado? ¿Es otro invento muggle? - preguntó la mujer, con los ojos decaídos.

-No, no. Me refiero a si no nos dio una pista falsa.

-Yo creo que es verdad. Harry es un muchacho apuesto y Hermione, mejor no digo - objetó Sirius, jugando con la cucharita del té en los dedos. y Molly le miró con los ojos entornados - Así que me parece que hacen una bonita pareja. Además no quisiera que se repitiera la historia - Remus le miró sin entender y Molly les observó atentamente - No siempre a un Potter le van a gustar las pelirrojas, sin ofender Molly - se encogió de hombros el animago y Remus le miró furibundo.

-No te preocupes, Sirius. Ya estoy acostumbrada a tu falta de tacto e inmadurez - espetó la regordeta mujer.

-Y dale…

-Ya, ya, paren los dos. Molly, Sirius y yo tenemos que irnos porque Kingsley nos mandó a llamar… tiene algo que ver con el heredero de los Malfoy y al ser Sirius su "tío más cercano" en palabras textuales de Kingsley, necesita estar presente - Molly parpadeó confundida pero asintió levemente - Cualquier cosa, llámanos.

-Si, gracias por venir. Saludos a Tonks - Musitó cuando cerraba la puerta de su casa. Cerró los ojos y se dejó caer en el sofá de su antesala. Por Dios, que estaba pasando…

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Eso le pasaba por dar tanto, sin esperar nada a cambio.

SIEMPRE, SIEMPRE ella había entregado todo de sí, para que él se sintiera cómodo y no encontrara obstáculos.

¡Y POR ESE PATETICO SENTIDO DE…. SOLIDARIDAD, AHORA ESTABA CONFUNDIDA!

Por eso, había dejado que Harry la besara. Porque pensaba que… porque así él se sentiría cómodo.

Recién se daba cuenta que hacía de todo, le había ayudado en todo, no por el bien mayor sino por él.

Por él.

¡ASH!

¡Se sentía tan estúpida!

Su mente había dado un vuelco tremendo. Se sentía herida, tenía un nudo en la garganta y en el estómago. Se mordió el labio inferior fuertemente y cerró los ojos. Tenía que tranquilizarse.

Pero no podía… aún sentía los labios de Harry en los de ella. Su sabor, su textura…

Cuando su lengua se había encontrado con la de Harry, un escalofrío recorrió su cuerpo…

Se tiró en la cama, tapándose la cara con la almohada.

Pero eso no hizo que se calmara. Al contrario, la escena del beso se repetía una y otra vez en su mente.

El sonido de su móvil la sobresaltó. Se levantó y cogió su celular de su mesilla de noche. La imagen de Harry en la pantalla, le hizo doler el pecho. No le contestaría, no tenía fuerzas…

El celular sonó una y otra vez… sintió como todo se le veía borroso… ¿borroso?

Levantó la cabeza. ¿Estaba llorando?

Su almohada estaba mojada… y ahora que se había levantado, sentía como las lágrimas caían por su rostro.

Esto no te puede estar pasando…

¡Estaba llorando por Harry?

Se levantó, sacándose las lagrimas pero ellas seguían escurriéndose… fue hasta el baño.Necesitaba limpiarse. Necesitaba relajarse.

Necesitaba descansar.

Lo que necesitas es Olvidar.

Se apoyó en el lavamanosy observó su rostro. El maquillaje también se le había estropeado. Se sentía así…

Con su amistad manchada, con su confianza destruida… no se creía capaz de volver a mirar a Harry a los ojos…

¡tú no tuviste la culpa!

Sí… yo le seguí el juego… no lo detuve..

¡Pero él comenzó… tú no tienes la culpa! ¡Es él el que debe estar destrozado, no tú!

-No, no… ¡NO! - gritó, callando esa voz en su cabeza. Levantó la mirada… Quería descargar su frustración, su sufrimiento, su pérdida…

Sabes que su lazo ya no será el mismo.

Se miró en el espejo de nuevo.

¿No han sentido esa sensación de querer ser de piedra o de papel para no sentir?

Hermione se sentía así.

Estaba frente al espejo, sintiendo miedo ante sus sentimientos, sintiendo miedo confundir sus sentimientos…

Se miró de nuevo y su doble le devolvió a una Hermione que ella solo había visto una vez: cuando Voldemort le había mirado a los ojos y se había reído en su cara. Pero ella no entendía… no entendía nada. Pero en una fracción de segundo, se vio en el reflejo de los ojos rojos, y alcanzó a verse muerta, a ella, a Harry, a Ron, a todos. Y se asustó y lloró como ahora.

Se cruzó de sentimientos. Si, tuvo un cruce.

Era como si la mirada de Voldemort tuviera el mismo efecto nocivo que el de los dementores, solo que esta vez totalmente, mortífero.

… ella ya lo había sufrido en tercer año y fue espantoso. No se sintió feliz hasta que Harry despertó y liberaron a Sirius. Pero esos ojos rojos… eran mil veces peor… se sentí tan desmadejada que hasta quería morir…

Pero Harry no la dejo.

Se miró de nuevo al espejo, ahora veía dolor en sus ojos… y sin pensarlo dos veces…

Se pegó.

Claro que, figurativamente.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Contéstame… por favor, contéstame… - suplicó Harry, al teléfono en vano.

Se sentía la peor porquería.

No lo eres…

Esa voz… se parecía tanto a la de ella…

¿Por qué no se había detenido cuando aún podía?

¿Por qué se había dejado llevar por sus impulsos?

No son impulsos. Lo sabes bien…

¡No, no lo sé!

Casi,… casi… si no se hubiese detenido, si Hermione no le hubiese detenido…

No te atormentes…

¡Cállate!

La voz en su cabeza gimió y Harry recordó la expresión de ella cuando él había reaccionado.

Estaba dolida.

Le había hablado fríamente, no como normalmente ella lo hacía.

Había querido aparecerse en su casa pero no funcionaba. Al parecer, ella había protegido su casa contra apariciones.

Estaba tan desesperado…

¡Había perdido la confianza con Hermione!

Y sin embargo… Merlín, su sabor… se había sentido tan… tan…

Cómodo.

Si, cómodo… era una sensación reconfortante… sentía ese sabor a vainilla, esa calidez, sus labios suaves y pequeños…

Su cuerpo delgado debajo del suyo… las manos de ella en su cabello, en su nuca, le había recorrido un escalofrío y entonces él había… había estado a punto de…

Quizá lo que les había hecho reaccionar había sido el contacto de piel o… ¡Demonios! ¡Estaba tan confundido!

Quería disculparse… pero le había estado llamando durante horas pero… ella no le respondía. Le dolía que ella no quisiera escucharle…

Esta en todo su derecho…

Sí, pero… su Hermione... ella no era así… no aguantaría mirarle a la cara mañana… no podría recuperar esa confianza, ese intercambio que tenían siempre, esa conexión para saber siempre lo que el otro pensaba…

-Contesta Hermione… contesta…

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Ya era muy entrada la tarde, casi noche, cuando el rubio abrió los ojos por un sonido repentino, parecido a un "¡Plin!" en el piso contiguo.

Esperó silenciosamente por un cuarto de hora, más o menos y luego se levantó de la cama, y llegó hasta su puerta.

Seguro la sabelotodo ya había llegado a su casa...

Y ahora si podría molestarla, ¿no?

¿Pero qué coño estaba haciendo?

¿Se había levantado solo para joderle la vida a Granger?

¡Bahh!

¡Claro que no!

Ya mañana molestaría a Granger y le aguaría el día.

Deshizo sus pasos y se metió en la cama de nuevo. Cuando estaba cerrando ya los ojos, siendo presa del sueño, escuchó otro sonido que le hizo sobresaltar.

Parecía vidrio… ¿alguien se habría metido a la casa de Granger a robar?

Se quedó en silencio unos momentos... se levantó descalzo y trató de escuchar.

Nada.

Aspiró frustrado.

¿Frustrado?**¿Él? ¡Ja!

Estaba ya encima de la cama, acomodándose cuando ese sonido se escuchó de nuevo.

Joder.

Estaban robando. Estaba casi-seguro.

Se calzó los zapatos, cogió su varita, se puso la bata y salió de su habitación. Caminó hasta la puerta de su departamento, cuando volvió a escuchar "el vidrio rompiéndose".

¡Estaban destrozando todo!

Bajó las escaleras rápidamente y cuando estaba casi al frente del departamento de Granger…

¿y si la habían raptado y la habían obligado a llevarlos a su casa?

Eso explicaba que no se apareciera en todo el día…

¡Demonios! ¿Qué hacía ahí? Granger y sus pertenencias no era su problema. Se giró, reprendiéndose por su momento de debilidad pero en ese momento escuchó un sollozo. Se detuvo.

Maldición, algo se estaba extendiendo en él. Lo tenía en el pecho.

¿Era….? No, no podía ser preocupación. Él nunca había sentido eso.

Pegó su oído a la puerta con el número 5 clavado en ella, y sus músculos se tensaron al escuchar chillidos… era… parecía que algo se arrastraba… o tal vez, los ladrones estaban arrastrando el cuerpo de Granger muerta… NO.

No lo pensó más y abrió la puerta, con un silencioso *alohomora.*La puerta se abrió lentamente, y él avanzó unos pasos adentro.

No era Granger muerta.

Pero si estaba sangrando.

¿Le habrían hecho algo?

Se tachó de estúpido al pensar que Granger no se sabía defender. Claro que si… seguro lo que estaba arrastrando era…

No, no era un cuerpo. Era muy pequeño pero por la oscuridad de la habitación no podía identificarlo.

-¿Qué es eso? - preguntó y su voz hizo saltar a la chica, que se encontraba de espaldas.

-¡Mierda! ¡Me asustaste, idiota! ¿Qué haces aquí? - gritó la chica, llevándose una mano al pecho. Malfoy enarcó una ceja, mirándola fijamente. ¿estaba nerviosa?

-¿Qué llevas ahí?

-Recapitulando al tema de la educación, nunca se responde a una pregunta con otra interrogación, Malfoy.

-Escuché ruidos… pensé que te estaban… asaltando.

-Pues no, lárgate.

-¿Qué es eso, Granger?

-¿Es que no entiendes, Malfoy? ¿estás zombi o que? ¡Lárgate! - le espetó entre dientes, claramente molesta. Malfoy, haciendo gala de sus "modales", no le hizo caso y entró en la casa - ¡Oye!

-¿estás llorando? - Hermione soltó el fardo y se llevó las manos a la cara, para secarse las huellas de su desazón, oportunidad que aprovechó Malfoy para agacharse y recoger el saco. Lo jaló hacia él ante la mirada asesina de Hermione y lo abrió. Vidrios. La miró, desdeñoso.

-Me rompí la mano con el espejo del baño - explicó, avanzando hacia él y arranchándole el saco. El chico le miró burlón un rato, mientras que ella movía el saco hacia la puerta. El rubio movió su varita y las luces se prendieron - ¡Ey! ¡Nada de magia, recuerdas?

-No. No recuerdo. Además ya el ministerio me autorizó de hacer magia aquí. Dijeron que habían recibido señales pero que no dijeron nada porque una sabelotodo insufrible vivía cerca - dijo mirando la mano de Hermione. De ella corría un hilillo de sangre hasta su codo. El blondo movió su varita de nuevo y la herida se limpió. *Casi se hechiza el mismo por ayudarla.*Pero este ataque lo compensaba todo - ¿Ves? Hasta los funcionarios del Ministerio te conocen por tu manía…

-¡Malfoy, no estoy de humor así que ve a insultar a alguien más!

-¿Por qué rompiste el espejo de tu baño, Granger? - Hermione respiró hondo, tratando de calmarse. Este día había estado peor que el anterior. Y encima, va y rompe el espejo. Se sentía una imbécil, siendo sorprendida por Malfoy en ese estado de vulnerabilidad repentina…- ¿No quisiste seguir viendo tu fea carota y lo rompiste para imaginarte normal?

-¡CALLATE! - explotó, sacando su varita. Malfoy le miró socarronamente, retándola. La chica no esperó más y escupió su hechizo rápidamente, empujando a Malfoy fuera de su departamento. El chico cayó de espaldas al suelo, gruñendo de dolor. La miró, furioso pero había algo en la mirada de Granger que le hizo levantarse y no seguir molestándola.

-¿No que no más magia?

-Ve a joderle la vida a otra persona, Malfoy. La mía ya está deshecha - espetó ella como despedida y le cerró la puerta en la cara.

-Pero que modales, Granger - masculló apresuradamente y echó a andar por el pasillo.

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-Hermione… te estuve llamando anoche y no me contestaste… por favor, si escuchas este mensaje… llámame, por favor. Necesito hablar contigo. Gracias.

-¡Harry! ¿estás bien? Escucha, mamá me manda a pedirte disculpas por el numerito de Ginny… - parloteó Ron, sentándose a su costado. Harry había llegado temprano con el fin de acorralar a Hermione y aclarar las cosas. Pero ya había llegado Ron, que era un demorón, y ella aún no. No había podido dormir. O bueno, no había querido porque en cuanto cerraba los ojos, recordaba todo otra vez. Así que hoy no estaba de buen humor como para hablar de la loca de Ginny (N/A: increíble cómo cambia de dulce a loca, ¿no? ¡Se lo merece, arpía!) por lo que cuando Ron le samaqueó no sabía de que le estaba hablando - ¿me estas escuchando?

-La verdad, no. Lo siento pero no tengo cabeza para nada ahora.

-¿Qué tienes? ¿a quién esperas? Oye, ¿y Hermione? ¡ah, mira allí está! - Harry sintió como su cuello hacía "crack" al voltear rápidamente a donde señalaba Ron. Caminaba con paso acelerado hacia ellos y tenía en su brazo, el saco de Harry.

-Buenos días, chicos - saludó distraídamente, dándole el saco a Harry. Este lo recogió desviando la mirada. De repente todas las ganas de hablar con ella se le habían esfumado y solo quería entrar a clases y tranquilizarse. Debía centrarse en algo. Algo que no sea ella. Pero Hermione seguía hablando y él no había escuchado casi nada - Así que nos vemos hasta mañana - estaba diciendo la chica. Harry levantó los ojos hacia ella, que miraba fijamente a Ron, mientras hablaba.

-¿Por qué hasta mañana? Tenemos clase hoy. Y me dijiste que iríamos a ver a Ginny - reclamó el pelinegro, sintiendo como ella le ignoraba olímpicamente.

-Oh, eso. No podré. Tengo un trabajo que hacer y ponerme al día.

-¿al día, tú? Pero si… ¡Vamos, Hermione! ¿estás segura que no es por lo de Ginny?

-Ya te dije que no, Ronald. Además, tendrán tiempo para librarse de mí unas horas. Y hasta puedes acompañar a Harry a hablar con Ginny. Aunque no es necesario, claro. Bueno, me voy. ¡Que tengan buen día! - dijo muy rápido. En todo este tiempo Harry la había estado mirando, tratando de hacer contacto ocular pero ella pasaba su mirada del pelo de Ron a sus zapatos, y luego, a su cartera. No tenía ninguna oportunidad. Excepto…

-¡Ey, Hermione! ¡Espera! - exclamó corriendo tras la chica. Hermione se detuvo y le esperó, mirando el pasillo por el que debería estar pasando - ¿recibiste mis llamadas? Porque te he dejado mensajes y tratado de comunicarme contigo pero nada…

-Eso es porque no hay nada de qué hablar, Harry - le cortó ella, mirándole por primera vez a los ojos. Harry estuve a punto de estrellarla contra la pared. ¿Cómo que no había nada de qué hablar? ¿acaso estaba loca?

-Hermione, pero yo…

-Harry, se me hace tarde. Suerte hoy con Ginny - se despidió y caminó rápidamente hacia el pasillo. Harry se quedo allí, mirándole irse, pero no dijo nada. ¿No quería hablar y se comportaba como si no hubiese pasado nada? De acuerdo, él actuaría igual.

-¿Oye, que ha pasado con Hermione? - le acribilló Ron, en cuanto entraron al salón de clases.

-Nada… tuvimos un ligero acercamiento anoche, pero nada importante - respondió, sintiendo que si la castaña hubiese escuchado eso, sería perseguido por una bandada de palomas.

-¿ligero acercamiento? ¿nada importante? ¿a qué te refieres? ¡Harry, vamos no me dejes así!

-Nos besamos, ya. ¿Contento? Porque yo no - le contó de sopetón el Potter, sacando sus libros. Ron se quedó con la boca abierta.

-¿Tan mal besa Hermione?

-No seas imbécil. No es eso…

-¿entonces te gustó? ¿Cómo fue?

-Mira que eres bien latoso… vale, pero no hagas escándalo, ¿sí? - pidió el moreno, a lo que su amigo asintió - De acuerdo, si me gustó. Incluso estuvimos a punto de…

-¿De qué? ¡cuéntame, no te hagas el idiota!

-No te lo diré. Estás muy emocionado. Es como si te hubiese ganado la lotería, Ron, ya bájale.

-¡pero…! ¡Ah, ya sé de qué! ¿Entonces porque no estás contento? Es un gran avance, ¿no?

-No, Ron. Tengo la sensación de que nunca será como antes… es como si… ya no hubiese confianza entre nosotros, no sé si lo notaste pero… ella no me mira como antes. Ayer…

-Si, los noté raros, sobre todo a ti pero ahora me da igual… - susurró, porque el profesor acababa de entrar - ¿No que no? ¡Te dije! ¡Luna y yo teníamos razón! ¡Estaban juntos! Y dime, ¿pasó algo más?

-Ron, basta, pareces Rita Skeeter…

-¡Quiero la exclusiva! ¡mis mejores amigos están saliendo y no es una ilusión!

-Ron, ya para con ese rollo. Hermione y yo no estamos saliendo. Fue un beso y nada más. No pasó nada más. ni pasará. Solo nos dejamos llevar por esa loca idea tuya, pero no funcionó. Ahora, silencio que quiero atender…

-Ya hasta se te pegó la manía sabelotodo de Hermione…

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Srta. Granger, ¿sería mucho pedirle que dejara de mirar su libro y me escuchara?

-Eso estoy haciendo, profesor.

-¿las dos cosas?

-Si, profesor. Las dos cosas - contestó monótonamente. El profesor Summerbee de Teoría Biológica II era el profe que le tenía tirria a Hermione. ¿Por qué? Bueno, la chica no se atrevía a establecer una razón aparente. Pero según Harry (hasta pensar en su nombre le daba escalofríos a pesar del tiempo que había pasado), era porque Kingsley le había anticipado que Hermione era una "promesa para el mundo mágico" y que la tratara bien porque no era una estudiante común y corriente. Además, estaba el hecho de que era amiga de Harry-salve-al-mundo-mágico-a-costa-de-mi-felicidad-Potter. Bufó, atormentada por la voz metida en su cabeza.

-Srta. Granger, es la segunda vez que le advierto… - avisó el hombre. Hermione rodó los ojos, pero el hombre no lo vio porque su cabeza estaba inclinada hacia el libro. Pasó la página que estaba leyendo pero el grito de su profesor la sobresaltó - ¿¡me está escuchando!?

-Si, profesor - habló ella con voz aburrida, reponiéndose al susto. Sin embargo, y ante el asombro de todos, Hermione le miró impasible para luego volver los ojos a su libro.

-Pues yo no lo creo, ¿se puede saber qué rayos está haciendo?

-Leyendo el tema del que usted está hablando…

-Entonces ¡no me está escuchando!

-¡sí, lo estoy escuchando! ¡y al mismo tiempo leyendo, si! ¡Estoy comparando su cháchara con este libro y encuentro que hay datos que usted ha omitido, datos que nos podrían servir para nuestro desempeño allá afuera! - señaló con una mano hacia la puerta del salón de clase. El silencio inundó el aula del segundo ciclo de Aurores y el profesor Summerbee se removió inquieto en su asiento. Por más que la chica le cayera mal nunca le había respondido con tanta… insolencia.

-Supongo entonces que a usted no le importaría compartir con la clase lo que dice ese famoso libro - aventuró el hombre, encrespado, mirando a una Hermione que por primera vez en su vida, no parecía querer participar en la clase. El profesor carraspeó - ¿y bien? ¿no nos dirá lo que sabe tanto Srta. Granger?

-De acuerdo - inició, mirando fijamente al profesor. Por un momento, el hombre deseó no haber retado a su alumna. Los ojos de la castaña destellaban de una ojeriza recién flotante - Está el hecho de que el antídoto para tratar los efectos de la planta Alihotsyes el glumbumble, que es un insecto volador, de cuerpo peludo y gris, que produce una melaza que induce a la melancolía. Los glumbumbles anidan en lugares oscuros y cerrados, como árboles huevos y cuevas, y se alimentan de ortigas - todos la voltearon a mirar impresionados seguro por la gran capacidad de almacenamiento en su cerebro. Pero ella no pareció darse cuenta - éste es solo uno de los datos que usted omitió y que nos podrían ayudar…

-¡Agradezca que no está en Hogwarts porque sino…! - insinuó su antagonista, pero la chica zanjó su amenaza.

-¿me bajaría puntos por contestarle? ¿O le pagarían de todos modos a pesar que no nos enseña lo que necesitamos? - dijo, recogiendo sus cosas. El profesor tomo un bonito color rojo escarlata y frunció el ceño con mucha fuerza - ahora si me disculpa, creo que debo ir a la oficina de Kingsley - dijo y metió su libro en su bolsa, sin dirigirle una mirada al profesor.

-¡El Sr. Shacklebolt! - corrigió el hombre, pero Hermione ya había salido del aula con paso firme. El profesor se volteó a mirar a sus alumnos y profirió con voz aguda por el enojo - ¿alguien tiene que agregar algo más? - nadie se movió. Un muchacho rubio levantó su cabeza del pupitre y le miró fijamente - entonces supongo que puedo continuar mi clase sin interrupciones…

-Y le seguirán pagando por omitir esos detalles- susurró el blondo, más para sí mismo que para su compañero de banco pero debido al silencio sepulcral del aula, su comentario se escuchó unos decibeles más de lo querido. Al instante, el profesor se dio la vuelta y clavó su mirada en él a lo que el chico sonrió burlonamente

-¿Dijo algo Sr. Malfoy?

-Supongo que sí, así que creo que debo irme a visitar al jefe de Aurores yo también, ¿verdad?

-Está en lo correcto, y de paso dígale a su compañera, la Srta. Granger - añadió con desprecio - que está suspendida de mi curso - el silencio volvió a inundar el lugar - así que tendrá que apañárselas para pasar esta materia sin mis apuntes y dar el examen con sus nimios conocimientos.

-¿yo también quedo expulsado de su clase? - preguntó con cierto tono de esperanza en la voz. El profesor negó con la cabeza y le indicó con una mano la salida.

-Se quedará, pero esta vez no tengo humor para soportar sus ironías, haga el favor de retirarse - soltó pasándose la mano por la frente y la parte de la cabeza casi calva.

El joven rubio torció su boca en un gesto de decepción y salió del salón lentamente. Cerró la puerta y echo a andar hacia la oficina de Kingsley.

Ya había pasado una semana desde que él fue asignado al aula de Granger y al parecer, ella aún no se acostumbraba a su presencia. Claro, que él no había ido por cuenta propia.

Su madre había visitado el ministerio pidiendo un mejor trato para su vástago, pues según lo que había escuchado (a Draco no se le hacía extraño que la fuente fuera Pansy) el trabajo social que cumplía Draco no iba con su Apellido y su hijo tenía que cumplir con algo menos… degradante.

Entonces Kingsley le sugirió un trato: Draco adquiriría el cupo que le pertenecía según su capacidad, y luego de un exhaustivo examen, ocupó su plaza en el salón de nada más y nada menos que… el de Granger.

En cuanto el joven rubio entró detrás de Kingsley, el lunes pasado, supo que por la cara de la castaña, esto era lo último que se imaginaba que le fuera a pasar.

Se regodeó de su cara cuando pasó por su lado y para colmo se sentó detrás de ella. Hermione insultó por lo bajo pero no le miró. Solo al final, cuando se encontró con Potter y Weasley en la puerta, pudo sentir la alegría de malograrles el día. Hermione pasó de sus amigos y siguió hacia la calle y Malfoy les saludó con la cabeza, acompañado de un "cara rajada" y otro "comadreja". Sin duda, el día más feliz de su vida.

La había estado vigilando. Aún no sabía porque o para que pero había descubierto que o estaba muy ocupada en vaya a saber Merlín que cosa o su relación con sus amigos, principalmente con Potter, no era la misma.

Tampoco era que le interesara.

Era simplemente… Curiosidad.

Hace una semana que no se hablaban, salvo cuando se chocaban en la entrada del edificio o en el compendio de departamentos y la chica rodaba los ojos y prefería subir las largas escaleras a ir con él en el ascensor. A él no le había hecho gracia que la castaña le mandara a volar fuera de su casa, y peor aun que le haya sugerido que se comprara una vida. Como si ella pudiese decirle que hacer. Como si le importara.

Maldita Granger.

El edificio de la ADA, había sido asignado después de la guerra lo más cerca posible. El ministro de magia, Kingsley había querido seguir al mando de la academia por lo menos hasta que Harry (el siguiente más calificado al puesto) terminara sus 5 años (N/A: ya lo averigüe. Son 5 años de preparación para auror J). Por lo tanto, pasaba la mayoría del tiempo en la ADA y los altos funcionarios del Ministerio le consultaban todo vía-lechuza o vía-chimenea, las cuales estaban conectadas a su oficina en el Ministerio de Magia. La ADA no era grande pero tenía muchas salas, cortesía de Kingsley, para apreciaciones pragmáticas y unas cuantas salas de simulación de duelos, con ayuda de tecnología muggle.Definitivamente, Kingsley había sido un gran cambio para el mundo mágico y el ADA era el mayor ejemplo del avance.

Malfoy tocó la puerta con nada de tacto, cualidad propia de él y espero ansioso.

-Entra - se escuchó y Draco obedeció, cerrando la puerta con desgano. Hermione estaba sentada en una silla frente al escritorio y leía, seguro el mismo libro que tenía antes, y Kingsley, estaba dándole la espalda, mirando por la amplia ventana de su oficina. Malfoy ocupó la otra silla y entonces, volteó a mirar a Hermione que aún tenía el ceño fruncido. Ella seguro sintió su insistente mirada porque le miró impasible, para luego volver a su lectura antes de que Kingsley hablara con él - ¿Summerbee lo mandó para acá o vino por iniciativa propia como Hermione?

-Vine porque solté un comentario al aire, criticando la manera de enseñar de su "querido" profesor Summerbee… Es un inepto - Kingsley enarcó una ceja divertido. Lo cual a Draco le pareció un gesto intimidante. Si, intimidante, esa era la palabra - Si, me botó - agregó, contestando la pregunta de sopetón.

-Bien, me parece entonces, que ambos ya pueden irse. Sin embargo, les agradecería que no le generaran más disgustos… al fin y al cabo, es un hombre mayor y reconocido.

-Reconocido por su tremenda falta de criterio - espetó Hermione y Kingsley dirigió su mirada hacia ella - ¡Lo siento! ¡Pero es que es demasiado…!

-Pagado de sí mismo - completó Draco y Hermione no pudo estar más conforme con el rubio. Kingsley les miró un poco extraño y luego Hermione se levantó del asiento, guardando el libro en el bolso. Se lo cargó al hombro, le deseo buenas noches a Kingsley y salió de la estancia sin siquiera voltear a mirar a Draco. Él se levanto también y cuando ya estaba en la puerta la voz del jefe le detuvo.

-¿Granger te está ayudando en algo, Malfoy?

-No.

-Bueno, sería bueno que ella te enseñara a ser cortés. Y locuaz, y tal vez, justo con ella puedas dejar atrás tu prejuicio de sangres. Yo que tú le pedía ayuda… - Draco bufó, rodando los ojos - ella no se negara. Tiene una extraña… "virtud" de ayudar a aquellos que lo necesitan pero no se dejan ni lo merecen.

-Vale, pero prefiero estar lejos de ella - cerró la puerta y caminó hacia la salida. O Eso creía.

Era increíble como alguien como Draco Malfoy con su prejuicio de sangres se hubiera logrado adaptar al mundo muggle e incluso pasar desapercibido, lo suficiente, para vivir en un edificio de esa calidad y comprarse un auto.

O cenar en un lugar muggle.

O hasta incluso, hablar con una muggle.

O bueno, hija de muggles.

Que al final, vendría a ser una… ¿bruja, no?

Así que no tenía nada de malo que hablara con Granger, ¿verdad?

No, claro que no.

-¿Por qué tan rápido, Granger? ¿tienes una cita con tu espejo roto? - sin saber como, el último comentario salió de su boca. Se mordió la lengua pero como la chica seguía avanzando sin inmutarse… - ¡te estoy hablando sabelot…!

-Insufrible, si, ya me sé tu "saludo" de paporreta… lleva tu marca, Malfoy. Puedes ponerle derechos de autor, ¿sabías? - le espetó sin siquiera voltearle a mirar. Malfoy no pudo decir nada, 1) porque sabía que era un ignorante en temas muggles y 2) porque estaba muy ocupado viendo como el modelito de Granger le hacía justicia.

¿Él había pensado eso?

No, aléjate pensamiento inhumano.

¿Inhumano? ¿De dónde coño había sacado eso?

Estaba loco, si, loco.

Y lo confirmo con lo siguiente que salió de su boca

-¿Te llevo? - preguntó, y Hermione se detuvo y le volteó a mirar, al fin. Tenía la túnica zafada de arriba y el casto escote del vestido blanco sobresalía. Draco desvió su mirada, de nuevo, a las largas piernas de la chica pero la voz de la chica le hizo mirar a su rostro. Este estaba desencajado y tenía el ceño fruncido.

-¿Ahora eres amable conmigo? O es que quieres saludar a… ¿cómo era? ¡Ah, sí! ¿mi espejo roto? - continuó, mirando pensativa al techo. Draco gruñó. Vaya, que Granger tenía una memoria de elefante.

Y un cuello provocador…

No. Sacudió la cabeza, desvaneciendo esa imagen de su mente.

Buscó algo en su interior, algo que le ayudara a no parecer un idiota parado frente a ella.

-Oh, ¿se te acabaron los insultos? No sé tú Malfoy, pero si me vas a hacer el favor de llevarme… ¿podrías apresurarte un poco? - le apuró la chica, con voz… ¿amable? El estomago de Draco saltó y el chico solo acertó a asentir. Hermione le miraba extraño y teniendo él esa parte tan arraigado en su instinto solo pudo espetar sin pensar.

-¿Qué me miras? - soltó y la chica enarcó una ceja. Hizo un gesto vago con la mano, quitándole importancia y avanzó hasta la salida. Draco supuso que le había tomado como un caso perdido por su gesto de "paso de ti".

¿Y cómo sabía él eso?

*Muchos años en Hogwarts,*le ayudó una voz en su cabeza.

El atrio de la ADA comenzó a llenarse de voces y sonidos de zapatos en el suelo, y de gente saliendo de todos lados. El chico despertó de su trance y avanzó hasta la salida, también.

-¡Hermione! - se escuchó. La chica volteó a mirar, ya había pasado las puertas transparentes con las letras de la ADA empotradas en ellas y buscaba con la mirada quien le había llamado. La cabeza de Harry salió entre la multitud, seguido de Ron y el rostro de la chica se crispó en el acto. Malfoy no estaba a su costado pero pudo ver esta expresión, comprendiendo porque la chica estaba apurada, por lo que atravesando la poca distancia que les separaba (y aun sin saber porque) cogió a la chica del brazo y la jaló hacia el auto que estaba aparcado en la calle.

-¡Con Cuidado! - le escuchó decir pero ni se inmuto. Le abrió la puerta y ella entró aun confusa por el ataque repentino del Malfoy y cuando iba a preguntarle, él le cerró la puerta en la cara. Otra vez, Maldito Malfoy.

-¡Potter, Weasley! ¡Qué bonito día, no? - escuchó que Malfoy decía, fuera del auto. Bajó la ventanilla, lo suficiente para escuchar como Harry mencionaba su nombre y miraba a Malfoy con ganas de matarlo.

¡Ja! Si ellos pensaban que ella se iba a quedar ahí viéndolos pelear, soñaban.

Se salió del auto por la otra puerta (no sin un poco de dificultad) y lo rodeó, llegando hasta la vereda. Al parecer, nadie se había fijado de que un pelinegro, un pelirrojo y un rubio se lanzaban chispas visuales. Su mirada se cruzó con la de Ron, que le miraba confundido pero ahora fulminaba al rubio y cuando ella volteó a mirar a Harry, este continuaba reclamando a Malfoy.

-¡Dejala!

-Yo creo que Granger es lo suficientemente grandecita como para saber con quien se va y a donde. No es de tu incumbencia, cara rajada.

-¡Eres un capullo hijo de…!

-¡Ronald! - atinó a decir la castaña, evitando que se le fuera encima al rubio. Ron exhaló aire, molesto y se soltó del agarre de la chica. Harry seguía mirando a Malfoy y parecía ser que le importaba un pepino que el cuerpo gigantesco de Ron, comparado con el de su amiga, la aplastara.

-Dejala en paz, Malfoy. Te lo advierto, no voy a dejar que la molestes, no aquí - dijo Harry, avanzando hasta el rubio. Malfoy solo se recostó en su auto a mirarle como si estuviera viendo un show.

-Ya y me lo vas a impedir lanzándome un Expelliarmus, ¿no? - le sugirió el blondo y el moreno le miró sin entender - Es que como el hechizo lleva tu sello…

-¡Ahora vas a ver…! - soltó Harry, abalanzándosele pero Hermione, no por nada era la bruja más brillante de su generación, movió su varita con rapidez y los inmovilizo a los tres. Le importaba un reverendo rábano si algún muggle les viese. Aunque eso era poco factible porque con el chorrón de gente que había…

-Ahora, los tres me van a escuchar - pronunció la castaña, con voz suavemente peligrosa, haciendo que los tres chicos sintiera un escalofrío nimio comparado con el del hechizo - Primero: Harry, no necesito a nadie para defenderme. Yo solita puedo. Pensé que ambos lo sabían - agregó mirando al pelirrojo también - De todos modos, gracias. Y Malfoy, te agradecería que dejaras de hacer el papel de inocente porque no te queda (N/A: Hermione está bien equivocada, ¿no, chicas?) y que dejaras de insultar a mis amigos - terminó y si no hubiese sido por el hechizo seguramente el rubio le estaría rodando los ojos - Ahora les voy a soltar pero si alguno osa lanzársele encima al otro… - dejó la frase en el aire y a ninguno le fue necesario escuchar lo que le seguía. La chica movió la varita y los libró.

-Eres la peor calaña que haya podido pisar la ADA, Malfoy - escupió Ron, ganándose una mirada de advertencia de la chica - ¿Qué? Dijiste lanzársele, no decir la verdad.

-Son unos niños de kínder. Avísenme si maduran - explotó la muchacha y echó a andar con bolso al hombro, por la vereda, lo más rápido que le daban las piernas. En cuanto dobló la esquina, Harry cogió a Malfoy del cogote y lo empujó contra su auto.

-Escúchame bien, hurón. Si deje que Hermione te librara de la paliza que te debería dar, es porque en serio, entiendo su punto de vista. Y siempre ha sido el más razonable. Así que ya te voy avisando. La próxima vez, ni Hermione ni nadie te va a librar de la tunda que recibirás. Aun no entiendo porque demonios te dejaron entrar a la ADA pero si antes no te había dado la bienvenida que te mereces, ahí te va: Cuídate. Porque así le toques un solo cabello, te la verás conmigo, ¿entendiste? - refutó, refiriéndose claramente a Hermione. Draco le miró unos momentos, con la mirada fija en los ojos verdes de su oponente y cuando sintió que Harry aflojaba el agarre le empujó hacia la pared.

-Tú a mi no me amenazas de nada, Potter. ¿Crees que Granger ha salvado solo mi pellejo? ¿Crees que si no supiera cómo defenderme estaría aquí? ¡JA! Estas de chiste si crees que yo voy a dejar de molestar a quien se me plazca cuando quiera. Además, no creo que tu amiguita necesite de tu ayuda, ¿no? Ya ves, que desde que entré no le visto salir con ustedes. ¿Qué pasó, se aburrió de sus estúpidas conversaciones?

-Vete a la mierda, Malfoy. Hermione puede ser… razonable, Harry puede ser… paciente, pero yo soy impulsivo y me importa un carajo si te sabes defender o no. Ahora no están tus dos gorilones para defenderte, o cuidarte las espaldas. Te quedaste solo, Malfoy - le espetó, burlonamente. Draco frunció los labios y se alejó hasta su auto. Se arregló la camisa, que el "cara rajada" le había arrugado, y abrió la puerta del automóvil.

-Quizá Granger me pueda hacer compañía… no estoy tan solo de repente, ¿no, Comadreja? - señaló, y se subió a su carro. Vio socarronamente como el Weasley se había abalanzado al auto mientras el Potter le sostenía de la túnica para que no le "hiciera daño". Se carcajeó y arrancó el vehículo con suma lentitud, deleitándose de la cara de sus "compañeros" de clase.

¿Lo retaban a él? Le importaba un soberano pimiento.

Además tenía una idea en mente que había quedado arraigada por la actitud de Potter.

¿Granger y él de verdad estaban saliendo?

¿O Potter la había defendido solo porque eran amigos?

¿Y a él qué diablos le importaba?

Se recostó en el asiento y se conformó con despejar su mente. Alejar a Potter, Weasley y Granger de su cabeza.

Pero cómo le estaba costando…

Y justo cuando ya lo estaba consiguiendo, vio la figura de Granger en la acera del costado.

¡Vaya que avanzaba rápido!

¿Por qué no se habría aparecido en su casa?

Manía muggle, resonó en su cabeza.

Un amago de sonrisa se asomó en sus labios y avanzó lentamente detrás de la castaña.

Un buen susto no le cae mal a nadie, ¿no?

OoOoOOoOoONDAOoOoOOoOoO

¡Y ahí tenemos!

¡OLAS OLAS!

Jaja!

¡Mayi está muy contenta!

Más de 30 comentarios y favoritos eso es Wow!

xD!

Muchas gracias por acoger mi historia =)

Gracias a : Genesis Black, A Remy-pher, a Day, a susy Weasley, a lunaticapazion……

¡Mayi está muy, muy agradecida y emocionada!

XD!

Hasta la próxima entrega:

Spoilers (xD!):

-¿Qué hará Draco? ¿Qué susto le dará a la castaña?

-¿Harry y Ron se quedaran de brazos cruzados? ¿O se la juraran a Malfoy?

-Habrá una reunión en La noble casa de los Black… vamos en Grimmauld Place, para aclarar los términos del Ministerio en cuanto al tema del dueño de casa, o sea mi Sirius.

-De pasito Remus explicara lo del rescate de Sirius, no crean que me he olvidado.

¡Mayi se despide y les manda un montón de besos!

Chaocitoo…