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Tu Orgullo, Mi Prejuicio — capítulo 5

De visiones y… Café.

-¿Sr. Malfoy? ¿lo mismo de siempre?- le preguntó el mesero y él asintió ausentemente. Todavía le rondaba por la cabeza la imagen de su "tío" en el Hotel. *Pero no podía ser él.*Bellatrix se lo había cargado. En frente de mucha gente. Y él estaba bien muerto. Sin embargo, esa sensación que tuvo cuando pasó al lado de él y le miró, le pareció atravesar el alma. Como si estuviera vivo. Incluso se veía más sano. ¿Qué le estaba pasando? Se llevó las manos a la cabeza y se frotó las sienes con sus dedos índices.

Entonces, recordó esos ojos grises.

Tan parecidos a los suyos.

¡Demonios!

¡Se estaba volviendo loco!

Y de todos modos, ¿Qué hacía en el hotel él?

Recordó entonces que la sabelotodo estaba en el rellano conversando con el botones. Seguro iba a verla a ella.

Si, era lo más seguro.

¡Entonces si estaba vivo, mierda!

Para cuando le trajeron el café y los waffles (otro invento delicioso muggle) estaba estallando de impotencia por dentro.

No sabía que había pasado pero tenía que averiguarlo.

¡Él no podía estar vivo! Porque eso significaba que…

¡NO PODÍA ESTAR VIVO!

Tomó un sorbo de café y mordió un waffle con apuro.

Y casi escupe lo que tenía en la boca al ver la extraña visión que se daba ante sus ojos.

¡Maldición! ¿Es que Merlín se había ensañado hoy con él?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-A ver si entiendo… ¿entonces ustedes dos… no están juntos? - repetía Ron por décima vez. Y por décima vez Harry asentía con la cabeza. Se sentía como esos juguetes que colgaban de los autos, que cada vez que el auto se movía, las cabezas de los muñequitos hacían lo mismo. Estuvo a punto de estrellar su cabeza contra la mesa de centro de vidrio de la casa de Luna, pero Hermione le detuvo, sujetando su cabeza.

Él le miró. Parecía angustiada y acababa de rodar los ojos en ese gesto tan ella. Se quitó con un dejo de impaciencia un mechón de cabello y se lo colocó detrás de la oreja.

Cuando Harry se dio cuenta que los otros seguían hablando desvió su mirada hacia al frente donde se encontró con los ojos azules e inquisidores de Luna, su amiga rubia.

Ella había cambiado mucho. Por lo menos, ya no usaba sus aretes de rábano. Ahora, aunque seguía con su extraña costumbre de creer en los naggles y Snorclack de cuerno arrugado, hablaba más con la gente y solo usaba su tono soñador y ausente con sus amigos. Se había decidido a cursar la carrera de medimago de 5 ciclos y negado ante la propuesta de Ron a vivir juntos. Era muy independiente.

Su padre seguía con la producción del Quisquilloso y ahora tenía gran demanda porque la gente comenzaba a creer en ese periódico porque el Profeta, en el tiempo del auge del Sr. Tenebroso, había decaído bastante.

-¿entonces nunca fueron nada?

-¡No, RON! Ya te lo he dicho… ¿Por qué habría de mentirte con respecto a eso?

-Pues que lástima - dijo al fin, Luna. Harry la volvió a mirar y ella le sonrió conciliadoramente.

-¿lástima? - preguntó Hermione, frunciendo el ceño. Harry se detuvo a pensar un segundo en lo que pasaba justo ahora por la mente de la chica. Seguro está pensando en que Sirius dijo lo mismo. El mechón rebelde de Hermione se escapó de su oreja de nuevo y volvió a incomodarle en el rostro. Esta vez fue Harry el que se lo colocó detrás de la oreja.

*Grave error,*escuchó en su mente.

-¿VEN? ¡No me voy a creer el cuento ese! ¡Se comportan como si fueran novios de años!- se levantó Ron exasperado - ¡ey! ¿No se han casado aún, verdad? - preguntó, suspicaz. Harry abrió mucho los ojos y decidió que esto ya era bastante. Hermione a su lado contenía la respiración y estaba con los ojos cerrados, pensando seguro en alguna forma de torturar a su amigo.

-Ron. Siéntate y escúchame. ¡Sientate! - el aludido le hizo caso y Luna acarició su rojo cabello, tratando de calmarle. Harry continuó - Hermione y yo solo somos amigos - y acto seguido tomó la mano de Hermione entre las suyas, haciendo que la chica abriera los ojos de golpe - no va a pasar nada entre nosotros, ¿vale? Al menos, no sin que ustedes lo sepan. Escuchen, si hubiera pasado algo nosotros se los hubiésemos dicho. ¿De qué serviría esconder algo que ustedes descubrirían?

-¡Lo mismo te digo, hermano!

-Ya déjalos, Ronald. Ya se darán cuenta - murmuró Luna y Harry y Hermione les miraron tensos. *¿habían hablado por las puras acaso?*Hermione se soltó de la mano de Harry y se cruzó de brazos - ¿Qué les parece si nos vamos a desayunar a un local muggle que descubrí ayer? - Ron se levantó al instante, aceptando la idea y fue a traer su saco y el de Luna. Harry se levantó confundido por el cambio brusco de tema y miró a su amiga. Hermione tenía el ceño fruncido y las mejillas arreboladas. Harry se sentó de nuevo y le habló en un susurro.

-¿Crees que nos seguirán dando la lata?

-Oh, ya no sé qué pensar. Creo que solo si dejáramos de hablarnos, entenderían que no pasa nada de nada entre nosotros - espetó molesta y Harry sintió el peso de sus palabras en su estómago. La chica le volteó a mirar y rápidamente arregló lo que dijo - no digo que dejáramos de hablarnos, Harry. Sabes bien que la pasaría mal.

-La pasaríamos mal - asintió el chico, sonriendo más tranquilo. Se levantaron y avanzaron hasta el pasillo que daba a la puerta pero Hermione le hizo retroceder, sonrojada - ¿Qué pasa?

-Ron y Luna, a las 11 con 50 demostrándose su amor en el pasillo - dijo rápidamente y Harry rio entre dientes. Se asomó por el pasillo y entrevió a Ron abrazando posesivamente a Luna por la cintura mientras ella tenía las manos en el rostro de Ron. Claramente era un beso de novios - No les espíes - le regañó Hermione en un susurró y lo jaló hasta el mueble.

-Solo miraba - dijo inocentemente y Hermione sonrió en respuesta - Sirius te asombro, ¿eh? - la chica suspiró y se sentó en el sillón asintiendo

-Si. No todos los días el padrino muerto de tu mejor amigo te va a visitar a tu departamento - Harry hizo una mueca pero Hermione no se dio cuenta de eso - Creo que no soy la única que se sorprendió.

-¿De quién hablas?

-Sirius me preguntó por Malfoy - explicó ella y Harry le miró ceñudo - Lo vio saliendo… me dijo que estuvo a punto de asustarlo con que era un espectro del más allá que venía a llevárselo - Harry rió a mandíbula batiente.

-¿Vienen? - llamó Ron en la puerta.

-¿ya terminaron con su espectáculo? - preguntó Harry, ganándose una colleja de Hermione. Cuando salieron, Ron tenía las orejas rojas y Luna sonreía inocentemente, como quien no ha entendido nada.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¡Sirius! ¿Dónde te metiste? - exigió Remus y Sirius rodó los ojos con hastío.

-Vamos, lunático. Solo salí por ahí a respirar aire de calle - el licántropo le miró enarcando una ceja - Ok. Ok. Salí a saludar a Hermione, ya. ¿contento?

-¿No te apareciste en su hotel, verdad? - le preguntó, perspicaz.

-Si, ¿por? - preguntó con frescura y Remus se llevó las manos a la cara.

-No te puedes aparecer ahí, Sirius. Es un barrio muggle. Un hotel muggle.

-Si me di cuenta. Me hubieses dicho antes.

-¿Y qué cara puso cuando te vio?

-Estaba muy pálida. Como si hubiese visto un muerto. ¡y hubieses visto la cara de Malfoy!

-¿Malfoy? - preguntó Remus, dejando una taza de café en frente de su amigo.

-Si… vive en su mismo edificio, no en su casa. Pobre muchacha.

-Malfoy hijo es mucho mejor que su padre en el colegio, Sirius. Tengo entendido que el ministerio le ha asignado un trabajo social y que él lo está llevando a cabo sin miramientos. Eso, ya es algo. El muchacho está cambiando. Sería bueno que le dieras una visita a su madre, en Manor Malfoy.

-Vale, cualquier día de estos iré. Cambiando de tema, ¿Por qué no me has dicho que Harry sale con Hermione?

-¿QUE?

-¿Tú tampoco sabías? ¡wow! ¡Bien escondido se lo tenían!

-Sirius, creo que te has equivocado. Harry y Hermione no tienen nada. Solo son mejores amigos junto con Ron.

-¡Si al mismo Ron se le escapó decírmelo!

-Pero si Harry acaba de terminar con Ginny…

-¿acaba? ¿Que eso no fue hace años?

-Si pero relativamente…

-¿Relativamente? ¡Remus, por favor! Vi a Ginny de la mano con ese Rubio, el tal…

-Mc Laggen.

-Si, si ése - acertó Sirius tomando de su café - Yo creo que está bien que estén juntos. Me parece que son la pareja perfecta. Bueno, ni tanto pero algo es algo.

-Aún no me creo eso - Sirius se encogió de hombros y Remus le miró - ¿Por qué fuiste a saludar tan temprano a Hermione?

-Porque fue a la única a la que no vi. Y le debo mi libertad la primera vez, cuando escape de Azkaban. Merecía verme.

-Como siempre tan humilde, tú.

-Si. Ya no es una niña, ¿no?

-¿Sirius? No estarás pensando en…

-¡Claro que no! ¿no te estoy diciendo que está con Harry? ¡Nunca le haría eso a mi ahijado!

-De todos modos, ni lo pienses.

-No soy un pedófilo, Remus. Solo digo que la chica ya no es una niña. Y que Harry se ha ganado un buen regalit..

-¡SIRIUS!

-¡Ya!

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Hermione? ¿vives? - le preguntó Ron moviendo una mano paralelamente al rostro de la castaña. La chica le fulminó con la mirada y se sentó en la primera silla que vio. O mejor dicho, sillón.

El local tenía un estilo antiguo, a pesar de su atmosfera recién inaugurada.

Las mesas eran cuadradas y largas, con sillones de espacio para que cuatro personas se acomodaran majestuosamente. Las mesas estaban pegadas a la pared, de tal forma que uno tenía que deslizarse para acomodarse al fondo. Hermione hizo eso. Se deslizó y Harry se sentó a su costado. Luna y Ron ocuparon el mueble del frente y la rubia sonrió al ver como Ron miraba todo tan asombrado.

-Y dices que esa totasdora… hace el pan ¿sola?

-Tostadora, Ronald - corrigió Luna con paciencia y Hermione sonrió, divertida - y sí, hace el pan sola.

-¡Benditos muggles! - exclamó Ron, en un tono un poco alto por lo que Hermione le dio una patada por debajo de la mesa.

-Recuerda que tú eres el mago encubierto - le sonrió su amiga y Harry asintió divertido. Ron rodó los ojos pero Luna juntó sus manos por encima de la mesa y esto pareció tranquilizar al Weasley.

-¿y la comida de aquí, que tal es?

-Pensé que habíamos dicho desayuno, Ron.

-No sé tú, Hermione, pero yo ya he desayunado. Que Harry no se levante a prepararte algo no significa que…

-¿Luna no haga lo mismo contigo? - soltó La castaña y el pelirrojo se sonrojó hasta la nuca. La rubia sonrió y llamó al camarero.

-¿Qué van a pedir? - preguntó con voz monótona.

-Un café con crema, por favor - pidió Hermione, todavía regodeándose de su acierto con Ron

-Uno solo - continuó Harry - y unos hotcakes.

-¿hotcakes? - preguntó Ron.

-Dos más parecidos al último, por favor - pidió Luna eligiendo por su novio, que pasó un brazo por sus hombros - oh, y a parte, un poco de leche también - el mesero asintió, apuntando todo y se perdió mesas adentro.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Mierda - murmuró por tercera vez, haciendo que la señora que estaba en la mesa del costado le mirara reprobadoramente. Se cubrió hasta la nariz con el periódico y observó la mesa de los "amiguitos".

Granger llevaba un saco de lana, largo y Potter estaba a su costado, de lado conversando con ella de cerca. Muy cerca.

¡Al diablo con eso!, pensó, pero su inconsciente le pedía a gritos una respuesta al comportamiento del Potter. Dirigió su mirada a la lunática Lovegood pero la desvió de nuevo a Potter. Ahora estaba ayudando a Granger a sacarse el saco largo. La chica le sonrió cuando terminó y robó un panecillo del plato del pelinegro. Draco miró en un acto reflejo su plato. ¿Por qué no había pedido eso él también? Sacudió su cabeza tozudamente.

¿Qué?

Eso era una estupidez.

Volvió su mirada, esta vez concentrado en la comadreja. Le estaba susurrando algo al oído a la de Ravenclaw, y ella le había dado un beso en la boca.

Con que eso era.

Eran pareja.

Era una cita doble de parejas.

¡Qué asco! ¡Qué ridículo! ¡Qué… !

Se levantó de un salto de la mesa, tomó su abrigo de la silla y depositó un billete en la mesa. Salió del restaurant como alma que lleva el diablo y la puerta sonó detrás de él.

-¿Ese no era…? - empezó Ron.

-¿Malfoy? - completó Luna, asombrada. Hermione asintió, aún mirando por la ventana, y Harry removió su café inquieto.

-¿Qué hace aquí?

-Seguro lo mismo que nosotros, Ron.Desayunaba.

-No, me refiero a que hace aquí, en un restaurant muggle.

-Si tú estás aquí que eres mago, porque él no…

-Ron se refiere a que hace un Malfoy aquí, Herms. Él odia a los…

-Sangresucias, sí, ya lo sé Harry. Pero creo que el Ministerio le ha dado un trabajito a él y a sus amigos, algo así como… trabajo social… y según me dijo lo está aceptando.

-Si… hoy fuimos al ministerio y Kingsley nos habló de eso.

-Yo creo que se lo merece.

-Ronald… nadie merece ser infeliz con su trabajo - habló Luna suavemente y Ron le miró asombrado.

-¡Pero Malfoy se lo merece! ¡fue un mortífago y ahora es tratado como si fuera… alguien normal!

-Lo es, Ron. Solo que la sociedad no perdona fácilmente a la gente que comete errores. Ya ves, es como el caso de Sirius. Aún después de que han descubierto que es inocente, el Ministerio todavía no lanza una declaración pública…

-No compares a Sirius con Malfoy, Hermione. Sirius no se merecía… - comenzó Harry, ceñudo. Pero ella le interrumpió.

-Azkabán. Lo sé. Pero Malfoy, así sea un hurón hijo de papi, también fue incomprendido. Y se equivocó como todo ser humano.

-¿Te ha lavado el cerebro? - le preguntó Ron a Hermione y ella casi se le lanza al cuello. Harry no dijo nada y se limitó a tomar su café.

-No. Yo siempre he defendido…

-¿Casos desesperados, causas injustas? Por Merlín, Hermione. ¡Malfoy es un problema de la sociedad mágica!

-Ya basta. ¿vamos a hablar de Malfoy toda la tarde? No sé ustedes, pero yo prefiero conversar de otra cosa - expresó Harry, levantándose de la mesa. Hermione le miró confusa y él simplemente desvió la mirada. No se sentía cómodo hablando de Malfoy. Definitivamente no.

-Bien, es una buena idea. Mejor vámonos… ¡Fred y George estrenan nuevo artículo! ¿Qué tal si nos acompañan a su show publicitario? Será una demostración gigante y nos dieron lugares reservados. ¿Aceptan?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

¿En serio no iba a poder vivir en paz? Siempre que iba a algún lugar mágico, la gente comenzaba a murmurar a sus espaldas y él no podía hacer nada porque sino lo castigaban.

Patético. Se sentía patético.

Estar así, vivir así, escapando de la gente, tratando de controlarse para evitar esas sombras de su pasado que le perseguían. Cada vez que escuchaba pronunciar su apellido con burla o desprecio le hervía la sangre y le temblaba la varita en su pantalón.

Y él estaba cansado de eso.

¿Por qué Merlín se esmeraba en hacerle la vida a cuadritos?

Para colmo de males, cuando iba a lugares muggles… ¡también se encontraba con ellos!

¡Maldición!

Hoy era su día libre. El lunes, o sea mañana, tendría que cumplir con su nueva "condena". Solo que ahora haría por lo menos algo que le gustara. O bueno, algo que se le acercaba.

Sonrió con sorna. Ya quería ver la cara QUE pondría San Potter y la comadreja cuando se enteraran de su trabajito.

Al fin, llegó a su casa. Pero antes se paró en la puerta de Granger. Cerró los ojos y movió su varita.

Pero nada ocurrió. Él seguía en el pasillo del hotel.

Se aclaró la garganta y volvió a efectuar el hechizo.

Nada.

Entonces se le prendió el foquito.

¡Claro!¡Granger no era tan idiota! Seguro había protegido su departamento con sus típicos hechizos…

Frunció el ceño, molesto por no haber podido molestar a la Gryffindor y entró en su propia casa.

Encendió el televisor y se quedó viendo un buen rato. Ya molestaría a la Granger más tarde cuando llegara.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¿Osea es verdad que andan saliendo? - preguntó Fred, casi gritando debido a la bulla que había en el local. Hermione rodó los ojos y fulminó con la mirada a Ron, que estaba tomando cerveza de mantequilla con Luna.

-¿No que no dirían nada? - le preguntó la chica en el oído a Harry y él se encogió de hombros. Hermione le miró preocupada, sabía que estaba molesto pero no sabía el porqué.

-¡Así que es cierto! - secundó George, pasándole un brazo por los hombros a su gemelo y miró a Harry y luego a Hermione - Lástima Hermione, le has roto el corazón a mi gemelo… - Fred se llevó la mano al corazón e hizo una mímica como si le estuviera dando un paro cardíaco.

-No estamos saliendo… Ron malinterpretó las cosas…

-No nos contó Ron. Nos contó Sirius, hoy en la mañana. Estábamos muy enojados... - comenzó George, saludando a la gente que llegaba.

-Y celosos… - siguió Fred, asintiendo.

-Y resentidos. - completó su gemelo.

-Porque no nos dijeron nada a nosotros

-¡Son unos ingratos!

-Debiste decirnos que nosotros ya no teníamos oportunidades contigo..

-¡Chicos! ¡no estamos saliendo! - explotó Hermione, mirándoles ceñuda. Fred y George parpadearon rápidamente, como intentando captar.

-¿en serio?

-Si, en serio. No estamos… ¿Harry? ¡Harry! ¡Te estoy hablando! - le samaqueó la chica y Harry reaccionó, asintiendo - ¿A qué asientes?

-A lo que están hablando… Disculpen, pero estaba en otra parte. ¿qué decías, Herms? - le preguntó, mirándole anhelante.

-Hermione nos dijo que no están saliendo juntos…

-… al parecer, es cierto, tienes cara de estar pensando en otra…

-Y no creo que Hermione no te…

-Muy graciosos - espetó la chica y se fue a conversar con Luna, al otro lado. Fred miró a Harry y le empujó para que reaccionara de nuevo.

-¿qué?

-¿de verdad no están saliendo?

-No. Ya les ha dicho ella. no está mintiendo. Solo somos amigos… ¡Qué latosos!

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-Ginny estaba preguntando por Harry…

-Luna, no comiences por favor - la cortó Hermione - justo ahora Fred y George me acaban de insinuar acerca de mi "disque" relación con Harry. ¡Estoy harta! ¡es algo ilógico, Luna!

-Tranquilízate, Herms. Si tú dices que no pasa nada con Harry, bueno. Ese es su problema. Ahora… quiero que me ayudes. Ginny está muy extraña. Creo que ya se enteró del supuesto noviazgo tuyo con Harry y puesss…

-Ay, no. Solo eso me faltaba. Ya tenía bastante con su escenita en la cena del otro día…

-¿la escuchaste?

-Si, Luna. No sé que le he hecho. ¿tú no sabes qué…?

-No. Pero escuché que cortó con Mc Laggen. Y está buscando a Harry. Ginny ha cambiado mucho y no me parece correcto que vaya por Harry ahora.

-Él está bien. Yo tampoco estoy segura de que Ginny sea lo que Harry necesite. Solo que hoy estaba medio molesto… le noté pensativo y estaba ido...

-Quizá… - comenzó la rubia pero en ese momento se escuchó un grito en la contienda.

-¡NO, GINNY, NO! ¡TÚ Y YO NO TENEMOS YA NADA!

-¡Es Harry! - exclamó la castaña, corriendo hacia la trastienda, junto con los gemelos. En cuanto entraron vieron a Harry en un sillón, tratándose de sacar a la pelirroja de encima. Al parecer, estaba dudando en apartar a la pelirroja a la fuerza -¡Ginny, déjalo!

-¡LARGATE! ¡Harry y yo estamos ocupados! ¿no ves?

-¡GINEVRA! - bramó Fred y la cogió de los brazos mientras que Hermione atendía a Harry. La castaña se inclinó sobre el chico pero él se levantó como un resorte y salió de allí - Síguelo, Herms. Acompáñalo a su casa.

-No puede irse en ese estado - corroboró George y sujetó las piernas de su hermana, que seguía pataleando - ¡GINNY, CALMATE!

-¡NO! ¡Esto es su culpa! ¡Lo único que quiere es quedarse con MI Harry! - gritó la Weasley, soltándose del agarre de sus hermanos. Hermione no se movió. Quizá eran las ganas de aclarar las cosas o quizá las ganas de samaquear a Ginny y hacerla volver a la realidad.

-¡Ginny! ¡yo no quiero…! - habló la chica, acercándose, pero Ginny se le adelantó y le lanzó una cachetada. Al instante, el silencio reinó en el local. Solo se escuchaba el sonido de afuera, la música y las risas de la gente.

-¡Cállate! - le gritó la pelirroja. Hermione no dijo nada. Solo se llevó la mano a la mejilla y salió de la trastienda.

-¿¡Estás loca, Ginny?! - le gritó Ron, avanzando hacia ella - ¡No tienes derecho a pegarle así! ¡Eres una malagradecida! ¡Hermione ha estado intercediendo por ti con Harry justo después de que terminaran! ¡Y ASI LE PAGAS! ¡ERES…!

-RONALD - gritó su novia, jalándole de la mano. Ron se zafó bruscamente y se acercó a su hermana.

-Le vas a pedir disculpas… ¿Me escuchaste? ¡Le vas a pedir disculpas!

-¡Yo no tengo porque hacerlo! ¡No le debo nada!

-Vete, Ron. Luna llévatelo - consiguió decir George. La rubia obedeció. Fred cogió en brazos a Ginny, que estaba llorando histérica, y la llevó a una silla, tratando de calmarla.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

-¡Harry! ¿han visto a Harry? - todos negaron. Soltó una maldición y salió de la tienda, haciendo sonar esas irritantes campanillas en la entrada. Se apartó el pelo con un gesto fastidio y recorrió la calle con la mirada. Avanzó a grandes zancadas hacia las Tres Escobas, sorteando gente y luchando contra el frío, pues se había olvidado del saco en la tienda.

¡Estúpido arranque de inmadurez!

Cuando atravesó las puertas soltó un suspiro de alivio. Ahí estaba, sentado en la barra, con las manos en la cabeza y los lentes a un lado.

Se acercó cautamente.

No quería interrumpir el hilo de sus pensamientos, sabía que eso le enfadaría más.

Así que solo se sentó a su costado y se pidió un whisky de fuego.

Y Harry le miró ceñudo.

-Tú no tomas.

-Hoy lo necesito - murmuró la chica, sobándose los brazos para entrar en calor. Harry se le quedó mirando un buen rato en el que la chica no miró sus ojos. Éstos se veían mucho más verdes sin los lentes y Hermione ya había experimentado esa sensación de sentirse transparente frente a su escrutinio. Tomó el vaso pequeño y lo apuró de uno solo, frunciendo los labios, y provocando una tenue sonrisa en el chico. Harry se sacó su abrigo y se lo puso en los hombros, gesto que Hermione agradeció poniéndoselo por completo.

-Herms, yo… no debí gritarle así, pero tú sabes lo que siento hacia Ginny. La amé algún tiempo pero no puedo seguir engañándola, engañándome… no quiero hacerle daño…Ni Ron ni la Sra. Weasley me lo perdonarían…

-Ron se enfrentó a Ginny, Harry. Él sabe que está fuera de control… lo demostró - dijo, señalando su rostro. Harry se fijó mejor en la cara de su amiga pero Hermione desvió su rostro hacia el barman y le pidió otro whisky. El chico le sujetó del mentón fuertemente y la hizo mirarlo - No es nada… pero esto demuestra que su hechizo moco-murcielago no es lo único que sabe hacer bien - comentó con burla, pero el moreno no se inmutó.

-Ginny está loca. ¡No tiene derecho a …!

-Ella piensa que estamos juntos. Solo defiende lo que es suyo…

-¡Yo no soy suyo!

-Ok. Lo que cree que es suyo… - rectificó ella. Harry se puso los lentes y se dispuso a levantarse - ¿A dónde crees que vas? - le preguntó ella, sujetándole del brazo.

-Voy a hablar con ella. Tú no tienes nada que ver conmigo y ella… - se pasó una mano por el rostro, abatido. Hermione sintió una pequeña espinilla en su pecho al escuchar eso pero no dijo nada - ¡te ha pegado!

-¡Pero no me duele!

-¡Por Merlín, Hermione tu mejilla está roja! - exclamó él haciendo aspavientos con las manos. La chica abrió la boca para contradecirle pero él la interrumpió - ¡Y no me mientas!

-Solo iba a decir que…

-¡Vamos, Hermione! Te conozco, eres demasiado noble para admitir o culpar a Ginny por ese golpe. Pero yo no le voy a permitir…. - sintió la mano de Hermione en su antebrazo y segundos después, estaba en el hall de su casa - ¿Hermione? Dime que no hiciste lo que hiciste…

-No hice lo que hice. Aunque es complicado decirlo, porque si no he hecho lo que he hecho significa que he hecho lo que no he hecho entonces te estaría mintiendo y al mentirte…

-¡Basta! Déjame regresar… debo hablar con ella.

-No. Hablarás con ella mañana. Por favor, Harry. Estás muy alterado hoy… Mañana vamos a la tienda de Fred y George, después de clases… ¿si? Además, yo también tengo que aclarar un par de cosas con Ginny.

-Ok, ¿vas a entrar?

-¿me estas invitando?

-Solo si quieres que pase la noche solo y confundido, sin nadie que me detenga de ir a hablar con Ginny…

-Eres un manipulador.

-Mmm... tal vez sí. ¿vas a pasar si o no?

-Si vas a desquitarte conmigo, no gracias, prefiero irme a mi casa - dijo y se dio media vuelta, pero Harry la cogió del brazo y la jaló hacia dentro.

-Gracias por… no dejarme hacer cosas…

-¿impulsivas? Descuida Harry. Lo he hecho toda mi vida. No voy a dejar de hacerlo ahora - contestó ella, distraídamente, mientras se sacaba el saco de Harry y lo dejaba en el mueble, donde se sentó - ¿tienes televisor?

-Si… ¿quieres ver algo? - la chica asintió, estirándose en el mueble - Pero el tv está arriba… en mi habitación. Si no te importa…

-No. Vamos - dijo y subió las escaleras de dos en dos. Harry la observó divertido.

¿Qué sería de su vida sin su ayuda?

¿Cuántas tonterías hubiese cometido sin su "sano juicio"?

¿Qué sería de su vida sin ella?

Sacudió su cabeza, tratando de eliminar esa imagen de su mente y subió detrás de la chica.

La casa de Harry no era muy grande: Tenía el dormitorio del chico arriba (el que ocupaba la mayor parte del suelo) con un baño anexo y un pequeño cuarto de servicio, que utilizaba como desván.

Abajo, estaba el recibidor, la cocina, la amplia sala y otro baño.

-Mmm… - soltó la chica, desperezándose en la cama con regocijo. Harry se quedó apoyado en la puerta, observándola sacarse los zapatos y recoger los pies sobre la frazada - ¿Qué?

-Em… nada. Es solo que… - Balbuceó y Hermione enarcó una ceja, esperando - Nada, no me hagas caso. ¿quieres algo de comer?

-¿Tienes palomitas? - preguntó la castaña, cual niña se sienta emocionada a ver una película. Harry rió abiertamente y se acostó en la cama, tendiéndole el control a su amiga, para que eligiera que ver.

Tal vez, fue una buena idea no reclamarle a Ginny.

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Ya estaba bueno.

Ya iban a ser las 9 de la noche y ella aún no llegaba.

Seguro se ha quedado con sus amiguitos.

No. Porque la comadreja tiene novia. Entonces debe estar…

Con Potter.

Puede ser. Pero el cara rajada estaba de novio con la comadreja menor. Así que no tenía que preocuparse.

¿NO TENÍA QUE PREOCUPARSE?

¿POR QUÉ HABRÍA DE PREOCUPARLE QUE GRANGER Y POTTER TUVIERAN UNA AVENTURA?

No… para nada. Era solo…

¿Curiosidad?

Si, eso. ¡Eso era!

Mera curiosidad por saber en donde se había metido Granger a estas horas.

Si.

No tenía nada que ver el hecho de haber salido a mirar su puerta cada hora.

No.

Ni tampoco que hubiera apagado el televisor para escuchar el más mínimo movimiento en el piso.

No, eso tampoco.

Y definitivamente, tampoco había nada de extraño en haber intentado aparecerse en la casa de la Gryffindor un millón de veces.

¡Claro que no!

De acuerdo. Eso sí que era raro.

Se estaba obsesionando con eso.

¡OBSESIONANDOSE! ¡ÉL! ¡JA!

¡Con la llegada de Granger!

¡Habrase visto!

Tenía que dejar de pensar en ella. Si. Se levantó prendió las luces y esperó en silencio un momento sin moverse.

Nada. Solo él.

¡Diablos, ya basta!

Se metió en su baño y preparó una tina con agua caliente. (N/A: ¿alguien quiere acompañar a Draco? ¿sobarle la espalda, tal vez? ¡TRANQUILAS! Jajaj!)

Dejaría de pensar en el regreso de la amiguita de Potter - sus dientes se rechinaron fuertemente al pensar en el nombre - y de la comadrejay se concentraría en relajarse.

Se metió en la tina y sumergió su cabeza en el agua unos segundos.

¡Qué placer!

Salió de nuevo y la duda circuló nuevamente en su cabeza.

¿Dónde se había metido la empollona de Granger?

OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO

Para cuando Hermione abrió los ojos, se encontraba totalmente arropada. Se destapó y la ligera brisa hizo que se arrepintiera de ello. Todo estaba oscuro.

Se pasó la mano por el cabello ondulado y se lo apartó con sueño. Bostezó con pereza y se bajó de la cama. Caminó sin zapatos hasta la escalera y cuando llegó al piso inferior, el olor a pizza inundó sus sentidos.

-¿Harry? - preguntó con voz adormilada. Harry asomó su cabeza por la cocina y ella se apresuró a entrar.

-¡Hermione! ¿Qué haces descalza? ¡El piso está helado! - le riñó y con un movimiento de su varita, las sandalias de Hermione llegaron al suelo. Ella se las calzó aún zombi seguramente y se sentó en la silla.

-¿Qué hora es?

-Las 9. Dormiste mucho.

-¡¿9?! ¡rayos! ¿Por qué no me avisaste? - le preguntó, despertándose por completo - ¡Tengo que irme!

-¿No cenaras conmigo? Recuerda que me debes una…

-Hoy no, Harry.

-Ayer me dijiste lo mismo y me prometiste cenar conmigo hoy. Vamos, Herms. Además, pedí una pizza que te gustara - le informó el chico y Hermione se mordió el labio, pensando en la propuesta y al final, y ante la mirada suplicante de Harry, asintió.

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Ronald Weasley se paseaba por la cocina de la Madriguera, con la mirada fija en la puerta y la cabeza toda revuelta.

-Ronald… me estás mareando… ¿te tranquilizas? - le instó Luna. Ron le miró asintiendo y se sentó a su costado, impaciente, moviendo la pierna. Luna poso una de sus blancas manos en la rodilla de su novio, transmitiéndole su apoyo. Ron enlazó sus dedos con los de Luna y aspiró intranquilo

-¿Crees que…?

-Ella está bien. Hermione no es quien me preocupa, ella no tomará represalias. En cambio, Ginny…

-Ginny se pasó esta vez. Espero que con mamá reaccione. ¡Oh, Luna! ¿en qué momento cambió?

-Ron, ya, tranquilo - habló Luna, sobándole el hombro para reconfortarlo. La puerta se abrió dejando salir a los gemelos y Ron saltó, mirándolos alerta.

-Ya se le pasó. Ahora está dormida. Mamá se quedó con ella pero… - comenzó Fred pero la entrada imprevista de la Sra. Weasley, los calló al instante.

-¡Oh, pero qué vergüenza! ¡Qué dirá Hermione de mi familia! ¡Esto no puede estar pasándonos! ¡Justo Hermione! - se lamentaba caminando por toda la cocina, retorciéndose las manos con preocupación. Fred y George rodaron los ojos al mismo tiempo, mientras que Ron se levantaba a tranquilizar a su madre.

-Sra. Weasley, Estoy segura que Hermione no está molesta con ustedes. Ella no es así, ella… ella lo entenderá, Sra. Weasley.

-Oh, gracias Luna, querida. ¿Podrías llamarla a su casa? ¿O al aparato ese? ¿Cómo se llama, Fred?

-Teléfono, mamá.

-Creo que mamá se refiere al celilar, Fred - acotó su gemelo, pensativo. Ron frunció el ceño reprendiéndoles con la mirada.

-Es celular, chicos. Déjenme intentarlo - dijo Luna, saliendo al jardín y llevándose al oído el aparato. Ella se había comprado uno porque estaba en contacto con personas muggles, personas que daban testimonio de sus extraños animales mitológicos. Escuchó dos, tres pitidos, pero no contestó. Cuando el mensaje de Hermione, se escuchó al lado de la línea, Luna cerró su móvil - No contesta… probablemente esté durmiendo ya.

-¡Pero si es muy temprano!

-Si, pero debe estar destrozada…

-… no debe ser alentador que la que era tu mejor amiga te grite y pegue como lo hizo Ginny.

-¡Oh, George, cállate!

-¡Fue Fred, mamá!

-¡Fred!

-¡George, no le mientas!

-¡George!

-¡BASTA LOS DOS! ¡De veras, que no se puede estar más de un segundo en esta casa! ¡Es por eso que Ginny está así! - bramó Ron y salió de la casa.

-¡Ronald no le hables así a tu madre! - le riñó la rubia, saliendo detrás de él.

-Esa rubia sí que tiene carácter - habló Fred, burlándose de Ron.

-Oh, sí - corroboró su gemelo, mientras su madre subía al segundo piso.

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La risa de la castaña se escuchó una vez más y Harry rió contagiado, otra vez.

-¡Ya, basta! - pidió ella, sentándose en la cama, y frotándose el estómago a causa de la risa. Harry se tapó la cabeza con la almohada y ahogó su carcajada.

-Habían estado recordando algunos acontecimientos importantes en Hogwarts.

De importantes estaban los recuerdos de Voldemort, pero las divertidas también se habían archivado en sus largos años en Hogwarts.

Ahora estaban rememorando datos de su Quinto curso… ¡Todos eran muy graciosos!

¡Era el año del ED!

-¿Recuerdas la cara de Marietta Edgecombe cuando…?

-¿La hechizaste y la palabra "SOPLON" atravesaba su cara? - completó el chico, mirándole divertido.

-¡Sí! ¡Su cara se veía horrible con esas pústulas púrpuras! - Harry rió quedamente, pero su rostro expresaba que se estaba controlando para no soltar la carcajada - Oh, no debí embrujar el pergamino…

-¡A mí me gustó mucho tu estrategia! Solo que me costó una pelea con Cho…

-Ni me la menciones… - le dijo ella, frunciendo el ceño. Harry sonrió petulantemente - Mejor pasemos a otro recuerdo, ¿sí? - habló ceñuda, levantando la mirada hacia su amigo. El chico rió, moviendo la cabeza de un lado a otro - ¿Qué? - preguntó, ahora sonriendo - ¡Ey! ¡Harry! ¡Dime! - le exigió, golpeándole con la almohada.

-"Estás celosa, estás celosa…" - canturreó, acercándosele. Hermione retrocedió hasta la cabecera de la cama, negando con las manos - ¡admítelo!

-¿estás loco? ¡Por supuesto que no! - le contradijo, recostándose en la cabecera. Harry se recostó junto a ella y se carcajeó de nuevo. Hermione le miró confusa pero divertida.

-Está bien. Solo decía… ¡Vamos! Déjame ilusionarme un poco - le empujó juguetonamente. Hermione asintió, aceptando.

-De acuerdo, admito que estuve celosa en un tiempo de Cho - Harry le miró asombrado y a la chica le pareció ver un ligero brillo nuevo en los ojos de su amigo - ¡Parabas todo el día hablando, mirando, babeando por ella! Ron también estaba de acuerdo conmigo. En serio, te veías muy… trastornado.

-Ya.

-¡En serio! ¡No te burles de mí! - le instó ella, pinchándole el hombro con sus dedos. Harry sonrió, presumido.

-Mejor sigamos hablando de nuestros recuerdos - acotó el pelinegro, rodeando a su amiga en un abrazo.

-Ok. Pero el quinto año fue horrible. Fuimos al Ministerio y Sirius… bueno, cayó por el velo. Repito. Horrible.

-Si. Y la loca de Bellatrix va a pagar por eso cuando la atrape - Hermione le miró abatida - y también estuve a punto de perderte - musitó, mirándole.

-¿a mí? ¿Cuándo? - preguntó confundida. Harry enredó sus dedos en los detalles de su frazada y jugó con los hilos sobresalientes. Había sufrido mucho en ese momento. Cerró los ojos, recordando tan fatídica noche. Si bien Sirius ahora estaba vivo, los recuerdos aún estaban en su mente. El chispazo morado atravesando el pecho de su amiga… su rostro arañado e inconsciente, sin ninguna muestra de vida… - ¿Harry?

-Lo siento. Me perdí. Em… sí, te... un hechizo te dio en el departamento de … ya ni recuerdo en donde fue… - contestó distraídamente, observando a su amiga a los ojos.

-Ow… ya recordé - susurró, triste. Harry apartó el cabello de su amiga, sabiendo que ella estaba recordando todo - Me perdí gran parte de la pelea por eso, ¿no? - su amigo asintió, mirándole perdido - No… yo… pude haber ayudado y…

-Shhhhh - le calló él poniendo un dedo en sus labios, que ahora, parecían ser la mayor atracción del chico. Hermione le miró incómoda.

¿Por qué le miraba así?

¿Por qué su corazón había comenzado a latir tan desenfrenadamente?

-¿Harry? - susurró, inquieta. Trató de alejarse un poco, hacia el otro lado de la cama pero ni su cuerpo respondía, ni Harry parecía hacerlo. El chico pareció darse cuenta porque parpadeó unos segundos pero luego, se decidió y juntó sus labios a los de ella.

En cuanto ocurrió esto, un escalofrío le recorrió la espina dorsal de la chica.

Tensó los hombros pero no se alejó.

¿Qué significaba esto? ¿Se habría confundido Harry?

El chico se acercó más, sin despegarse ni un centímetro de ella.

¿Por qué su cuerpo no reaccionaba?

Harry presionó más su boca a la de ella. Entonces, ella movió su rostro unos centímetros más al lado, todavía sin saber porque. Y Harry, aprovechó la oportunidad para profundizar el beso.

Los dejo ahi porque no tengo mucho tiempo pero gracias por seguirme

Gracias a todos aquellos que me leen, dejan coment y me ponen en favoritos (L)

¡Muchas Graciias!

Los Quiero!

Mayi =)

PD: Esto no define el romance en la historia. Son pequeños pasos que damos, ¿a que no? xD!