Aléjate de mí, Granger — capítulo 12
La rebelación y rendición de Draco.
Nada podía haber salido mal. No había pensado en ella.
La madrugada del mismo día en el que tuvo que salir para su reunión con Voldemort, estuvo realmente tentado a acercarse al cuarto de la muchacha y contemplarle mientras dormía. Pero sabía que eso le traería consecuencias.
No iba a poder concentrarse con su imagen en la mente. No estaría tranquilo.
Regresó al presente, por el suave frufrúde la túnica de Snape, que le condujo hacia las mazmorras donde daba clases a su año y le indicó que se sentara en un pupitre. Malfoy declinó su oferta.
-¿Qué pasó? ¡Déje de darle tantas vueltas y suéltelo Snape!
-Bellatrix sabe de Granger - soltó a boca de jarro. El semblante de Draco se volvió más pálido, si es que eso era posible. Reconsideró el sentarse en un sitio. La cabeza le había comenzado a dar muchas vueltas.
-Pero… ¡Pero no pensé en ella!
-No me explico entonces porque ella sabe que tienes un plan para "*destrozar la vida de la mejor amiga de Potter y de esa manera inmiscuirse en sus planes" -*Malfoy abrió la boca pero ningún sonido salió de ella - Bella cree que has pensado en enamorarla y así tenerla como cebo para atrapar a Potter. También expresó su conformidad con la idea de hacerte el "supuesto nuevo mejor amigo del elegido"
-¡Está loca! ¡No pienso acercarme a Potter ni a Granger! ¡Y mucho menos atraerlo teniéndola a ella como cebo!
-Pues según Bellatrix, tus magníficos planes son dignos de un Malfoy. Es más, siente mucho que tengas que juntarte con gentuza como esa para llevar hasta el final el gran plan del señor Tenebroso. Y ÉL dijo que estaría eternamente agradecido contigo si es que consigues que Potter se entregue. Mencionó algo de una gran recompensa…
-¡No me importa eso! ¿Qué debo hacer, Snape? ¿Qué puedo hacer para salir de esto? ¡Haré lo que sea! ¡Lo que sea!
-¡Tú la metiste en esto!- exclamó Snape, azotando su escritorio con la palma de su mano. Observó a Draco y bajó el tono de voz, a uno más tranquilo - La única forma de sacarla es seguir con tu supuestoplan. Vele el lado bueno: Te haz ganado la confianza de Bellatrix y del Sr. Tenebroso.
-¡No quiero la confianza de ninguno de los dos! - bramó el chico, levantándose con fuerza y haciendo que una vitrina explotara a causa de su furia. Tenía los puños firmemente apretados y Snape le censuró con la mirada para que se tranquilizara - Ya no me quedan ganas de seguir los planes de mi padre. ¡No quiero ser un mortífago! ¡Quiero vivir en paz con mi madre y…! - El rostro de Draco se transformó nuevamente, la vena de su sien había comenzado a palpitarle - ¿Qué piensa ella de todo esto?
-Narcissa no cree nada de lo que le dice su hermana. Piensa que está inventando todo esto para que ÉL no te mate, para protegerte… y Lucius… Lucius cree que tu plan es algo estúpido pero tiene que aceptarlo. ÉL le obligó prácticamente a celebrar tu plan.
Draco respiró hondo y se sujetó la cabeza con ambas manos. Su profesor se le acercó y le hizo sentarse de nuevo.
-¿Eres conciente que si no lo haces Narcissa estará en peligro? Estás en una encrucijada. No puedes decir que no. Si lo haces ÉL se vengara y te quitará lo que supuestamentemás quieres. Y Bellatrix se cuestionará porque entonces andas pensando en enamorar a Hermione Granger si no es para ayudar al Sr. Tenebroso…
-¡Yo no andaba pensando en enamorar a Granger!
-¡Pero andabas pensando en salvarla! ¡En tus sueños! ¿Crees que ellos entenderán que te gusta una sangr…
-¡No se atreva a decirlo! - le gritó el rubio, levantándose del pupitre definitivamente. Snape exhaló aire, ya harto.
-Escucha bien, Draco Malfoy. Por primera vez en tu vida, piensa racionalmente. Deja de lado tus estúpidas manías y complejos, tus sensaciones y salva lo que quieres - Malfoy negó fuertemente con la cabeza y avanzó hasta la puerta de la mazmorra - Piensalo, ahora tienes una excusa para acercarte a ella.
La pesada puerta de la mazmorra retumbó cuando se juntó con sus goznes. Snape suspiró pesadamente, y ordenó el caos que había ocasionado el pequeño Malfoy con su descontrol de magia.
Comprendía al chico. Él tampoco hubiese querido estar en sus zapatos. Y sin embargo, cuando recordaba a Lily Evans y su situación con ella… el caso de Draco le parecía un leve deja vu…
Suspiró. No podía dejar que Draco perdiera su única oportunidad de salvación. Se lo había jurado a su madre, y la había visto más demacrada que nunca…
Con un moretón a la altura del ojo. Y no se necesitaba ser muy inteligente para darse cuenta que era maltratada por Lucius.
Entonces, él le había jurado proteger a su hijo.
No obstante, Draco aún no entendía que ya no tenía que ponerse a velar por quien ganara la guerra, sino que tenía que actuar bajo doble bando para salvar sus propios intereses.
Como lo hizo él.
Como lo hacía él.
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-…y entonces Rolf se negó a que llevara mi anterior mochila… Ahora la tiene él. Me ha dicho que la arreglará manualmente… ¿No es atento?
En cuanto Luna soltó la última palabra, Ronald Weasley se levantó de las gradas y caminó con su escoba hacia el campo de Quidditch.
Ginny soltó una sonrisita y siguió a su hermano, mientras que Luna seguía conversando acerca de la caballerosidad de Rolf con Hermione.
-¿Te gusta, no? - le preguntó la castaña. Luna se sonrojó un tanto y asintió levemente - ¡Que lindo, Luna! - exclamó la muchacha y la atrajo en un abrazo.
-Pero él es tan bueno conmigo… que pienso a veces que se burla de mí. Pero luego, se rie y me hace reir también. ¡Si hasta dice que me cree todo lo que digo acerca de los… de mis ocurrencias! No es como Ronald que… - y no terminó su frase porque justo en ese momento, cuando miraba hacia el pelirrojo, éste era besado efusivamente por Lavander. El semblante de Luna se oscureció y cuando Lavander se giró a mirar hacia las gradas, les fulminó duramente. O bueno, barrió con su mirada láser a Luna.
-Apuesto a que también le gustas a Rolf, Luna - le animó Hermione, apartando su mirada del campo de Quidditch y fijándola en su amiga.
-No debería estar aquí - soltó de repente la Ravenclaw y se levantó rápidamente, recogiendo la mochila de su compañero y su bolsa de papel con la carne cruda para los thestrals
- Iré a alimentar a mis amigos, luego nos vemos, en… - su mirada azulina se desvió hacia el campo, donde Lavander ya se acercaba - luego. Adios, Herms - soltó y corrió hacia el bosque.
Lavander se frenó a mitad de camino y sonrió conforme. Una leve sospecha comenzó a formarse en el cerebro de Hermione. Lavander pareció retomar sus planes y se acercó hasta ella.
-¿Luna tiene clases?
-No, a menos que su clase se haya programado en el bosque - le espetó Hermione. Lavander no le tomó importancia y se sentó a su costado, a observar los pases entre cazadoras. Ron se quitó el casco y lo lanzó al césped. Harry le interjectó algo y el pelirrojo gruñó ruidosamente.
-Harry es muy arisco con Won-Won… ¡Debería ser más flexible con su amigo!
-Yo te recomendaría no meterte en cosas de hombres, Lavander - le aconsejó la castaña, recibiendo una mirada despectiva de la otra. Ladeó la cabeza, restándole importancia y le soltó la pregunta rapidamente - ¿Qué le has dicho a Luna que cuando te ve se esfuma?
-¡Te ha venido con las quejas! - se quejó su compañera. No era una pregunta. ¡*Entonces si le había dicho algo!*Hermione bufó, molesta e iba a reclamarle justo cuando escuchó un barullo en el campo.
-¡Es nuestra fecha de entrenamiento! - exclamaba Ron, que había bajado de su escoba y ya peleaba boca a boca con…
Malfoy.
Una corriente de electricidad le recorrió la columna no más al verle.
Mierda, mierda… tranquila.
Para cuando se dio cuenta Lavander ya había bajado de las gradas y se acercaba a su novio. Hermione suspiró, derrotada, y le siguió el ejemplo, esta vez acercándose del lado de Harry, que ya participaba de los gritos con el rubio de Slytherin y su equipo de Quidditch.
Observó a su compañero de torre y le notó algo cansado. Tenía unas horribles ojeras moradas debajo de los ojos y llevaba el cabello despeinado y ella sabíaque no era a consecuencia del viento que hacía.
-¡Dile que es nuestro turno, Hermione! - la voz de Ron la sacó de su inspección y giró a mirar a su amigo. Harry se adelantó y no le dejó pronunciar palabra.
-Cuando Hermione colgó las fechas de los entrenamientos en el Gran Comedor me aseguré muy bien de mis turnos. Estamos a miércoles. Le toca a Gryffindor - manifestó, interponiéndose en el campo de visión de la serpiente. Hermione lo notó y se hizo a un lado.
Draco captó las intenciones del Potter y también el gesto de hastío de la castaña. Fijó sus ojos grises, cansados por el aire que corría, en los chocolate de ella, preguntándole con la mirada.
-Es cierto, Malfoy. El miércoles estaba destinado para Gryffindor. Si mi mente no me falla a ustedes les tocaba ayer.
-¿Y porque tenemos que acatar las decisiones de una sangresucia?
- habló Zabinni, avanzando un paso hacia ellos y Draco se contuvo de volarle todos los dientes de un puñetazo. En su lugar, le empujó con el brazo hacia atrás. Al parecer, la misma salvaje idea había cruzado por el cerebro del pelirrojo y del Potter. Pero Ginny sujetó el brazo de Harry y Lavander frenó los impulsos de Ron.
-Vámonos, sacaremos un permiso especial con Snape - escupió el rubio e hizo retroceder a su equipo.
-Claro, porque ustedes pueden entrenar cuando se les pegue la gana. No entiendo porque haces tus horarios entonces, Hermione
-Ya basta, Ron - le calló la chica, y el pelirrojo gruñó ante su respuesta - Sigan entrenando, aquí no pasó nada - Harry sujetó el hombro de su amigo para hacerle retroceder, pero el Weasley le retiró la mano de un certero golpe. El gesto no pasó desapercibido por nadie, ni siquiera para Malfoy. Pero no dijo nada, solo se despidió de la castaña con un movimiento de la cabeza y siguió a su grupo de slytherin.
-Ron…
-Sigan entrenado sin mí. O mejor, Hermione - se volteó a hablarle con brusquedad - ¿Por qué no llamas a Malfoy y le pides que juegue para Gryffindor?
-¡Pues si decido hacerlo, te mando una lechuza! ¡Él con todos sus complejos y su odio a personas como yo, es mucho más cortés que tú!
-¡Hermione! - le reclamó su amiga pelirroja, sosteniendo firmemente su escoba a su lado.
-¡Es la verdad, Ginny! - exclamó la chica, antes de correr lejos de ellos. Harry sujetó del codo a su casi-novia y observó como Ron se perdía hacía el bosque. Lavander había intentado seguirle pero él se había deshecho de su abrazo.
-¡Pareciera que le importa más defender a Malfoy que a su propio amigo! - le acusó la chica, dándole las quejas a sus amigos. Ginny rodó los ojos.
-No le estaba defendiendo, Lavander. Solo decía lo justo - le contradijo Harry. La chica siguió hablando pero él ya no escuchaba. Recogió su escoba y caminó hacia los vestidores.
No tenía ganas de defender a Ron.
Y ahora mucho menos, después de lo que le había hecho.
Si seguían así su amistad se iría al garete.
Y si Ron seguía con su inmadura actitud, él no iba a hacer nada por evitarlo.
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Al parecer las cosas entre sus amigos no habían mejorado en nada.
Hermione la estaría pasando mal.
*Hermione…*Era la primera vez que pronunciaba su nombre…aunque sea en su mente.
Cerró las duchas y se secó el cabello con la toalla. Sacó su uniforme del armario y se lo puso lentamente. Acababa de ponerse la corbata alrededor del cuello cuando unos golpecillos en la puerta del vestidor le alarmaron.
Era Nott.
-¡Eh, Malfoy! ¡Te buscan!
-¿Quién? ¿Pansy? Dile que nos vemos en la común. No tengo ánimos para…
-Es Granger.
-¿Qué? - exclamó, abriendo la puerta de un golpazo. Un poco más y le reventaba la nariz a Nott.
-¡Tranquilo! Casi me has dejado sin nariz - le reclamó el slytherin, sujetándose el rostro, y mirando con molestia al rubio. Nott se volvió a Hermione, parada en la puerta y avanzó hasta ella - Te dije que no era oportuno hablarle de nada referente a …
-Gracias, Theo, es suficiente - le calló el rubio y se fijó en la castaña, que sonreía discretamente - Tenemos que hablar del trabajo de McGonagall… Llévate mi escoba, ¿puedes?
-Claro. Suerte con el ogro, Granger.
-Gracias, Nott.
Malfoy esperó a que Nott se fuera para mirar a Hermione y preguntarle con la mirada que quería.
-No te has peinado… - le susurró ella.
Mierda.
Trágame, tierra.
Sintió como la sangre se le subía a las orejas. Seguro se había vuelto rojo.
No, él era lo suficientemente pálido como para sonrojarse.
El chico se volteó y con la varita convocó un fino peine de plata y se lo pasó repetidamente por el cabello en puntas. A diferencia de lo que otrora pensaba Hermione, Malfoy no se echó ni una gota de gel.
Sus genes mágicos seguro se encargaban de que su cabello quedara fijo, como engominado.
-¿A que viniste? ¿Y desde cuando tú y Nott son tan buenos amigos?
-Nos conocemos desde que entramos a Hogwarts. Siempre nos hemos tratado bien.
-Osea yo era el único ogro de Slytherin que te hacía la vida imposible.
-Tú y Zabinni. Pero creo que él es idiota de nacimiento.
Malfoy sintió como su estómago saltaba de alegría. Patético, ¿Quién se sentía bien luego de que le dijeran que pensaban que no era idiota de nacimiento?
-Aún no me has dicho a que viniste.
-Me he peleado con Ron… y no sé, de repente tú con todos los insultos que te sabes… me ayudas a NO comenzar a odiarle.
Draco levantó la cabeza ante su oración y sonrió de lado. Hermione se encogió de hombros y se sentó en uno de los bancos que utilizaban los chicos para apoyar sus escobas, observando sus zapatos como lo más interesante de la habitación.
-Además… teníamos pendiente la plática de Patrick.
-Ya, me imaginaba que no te ibas a quedar tranquila - dijo él, cruzándose de brazos y sentándose en la mesilla donde reposaba uno de los espejos. Hermione no se movió de su sitio.
-¿Entonces porque le ayudaste?
-Porque me lo pidió. Y era de slytherin, así que ¿Por qué no ayudarlo?
-Entonces si eres otro - concedió la chica. Malfoy enarcó una ceja - El otro Draco no se hubiese molestado en ayudar a ningún niño, aunque fuera de su propia casa.
-Si estás esperando que te llame por tu nombre… es que de verdad estás soñando, Granger. Sigo siendo un Malfoy, ¿recuerdas?
-Lo sé, y no exijo que utilices mi nombre…Solamente te lo sugiero - sonrió ella, moviendo lo pies del banquillo - Yo llamo por su nombre a mis amigos… claro, a menos que me enfurezca.
Draco esbozó una mueca, con una felicidad interna a punto de salírsele por los poros. *Le consideraba su amigo.*Sentía una corriente de hormiguitas recorriendo las yemas de sus dedos.
Hermione no entendía porque estaba diciéndole eso, pero es que las palabras le habían salido sin voluntad de la boca.
-Trataré de hacerte enfurecer más seguido entonces - le oyó decir al rubio y soltó un silencioso suspiro de alivio, para luego carcajearse al entender la ironía del chico.
Estiró la mano para estrechar la de Malfoy, pero ante todo pronóstico, el rubio no solamente la estrechó sino que también se acercó a su rostro… y le besó la mejilla.
Hermione se quedó de piedra. Era lo que le pasaba cada vez que él hacía una… de esas acciones.
Joder, era todo lo que él hacía.
-Pero ya deja de seguirme, ¿quieres? - soltó él, y si la castaña no hubiese visto su mueca burlona hubiese creído que volvía a ser el mismo patán de siempre - Le hace daño a mi reputación que me vean contigo.
Si Malfoy esperaba que ella se molestara, se equivocó. Al contrario, Hermione sonrió discretamente, aunque lo suficiente para que él se diera cuenta.
-¿Tenías reputación? - soltó ella y luego de esto avanzó hacia la salida.
Draco esperó unos prudentes minutos, asegurándose que ella no volvería y luego se deslizó hasta el suelo, con las manos en la cara, consternado por el trato de la chica.
Hiciera o no caso del supuesto plan que tenía, por lo menos ahora sabía que Hermione Granger no le consideraba su enemigo. Y si seguía acercándose a ella, supuestamente, para destruirle la vida… podría de repente, disfrutar de su compañía, aunque fuera una farsa…a medias.
¡Era un completo idiota! ¿Cómo es que ahora se sentía así…de débil? Y encima por una mujer… y san… hija de muggles.
-¿Malfoy?
Carajo.
El único que faltaba.
El niño que vivió para burlarse de él.
-No me digas, Potter - comenzó el rubio, levantándose del suelo y recogiendo sus cosas con un movimiento de su varita. Harry entró en los vestidores y dejó su escoba donde antes había estado sentada Hermione - ¿Vienes a decirme tú también que soy algo cercano a tu amigo?
-¿Eso hizo Hermione? - le preguntó el chico. Malfoy supuso que había visto salir a la Gr…a Hermione.
Frunció el ceño con molestia.
Maldita sea. ¿Por qué él si podía pronunciar su nombre en voz alta?
-Algo parecido, pero ya le explique que no podemos ser más que compañeros de torre. Y hasta pareja de trabajo. Como a McGonagall le encanta nuestros ensayos…
-No le puedes haber dicho eso. Hermione te lanzaría un hechizo u otro golpe en la nariz si te le insinuaras - se carcajeó el Potter. Malfoy frunció el ceño. Así que Potter no era tan imbécil.
-Pensé que era una tregua entre su trío y yo.
-No, nada de eso. Yo… no había tenido oportunidad para… - Malfoy asintió, entendiendo que quería decir el chico - Quería… agradecerte por poner en su lugar a Ron.
Malfoy notó como le costaba agradecerle algo y pensó en regodearse. Pero no lo hizo. No directamente, por lo menos…
-Como tú no pudiste.. - le tentó, sin poderolvidar su rivalidad. Y enfurecido porque Harry Potter siendo quien era no había podido defender a su disque mejor amiga. Imbécil.
-Ella no me dejó.
-Si, claro, escóndete en las faldas de Granger.
-¿Celoso de que yo si pueda y tú no? - se volteó el pelinegro, queriendo averiguar las intenciones del rubio hacia su amiga. Ya todo eso era extraño. Y quería saber que pasaba ya.
Draco se giró a punto de salir. Maldito Potter.
-Granger no es de esas chicas. Gracias a Merlín.
Y diciendo esto último salió por el mismo lugar por el que había salido Hermione, dejando a Harry más confundido que antes.
Caminó rápidamente hacia el castillo, sintiendo que todos los hechos se estaban acoplando aparentementemuy bien a su plan.
Bellatrix pensaba que él buscaba hacerse amigo del Potter y al parecer, ya lo había conseguido.
Y luego estaba la otra parte del plan: conquistar a Granger, ganarse su confianza.
Y bueno, eso tenía que conseguirlo.
Si él estuviera verdaderamente en el bando enemigo le habría resultado muy fácil entregarlos al Sr. Oscuro. Y sin haber hecho mucho.
No, no habría podido.
Maldita sea. No habría podido por ella.
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Ron siguió caminando con los puños cerrados, pisando ramitas de los árboles, hasta que encontró un grueso roble y lo golpeó con toda su fuerza.
-AHHHHHHHHHHHHHHHHHH…
Imbécil.¿Cómo se le ocurría golpear algo tan duro con su puño tan frágil? Era un perfecto idiota.
-¿Quién…- oyó una voz dulce pero apenas audible. *Luna.*Levantó la otra manopara captar su atención y cuando ella le vio, lanzó un gritito -¡Ronald! ¿Estás bien? - le preguntó arrodillándose a su costado y ayudándole a sentarse.
-Sí, sí, creo… Me he fracturado la mano, parece - dijo él, escondiendo la mano en su túnica de Quidditch.
-¿Pero cómo…? Espera, ya te ayudo… No te muevas. Vuelvo en un segundo…
-¡No, no te vayas! - le jaló del codo y en el trayecto, hizo que Luna se tropezara y cayera encima de él. *Ron se quedó paralizado.*La chica contuvo la respiración y se levantó inmediatamente… aplastando la mano del chico y haciéndole chillar de dolor.
-¡Lo siento! - exclamó ella, tapándose la boca con las manos.
-Maldita sea…Deja de moverte, Luna - le pidió el chico, arrastrándose y apoyándose en el mismo roble de antes. Ella asintió y comenzó a mirar a todos lados, buscando algo - ¿Qué te pasa?
-¡Necesito mi varita!
-¿Para qué?
-Tú... ¡Solo espera! ¡Ya vuelvo!
-¡Luna!
Pero ella no le escuchó. Ya se había ido.
El pelirrojo recostó su cabeza y se concentró en identificar lo que había sentido cuando Luna había caído encima de él.
Estaba el dolor, claro.Pero también una sensación de escozor… en el pecho.
-Listo, enséñame tu mano - le pidió ella, cuando volvió. Ronald le miró pero ella no lo miraba a él. Se balanceaba en sus tobillos, pues estaba arrodillada, como queriendo recordar algo - Ya, lo tengo. Episkey.
El dolor de la mano de Ron se calmó con el hechizo y cuando dejó de arderle miró a Luna con agradecimiento.
-Gracias… Muchas gracias, Luna.
-No te preocupes.. ¿Por qué golpeaste el árbol?
-Estaba furioso.
-¿Por qué? Cuando dejé el campo estabas volando bien… y Lavander… ella estaba contigo. Por eso me fui antes de que te dieras cuenta de que estaba ahí… y te molestara… - su voz disminuyó de tono y Ron frunció el ceño, sin entender.
-¿De que hablas? Tu presencia no me molesta - le aclaró él, tratando de mirarle a los ojos.
-Pero Lavander dijo… - De pronto, Luna calló. Se levantó del lado del chico y zapateó en el suelo, furiosa. Ron nunca la había visto así pero el ceño en su frente le pareció lo más gracioso del mundo - Creo que me ha engañado.
-¿De que hablas? - volvió a preguntarle él. Luna negó con la cabeza, mordiéndose los labios pálidos y recogió su varita del suelo.
-Olvídalo. Seguiré dándole de comer a los thestrals.
-¿Puedo acompañarte? - Luna se detuvo y se giró a verle, extrañada - Apuesto a que los thestrals me extrañan. Aunque yo no pueda verlos…
Luna se contuvo de negarle la invitación y asintió. Ron sonrió y los hoyuelos que se formaron en su rostro hicieron que Luna se girara a mirar a otra parte.
Era demasiado para ella.
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La semana siguiente fue muy fría. Y en el transcurso de ella, todos los días Harry y él se saludaban de cabeceadas. Al parecer, ninguno de los dos había olvidado su tregua silenciosa y Draco sabía muy bien que todo se debía a que trataba bien a su amiguita Granger.
Hasta Ginny Weasley había comenzado a saludarle entre pasillos, con un gesto mínimo, claro, pero le saludaba.
En cuanto a su hermano, el comadreja… no había nada que discutir, él seguía siendo el mismo imbécil de siempre. Le miraba tan mal, que si las miradas mataran él estaría muerto desde hacía mucho tiempo. Y para el miedo que le tenía…
Hermione Granger era un tema totalmente aparte. Luego de su supuestatregua, se saludaban cordialmente y había veces en las que bromeaban. Pero Draco no había vuelto a besarle la mejilla. Se sentiría demasiado idiota y cursi si lo hacía. ¿Y además con que motivo?
"Mira Granger, como vi que no tienes a ningún imbécil a tu alrededor pensé que tal vez yo podía ocupar ese lugar…"
Claro, y ella iba a ir corriendo a decirle que sí.
Una que otra vez la había visto sonriendo de las bromas de uno de los hermanos gemelos del Weasley. Y le hervía la sangre al verlos tan contentos. Y juntos. ¿Acaso tenía una relación con George Weasley?
Y siempre se hacía una nota mental de preguntarle a su nueva amigaacerca de su proximidad con el chico. Pero por las noches, cuando estaba a punto de atiborarle de preguntas, ella llegaba a la torre mortalmente cansada, tanto que dejaba la pesada mochila en el sillón favorito de Draco, sin importarle que luego el rubio fuera a lanzarla al suelo.
Precisamente, esa misma tarde, un jueves lluvioso, la castaña tenía todo el día libre. Él lo sabía, la había observado tanto que se sabía prácticamente su horario de memoria. Solamente esperaba que no saliera esa tarde con el otro comadreja.
Por eso, cuando la encontró mirando la chimenea no se extrañó mucho. Lo que si le sorprendió fue verla con una taza entre sus manos, el cabello húmedo y la mirada perdida en las llamas. Como ida.
-¿Qué te pasó hoy? ¿Te caíste al lago o qué? - le preguntó, dejando su capa a un lado. Hermione no le contestó, solo se encogió de hombros y tomó un sorbo de su bebida.
¿Qué le pasaba? No la había visto así nunca.
Draco se le quedó mirando fijamente, con el ceño fruncido, luchando entre hacer caso a su orgullo (ella le esta ignorando y él no le soportaba eso a nadie) o acercarse y preguntarle que cojones le pasaba.
Ella siguió tomando de la taza caliente que tenía entre sus manos y no le miró ni una sola vez.
El chico soltó una maldición y subió a su dormitorio, molesto consigo mismo por haber pensado siquiera en preguntarle que le pasaba, por segunda vez. Se cambió aún refunfuñando y se acostó en su cama, con el frío aire rozandole el rostro.
Hacía frío. ¿Estaría ella bien?
Maldita sea, ¿Es que no había minuto del día en que no dejara de pensar en ella? ¡Hubiese dado cualquier cosa por obsesionarse con otra persona! Pero no… el puto destino había querido que él, un Malfoy, se perturbara por una… hija de muggles. Y encima, con Granger. Y aunque se repitiera lo mismo, una y otra vez, él sabía que lo que sentía no se convertiría en una obsesión por nada del mundo.
Y le preocupaba, la verdad tenía que ser dicha.
Le preocupaba todo.
Pero ahora justamente ella. ¿Qué le había pasado hoy que le había hecho entrar en ese trance?
Se removió nuevamente en la cama y después de unos cuantos minutos, decidió que no iba a poder dormir hasta que supiera qué tenía la condenada… chica.
Así que bajó, a ver si ella ya se había ido a dormir pero cuando la encontró en su sillón preferido, encogida y sollozando entre sueños, su frío corazón se removió totalmente.
*Mierda.*Le gustaba. Maldición. La veía desde la escalera, temblando a pesar de la chimenea y le gustaba verle dormir mucho más que en uno de sus sueños. Esta jodido. Jodido hasta el cuello.
Terminó de bajar las escaleras y movió su varita, para dejarle caer una manta encima. Entonces ella se agitó y murmuró algo intelegible.
Y algo dentro de él deseó fuertemente que hubiera pronunciado su nombre. Como en esas novelas tan cursis que leía Pansy. Patético, patético.
-*Mamá -*le escuchó decir. *Sollozar,*sería la palabra más exacta. Se le acercó y trató de levantarla pero ella se removió entre sueños y volvió a murmurar lo mismo.
*¿*Extrañaba a su madre?
Claro, so estúpido. ¿Tú también extrañas a la tuya, no?
-¿Granger? Granger, venga, despierta… - le removió suavemente. La chica gimió y arrugó el ceño. Apretó los párpados fuertemente y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
-*No... no te vayas. Mamá -*se removió en el sillón. Malfoy se exasperó. No iba a soportar verle llorar.
-Granger…Granger, por favor, despierta… ¡Hermione! - le gritó, samaqueándole de los hombros con desesperación.
Hermione abrió los ojos de par en par cuando escuchó su nombre.
Lo primero que vio fue el rostro de Draco Malfoy frente a ella, con tres finas líneas de marcada preocupación dibujadas en su semblante.
Pestañeó varias veces y sintió el líquido salino en su rostro.
Y el sueño volvió nítidamente, detalle a detalle. Como un duro golpe a su corazón y a su mente casi curada.
Y no pudo soportar más y lloró, lloró fuertemente.
Malfoy tragó en seco.
¡Maldita sea, esto no le podría estar pasando a él!
-¿Qué tienes? ¿Estás bien? ¿Te duele algo? - le preguntó él, arrodillándose frente a ella y sosteniéndole de los hombros con suavidad.
Hermione negó con la cabeza y se abrazó así misma, recogiendo las piernas sobre el sillón, separándose de él de forma casi impusiva. Malfoy retrocedió, sin saber que hacer.No soportaba verla así.
La gryffindor lloró frente a él un buen rato, era conciente que él la estaba viendo vulnerable pero no podía seguir con esa opresión en el pecho. Sentía como si le faltara el aire y los recuerdos volvían a torturarle el corazón. Repaso a repaso. La sonrisa de su madre volvía a aparecer en su memoria, y su voz era apenas recordada… Como ella misma.
-Mi madre… no existe - musitó con tristeza. Malfoy frunció el ceño, sin entender. Hermione no pudo hablar por un buen tiempo, ahogada entre sus propios sollozos.
Draco comenzó a dibujar surcos en el suelo con su andar. ¿Qué hacer ahora? ¿Salir, buscar a Potter, a Dumblendore?
Entonces hizo lo único que pensó que calmaría su propia ansiedad. Como siempre. Un Malfoy pensando en su bienestar antes que en el bien común.
Y la abrazó. O bueno, pasó sus brazos por los hombros de ella. Si es que a eso se le llamaba un abrazo.
La chica se aferró a su camisa desde el primer momento en el que sintió los brazos del chico alrededor de su cuerpo. Era un abrazo torpe pero lo único que necesitaba era un poco de apoyo.
Él sabía que no podía aprovecharse de la situación, pero tenerla cerca le causaba un cosquilleo indescriptible.
Era como una sensación muy tibia que se había expandido por todo su pecho… era como si una mano contrajera su estómago… y esos malditos bichitos estaban revoloteando en su diafragma… sin contar además, que la respiración de la castaña en su cuello…
Sentía miedo.
-¿Por qué dices que no… existe tu madre? - decidió preguntar, cuidadosamente.
La castaña no pudo contestarle durante un buen rato. Luego, pareció darse cuenta que estaba siendo abrazada por Malfoy y se separó lentamente, sin saber a que atenerse ahora.
-¿No me vas a contar? - le preguntó algo resentido el chico. Hermione le miró fijamente un momento, más calmada pero con la respiración alterada.
No habló. Solo negó suavemente con la cabeza y se secó las lágrimas con parsimonia, sonrojada, avergonzada.
Malfoy exhaló profundamente.
Una idea se filtró en su cabeza. ¿Y si… y si le contaba algo suyo para intercambiar información?
-¿Recuerdas que te dije que te contaría lo que Snape… acerca de mi reunión con Snape?
El efecto fue inmediato. Hermione regresó a mirarle a los ojos y Malfoy supo entonces que había ganado este round.
Era su oportunidad.
¿Tenía que conquistarla, no?
Bueno, pues. Le haría caso a Snape.
-Bueno, él me dijo… me dijo que lo mejor para mi madre era que yo me convirtiera en mortífago. Snape… Snape es espía para Quien-tú-ya-sabes y también lo es para... - suspiró resignado - para Dumblendore.
Se ganaría su confianza a pulso.
-¿Q-Qué?
-Lo que oíste.
-¿E-Estás seguro que…
-No debes contárselo a nadie, Granger - le advirtió el rubio, saboreando su apellido de una forma extraña. Seguro se debía por lo bien que le sonaba su nombre ahora…
-¿C-cómo… como lo sabes?
-Está ayudando a mi madre. Él le prometió cuidar de mí, cuidarme de… de Quien-tú-sabes. Me está asesorando, para poder protegerla. La única forma de hacerlo, desgraciadamente, es… volverme uno de ellos - le explicó el chico, juntando las yemas de sus dedos y rehuyendo la mirada de su compañera. Su madre era un tema tabú y aun no estaba listo para compartir eso con ella.
El semblante de la gryffindor cambió a uno triste de nuevo.
Y entendió que Malfoy le estaba contando algo propio, algo suyo, confiando en ella para que ella confiara en él.
-Una última cosa - pidió ella, con voz nasal, y el chico clavó sus ojos grises en los suyos - ¿Por qué lo haces?
-¿Qué cosa?
-¿Por qué me lo cuentas?
-Pensé que te había quedado claro - le dijo, y ella se mordió el labio inferior levemente, nerviosa. *Expectrante -*No sé porque… pero creo que puedo confiar en ti.
Una caliente pero agradable sensación de confort recorrió el adolorido corazón de Hermione.
La chica abrió la boca, impresionada, incapaz de hablar y una escurridiza lágrima bajó hasta su barbilla. Draco no pudo frenar su impulso y rozó su piel casi con miedo, limpiándola. Hermione se quedó de piedra, de nuevo ante sus acciones.
-Merlín, ¡estás ardiendo! - exclamó el rubio, haciéndola recostarse en el mueble. Hermione no le hizo caso, y se levantó tratando de comprobar si tenía fiebre.
-No es nada… Siempre me pasa cuando me mojo…
-¡Has salido… con este tiempo y no pudiste llevarte un paraguas? - Hermione contuvo una sonrisa al reconocer el termino muggle que el Malfoy había pronunciado - ¿O hacer un hechizo burbuja? ¡Se supone que eres la bruja más inteligente de tu año!
-No me detuve a pensar… no… yo no… Solo salí a dar un paseo en la tarde… - tartamudeó la chica, retrocediendo como una niña cuando es regañada. El chico le empujó al mueble pero ella intentó levantarse otra vez.
-Ya, cállate. Eres una inconciente. Sientate. ¡Que te sientes te digo!
La chica contuvo la respiración, asustada. Nunca había visto a Draco Malfoy tan molesto. Le vio convocar otra manta y encender el fuego con su varita y avivarlo a una velocidad impresionante. Y con un hechizo no-verbal.
-Como te hayas sometido a esta estupidez por una pelea con el memo de la comadreja…
-¡No! No fue nada que ver con Ron. Él… él y yo hace tiempo que no… - comenzó ella, siguiendo las órdenes del rubio y arropándose hasta los tobillos con la manta agrandada.
-Sí, ya - le interrumpió él, y con otro hechizo le secó el cabello al instante. Hermione se tachó de estúpida… verdaderamente, habría podido hacer eso ella sola - Ese día vi como empujaba a Potter. ¿Todavía no se amistan?
-No
- contestó con una nota de melancolía en la voz - Malfoy, tú… tú eres un hombre, sabes de esas cosas de las peleas… entre hombres… ¿Crees… crees que se amisten pronto?
-¿Y como iba a saberlo yo? - le contestó él, hoscamente. Hermione se encogió en el sillón y Malfoy bufó, frustrado - ¿Entonces porque saliste a correr en plena lluvia?
-No me sentía bien…
-¿Y por eso saliste a enfermarte?
-¡No lo hice adrede! - se defendió ella y una lágrima volvió a caer por su mejilla. Malfoy se mordió los labios para concentrar toda la paciencia que no tenía en la próxima pregunta.
-¿Qué tiene que ver esto con la no existencia de tu madre? - Su pregunta hizo que las lágrimas acudieran nuevamente a sus ojos. Aún así Malfoy quería saber que le pasaba.
-Es que…le borré… le borré la memoria a… mis padres - soltó ella, con voz ahogada, mientras se tapaba el rostro con las manos. La expresión de exasperación de Malfoy se transformó en consternación.
-¿Por qué…?
-No podía permitir… - titubeó ella, secándose las tercas lágrimas con las manos - No podía dejar que la maldad de Voldemort les llegara. No quiero que mueran… Él los iba a matar, tarde o temprano y yo no podía… no puedo, Malfoy. No puedo quitarle la vida a quien me la dio…
Malfoy le observó llorar un rato más en silencio.
Ahora comprendía a que se refería su compañera cuando le decía que él estaba a tiempo para resarcirse. Él no había perdido a su madre. Ella aún le quería, le escribía. En cambio, los padres muggles de Granger no la recordaban, por eso ella se sentía sola.
Ahora entendía que le quería decir cuando le decía que había cambiado. Que habían pasado cosas que le habían hecho más fuerte.
Por supuesto. Se necesitaba de mucho valor para ejecutar el hechizo. No imaginaba como había podido hacerlo, si se necesitaba una capacidad de concentración excelente para que no sucediera un desastre, y sin embargo, ella lo había hecho con sus padres.
Para salvarlos.
Ella se había sacrificado por la vida de sus padres.
Hermione Granger era la chica más valiente que había conocido y sin duda alguna, estaba enamorado de ella.
-Creo que deberías subir a tu habitación. Llamaré a un elfo… para que te de algo caliente - logró articular, mientras contenía las ganas de acercársele y elogiar su coraje. Pero sabía que si lo hacía no iba a parar.
-No es necesario - dijo ella, respirando hondo para tranquilizarse. Él ya le había visto llorar mucho. ¿Qué pensaría de ella? Una sangresucia llorona - Ellos ya hacen mucho en las cocinas, en serio, no es… - y estornudó. Malfoy rodó los ojos y le miró, evaluando como decirle bonito que… ¡Era una irresponsable!
-Ellos están aquí para servir a los estudiantes. Tú eres una estudiante, enferma, por cierto y ellos estarán felices de servirte, para eso les pagan.
-¡Eso es injusto!
-¿Injusto? ¡No tiene nada de injusto! Deja eso de querer salvar a los… elfos, ellos están felices con su paga. Su felicidad está en servir - Hermione refunfuñó un buen rato hasta que él soltó una frase que supo que la calmaría - Vele el lado bueno: podrías liberar a alguno de ellos si le das un calcetín.
Fueron palabras mágicas. Hermione asintió, se envolvió la manta en el cuerpo y caminó hacia las escaleras.
Y casi se mata en el camino. Gracias a Merlín ella tenía buenos reflejos y logró sujetarse de la baranda de la escalera.
Malfoy resopló y subió detrás de ella de dos trancasos.
-¡Puedo sola!
-No quiero tener en mi conciencia tu muerte, gracias - le dijo el chico, no muy seguro que lo que sentiría si eso en realidad pasara. Hermione gruñó y subió las escaleras con una fuerza que no tenía.
-Hoy no ha sido un buen día - rezongó, secándose los últimos rastros de lágrimas del rostro. Malfoy tomó aire y se mordió los labios para no soltar alguna pachotada.
-¿Qué tiene de diferente hoy?
Sin embargo, su boca últimamente tenía vida propia. El silencio que vino a continuación no le gustó nada.
-Es el cumpleaños de mi madre - soltó la chica, cuando ya estuvieron en la puerta de su habitación.
Malfoy tragó en seco para poder hablar y le indicó que se arropara.Ella asintió. Lo mejor sería hacerle caso. Aunque no entendiera porque se comportaba así con ella, lo mejor sería no despertar al dragón dormido que había dentro de Draco Malfoy.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
¡Hooooola!
¡20 páginas y media de Word! Wow. Es un récord.
¡Que les ha parecido?
Ahora Draco ya sabe que Hermione sufre por el mero hecho de existir… sin los que le dieron la vida. Y bueno, ahora él ya se dio cuenta que esta enamorado. Solo falta que ella lo sepa. Entonces… resumiendo.
Ya sabemos el supuesto plan que seguirá Draco. Y Bellatrix también. Lo importante de este suceso es que Draco tendrá que agilizar su plan de conquista para que la bruja no sospeche nada.
Siguiente punto: Harry confía un poquito en Draco. Aun no sabe que se trae con su amiga, pero por lo menos se siente seguro de que Hermione estará bien mientras Draco esté cerca. ¿Extraño, no?
Luego: Veamos. Ahh si. Hermione y George. En el próximo capitulo me ocuparé de que estos dos salgan un par de veces más. Y de repente George le diga a Hermione lo que siente. Y ella entonces… ¡No se pierdan el próximo capitulo!
Muajajja. No se preocupen, seré buena, porque ya estoy en vacaciones. Así que escribiré a raudales. Tengo un capitulo ya en el horno, solo me faltan detallitos. ¿A que ustedes quieren que salga pronto?
Por favor, no se olviden de comentarme que tal les parece mi historia. Se los agradecería mucho.
Y muchas gracias a mis fieles lector@s J