Aléjate de mí, Granger — capítulo 13
George.
-¡Harry Potter!
Harry se removió en su cama, soñoliento y se giró en ella para cambiar de posición.
-¡Harry Potter! - le susurró en la oreja. Al instante el chico se levantó como si un resorte lo hubiese pinchado. Tan impulsivamente, que se golpeó la cabeza con la cama que tenía encima, en el camarote. Giró el rostro hacia su derecha y se encontró con los conocidos ojos saltones.
-¡Dobby? ¿Qué…que haces aquí? - bramó el chico y al darse cuenta que todos sus demás compañeros aún dormían bajó el tono de su voz - ¿Qué pasó? ¿Tienes idea de que hora es?- le reclamó el chico, consultando con su reloj de muñeca. Eran las 5 de la mañana. Genial.
-¡Dobby tiene algo que contarle! - exclamó la huesuda criatura y acercó sus grandes ojos a los del chico. Harry los rodó y se recostó nuevamente en su cama, boca arriba - La señorita Granger está enferma, Harry Potter. ¡Y ella lloraba!
El chico abrió los ojos de par en par y se giró para mirar al elfo doméstico.
-¿Hermione está enferma? ¿Qué tiene? ¿Está en su torre? - se levantó y se encausó los lentes en la nariz. Dobby asintió una sola vez y siguió hablando con su voz chillona mientras le seguía por toda la habitación.
-Ella está enferma. Tiene gripa, Harry Potter. Le dijo a Dobby que no le avisara y Dobby… ¡Dobby no hizo caso! - Exclamó apenado y dirigió su mirada hacia el libro que descansaba en la cómoda de Neville paracastigarse. Harry actuó rápido y se lo quitó.
-No te golpees, no te castigues - le ordenó, mientras se ponía la capa, dispuesto a salir - Hiciste muy bien en avisarme, Dobby. Eres un elfo bueno.
-Oh, Harry Potter es muy bueno con Dobby… Si tan solo el Señor Malfoy fuera igual…
-Ya no trabajas para ellos, Dobby, ¿recuerdas? - dijo, bajando las escaleras de los dormitorios rápidamente. Dobby se mordió los labios fuertemente como si no pudiera decir lo que quisiera. Harry le miró con extrañeza y comprendió.
-Puedes decirme lo que no debes, Dobby. ¿Qué pasa?
-El señor Malfoy le dijo a Dobby que no dijera nada. Pero Dobby tiene que decirlo - barbotó el elfo rápidamente. Harry enarcó una ceja con sospecha. Ya le extrañaba tanta tranquilidad de parte del slytherin.
-*¿*Qué te hizo?
-El señor Malfoy fue a las cocinas ayer, muy entrada la noche. Buscó a Dobby y le dijo que subiera a la habitación de la señorita Granger. Le dijo que subiera algo caliente porque la señorita estaba enferma. Dobby obedeció y cuando subió… ¡ella estaba con mucha calentura, Harry Potter!
Harry parpadeó lentamente.
Abrió la boca para decir algo pero las palabras se le atoraron en la garganta.
¿Qué Draco Malfoy qué?
-A ver, despacio, Dobby - le pidió al elfo, sujetándole de los hombros - Dices que Draco Malfoy… bajó a las cocinas, en persona, y ¿te pidió que le llevaras comida a Hermione?
-¡Sí, Harry Potter, sí! Dobby no dejó que el Señor Malfoy tocará nada que ingeriera la señorita. Harry Potter puede estar tranquilo. Dobby la cuidó toda la noche. Hasta que…
-¿Hasta que…? - le instó el chico, comenzando a entender el motivo de su desesperación.
-¡La señorita Granger comenzó a llorar dormida! ¡Dormida, Harry Potter! ¡El señor Malfoy no pudo entrar porque Dobby no le dejó, y entonces vino rápidamente a avisar a Harry Potter!
-Bien, Dobby, muy bien, vayamos a la torre de Hermione.
El elfo asintió efusivamente y despareció con un pop. Harry bufó, maldijo a quien hubiera prohibido la aparición de alumnos en Hogwarts, y caminó veloz hacia la salida de su común, directo a la torre de los premios anuales.
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-¡Granger! ¡Abre la maldita puerta! - bramó el rubio por décima vez. Los sollozos no disminuían y Draco se hacía una idea de lo que estaba pasando la chica. Oyó unas pisadas en la escalera y se giró justo a tiempo para encontrarse con el Potter, con la capa encima y en pijama.
-¡Malfoy! ¿Qué tiene? - le preguntó el pelinegro, aporreando la puerta también. El rubio se apresuró a explicarle con lo poco que sabía.
-Ayer fue el cumpleaños de su madre. Está llorando porque…
-Sí, si sé porque está llorando. ¡Dobby, abre la puerta! - se exasperó el otro chico -*sin ponerse a pensar como demonios el rubio sabía lo de Hermione-*y si no hubiese sido por sus reflejos en el Quidditch ambos hubiesen caído de bruces al suelo cuando Dobby abrió la puerta de golpe.
Harry entró a empujones con el rubio y a diferencia de él, se acercó a abrazar a la chica, que sollozaba aún dormida en la cama.
-¡Hermione! Vamos, linda, despierta… ¡Despierta Herms! - le gritó y la chica abrió los ojos de golpe. Cuando vio a Harry en frente de ella lo primero que pensó era que seguía soñando. Pero luego, al ver a Malfoy apoyado en la pared de al fondo y a Dobby a los pies de su cama supo que ya había despertado.
-Soñé con él, Harry - comenzó, enterrando su cabeza en el cuello del chico, mientras él le abrazaba suavemente - Los había matado… ¡Y luego iba por ti! Y yo solo miraba, no-no pude hacer nada, no podía hacer nada…
-Fue una pesadilla, Granger. Potter tiene para rato en Hogwarts - soltó Malfoy, todavía sin saber porque. Hermione le miró y asintió, pero no se separó de su amigo ni un centímetro.
Malfoy asumió que estaba sobrando en el cuadro de "la bonita y fiel amistad" y decidió salir lo más rápido que le daban sus piernas. No soportaba ver a Potter con sus manazas encima de ella. Le hubiese encantado que la chica le abrazara con esa desesperación a él. Si tan solo el estúpido elfo no hubiese atrancado la puerta y no le hubiese avisado al otro…
Porque era obvio que él le había ido con el chisme. En cuanto lo tuviera frente a frente…
-Aprecio mucho tu preocupación por ella, Malfoy - le dijo Harry, saliendo de la habitación y mirandole con los brazos cruzados en el pecho. Seguro la había dejado con el elfo. *Imbécil. Él no la hubiese soltado para nada -*No es que no lo agradezca, en serio, pero ¿Qué carajos te traes con ella?
Draco bufó. ¿Por qué tenía que darle él explicaciones al memo este?
Porque sino se dará cuenta, tremendo estúpido. ¿Y que le vas a decir, "ah, Potter, es que me gusta tu mejor amiga y no dejo de pensar en su bien"?
-Es mi compañera de torre, Potter. Si me hubiese tocado vigilar pasillos con Hanna Abbott también le hubiese ayudado - le contestó, bajando las escaleras con la mayor tranquilidad posible.
-Eso no te lo crees ni tú - le espetó el otro. Malfoy rodó los ojos - Dobby me contó que le pediste que le llevara algo caliente porque estaba enferma. Creo que nisiquiera Ron bajaría a altas horas de la noche a las cocinas para buscar un elfo que cuidara de Hermione.
-Maldito elfo, ¡le ordené que no dijera nada! - bramó él, aún sin voltearse.
-Lo cumplió pero me debe más lealtad a mí que a ti - lo defendió el Potter. Draco bufó y siguió bajando - En serio, ¿Qué te pasa con ella?
-¿Qué me pasa con ella? - se giró a repetirle el rubio, intentando que no se notara su nerviosismo. Soltó una carcajada para ocultarlo y Harry frunció los labios ante el gesto - ¿No estaras pensando que me gusta o sí?
-No te niego que se me pasó la idea por la cabeza - se sinceró el Potter y se dio media vuelta para regresar a la habitación de su amiga - Y si ese hubiese sido el caso…
-¿Si ese hubiese sido el caso que? - le desafió el rubio, o eso le pareció a Harry.
-Si ese hubiese sido el caso, la decisión sería de ella, no mía, desgraciadamente. Y si estuviera en mis manos… tú no serías el mejor candidato, pero en estas épocas no se le puede pedir mucho a la vida, ¿no?
Solo cuando el chico entró en la habitación de su amiga y cerró la puerta tras de si, Draco Malfoy estuvo seguro de poder soltar un gesto de júbilo en plena sala.
Pero luego el raciocinio volvió a él.
Si estuviera en sus manos, lo eligiría no porque fuera el mejor candidato, sino porque no había nada mejor.
¿Y si hubiera algo mejor?
Mierda.
La imagen de George Weasley se le cruzó por la mente y la sonrisa se borró de su rostro.
Maldito Potter. Sabía muy bien a que se refería.
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Hermione no pudo mirar a los ojos a Draco durante más o menos una semana.
Ahora era ella la que se escondía de él. Y curiosamente, cada vez que el encuentro era inminente (a la salida de clases, por ejemplo) siempre se encontraba con George cerca y además, muy dispuesto a ofrecerle su brazo y caminar hacia el Gran Comedor entre comidas.
Cada vez que Draco le veía junto con el Weasley contenía sus ganas de exterminar todo ser que tuviera como característica física el cabello rojo encendido.
Ella no le había agradecido. Ni siquiera por política. Ni por educación. Nada. ¡Si nisiquiera le daba los buenos días como antes!
Y él no estaba dispuesto a soportar su trato. No luego de… lo que le había contado.
Lo peor de todo, era que sus intentos por enfrentarla eran notados por el Potter y siempre, cuando ella se escabullía y él se quedaba hecho un plantado, el chico de ojos verdes se regodeaba; disimuladamente le miraba por el rabillo del ojo y sonreía como si no hubiese nada mejor que verlo haciendo el ridículo. Sin embargo, Harry no solamente se burlaba. También se moría de ganas de saber para que demonios el chico quería hablar con Hermione.
¿Para exigirle algo a cambio por haberle cuidado mientras estaba enferma? ¿Era eso acaso? ¿O querría de verdad hablar con ella acerca del trabajo de Transformaciones III?
Algunas veces, volvía a la teoría de que el rubio de bote quería obtener algo de su amiga. Algo más allá de lo físico. Pero no podía compartir sus teorías con nadie; ni con Ginny, porque seguro que le diría que andaba paranoico; ni a Ron porque… porque aunque ya habían comenzado a conversar entre comidas, todavía no se hablaba mucho con él. Su amistad definitivamente estaba subiendo poco a poco, regresando a su campo otra vez.
Y cada día, veía que los intentos del Malfoy por conversar con la chica aumentaban, y que ni las más alocadas maniobras (descoserle la mochila en una ocasión o esperarla cerca de la sala común) tenían el éxito que seguramente el slytherin esperaba.
-No seas imbécil, Malfoy - le encaró el Potter, cierta vez, cuando el chico había sujetado del codo a la castaña, luego de la clase de Pociones con Snape, frenándole el paso a la salida, harto de su indiferencia.
Cuando el resto del salón salió, Snape se sentó en su escritorio y con los labios fruncidos y un toque de diversión, observó el encontrón entre el Potter, la Granger y su mismo apadrinado. Si solamente le faltaban palomitas…
-No es tu asunto, Potter - le espetó el rubio y se giró para mirar a la chica. Hermione levantó la vista hacia él, ante el ligero apretón que le había dado a su articulación. *La picazón volvía. -*Será solo un segundo, Granger. Es sobre el encargo de McGonagall - agregó, señalando con la cabeza hacia Snape.
Hermione reconoció que el rubio tenía razón: habían abandonado por completo la segunda parte del trabajo de McGonagall, y en parte por su culpa. Así que asintió y le expresó su desición a Harry con la mirada.
El moreno rodó los ojos y, después de darle un beso en la cabeza, se perdió por los pasillos llenos de estudiantes no sin antes amenazar al Malfoy con la mirada.
Draco enarcó una ceja. ¡Ahora entendía que era eso de las miraditas! ¡Uno si se podía comunicar así! Si tan solo pudiera enviar una de esas miraditas a…
-¿Y bien? - preguntó, en parte para deshacer esas ideas absurdas en su cerebro. Hermione arqueó ambas cejas. Vaya que aprendía rápido… ¡Si ésta fuera de las suyas…!
¿Por qué no había nacido sangre limpia? ¿Eh? ¿O por lo menos mestiza?
-¿Y bien qué?
-¿No crees que merezco una explicación acaso? ¿Por qué me evitas?
-¡No te estoy evitando! - exclamó ella, tal vez demasiado alto. Snape enarcó una ceja ante la conversación y sin importarle si los chicos se daban cuenta de ello comenzó a recitar unas palabras del libro que leía, mientras salía de la mazmorra por la otra puerta del salón.
-Haz corrido a Snape. Bravo - le celebró el rubio, sonriendo con presunción. El gesto irritó a la castaña.
-¡No le he corrido!
-Tranquila
- le sosegó él, deslizando la mano que tenía en su codo hasta la muñeca de la muchacha - ¿No me vas a decir porque me has estado evitando o tengo que asumir que es por obra y gracia de tu amigo San Potter?
-No tiene nada que ver con *Harry -*le defendió ella, tratando de ignorar el firme apretón de Malfoy en su articulación.
-Bueno, sí, sí. Potter se apellida, ¿no?
-Malfoy…
- rogó Hermione, evitando su mirada e intentando zafarse del agarre del chico. Draco sintió como si miles de mosquitos golpearan las paredes de su estómago y a pesar de ello, le soltó con algo de retintín.
-Pensé que llamabas a tus amigos por tu nombre.
Hermione se quedó muda y Draco se regodeó de ello, haciéndole cerrar la boca con un leve empujón de sus dedos en su barbilla.
-¿Si te llamo por tu nombre de pila… tú me llamarás Hermione?
-¿Y cuál es mi nombre de pila? - sonrió el chico, ladeando la cabeza y apoyándose en el marco de la puerta. Si tan solo le vieran…
-Draco, según nuestro trabajo de Transformaciones. Hurón albino, según medio Hogwarts. Y seguramente Lucius en honor a tu padre.
Hermione sintió como el chico se tensó al oir su segundo nombre - el de su padre - y también se sorprendió al verle reponerse rápidamente.
-Y príncipe de Slytherin, según mi casa.
-Oh, sí, claro. Olvidé ese sobrenombre - habló ella, disculpándose - ¿Entonces quieres que te llame Draco Lucius Hurón albino príncipe de SlytherinclasicistaMalfoy?
-Muy graciosa, pero creo que tú más que nadie sabe que ahora no me importan mucho las clases - soltó él, mirándola mientras enarcaba una ceja claramente haciendo alusión a su reciente amistad.
-¿Ni los status de Sangre? - preguntó la chica, mirándole con sospecha y al mismo tiempo, con algo de interés.
-Ni los status de sangre - le confirmó él, sonriendo naturalmente.
-En ese caso, creo que te llamaré Draco. Soy Hermione - le dijo ella, tendiéndole la mano, y con una sonrisa que bien podría haberle hecho olvidar hasta su apellido. Estaba hecho un imbécil. Un imbécil por ella. Menos mal que nadie les estaba mirando que si no…
-Y yo creo que te llamaré Hermione Jane empollona amiga de San Potter Granger -*le habló él, haciendo que Hermione se sorprendiera al escuchar su nombre casi-completo.
-Creo que se te olvida "la bruja más inteligente de toda su generación" - decidió agregar la castaña y esta vez, el rubio se carcajeó.
-Eso es porque no han visto mis últimas notas, Granger.
-Hermione, Draco - le corrigió ella. El chico frunció los labios cómicamente y desvió la mirada hacia otro lado.
-Personalmente, creo que Granger es un bonito nombre - le explicó él, y Hermione estuvo a punto de reírse ante su humor irónico.
-Ese es mi apellido, Draco - le presionó ella. Sin embargo, él se encogió de hombros e ignoró el cosquilleo que había sentido cuando ella había pronunciado su nombre. Maldita sea, ¡Fuera, polillas!
-Prefiriría seguir diciéndote Granger.
-A mi me gusta más decirte Draco. No te ofendas, pero esas formalidades de los apellidos son un poco… - intentó explicarle ella, haciendo formas con sus manos que Draco no supo como interpretar. Tampoco quería hacerlo. ¡A ella le gustaba su nombre y a él le gustaba que eso le gustara! Era lo único que importaba. Estás hecho un idiota, Malfoy. Ni con Pansy…
-¿Formales?
-¿Tanto te cuesta llamarme Her…
-Vale, vale, alto al fuego, Hermione - dijo, y en cuanto terminó de decirlo, Hermione sonrió triunfante, logrando que el corazón (si es que éste seguía en el mismo lugar) de Draco saltara en un trampolín - Ahora, ya que te he llamado como quieres, exijo como tu amigo que me digas porque carajos me evitabas.
Mierda.
Ni modo, a superar esa cobardía, leona.
-Verás, es que…
-¡Hermione!
- le llamaron y ambos giraron el rostro hacia la puerta. Malfoy podría haberle cerrado la puerta en las narices para que su sangre combinara con su tono de cabello. Estúpido Weasley…
-Oh, hola George. Ehm…
-¿Te está haciendo algo este zopenco? - le preguntó avanzando hacia ellos.
-No, no…
-A ver si aclaramos un pequeño asuntito desde ahora, Weasley - habló el rubio, poniéndose frente al larguirucho muchacho, entre él y la chica, y comprobando con satisfacción que le había dejado helado - No soy ningún zopenco. Estamos solamente hablando como compañeros civilizados porque tenemos que compartir pupitre en clase de McGonagall. Nos han dejado un trabajo muy importante, seguro no lo recuerdas porque no llegaste… a séptimo… ¿Oh, sí?
Hermione tomó aire y lo expulsó. Por lo menos le estaba retando por haber dejado los estudios… En eso iban de acuerdo.
Mierda. Últimamente, se encontraba muy de acuerdo con las ideas del rubio.
Sacudió suavemente la cabeza para disipar sus ideas y George tomó el gesto como hastío.
-Te recuerdo, hurón, que no llegué a séptimo porque decidí enfrentarme a la tiranía de Umbridge. En cambio, tú, como siempre, te pusiste de su lado para ver si sacabas una tajada de su beneficio. ¿Lo recuerdas o tengo que enseñarte uno de los tantos afiches que pegó en todo Hogwarts?
-Yo no me puse de su lado para obtener una tajada de su beneficio, idiota - soltó el Malfoy, apartando el dedo con el que George le apuntaba - Mi propio beneficio era salvar mis intereses. Con Umbridge ocupada con sus estúpidas normas y yendo en contra de Potter… se olvidaba de sancionar a slytherin. Y yo estaba luchando por recuperarme de una mala racha de suerte…
-Mala suerte, sí, claro. Una suerte sucia y comprada aquí por tu padre, seguro.
-Mira Weasley, mi paciencia se está…
-Pues no me importa, estoy dispuesto a …
-¡Ya, los dos, Basta! - gritó Hermione, interponiéndose entre las dos varitas que temblaban en las manos de los magos. Miró a George con una expresión cansina y le pidió retroceder con las manos. El chico obedeció, bajando su varita pero sin apartar la mirada del otro. Hermione se giró hacia el slytherin y trató de decirle algo con la mirada - ¡Estaba empleando el mismo método de comunicación que utilizaba con Harry! ¿Hermione, qué te está pasando? - pero el rubio simplemente negó y con un gesto de cabeza se despidió de ella y se fue por el mismo camino que había tomado minutos antes el Potter.
-¿Qué fue eso?
-¿El qué? - le preguntó ella, girándose hacia él, pues se había quedado viendo el mencionado pasillo.
-Es cierto, estaban conversando civilizadamente. ¿Qué se trae Malfoy contigo?
-Malfoy no se trae nada conmigo. ¡Estoy harta de que me lo insinúen! - zapateó la chica, recogiendo su bolso del suelo y avanzando en dirección contraria. George soltó un taco por debajo y caminó a su encuentro.
En tres zancadas ya estaba a su altura y siguiéndole rumbo al Gran comedor.
-¿Qué pasa? ¿Por qué… porque estás así de…? - le preguntó el pelirrojo, intentando que ella le prestara atención.
-¿Exaltada? ¿Te parece poco? ¡Se han puesto a pelear como si fueran dos críos! ¡Y solamente porque estábamos conversando! ¡Es ridículo!
-Estaban muy cerca para solamente estar conversando, Hermione…
-Ah, osea ahora crees que ando morreandome con Draco - soltó la chica, sin darse cuenta que había llamado por su nombre de pila al slytherin. O tal vez, dándose cuenta muy tarde.
-¿Draco? ¿Le llamas por su nombre ahora? - inquirió George, totalmente asombrado. Ya habían llegado al Gran salón y desde una esquina Fred pudo ver que Hermione y su gemelo se estaban peleando a voz en grito.
-Draco, hurón, Malfoy…, ¡Es lo mismo, Weasley!
-¿Ah! ¡Ahora yo soy Weasley!
-A ver, a ver, tranquilizate, George - apareció Fred, llevando una caja entre los brazos. Una caja flotante llegó detrás de él y se situó en los brazos de su gemelo. Éste le fulminó con furia - Parecen una pareja de recién casados peleándose por el color de las cortinas, Merlín… ¿A que debe tanto alboroto?
-No digas tonterías, Fred.
-Sí, cállate - le espetó su hermano, agradeciendo que Hermione estuviera lo suficientemente molesta como para no notar su sonrojo.
-Tengo que hablar con… - comenzó la chica pero al cabo de la frase se detuvo - Igual no importa. Los veo luego - dijo y se perdió por los pasillos, chocando con uno que otro estudiante. George insultó a la toda la ascendencia de Malfoy hasta que Fred le dio un codazo.
-¡Deja de hacer el tonto! - le espetó su gemelo, soltando la caja que tenía en los brazos. Fred ejecutó rápidamente un hechizo no verbal y la caja se detuvo a unos centimentros del suelo.
-Hey, ¡quieto! ¿De que le reclamabas? - preguntó a George. Su hermano respiró hondo y trató de no salir corriendo tras la chica.
-Malfoy… Estaba hablando con Malfoy de lo más cerquita…
-¿y…?
-¿Acaso no lo entiendes, Fred? ¡Estaba conversando con Malfoy!
-Si hermano, te entiendo perfecto - le dijo el otro, dejando las cajas en un muro - Le estabas montando una escena de celos a Hermione por Malfoy.
-¿Pero de que coño hablas?
-Estabas haciendo eso, Feorge - le dijo, y su gemelo disminuyó su enojo al escuchar su *nombre -*y déjame decirte, que es lo más descabellado que te he visto hacer por Hermione.
-Es que no solamente estaban conversando. ¡Los hubieses visto! Él estaba apoyado en el marco de la puerta y ella estaba… como inclinada… como si se fueran... a besar…
-¿A besar? Sí, claro. Hermione con Malfoy. ¡Eres un celoso de…! - su hermano le fulminó con la mirada - Tranquilo, G. Seguramente, Hermione le estaba poniendo en su lugar. Por eso estaban tan cerca. Si es que lo estaban. Ya sabes como son ellos de impulsivos…
-¡Pero…!
-Mira, si así fuera el caso y Hermione tuviera un idilio amoroso con el hurón… ¿tú que pintas en el asunto? - le empujó su hermano. George soltó un taco y si Fred no hubiese movido la caja, posiblemente ahora sería papilla de esencia de Murtlap.
-Sabes que me gusta, Fred - le contestó, disculpándose y levantando la olvidada caja. El otro gemelo asintió, sonriendo.
-Lo sé, lo sé, hermano. ¡Lo que no entiendo es porque aún no se lo has dicho!
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
-Contigo quería hablar… - le sobresaltó Harry, a eso de las dos de la tarde, sentándose frente suyo, en su mesa favorita de la biblioteca. Lanzó su mochila a una silla contigua y apoyó sus codos en la superficie del mueble para mirarle desde ahí.
-¡Harry! Pensé que estarías enseñándole Defensa contra las Artes oscuras a Ginny…
-Que linda tú. ¿No se te escapa nada, no? - le sonrió el moreno, mirándole con una nota de diversión en sus ojos. Hermione ocultó su satisfacción y continuó leyendo como si no hubiese pasado nada.
-Ambos son mis amigos - Se encogió de hombros - ¿Qué esperabas? Luna, ella y yo somos muy unidas.
-Claro, por eso le contaste lo de tus padres a Malfoy y no a ellas, ¿verdad? - le soltó, como quien hablaba del clima. El semblante de Hermione se volvió frío e incomodo. Harry le tomó de la mano y le obligó a sentarse de nuevo, frustrando su "Iré a buscar un libro y te cambiaré de tema" - Sí, de eso quería hablar. ¿Desde cuando tú y Malfoy con tanta confianza? ¿uhnm?
-¿Desde cuando tengo que darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer? - le espetó su amiga, causando que el chico abriera los ojos de la impresión.
-¡Hermione!
-¡Harry!
- exclamó en respuesta ella. Él abrió la boca, desconcertado, pero no logró decir nada - Lo siento… Estoy muy estresada, no he estudiado nada para los exámenes y están cerca y yo…
-No: Pasar mucho tiempo con ese imbécil te está estresando.
-Sabes bien que no es eso. No intentes… confundirme - le imploró la chica, con tono cansado y masajeándose las sienes con molestia - Escucha, Malfoy y yo… - tomó aire antes de continuar. Harry resopló - Él y yo nos hemos vuelto… simples conocidos. Como si fuera Lavander..
-A Lavander no le contarías lo del obliviate, Herms.
-Es que también ella es una cotilla de lo peor…
-Ya, y Malfoy no, ¿verdad?
-¡No!
- exclamó ella, haciendo que Madame Pince le retara con la mirada. Ella sonrió a modo de disculpa y recogió sus cosas para salir. Harry seguía con una ceja enarcada, impresionado - No me mires así. Bueno, no lo sé. Escucha, se lo conté sin pensar. No tenía a nadie, había explotado y él… él me encontró llorando, luego de la última tormenta. Ya sabes como me pongo de sensible y… ¡además era el cumpleaños de mi mamá!
Harry asintió, pensando que tal vez el problema era que Hermione se estaba recluyendo en la torre y que ya no se veían tan seguido. Si tan solo las cosas volvieran a ser como antes. Los tres juntos a todos lados…
-Lo siento… Debí estar ahí yo primero…
-¡Hey, no, no! - le animó su amiga, incitándole a salir de la biblioteca - Harry, el que nos hayamos separado por un tiempo no significa que…
-¿Malfoy ahora sea tu nuevo mejor amigo?
-Harry, por favor, ¿acaso estás celoso?
-No, no estoy celoso de Malfoy. Pero él pasa mucho tiempo contigo… tan pendiente de ti que… no sé - le miró, ignorando el gesto de confusión de su amiga - No me gusta que esté cerca de ti. No me gusta nada, ni un poco.
-Harry, Malfoy no pasa pendiente de mí… Son… alucinaciones tuyas. Él no quiere nada, nada de lo que estás pensando conmigo. Ya se te está tornando una obsesión…
-No es una obsesión - le retuvo nuevamente el chico y se acercó para hablarle en tono confidencial - El día que fui a verte, cuando estabas llorando, en la madrugada… - Hermione asintió, comenzando a interesarse en el tema. No se había podido quitar de la cabeza como es que Dobby se había enterado que estaba enferma. -¿Sabes porque Dobby supo que estabas enferma?
-Vamos, Harry. Sabes que estoy ansiosa. Solo dilo - pidió y al instante siguiente abrió los ojos de par en par, atando el nexo de su rubio compañero con el elfo doméstico
- Malfoy… Dobby… ¿Le hizo algo a Dobby? ¿Lo…maltr…?
-No, no le hizo nada. Simplemente… Solo le dijo que se ocupara de ti - habló y la castaña frunció el ceño, confundida.
-¿Cómo… Le dijo que se ocupara… de mi? - preguntó ella, atónita y la expresión en su rostro hizo que Harry se preocupara. ¿Sería posible que a Hermione le causara emoción el hecho?
-Le ordenó que se ocupara de ti mientras estabas enferma - le especificó el Potter. Hermione formó una delicada voz con su boca, anonadada. Harry asintió, maldiciendo su impulsividad.
-No puedo creerlo…
-Herms… ten cuidado con Malfoy. Estás muy vulnerable ante él y conociéndolo, se puede aprovechar de eso. Mira, he estado pensando, tal vez si regresas a dormir a la sala común… por unos días o semanas…hasta que te…
-No puedo hacer eso, tonto. Mc Gonagall me puso en la torre, me dio ésta responsabilidad por algo… Ella confía en mí - le explicó ella, retomando su faceta de "perfecta prefecta" - Y en todo caso, si es que él quisiera hacerme algo… ¿Debería huir? ¿Y luego qué? ¿Irme a vivir contigo y con Ginny? No, gracias. ¡Sé cuidarme sola!
-¡Hermione, no me cambies de tema! - le regañó el chico, haciéndole detenerse. Ya estaban cerca del gran comedor, de nuevo. La chica contuvo una risita ante el brillo evidente de emoción que se asomaba por los ojos del moreno - Lo que Malfoy está haciendo no me da buena espina. Es como… Me preocupa el súbdito interés que tiene en ti. Odio que te mire así… como si… como si necesitara saber que tienes…
-Harry, te repito. Es ridículo. Soy una hija de muggles. Malfoy no quiere nada conmigo
- pronunció la chica, más para autoconvencerse que para calmar a su amigo - Tú y George me tienen hasta la coronilla con el temita…
-De acuerdo, de acuerdo. Pero ten en cuenta que él siendo un hombre y tú, una mujer…
-¿Quién es el hombre misterioso de Hermione? - canturreó Ginny, llegando y enganchándose del brazo de Harry. Hermione sonrió al ver la cara de… tonto que puso su amigo y se encogió de hombros, viendo con alegría la expresión de Harry.
-Nadie
- soltó él, mirando fijamente a su amiga. Hermione asintió con la cabeza y comprendió que le decía con la mirada: Cuidate de Malfoy… - ¿Por?
-Ahhh, esque como escuché… pensé que George…
-¿George?
- frunció el ceño la castaña y Harry tosió con burla. Ginny sonrió pícaramente y le cogió de la mano.
-Bueno, te he visto en estos últimos días muy cercana a mi hermano. Pensé que había algo entre ustedes, ya sabes…Además, he notado como te mira, Herms. Babea por ti.
-Estás demente, Ginny - se carcajeó ella, buscando un apoyo inexistente en Harry - ¿Pero si George y yo somos solo amigos…! ¡Desde la madriguera… solo amigos…!
-Si, claro. Igual, a mi no me importaría tenerte de cuñada y a mamá tampoco en la familia - murmuró la chica, y al ver a una melena marrón pasar por su lado, se despidió de Harry con un beso en la comisura de los labios - ¡Eh, Demelza, esperame! - exclamó, para ocultar su sonrojo y correr hacia su amiga.
-¿Así que George, eh? - le codeó Harry, retomando su marcha a la mesa de gryffindor. Hermione le miró de reojo: el chico le sonreía con las cejas enarcadas. Sin duda alguna Ginny era su motivación
- Es un buen chico, alborotador como ninguno, rebelde, inteligente, con una fortuna ascendente, un traidor a la sangre… ¡Uff! Características que no encuentras en un chico en estos tiempos…
-¡Estás de guasa, no? ¿George y yo? No, Harry - negó ella, deteniendo las ideas de Harry de sopetón - George es… lindo pero…
-No te gusta.
-No tengo tiempo para pensar en ello. Quiero ayudarte a encontrar a Voldemort, sus horcruxes - le aclaró ella, y se enganchó a su brazo - Ya luego podré preocuparme de mi misma.
-No quiero que te centres en eso, Hermione. Quiero que todos hagan sus vidas normales, que sean… nosé. Naturales. Felices. Quiero que vuelvas a reírte a carcajadas por simplicidades como ver la cara de imbécil que se maneja Ron por las mañanas…
-¿Ya son amigos de nuevo? - preguntó ella, fijando la mirada en el suelo. Ahora el problema era que Ron y ella no se hablaban. Cada vez que intentaba retomar su conversación con Ronald él tomaba de la mano a Lavander y salía del Gran Comedor.
-Sí, al parecer ya se le pasó la mala racha. ¿Y sabes que fue lo primero que me preguntó?
-¿Qué?
- preguntó, sonriendo triste. Harry le codeó y le hizo reírse por las cosquillas en su costado.
-¿Recuerdas porque nos peleamos? - soltó él, haciéndole enarcar una ceja de confusión.
-¿No fue porque creía que estabas jugando con Ginny y conmigo al mismo tiempo?
-Si. Y lo que me preguntó fue si…Si alguna vez, me había gustado dos chicas al mismo tiempo…. ¿puedes creerlo? ¡Casi escupí mi jugo!
Hermione soltó la carcajada en grande. La verdad que este Ron Weasley era tan memo y tan idiota pero a la vez tan cómico, tan amigable, tan buen amigo… ¡como extrañaba al condenado!
Harry sonrió y pronto, ya estaba contagiado de la risa de la chica. En ese preciso momento, pasó Malfoy, en dirección a la salida, y le saludó con una cabeceada. El moreno le saludó de igual forma y le pareció ver una semisonrisa en el rostro del rubio cuando vio a Hermione reírse con tanta energía.
Ese Malfoy quería algo con Hermione. ¡Lo intuía, lo sabía! ¡Era demasiada preocupación, atención hacia ella!
-¿Y q-qué le dijiste? - logró articular la chica, sosteniéndose el estómago - ¿Qué no p-pasabas de G-Ginny? - dijo y Harry detuvo su sonrisa y empujó amicalmente a la chica.
-Bueno, si vamos a continuar con la charla acerca de los simpáticos Weasleys, exactamente a un cuarto para las tres, cierto gemelo pelirrojo se acerca para acá….- Hermione giró en redondo para ver al chico, que, efectivamente, se acercaba hacia ellos. Ella le levantó la mano, saludándole - ¿Por qué no te das una oportunidad con él?
-Harry… sabes perfectamente que él y yo no…
-Si, si, sé, maniática del orden.
-No es solo eso - le susurró ella y se sentó en la mesa de Gryffindor. Harry siguió su ejemplo - Tiene algo que ver más con… la química. No quiero arriesgarme con alguien con quien siento que no va a pasar nada más… profundo. No solo quiero pasar el rato…
-¿Como con Viktor?
-Como con Viktor - sonrió la chica, recordando el tema del jugador famoso de Bulgaria. El que vendría en cosa de un mes. Su relación había sido simplemente para experimentar, y a pesar de que ella había sido sincera con él, y le había dicho que no sentía nada más que amistad por él, Viktor le animó a intentarlo. Y después de un tiempo él tuvo que viajar y ella le pidió que siguieran siendo amigos. La relación no había funcionado. Él aceptó, pero ahora volvía…- Es impresionante como me conoces…
-¡Pero que manía la de cambiarme de tema!
-¡Hermione! ¡Harry! ¡Las dos personas que quería ver! - exclamó el gemelo, sonriendo de oreja a oreja y ya frente a ellos. Ambos chicos cruzaron miradas.
-Has sonado a Skeeter. "¡Mis dos personas favoritas en el mundo!" - le remedó Harry. El gemelo rodó los ojos e hizo una mueca que hizo reir a la chica.
-¡Qué asco! Skeeter, Merlín libranos de su vuela-pluma… Harry, Harry…
-Dime, ¿para que soy bueno?
-Fred quiere darte… - empezó el pelirrojo pero al recordar que Hermione no sabía nada del trato que tenían con el salvador del mundo mágico desde el Torneo de los Tres Magos, se detuvo. Miró de reojo a la chica - Ehm.. quiere hablar contigo… preguntarte, eh… tu punto de vista…comercial…
-Ahhh, negocios - captó Hermione, y se levantó de la mesa - Os dejo. Tengo una jaqueca horrible, iré a descansar a la torre.
-¡No! Hermione, espera - le detuvo el Weasley, sujetándole del brazo. Hermione retrocedió, mientras Harry ahogaba una risa - Quería… hablar contigo...
-Adelante, no los interrumpo… ¡Iré a donde Fred! - agregó, al ver la mirada de precaución que le había lanzado la castaña - ¡Nos vemos luego, Herms! - y salió corriendo hacia la sala común de los leones. Hermione le miró irse hasta que George le llamó la atención con las manos. Ella sonrió, incómoda por el incidente de la mañana.
-Oye, George, siento mucho lo de hoy…
-No, no te preocupes, Herms - sonrió el chico, enseñando su blanca dentadura. Ella asintió, más calmada consigo misma. George siguió hablando - Reconozco que me pasé. Yo… No tenía ningún derecho a… cuestionar tu "amistad" con Malfoy… ¿Olvidado?
-Olvidado
- rió la chica e hizo el ademán de avanzar por el pasillo. Sin embargo, George se lo impidió, tomandole de la mano. La chica retrocedió y le miró interrogante
- ¿Pasa algo?
-No, nada, es que…
-Ah, ya - se golpeó la frente con la palma de la mano. Fred sonrió por el gesto tierno - Quieres un permiso para vender artículos en la común… Yo lo concedería encantada, George, pero creo que Mc Gonagall lo encontraría muy sospechoso y…
-No, no era un permiso - le detuvo el chico, riéndose por su mueca de confusión y por su repentina "omisión" de las reglas - Quería invitarte.
-¿Invitarme?
- preguntó Hermione, acomodándose la correa del bolso al hombro. George sonrió.
-Sí, a pasear por el lago - continuó él y la guió del codo hasta fuera del Gran Comedor
- Esta tarde. ¿Puedes? ¿No desacomodo tu horario de estudios?
Hermione sonrió. Como siempre George tan considerado. Si tan solo todos fueran así…
Cuando la imagen de Draco Malfoy cruzó por su cabeza se obligó a sí misma a regresar a la realidad.
Aunque una parte de su cerebro aún se preguntaba, preocupada, porque demonios su cabello rubio había aparecido en su cerebro.
-No, claro que no. Y bueno sí, claro que puedo, ¿Pero para que…?
-Tú solo ve, ¿vale? - logró decir el Weasley con una fuerte emoción en el pecho - Ahí te contaré todo - sonrió, golpeándole suavemente la nariz con su dedo índice. Hermione parpadeó.
-Ehm, claro. Hasta la tarde entonces - soltó ella, y caminó rumbo a su torre.
George se quedó mirándole irse.
¡Ella había aceptado salir con él!
Bueno, técnicamente, no. Pero bueno… Algo era algo.
Ojala que las palabras no se le atoraran en la garganta.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
Para cuando Hermione llegó a su torre, todas las posibles formas de organizar su semana de estudios se le habían ya cruzado por la cabeza.
Pero claro, ni por asomo se había puesto a pensar que le quería decir el pelirrojo. Pobre muchacha…
Dio la clave al cuadro, entró a su torre, lanzó su mochila a un mueble vacío (el favorito de Draco) y se estiró en otro, un sofá largo donde podía acostarse sin inquietudes. Cerró los ojos y trató de ordenar mentalmente sus responsabilidades, desde sus rondas a altas horas de la noche, los horarios de entrenamientos, hasta los libros que tenía que pedir en la biblioteca…
¡PUM!
Se levantó mortalmente enojada. ¡Le habían lanzado un cojín en la cara!
El autor se reía silenciosamente, sentado en la última grada de la escalinata que daba a los dormitorios.
Hermione se llevó las manos a la cintura y le observó reir, con el ceño funcido. Malfoy levantó la cabeza y caminó hacia ella, todavía con la risa estampada en el rostro.
-L-lo siento… no m-me resistí - murmuró y soltó otra carcajada frente a la chica, sujetándose el estómago. Hermione se contuvo de esbozar una sonrisa al escucharle reir así que dio vuelta dignamente, para recoger su mochila y luego subir sin decir media palabra a su habitación. Malfoy respiró hondo para tratar de tranquilizarse y habló con voz contenida.
-Vamos, Granger… ¡Estaba jugando! ¿Acaso eso no hacen los amigos?
-También respetan el cansancio de los demás, *Malfoy -*pronunció ella y Draco enarcó una ceja ante la alusión a su apellido.
-En el sillón parecías preocupada - se encogió de hombros, haciendo que Hermione se detuviera como acto reflejo - En el comedor estabas risueña. Un cambio muy drástico, si me dejas opinar - dijo, lanzándose con eleganciaen su mueble favorito. Hermione se giró y le miró fijamente.
-¿Me estabas observando? - le preguntó, sorprendida y bajando un escalón. Malfoy contuvo una maldición.
Y a Hermione comenzó a parecerle no demasiado psicótica la idea de Harry: ¿Estaría Draco Malfoy verdaderamente interesado en ella y en su bienestar?
¡Pero que demonios le pasaba a Hogwarts!
-Quisieras, pero no. Justo salía del comedor y te vi con Potter, riéndose, seguro, de tonterías - Hermione bajó otro escalón, sin creerse ninguna palabra. Malfoy tragó en seco - ¿San Potter y la comadreja ya se hablan? ¿O te tienen de lechuza mensajera?
Hermione se detuvo.
Malfoy sonrió, triunfante, por su rápido razonamiento. Si ella hubiese avanzado un paso más posiblemente hubiese cometido una tontería.
Quien hubiese estado en su posición no le hubiese culpado.
Ella tenía el cabello amarrado en una trenza, de la que ya sobresalían algunos mechones rebeldes. Tenía las mejillas arreboladas, seguro por la carrera de la biblioteca (típico de Granger) a la torre, y debajo de los ojos figuraban unas finas ojeras que combinaban a la perfección con su tono de piel claro. Tenía la blusa manga larga arremagada en los codos y uno de los botones abiertos, chocando con el inicio de la corbata escarlata. Para completar, la correa del bolso, que al estar atravesada definía claramente su silueta femenina, evidentemente le molestaba y esto causaba un leve fruncimiento de ceño.
Malfoy trago en seco nuevamente.
Hermione se sonrojó al sentirse observada y se mordisqueó el labio inferior con nerviosismo. Decidió hablar, pues el silencio del chico le estaba matando.
-Todo está mejorando. Efectivamente, Ron y Harry ya se hablan - soltó, mirando hacia el techo y rodando los ojos, tratando de ocultar que no pasaba lo mismo con ella - Luna está saliendo con un nuevoamigo y han dejado de atacarle. Los niños - se detuvo un tanto, mirando al chico que le seguía con atención. Malfoy le señaló el mueble con la cabeza y ella asintió, avanzando hacia el sofá - Los niños tienen una buena base con Mc Gonagall y aprobaron su práctica con el viejo Slug - dijo y Malfoy sonrió ante el "renombramiento" a su profesor.
-¿Y Weasley y tú no…?
-Preferiría dejar el tema de lado, si no te importa - le cortó ella y Malfoy furnció el ceño, decepcionado. Ahora fue Hermione la que se detuvo en observar los rasgos del chico.
El curvamiento de sus cejas, finas cejas claras, contrastaban con el color gris de sus ojos. Y la nariz, *bonita,*y "tallada por los dioses" según Lavander, daba paso a unos delgados y pálidos labios. *Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando vio como Malfoy tragaba en seco.*Nervioso. La corbata también estaba desarreglada, y Hermione se obligó a bajar sus ojos a su regazo cuando notó como su pecho ahora se movía rítmicamente, bajo el signo slytherin.
-Weasley es un idiota, Hermione - y al oir su nombre la chica levantó los ojos hacia él. Malfoy se contuvo y desistió de continuar. ¡Había estado a punto de decirle que envidiaba al pelirrojo por ser punto de su preocupación!- Espera que se vea con los exámenes encima y ahí si, a ver como se las apaña solo…
Hermione sonrió. El solo pensar en que los exámenes estaban próximos le hacía sentir una corriente de hormiguitas circular por sus venas. La emoción.
Observó sus manos, de nuevo y soltó una leve risa.
-En verdad amas esas fechas, ¿no? - le preguntó el chico, rogando por escuchar algo de ella y agradecido por esa levemuestra de vida: su risita le había recordado que ella moría y vivía por los estudios - Asumo que acabas de salir de la biblioteca…
-Es lo que deberían estar haciendo todos, incluido tú - soltó ella, y al segundo siguiente se arrepintió. Malfoy estaba sonriendo y había recostado su cabeza en el nacimiento del mueble. Hermione observó su cuello, blanco y sacudió la cabeza ante la ensoñación que se le había cruzado por la mente. Estúpido Harry, él y sus ideas le iban a matar -¿Has abierto algún libro siquiera? ¡Los exámenes están a la vuelta de la esquina y tú tan fresco!
-¡Que aversión a la diversión la tuya! - exclamó el rubio el respuesta. Seguía sonriendo. Hermione rodó los ojos pero sonrió, afortunamente para Draco, justo en el momento en el que él le volteaba a mirar. El chico enarcó una ceja, esperando una respuesta.
-No creo que sea "aversión a la diversión" - dijo ella, simulando el gesto de las comillas - Es… no sé. Como una sensación de… placer - Draco enarcó ambas cejas ante su frase y ella rodó los ojos, captando su línea de pensamiento - No estaba hablando de eso, tonto. Me refería a… ¿Qué es lo que más te gusta? ¿Lo que te emociona hacer? ¿No hay nada que…
-¿Joderle la vida a Potter cuenta? - soltó el chico y Hermione contuvo una carcajada.
-Creeme si Harry no estuviera ocupado con Voldemort también compartiría ese mismo pasatiempo. Joderte la vida debe ser… fenomenal para él.
El silencio volvió a caer en la torre. Draco giró la cabeza, siendo conciente de que problablemente ella estuviese pensando en sus padres de nuevo. La sensación de opresión en el pecho ocupó nuevamente su cuerpo y optó por desaparecerla contestando a la pregunta de la castaña.
-Pociones
- Hermione oyó su voz, ronca, y volvió a sentir una corriente de aire en la nuca.
-¿Te gustan las…?
-Me… emocionan las pociones. Hacerlas - especificó él, apoyando los codos en sus rodillas. Hermione observó que en sí, el movimiento fue grácil y nada salvaje, como lo haría Ronald o Viktor. Malfoy había vuelto a hablar y esta vez se daba a explicar con sus manos - Son como… es como una obsesión… gratificante. Muy placentera. Cada vez que encuentro un libro de pociones… no puedo contener las ganas de… de hacer todas las pociones que… me encuentro. Y cuando resultan un éxito es… Guao, es fascinante ver los colores que adoptan las muestras cuando se combinan, cuando se mezclan los olores y… - se detuvo y levantó la mirada hacia Hermione. Ella le miraba atónita, con la boca ligeramente abierta. Sintió la sangre agolparse en sus mejillas - ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
-Nada, es solo que… bueno, no pensé que pudieras… expresarte con tanta pasión de algo
- Malfoy enarcó una ceja, de nuevo, con un brillo burlesco en sus ojos. Hermione lo dejó pasar - Tú si que vives la experiencia.
-Tú preguntaste - se encogió de hombros y observó con desesperanza como la chica se levantaba rápidamente del mueble - ¿A donde vas?
-¿Te importa? - le preguntó ella, adoptando la interrogante hosca de Malfoy con molestia. El rubio bufó.
-En lo absoluto.
Ella asintió, ladeando la cabeza en dirección a él como despedida. Recogió su bolso y caminó hacia la escalera, con reticencia.
La estaba pasando bien con Malfoy pero tenía la reunión con George ("cita" le resultaba muy incómodo) y no quería llegar tarde.
Quizá y le pedía que le enseñara lo que no había aprendido el sétimo…
-¿Regresarás tarde? - volvió a escuchar la voz de Malfoy. Hermione detectó cierto interés en la pregunta pero no hizo alusión a él.
-Iré solamente a dar un paseo por el lago, Draco- pronunció, levemente arrepentida por su trato frío con el chico - Pensé que no te importaba.
-Solo preguntaba. Quería comentarte que saldré hoy a Malfoy Manior.
Hermione, que ya había comenzado a subir las escaleras, por poco y se tropieza. Malfoy contuvo una sonrisa pero no se mostró burlón en ningún momento.
-¿Regresarás mañana temprano, asumo? - logró pronunciar la chica, recordando con inquietud que no había podido contarle a Harry lo de Snape, no porque no hubiese tenido tiempo, si no porque no se atrevía o no queríatraicionar la confianza de Malfoy.
-¿Saldrás con alguien?
-¿Por qué asumes que saldré con alguien?
-Por favor, Granger. ¿Quieres que crea que te irás a pasear al lago sola?
-¿Y porque no podría hacerlo? - bramó la chica, molesta y mirándole fijamente. Malfoy siguió su ejemplo, mirándole con atención y ella captó en su mirada algo así como "*A mi no me engañas".*Se estremeció al pensar siquiera en que podía entender también el lenguaje de los ojos del rubio y agachó la cabeza, derrotada - Con George.
-¿Es que tienes una afección a salir con traidores de sangre? - explotó el chico, sin poderse contener. La sangre le hervía en las venas. Así era Granger, a un minuto le encantaba, le hacía hablar de las cosas más preciadas en su vida, y al siguiente, PUM, salía con bobadas como el estúpido de George Weasley - ¿Por qué no intentas salir con gente bien? - continuó, apretando los puños con fuerza. Hermione le miraba impresionada. ¿Quién se creía él que era para cuestionar con quien debía o no de salir?
-¿Gente bien? ¡Pero si es de lo más normal del mundo que una sangresucia como yo, salga con un traidor a la sangre! - bramó ella, también fuera de sí, harta del comportamiento del rubio. Un día le apoyaba en todo, le hacía sentir cómoda y al minuto siguiente arremetía contra sus amigos - Lo extraño sería que saliera con alguien como tú.
A Malfoy le pareció haber recibido un cubo de agua fría. Hermione lo notó, notó su semblante más pálido, sus ojos entornados y luego, contra todo pronóstico el chico sonrió. Esa sonrisa le hizo estremecerse de nuevo. ¿Qué mierda le pasaba? No le gustó nada, nada y mucho menos lo que le siguió.
-Te mueres de ganas. No sabes lo que te pierdes, Granger - soltó el chico y se lanzó al mueble nuevamente, con la actitud slytherin de siempre.
Hermione tragó en seco. Algo muy dentro de su mente le impulsaba a contestarle racionalmente y la otra le pedía que siguiera el juego.
Al final, como siempre, la Hermione orgullosa ganó la partida.
-Primero una cita con el calamar gigante - dijo y se giró dignamente a seguir subiendo las escaleras a una velocidad impresionante.
Malfoy soltó la carcajada cuando estuvo solo.
¡Ella le había coqueteado! Indirectamente, ¡pero lo había hecho!
Enseguida, como si de un interruptor se tratara su sonrisa se apagó.
Era obvio que George Weasley había invitado a Hermione Granger a pasear por el lago para revelarle sus sentimientos hacia ella. ¡Cualquiera se hubiese dado cuenta!
Pero Granger era tan… ingenua, inocente, y tonta a la vez.
O de repente sí le había entendido y por eso estaba tan apurada.
No, Hermione no era así. A ella no le gustaba George Weasley. No.
¡Maldita sea! ¿Por qué demonios él no podía hacer lo mismo, eh? ¿Decir lo que sentía y…?
Tranquilo, Draco. Sonaba Snape en su cabeza. Todo es por un bien mayor. Un bien mayor. Su madre.
Su madre y ella.
OoOoOOoOoOOoOoO*OoOoO
¡Y aqui estoy! Holas, holas!
Tengo el tiempo justo para subirlo. Ojala en la tarde pueda contestar los comentarios. Muchas gracias a todos aquellos que lo comentaron, un beso enorme a los favoritos. ¡Gracias!