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'Hermitage Road' — capítulo 11
-¿Estás seguro?
-¡A lo mejor viste mal y te pareció que era él, pero en realidad no es así!
-¡No! ¡Sé perfectamente lo que vi! -remarcó Ted-. ¡Neville estaba dándose el lote con una rubia oxigenada!
El chico se había encontrado con Ginny y Hermione pocos minutos después de presenciar la repugnante escena que había protagonizado Longbottom. Los cuernos que llevaba Luna eran como una losa para él y Theo se había dado cuenta de ello, por lo que se había despedido de él prometiendo llamarle. En aquel momento empezaba a dudar seriamente de que se volvieran a ver.
El problema era que, para cuando se reencontró con las dos chicas, Neville ya había desaparecido sin dejar rastro. 'Habrá buscado algo más íntimo para su "amante"'.
-Yo no puedo creer del todo lo que dices, Ted, pero, si tú estás tan seguro de lo que has visto, deberías contárselo a Luna, ¿no? -sugirió Hermione.
-Sí, pero no va a creerle. -Ginny fue la más realista de los tres-. Primero, porque está ciega de amor por ese tío y, segundo, porque todos saben que Neville no nos cae precisamente bien y pensará que nos lo hemos inventado para que rompa con él.
-Eso sin contar que Luna y yo no somos precisamente confidentes -dijo el chico-. ¡Joder, si nunca he hablado con ella! ¿Por qué habría de creerme?
-¡Ése es el único punto a tu favor! -le animó la pelirroja-. ¿Qué motivos tendrías tú para inventarte algo tan gordo?
Ted se quedó pensativo sabiendo que, aunque quisiera, su conciencia no estaría tranquila hasta que le explicara a Luna lo que había sucedido.
Daba vueltas en la cama sin poder encontrar la postura adecuada para dormir y eso que, después de una noche de marcha, lo normal sería que cayera rendida. Aunque eso sería lo convencional si realmente hubiese estado bailando hasta el amanecer, cosa que no había sucedido. Puede que la noche hubiera empezado bien, pero desde que había visto a Ron, todo se había desmoronado silenciosamente.
Se sentía engañada por el pelirrojo y, lo más sorprendente de todo, celosa.
Había descubierto ese sentimiento después de que Ginny la hubiera detenido en su empeño por volver a 'Hermitage Road' sin hablar con nadie tras haber visto al pelirrojo acompañado de una chica esbelta que, con toda seguridad, no estaba con él para contar chistes. Le había dolido mucho que Ron la hubiera mentido para ir solo a la discoteca, pero más aún ver que no podía estar pendiente de ella porque ya tenía planes con otra.
'¡Hermione, vuelve a la realidad!', se dijo con decisión y sin opción de debate. 'Es el hermano de Ginny; es petulante y está muy pagado de sí mismo. ¡Ah! Y, encima, es un mentiroso. ¡No es mi tipo para nada!'.
Este nuevo sentimiento la asustaba no sólo por ser algo inesperado, sino también por Viktor. Si empezaba a sentir algo por el pelirrojo, significaba que el búlgaro no era tan importante para ella como pensaba.
'Decidídamente, hasta aquí ha llegado esto; a partir de ahora no pensaré más en Ron Weasley'.
Había estado esperando a que apareciera alguno de los dos, pero ni rastro. Ni siquiera sabía si Ted ya había hablado con Luna o no.
Al final, al ver que ninguno parecía tener intención de bajar a desayunar, cogió una última galleta y, sujetándola entre la cintura y el pantalón corto, salió del comedor. Si Winky llegase a averiguar que sacaba comida a escondidas, se enfadaría tanto que perderían la confianza que tenían la una en la otra. Por suerte, la cocinera no la vio llevarse el dulce y comérselo mientras se dirigía al piso superior, pero sí otra persona a la que tampoco le hizo mucha gracia que incumpliese las normas.
-¡Ginny! ¿Has robado comida?
-Sólo es una galleta, Dean -le aclaró la chica-. Y no digas que la he robado como si hubiera cometido un crimen. ¡Que yo pago por la comida de la resi!
-Sí, pero ya conoces las normas: no está permitido sacar comida del comedor... aunque por la profesionalidad con que lo haces, me parece que no es la primera vez que te saltas a la torera las órdenes de Winky.
-Y no será la última -remató Ginny.
Dean estaba molesto consigo mismo por el poder que tenía la pecosa sobre él. Si hubiera pillado a cualquier otro estudiante le habría cantado las cuarenta y se hubiera asegurado de que jamás se le pasase por la mente volver a llevarse comida sin permiso, pero tratándose de Ginny, sólo podía sonreír débilmente al saber que ella siempre se salía con la suya.
-Bueno, pues procura que no te pillen. Especialmente yo, que ya me estoy saltando las normas al encubrirte.
-Es que tú eres tan bueno conmigo... -La pelirroja buscó hacerle la pelota para que no tuviera en cuenta el episodio con la galleta-. Dean, sabes que eres uno de mis mejores amigos aquí, ¿verdad? Él se puso colorado, pero apenas se notó debido a su piel oscura.
-Ehh... t-tú también eres mia. O sea, quiero decir... que eres de mi... mi amiga mia -se apresuró a corregir al ver cómo podían interpretarse sus palabras-. Tú también eres mi mejor amiga, Ginny.
Ella sonrió, lo que, durante unos segundos, nubló los sentidos del ayudante de cocina.
De repente, Ginny le agarró el rostro y acercó su cara a la de él. '¡¿Va a besarme?!', Dean transpiró con incredulidad. Después de tanto tiempo buscando un momento para besarla, al final iba a ser ella la que tomaría la iniciativa y uniría sus rosados labios con los de él, que latían desesperadamente por un roce. Sin embargo, se hizo ilusiones demasiado pronto porque, en el último segundo, la pelirroja desvió la trayectoria y le dio un sonoro beso en la mejilla.
Había tenido una mala noche. Se había levantado de la cama a medianoche con una terrible sed que no le dejaba descansar a gusto. Cuando había bajado a los baños de la planta baja para beber del grifo, aprovechó a quitarse el sudor que empañaba su rostro. Pensó en lo que estaría haciendo si hubiese aceptado la invitación de su mejor amigo y se hubiera acercado a la discoteca. Probablemente tendría que aguantar cómo Ron se liaba con alguna y quedaría relegado al papel de sujetavelas. Estaba pensando en todo esto mientras volvía a su habitación cuando una sombra cruzó a su lado. Pegó un bote del susto.
-¡Luna!
-Sshhh... -le mandó callar-. No hables tan alto, Harry.
-Perdón. Es que me has asustado.
-Ya, ya... ¿no será que me has confundido con una pelirroja que yo me sé?
El chico no pudo distinguir la mirada insinuante de Luna debido a la oscuridad del pasillo, pero no hizo falta; la voz de ella era todo lo reveladora que podía ser.
-No te he confundido con nadie -dejó claro el moreno. '¿Tan evidente soy? ¿Tanto se nota que me muero por sus huesos?'.
-De todos modos, no podrías encontrártela aquí porque se ha ido a la FEVER.
Aquello fue, no un jarro de agua fría sobre Harry, sino una piscina entera. ¡¿Ginny en la FEVER?! Un volcán despertó dentro de él y amenazaba con descargar toda su impotencia sobre el primer objeto inerte que encontrase. No quería ni imaginarse a su pecosilla rodeada de sobones que la tentarían cada dos por tres. Si ya era una joven que llamaba la atención por la calle, en la discoteca era una bomba, sobre todo cuando comenzaba a bailar. Harry había tenido la oportunidad de coincidir con ella un par de veces en alguna fiesta y se le había caído la baba al verla mover las caderas.
Esto dio lugar a que, a pesar de haber saciado su sed hasta hatarse, no había podido pegar ojo pensando en lo que estaría haciendo Ginny. Tan sólo pudo rezar para que ambos hermanos Weasley se encontraran en la discoteca y que Ron la mantuviera vigilada. Aún así, eso no había sido suficiente como para poder recuperar el cansancio que su cuerpo y su mente clamaban en él.
Y, por si fuera poco, la acababa de ver, tan hermosa como siempre, sí; pero a punto de besarse con el cocinero.
Había bajado a desayunar antes de que Dobby cerrara el comedor, con las pestañas aún pegadas debido a las legañas que parecían soldadas a su piel. Entonces fue cuando vio la cabellera rojiza que tanto amaba y cómo hablaba animadamente con otro chico. Los celos fueron suficientes como para despertarle del todo. Se había intentado mantener al márgen sin quitar ojo de los dos jóvenes, pero sólo alcanzo a ver una tierna sonrisa de ella y un beso que, afortunadamente, no había ido a parar a los labios del negro.
Harry se dio cuenta de que, si quería tener algo con Ginny, tenía que ponerse las pilas rápidamente u otro se le adelantaría.
-¡Ginny!
La pelirroja se giró y vio al mejor amigo de su hermano con cara de pocos amigos.
-¿Qué pasa, Harry?
Dean miró al joven que acababa de aparecer con una mirada inyectada de rabia por haber interrumpido el momento íntimo que la pelirroja estaba teniendo con él.
-¿Nos dejas a solas, por favor? -le dijo Harry a Dean con falsa amabilidad.
El cocinero, no tuvo más remedio que marcharse con el rabo entre las piernas. Al fin y al cabo, después del beso de Ginny, tampoco le salían las palabras y sólo conseguiría quedar como un idiota delante del maldito Potter.
-Ayer, Luna me dijo que te fuiste a la FEVER... -empezó. Lo cierto es que no tenía ni idea de qué le iba a decir, sólo pretendía separarla de Thomas.
-Sí, pero estuvimos poco tiempo...
Aquello le gustó más al moreno.
-¿No había buena música?
-No es eso. Es que nos encontramos con el idiota de mi hermano...
'Gracias', rezó interiormente al ver que sus plegarias nocturnas habían sido cumplidas.
-Míralo por el lado bueno. Así estarás más descansada este fin de semana.
-Pues sí, y lo necesito porque el lunes empiezo las prácticas de enfermería. Lunes y miércoles -recordó. Esto le hizo caer en la cuenta de que todavía no había encontrado la forma de llegar hasta el hospital.
-¿Empiezas ya? -dijo Harry sorprendido. Le parecía demasiado pronto-. Estarás muy ilusionada.
A Ginny le sorprendió que el chico intuyera lo importante que eran para ella esas prácticas, así que decidió arriesgarse.
-El problema es que no tengo forma de llegar hasta Liverpool, que es donde hago las prácticas.
Harry vio la oportunidad de su vida presentándose ante sus ojos.
-Podría llevarte yo -dejó caer como quien no quiere la cosa-. Iríamos en mi coche y también te traería de vuelta. Mis tíos viven allí; podría estar en su casa las horas que tú estés en el hospital.
A la chica se le iluminó el rostro tal y como al moreno le gustaba.
-¿En serio? ¿Harías eso por mi?
Harry se contuvo de decirle que por ella haría eso y mucho más, así que se limitó a asentir con la cabeza. Ginny estaba a punto de abrazarle cuando un huracán rubio llegó hasta donde estaba ella y le cortó el rollo.
-¡Ginebra Weasley!
-¡Luna! ¡Contigo quería yo hablar! -comentó la pelirroja deshaciéndose de sus intenciones de abrazar a Harry.
-Bueno, Ginny... -dijo Harry viendo que sobraba- tengo que ir a desayunar antes de que me cierren el comedor.
-Hasta luego, Harry. -El chico se marchó esperando que realmente ese 'hasta luego' se cumpliera antes de lo pensado.
-¿Cómo que conmigo querías hablar? -Luna retomó la conversación una vez que desapareció el chico-. Más bien dirás que Lupin quería hablarme.
Ginny abrió mucho los ojos.
-¿Te ha contado lo que pasó anoche?
-No; me ha contado lo que vio, que es muy distinto.
La Weasley entendió que Luna no estaba por la labor de creer a un desconocido.
-Al parecer sois muy amigos -comentó la rubia.
-¡No es lo que piensas! ¡Yo no le he pedido que se invente nada contra Neville! -Por la cara que ponía la rubia, no se estaba tragando ninguna de las palabras de su amiga-. ¡Luna, por favor, créeme! Es cierto que tu novio no me cae especialmente bien, pero te juro que yo no le he pedido a Ted que te cuente una mentira.
Luna pareció meditarlo unos segundos.
Al final alzó la cabeza para mirar a la cara a su compañera.
-No puedo creerte, lo siento.
¡¡Wolas!!! :D
Este capítulo es totalmente sentimental porque todo gira en torno a las pasiones entre los personajes, y aún así, no me acaba de convencer el resultado... hay partes del capítulo que no me gustan cómo han quedado, pero así a salido jajajaja
Tengo que advertir que el próximo capítulo a lo mejor se os hace un poco chapa porque, aunque es interesante y necesario para la trama, no hay ni un sólo diálogo, por tanto sólo leeréis párrafos y más párrafos :S Aún así, eso no es lo habitual, todo lo contrario; constituye una excepción y prometo hacerlo sólo cuando sea estrictamente necesario.
¡Ah! como yo también estoy de vacaciones, a lo mejor me voy al pueblo inesperadamente de un día para otro y allí no tengo Internet, por lo que, en principio, actualizo martes y viernes, pero si alguno de esos días no actualizo, puede que sea porque tengo Internet averiado, porque la página de Potterfics no funciona, o porque me he ido al pueblo...
¡un besazo enorme!! ^^