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'Hermitage Road' — capítulo 19
Había intentado acercarse a Ron para felicitarle personalmente, pero debía estar muy solicitado o muy cansado después del partido de tenis porque no lo había visto desde que había abandonado las gradas, donde había visto la victoria del pelirrojo.
'Hermione, ¡concéntrate!', le gritó su voz interior mucho más sensata que ella. 'Ahora no puedes permitirte pensar en algo que no sea la competición de taekwondo'.
Como si fuera posible olvidarla. La lucha empezaba en quince minutos. Estaba esperando a que alguien acudiera a avisarla para entrar en el cuadrilátero. Ya tenía puesto el peto protector (o como decía su entrenador, el hogu), el casco, el protector dental, los guantes, las espinilleras, los protectores para brazos y piernas y, por supuesto, el dobok necesario para competir, que se lo ataba con un cinturón color sangre. El color, en el caso de estos encuentros universitarios, no indicaba el nivel de aprendizaje de quien lo llevaba encima, sino la universidad a la que representaba: azul para Cambridge, verde si era Oxford y rojo para Chester.
-Hermione Granger, te toca salir. -Una mujer con los pelos alborotados y gafas descomunales entró en el vestuario leyendo un cuaderno en el que tenía apuntados los nombres de las participantes. En la bata de científica loca se podían leer las palabras 'Prof. Trelawney', con letras bordadas en hilo marrón. La chica no conocía a esa profesora, pero dio por sentado que pertenecía a su universidad.
Cogió aire profundamente y se dejó guiar por la mujer, quien la condujo por estrechos pasillos subterráneos en deplorable estado de conservación, apenas iluminados.
En cuanto llegó al cuadrilátero, comprendió que acababa de pasar por la parte más deficiente del edificio porque la zona dedicada al público y al espectáculo no tenía nada que ver con todo lo anterior. Las gradas se elevaban varios metros sobre el suelo desplegando una muestra de la mayor modernidad gracias a butacas con mini-pantallas incorporadas para seguir al milímetro las competiciones. En cuanto a la zona de combate, era sencilla, pero bien iluminada. Más de doce focos apuntaban directamente al centro, de suelo antideslizante para evitar las caídas de los jugadores o, en este caso, competidoras.
La luz de un potente foco le dañó la vista después de haber tenido que pasar más de una hora con el parco alumbrado de los vestuarios. Lo primero que vio fue el abucheo de la mitad frontal de la grada, claramente partidarios de la rival contraria. Por suerte, aplausos y vítores tras de sí le hicieron comprender que la otra mitad que quedaba detrás de ella la apoyaba y queria que saliera vencedora del encuentro. Quería girarse y comprobar si Ron habría acudido a verla, pero no se atrevió por miedo a no encontrarle y que su moral se hundiese más de lo que ya estaba.
Una sombra se alzó junto a una salida contigua y una joven bastante más alta y hermosa que ella apareció con todo el equipaje encima y su dobok amarrado con una tira azul. 'Cambridge', adivinó Hermione. También se percató de que la rubia que tenía enfrente, parecía mucho más mayor que ella, lo que no era para nada justo porque deberían de poder competir en igualdad de condiciones, pero supuso, acertadamente, que no tenía ni voz ni voto en aquellos instantes.
"Señoras y señores, bienvenidos al cuarto torneo de taekwondo de este trigésimo cuarto Encuentro Deportivo del Triángulo Universitario. Hoy se enfrentarán la universidad de Cambridge, representada por la señorita Fleur de la Cour, y la universidad de Chester, defendida por la señorita Hermione Granger".
Al anuncio de cada centro de estudios por el altavoz, los partidarios de un campus y del otro aplaudieron intensamente intentando transmitir a sus deportistas todo el apoyo necesario para que se hicieran con la medalla.
El entrenador que había enseñado un par de técnicas a Hermione ('y también a Fleur', dedujo la chica, ya que la rubia saludó al coreano con una sonrisa melosa) hizo un gesto para que las chicas se saludaran protocolariamente. Se colocó frente a Fleur, en medio del cuadrilátero, y ambas se inclinaron la una a la otra. Mientras que Hermione estaba que se moría de vergüenza al no dominar apenas nada de taekwondo, Fleur la sonreía con una sonrisa autosuficiente que provocó en su contrincante un repentino sentimiento de repulsión total.
A la señal del coreano, sonó un pitido ensordecedor y comenzó la competición.
A Hermione no le dio tiempo ni de reponerse del sonido, ni de colocarse en posición de defensa. Un golpe en el vientre la asaltó, y para cuando se quiso dar cuenta, su oponente lanzaba una sonrisa triunfadora por la patada en el estómago que acababa de regalarle. Un punto para Cambrige.
Hermione sólo tenía cuatro minutos y medio para superar en número de puntos a Fleur, pero lo tenía muy difícil. La rubia de pelo sedoso ya se había dado cuenta de la inexperiencia de su rival y, aunque ella tampoco era ninguna experta, no iba dejar que una niñata la dejase en ridículo.
Sin apenas tiempo para defenderse, Fleur enfocó una patada directa a la cabeza de Hermione, pero ésta consiguió evitarla y aprovechó para golpear a la rubia en el peto. Sin embargo, el entrenador rechazó el punto que le correspondía por no haber pegado con fuerza, lo que encabritó a Hermione. '¡Pero, ¿qué fuerza ni qué niño muerto?!, le daban ganas de gritar, '¡encima de que trato de no hacerla daño, ¿quien lo ha hecho mal soy yo?!'. Decidió que, en los cuatro minutos que quedaban, pegaría patadas y puñetazos con toda la fuerza del mundo, para ganar, sí; pero también para borrar la sonrisa idiota que Fleur no dejaba de mostrar.
Las dos chicas volvieron a la carga. Empezaron a dar rodeos sin soltarse la mirada. La primera en atacar fue Hermione, quien trató de alcanzar de una patada la cabeza de Fleur, pero ésta era tan alta que no llegó, y la rubia aprovechó el momento en el que Hermione se volvía a poner en posición de defensa para asestarle un puntapié la zona abdominal. Otro punto para Cambridge.
Se acercaba el final del primer minuto y medio de combate y Fleur ya había vuelto a la carga, con dos puntos a su favor. La rubia trató de asestar una patada en el peto de su rival haciendo un giro complicado que, en caso de que le hubiera salido bien, le habría supuesto otros dos puntos para su universidad; no obstante, Hermione esquivó la patada y Fleur se quedó girando hasta que no controló el giro y cayó al suelo. Le pusieron un kyongo, es decir, una penalización leve que, teniendo el expediente limpio de momento, sólo significó un aviso que debía tener en cuenta.
Se levantó rápidamente y volvió a la carga. Decidió no volver a realizar técnicas que no dominaba del todo y dedicarse a lo que se le daba bien: las patadas y puños en tórax y cabeza.
Hermione pretendió colar un puño en el peto de la joven, pero la rubia lo esquivó y, de rebote, consiguió pegar la tercera patada, esta vez cerca de las costillas derechas. Un tanto más se sumó al puntaje de la universidad del oeste.
Todavía regocijándose en la victoria, Fleur se descuidó un momento que Hermione aprovechó para darle una patada en el casco que protegía su cabeza gacha. La grada de Chester rugió cuando el entrenador otorgó tres puntos a Hermione por la hazaña, justo cuando un pitido indicó que la primera ronda se había acabado y que en cinco minutos empezaría la segunda.
Las jugadoras se retiraron a un lado del cuadrilátero para tomar una bebida isotónica y para replantearse el combate.
'Tres a tres'. Hermione pensaba en la puntuación. En aquellos momentos, no le parecía tan imposible ganar como había pensado al comienzo de la competición. 'Con un poco de suerte, y aprovechando algún momento de despiste de Fleur, le encasqueto otra patada en la cabeza. Sólo tengo que conseguir que ella me pegue lo menos posible y no será tan difícil'. Pero era más fácil decirlo que hacerlo, y más con una Fleur que se había sentido como si le hubiese caído un cubo de agua fría al acabar la ronda: de verse ganando tres a cero, ahora estaban empatadas y, encima, tenía una penalización.
Fleur volvió a mirar a su contrincante pensando en que le había parecido más tonta e inocente de lo que era en realidad. Una chispa de intuición apareció en sus ojos y Fleur hizo memoria.
-¡Oye! -La rubia llamó a su rival-. ¿No nos hemos visto antes tú y yo?
Hermione pensó que la estaba tomando el pelo, pero decidió seguir su juego.
-Pues sí, acabamos de pelearnos aquí mismo.
-¿Me tomas pog imbécil? -dijo con la cara descompuesta- ¡Me gefegía a antes de vegnos aquí!
Hermione, viendo que había metido la pata, intentó hacer memoria. Un ligero retazo de luces y gritos sobresalió entre sus recuerdos al inspeccionar con detenimiento el rostro de Fleur.
'¡La chica de la gala de inauguración!; ¡aquella que me confundió con una amiga!'.
-Estábamos sentadas al lado en el Estadio Wilson -recordó Hermione. Mas cuando se volvió no encontró a nadie hablando con ella. Fleur ya estaba dentro del cuadrilátero calentando los músculos. Hermione imitó su ejemplo y volvió al campo de batalla, un poco molesta por la actitud de su rival. Justo antes de que el entrenador las instase a repetir el saludo y empezar la segunda ronda, Hermione vio cómo su contrincante cogía uno de los pins que llevaban escrito 'Cambridge's the best' (muy populares entre sus estudiantes) y lo besaba con fuerza.
Era de las cosas más estúpidas que había visto hacer en mucho tiempo.
Después del saludo reglamentario, sonó la bocina que daba comienzo a la segunda ronda.
Hermione estaba más positiva que nunca con el encuentro y, por ello, se lanzó con ganas contra su adversaria. Hizo varios amagos de puñetazo en el peto, pero antes de que verdaderamente llevara a cabo cualquiera de ellos, Fleur le dio una patada sobre el corazón con una rapidez extrema y, sin dar tiempo a que se recuperara, se impulsó con el cuerpo mientras se equilibraba sobre una pierna mientras, con la otra, cruzaba el peto de Hermione de izquierda a derecha, pero sin llegar a derrumbar a la chica. El público se quedo en silencio esperando la resolución del entrenador, aunque se preveía una lluvia de puntos.
-Un punto por la patada en el peto y otros dos por el mondolio -fue la resolución del coreano, que ya actualizaba el letrero donde aparecían las puntuaciones de ambas jugadoras: "Chester 3 - Cambridge 6".
Hermione quedó devastada al comprobar que en poco más de medio minuto, Fleur había conseguido doblar su puntuación, haciéndola bastante inalcanzable. De todos modos, Hermione no era una persona que se rindiera fácilmente y ya había demostrado que podía conseguir tres puntos de un sólo golpe. Sin embargo, ninguna de las dos chicas anotó ningún punto para sus respectivas universidades en el minuto que quedó de ronda. Hermione intentaba atacar a Fleur, pero la rubia, sabiéndose ganadora si mantenía la puntuación intocable, sólo realizaba técnicas deensivas y movimientos para esquivar los golpes que mantuvieron a Hermione dando vueltas por el cuadrilátero sin anotar ningún tanto más.
Pocos segundos antes de que el entrenador diese por finalizada la segunda ronda, cuando Hermione notaba cómo le empezaban a flaquear las fuerzas, Fleur empezó a provocarla.
-¿Ya estás cansada? -sonreía malvadamente.
Al principio, Hermione estuvo tentada de contestarla, pero se acabó dando cuenta de que no merecía la pena seguirle el juego; principalmente porque todavía estaban compitendo.
-Sabes que no tienes nada que haceg contga mi, ¿vegdad?
-...
-Es una pena que los de Chesteg no ganéis ni un mísego combate de taekwondo. Pgobablemente no te pegmitan volveg a pgesentagte el año que viene pogque no eges capaz ni de dagme una patada en la piegna, que pagece que es lo único a tu alcance.
Sonó el pitido de final de ronda, pero Hermione no lo oyó por la rabia acumulada.
-Conque no, ¿eh? -Se acercó hasta la rubia, que ya la esperaba fuera del cuadrilátero con una de sus sonrisas irritantes. La patada en la espinilla le dolió más a Hermione que a Fleur porque ésta no se había quitado las espinilleras, pero el dolor no fue lo peor. La cara del entrenador lo decía todo: se había saltado las normas del combate y, por ello, sería penalizada duramente, aunque no se haría público el veredicto hasta que no comenzara la tercera y última ronda porque, oficialmente, se encontraban en tiempo de descanso.
Hermione se sentía muy mal. Por una parte, no podía creer cómo había podido incumplir las normas, cuando era lo único que le había quedado claro del taekwondo. Además, se reprochaba así misma el haber caído tan fácilmente en la provocación de Fleur que, por la mirada brillante que lucía, se notaba a distancia que había conseguido lo que pretendía. Ni siquiera había pensado en acusarla de molestar porque estaba segura de que eso era algo habitual en los combates y, además, lo que había hecho no tenía justificación posible. Era mucho peor que insultar a una persona. Aún así, lo que más le pesaba de todo no eran las normas o Fleur, sino el hecho de haber perdido los estribos de tal forma que no había dudado ni un momento en agredir a la rubia, incluso aunque ella estuviese protegida y acabasen de liarse a tortazos en el minuto y medio anterior. Jamás pensó que podría intentar hacer daño físico a nadie (claro, que esto no se aplicaba en el taekwondo, donde ése era precisamente el objetivo). 'Debe ser el cansancio acumulado', se quería convencer a sí misma. Estaba tan desconcertada por su actitud que ni se preocupaba de la sanción que le pondría el entrenador. Ni siquiera le importaba; tenía claro que había perdido el combate hacía mucho tiempo atrás. Además, si antes necesitaba obtener el doble de puntos para empatar con Fleur, ahora tenía que sumar la sanción a todo ello.
Esa actitud desolada también se hizo notar entre el público: quienes la apoyaban estaban cabizbajos, incapaces de creer que fueran a perder porque a la jugadora se le había ido la situación de las manos; por su parte, los estudiantes de Cambridge estaban que se subían por las paredes de lo contentos que se sentían. Sus gritos de triunfo sonaban como si fueran mayoría en la sala cuando, en realidad, siempre la universidad anfitriona era quien contaba con la mayor afluencia de gente por motivos obvios de distancia y alojamiento.
Habían pasado los cinco minutos de descanso y Hermione seguía en la misma posición que cuando el entrenador le había anunciado que la sancionarían. Fleur, por su parte, había aprovechado para refrescarse, besar su chapita de la suerte y saludar a las gradas.
Obligaron a las dos chicas a regresar al cuadrilátero para empezar la ronda definitiva. Antes siquiera de que se saludaran (sin ganas por parte de ninguna; pero así era el reglamento), volvieron a ponerse en funcionamiento los altavoces de la sala.
"Señoras y señores, debido al desacato de las normas oficiales de taekwondo cometidas por la señorita Hermione Granger, se le aplican las siguientes penalizaciones: se considera responsable de realizar una infracción *kamchong,*por lo que se le sustraerá un punto de su total acumulado debido a su ataque al oponente fuera del tiempo de combate. Además, será penalizada con un kyongopor haber golpeado por debajo de la cintura." Automáticamente, la pantalla digital que mostraba las puntuaciones cambió para determinar la realidad de la competición: "Chester 2 - Cambridge 6". Ambas deportistas tenían una penalización kyongo que, en caso de una segunda penalización, podría tener consecuencias más graves que un simple aviso.
Acto seguido del anuncio y después de que los nervios en las gradas se hubieron clamado lo suficiente (los de Cambridge estaban eufóricos y los de Chester, indignados), las dos chicas se colocaron frente a frente y, por tercera vez, Hermione tuvo que soportar la desagradable sonrisa de Fleur tatuada en su nuca mientras la saludaba. La rubia pretendía continuar con la táctica defensiva durante el último minuto y medio de competición, mientras que Hermione tenía que ir a por todas. O eso haría si tuviera la moral lo suficientemente alta como para luchar por la victoria. Pero no la tenía; de hecho, Hermione había renunciado a la gloria reservada a los ganadores desde que se le había soltado la rabia y la pierna ante las provocaciones de su rival. Ante el deplorable espectáculo que ofrecía Hermione, Fleur se atrevió a atacar con un gancho que fue a parar cerca del cuello de su oponente. Fleur se anotó otro punto mientras sus compañeros de universidad la aplaudían como locos. El calor de las gradas la animó y plantó una gran patada por encima de la cadera de Hermione, lo que supuso el octavo punto para Cambridge. Su rival se dejaba llevar con la mirada perdida, ajena a los comentarios de sus compañeros y estudiantes de Chester, que la instaban a que espabilara.
-¿Qué te pasa, pelo escoba? -se burló la francesa-. ¿Has compgendido que voy a ganag y no sopogtas la humillación?
Hermione no respondió a la burla; se había prometido no volver a ceder ante provocaciones facilonas, y menos frente a Fleur, que ya la había engañado con anterioridad. La rubia continuó vejándola intentando hundir su moral aún más de lo que ya estaba. El clamor de su público, que pedía ver puñetazos y patadas, la devolvió a la realidad.
-¡Pégame! -insistió Fleur-. ¡Intenta ponegme la mano encima, so legda!
Pero esta vez no fue Hermione quien sucumbió a las provocaciones de la rubia, sino que fue la propia Fleur quien dejó que la ira se apoderase de ella y, sin previo aviso, arreó un empujón a su contrincante.
El pitido del entrenador sonó en los oídos de Fleur como si fueran las trompetas del día del juicio final. Acababa de infringir una norma y sería sancionada. Rezaba porque no le quitaran puntos; sería bochornoso perder la competición por no haberse sabido controlar frente a su estúpida oponente.
El entrenador determinó que empujar al adversario era un kyongoque, unido a la penalización acumulada durante la primera ronda, se convertía directamente en una reducción inmediata de un punto. Los estudiantes que habían acudido al recinto en apoyo a la francesa protestaron como si la vida les fuera en ello, pero el coreano fue contundente en su decisión: Fleur había transgredido las normas y debía ser sancionada por ello. Era lo justo.
Cuando se retomó el combate, quedaban apenas veinte segundos para que se dictara el final. Una Hermione agotada física y moralmente, esperaba que Fleur le propinase un puntapié que la hiciera recuperar el punto que el entrenador le acaba de quitar, pero aunque ésa era la intención de la rubia, la bocina marcó el final del combate antes de que Fleur pudiera dar la patada final.
El público de Cambridde rugió orgulloso mientras veía cómo los de Chester abandonaban rápidamente el edificio, cabizbajos.
Hermione no quiso quedarse a ver cómo Fleur recogía orgullosa la medalla que le correspondía. Con el rostro húmedo y cubierto por las lágrimas, abandonó el cuadrilátero; no sin antes echar un último vistazo a la pantalla que reflejaba la puntuación final y su primera derrota:
"Chester 2 - Cambridge 7"
¡¡Hola, lectorcitos de mi alma!! XD
Pido mil disculpas por todos los errores que pueda haber en cuanto a la competición de taekwondo porque no soy ninguna experta y confieso que ha sido mi primer acercamiento a ese deporte.
¡Os dejo a vosotros decidir quién de las dos (Fleur o Hermione) ha sido la rival dura de roer! jajaja
Para los incondicionales de Draco, tengo una buena noticia: ¡el próximo capítulo está dedicado íntegramente a nuestro rubio platino favorito! :D (aunque advierto que no es un capítulo agradable).
Y ahora la mala noticia: la semana que viene empiezo la universidad (:S) y, por eso, éste es el último martes que actualizaré. A partir de ahora subiré un capítulo por semana; los viernes, en principio.
¡Muchos besos! ^^