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'Hermitage Road' — capítulo 22
DIEZ, NUEVE, OCHO, SIETE,
SEIS, CINCO, CUATRO,
TRES, DOS, UNO...
¡FELIZ AÑO 2010! -Inglaterra se sumió en el caos de la celebración tras las campanadas que cada año desencadenaban una cuenta atrás apabullante.
-¡Feliz 2010, Hermione! -Ginny se abalanzó sobre su amiga y la cubrió de besos y abrazos. La euforia de esa noche tan especial, unida al alcohol y a las luces de la verbena, hacían que la pelirroja estuviese más alegre que nunca, casi tanto como cuando Luna y ella se trataban como hermanas.
-¡Igualmente, Ginny! -respondió con la misma efusividad.
Otros compañeros y amigos que se cruzaron con ellas entre la marea de felicitaciones que asolaban Strawberry Fields les proporcionaron muestras de cariño y alegría que fueron acogidas con una gran sonrisa por parte de las dos jóvenes. Ambas muchachas saludaron a Rolf, quien sonrió con complicidad a Hermione mientras devoraba un gran pedazo de *pudding cake,*así como a Ted y Theo que, después de felicitarlas, se alejaron agarrados de la mano.
Tras los primeros diez minutos del nuevo año, en los que los buenos deseos para los próximos tresciento sesenta y cinco días se concedían cara a cara, se sucedieron otros veinte en los que las líneas telefónicas del país quedaron colapsadas; algo inevitable teniendo en cuenta que la totalidad de los estudiantes que se encontraban aquella noche en la explanada sostenían en la mano sus móviles y Blackberrys donde leían los mensajes que acababan de recibir o, en su defecto, enviaban palabras cariñosas y festivas a familiares y amigos.
'Bip, bip'. El teléfono móvil de la chica Weasley vibró acompañado de una musiquilla moderna.
-Me están llamando. Voy a alejarme un poco del griterío y en seguida vuelvo, ¿vale?
Hermione asintió diciéndole mediante señas que no se movería.
Ingénua de ella; en cuanto Ginny desapareció entre la gente, unos fuertes brazos tiraron de los suyos y la condujeron rápidamente hasta un rincón apartado.
-¡Viktor, ¿qué haces?! -se quejó Hermione, quien no había recibido de buen gusto que su compañero la hubiese arrastrado como si de un saco de patatas se tratase.
-Lo siento. ¿Te he hecho daño? -preguntó él con preocupación sincera en el rostro.
-No, no pasa nada -rectificó la chica al ver el arrepentimiento sincero en los ojos de Krum-. ¿Qué quieres?
A Viktor no le hizo ninguna gracia el tono rudo y frío con el que la joven le hablaba, pero eso no le impidió llevar a cabo el plan que había elaborado una semana atrás.
-¿Rrrrecuerrrdas aquel día en clase, hace un mes y medio, cuando te prrregunté si querías irrr conmigo al parrrque de atrrracciones?
Hermione trató de hacer memoria, pero lo único que recordaba por aquella fecha era el accidente de Ron, así que movió la cabeza negativamente. Viktor no desesperó.
-Estábamos en clase de Binns y nos acababa de explicarrr lo de los encuentrrros deporrrtivos... -La chica seguía sin acordarse de ello. Viktor buscó algún detalle que fuese más alusivo-. ¡Fue el mismo día en el que te avisaron de que al pelo zanahoria ése se lo había llevado un coche por delante!
La chica se quedó horrorizada por la manera frívola que tenía el joven de describir el accidente de Ron; una desgracia que había sido muy dramática para ella. Claro que Hermione no tenía ni idea de los celos que experimentaba su amigo cada vez que la oía hablar del chico Weasley.
-¡'El del pelo zanahoria ése' tiene nombre! -Sentía que estaba perdiendo la paciencia. Su charla con Viktor no la llevaba a ninguna parte y, además, lo más probable era que Ginny la estuviera buscando desesperada-. Mira, Viktor; dime de una vez qué es lo que quieres o déjame marchar, pero no me líes más.
Él agachó la cabeza avergonzado, como un perro que se acobarda ante su amo.
-Perrrdóname, Herrrmione. Tienes rrrazón, te estoy volviendo loca -Viktor se percató del sentido en el que podían ser interpretadas sus palabras y se apresuró a aclarar el malentendido-. Me rrrefiero a que te estoy confundiendo...
-Al grano, Viktor -le recordó la chica.
-Tú no lo rrrecuerrdas, pero ese día me dijiste que vendrías conmigo al parrrrque de atrrracciones -insistió-y, aunque después todo se desmadró porrrque el herrrmano de la pelirrrroja acabó en el hospital, el plan sigue en pie.
Hermione abrió mucho los ojos. '¿Me está proponiendo una cita ahora? ¿Ésa es la cosa tan importante que tenía que decirme?'. Krum debió intuir lo que estaba pensando la chica porque se apresuró a aclarar sus palabras.
-¡No, no! ¡No es lo que estás pensando! -Se rascó la nuca avergonzadamente- Prrrobablemente no sea el momento ni el lugar para decirrrte esto, pero...
-No, no lo es -cortó Hermione cansada de tantos rodeos.
-¡Es que necesito poderrr quedarrrr contigo para decirrrte algo muy imporrrtante para mi! -casi gritó desesperado.
Ella se quedó de piedra por la efusividad de sus palabras, que la intrigaron momentáneamente mientras dudaba si su amigo la estaba tomando el pelo o si realmente tenía un motivo de peso para soltarle aquel rollo interminable.
-¿Y no me lo puedes contar aquí? -propuso Hermione, aunque ya sabía de antemano que el día de Año Nuevo, rodeada de estudiantes borrachos, no era el lugar ideal para hablar de nada.
Viktor pareció tomar una resolución improvisada y, tirando por la borda todos los planes que tanto tiempo había estado ideando, agarró a Hermione por los hombros y la aproximó hacia sí mismo con un ímpetu derivado del nerviosismo. Para cuando la chica pudiese reaccionar (para bien o para mal), ya tendría sus labios apresados por la boca ardiente del búlgaro. Por suerte para ella y por desgracia para Viktor, alguien agarró al chico por el cuello de su gabardina y lo separó sin remordimientos justo antes de que Krum pudiera llevar a cabo sus intenciones. Éste se giró para descubrir quién había osado interrumpirle, pero no tuvo que hacer mucho esfuerzo porque la misma mano le colocó frente a frente y, retorciendo su abrigo unicolor le inmovilizó ante la mirada hipnótica de Hermione, quien ya había reconocido al extraño y le miraba como en trance.
-¿Pero qué coño..? -farfulló el búlgaro.
-Ni se te ocurra volver a abalanzarte sobre ella, ¿está claro? -le amenazó el muchacho que le tenía preso.
'¡Pelo zanahoria!', reconoció Viktor a su agresor. Miró a Hermione suplicante para que ella intermediase por los dos, pero la chica estaba como ida ante la visión de Ron.
-¡¿ESTÁ CLARO?! -repitió el pelirrojo vehementemente con ligeros síntomas de embriaguez.
Krum no podía más que asentir sumisamente si quería librarse de las esposas que ejercían los fuertes brazos de su enemigo, quien había utilizado la mano que le quedara para doblar un brazo de Viktor en una poderosa llave de yudo de la que se le hacía imposible escapar.
Ron, en un momento de lucidez en el que los efectos del alcohol no fueron tan acuciantes, soltó poco a poco al muchacho hasta liberarlo completamente. Estaba a punto de pedirle perdón, pero el chico se marchó rápidamente sin mirar atrás ni una sola vez.
Hermione había contemplado la tensa escena que habían protagonizado los dos hombres que más quería en el mundo, uno en términos amistosos y el otro... bueno, lo que le ocurría con el Weasley era más de lo que podía explicar.
La reacción de Viktor no era del todo lo que había previsto; siempre pensó que un chico con un aspecto físico tan férreo sería capaz de hacer frente a cualquiera y de defenderla de toda amenaza, sin embargo, el búlgaro no sólo no había sabido reaccionar ante la aparición de Ron, si no que también la acababa de dejar sola y desprotegida. Ella ya sabía que no tenía nada que temer, pero aún así, no le había parecido muy caballeroso el poco interés que había demostrado su compañero de clase en comprobar si se encontraba bien antes de irse.
De todos modos, no era momento de lamentarse, si no de espabilar, puesto que tenía al chico de sus sueños frente a ella; y estaban solos; y él se había enfrentado a Viktor cuando la había intentado besar.
-¿Estás bien? -preguntó Ron con delicadeza, notando que el efecto de las bebidas remitía poco a poco.
-Yo sí, pero el que no debe estar nada bien es Viktor -dijo duramente Hermione-. ¡Le has tratado como si fuera un delincuente que estuviera atracándome!
-Te he librado de ese pesado, ¿y así me lo agradeces? -El chico no podía dar crédito a las palabras acusadoras de la estudiante.
Hermione, sin embargo, obvió el comentario de Ron y reparó en un detalle más importante.
-¿Cómo me has encontrado? -quiso saber de inmediato.
-Hace unos minutos he llamado al móvil de Ginny y ella me ha dicho dónde estabas, pero como no te encontraba, he empezado a dar vueltas hasta que te he visto... ¡y menos mal que he llegado a tiempo!
-¿A tiempo? -repitió Hermione.
-Poco más y te besa sin tu consentimiento... ¡y vete tú a saber hasta dónde habría llegado ese tipo! -comentó con alarmismo el pelirrojo-. Menos mal que estaba yo por allí...
-¡Viktor es mi amigo y jamás me pondría la mano encima en ningún sentido!
-¡Por favor, Hermione! -Ron le pidió un poco de razonamiento-. ¡Es un tío! ¡Y los tíos vamos siempre a lo que vamos!
La chica entrecerró los ojos incrédulamente.
-Que tú seas un asqueroso que sólo busca una chica con quien pasar la noche, no significa que los demás sean iguales. -Ella le dio la espalda al pecoso y se puso a andar con decisión para regresar con Ginny, quien, probablemente, ya estaría echando humo.
-¡Hermione, espera!
-¡Déjame en paz, Ron! -A la chica le daba mucha pena tener que separarse de ese joven que le gustaba tantísimo, pero no estaba dispuesta a escuchar más idioteces. 'Me he enamorado de un capullo; ¡qué imbécil soy!'.
-¡Hermione, por favor, escucha! -suplicó él-. No era mi intención insultar o lo que sea a ese tío, lo siento si te he molestado.
La chica no se amedrentó ante las palabras del pelirrojo y apresuró el paso. Estaba segura de que el arrepentimiento del muchacho no era sincero, así que no se merecía su perdón.
-¡Te vi en el partido de tenis! -oyó a lo lejos. Se detuvo de pronto, no sólo por la sorpresa de haber sido reconocida, sino al recordar que ella había puesto una excusa en su día para ausentarse de los entrenamientos de vela y poder ver competir a Ron, y si él contaba la verdad, lo más probable era que la descalificasen y que no pudiera participar en la final.
Esperó a que el chico se aproximase a ella y, después, le hizo frente.
-Si pretendes que me expulsen de los encuentros deportivos, sólo tienes que correr a chivarte a cualquier profesor. -Hermione le puso las cosas fáciles-. No te lo voy a impedir.
-Pero, ¿de qué estás hablando? -dijo extrañado Ron-. ¡Yo sólo quería darte las gracias por haber estado en las gradas!
-¿Qué? -soltó muy extrañada ella.
-Estoy convencido de que gracias a ti pude ganar ese partido -insistió cogiéndola de las manos.
-¿Qué dices, Ron? -inquirió la chica, que se había percatado del gesto cariñoso del muchacho, pero que hizo como si no se hubiera dado cuenta- Ganaste porque eras mejor que el rival; ya está, no hay más misterio.
-¡No! Yo estaba totalmente hundido, y fue verte a ti y recobrar las energías. ¡Fue algo milagroso!
Los ojos de él brillaban de emoción al recordar el partido; las mejillas de ella se habían tornado carmines por los eufóricos halagos de Ron.
-Y sé que tú me viste. Nos miramos a los ojos aquella mañana,... como ahora.
Se miraron largamente sintiendo que la realidad en torno a ellos desaparecía como por arte de magia. Parecía que una energía incolora les impulsaba a acercarse más y más. Hermione sintió un impulso de refugiarse en los brazos del pelirrojo y, éste, a su vez, tuvo unos deseos irrefenables de abrazarla y no soltarla jamás. Sin embargo, apenas se aproximaron unos milímetros el uno al otro.
Tras unos segundos que les parecieron horas, fueron tomando conciencia de que se encontraban en medio de una pradera, rodeados de jóvenes que celebraban el Año Nuevo entre bebidas, serpentinas y matasuegras. Hermione parpadeó un momento y volvió a la realidad. Se acordó de Ginny, sola entre el gentío, y se dio cuenta de lo que había pasado, lo que no había pasado y lo que podría pasar, pero no pasaba. Y le sobrevino el horror por haberse dejado llevar como una niñata enamorada.
Se soltó bruscamente de las manos de Ron y echó a correr en busca de su amiga.
El Weasley, al ver que la muchacha se alejaba de él, salió de su trance particular y, tratando de arrinconar en un lado de su mente y su corazón todo aquello que había sentido, salió en pos de ella. Adelantó un brazo para alcanzarla y lo consiguió cuando un par de chicas muy borrachas interrumpieron la carrera de Hermione para desearla un feliz año.
La joven sintió que sufría un deja vú cuando Ron la volteó y acercó su rostro al suyo. Era una situación muy parecida a cuando Viktor había intentado besarla. La diferencia fundamental, además del contraste físico y de caracteres de ambos jóvenes, radicaba en que el búlgaro la había tenido sujeta por los hombros, mientras que Ron la tenía presa gracias a un brazo que rodeaba su cintura y otro que se apoyaba en su mejilla y hacía que sus labios se aproximasen a los de él inevitablemente.
Quería dejarse llevar, no quería pensar en nada; deseaba probar el sabor de Ron y que él probase el de ella. En lo más profundo de su ser, anhelaba que un beso fuese la llave que abría la puerta de una futura relación seria con él, a pesar de saber inconscientemente que el pelirrojo amaba la soltería y la libertad por encima de todo. Sin embargo, había algo que la echaba para atrás irremediablemente: no estaba segura del motivo por el que Ron la quería besar. '¿Realmente me quiere o sólo le gusto?', le pasó con fugacidad por la mente. '¿Soy un rollo de una noche para él, una amiga con derecho a roce, o esto es una declaración de amor?'.
Y de pronto, pareció entenderlo.
Abrió los ojos que había entrecerrado para recibir con más placer el beso de Ron y, al ver que éste sí que parecía totalmente entregado al acto y que ya tenía los párpados totalmente echados, frenó sus intenciones cubriendo ligeramente la boca curvada del chico con los dedos. Él, al sentir que bajo sus labios no estaba la sugerente boca de Hermione, se despertó bruscamente. La miró con ojos interrogantes; jamás le habían rechazado.
-Estás bebido y no mides tus actos -comentó la chica-. Yo sólo quiero que me beses el día en que realmente sepas que sientes algo por mi. Algo sincero e imprescindible en tu vida -puntualizó Hermione antes de separarse de un Ron atontado y marchar junto a otra cabellera rojiza a la que, minutos más tarde, se le pasaría el enfado acumulado.
Al fin y al cabo, seguía siendo Año Nuevo.
¡¡Hola, holita!! :D
Creo que mucha gente estaba esperando un capítulo como éste, en el que las pasiones y los sentimientos se liberan y se suceden las cosas una detrás de otra sin contener nada.
La verdad es que Viktor y Ron están luchando con armas parecidas, eh?? Va a ser interesante (y bastante dura, permitidme decir) la contienda que vamos a ver para conquistar el corazón de Hermione...
Como había explicado en algún comentario, estos capítulos que se desarrollan dentro de los Encuentros Deportivos son bastante intensos, así que agarráos fuerte que vienen curvas!! (y nunca mejor dicho!) ;)
Ojalá estéis por aquí el viernes que viene!! xP
¡Muchos besos! ^^