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'Hermitage Road' — capítulo 25

La música y el espectáculo fueron mejores que en la gala de inauguración, pero muy pocos la disfrutaron. Las caras alicaídas y la multitud sentada daban cuenta de ello. Ni alumnos, ni profesores, ni ciudadanos estaban satisfechos del modo en el que se habían desarrollado las cosas en las últimas veinticuatro horas, pero ya era tarde para lamentarse. La próxima vez, a nadie se le ocurriría dejar que unos estudiantes de primero se las viesen en una carrera de piraguas.

En su retina castaña se dibujaban las formas que creaban los actores del escenario exalzando el final de los Encuentros Deportivos, pero miraba sin ver. Los pensamientos de Hermione, en realidad, se encontraban muy lejos de la festividad. Cada haz de luz que impactaba contra su mirada la hacía recordar vagas imágenes de apenas segundo y medio de duración.

"Luna abrazada a Rolf, cuyos labios estaban morados del frío que sentía".

Un foco azul se paseó por las gradas hiriendo la vista de los espectadores.

"Las dos piraguas hundiéndose en el fondo del remolino".

Un muchacho encendió una bengala a su lado.

"El helicóptero de salvamento recogiendoles del agua uno por uno".

Las chispas que desprendía no la dejaban ver el espectáculo.

"Viktor esperándola cuando la dieron el alta".

"'Hermione, ¡espera!, gritaba él a la salida del hospital'". "'Dame un tiempo de reflexión y luego hablaremos', le había contestado".

Los bailarines giraban sin cesar viendo cómo algunos acróbatas, a su alrededor, salían del campo de fútbol, mientras que otros aparecían en el escenario del Estadio Winsor. A pesar del colorido y el jolgorio, ni siquiera los estudiantes de Cambridge estaban satisfechos con la victoria obtenida. Y no era para menos; la competición en el río no había resultado satisfactoria y, por tanto, había sido anulada del torneo. Sin esa oportunidad para que Chester se alzase con la copa, el recuento de medallas proclamaba ganadora a la universidad de Cambridge, por lo que un representante del campus subió a la tarima que acababan de colocar en el lugar correspondiente a una de las porterías para recoger la copa y el certificado que concedía el derecho de organizar los Encuentros Deportivos del próximo año.

La gente a su alrededor aplaudía, pero ella era la única que no tenía ni fuerzas ni ganas de ver cómo la entrega de la copa finiquitaba la ceremonia de clausura. En cierto modo, estaba triste de que sus esuferzos hubieran sido en vano y que la tramposa de Fleur se hubiera salido con la suya, pero había motivos más importantes en los que pensar. Rolf continuaba en el hospital recuperando la sensibilidad en los miembros que habían resultado más dañados por el agua helada. Ted había estado conectado a un aparato de respiración asistida desde que había pisado el centro de salud, pero los médicos habían decidido darle el alta en unas horas. Ni qué decir tiene que Theo había rechazado acudir al espectáculo de clausura para hacerle compañía.

El resto de participantes apenas habían estado en el hospital el tiempo suficiente más que para un reconocimiento rápido, y aún así, ninguno había querido estar presente en la gala de cierre. Ninguno, excepto Hermione y Luna. Las dos tenían muy claro que había poco que celebrar, pero si se quedaban en 'Hermitage Road', estarían solas. Neville era el único que tenía una relación cordial con la rubia y, aún asi, se había marchado las dos semanas de vacaciones a Escocia, así que no podía contar con él. Sólo podía quedarse junto a Hermione que, si bien no era almas gemelas, habían compartido una experiencia traumática. Y eso une mucho.

Sacó la carta que Filch le había entregado según había regresado a 'Hermitage Road'. La noche anterior había estado tan cansada que ni se había molestado en leerla y la había metido en el abrigo justo antes de lanzarse agotada a la cama. Casualmente, ese mismo abrigo era con el que había entrado al estadio y, en un momento en el que había metido las manos en los bolsillos para calentárselas, se había topado de nuevo con el sobre. Vio que Luna estaba concentrada en el escenario y aprovechó para rasgar el sobre que le había enviado su madre, como se podía leer en la parte trasera.

'

Miércoles, 30 de diciembre de 2009

Londres, Inglaterra

Hola, cariño:

Probablemente esta carta no llegue a tiempo, pero como últimamente tienes el móvil apagado, es el único medio que he encontrado para hablar contigo.

Quería decirte que a tu padre y a mi nos gustaría que pasaras el Fin de Año con nosotros.Hay un autobús que sale mañana desde Chester hasta Londres y llega a tiempo para celebrar las campanadas. ¿Qué te parece el plan?

He llamado a la secretaría de la facultad y me ha dicho una señora (muy antipática, por cierto) que los días de Nochevieja y Año Nuevo no hay competiciones, así que podrías venir mañana y volver a la residencia el día uno.

Esperamos que estés con nosotros pronto y que nos pongas al día de los Encuentros Deportivos.

Un beso enorme de parte de los dos.

Mamá

'

Hermione leyó la nota varias veces ya que con cada línea perdía el hilo del tema. Palabras como 'Fin de Año' o 'competiciones' le traían a la mente recuerdos de los días pasados. Ron a punto de besarla, Fleur sonriendo maquiavélicamente, Ted hundiéndose en el río... cada recuerdo era peor que el anterior.

'Demasiado tarde ha llegado la carta', pensó la joven deseando haberla recibido antes. Si hubiera sabido lo que la esperaba se hubiese marchado con sus padres sin pensárselo dos veces.

'...que nos pongas al día de los Encuentros Deportivos', releyó. Si su madre llegase a imaginar que había acabado en el hospital por el dichoso deporte... 'Jamás lo sabrá', se dijo a sí misma. Lo primero que había hecho en cuanto la habían sacado del agua había sido pedir que no dijeran una palabra a sus padres del accidente y, al ser mayor de edad, los doctores habían tenido que respetar su decisión. 'Es mejor así', reflexionó; 'cuanto menos sepan, menos se lamentarán'.

Le hizo un gesto a Luna y salió de las gradas del estadio para llamar por el móvil a su madre. Por lo menos, le contaría que ya había recibido la carta y que se lo estaba pasando 'tan bien' que no quería volver a casa.

Andaba sola por los prados de Strawberry Fields. La noche se echaba sobre el lugar y la iba pisando los talones.

Aceleró el paso. Esperaba llegar antes de que terminara el espectáculo.

Si se quedaba a oscuras, se perdería y le resultaría muy complicado encontrar el Estadio Winsor. Y eso sin añadir que no sería muy agradable verse envuelta en sombras en aquel bosque interminable.

Un crujido frente a ella la devolvió a la realidad. Algo se acercaba.

Se quedó paralizada sin saber qué hacer. Estaba a solas, a oscuras, en medio del campo y nadie sabía que estaba allí. 'Mierda, tenía que haberle avisado a mamá de que venía', pensó. Pero ya era tarde para lamentarse.

El ruido de pisadas se acrecentó. Sentía que no podía mover ni un músculo del terror que recorría su interior. De pronto, una sombra no especialmente alta se alzó ante ella, y los rayos del astro lunar iluminaron a contraluz la figura que acababa de aparecer entre los matorrales.

-¿Ginny? -preguntó la forma que acaba de aparecer sin creer muy bien lo que le mostraba la luz plateada ante sus ojos.

-¡Luna! -susurró la pelirroja, aún acobardada por la situación que acababa de vivir unos minutos atrás.

-¿Qué haces por aquí a estas horas? -preguntó la rubia con cierto rencor en la voz.

-Lo mismo podría decirte yo -respondió Ginny-, pero tú has sido la primera en preguntar. Iba hacia el estadio para ver el final de la gala de clausura.

-Llegas tarde -le informó Lovegood-. La ceremonia hace rato que ha terminado.

-Vaya... -La pecosa se entristeció levemente ante la mala noticia. Lo que más merecía la pena de los Encuentros Deportivos eran las ceremonias, no los deportes. Y ella se acababa de perder la gala más importante.

-Hermione está cerca de la salida 16E -informó Luna-. Si quieres volver a 'Hermitage Road' con ella, ve a buscarla.

Dicho lo esencial, la rubia pasó junto a la chica Weasley y siguió su camino entre los arbustos. Antes de que desapareciera del todo zambullida por la oscuridad, Ginny la detuvo verbalmente.

-¡Luna!

La aludida se volvió ante la llamada. La pelirroja se acercó cautelosamente temiendo que su ex- mejor amiga la rechazara de pleno.

-¿Estás bien? -preguntó en susurros.

-¿Por qué habría de estar mal? -contestó Luna un tanto de morros.

-Lo digo por lo que pasó en el río. -Ginny no quería levantar ampollas revolviendo recuerdos desagradables, pero lo había pasado realmente mal viendo la carrera desde el público.

-¿Qué más te da? -dijo secamente.

-¡¿Cómo que qué más me da?! -se enfureció la pelirroja-. ¡Tú no sabes lo que sufrí cuando os vi atrapados por aquel remolino! -Luna, un tanto escéptica, escuchaba como si no le importase mucho lo que le decía Ginny. Ésta continuó sin poder refrenar el torrente de verdades que subían por su garganta y se desbordaban por su boca-. ¡Estuve a punto de tirarme a salvarte cuanto saltaste al agua!

Luna miró a su compañera sorprendida.

-¿Ah, sí?

-Puedes preguntárselo a Rolf, si tienes dudas -explicó-. Yo fui la primera que le avisé de que tenías intenciones de saltar de la piragua y eso le hizo ponerse sobrealerta. Él me dijo que no se me ocurriera intentar frenarte; que él se encargaría de que no te pasara nada en caso de que cometieras alguna locura.

A Luna le había conmovido la acción de Rolf, pero éste no le había comentado que la pelirroja había tenido algo que ver con el rescate. 'Rolf es parco en palabras', concluyó satisfecha. De hecho, desde que habían entrado en el hospital, apenas habían hablado. Luna simplemente le había hecho compañía mientras el joven descansaba. Sin embargo, había un detalle que todavía le chirriaba en su mente.

-¿Cómo sabías que intentaría rescatar a los náufragos?

-Porque te conozco, Luna -sonrió Ginny-. He sido como tu hermana durante casi medio año.

La rubia sonrió acorde con ella. 'Eran buenos tiempos los que viví con mi amiga de entonces'.

Recordó los momentos de cotilleos tumbadas en la cama, las tardes de compras hasta que les dolían los pies y los brazos tras patearse las calles y llevar ciento y un bolsas, las mañanas de verano tomando el sol en el patio de la residencia mientras escuchaban la música de moda que sonaba en la radio,...

-Yo también me acuerdo -Ginny interrumpió los pensamientos de la otra-. Estabas pensando en nosotras, ¿verdad?

Luna se abstuvo de preguntarle cómo lo sabía. Ya le había quedado claro que la pelirroja la conocía como si fuera sangre de su sangre.

-Lo pasábamos tan bien juntas...

-Aún estamos a tiempo de recuperar lo que perdimos, Luna -dejó caer con suavidad Ginny.

Recibió una mirada un tanto incrédula, pero no le importó. Era totalmente comprensible que, después de estar sin hablarse durante más de tres meses, las cosas no se solucionasen de la noche a la mañana. Pero tampoco se solucionarían si no hacían el esfuerzo en intentarlo.

-No sé, Ginny. Han pasado tantas cosas... -le reprochó Lovegood-. No es fácil.

-¡Claro que no es fácil!

La pequeña de la familia Weasley lo pensó un momento y, al final, suspiró largamente.

-Muy bien. Si piensas que lo nuestro está tan mal como para no poder volver a ser amigas, entonces nos quedaremos como estamos hasta que nos licenciemos y, entonces, no volveremos a vernos en la vida. -Se internó entre los arbustos en busca de Hermione esperando que la semillita que acababa de plantar germinase pronto.

Y los resultados no se hicieron esperar. Unos ruidos tras ella la hicieron detenerse hasta que Luna la alcanzase. Tal y como esperaba, la rubia llegó hasta donde ella, se colocó frente a Ginny y la abrazó. Era el abrazo que llevaba mucho tiempo queriendo dar, el que llevaba mucho tiempo necesitando. Ese abrazo que sólo podía dárselo Ginny; su gran amiga Ginny.

-Muchas gracias por preocuparte por mi -dijo Luna con sentimiento contenido, sin dejar de abrazar a la pelirroja-. Te he echado de menos cada minuto que no hemos estado juntas y, aunque sigue sin gustarme lo que dijístes de Neville, prefiero hacer oídos sordos y empezar de cero, ¿sí?

Se separó un poco de su compañera, dándole tiempo y espacio para pensar. Ahora fue la de los ojos claros quien tuvo que pasar esos angustiosos segundos en los que no sabes si la respuesta va a ser la que tus oídos quieren oír. Con alivio vio cómo una sonrisa cómplice asomaba por las comisuras de los labios de Ginny.

-¿Cómo voy a decir que no a mi rubia favorita?

Los jóvenes salían con rostros que denotaban cansancio después de las dos semanas de duro entrenamiento, pero también felicidad, después de la excelente noche vivida. Algunos la golpeaban o empujaban sin querer al intentar zafarse del tumulto. Otros se daban pequeños golpes entre ellos y la señalaban disimuladamente.

-Ésa es una de las que rescataron en la carrera de piraguas -susurraban a sus espaldas, sin percatarse de que ella se daba cuenta de todo.

Cuando alcanzó la salida, respiró aire frío que despejó su mente y las palabras cariñosas que le habían dedicado sus padres tan solo hacía unos minutos atrás, mientras había estado hablando con ellos por el móvil.

Una vez fuera del Estadio Winsor, buscó el sendero más directo hasta el autobús que la enviaría directa a Hermitage Road. Había que atravesar gran parte de la pradera, así que apretujó contra ella el abrigo de lana y se puso a caminar con paso resuelto.

No llevaba ni tres minutos andando cuando una voz la detuvo.

-¡Herrrmione!

'No, por favor', rezó sin éxito; 'Viktor, ¡no!'.

-Herrrmione -dijo el chico agarrándola del brazo para voltearla-. Menos mal, crrreí que no te alcanzaría.

Ella permaneció callada.

-No me dejaste hablarr contigo cuando saliste del hospital -explicó Krum-. Y hay varias cosas que quería decirrrrte.

-Creo que lo esencial quedó claro en la madrugada de Año Nuevo -comentó la chica recordando aquel casi beso que, gracias a Dios, no se habían llegado a dar.

La expresión de Viktor se ensombreció ligeramente.

-Vale, rrreconozco que no estuve muy acerrrtado, pero es que de verrrdad pensaba que sentías algo porrr...

-Viktor, ésta no es la ocasión ni el lugar para hablar de esto.

-Estoy de acuerrrdo. -En la mente de el muchacho se encendió una bombilla y, tras sopesar lo loca que era la idea, decidió dejarse llevar por ella-. Podrrríamos quedarrr para hablarrr de lo que pasó en la carrrera de piraguas...

-No quiero recordar eso.

-Vale -el chico no se rindió-, pues para hablarrr sobrrre nosotrrros.

-Es que... -Hermione trataba de eludir el compromiso.

-¡Porr favorr! ¡Te echo de menos! -confesó Viktor- ¡Echo de menos los paseos por Chester y las risas contigo!

Ella se conmovió ante las palabras de su amigo, pero aún así, no quería tener que hacer frente a lo que sentía (o mejor dicho, 'no' sentía) por él. De pronto, varios fragmentos de recuerdo cruzaron como un rayo por su mente: río, Ron, enfado, palabras, húngaro... y Hermione Granger cambió de parecer en apenas unos segundos.

-De acuerdo, Viktor. ¿Dónde y cuándo quieres que quedemos?

El búlgaro estuvo a punto de saltar de alegría, pero se contuvo a tiempo temiendo estropear el momento y que Hermione cambiase de opinión.

-¿Te parece bien que sigamos adelante con aquella cita en el parrrque de atrrracciones?

'¡'Y dale con el parque de atracciones!', protestó para sí misma. 'En fin, ¡qué remedio!'. Asintió con la cabeza lo justo para que Viktor se percatase de ello.

-Mañana a las nueve y media de la mañana te espero a la entrada de 'Hermitage Road' -exigió la chica-. No tardes.

Dio la espalda a Viktor y continuó su camino por el sendero, pero él, retomando el caballero que llevaba dentro, la retuvo otro segundo.

-Déjame acerrrcarrrte a la rrrresidencia. No me parece muy seguro andarrr porrr aquí de noche.

Hermione estaba a punto de aceptar cuando Ginny y Luna aparecieron sonrientes por uno de los caminos laterales, así que rechazó amablemente el ofrecimiento del búlgaro y se volvió con sus amigas.


¡Hola! :D

¡¡Ginny y Luna amigas otra vez!! (ya era hora ¬¬)

Y Viktor vuelve a hacer de las suyas (a este ritmo, se va a coronar como el pesado del año...) XD

¿Os apetece pasar un día en el parque de atracciones? XD Espero que sí porque el próximo capítulo se desarrolla en uno, aunque no va a estar lleno de diversión y montañas rusas, la verdad jajaja (no os preocupéis, que tampoco va a ser trágico) xP

Sólo os digo que os preparéis para emociones fuertes JAJAJAJA

¡Hasta la semana que viene!

¡Muchos besos! ^^