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'Hermitage Road' — capítulo 26

Sube; Baja. Sube; Baja.

Sube.

Baja.

Se deleitaba viendo el vaivén de los caballitos en el carrusel, donde docenas de niños reían y saludaban a sus padres, que les esperaban a la salida, como si estuvieran cabalgando en corceles reales y se fueran a combatir a la guerra. En tal caso, sería la Guerra de la Diversión porque las caras de los chiquillos estallaban de gozo.

Una mano tocó su hombro para sacarla de su ensimismamiento y, al volverse, salió de su mundo particular en el que los críos se divierten montando en el tiovivo, para volver a la realidad. A su realidad. Aquella en la que se debatía entre amar a quien realmente quería o hacerlo a quien realmente la convenía. Difícil elección.

-No sabía si lo prrreferías con bizcocho o puncake, así que te he cogido igual que yo.

-Bizcocho está bien.

Ambos comenzaron a caminar bebiendo en silencio el chocolate caliente y untándolo en el esponjoso pedacito de bollería.

Por la mañana habían disfrutado de algunas atracciones, luego se habían detenido a comer unas hamburguesas con su correspondiente ración de patatas fritas, y ahora que el sol empezaba a declinar, era la hora de las respuestas.

Se alejaron inconscientemente del gentío y se adentraron en una zona de matas espesas y abetos bien cuidados. Evidentemente, las flores no relucían a principios de enero, pero era la belleza del bosque salvaje nevado lo que hacía que el número de turistas al parque creciese imparable cada año llegando a convertirse en uno de los pocos recintos descubiertos de ocio que permanecían abiertos durante la temporada invernal en Inglaterra.

-Sentémonos -sugirió con delicadeza, como los carámbanos de hielo que coronaban los picos de las ramas a su alrededor-. Ese banco de piedra está bastante limpio.

Permanecieron medio minuto uno junto al otro mirando a la nada, aparentemente, pero pensando en cómo empezar a hablar sin abusar de la brusquedad.

-¿Lo has pasado bien? -empezó él. Era preferible hablar primero de temas banales antes de meterse en conflictos de interés.

-Sí. -No pensaba comentar nada más, pero luego se dio cuenta de que una conversación con monosílabos resultaba demasiado grosera, y decidió hablar algo más. Viktor se lo merecía-. Ha estado genial. Aunque el frío no nos ha dado ni un respiro.

-Es lo que tiene esta época del año. Si volvemos en verano hará calorrr. -Más tarde se dio cuenta de la obviedad que acababa de soltar, pero ya estaba dicho.

Se sentía raro midiendo sus palabras con Hermione. Nunca le había pasado algo así. Siempre había sido muy fácil estar con ella y dejarse llevar. Ahora tenía la sensación de que la chica soltaría una bomba de un momento a otro y que le explotaría en medio del corazón.

-Viktor... no vamos a volver aquí.

-¿Nunca? ¿Porrr qué no? -preguntó receloso.

Hermione cogió aire para concentrarse en lo que tenía que decir, pero inspiró con tanto ímpetu y el aire estaba tan congelado que se le quemaron los conductos nasales. Aún así, si daba alguna muestra de dolor, Viktor insistiría en llevarla al hospital de inmediato, y aquel momento no debía ser interrumpido por nada en el mundo.

-No volveremos tú y yo juntos. Al menos, no regresarás con la Hermione que has conocido hasta ahora.

Viktor hizo ademán de preguntar, pero ella no le dejó colocando sus dedos en los labios de él, invitándole a que no dijera ni una palabra.

-No me interrumpas, por favor -le pidió.

El chico, ante un gesto tan cariñoso, no pudo menos que besar delicadamente cada yema que ella le había ofrecido gratuitamente. Hermione apartó la mano ruborizada en cuanto se percató de la respuesta del búlgaro. Por un segundo, había deseado que quien estuviera besando sus dedos fuese otro. Uno de cabellos como el fuego. Este pensamiento la devolvió al tema que trataba de sacar.

-Ron me ha dicho que estuviste hablando con él.

El muchacho se enervó al oír el nombre de su némesis, pero ella le había pedido que no la interrumpiese y eso pensaba hacer. Sin embargo, ella necesitaba confirmar la veracidad del pelirrojo.

-¿Es verdad?

-¿Cuándo te ha dicho eso? -inquirió receloso.

-Durante la carrera de piraguas -aclaró ella-. Me dijo que el motivo por el que llegó tarde fue que se enzarzó en una discusión contigo, o algo parecido.

-¿Eso te dijo? -Por algún motivo, Viktor no se creía que el Weasley pudiera haber sido tan sincero.

-Te agradecería que no me respondieses con otra pregunta -saltó enfadada la chica.

El joven intuyó acertadamente que la paciencia de Hermione empezaba a agotarse. Ella quería respuestas y esperaba que él la sacara de dudas.

-Algo así. -Prefería no tener que dar detalles; la charla que había tenido con 'pelo zanahoria' no había sido una conversación muy amena. Pero su amiga estaba deseosa de obtener detalles.

-¿Qué os dijísteis exactamente?

Él resopló.

-¿De verrrdad quieres saberrrlo? -Se calló al darse cuenta de que acababa de responder con otra pregunta-. Es que son cosas nuestrrrras. Cosas de tíos.

-No serían muy de tíos cuando la discusión se centró en mi, básicamente. -Krum alzó una ceja-. Seamos claros, Viktor. ¿Le dijiste o no a Ron que tú eras mi novio?

-No -dejo claro él.

Hermione tenía su mente en funcionamento antes de que su acompañante terminase de expresar la negación. '¿Por qué me mintió Ron?'.

-Le dije que eras mi novia -dijo él.

La joven se volvió con mirada incrédula.

-¡Eso es lo mismo! -saltó histérica-. ¿Y por qué le contaste eso, si no es verdad?

-Es muy distinto -rebatió Viktor-. Decirrr que soy tu novio implica inconscientemente que tengo algún derecho sobre ti, cuando no es cierrrto. En cambio, decirrr que eres mi novia significa que tú misma me has elegido y que no piensas cambiarrrme porrr ningún otrrro. -'No estoy tan segura', pensó la muchacha-. Se lo dije para que dejara de agobiarrrte. Sólo eso.

-¿Y tú qué sabes si me agobia o no? -Ella se puso a la defensiva.

-¡Ah! -exclamó Viktor como si acabara de descubrir una verdad irrebatible- O sea que te gusta.

-Yo no he dicho eso -contravino ella sintiendo cómo sus mejillas coloradas la delataban.

-No hace falta que lo digas -dijo él con voz taciturna.

Hermione alzó la cabeza ante las palabras apesadumbradas del chico. Era como si el joven hubiese envejecido diez años de golpe. Instintivamente, extendió una mano y acarició la frente del búlgaro de forma maternal. Él pareció relajarse ante tan tierno gesto.

-No hay nada que pueda hacerrrr, ¿verrrrdad?

-¿Cómo? -preguntó ella sorprendida.

-Ese chico pelirrrojo está metido en tu cabeza y en tu corazón. No hay nada que pueda hacerrr contrrra eso, ¿cierrrto?

-¿Te gustaría tener posibilidades de conquistarme? -Las palabras sonaron ridículas en sus oídos y en su mente, pero era lo primero que había pensado al oír el anhelo del joven, quien pareció coger fuerzas de donde no había y dijo algo que llevaba mucho tiempo queriendo decir, pero que por circunstancias del destino, nunca había hayado el momento idóneo.

-Herrrmione, porr si todavía no te ha quedado suficientemente claro, tú me gustas. Me gustas muchísimo. Puede que esté enamorado de ti, no lo sé -soltó de carrerilla-. Porrr supuesto que me gustaría tenerrr una oporrrtunidad contigo. Quiero demostrarrrte que estamos hechos el uno para el otro y que puedo hacerrrte feliz.

Hermione reflexionó unos minutos. 'Yo amo a Ron'; sobre eso no tenía ninguna duda. '¡Pero es egoísta, chulo e inmaduro! Además, ahora me evita; probablemente porque me negué a besarle en Nochevieja'. Miró a Viktor a los ojos y se perdió en sus dos bellas y oscuras esferas. 'En cambio, Viktor es dulce, atento, caballeroso, amable... y me quiere. No sólo eso; está conmigo siempre que le necesito y siempre que no. Y lucha por mi, aunque sepa que ha perdido la batalla hace mucho tiempo'.

Y tomó una resolución arriesgada. Puede que fuese o no la acertada, pero no le importaba lo más mínimo. Tenía que sacarse a Ron de la cabeza de una vez por todas y sería mejor empezar de la mano de alguien que le diese el cariño y el amor que el Weasley no podría darle nunca.

Viktor seguía esperando una respuesta, y sus ojos negros como pozos sin fondo no perdían la ilusión de recibir una oportunidad para demostrar todo lo que decían sentir. Cuando Hermione le miró por segunda vez y enseñó una de las tímidas sonrisas por las que suspiraba a cada minuto, comprendió que Dios le había concedido su sueño más preciado. Segundos después, la chica lo confirmó en alto, y las palabras sonaron como música celestial en sus oídos.

-Creo que te mereces una oportunidad -dijo Hermione con una sonrisa pícara-. Me gustaría empezar algo contigo y ver si realmente funcionamos juntos, como pareja, o si es mejor que sólo seamos amigos.

Viktor se levantó del banco cual muelle y se lanzó a los brazos de su recién estrenada novia.

-Te prometo que no te arrepentirás -le dijo sellando su promesa con un beso en los labios.

Él sintió las chispas desde el segundo uno en que su boca se posó sobre la de la joven. Un escalofrío le recorrió de arriba a abajo cuando trató de profundizar aquel beso tan esperado. Era como el beso con el que había soñado cada noche y, a la vez, no se parecía en nada; el de verdad era mil veces más placentero. Sus labios acariciaron los finos de ella y, cuando ya pensaba que la felicidad lo abrumaría, su lengua se hizo camino entre ambas bocas y profanó la de Hermione, para deleite de ambos.

La chica se sentía confundida. No pensaba que Viktor se lanzaría tan pronto, aunque, tras pensarlo debidamente, comprendió que era normal que dos novios que se acababan de declarar el uno al otro, culminasen su amor con un beso. El problema era que, en este caso, el amor brillaba por su ausencia, al menos por parte de ella. Era cierto que le tenía muchísimo cariño al búlgaro, pero necesitaba más tiempo para ver a Krum como algo más que el hermano que nunca tuvo.

-Tenías razón; no volveré a este parque con mi amiga Hermione, sino con mi novia -comentó Viktor después de que su pasión arrolladora se hubo saciado satisfactoriamente. Los labios de ambos permanecían hinchados como prueba de ello.

"El parque cerrará sus puertas en quince minutos", anunció una voz por megafonía. Los dos jóvenes se sorprendieron de que la tarde se hubiera consumido tan rápidamente. Sacaron el mapa del recinto y buscaron la salida en él. Una vez la tuvieron localizada, se agarraron por la cintura y caminaron juntos mientras la nieve empezaba a caer empapándoles los abrigos y depositando graciosos copos en sus cabellos.

-Antes de volver me gustaría hacer algo -dijo Hermione segundos después de haber alcanzado el parking del parque de atracciones.

-Lo que quieras. -Su novio no habría podido decirle que 'no' a nada.

-Tengo que pasar por el hospital para ver a Rolf y pedirle que me perdone por ser una bocazas.

El búlgaro no entendió ni la mitad de lo que dijo, pero no le importó. Lo único que necesitaba comprender era que Hermione estaba con él, que le había preferido antes que al Weasley y que, a partir de entonces, haría lo imposible para que no se separase de él jamás.


Lo sé, queréis matarme , ¿verdad? XDD

Mirádlo desde el punto de vista de Viktor Krum y os daréis cuenta de que es un capítulo precioso y muy emotivo! jajajajaja Ahora en serio, creo que Ron se merece lo que acaba de pasar. Es la prueba vivente (o escrita!) de que el que la sigue la consigue, en cambio, el que se rinde pronto o ni siquiera lo intenta, tiene la partida perdida desde el principio...

Por cierto, antes de que lo preguntéis, en el próximo capítulo damos por reconciliados a Rolf y Hermione. No me parecía algo tan importante como para escribirlo, sobre todo porque Rolf es muy comprensivo y Hermione le ha ayudado mucho desde el principio, así que es de esperar que no se haga de rogar xP

¿No sentis curiosidad por saber cuál será la reacción de Ron cuando se entere de la nueva pareja de su querida Granger? :D

¡Hasta la semana que viene! ;)

¡Un besito! ^^