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'Hermitage Road' — capítulo 36

Había pasado una semana. 'Mierda de semana'. Le habría gustado poder eliminarla de su vida y de sus recuerdos, pero ahí estaba. Ni siquiera podía borrarla del calendario.

A pesar de todo, lo peor estaba por llegar, y lo sabía.

Como si de una broma del destino se tratase, oyó el repiqueteo de los tacones de vértigo que Lavender solía utilizar, incluso para andar por su cuarto.

-¿Ron? ¿Me abres?

El pelirrojo resopló buscando la paciencia que había tratado de reunir para encontrarse con su amiga de la infancia y, acto seguido, la dejó pasar a su habitación.

-Hola, guapo -saludó ella cariñosamente.

-¿Qué hay, Lavender?

-Te he traido un sandwich de atún de la tienda de ultramarinos. Tienes cara de estar hambriento.

-Gracias, Lav -agradeció el chico-, pero no tenías que haberte molestado.

-Bueno... -dijo ella lentamente sin reprimir una sonrisa lasciva-. Si te soy sincera, era una excusa para verte. Hace mucho que no estamos juntos.

Ron la vio levantar una ceja como diciendo 'y con "juntos" me refiero a ya-sabes-qué'. Sin embargo, él no estaba dispuesto a caer tan fácilmente bajo su hechizo.

-Normal; hemos estado distanciados casi un año.

-Pues habrá que recuperar el tiempo perdido, ¿no crees? -Lavender agarró el cuello de la camisa del pelirrojo y le atrajo hacia ella.

Ron, que ya sabía cual era la intención real de la visita de Lavender, se dejó hacer, en parte por despecho, en parte porque se sentía solo. Por eso, no opuso resistencia cuando la lengua de su compañera humedeció sus labios para dar paso, a continuación, a uno de los besos más sensuales que jamás le habían dado. Ron se conformó con rodear la cintura de ella y acariciar suavemente su trasero. Al principio trató de mantener la mente en blanco, pero en seguida le vino a la cabeza la imagen de Hermione besándose con Krum tal y como él lo hacía con Lavender y eso enervó sus celos.

Separó sus labios de los de la chica, quien quedó sorprendida momentáneamente ante el rechazo de Ron, hasta que sintió los labios del chico mordisqueando su cuello, lo que la hizo soltar una risa aguda.

Cuando Ron consiguió controlarse, se separó físicamente de Lavender.

-Tengo cosas que hacer, Lav, y me distraes.

-No pasa nada, bombón -respondió ella-. Te dejo trabajar.

Se dirigió hasta la puerta.

-Mañana haremos algo especial, ¿no? -sugirió ella para, acto seguido, ser algo más explícita con susurros-. Tengo ganas de ti.

-Ya veremos -contestó Ron sin comprometerse a nada.

Una vez que Lavender se hubo marchado echó otro vistazo a la agenda pintarrajeada que tenía sobre el escritorio. '13 de febrero'. Mañana tenía que desaparecer del planeta Tierra. Podría fugarse durante unas horas a otro pueblo, pero el romanticismo seguiría presente allá donde fuese.

San Valentín llevaba persiguiéndole desde antes de que llegase Lavender. Había pensado que, para entonces, sus problemas con Hermione estarían solucionados, pero la realidad era que ella celebraría el maldito Día de los Enamorados con Vicky, y él estaría sin ella. O peor, estaría acompañado de Lavender, cuya perspectiva del amor pasaba por olvidar los preliminares e ir directos a la cama. O al baño. O a cualquier espacio que encontrasen para revolcarse. Ella era así y no se lo podía reprochar. Tal vez el antiguo Ron habría aceptado de buena gana los deseos más salvajes de la rubia, pero el reflejo del espejo mostraba a un pelirrojo distinto al del año anterior. Él no podía acostarse con la explosiva Brown sabiendo que estaría pensando en la mirada de Hermione. No era justo para ninguno de los tres. Cierto era que no tenía ni idea de cómo evitar enrrollarse con su follamiga si ésta no dejaba de tentarle con besos como el que acababan de presenciar las paredes de su habitación.

Un día antes del encuentro pasional entre Ron y Lavender, Rolf estaba sentado en la sala leyendo una revista cuando, al alzar la vista, vio al cascarrabias de Filch pasando la balleta por cada rincón de la escalera. Se levantó y se dirigió hacia él.

-Buenos días, Argus.

-Lord Filch para ti -le corrigió el conserje.

Rolf hizo un esfuerzo por no romper a reír y se concentró en el motivo por el que había empezado aquella conversación tan poco agradable.

-¿Sabe si van a tardar mucho las piezas que hacen falta para arreglar la puerta de Luna Lovegood?

-¿Quién es esa? ¿La rubia que ha destrozado la cerradura?

-Ésa misma -se abstuvo de mencionar que, en realidad, quien había hecho añicos el sistema de seguridad de la puerta había sido él mismo gracias a una horquilla-. Es que casi ha pasado una semana y ella sigue teniendo que pasar las noches en la habitación de Hermione.

Esto había sido una alianza que habían pactado todos los que sabían el asunto de la puerta. Filch jamás consentiría que dos personas de distinto sexo compartieran habitación y mucho menos si eran pareja. Sin embargo, no había ningún problema que una amiga dejase su cuarto a otra hasta que se resolviera el asunto. Lo más lógico hubiese sido que Ginny se prestase a fingir acoger a Luna en su habitación, pero Luna sabía que la pelirroja jamás mentiría para salvarle el culo a Neville, por lo que tuvo que pedirle el favor a Hermione, quien era mucho más benevolente con Longbotton.

-Esta mañana me han comunicado que no tendrán las piezas hasta, por lo menos, el lunes.

-¡Pero si sólamente hay que cambiar una cerradura!

-¡¿Sólo una cerradura?! ¡Las puertas de esta residencia no son como las que ves en tu casa, mequetrefe! -se enervó el viejo-. Son muy antiguas y tienen un modelo único de cerradura que ya sólo se fabrica por encargo. Y mira tú que resulta que las piezas vienen de Turquía, así que más te vale cuidar bien de tu puerta. Por lo menos, intenta no meter la pata tanto como ha hecho la lunática esa.

Rolf estuvo a punto de contarle la verdad a Filch sobre el compañero nocturno de su amiga, como había querido hacer muchas veces a lo largo de la semana. Sin embargo, se sentía fatal al pensar en la traición a Luna que significaría su confesión, por lo que siempre reculaba y acababa callándose y tragando esos celos que a veces salían sin querer. Sobre todo cuando imaginaba a Neville tocando a Luna bajo la colcha de su cama.

-Pues ya es hora de que modernicen las instalaciones, ¿no cree, Lord Filch? -sugirió con recochineo y un poco de enfado.

-Eso no es algo que a ti te atañe y, además, el presupuesto de la residencia no es suficiente como para realizar tal despropósito. ¿Y porqué tengo que darte yo a ti explicaciones? -El conserje se alejó murmurando algo así como 'niñato insolente'.

Rolf regresó al sofá de la sala, pero ya estaba ocupado, por lo que se sentó frente a uno de los ordenadores de los que disponían en la estancia.

Se quedó pensativo al ver la pantalla negra que reflejaba su persona. Su rostro dejaba entrever a un chico normal; no se consideraba especialmente guapo. Lo que sí que descubrió en sus ojos fue una muestra de tristeza y soledad, arrastradas de su misterioso pasado. Se sorprendió al verse intentando resaltar sus rasgos más atractivos. Jamás lo había hecho, aunque bien es cierto que jamás había intentado impresionar a nadie, hasta ahora.

Seguía negándolo con todas sus fuerzas; no permitía que un solo pensamiento del día le dijese que estaba enamorado de Luna Lovegood, pero lo que no podía ocultarse así mismo era que le daba mucha rabia verla junto a su novio. No sabía del todo si eran celos o simplemente desazón al ver que se encontraba solo. Esperaba descubrirlo pronto.

De repente, recordó que en aquel mismo ordenador había sido donde había leído una conversación de chat entre dos internautas de cuyos nicks ya ni se acordaba. Lo que sí le vino a la memoria fue un pequeño fragmento del texto, donde el chico citaba a la que parecía ser una muchacha para el 15 de febrero porque el día anterior era San Valentín y tenía que celebrarlo con su novia. Y una vez más, no pudo evitar pensar en esa gente que tenía pareja y que la engañaba con otra persona, cuando él empezaba a desesperarse por las sensaciones que le recorrían cada vez que veía a Luna de la mano de Neville.

Hermione había desistido de intentar enterarse de lo que decía el profesor de Lengua. Eran las desventajas de sentarse en última fila, a ochenta metros de la pizarra. Claro que la gran ventaja era que nadie se enteraba de lo que hacias o decías; nadie te prestaba atención. Y eso era precisamente lo que había pretendido su novio cuando la habia agarrado de la mano y la había conducido hasta los pupitres finales de la clase.

No tuvo ni que preguntarle el motivo del cambio de asiento; Viktor se arrimó a ella y le susurró lo que ya se esperaba y temía.

-Herrrrmione, pasado mañana es San Valentín.

'Lo sé', pensó la joven, 'cómo olvidarlo si no hago más que pensar en que ese día Ron lo pasará con...' No pudo ni recrear en su cabeza el nombre de la rubia.

-Quiero invitarrrte a cenarrr. Hay un rrrestaurante en Chesterrr que va a sacarrrr un menú especial para el domingo.

-Eh... -Hermione no estaba nada entusiasmada con el plan de su novio-. Es que al día siguiente tenemos clase.

-Pero es sólo un día al año...

-Es que Filch cierra la puerta de la residencia cuando le da la gana, y si llegas muy tarde, te quedas en la calle. -Hermione estaba haciendo una recapitulación de las mejores excusas lo más rápidamente que podía.

-No te prrreocupes porrr eso. Puedes quedarrrte a dorrrmirrr en mi casa -propuso el chico.

Hermione se sorprendió mucho de la sugerencia de su novio.

-¿Tu casa? Pero, ¿y tu familia?

-Bueno, ya sabes que no somos prrrecisamente pobrrres, porrrr lo que no tienes que prrrreocuparrrrte del número de habitaciones de mi casa -confesó algo avergonzado. No era un chico al que le gustase alardear de su posición social-. De hecho, me encantaría prrresentarrrte a mis padrrrres y si te quedases a pasarrrr la noche en mi casa sería la ocasión perrrfecta.

-Bueno, ya veremos cómo va la noche, ¿te parece?

El muchacho se encogió de hombros. No podía hacer mucho más.

Hermione, sin embargo, se quedó pensando en lo desastre que estaba resultando todo. Se suponía que a estas alturas ya debía estar rendida a los pies de Viktor y lo único que había conseguido era que cada vez estuviese más pendiente de Ron, sin señalar que apenas podía mirar a su chico a los ojos por lo mentirosa y rastrera que se sentía.

'¡Todo es culpa de Lavender!', se chillaba a sí misma tratando de buscar una justificación a todo lo que sentía. Pero la realidad era otra bien distinta: la rubia no había hecho más que intentos frustrados de acercarse a Hermione y de entablar relación con ella, más aún cuando supo ver la atracción palpable entre Ron y la chica de pelo revuelto.

Inconscientemente, la misma Lavender se había sentido algo celosa al ver la tensión sexual que había entre los dos, pero en seguida se calmaba entendiendo que si no había pasado nada entre los dos cuando ella ni siquiera residía en 'Hermitage Road', difícilmente pasaría nada ahora que ella estaba a la caza del pelirrojo. Además, el plan de Brown consistía en hacerle olvidar a Ron que existían más mujeres en el mundo aparte de ella misma. No era que amase al pelirrojo; era que amaba cómo le hacía el amor salvajemente, cómo se sentía deseada por él. Le encantaban las sensaciones que el Weasley la hacía sentir, y pretendía hacer que se repitiesen siempre que fuera posible.

Ajena a los pensamientos de Lavender, Hermione recordaba cómo cada vez que la rubia había intentado charlar con ella, se había encontrado con un rechazo tras otro. '¿Hasta cuando seguirá intentando que nos llevemos bien?', pensaba molesta; '¿es que no se da cuenta de que no la soporto? No soporto su forma de ser tan perfecta, adorable y simpática... ¡AAAGGGHHH, ME CRISPA!'

-Cariño, ¿estás bien?

Hermione salió de sus ensoñaciones y se giró hacia su pareja, que la miraba preocupado.

-S..sí, ¿qué pasa?

-No, nada. Es que frrruncías tanto el ceño que pensaba que te dolía la trrripa.

-Sólo pensaba.

Viktor se quedó con las ganas de saber más, pero al ver la cara que ponía su novia dejó los ruegos y preguntas para su cita de San Valentín, que intuía que iba a ser muy especial.


¡Hola, pequeños lectorcitos! :D

Este capítulo se lo dedico a Patri porque el martes pasado fue su cumple y se lo merece (y se lo prometí, además) -

Como habéis podido comprobar, estamos a un tris de San Valentín, y prometo que será una celebración movidita jajajaja

Desgraciadamente, tengo una mala noticia (para vosotros y para mi): En diez días empiezo exámenes cuatrimestrales y, aunque hasta ahora he podido compaginar el estudio con escribir los capítulos del fic, ya se me hace imposible mantener el ritmo de escritura tradicional. Por eso, creo que lo mejor tanto para mi como para la historia es que pase esta etapa de estrés y que retome el fic con ganas cuando hayan pasado los exámenes. Esto significa que el próximo capítulo no lo publicaré el viernes que viene, sino el viernes 28 de enero, que es el primer viernes después de mis exámenes. Espero que la espera no se os haga muy larga, aunque os aseguro que el mes de enero va a ser peor para mi :S

Y para terminar, ¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!! Que se cumplan vuestros deseos (por lo menos, los más viables XD) y, lo más importante, que el 2011 no sea peor que el 2010. Desde aquí os envío la mejor salud del mundo, que eso es lo único importante en la vida.

Nos vemos dentro de un mes en mi San Valentín particular!! ;)

¡Un beso enormeee!! ^^