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'Hermitage Road' — capítulo 43

-Jajajaja -El chico dejó que la rubia entrase en su habitación riéndose de Dios sabía qué. Él no quería ser el causante de borrar su preciosa sonrisa, pero no le quedaba más remedio que romper aquel ambiente de jolgorio si quería que se desvelase toda la verdad-. Oye, todo esto es muy divertido, Rolf; escabullirnos de todo el mundo como si nos persiguiera el diablo... Pero ahora en serio, ¿se puede saber qué demonios te pasa? Esta mañana no vienes a clase, ahora estás de lo más misterioso... ¡No hay quien te entienda!

El muchacho no respondió. Trancó bruscamente la puerta de la habitación (el crujido que resonó por dentro le hizo temer haberse cargado otro antiquísimo sistema de seguridad turco) y sentó a Luna sobre la cómoda.

-Escúchame bien porque esto es muy importante -recitó solemnemente.

-¿Cómo de importante? -Ante la mirada penetrante del joven que casi la atraviesa viva cerró la boca sintiéndose culpable -Vale, vale, ya me comporto.

-Esto es serio, Luna. -La chica rió levemente susurrando "ya veo"-. No te reirás tanto cuando lo sepas.

-¿Quieres decirme de una maldita vez lo que pasa? ¡Me estás poniendo nerviosa!

-Está bien. -Rolf respiró hondo y soltó a bocajarro-: Neville te está engañando con otra.

La estridente carcajada de Luna hizo que el chico pegase un salto.

-Mira, Rolf, sinceramente, me lo esperaba de cualquier otro menos de ti. -Ahora se puso seria-. ¿Te ha dicho Ginny que hagas el intento? Me había prometido que no volvería a tocar el tema de Neville y yo la creí como una estúpida... pero ya le cantaré las cuarenta a esa pelirroja de pacotilla.

-Ginny no me ha dicho que te diga nada.

-¿Entonces quién? ¿Ted? -preguntó incrédulamente- ¿Por qué cojones el marica de turno tiene que meter las narices en mi vida?

-¿Te estás oyendo hablar? -Rolf no cabía en sí de la impresión al ver a su amiga tan a la defensiva-. Me recuerdas a Neville: mostrando desprecio por los demás con cada una de sus palabras.

-Rolf, no quiero enfadarme contigo, de veras que no, pero me estás tocando las narices muy mucho -comentó ella con toda su paciencia por los suelos-. Dime quién te ha pedido que me cuentes esta sucia mentira y ya me ocuparé yo de que ese desgraciado no se vuelva a meter con mi novio.

El rubio comprendió que la única manera de que Luna empezase a ser objetiva era dándose de bruces con las pruebas irrefutables. Metió la mano derecha en el bolsillo de su cazadora y dejó caer su móvil en el regazo de la chica.

-Mira en "Imágenes". -Y esperó a que las lágrimas de la muchacha aflorasen tras sus ojos cristalinos.

-¡Auch! -se quejó rascándose la cabeza allí donde había sido golpeada.

-¿Serás cuentista? -replicó la pelirroja-. Si es una mísera revista de veinte hojas...

-Ya, pero, si pegas por el lado de las grapas, duele igual, Ginny.

-Vaya, alguien se ha levantado con el pie izquierdo ¿no? -refunfuño ante la actitud de su amiga-. ¿Qué pasa? ¿La cena con Viktor fue una basura? -Enarcó las cejas dando a entender que no se creería esa excusa-. ¡No! No me lo digas: Tu novio tuvo un gatillazo. -La chica Weasley comenzó a reirse como loca.

-Pues no, no es eso.

-¿Tuvo dos? -Ginny abrazaba su tripa, que le dolía de reírse tanto.

-No pudo tener ni medio, porque ya no es mi novio, ¿vale? -contestó Hermione molesta.

-¿Y eso? -Ginny estaba intrigada por saber lo que había pasado, pero luego pensó que no era asunto suyo y su amiga no estaba de humor como para andar contando sus problemas de pareja. "De no-pareja", se corrigió mentalmente-. Casi que prefiero no saberlo... Entiendo que estés triste, pero recuerda que tus amigos seguimos aquí apoyándote.

-Gracias, Ginny, pero mis asuntos con Viktor están solucionados. Es otro chico el que me tiene mosqueada.

-¿Quién? -Hermione la miró pensando si debía contarle a la pelirroja que andaba loquita por su hermano-. ¿Sabes? Casi mejor que no me lo digas.

-Es un tío que me tiene muy despistada: se supone que yo le importo, al menos él insiste mucho en dejármelo claro, pero en cuanto aparece otra chica de tetas bamboleantes y culo grande, se olvida de mi.

-Eso no es nada del otro mundo, Hermione. Si estás esperando a un tío que sólo tenga ojos para ti deberías ampliar tu radar de búsqueda varias galaxias. -La joven sonrió ante las locas ocurrencias de la Weasley-. A ver, ese caballero misterioso...

-Sáltate lo de caballero -pidió Hermione-. No le pega ni con cola.

-Está bien -accedió-. ¿Ese descerebrado ha tenido algún detalle bonito contigo?

-Intentó besarme... -contestó sin saber muy bien si eso se consideraba "detalle bonito"-. Y esta noche la he pasado con él.

La mandíbula de Ginny casi toca el suelo de la impresión.

-¡No, no es lo que tú piensas! Él sólo me recogió en coche después de mi discusión con Viktor y supongo que me quedaría dormida en el vehículo porque desperté en su habitación.

-Pero yo te he visto esta mañana en 'Hermitage Road'... -comentó Ginny con sospechas, hasta que se le iluminó la mente-. ¡Es alguien de la resi!

-Shhh... Habla más bajo, a ver si te va a oir alguien -dijo mirando alrededor, aún sabiendo que en el patio abierto de la tienda de ultramarinos era imposible que se escondiera alguien sin que ellas lo notaran. Prefirió reencauzar el tema de conversación-. ¿Qué tienes en la mano?

Limpiaba su rostro suavemente mientras sus manos se humedecían sin remedio ante la cascada de gotas de engaño y traición que emanaban de las dos lunas cristalinas que tenía por ojos.

-¿Desde cuando lo sabías? -susurró sin poder sacar ni un ápice más de volumen.

-Hace tan sólo un par de horas que he conseguido las pruebas -relató él-. En cuanto he recopilado lo necesario para que me creyeras, te lo he contado. No me podría callar algo así -aclaró por si acaso.

Los leves gemidos de Luna se ahogaron en su garganta y dieron paso a una llorera ruidosa e imparable. Rolf la abrazó con todas sus fuerzas.

-Tranquila, Luna, no estás sola -la reconfortó-. Yo siempre voy a estar aquí para lo que necesites, ya lo sabes.

La rubia se colgó de los brazos de él y dejó que todo su dolor se recargase sobre los hombros del chico, que temblaban al ritmo de los de Luna.

-¡Ah! ¡La revista con la que te he pegado un coscorrón antes! -respondió pícaramente-. Hay que ir buscando disfraz para Carnaval, y aquí hay una recopilación de los disfraces más baratos.

-Mmm... Nunca me ha gustado disfrazarme.

-Si no eliges un traje serás la que más dé el cante en la fiesta de la residencia.

-¿Qué fiesta? -se alarmó Hermione.

-¿Cómo que qué fiesta? ¡Coño, la que aparece en el tablón de anuncios! ¿Es que no lees el corcho?

-Dejé de prestarle atención cuando me di cuenta de que el 80% eran anuncios.

-Es dentro de dos semanas y todos los años se celebra en 'Hermitage Road' -narró Ginny-. De hecho, a veces se dejan caer por la fiesta algunos de los vecinos de la zona, según me han dicho mis hermanos mayores, que también estuvieron aquí en su época de estudiantes.

Hermione miró a su amiga y, sin pensarlo, le arrebató la revista y empezó a elegir los mejores vestidos ante las protestas de Miss Pequitas, quien seguía intrigada por el chico misterioso que había robado el corazón de Granger.

-... no creo que aún conserve los mensajes en el ordenador; mucho menos en su móvil.

-No te creas... Tiene tan pocas luces que a lo mejor se ha tatuado el nombre de... ¿cómo habías dicho que se llamaba? ¡Ah, sí! "Perritasexy" -dijo con aspecto de estar a punto de vomitar-. O tal vez debería llamarse "Putaperra", por ir liándose con los novios de las demás.

Rolf tuvo que reprimir una risa histérica. La situación todavía era demasiado dramática como para mostrarse ilusionado por el giro de los acontecimientos: Después de explicar a su amiga cómo había descubierto el engaño de su pareja, Neville había quedado como el capullo sin escrúpulos y él, como el héroe. Ni en sus mejores sueños habría pasado algo semejante.

Luna se levantó bruscamente y se dirigió al baño. Cuando salió con la cara lavada y sin apenas rastros de la llorera que había protagonizado media hora antes, Rolf imaginó sus intenciones, pero para asegurarse, preguntó:

-¿A dónde vas?

-Voy a cortar con Neville. De mi ya no se va a reír nunca más -El portazo que pegó hizo temblar los pequeños cuadros que Rolf tenía colgados por toda la habitación; el 100%, cosecha propia; pero al chico no le importó lo más mínimo. Su sonrisa no podría rivalidar con la de nadie en aquel preciso momento. Cuando, minutos más tarde, Neville vió a su novia bajar las escaleras de la residencia con paso firme y unos ojos que radiaban rabia por los cuatro costados, supo que su época de caradura había pasado a mejor vida.


¡Hola! :D

Al final Rolf no perdió nada y todo sucedió como debía ocurrir! (sólo os quise meter la incertidumbre en el cuerpo jajaja)

Algunos querréis matarme por no haber escrito nada sobre cómo Luna ve las pruebas o cómo se enfada con Neville, pero lo he decidido así por varios motivos: primero, porque no sabía muy bien cómo hacerlo; segundo, porque si lo escribía, probablemente me habría quedado tan mal que se habría estropeado el capítulo; y tercero para daros vía libre a imaginar cómo habrá ocurrido la escena. De todos modos, se contará un poquito sobre lo que ocurrió con Neville y cómo Luna se encara con él, pero eso será en otro capítulo.

Id eligiendo vuestro disfraz porque en los próximos capítulos nos vamos de Carnaval!!!! xP

¡Hasta la semana que viene!

¡Besos! ^^