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'Hermitage Road' — capítulo 46

-¿Estás segura de que esto es buena idea? -comentó mientras se abrochaba la parte trasera del traje-. Me da miedo mancharte o romperte el vestido...

-Eso no me importa lo más mínimo -le aseguró su amiga-. De hecho, cuanto más irreconocible lo dejes, mejor. ¿Me pasas la mascarilla?

Las dos jovenes habían subido apresuradamente a la habitación de Ginny para llevar a cabo una estrambótica idea que se le había ocurrido a Granger: intercambiar los disfraces.

-No sé por qué no me quieres contar el motivo de esta locura, Hermione. Sólamente puedo agradecerte que me dejes llevar este disfraz tan bonito a cambio de mi traje de mierda -explicó la pecosa.

Hermione se abstuvo de decir que la agradecida era ella por el favor tan grande que le estaba concediendo. Eso significaría reconocer que la única forma que tenía de escapar de Ron era haciéndose pasar por otra y, sobre todo, ocultándose tras una escafandra horrorosa.

Una vez las dos muchachas hubieron intercambiado trajes, regresaron a la fiesta con una sonrisa enorme en el rostro, cada una por motivos diferentes.

Había corrido hacia su habitación para buscar algo de consuelo entre las sábanas, pero la escalera había sido tomada por una pareja que discutía acaloradamente.

-Por mucho que te disfraces de payaso, nunca conseguirás igualar el ridículo que hiciste hace dos semanas, Longbottom -reprochaba al amigo de Ron una joven rubia oculta tras un disfraz de ángel, mientras un gladiador que creía que se apellidaba Scarmandor o algo así trataba de calmarla para que no estampase las alas sobre la cabeza de su ex novio. "Genial, más problemas del corazón", se dijo así misma antes de rehacer el rumbo que tenía previsto.

Cuando Lavender entró en el comedor, todavía se oía la desagradable contestación de Neville retumbando en las paredes. Miró a su alrededor y se dió cuenta de que aquel espacio era todo lo contrario al anterior en el que acababa de estar: las luces estaban apagadas, no había comida en los mostradores, no se veía un alma y, desde luego, no se oía ni una nota de música. Una luz en una estancia contigua parpadeaba intermitentemente y se dirigió hacia ella.

La escafandra apenas la dejaba ver y la mascarilla casi no la dejaba respirar, pero por nada del mundo se hubiera quitado ninguna de las dos. Más importante que detectar a Ron era conseguir que él no la detectara a ella.

Le picaba la nariz y los guantes de goma que llevaba puestos no la dejaban rascarse. "¿Cómo ha podido soportar Ginny este infierno?", se preguntó. De pronto, una figura alta y con una gorra de piloto pasó junto a ella. La bebida que había tomado hacía una hora se le subió a la garganta del espanto, pero, afortunadamente, Ron pasó a su lado sin prestarla atención. Vió cómo seguía a Ginny, que estaba preciosa con el vestido de Reina de las Nieves que le había prestado, hasta que desapareció entre la gente. En aquel momento no le resultó tan molesta la máscara; gracias a ella se había librado del joven Weasley por segunda vez esa noche.

No quería hablar con Ron, y jamás hubiese encontrado forma más fácil de escapar de él que camuflarse en una fiesta de disfraces.

-Llevas un traje muy apropiado para este lugar.

El cocinero se volvió ante la voz tan suave a sus espaldas. Ante sus ojos tenía una aparición. Un espejismo que sólamente se le habría aparecido en sus sueños más húmedos. La muchacha que estaba frente a él llevaba... bueno, en realidad, apenas llevaba nada puesto. Lo que no cubría su minúsculo sujetador o su tanga, lo tapaba la larga y sedosa cabellera platina que daba ganas de acariciar.

Tragó saliva para desentumecer la garganta, que había quedado inhabilitada tras aquella visión.

-N-no... s-s-soy el c-cociner-ro -dijo como pudo. La joven se le acercó y él creyó que se desmayaría allí mismo.

-Eso ya lo veo -explicó la chica mirándole de arriba a abajo.

-Me refiero a qu-que... no es un disfraz. -Respiró hondo para calmarse-. Es mi uniforme de trabajo.

-Ah... -asintió el bellezón-, tú eres el ayudante de Dobby y Winky.

El negro asintió débilmente.

-Me llamo Dean.

-Y yo Lavender.

-¿Estás llorando? -se le escapó al muchacho al ver un rastro de tristeza en los ojos hinchados de la chica.

-No -negó rotundamente la rubia-. Yo no lloro. Tengo conjuntivitis -mintió, aunque ya sabía que Dean no la creería.

-Mmm... espero que se te pase rápido -deseó intuyendo que Lavender no tenía suficiente confianza con él como para contarle sus problemas-. Unos ojos tan bonitos no deberían estar tristes nunca.

La joven se sintió muy alagada. Durante el día no había recibido más que desprecios por su disfraz ("¡Envidia que me tienen!"); y de pronto aparecía un chico que olvidaba todo eso y se fijaba en sus ojos.

-Gracias por el cumplido.

-No hay de qué.

Se quedaron en silencio hasta que éste resultó incómodo.

-¿Quieres que te prepare algo de comer? -se ofreció Dean-. ¿Tortitas? ¿Flan?

-No, gracias. No tengo hambre -contestó ella. Miró al afroamericano y descubrió a un chico solitario-. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué no te acercas a la fiesta?

-No tengo disfraz -comentó el negro.

-Esa excusa es patética, Dean. ¿Te crees que mi disfraz requiere mucho esfuerzo? -señaló el sujetador de lentejuelas.

-No pretenderás que salga semidesnudo... -dijo el chico con cautela. No quería ofender a aquel ángel caído del cielo.

-Llamarías menos la atención que si sales vestido con ropa normal.

-Puede, pero, aún así, prefiero quedarme en las cocinas. Éste es mi mundo, aquí es donde me desenvuelvo y adonde pertenezco -confesó él.

-En ese caso, me quedo contigo -Lavender agarró una de las sillas que había apiladas y se sentó a horcajadas, pegando el pecho contra el reposa-espaldas-. ¿Tienes cartas?

-Guardo una baraja en ese armario de arriba. -El negro pegó un pequeño salto y agarró las cartas-. ¿Seguro que prefieres perderte la fiesta?

-Créeme; no hay nada que me motive allá afuera -dijo Lavender mientras le arrebataba las cartas y barajaba con fuerza.

Hermione sintió que alguien agarraba su mano y la arrastraba al exterior de 'Hermitage Road'. "¡Mierda! Ron me ha descubierto", pensó de inmediato. Mientras salía sólo se preocupaba de no tropezarse ni chocar con ningún otro estudiante, de modo que no fue hasta que salió afuera cuando pudo reconocer a su captor que, para su desilusión y tranquilidad, no llevaba en sus venas el gen Weasley.

-Necesito contarte algo importantísimo -dijo Harry sentándose junto a ella en un banco de piedra que había en la parte trasera de la resistencia. La joven le notó intranquilo, así que, intrigada por lo que podía haber pasado, le dejó hablar-. Es algo que siempre he querido decirte, pero que me he callado por vergüenza, por miedo al rechazo o yo qué sé por qué. Después de que me hayas tocado, me he dado cuenta de que ya no lo puedo reprimir más. -El moreno respiró hondo y cerró los ojos-. Estoy enamorado de ti.

Hermione sintió helarse su sangre. Quería muchísimo a Harry, como un hermano, y no soportaría hacerle sufrir, pero tampoco podía dejar que él se hiciera ilusiones. Ya había destrozado el corazón de Viktor y se había jurado así misma que aquello no se volvería a repetir. Por no pensar en la que se liaría si se pusiera a salir con uno de los mejores amigos de Ron. Eso le sentaría al pelirrojo como una puñalada en la espalda.

-¿Qué? -susurró con la voz ahogada intentando ganar tiempo para que sus latidos se reactivaran de nuevo.

-Te quiero, Ginny -repitió Harry.

"¿Ginny?". Y entonces Hermione se percató de que llevaba puesto el disfraz de la pecosilla. Al parecer, su plan para que no fuese descubierta había resultado a la perfección, aunque jamás habría pensado que justo aquel momento en que suplantaba la identidad de su amiga sería el que elegiría su enamorado para declararse.

Pensó en revelar quién era en realidad, pero sabía que, entonces, tendría que acabar hablando de su historia con Ron, y prefería dejar todo aquello al margen, por el momento. Por ello, optó por callar mientras fuese posible.

-Imagino que esto te ha pillado por sorpresa. -Hermione asintió con la cabeza-. No tienes por qué contestarme ahora ni darme una respuesta. Esperaré todo lo que haga falta, Ginny. No te voy a presionar y sólo quiero que me contestes cuando tengas claro lo que sientes por mi; sobre todo, si tengo alguna oportunidad contigo.

Harry vió cómo la chica agachaba la escafandra mirando hacia el suelo.

-¿Quieres que te deje sola? A lo mejor te agobia mi presencia ahora mismo... -sugirió el muchacho.

Hermione asintió. Fue un gran alivio ver cómo el moreno volvía lentamente hacia la residencia sin siquiera sospechar que acababa de desnudar su alma frente a una mujer distinta a la que él amaba.

Cuando se quedó sola, arropada por las nubes que aquella noche ocultaban las estrellas, decidió que lo mejor para Harry, para Ginny y para ella misma era callar todo lo que había escuchado aquella noche. Se suponía que no debería haber estado con Harry, de modo que tenía que hacer como si aquella noche no se hubiesen visto más allá de lo que se habían tratado en la fiesta. Si el joven realmente tenía sentimientos por la pelirroja (algo que no ponía en duda), lucharía por su amor y no le importaría repetir la declaración que había soltado tan sólo media hora atrás. Probablemente llegaría un día en el que su amiga descubriría todo el pastel, pero cuando ese momento llegara, le explicaría tranquilamente su situación con Ron y estaba segura de que Ginny entendería su silencio.


¡Hola, lectorcillos de mi alma! =D

Imagino que este capítulo no le ha dejado indiferente a nadie!! jajaja

Confieso que no tenía pensado una declaración de Harry y Ginny tan pronto, simplemente se dió la ocasión y me pareció una buena idea. De hecho, de la relación entre los dos apenas tengo nada pensado. Surge todo sobre la marcha.

Tengo que agradecer a todos aquellos que me desearon suerte para mi examen (mediante un comentario o mediante un pensamiento, ambas se agradecen) porque estoy segura de que funcionó. Me salió muy bien, aunque ahora hay que esperar a la calificación para saber si todo el estudio ha servido de algo...

Despedíos de los Carnavales porque adelanto que en el próximo capítulo damos un salto en el tiempo (pero no os voy a decir hasta cuando xP).

¡Besos! ^^