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'Hermitage Road' — capítulo 47

La festividad de febrero había dado paso a la tranquilidad momentánea. Tal vez el intenso Carnaval era el causante de que la mayoría de los estudiantes de 'Hermitage Road' pasase el siguiente mes y medio sin pena ni gloria. Los alumnos habían decidido tomarse en serio el segundo cuatrimestre tras desahogar sus penas por las asignaturas suspendidas en los momentazos que febrero había dejado tras de sí: un San Valentín que en muchos casos había distado de ser romántico y un Carnaval difícil de olvidar.

Ted apenas se dejaba ver por la residencia ya que, cuando no estaba en la universidad o encerrado en su habitación haciendo trabajos, viajaba de ciudad en ciudad junto a Theo buscando pisos y apartamentos de alquiler que pudiesen ocupar el curso siguiente.

Sin embargo, la pareja homosexual no era la única desaparecida: Draco llevaba tres semanas sin dejarse caer por 'Hermitage Road'. De hecho, se había dado de baja en la secretaría de la residencia para evitar que continuasen cobrándole por un servicio que ya no utilizaba. A principios de mes había trasladado la mayoría de sus cosas a una habitación del "Centro de Educación Especial para Invidentes". Estaba harto de hacer el trayecto Hermitage Road-Chester y de vuelta de nuevo al pueblo cuando caía el sol. Ahora, con el nuevo plan de terapias de Astoria, se pasaba el día durmiendo y trabajaba por la noche, pero la residencia de estudiantes no era el lugar óptimo para descansar diurnamente: los ruidos atravesaban las paredes de papel de lo que había sido su vivienda en los últimos cuatro años, de modo que el centro para ciegos era su nuevo hotel. Además, una vez rota su relación de amistad con Pansy, ya no había nada que lo retuviera en 'Hermitage Road'.

Harry esperaba pacientemente a que Ginny se pronunciase sobre la declaración de amor que los Carnavales habían dejado tras de sí. Al principio, el chico la trataba como siempre para demostrar que fuese cual fuese la respuesta, su amistad no cambiaría. Sin embargo, mes y medio después de aquella noche en la que abrió su corazón a una escafandra verdosa, todavía seguía sin tener una mísera pista acerca de por dónde circulaban los sentimientos de su pelirroja. Fuera como fuese, no pensaba rendirse por nada del mundo. Hasta que no viese a la muchacha de la mano con un chico (ya fuese Dean o cualquier otro), no dejaría de soñar en cómo serían los días junto a ella como pareja. Tal vez incluso, aunque Ginny se comprometiera con otro joven ("Alguien que no la merece, ¡seguro!"), no se daría por vencido ni aún vencido.

Hermione tampoco sabía qué hacer con la confesión romántica que había presenciado a finales de febrero. En un primer momento había decidido no contárselo a su amiga, pero empezaba a dudar de que eso fuese lo mejor. Tal vez, si le insinuaba a la pecosilla que el moreno la quería como algo más que una amiga, lograba el acercamiento entre los dos y todo terminaba en final feliz. Claro que eso significaría desvelar toda su historia con Ron y por qué llegó a escuchar una declaración de amor que no iba dirigida a ella.

Estaba pensando en ello cuando una sombra le tapó el sol primaveral. La ardiente cabellera de Ginny Weasley se meció con la suave brisa hasta apaciguarse cuando se sentó junto a Hermione.

-¿Qué haces?

-Pensar.

-Eso está bien a veces. Sin embargo, en la proposición que tengo para ti, no tienes que pensar nada. -Hermione alzó la vista para mirar a su compañera-. Solamente tienes que decir que sí. ¿Lo prometes?

-Sabes que nunca prometeré nada antes de saber en qué consiste exactamente tu "proposición". -La pelirroja arrugó el entrecejo de forma divertida-. Y menos si viene de ti, que eres capaz de meterme en los líos más locos que se puedan imaginar.

-Lo dice la que me pidió que me pusiera su disfraz por Dios sabe qué.

-Aquello fue una excepción -se defendió Hermione-. Sabes que yo no me comporto así nunca. Bueno, ¿me vas a decir qué quieres?

-Estaba a punto de contártelo hasta que has aparecido con tus teorías infundadas de siempre -le reprochó la chica Weasley. Su amiga la taladró con una mirada que gritaba: "¿Me quieres decir de una maldita vez a qué has venido?"-. Vale, allá voy: si no tienes planes para las vacaciones de Pascua, podrías venirte con Luna y conmigo a La Madriguera.

La cabeza de Hermione se volvió loca con imágenes inventadas en las que aparecía una casa en medio de la naturaleza, las tres amigas paseando por el campo, hablando con la madre de Ginny, tomando los primeros rayos de sol que dejaba la primavera... Le pareció una fantástica idea pasar las vacaciones con la familia Weasley. Su sonrisa se congeló en el rostro cuando en sus pensamientos se coló un pelirrojo de mirada azulada.

-Mmm... pero, ¿y tu hermano? Digo... -reculó al pensar que era demasiado evidente su interés por el chico- ¿qué va a hacer?

-¿Cuál de los cinco? Porque tengo para elegir...

-Me refería a Ron. ¿Se va a quedar en la residencia?

-¿Y qué mas da eso ahora? -preguntó Ginny con sospecha.

-Lo digo por si a él también se le ocurre invitar a alguien... -contestó con rapidez para alejar cualquier idea que se le pudiese ocurrir a la pecosa-. Me refiero a que podríamos quedarnos sin habitaciones, ¿no? También es verdad que no conozco tu casa y no sé cuanta gente va a haber, pero haciendo un cálculo aproximado...

-¡Para, para que me estresas! -la interrumpió Ginny-. Tú no te preocupes por cuestiones secundarias, limítate a aceptar el plan.

Hermione suspiró. Quería decir que sí, pero la imagen de Ron cerca de ella durante dos semanas tensaba sus nervios. Lo había pasado mal en Carnaval cuando había tratado de huir del pelirrojo, pero sabía que, encerrados en una casa, no podría evitar encontrarse con él las 24 horas del día.

-No sé, Ginny... -suspiró pensando en los pros y los contras-. Tengo que pensarlo.

-Ése es tu problema, ¡que siempre piensas, pero nunca actúas! -la reprochó-. ¡Déjate llevar por una vez! ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que te lo pases tan bien que descuides tus estudios?

Hermione sonrió débilmente. Realmente sus opciones eran más que elocuentes: dos semanas con sus padres y su abuela como única compañía, catorce días junto a Filch o pasar unas estupendas vacaciones con sus amigas. También podría pedirle asilo a Viktor, pero le parecía demasiado descarado después de todo lo que había pasado entre ellos dos.

-De acuerdo -dijo tras unos segundos pensándolo detenidamente-. Cuenta conmigo.

Ginny la acuchó agradecida mientras en la mente de Hermione sólo había un pensamiento en alza: "Espero no arrepentirme".

Un ladrido la alertó de que alguien se acercaba por el pasillo.

-Lo sé, Pipo, lo sé -quiso tranquilizar al animal-. Alguien viene a visitarnos.

Dicho y hecho, unos golpecitos en la puerta volvieron locos al ya no tan cachorro de Golden Retriever, quien se puso a rascar la puerta hasta que desconchó la pintura blanca de la madera. Cuando Astoria logró sortear a su mascota y abrir la puerta, el rubio se vió invadido por las babas del chucho, que lo saludaban agitando la cola nerviosamente.

-Hola, amigo. -Acarició la cabeza de Pipo con pequeños toques y, después, se sacudió la ropa para saludar a su paciente como se merecía-. Siento molestarte a estas horas...

-Estaba despierta -confesó ella. Lo cierto era que el nuevo horario de trabajo nocturno todavía descolocaba sus horas de sueño, por lo que había momentos en los que no podía dormir.

-Por esto he tocado suave. Si hubieras estado dormida, no te habría despertado, te lo aseguro.

-Me habría despertado Pipo, de todos modos. -Ambos rieron.

Draco miró su reloj y se percató de que andaba muy justo de tiempo.

-¡Oh, vaya!

-¿Qué ocurre? -preguntó la chica al sentir el tono exasperado de su voz.

-Pensé que tendría más tiempo para hablar contigo, pero me tengo que marchar ya.

-¿Irte? ¿A dónde?

Draco cogió mucho aire y lo expulsó fuertemente por la boca intentado quitarse los nervios en aquella espiración.

-Llevo mucho tiempo encerrado aquí y trabajando contigo, y ahora que llegan las fiestas de Pascua, me voy a coger unos días libres. -Astoria no movió una pestaña, pero no hizo falta que frunciese el ceño para que el muchacho entendiese que estaba decepcionada-. ¡No me malinterpretes! Me encanta estar contigo, pero llevo mucho tiempo sin ver a mi familia y ahora que viene mi tía a casa, mis padres quieren aprovechar para reunirnos a todos.

-Y es ideal para que desconectes... -susurró ella. La mujer tenía un nudo en la garganta y no podía quitárselo. Se había acostumbrado tanto a la presencia de Draco, que no se había parado a pensarqué sería de ella el día en que faltase.

Draco volvió a mirar el reloj y entendió que si no se marchaba ya, perdería el tren.

-Astoria, tengo que irme o perderé el tren. -Se acercó a ella con intenciones de abrazarla, pero ella se soltó de su abrazo.

-¿Qué pasa? -preguntó él.

-No me gustan las despedidas -mintió la joven, que rebosaba rencor y decepción.

-Volveré en dos semanas y retomaremos los ejercicios, no te preocupes. De hecho, estos días puedes practicar sola y ver qué tal te desenvuelves -sugirió el rubio mientras Astoria asentía sin ganas. Draco se giró y agarró la maleta que tenía preparada. Salió de la estancia. Cuando se volvió para cerrar la puerta, descubrió una lágrima cristalina recorriendo el rostro de su alumna y se le partió el alma. Estuvo a punto de correr a consolarla, pero sabía que Astoria no se lo permitiría. Era una mujer demasiado orgullosa.

-¿Estás bien? -preguntó con delicadeza.

-Vete ya o perderás el tren. -Recibió como única respuesta.

Draco percibió el mosqueo de la chica y, de pronto, se le cruzó una idea que no entendía cómo no se le había ocurrido antes.

-Astoria -comenzó a decir con cautela-, ¿quieres venir conmigo?

La chica abrió la boca asombrada. No esperaba que Draco quisiera llevarla con él. Por un momento, había pensado que él sólo la veía como una carga y que las dos semanas de descanso eran la excusa perfecta para librarse de ella.

-Pipo también está invitado, por supuesto.

Estuvo tentada de saltar a sus brazos y comérselo a besos. "¡Por supuesto que quiero ir!", pensó, justo un segundo antes de que el orgullo Greengrass se apoderase de ella de nuevo: "¡Un momento! Si piensa que voy a ser la pobre ciega que no tiene donde caerse muerta, se equivoca", y se cerró en banda.

-No, gracias. Yo también tengo planes para Pascua.

El rechazo fue una bofetada en la cara para Draco, pero su ansiedad por la partida inminente del tren era más fuerte que la curiosidad por saber con quién se iria la chica. "Supongo que con Daphne", quiso pensar para no sentirse celoso.

-Que lo pases bien.

-Igualmente -se despidió ella fríamente.

El sonido de pasos que se perdían en la lejanía le indicó a la chica que el rubio se había marchado. En su interiór sabía que acababa de comenter una gran estupidez, por lo que su mente seguía lidiando con su orgullo para hacer lo correcto. Nunca supo si fue la razón, su corazón o la inspiración divina, pero, de pronto, se vió gritando y corriendo tras su profesor.

-¡Draco! ¡Draco, espera! -Sus manos se aferraban a las paredes del pasillo mientras sus pies se tropezaban torpemente con el perro, que la seguía fielmente, hasta que chocó con una figura que la agarró para evitar que se desplomase.

-¿Qué pasa, Astoria? -Ella sonrió al reconocer en aquellos tonos brillantes y graves al joven.

-Quiero ir contigo -anunció.

-¿Y tus planes? -preguntó el rubio, que sentía algo muy poderoso explotar en su pecho.

-No te preocupes por ellos -sonrió la chica.

Una locomotora que partió sin uno de sus ocupantes despidió la ciudad de Chester siete minutos más tarde, mientras un hombre rubio empaquetaba una maleta junto a una muchacha invidente, que llamaba a la estación ferroviaria para conseguir dos nuevos billetes de tren.


¡¡Holaaaaa!!! =D

Ya estoy aquí otra vez xP

Os habréis fijado (o no) en que la letra del capítulo es distinta al resto de la historia. Esto es porque se me ha averiado el portátil y no tengo ninguna intención de repararlo hasta que termine el curso, de modo que ahora escribo con otro ordenador y con un sistema de Office distinto...

Como ya os había advertido, hemos dado un salto en el tiempo bastante importante: dejamos atrás febrero y marzo y nos plantamos en abril por arte de magia jajaja

Además, en los próximos capítulos renovaremos aires y nos alejaremos un poco de 'Hemitage Road' para ver otros escenarios sobradamente conocidos por todos (y que no voy a desvelar todavía, por supuesto) XD

Hablando de próximos capítulos, tengo una mala noticia: aunque parezca mentira, ya se ha esfumado otro cuatrimestre y en mayo empiezo exámenes finales, así que me temo que voy a tener que hacer otro parón para ponerme a estudiar en serio.

Es por eso que el viernes de la semana que viene publicaré el último capítulo antes de parar temporalmente de escribir. La próxima semana os diré hasta cuando voy a estar "estudiosa" XD y cuando me tendréis de nuevo dando guerra.

Si lo digo ahora, lo tendré que volver a repetir en el próximo capítulo, y no tiene sentido escribir dos veces lo mismo.

¡¡Muchos besos, lectorcillos de mi alma y de mi corazón!! ^^