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'Hermitage Road' — capítulo 49

-Dinos, Astoria: ¿cómo es eso de ser ciega?

-¡Mamá! -exclamó Draco. Le avergonzaba la falta de tacto de Narcisa; sin embargo, la invidente no se lo tomó a mal.

-Pues no sé mucho más que usted, sinceramente. Todavía me estoy acostumbrando a las consecuencias del fatal accidente -comentó como si estuviera hablando del tiempo-. La ceguera no es la peor de todas.

-Supongo que no -se unió el señor Malfoy-. Al fin y al cabo, ahora ves a mi hijo más de lo que nunca has podido.

-Estoy seguro de que Astoria preferiría una perfecta visión a no haberme conocido nunca -respondió Draco de forma cortante. No sabía qué mosca les había picado a sus padres, pero, desde que se habían sentado a cenar juntos, trataban a su amiga como si no tuviera sentimiento alguno. Jamás había visto a sus progenitores comportarse así-. ¿Por qué no nos contáis cómo ha ido la reunión trimestral del P.E.D.D.O.? Astoria, ¿no te había comentado que mis padres pertenecían a la junta directiva de la Plataforma Evolutiva de Defensa Democrática Obrera?

-No trates de cambiar de tema, Draco -le recriminó suavemente su madre-. Ahora Astoria se aloja con nosotros y debemos conocerla como es debido.

-Merope, tráenos el segundo plato -ordenó Lucius a la doncella que esperaba de pie pacientemente junto a la puerta del comedor-. Por cierto, el chucho está encadenado en la parte trasera del patio.

-¿Cómo se os ocurre dejarle ahí? -se escandalizó el joven-. Pipo nunca ha estado solo; ¡podria sufrir de estrés! Metedle en el invernadero, al menos.

-¡No voy a dejar que destroce mis petunias! -se defendió Narcisa-. Acuérdate de lo que ocurrió con el gato de tu tía.

-Croockshanks es un tigre en miniatura; no es un perro adiestrado, mamá -contrarrestó el rubio.

-Draco, no discutas -pidió Astoria con suavidad-. Entiendo que tus padres no quieran animales en casa. Lo siento mucho, señores Malfoy. Debería haberles pedido permiso antes de traer a Pipo. Les ruego que me perdonen.

La señora de la casa pareció satisfecha con aquella respuesta, sin embargo, su hijo estaba que echaba chispas. Jamás habría imaginado que sus padres llegaran ser unos anfitriones tan desagradables.

Los papeles rasgados se amontonaban a sus pies. Sabía que era estúpido lo que estaba haciendo y que, probablemente, aprovecharía más el tiempo si se limitase a estudiar para los exámenes que empezaban en menos de un mes, pero intuía que, aunque quisiese, no podría concentrarse. La tenía muy metida en sus pensamientos.

"Querida Luna..."

-¡Mierda! ¿Qué coño haces, Rolf? -se gritó a sí mismo-. ¡Eso mismo ya lo has escrito tres veces!

Y así lo atestiguaban algunos de los folios inservibles que habían ido a parar a la pequeña papelera de la sala de juegos que se había desbordado hasta que el contenido había acabado rodando por el suelo.

Después de escribir un par de correos electrónicos para su amiga rubia cuyo resultado no le había satisfecho del todo, el joven rubio se había hecho con uno de sus cuadernos de dibujo y un bolígrafo para escribir un mensaje en condiciones. Luna lo merecía. Sin embargo, hasta el momento no había conseguido redactar nada que no resultase ni demasiado cursi, ni demasiado formal, ni demasiado romántico, ni demasiado despreocupado...

Recapacitó un momento y volvió a la carga.

"¡Hey, Luna! ¿Qué tal estás pasando tus vacaciones? Por la resi está todo muy tranquilo..."

'Menuda estupidez', pensó. 'La trato como si fuese una colega para ir de marcha, en vez de alguien muy especial'.

Suspiró. Estos días en soledad le habían servido para recapacitar sobre sus sentimientos por Lovegood, pero, aparte de dolores de cabeza, no había conseguido resolver gran cosa de los enigmas de su corazón. Necesitaba más tiempo, pero más tiempo junto a Luna, no encerrado en 'Hermitage Road'.

Agarró el bolígrafo y lo intentó por undécima vez:

-"Estupenda Luna..." -recitó mientras escribía-. Tú sí que lo estás haciendo estupendamente, Rolf... ¡estupendamente mal! -Mordió el extremo del boli y lo deslizó de nuevo por la página en blanco-. A ver ahora: "Lunáticaaaa!!! Qué te cuentaaas??..."

-Casi peor -exclamó una voz detrás de él.

Dio un respingo del susto.

-¡Pansy, no te acerques tan sigilosamente, por favor! -dijo entre las risas de la morena.

-Te veía tan concentrado que no me he podido resistir -rió la chica-. Pensaba que estabas estudiando, pero ya veo que tienes un motivo mejor para no encerrarte en tu cuarto.

Se agachó y recogió uno de los muchos papeles que Rolf intentaba esconder en vano.

-A ver qué pone aquí... -La muchacha carraspeó ligeramente y entonó con voz exageradamente grave-: "Maravillosa Luna: te quiero más que a mi propia vida..."

-¡Yo no he escrito eso! -gritó el chico arrancando la hoja de las manos de Pansy para confirmar que su mente no había divagado por derroteros tan profundos como los que daba a entender su amiga.

-No, pero te gustaría escribirlo. Es evidente que Luna te quita el sueño, así que no intentes negarlo.

-Yo no niego nada -confesó el muchacho avergonzado, pero luego se armó de valor al recordar a cierto individuo que había estado haciendo compañía a Parkinson todos los días de vacaciones-. De todos modos, no soy el único que no reconoce lo que siente, ¿o ya te has olvidado detu querido amigo Finnigan?

Tal y como sospechaba, Pansy enrojeció violentamente al escuchar las palabras de Rolf.

-No sé de qué me hablas -susurró, aún siendo perfectamente consciente de que el chico llevaba toda la razón.

-Seamus no hace más que visitarte día sí y día también, y eso no te molesta en absoluto -afirmó-. Todo lo contrario.

-Me gusta que la gente se preocupe por mi, eso es todo -explicó ella-. Seamus es muy buen amigo, es divertido y misterioso a la vez, y...

-Y te vuelve loca.

-¡No es verdad!

-Te tiene hechizada, hipnotizada, tontita, enamorada...

-¡Rolf! -le paró la joven-. Habla más bajo, no vaya a ser que esté por aquí escuchándote. -Echó una mirada nerviosa a su alrededor temiendo encontrar el rostro de Seamus tras cualquier arbusto.

-Cierto, se me olvidaba que suele dejarse caer por la residencia después de comer. Como últimamente pasa más tiempo en tu habitación que en la suya... -insinuó con mirada lasciva.

-Sólamente me ayuda a estudiar, nada más -se defendió ella. Era muy celosa de su intimidad y no quería que el rubio se imaginase cosas que no eran ciertas-. Con todas las asignaturas que suspendí en febrero, tengo que empollar una buena pila de apuntes para pasar de curso.

-No te quejes, que tú por lo menos tienes cerca a quien quieres -comentó el chico en tono soñador.

Pansy rió por lo bajo al ver la expresión enamoradiza de su compañero, aunque imaginaba que ella se vería igual.

-Menudo par estamos hechos.

Ninguno de los dos pudo reprimir las carcajadas ante un comentario tan acertado.

Acababa de hacer una visita a Pipo, que la había saludado con alegría, algo normal tras haber estado encadenado todo el día (y la noche anterior) en el patio trasero de la mansión. Draco no había conseguido convencer a sus padres para que el perro acompañase a Astoria por la casa para evitar que ésta se perdiese entre los largos pasillos o que chocase con las esquinas de madera lacada queprotegían cada recoveco de la mansión. Esto no había supuesto un gran problema para Astoria, quien se había elaborado un mapa mental de cada habitación de la vivienda, lo que le había permitido desenvolverse sin necesidad de que Pipo la acompañase.

Se dirigía a las cocinas para coger algo de fruta (no se había acostumbrado a tocar la campanita que guardaba en su bolsillo izquierdo para llamar a Merope) cuando escuchó su nombre en una conversación privada. Las voces provenían de la estancia que quedaba a su derecha, el salón, acompañada de palabras como "Draco" o "cieguita inválida".

Se quedó oculta tras la columna dórica deseando averiguar la opinión que había generado ella misma en los padres de su compañero.

-Ya has oido a Draco: es una de sus alumnas y, además, hermana de Daphne. No creo que, aunque quisiese, pudiese negarse a ayudarla después de todo lo unida que ha estado la familia Greengrass a la nuestra durante tantos años.

-Sólo pretendo que esa unión no se extienda más de lo necesario -puntualizó la mujer-. ¡No nos había dicho que la chica era una ciega pobretona!

-Probablemente no lo consideró un dato relevante.

-Y no lo es si pretende pasar unas vacaciones con ella. Pero bajo ninguna circunstancia permitiré que mi hijo acabe manteniendo una relación con una mujer tullida que no puede valerse por si misma. ¡Imagínate los rumores que suscitaría en la junta! ¡Un Malfoy con una paria! Alguien que nunca llegará a nada en la vida -se escandalizó la mujer- Podrían quitarnos la presidencia, Lucius, ahí queda eso.

-No te preocupes antes de tiempo, Cissy -la calmó su marido-. Draco no parece demostrar ningún interés por ella; más allá del estrictamente profesional, al menos. Si con el tiempo vemos que hay un peligro latente que puede dañar nuestra imagen, tendrás vía libre y todo mi apoyo para que tomes cartas en el asunto.

El sonido de las sillas moviéndose y arañando la superficie del suelo indicaba que sus ocupantes se disponían a abandonar la estancia, sin embargo, Astoria no trató de ocultarse en ningún momento. Se quedó quieta tras la columna sin importarle si la descubrían o no. Los señores Malfoy salieron por la puerta del jardín, de modo, que la chica y las lágrimas que se deslizaban impasibles por sus mejillas fueron un secreto que sólo las sombras del atardecer guardarían.

-¿Hasta cuando vas a estar evitándome?

Reconoció la voz al momento y, con cierto pesar y mucho resignamiento, alzó la cabeza del libro que tenía entre sus manos para descubrir a Ron recostado sobre el marco de la puerta, mirándola fijamente. Todavía no se sentía con fuerzas como para enfrentarse al chico, por lo que desvió el tema momentáneamente desde la colcha de la cama en la que se encontraba tumbada boca abajo.

-¿Cuánto tiempo llevas espiándome? -fue lo primero que se le pasó por la mente y que dejó soltar por la boca.

-No te espiaba. -contestó el muchacho tranquilamente-. En ningún momento me he escondido para verte. Si hubieras alzado la vista, me hubieras descubierto antes.

-A lo mejor me parecía más interesante la novela que tu cara -replicó ella cortante. Para su sorpresa, Ron dejó entrever una media sonrisa petulante.

-Puedes cabrearte todo lo que quieras. De hecho, eres adorable cuando te mosqueas.

Hermione sintió un escalofrío muy placentero recorrer su espalda.

-No juegues conmigo, Ronald Weasley. Para tomar el pelo a alguien, ya tienes a Lavender.

-Ése es el problema, que no juego contigo. -El pelirrojo se incorporó y adoptó una pose más seria-. Intento que me tomes en serio, pero tú no me dejas explicarme.

-Es que no quiero oír ninguna maldita excusa. ¡Y no se te ocurra acercarte! -advirtió al imaginar las intenciones del joven, que ya había traspasado la puerta de la habitación. Ron levantó las manos en señal de rendición y retrocedió hasta el pasillo.

-¿Y piensas estar cabreada conmigo para siempre? -bromeó.

-¿Por qué no? No me incomoda nada la situación.

-¡Pues a mi sí! -explotó él-. Te recogí cuando andabas moribunda por una carretera comarcal, ¿recuerdas? Te refugié en mi coche y te acogí en mi habitación. ¡Y al día siguiente desapareciste! Cuando quise hablar contigo ya te habías ido a la universidad, y cuando volviste... -paró al recordar con una precisión casi exacta cómo los dedos de Hermione habían recorrido su frente con una tierna caricia que todavía acudía en sueños a su mente.

-Todos oímos las palabras de esa furcia -indicó ella, saltándose la parte romántica de aquel día-. No sé qué pasó entre Lavender y tú, pero está claro que tuvisteis un encuentro en San Valentín. No me importa si fue un desastre o si tuvisteis una tórdida noche de pasión. El caso es que la misma noche que estuviste con Lavender, te marchaste de su lado y trataste de hacerte el caballero conmigo. ¿Creíste que podrías jugar con las dos hasta que te decidieses por una?

-¡No! Te repito que yo no juego con nadie, lo que pasó con Lavender fue un error que, gracias a Dios, pude rectificar a tiempo cuando me di cuenta de una cosa.

-¡Ya te he dicho que me da igual lo que hiciste o dejaste de hacer con ella! -exclamó en bajito para no alertar al resto de habitantes de la casa.

-Si no te importa lo que pasó con Lavender, ¿por qué te pones tan histérica con el tema? -Hermione se quedó estática ante esas palabras. Habían llegado al tema tabú: sus celos no reconocidos. La única respuesta posible para explicar su repulsa hacia Lavender eran los locos celos que sentía cada vez que la imaginaba sobando a Ron. Sin embargo, eso también significaba que el chico Weasley significaba para ella mucho más de lo que estaba dispuesta a reconocer. Era atractivo, sí; era encantador, sí; pensaba en él a todas horas, sí; pero por nada del mundo estaba coladita por Ronald Weasley.

-¿De qué te diste cuenta?

-¿Qué? -esa no era la respuesta que esperaba.

-Acabas de decir que no pasó nada con Lavender porque algo te frenó. ¿Qué era?

Ron cogió aire. Había preparado ese momento mucho tiempo y, por fin, tenía la oportunidad de confesarlo. Jamás pensó que se daría en aquel lugar, ni en aquel momento, pero no pensaba desaprovechar la oportunidad.

-Me di cuenta de que te quiero -dijo con una sonrisa y unos ojos cargados de emoción.

Sin embargo, Hermione no se dejó amedrentar por las dulces y románticas palabras de su enamorado.

-Te vas a reir de tu puta madre -le respondió de mala manera una enfadadísima Hermione que no creía ni una sola de las palabras del pelirrojo. El chico se desilusionó un poco, pero no se rindió y volvió a la carga.

-¿Te acuerdas de la noche de Fin de Año? Cuando estuve a punto de besarte, me pediste que reservase el beso para cuando realmente lo sintiese. Llevo mucho tiempo guardando ese beso, incluso de Lavender. Ahora quiero besarte, y te aseguro que no es un mero capricho.


¡Lectorcilloooooooss!! ¡¡He vueltoooo a la cargaaaaa!!! =DD

Antes que nada: ESTOY DE VACACIONES HASTA SEPTIEMBREEE!!!!!!! (todavía no me lo creo!) XD

Además, el hecho de que haya escrito un nuevo capítulo significa que he aprobado todas las asignaturas, así que quiero dar las gracias a todos aquellos que pensaron mi y que me enviaron su trocito de suerte para que todo me saliera estupendamente ^^

En cuanto al capítulo, no podréis quejaros ni de longitud ni de trama, porque ha sido más largo que la media de los que suelo escribir (aunque, como está en un formato distinto a otros capítulos, tal vez no se aprecie) y no creo que haya dejado indiferente a nadie jajajaja

¿Qué pasará con Ron y Hermione? ¿Se acabarán besando?

¿Y la pobre Astoria, que está destrozadita? =_(

Os dije que a partir de ahora actualizaría dos veces por semana y lo mantengo, lo que pasa es que he llevado hoy mismo a reparar mi ordenador y ahora tengo que escribir con el de mi hermana, que tiene "horarios restringidos para su uso y disfrute personal" ¬¬ o con uno viejísimo y tan lento que sólo escribir estas palabras me lleva veinte minutos U_U

Debido a todo esto, no puedo asegurar cuándo subiré el próximo capítulo, aunque os garantizo que no os haré esperar más de una semana xP

Es por eso mismo que contestaré a los comentarios cuando pueda y, probablemente, todos a la vez.

Gracias por seguir estando ahí, sobre todo ahora que es la recta final!

Espero no hacer más parones hasta que termine la historia

¡¡¡Un beso enorme desde alguien que, a partir de hoy, empieza a disfrutar!!! ;D