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'Hermitage Road' — capítulo 58
Se había echado la siesta mientras hacía la pesada digestión resultante de un menú para nada convencional. Había probado de todo e, incluso, había repetido un par de platos, pero ahora que necesitaba reposo le resultaba imposible encontrarlo. No sólo era su mente la que trabajaba sin descanso para encontrar un remedio a sus problemas sentimentales; su descanso también se veía mermado por los gritos de los estudiantes que corrían por los pasillos de 'Hermitage Road'. La visita de la directora se estaba convirtiendo en el mayor evento social del año por aquellas tierras.
Seamus miró su reloj de muñeca y suspiró al comprobar que apenas había estado dormido media hora. Era imposible conciliar el sueño con tanto alboroto tras las paredes de su habitación, así que se levantó, se acicaló un poco y volvió a adoptar la pose de cazador que se había adjudicado hacía unos días atrás. Cerró la puerta tras de sí y agudizó la vista en busca de su presa de melena azabache.
Alecto se paseaba por las instalaciones rodeada de un séquito de estudiantes intrigados por lo que la mujer pudiese pensar de los equipamientos. Todos eran conscientes de que si alguien podía mejorar la calidad de vida de aquella residencia, esa persona era la señora Carrow. Por eso, los jóvenes no dejaban pasar por alto ningún desperfecto y señalaban todo aquello que necesitaba ser mejorado, para disgusto de Argus.
Desde primera hora de la tarde, el conserje había sido testigo de cómo su protagonismo inicial se reducía a cenizas. La directora parecía muy interesada en la opinión de los alumnos, pero de esa forma nunca se fijaría lo bastante en él como para regalarle un merecido ascenso o una jubilación anticipada; cualquiera de las dos opciones le valía.
La mayor molestia de todas las que tenía que experimentar era una que tenía nombre y apellidos, y el pelo rojo como las ascuas que crepitaban en las chimeneas. Ginny Weasley era su grano en el culo particular. Era imposible hacerla callar, y parecía que esperaba a que Filch empezase un discurso épico para soltar alguna de sus ocurrencias, que curiosamente nunca le dejaban bien parado.
-Puede comprobar que la limpieza e higiene son insignias que se mantienen escrupulosamente en esta residencia. Yo mismo paso la fregona dos veces por semana -explicó el viejo hombre señalando uno de los baños de la planta inferior. Alecto se paseó por la pequeña estancia para comprobar que todo estaba en orden y que no había grietas que reparar ni baldosas que reensamblar.
-Le aconsejo que mire bajo las alfombrillas, que es donde esconde todo el polvo que no recoge -dijo Ginny con una sonrisa pícara-. Siempre pone la excusa de que le duele la espalda para no agacharse a recoger ni una cáscara de pipa.
Unos cuantos estudiantes rieron ante el comentario de la pecosilla y el resto abrieron los ojos desmesuradamente por el descaro de la chica. 'Como siga así, Filch la asesinará esta misma noche', pensó más de uno.
Ya era el quinto comentario que la menor de los Weasley dejaba caer delante de la directora y, aunque a Alecto le hacía gracia el desparpajo de la muchacha, Argus estaba a punto de explotar. De hecho, en cuanto salieron de los servicios trató de enfrentarse a Ginny para que ésta mantuviera la boca cerrada el resto de la visita, sin embargo le resultó imposible. La pelirroja debió ver a algún conocido porque echó a correr hacia la entrada. Argus se encogió de hombros y decidió que, mientras la chica no volviera a rondar en torno a la directora Carrow como un moscardón, la dejaría en paz. No era el momento adecuado para montar escenas de histeria. Su ascenso era mucho más importante que una pelirroja insufrible.
Seamus no necesitó siquiera salir al exterior para encontrar a la chica hablando con un par de muchachos de rostro familiar, pero que hacía mucho tiempo que no veía. Se aproximó sigilosamente a Pansy, sin que ninguno de los tres se percatase de su presencia, y se limitó a observarla.
-…así que tendré que pasarme para daros mi visto bueno. Sabéis que sin él no podéis vivir -bromeó, lo que arrancó un par de risas de los dos chicos.
-Me da miedo invitarte a nuestra casa -dijo el chico de piel oscura-. Una vez que pongas un pie en ella, ya no te querrás marchar.
-Eso sólo lo dices porque soy yo el que te espera dentro, ¿verdad? -El otro joven, que apenas conservaba en el pelo restos de lo que una vez fue un tinte azulado, agarró por los hombros a Theo y le plantó un beso en la boca que hizo que la muchacha suspirase de envidia.
La pareja homosexual se dio cuenta del estado de ánimo de ella.
-No desesperes, Pansy. Cuando menos te lo esperes, aparecerá alguien en tu vida que te haga sentir tan especial y feliz como lo somos nosotros -quiso animarla Ted, sin éxito. Por suerte, Seamus, que se había mantenido en silencio en todo momento, salió al paso.
-No necesita encontrar a alguien que la quiera -comentó, al tiempo que Parkinson daba un respingo de sorpresa-. Ya me tiene a mí.
La mujer lo miró escéptica, pero él se mantuvo serio en todo momento, tratando de transmitir confianza y sinceridad.
-Y te aseguro que nadie te va a querer como yo lo hago. -Cruzó los dedos para que la frase hubiera sonado creíble y romántica, pero no cursi.
Pansy no debió considerarlo así porque levantó su mano enérgicamente, con ganas de pegarle. Él no huyó, todo lo contrario: se quedó esperando con los ojos cerrados a que el bofetón se produjese. Tras cinco segundos sin que nada hubiese sucedido y que su cara permaneciese intacta, abrió los parpados y alcanzó a ver las exuberantes piernas de la morena desapareciendo tras la puerta de la sala de juegos.
-Es una chica dura de roer -justificó Theo.
-Pero vas por buen camino -le animó su pareja.
Seamus rodó los ojos y se quedó hablando con ellos el resto de la tarde.
-¡Es un pesado! ¡Ya no lo soporto más!
Sus dos compañeros sonrieron cómplices. A Hermione le gustaba quejarse del comportamiento de Ron. Todo el mundo había notado los incansables intentos del chico por lograr que Granger le diera una oportunidad, y la gente se compadecía del pelirrojo. Sin embargo, para Hermione no era más que una distracción; agradable, eso sí; pero una distracción en un momento crítico justo antes de exámenes.
-Eso dices siempre, pero cuando se te acerca no puedes evitar ponerle ojitos -dijo Luna-. ¡Reconócelo!
-Jamás me oirás decir algo así -sentenció la mujer.
-Cabezota -la acusó la rubia, mientras Rolf se reía.
-Bueno, no es la única -dejó caer él-. Fijaos en Harry.
-¿Qué pasa con Harry?
-Luna, eres tan despistada que resultas adorable. -Rolf lo dijo muy rápido, para que nadie prestase atención a la expresión cariñosa que le había regalado a Lovegood-. Es evidente que piensa las veinticuatro horas del día en cierta pelirroja.
-¿En serio? Os juro que no me había dado cuenta. -Luna estaba realmente sorprendida y, a la vez, enojada consigo misma. Sentía que no conocía a su amiga tanto como suponía-. Bueno, y si eso es cierto, ¿Ginny no debería saber de una vez por todas lo que Harry siente por ella?
Hermione desvió la mirada avergonzada. Sabía que, en parte, era culpa suya el que Harry tuviese una esperanza equivocada y que la Weasley ni siquiera sospechase los sentimientos del joven Potter. Por eso se había sentido incómoda durante la conversación entre sus dos amigos y no había pronunciado palabra. Por suerte, su silencio no se prolongó mucho porque de frente llegó dando pequeños saltitos la muchacha que había sido protagonista de la conversación anterior.
-Hablando del rey de Roma…
-¡Chicos! -Saludó Ginny- ¡Ha venido mi hermano!
Efectivamente,junto a la pecosa se acercaba un chico alto y desgarbado, de rostro atractivo, mirada profunda, labios finos y pelo tan rojizo como el de su hermana. Rolf no pudo evitar una mueca de desprecio al reconocer a aquel sonriente pelirrojo como el famoso George del que su amiga rubia tanto le había hablado. No necesitó más que un vistazo para comprobar que Luna miraba al Weasley de una forma que nunca había conseguido él. Y eso lo volvió loco de celos.
Suspiró pensando en lo larga que se le iba a hacer la tarde teniendo que aguantar los gestos de cariño y sonrisas que Luna le dirigiría al Weasley mientras pasaba de su mejor amigo.
¡¡Hola!! =D
No sé si alguien añoraba a Ted y a Theo, pero han aparecido de nuevo para dejar claro que están perfectamente juntos y que no se separarán jamás de los jamases -
Los amantes de Rolf (esos que os habéis mosqueado conmigo por no haber incluido al personaje en los últimos capítulos) os alegraréis al saber que el chico estará presente en los próximos capítulos ;)
Ya veremos si pasa algo entre George y Luna (aunque muchos aborrezcáis a esta pareja) y si Filch consigue abandonar 'Hermitage Road' de una vez por todas (estoy segura de que nadie le va a echar de menos) xD
El viernes sabréis éstas y otras muchas cosas xP
¡un beso! ^^