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'Hermitage Road' — capítulo 61
Cocinaban sin mirarse, como llevaban haciendo desde el día en que la directora Carrow había recorrido las instalaciones por las que ambos se movían de arriba a abajo. Ninguno de los dos se explicaba a qué venía aquel comportamiento infantil que no sabían paliar. Él no podía mirarla a los ojos por vergüenza y miedo a encontrar el rechazo en ellos, mientras que la rubia era incapaz de enfrentarse a él por temor a que su compañero calificase aquel extraordinario beso como un error producto de una mera atracción sexual que ella había experimentado miles de veces con Ron.
Por mucho que se lo había repetido a sí misma, Lavender no había conseguido convencerse de que un revolcón con Thomas como los que se daba antiguamente con el pelirrojo era lo mejor que le podía pasar. Estaba harta de entregarse sin que hubiese un compromiso de por medio, y menos con un compañero de trabajo, que podía dañar su relación laboral si las cosas acababan mal. Ella buscaba algo serio y, aunque no se le había pasado por la cabeza empezar nada con Dean, el pico que se habían dado unos días atrás no la había dejado indiferente, todo lo contrario: había provocado que empezase a germinar una semilla de esperanza en su pecho. Por todo ello, saber que tenía al joven cocinero a su lado la ponía muy nerviosa, pero también triste por haberse dejado invadir por un sentimiento que tal vez no fuese correspondido.
Si el muchacho hubiese sabido cuánto sufría Lavender, no hubiese dudado un segundo en confesar los sentimientos que llevaba reprimiendo desde el primer día que la había visto con aquel disfraz compuesto por un brillante sujetador y un tanguita a juego. Sin embargo, al negro le resultaba inconcebible que una chica tan exuberante como Lavender Brown pudiese llegar a fijarse en él. Ella era la viva imagen de una modelo, de esas que acaban dentro de un jacuzzi con deportistas de élite o personajes de la farándula, no con un ayudante de cocina.
Y así pasaban los minutos; él con la vista fija en la masa que se doraba en el horno, ella centrada en los frutos secos que esparcía por el bizcocho.
Una vez que terminaron sus tareas, Lavender se dedicó a observar a través de la ventana las flores que todavía quedaban en el patio, mientras Dean limpiaba la vitrocerámica por enésima vez. Eran las incomodidades fruto de un día sin apenas trabajo suficiente como para mantenerles ocupados y no tener que intercambiar palabra alguna. Aquella misma mañana comenzaban los exámenes cuatrimestrales en los que los alumnos se jugaban la nota, por lo que los estómagos revueltos se habían multiplicado y el apetito había caído en picado entre los estudiantes. Todo eso sin contar con que muchos alumnos preferían desayunar y almorzar en la biblioteca de la universidad para centrarse en sus apuntes y no entretenerse en 'Hermitage Road'.
El tic tac del reloj ponía de los nervios a cualquiera, excepto a quien llevaba la lección bien aprendida, que, en este caso, no eran más de un par de personas entre las cientos que se examinaban de Derecho penal.
Si los estudiantes hubiesen sido interrogados, ninguno habría apostado ni un céntimo por Pansy como una de las mejores alumnas de la clase. De hecho, la morena era conocida por haber pasado de curso arrastrando casi todas las asignaturas del año anterior. El 90% de sus compañeros jurarían que Parkinson no iba a ser capaz de aprobar el examen de cinco hojas que tenían frente a sus ojos. Tal vez por eso les sorprendió encontrar a la joven sentada en su pupitre, escribiendo torrentes de palabras, incluso después de que la mitad de sus compañeros se hubiesen rendido al leer las diabólicas preguntas.
-¿Sigue ahí dentro? -cuchicheaban algunas de sus amigas, hora y media después de que la profesora hubiese dado comienzo a la prueba.
-¿Pero qué estará escribiendo? -se preguntaba otra-. Si Pansy nunca estudia como para rellenar más de medio folio…
-Me sorprende incluso que se haya presentado -murmuró un apuesto chico-. Tiene asegurado el cero habitual. Está tan acostumbrada a suspender que a estas alturas no creo que se asombre.
-Lo que no entiendo es por qué no ha abandonado la carrera todavía. ¡Está claro que no ha nacido para esto!
En ese momento, la puerta del aula se abrió y la muchacha morena salió por ella con una sonrisa en los labios.
-No ha sido tan difícil, ¿verdad? -dejó caer Pansy ante la mirada incrédula del resto de compañeros que aún permanecían en los pasillos.
"La ejecución de ideas del grupo de comunicación no sigue un libro de reglas. Su máxima es la creatividad y, según ellos, "una metodología rígida minimiza la creatividad"."
-La ejecución de ideas del grupo de comunicación no sigue un libro de reglas. Su máxima es la creatividad y, según ellos,... … … -intentó repetir sin éxito-. ¡Mierda! ¿Cómo puedo saberme de memoria la letra de miles de canciones y no conseguir aprenderme esta maldita frase?
-¡Shh! Esto es una zona de estudio. Hay que guardar silencio -la increpó un chico. Ella, sin girarse hacia quien la amonestaba, hizo caso omiso a la llamada de atención y volvió a sumergirse en su cuaderno de apuntes.
-La ejecución de ideas… -comenzó de nuevo.
-¿No me ha oído, señorita? Silencio -susurraron junto a su oreja, lo que le provocó unas cosquillitas en la zona del lóbulo. Sin embargo, el escalofrío que recorrió su espalda no tenía nada que ver con las cosquillas, sino con la voz de quien las había provocado. 'Ron', dedujo.
Se giró para pedirle que la dejara estudiar en paz, pero no sabía que eso era justo lo que estaba esperando el pelirrojo. Antes de que pudiese abrir la boca, los labios del muchacho sellaron los suyos con un beso bruto, pero tierno en su intención. Ron pensaba que tendría varios segundos para disfrutar de la maravillosa sensación de besar a aquella mujer que lo enloquecía tanto, pero Hermione era una joven de armas tomar y le tiró del pelo tan fuerte que en medio segundo el pelirrojo se encontraba chillando de dolor.
-¡Ah! ¡Estás loca!
-Te recuerdo que no soy yo la que se ha lanzado a los morros del otro. -El hombre se rascaba la cabeza para aliviar el dolor de su cuero cabelludo resentido. Hermione sintió lástima por él al verle realmente afectado por su comportamiento. Tal vez no debía haberle agredido de aquella forma-. Siento haberte tirado del pelo, pero era el único punto débil al que tenía acceso.
-¿No me podías empujar, como hace todo el mundo? -preguntó enfadado.
-Ambos sabemos que no tengo suficiente fuerza como para apartarte -respondió ella sin tener claro si se estaba refiriendo a su fuerza física o a su propia voluntad.
Ron pareció calmarse un poco, al igual que Hermione, quien volvió a posar la vista en sus preciados apuntes. La vergüenza y la lástima por la agresividad que acababa de demostrar seguían latentes en el ambiente.
Se relajó un poco al sentir que el Weasley se sentaba junto a ella y que no había ni rastro de furia en su rostro. Él cogió su mano y la obligó a que lo mirase a los ojos. Esos profundos ojos azules rodeados de pecas que en sueños la mataban de deseo. 'Esos increíbles ojazos…', suspiró.
-No quería que nuestro primer beso fuese así, pero a este ritmo me iba a quedar sin ninguno -sonrió el chico con una voz de terciopelo.
Hermione se quedó embobada mirando los labios del muchacho, que todavía conservaban restos de su propia saliva. La mitad de su conciencia (esa parte que estaba adormilada por la droga que despedía el joven) le pedía a gritos volver a probar el dulce sabor de él, pero su mitad más racional, aquella que la había guiado durante toda su vida y a la que hacía más caso que a su propia madre, no se dejó hipnotizar. Sacudió la cabeza para despejar el perfume masculino que le llegaba de su compañero y que provocaba su embotamiento particular. Trató de parecer seria echando mano de una pose algo rígida.
-No hay nada peor que un beso robado, Weasley -dijo entre dientes-. No pedir el consentimiento para arrebatar algo tan íntimo como un beso me da arcadas.
-Pero… -quiso defenderse el pelirrojo sin éxito.
-No tengo nada más que hablar contigo. -Granger se levantó y se escabulló rápidamente a su habitación. Tal vez allí encontraría la tranquilidad que no lograba hallar en la sala de la residencia.
Mientras subía rápidamente las escaleras de madera, se topó con un moreno que bajaba con la cabeza gacha.
-Harry, ¿te ocurre algo?
Bien cierto era que el chico nunca se había caracterizado por ser el alma de las fiestas; más bien solía pasar desapercibido gracias a la timidez y humildad que impregnaban cada poro de su piel. Hermione suponía que la muerte de sus padres lo había marcado de por vida y que aquella fachada tranquila y generosa era su protección frente al mundo.
-¿Qué te pasa? -repitió, esta vez agarrándole del hombro.
Cuando Harry alzó el rostro, la mujer se percató de que había estado llorando: así lo atestiguaban los ojos rojos e hinchados.
-¡Hey! ¿Te ha salido mal algún examen? ¿Es eso? -Lo abrazó como si fuese su hijo. El chico negó sobre sus hombros-. ¿Quieres contármelo?
-To-todavía… no -hipó él.
Se abrazaron con un grandísimo afecto a través del cual la chica quiso transmitirle todo su apoyo al muchacho de gafas redondas.
-¿Te vienes a estudiar a mi habitación? -Sugirió Hermione-. Tengo galletas de chocolate escondidas bajo la almohada.
Potter rió suavemente y, limpiándose las lágrimas con las mangas de la camisa, acompañó a la joven hasta la habitación número veintidós, donde ambos se olvidaron de sus penurias amorosas y mantuvieron ocupadas sus mentes con las torres de folios que debían aprenderse de memoria si querían disfrutar de un verano libre de recuperaciones.
-Tengo que marcharme a la uni a examinarme -comentó Lavender. Podría haberse marchado sin decir nada, pero pretendía romper la enorme capa de hielo que se había creado entre ambos antes de dejar los fogones-. Winky me ha dado permiso para salir antes. Te lo digo por si necesitas que te eche una mano con el pescado de la cena, para que lo preparemos ya.
-No, tranquila. Ya preparo yo el besugo. -El muchacho respiró profundamente-. Que tengas suerte con el examen.
-Gracias. -Lavender se le quedó mirando unos segundos y, tras comprobar que no iba a conseguir ninguna otra intervención del moreno, se quitó el delantal y la redecilla de cocina. Estaba a punto de salir de la habitación cuando su compañero la agarró de la muñeca y tiró de ella para adentro.
-Espera. -Soltó a la chica como si el contacto de su piel quemase-. Quería disculparme por lo que pasó el otro día. No debía haberlo hecho, lo siento.
Los ojos de Lavender se humedecieron al escuchar a Dean. Tal y como sospechaba, el beso había sido algo pasajero para el chico; un error sin importancia que a estas alturas ya había olvidado. Sin embargo, por nada del mundo dejaría que él notase lo mucho que le habían dolido sus palabras, por lo que abandonó bruscamente la habitación antes de que sus lágrimas rodasen mejillas abajo y quedasen a la vista de cualquiera.
De vuelta a 'Hermitage Road', aún se preguntaba cómo demonios había conseguido hacer el examen casi perfecto. '¡Si soy una negada en Derecho penal!', reflexionó. Su compañera de autobús continuaba con su charla, ajena a los pensamientos de Pansy.
-… así que deberíamos poner una queja formal al decanato por lo cabronazo que ha sido. ¡No puede preguntar cosas que no hayamos dado a lo largo del curso! -gritaba furiosa-. ¿No te parece?
-¿Mmm?
-¿Me estás escuchando?
-Lo siento, Padma. Estaba a mis cosas -se disculpó-. Creo que todavía estoy en shock por lo bien que me ha salido el examen de "Penal".
-Muchas gracias por restregarme la notaza que vas a sacar -comentó la muchacha de descendencia hindú.
-¡Es precisamente eso! -Pansysacudió las manos como queriendo hacerla entender-. No sé cómo puedo haberme aprendido todo el temario del curso, cuando soy la persona más vaga que has conocido en la vida. Todavía me cuesta creer que haya conseguido responder todas y cada una de las preguntas de la prueba. Es casi milagroso.
-Suena como si normalmente no dieses palo al agua, y ambas sabemos que no eres tan fracasada -dijo Padma-. Aunque es raro que vayas a sacar más de un cinco…
-Yo tampoco me lo explico -confesó la chica de cabello azabache.
-¿No será que te ha ayudado alguien? -sugirió su amiga.
-No, eso es imposible. Nadie ha estado conmi… -Detuvo su frase a la mitad.
Acababa de recordar que, de hecho, sí que había alguien que la había apoyado con los trabajos de clase y que había pasado cada día de Pascua ayudándola a memorizar los interminables textos jurídicos que llenaban las páginas de sus libros. 'Seamus', golpeó en su mente.
Seamus había conseguido que no se diera ni cuenta de todo lo que estaba aprendiendo a base de ejemplos cotidianos. Sólo gracias a él volvía en el autobús contenta y con la certeza de que había sacado muy buena nota, en vez de la tradicional pesadumbre que solía acompañarla tras un examen.
-Oye, voy a llamar a mi hermana, que a estás horas ya habrá salido del examen de Macroeconomía. -Padma marcó el número de su gemela en su Blackberry y se colocó el aparato junto a la oreja.
Pansy pasó el resto del trayecto mirando por la ventana y viendo el rostro de Finnigan en cada piedra del asfalto por el que viajaba el bus.
¡Hola, mis queridos lectoreees!!! =D
¡¡¡¡YA HE VUELTOOO!!!!!
Lo cierto es que tengo la sensación de que hubiesen pasado meses desde que os subí el capítulo anterior jajaja
Ya sé que muchos estaréis deseando que os cuente mis aventuras en la premiere de Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte parte 2, pero si la habéis podido seguir por Internet o por televisión, lo cierto es que no hay mucho más que contar sobre lo que pasó allí.
Aunque por la tarde hizo sol, los que estuvimos en la plaza desde las seis de la mañana tuvimos que soportar el diluvio universal en torno a las once de la mañana y, desde entonces, tooooodooo el resto del día de pie y quietos como estatuas para no perder el sitio (todavía que duele la espalda sólo de recordarlo) >.<
Fue realmente increíble ver a todos los actores juntos por última vez, y el discurso final de JK Rowling, así como de los protagonistas o el director entre otros, hizo que a todos los que estábamos en Trafalgar Square se nos saltasen las lágrimas a borbotones -
Había pensado subiros alguna foto, pero como no sabría cual poneros, mejor os dejo un link a través del que podéis llegar a las mejores cincuenta fotos que he seleccionado de las más de ciento cincuenta que descargué de la cámara de fotos:
Os veo el viernes y, para entonces, ya habré visto la última película de Harry Potter, por lo que si os subo el capítulo por la mañana (antes de que muchos vayáis por la tarde al cine), os daré mi opinión sobre ella xP
¡¡Hasta el viernes!!!!
¡Os quiero! ^^