Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← No me dejaste morir · de

No me dejaste morir — capítulo 2

La noche que pasó Hermione en San Mungo, el hospital mágico de Londres, fue inquieta. No dejó de soñar con sangre derramada por el suelo, visiones borrosas de un cuarto de baño y una cabellera rubia que huía hacia lo que parecía una salida.

Despertó sobresaltada y adolorida. Sus muñecas estaban vendadas y sentía un escozor fuera de lo normal. Comenzó a recordar el día anterior — o por lo menos eso creía ella —-, y el temblor se apoderó de su cuerpo.

A los pocos segundos, tres medimagos la estaban sujetando en brazos y piernas y otro de ellos le inyectaba un tranquilizante potente. Hermione recobraba el control de su cuerpo, pero se sentía ida.

— ¿Dónde estoy?— preguntó embobada observando su alrededor—. Esto no es Hogwarts.

—Recuerda el colegio. Es buena señal.

Oyó esas palabras pero no sabía quien las había pronunciado. Uno e ellos volvió a preguntar.

—Señorita Granger, ¿sabe usted lo que ocurrió?

Ahora, gracias al efecto del tranquilizante, pudo contestar sin que el miedo la invadiera.

—Recuerdo…—se miró las muñecas— a mis padres… — hizo otra pausa— muertos.

Unas pequeñas lágrimas furtivas comenzaron a derramarse por las comisuras de sus ojos chocolateados. Una medimaga palmeó su mano en señal de apoyo. Era muy joven, casi tendría unos pocos años más que Hermione. Conocía el historial de su paciente y comprendía perfectamente por lo que estaba pasando: Voldemort también había destrozado a su familia. Sus abuelos murieron a manos de los secuaces del Señor Oscuro.

Hermione clavó su mirada llorosa en los ojos verdes profundos de la medimaga. Ésta apretó fuerte su mano contra la de la castaña.

—Luego, mi vida… no sé… quiero terminar con él — Todos los presentes sabían a quién se refería—, pero… no tengo fuerzas. Quiero reunirme con mis padres.

La voz de Hermione sonaba estrangulada por el llanto que intentaba controlar. Un nudo en la garganta le impedía seguir hablando.

— ¿Quieres algo de comer? — preguntó la de los ojos verdes.

— Por ahora, sólo quiero evadirme de la realidad.

Hermione cerró los ojos quedándose profundamente dormida al instante. La medimaga sonrió dulcemente y salió de la estancia.

Mientras, en Hogwarts…

Un chico rubio no lograba conciliar el sueño ni una noche. Se recriminaba el preocuparse por la sangre sucia. Grabado en sus retinas se encontraba una Granger destrozada, una chica bañada en sangre. El ojigris no podía apartar de su mente esa escena tan brutal, tan repugnante. Cada día la odiaba más, con más profundidad, porque había logrado que él, el gran Draco Malfoy, se preocupara por una impura.

Muchas veces estuvo tentado de preguntarle a Snape por su salud, pero quedaría expuesto a la burla y la vergüenza. Intentaba acercarse disimuladamente a la comadreja y el cara rajada para conseguir información pero, inevitablemente, comenzaban una disputa, donde Granger siempre era el tema de burla. Luego, la imagen de ella destrozada hacía que la garganta de Draco se estrujara con tal dolor que tenía que agarrarla para no terminar gritando.

Dos días después, caminaba cabizbajo sumido en sus pensamientos mientras se dirigía hacia en Gran Comendor. Un gran alboroto llegó a sus oídos. Aumentó la velocidad por la curiosidad y vislumbró las sonrisas radiantes de los Gryffindors. Inmediatamente, frunció el ceño y gruñó dirigiéndose a su mesa. Un Slytherin no podía ser feliz al ver a un Gryffindor alegre.

Logró escuchar algo como "recuperada" y "Ha abierto los ojos". Draco, mientras se sentaba en su mesa, puso más atención a la conversación: la comadreja gritaba feliz que Granger había despertado y se iba recuperando poco a poco. Draco sintió como un gran peso se alejaba de su estómago y el embotamiento del cerebro desaparecía. Una pequeña sonrisa asomó a sus labios y fue advertida por Pansy.

— ¿De qué ríes? ¿Acaso te gusta que la sangre sucia esté mejor? — preguntó Pansy recelosa ya que Draco no la atendía como antes. Ahora pasaba olímpicamente de ella.

— ¿Cómo crees que me puedo alegrar de eso? — contestó el rubio volviendo a la Tierra —. Sólo me alegro de que falte poco para que vuelva. Así volveré a torturarla.

Sonrió fríamente, dándole a entender a Pansy que deseaba hundirla, aunque, interiormente, Draco se arrepentía de sus palabras.

— Dentro de una semana, Hermione estará aquí con nosotros.

Gritó eufórico Ron Weasley alegrándose por la pronta recuperación de su amiga, amiga… y algo más, aunque él, no lo admitiera.

 ***

Por petición de Junny, he decidido hacer que esta historia sea más larga, aunque aún no sé cuan larga. Ya no será one-shot, así que espero que os guste y hagais varios comentarios ^^