No me dejaste morir — capítulo 4
Los chicos de Gryffindor se situaban en el vestíbulo con pancartas mágicas de bienvenida para Hermione. Los gemelos Weasley habían enviado especialmente para ella unas rosas voladoras que adornaban a la perfección los mensajes y, que cuando escucharan la voz de Hermione, estallaran.
Ron estaba eufórico pero a la vez insoportable. Le había preguntado a Harry tres veces si estaba bien peinado. El pelinegro, desesperado ya, le decía que sí a todo como si le siguiera la corriente, como a los locos.
En una de las distracciones de Ron, la puerta del vestíbulo se abrió y la castaña entró con una débil sonrisa. Seguidamente, entró otra muchacha de ojos verdes y pelo moreno recogido en un moño con una pluma.
Todos gritaron al unísono el nombre de Hermione y Ginny Weasley fue la primera en salir corriendo a abrazarla. Harry y Ron llegaron detrás de ella y también la abrazaron.
— ¿Cómo te encuentras?— preguntó un Harry optimista.
— Genial— contestó una Hermione sonriente.
Una ensordecedora música estalló de las rosas que los gemelos habían enviado. Algunos rieron y otros se sacaban los dedos de los oídos cuando acabó la música para poder oír la voz de Ron preguntar lo que todo el mundo quería saber.
— ¿Quién es?—. Ron miró a la chica que iba detrás de ella y la señaló.
— ¡Ah! Ella es Cheryl, es medimaga y estará conmigo bastante tiempo.
Cheryl se colocó al lado de Hermione y saludó con una inclinación de cabeza. Todos reconocían que la chica era muy joven para ser medimaga pero actuaba como un adulto.
Un carraspeo hizo que las personas presentes voltearan sus cabezas hacia atrás. Allí se encontraban el director Dumbledore, la subdirectora y jefa de la casa Gryffindor, Minerva Mcgonagall y el huraño profesor de Pociones, Severus Snape.
— Bienvenida, señorita Granger. Nos alegramos que vuelva a honrarnos con su presencia —. El director había hablado con solemnidad pero con una cercanía inimaginable. La profesora Mcgonagall sonreía a su mejor alumna y Snape parecía aburrido. — Bienvenida a ti también Cheryl. Ya hemos dispuesto una habitación para ti y para Hermione. Es mejor que estéis juntas el mayor tiempo posible.
Hermione y Cheryl asintieron.
El profesor Snape te facilitará todo lo que necesites aquí, Cheryl. Sabemos que necesitarás utilizar pociones y otras cosas que no podemos estar trayendo de San Mungo todos los días, así que el profesor te ayudará en lo que necesites.
— Muchas gracias a los dos— comentó una no muy contenta Cheryl. Snape seguía sin mirar a los alumnos. Parecía que la cosa no iba con él.
— Y la profesora McGonagall podrá ayudarla a seguir formándose como medimaga. Ella, la señora Pomfrey y la profesora Sprout tienen muchos libros para que sigas pudiéndote formar aquí. Ya sabrás que Hogwarts es un sitio en el que tendrás prácticas también, siempre hay algún incidente, sobre todo gracias a los artefactos de los señores Weasley.
Algunos rieron por la ocurrencia del director.
— Bien, pues todos a desayunar. Creo que he oído algún gruñido de estómago por aquí.
Ron se agarró el estómago con las dos manos y Hermione sonrió un poco más. Se dirigieron hacia el Gran Comedor poniendo al corriente a Hermione y Cheryl de todo lo ocurrido en su ausencia. Al llegar muchas personas de otras casas como Luna Lovegood o Padma Patil, dieron la bienvenida a Hermione y se alegraron de que llegara sana y salva.
Se sentaron en una de las esquinas de la mesa y comenzaron a desayunar.
— Ya echaba de menos estas comidas— dijo Cheryl en plan soñadora. La verdad es que para Hermione ella se parecía mucho a Luna.
— No pareces muy mayor. ¿Cuánto hace que terminaste aquí? — preguntó un inocente Harry.
Cheryl hizo un mohín, sabía que era joven pero no le gustaba que pusieran en duda su habilidad para ser medimaga. Y ella pensaba que Harry iba por ese camino.
— Hace dos años que salí de aquí—. Contestó secamente.
Hermione carraspeó, la tensión se empezaba a palpar.
— ¡Ey! Pero si nuestra querida sangre sucia ha vuelto. ¿Te han echado de San Mungo por ser huérfana?
Casi toda la larga mesa de Gryffindor, parte de la de Ravenclaw y algunos Hufflepuff se pusieron de pie casi al unísono. Ron y Harry ya sacaban un pie de su banco para ir en busca de Draco Malfoy, pero se quedaron congelados con unas palabras gélidas.
— ¡Tú, rubio relamido! Mejor no tener a nadie que tener a tu lado a alguien tan estirado como tú o peor a esos gorilas que van contigo.
Las risas comenzaron a escucharse. Hermione miró a Cheryl, se había levantado y echaba chispas por los ojos. Su mirada estaba clavada en la del ojigris. Draco no pudo soportar las risas del Gran Comedor y salió enfadado y escoltado de allí por Crabe y Goyle sin probar bocado.
— Eso ha sido genial, Cheryl— alabó un Ron muy contento—. Aunque yo le habría pegado como hizo Hermione en tercero.
— ¿Le pegaste? —. Preguntó Cheryl con una sonrisa en los labios. — Seguramente se lo merecía. Tranquila, no te juzgare ni diré nada si debes hacerlo otra vez. Lo mejor para ti ahora es desahogarte
— Supongo que estás aquí para estar con Hermione ¿no? — preguntó Ginny agudamente.
— El día que no me necesite entonces volveré a San Mungo. De momento, me tendréis por aquí. Iré a las clases con ustedes pero yo estudiaré mis cosas y ustedes las vuestras.
Siguieron el desayuno tranquilamente, quien no lo pasaba tan bien era Draco. Había mandado a paseo a sus gorilas y se había encerrado en el servicio del segundo piso mientras se echaba agua en la cara. ¿Por qué le había gritado eso? Fue verla y sus labios se movieron solos, pero su conciencia le gritaba cosas como "estúpido" o "¿cómo has podido?".
No sabía ya que pasaba con Granger, era verla y su corazón saltar de alegría por verla sana y salva pero su subconsciente hacía que fuera aún peor que antes.
No sabía si debía hablarle bien o seguir como siempre.
No sabía cómo tratar ahora con ella después de verla tan mal.
Draco no asistió a ninguna clase ese día. Se quedó en cama intentando dormir con la mente nublada por pensamientos contradictorios. Su vida se había vuelto un dilema, un dilema que lo traería a la locura si no hacía algo.
Hola de nuevo a todos:
Bienvenidos a otro nuevo capítulo de "NO ME DEJASTES MORIR". Espero que no hayáis esperado mucho para el siguiente capítulo. Intentaré que sigan siendo buenos capítulos y no os aburréis de mis personajes y a los nuevos que lean el fic, espero que os enganche desde el primer momento :3.