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No me dejaste morir — capítulo 5

La profesora Mcgonagall ya había hablado con Hermione y Cheryl. Lo primerísimo que hizo fue echarle una reprimenda a ésta última por su comportamiento en el Gran Comedor y le recomendó que se controlara ya que no iba a tolerar otra vez su espíritu libre. Hermione le dedicó una mirada significativa, quería decir que más tarde tendría que contarle sobre su "espíritu libre". Luego, la profesora se dirigió a Hermione y comentó que en cualquier momento que se sintiera indispuesta podría salir sin ningún reparo de las aulas. Ella pensó en las clases de pociones, debería tener mucho valor para dejar a Snape con la palabra en la boca y salir de su clase.

También le comentó que Cheryl estaría con ella en todo momento, cosa que ya había sabía. Cheryl asistiría a sus clases y dormiría con ella y con Ginny en una habitación aparte de la torre de Gryffindor. Debía estar rodeada de sus seres queridos y McGonagall sabía que Ginny era su mejor amiga pero también porque podría haber descuidos por parte de Cheryl y cuatro ojos ven más que dos. La enfermería también estaría a su disposición las veinticuatro horas, por eso había instalado un sencillo hechizo en el dormitorio el cual si notaba que Hermione necesitaba ayuda, la señora Pomfrey se materializaría rápidamente para ayudarla.

La castaña rogó a la profesora que no fueran tan atentos, que ella ya se encontraba bien, pero la subdirectora no era tonta, se le veía bien en la cara que Hermione aún no se encontraba bien.

Al terminar la charla, las envió a las dos a sus primeras clases de mitad del segundo trimestre. Hermione se había perdido gran parte de su enseñanza mientras estaba enferma y se lo reciminaba una y otra vez de camino a la clase de Aritmancia.

—No te preocupes, Hermione. Yo te puedo ayudar en todas las asignaturas. Tenía las mismas que tu cuando estaba aquí — le dedicó una sonrisa tranquilizadora—. Además, Ron y Harry tendrán apuntes de las clases, podrán dejártelos.

—No los conoces — contestó medio riéndose—. El día que Ron tome apuntes o los tome bien, entonces el Apocalipsis llegará a Hogwarts.

Las dos siguieron el pasillo hacia la clase de Aritmancia entre carcajadas. Al llegar la profesora Vector saludó a las chicas con una sentimiento de cabeza y una sonrisa en los labios y mientras seguía hablando les indicó dónde sentarse.

Cheryl sacó su libro sobre pociones para estados emocionales, su pluma y unos cuantos de pergaminos y se embulló en sus estudios. Hermione la miró y reconoció sus hábitos de estudio, se parecían tanto. Volvió su cabeza hacia la profesora y comenzó de nuevo sus clases.

Las siguientes horas transcurrieron tranquilas tanto para ella como para los chicos. Habían coincidido en las demás clases de ese día por lo que todos estaban contentos. Cheryl pensó que esto era un gran avance, el paciente en todo momento debe estar motivado y alegre, pero tendría que lidiar con la noche. En el hospital, Hermione pasaba unas noches terribles y la morena tenía que darle de beber casi a la fuerza una potente poción tranquilizadora.

Ginny ya sabía que dormiría con ellas, la profesora Mcgonagall ya la había avisado por lo que a la hora de almorzar comió rápido y se fue a hacer el baúl para subirlo a un dormitorio superior.

Durante el almuerzo, Hermione, Harry y Ron hablaron sobre toda la materia que la castaña se había perdido, pero la cosa no era tan sencilla. Como Hermione le había explicado a Cheryl ni uno ni otro tenían en condiciones los apuntes por lo que la de ojos marrones decidió pedírselo directamente a los profesores.

Cheryl estaba pendiente de la conversación pero a la vez de otra cosa que la inquietaba. El chico rubio grosero del día anterior no hacía más que mirar en su dirección. Una chica morena de pelo corto estaba a su lado y no dejaba de sobarlo ni un segundo, pero para él era como la brisa del viento, no prestaba ninguna atención, sus ojos estaba fijos en algo en su mesa y cuando siguió la trayectoria de sus ojos se dio cuenta que era a su paciente al que miraba. La pequeña ira comenzó a recorrerle el cuerpo. ¿Qué querría ahora? ¿Hacerle más daño? Cheryl resopló y Hermione la miró a ella y hacia donde sus ojos estaban descargando una tormenta eléctrica. Vislumbró a Malfoy que la miraba con unos ojos extrañísimos, como llenos de angustia y desesperación.

El rubio, al percatarse de su mirada desvió la suya prestándole atención de esa manera y por primera vez a Pansy Parkinson.

—Cheryl, no te ofusques con él. No sirve para nada, es un chico que no tiene remedio. Es así y siempre lo será, un desconsiderado y cruel.

La siguiente clase se trataba nada más y nada menos que dos horas de pociones y así terminarían las clases de ese día. Entraron en el aula en silencio y se sentaron en una mesa todos acompañados de Nevil. Los chicos hicieron las presentaciones formalmente —ya que se habían visto a la llegada de Hermione— y prestaron atención al murciélago que había hecho acto de presencia.

—Bien, hoy tendremos que realizar la poción revitalizante. La señora Pomfrey me ha pedido algunas para un caso particularmente estúpido —hizo una pausa y Cheryl y él se miraron—. Salga bien o salga mal no me importa, se probará científicamente con… sus animales de compañía.

La morena sintió que se quitaba un peso de encima. Snape seguía siendo tan desagradable como siempre y pensaba que querría probar las pociones con Hermione. Rogaba a Merlín de que ella no se hubiera percatado que el "caso particularmente estúpido" que había dicho Snape, era ella.

—Tenéis las instrucciones en la pizarra y ahora ¡a trabajar!

Comezaron a calentar fuego y a recoger los ingredientes de los diferentes armarios. Mientras, Cheryl sacaba su libro de nuevo y comenzaba a estudiar, pero pronto se dio cuenta que estorbaba a los demás. La mesa era sólo para cuatro personas y ella sobraba en ese momento. Se disculpó por la poca falta de tacto y se fue a una mesa más alejada, justo detrás de un grupo de Slytherin.

Al pasar, Cheryl miró de arriba abajo a Malfoy y este le devolvió la mirada con asco. Seguramente él pensaba también que ella era sangre sucia. Se sentó tranquilamente y retomó el estudio.

Al ratito de estar imbuida en sus pensamientos oyó un pequeño "tsss" y levantó un poco sus ojos del libro. El rubiales la estaba llamando y no sabía por qué.

— ¿Y bien? — preguntó desganada.

— ¿Por qué estás con Granger? ¿Qué hace otra sangre sucia más en este colegio?

Cheryl no se alteró porque el timbre de voz de Malfoy le indicó que estaba curioso por saber sobre ella. Tal vez pensaba que ella era una chica fácil como la que estaba con él en el comedor o tal vez quería hacerle daño a Hermione a través de ella.

Se tomó su tiempo para responder volviendo su mirada al libro ya que había atisbado una mirada furiosa de Snape por los cuchicheos. Malfoy se movía inquieta en su silla prestándole poca atención a la poción y echando miradas furtivas hacia atrás, hacia la posición de la morena.

—Estoy porque necesita mi ayuda. Y para protegerla de gente tan imbécil como tú.

Sus palabras fueron bastante hirientes pero Malfoy sólo supo sonreír de lado. No le dio tiempo a preguntarle nada más porque enseguida la profunda voz de Snape inundó la sala.

— Granger, cuantas veces he de decirle que deje a Longbottom hacer su trabajo. No quiero que se vuelvan a hablar. Váyase a esa mesa de ahí sola… y diez puntos menos para Gryffindor.

Cheryl se levantó hecha una furia haciendo un ruido expectacular al dejar caer el pesado libro en la mesa. No iba a tolerar que Snape se dirigiera así a ningún alumno más. Era denigrante, era volver a ser alumna otra vez, pero esta vez tenía la autoridad suficiente para plantarle cara. La palabra sola la había pronunciado con tanto énfasis que Hermione casi rompía a llorar.

— Profesor, desearía que no volviera a hablarle así a ningún alumno, en especial a mi paciente.

— ¿Perdón?— preguntó irónico— ¿Quién está dando clase aquí?—. Lo pronunció como un pregunta retórica y se dio la vuelta pera esta vez Cheryl no se asustó.

— Usted, pero no me parece buenos métodos para dar clases.

Los alumnos miraban intermitentemente a Cheryl y Snape. De momento no habían conocido persona viva que hubiera plantado cara al profesor más temido de Hogwarts.

— ¿Estás diciéndome que no te gusta mi forma de enseñar?—. Ahora tomaba rumbo hacia ella tranquilamente pero como acechando a una presa fácil.

— Ni me gusta ni la apruebo— contestó desafiante.

— Bien, pues ahora mismo viene conmigo a hablar con el director Dumbledore.

Snape la cogió con fuerza por el brazo levantándolo, pero Cheryl lo rechazó con fuerza, como nunca antes lo había hecho. Se miraron furiosamente, la tensión se podía palpar. Sin quitarle los de encima a la morena, Snape dijo que para cuando volviera las pociones deberían estar terminadas, sino el castigo sería monumental.

Cheryl salió primera del aula haciéndole una seña tranquilizadora a Hermione con la mano y justo detrás Snape pisándole los talones y cerrando la puerta del aula de un gran golpe.