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Historia 54988 — capítulo 4
Engañando a Niobe
Hermione se sintió una nueva persona cuando salió de la gran tina que poseía en el baño. Aquel lugar estaba completamente lleno de lujos, y aunque estaba impresionada por todo lo que la rodeaba sentía unas inmensas ganas de llorar. ¿Quién era en realidad? No podía recordar nada y sentía una presión en el centro de su pecho, como si algo la estuviera ahogando por dentro. Se cepilló el largo cabello castaño hasta desenredarlo por completo. Tomó una toalla negra y se envolvió en ella. El armario estaba dentro del baño, y cuando lo abrió encontró que estaba lleno de prendas idénticas. Todos parecían ser kimonos blancos, y entonces recordó que cuando había visto entrenar a las guerreras éstas usaban lo mismo. En la parte de arriba había una máscara blanca también. Hermione no se preguntó el por qué de las máscaras, y se limitó a colocarse el kimono. Cuando salió del baño se sorprendió enormemente al ver a Draco sentado en un sillón de la habitación.
Hermione no dijo nada, se limitó a quedarse allí, estática, sin mover un solo músculo. El rubio fijó sus ojos grises en ella.
-Veo que ya te bañaste.- dijo fríamente, sin moverse del lugar en donde estaba.
Hermione se mantuvo en silencio. Draco sonrió.
-No me digas que me tienes miedo..- dijo con cierta ironía en su voz. - Después de tanto tiempo..¿no crees que ya es un poco tarde para empezar a temerme?
La castaña lo miró inquisitivamente. No era ninguna tarada; él hablaba como si la conociera desde hace mucho tiempo. Y no era la primera vez que se dirigía a ella en esas condiciones. Quiso responderle que no le tenía miedo, que estaba terriblemente confundida, eso era todo. Quería decirle que lo aborrecía desde ya, por ser tan joven y cruel; por tener esclavos, y por usarlos con fines terribles. Quería decirle todo eso y más, pero había hecho una promesa a la única persona que recordaba con algo de afecto: Elisa.
Se mantuvo en silencio, pues creyó conveniente hacerlo. No tenía nada qué decirle a parte de lo que en efecto, no podía decirle. Así que mejor no hablaría. Además, era preferible escucharlo; tenía la clara impresión de que aquel chico sabía mucho de ella, y por eso se sentía en sus manos. Pero también tenía la muy certera impresión de que ella era más inteligente, y que si manejaba la situación con astucia, quizás conseguiría saber algo de su pasado y por qué no, escapar de aquella cárcel.
Draco no dejó de observarla. El odio que reprimía estaba claro en su mirada de hielo, puro, latente. Cualquiera podría haberlo visto, y por supuesto, haber temido ante él. La miraba sin poder entenderla. Estaba allí, callada, con aquel rostro de facciones finas e inocentes; y sin embargo, sus ojos, esos ojos marrones destellaban astucia y misterio. Eso le irritaba. Le irritaba el hecho de que ella no le contestara cuando le hablaba, le molestaba profundamente que lo mirara directamente a los ojos con una aparente docilidad cuando hasta un ciego podría haber notado que tras esas pestañas existía todo menos docilidad. Era una mentirosa, una terrible e hipócrita mentirosa.
Draco se levantó del sillón y caminó hacia la cama, acariciando el borde de metal con las puntas de sus dedos.
-Quiero que me respondas cuando te hable, entendiste?
-Creí que eso me estaba prohibido.- respondió ella repentinamente. Y el rubio sintió un alivio extremo cuando por fin, después de todo ese tiempo, escuchó su voz.
-Sí, está prohibido para las esclavas. Pero tú ya no eres una esclava.- dijo secamente, tratando de contener las ganas que tenía de matarla en ese mismo instante.
-Soy una esclava.- dijo ella. - Estoy aquí contra mi voluntad, y aunque tenga una habitación con todas las comodidades en realidad no veo la diferencia entre estar aquí, o estar en la mazmorra con los demás.
Draco la miró con furia contenida.
-Es que acaso quieres volver? Por que si así lo deseas puedo enviarte a hacer servicios domésticos nuevamente, o aún peor, a la sala de torturas. ¿Te gustaría eso?
-Lo que me gustaría, no lo puedo tener aquí.- respondió mientras caminaba hacia la ventana.
Draco estalló.
-Creo que no te has dado cuenta de tu situación sangre sucia. Estás en mis manos, puedo hacer contigo lo que se me de la gana. ¿Y aún así te atreves a responderme como lo haces?
Hermione lo miró tranquilamente. Mas sus ojos marrones tomaron cierta expresión de sarcasmo.
-Dijiste que te respondiera, no es así? Eso es lo que estoy haciendo. Hablar.
Draco apretó los puños. Cuánto la odiaba. En ese instante no deseaba nada más que tomar aquel delicado cuello y destruirlo con ambas manos. Verla morir ante él; ya tendría tiempo para eso. Hacía un año que habían salido de Hogwarts, y desde entonces lo único que había querido era destruirla a ella y a sus amigos. Ahora no podía hechar a perder sus planes. Si quería lastimar masivamente a quienes odiaba, tendría que actuar con cabeza fria. No existía en el mundo mágico, joven con tanta capacidad de herir como Draco Malfoy. Ella no sabía en qué manos había caído.
-Creo que tengo que aclararte cuáles van a ser tus labores de ahora en adelante.- dijo él caminando por la habitación. - Sabes lo que las guerreras mestizas hacen?
-Tengo una leve idea.- respondió ella. - Somos como guarda espaldas para mortífagos, no es así?
Draco sonrió frívolamente.
-Exactamente. Mi padre y yo somos mortífagos de suma importancia, estamos más cerca de Voldemort que nadie. Por eso salimos constantemente en misiones, y por supuesto, magos y brujas blancas intentan interferir. Ahí es cuando entran ustedes. Su deber es impedir que ellos nos toquen, y como ellos son incapaces de tocarlas a ustedes porque saben que son inocentes en todo esto, nosotros salimos ganando. Entiendes?
-Entiendo.- dijo ella con sequedad. Sus ojos marrones se habían fijado en los de él, transmitiéndole con una sola mirada todo el asco que sentía hacia el uso que les daban.
Draco caminó hacia ella y se detuvo a unos metros.
-Pero ya debes saber que estoy aquí por algo más importante.
Hermione lo sabía. No podía ser que él hubiera entrado a su habitación solo para explicarle lo que cualquier sirviente podría haberle explicado antes. Él quería algo, ella lo sabía.
Draco avanzó un poco más cerca de ella. Hermione no se movió de donde estaba.
-Elisa..¿ese es el nombre de la sangre sucia que vino contigo no es cierto?
Los ojos marrones de Hermione parecieron alarmarse. Sentía su corazón later a un ritmo desesperado y sus labios se despegaron mágicamente los unos de los otros.
-¿Qué van a hacerle…?- dijo temiendo la respuesta.
Draco rió.
-Qué clase de monstruo crees que soy, Niobe.
Ella no le respondió.
-Tengo esclavos, sí, pero les doy donde vivir, comida, y trabajo. Otros mortífagos simplemente los matan. No soy tan terrible como te imaginas.- le dijo, pero en su mente pensaba cómo la mataría a ella cuando todo aquello acabara. - A Elisa, pienso ponerla en libertad.
Hermione pareció impactarse ante aquella declaración. No pudo pronunciar palabra durante varios segundos y su expresión reflejaba confusión extrema. Draco pudo notarlo, y mantuvo una sonrisa irónica.
-Qué?...- dijo ella sin entender absolutamente nada. - Por qué?... harías eso?
Draco clavó su mirada en ella.
-Claro que lo haría; es más, lo haré.- dijo con severidad. - Pero no sin antes pedir algo a cambio…
Hermione lo miró temerosa.
-Qué es lo que quieres que haga?
Draco sonrió. Ella parecía comprender todo a la perfección mucho antes de que él se lo explicara. No podía esperar menos.
-Lo que quiero es muy simple.- dijo mientras caminaba lentamente a su alrededor, sin despegar ni un segundo sus ojos grises de ella. - Quiero que de ahora en adelante, tu lealtad sea única y exclusivamente puesta en mí. Vas a ser mi esclava personal, y me servirás por el resto de tus días, sin atreverte a traicionarme, ni mucho menos pensar en escapar. Tu vida no tiene por qué ser difícil mientras estés bajo mi protección, que es lo que pienso brindarte si de ahora en adelante cubres todas mis órdenes. Y no solo pienso darte mi protección, y preferencia sobre las otras esclavas, sino que también, si así lo quieres, me encargaré de averiguar tu pasado para que sepas quién eres.
Hermione pareció conmoverse de repente. Su mirada estaba fija en un punto vacío, y miles de cosas parecían pasar por su cabeza. Cuando levantó la mirada se chocó con los ojos grises de Draco.
-En verdad puedes hacer eso?- dijo casi sin voz.
Draco sonrió.
-Soy el mortífago más poderoso; puedo hacer lo que quiera. Pero como ya te dije, tengo un precio. La pregunta es, estás dispuesta a aceptarlo?
Hermione lo miró fijamente.
Si liberas a Elisa, y me ayudas a recordar mi pasado, yo haré lo que tú quieras que haga por el resto de mis días. Mi único propósito en la vida será obedecerte, pero por favor, ayúdame a recordar.
Draco esbozó una sonrisa perturbadora. La tenía en sus manos, no podía creer lo fácil que había sido. Él se ganaría su confianza, la engañaría, le haría creer que le debía hasta el aire que respiraba para utilizarla a su antojo. Después, solo la eliminaría de una vez por todas.
Luna sintió cómo todo su cuerpo temblaba y parecía querer desfallecer cuando unos ojos celestes la vieron detrás de unos lentes en forma de media luna. Sus palabras habían sido "Eso no es cierto", y la voz serena y potente pudo ser reconocida por ella al instante. Aún así sus sentidos no querían entender lo que estaba sucediendo, simplemente porque era imposible. Pero allí estaba, mirándola de frente y caminando hasta colocarse al lado de Severus Snape. Sus ojos no la engañaban; él era Albus Dumbledore. Luna se dejó caer en la silla en la que antes había estado sentada aún sin poder asimilar lo que estaba sucediendo. Su cabelllo rubio plata bailó cuando se sentó hasta acoplarse a ambos lados de sus hombros. Su tez había palidecido, y sus ojos azules eléctricos parecían en un mar de confusión. Respiró profundamente, aún sin poder encontrar palabras. Pero la sonrisa serena de Dumbledore logró tranquilizarla un poco. Sí, definitivamente era él.
-Luna es un gusto verte después de tanto tiempo.- dijo él sonriendo. - Espero que la presencia de Snape no te incomode más ahora que sabes que no estoy muerto.
-Luna casi no podía respirar.
-Profesor…cómo puede ser?- alcanzó a pronunciar débilmente.
Dumbledore mantuvo su sonrisa afable.
-Puede ser, y es.- dijo mientras se sentaba. - Tuve razones fuertes para fingir mi muerte, y necesitaba que Harry lo presenciara; especialmente él, para que no tuviera duda alguna de que yo había fallecido.
-Todo fue un plan?- dijo Luna mientras miles de ideas se chocaban dentro de su mente. - Por qué fingir su muerte? …al menos que eso fuera lo que Voldemort quería, y sí lo quería. Lo hizo para salvar a Draco Malfoy, para que él no se ensuciara las manos.
Dumbledore rió.
-Eres extremadamente inteligente, no podía esperar menos de ti.- le dijo. - Snape no podía quedar mal tampoco con Voldemort, no podía dejar que nadie descubriera que estaba de nuestra parte. No habrás creído en verdad, que yo habría puesto toda mi confianza en alguien de quien no estuviera cien porciento seguro no es verdad?
Luna bajó la cabeza tímidamente.
-Lamento haber dudado de su juicio, es que todo parecía tan real..- dijo confundida.- Entonces el Profesor Snape fingió matarlo para que Voldemort y todos lo creyeran así?
-Y de paso salvar al joven hijo de Lucius.- continuó Dumbledore. - No creo que Draco hubiera sido capaz de matarme esa noche, pero si me hubiera dejado escapar, Voldemort jamás se lo hubiera perdonado. Por eso planeamos todo con Snape, y fue lo más conveniente fingir mi muerte. Por supuesto, todos deben seguir creyendo que es así, y tú Luna, debes permanecer en silencio.
Luna asintió ya tomando el color natural en sus mejillas.
-Pero, no me trajeron aquí solo para que me enterara de esto no es así?- dijo ella mirando inquisitivamente a los dos.
Snape dejó salir un respingo y con su expresión de siempre, pedante, se mantuvo callado. Dumbledore le sonreía con la mirada.
-Luna, es muy cierto lo que dices.- continuó Albus Dumbledore. - Estás aquí, porque es necesario que lo estés. Estás aquí, no por coincidencia, ni mucho menos una casualidad. Sabes bien el estado del mundo mágico en la actualidad, me he enterado de lo de la Señorita Granger. Lo siento mucho.
Los ojos de Luna se llenaron de lágrimas, y Snape pareció no soportar ver a otra persona más llorar por un conocido atrapado por los comerciantes.
-Estoy con los mortífagos, que en general son todos los que tienen sangre limpia.. - dijo con sequedad evidente. - Haré lo que pueda para obtener el paradero de la Señorita Granger, pero contrólese.- le dijo intentando evitar que llorara.
-Gracias.- dijo Luna sonriendo con tristeza. Esa fue una de las sonrisas más vacías que Albus Dumbledore había visto en su vida.
-Debido a toda esta situación, hay que tomar acciones prontas. Todavía hay esperanzas.- continuó Dumbledore. - Esperanzas que solo se pueden llevar a cabo mediante usted, Señorita Lovegood.
Luna pareció confundida.
-Pero¿qué puedo hacer yo en todo este asunto?
-Me temo que mucho.
Hermione bajó las escaleras siguiendo a Draco. El rubio le parecía sumamente enigmático, no conseguía entenderlo. De vez en cuando él volteaba ligeramente para observarla, y ella bajaba la mirada. Pero cuando él no la estaba viendo, ella aprovechaba para mirarlo. Su capa negra caía por los escalones mientras descendían¿acaso él era el mismo ser que la había golpeado el día anterior¿Qué estaba sucediendo? Ahora, repentinamente ya no le parecía tan terrible. Iba a liberar a Elisa, y a ayudarla a encontrar más sobre su pasado. Había algo en él que la aterrorizaba, pero a la vez la hipnotizaba; era su voz, su piel, su porte, sus gestos…sus ojos, sí, esos ojos que eran capaz de convertirla en piedra. Él tenía algo que la perturbaba. A veces no podía comprender cómo alguien tan joven podía ser un mortífago. Ser un asesino. Al pensar en eso tropezó con un escalón casi perdiendo el equilibrio. Draco se volteó mirándola fríamente. Hermione se sonrojó.
-Bajar escaleras no es algo tan complicado.- le dijo mientras se volteaba nuevamente y seguía su camino.
Ella siguió observándolo. Pronto llegaron al primer piso, y caminaron en dirección al jardín, o patio de entrenamiento.
Cuando llegaron la puerta de cristal se abrió y el sol golpeó el rostro de Hermione. Vio ante ella un enorme campo con cesped y árboles dispersos. Muchas mujeres practicaban con distintas armas. Un sirviente se acercó. Parecía ser el entrenador.
-Señor.- dijo haciendo una reverencia. - Niobe comenzará hoy mismo.
Draco se volteó y caminó hacia Hermione sin detenerse. Ella retrocedió un poco pero él la sostuvo del brazo hasta que sus labios estuvieron rozando su oído derecho. La cercanía del cuerpo del rubio hizo de la piel de Hermione se erizara. Le habló susurrándole.
-Solo dos guerreras son mías, las demás son utilizadas en ocasiones especiales. Las dos guerreras bajo mis órdenes actualmente son Brena y Saskia. Si entrenas con fuerza pronto te verás en batalla con Saskia. Véncela y podrás ocupar su lugar.
Inmediatamente después de decirle esto se separó de ella y se dirigió a otro sirviente que permanecía en la puerta.
-Libera a la esclava que ingresó hace algunos días con ella. Su nombre es Elisa.
Harry entró al Caldero Chorreante acompañado por Ron. Ambos tenían una capa negra que los cubría, pues era preferible para su seguridad. Actualemente, Hogsmade no se diferenciaba en mucho al Callejón Knocturn; había mortífagos en cada esquina, y si reconocían a un sangre sucia lo eliminaban en medio de la calle, sin importarles en lo más mínimo que otros los vieran. Después de todo, nadie podía hacer nada al respecto. En el Caldero Chorreante algunas personas permanecían conversando en las mesas, trantando de mantener el silencio sepulcral que actualmente se mantenía en todo el mundo mágico. Todos hechaban miradas dudosas a cualquiera que se les acercaba. Nunca antes había habido tiempos tan oscuros como aquellos.
George y Fred permanecían en una mesa, y reconocieron desde lejos a Harry por sus ojos verdes. Harry y Ron se sentaron en la mesa con ellos y se sacaron las capas. Ninguno de los dos parecía estar de buen humor- y nadie los culpaba.-
-Sentimos lo de Hermione.- dijo Fred. - Todos estos malditos van a pagar. Es lo mejor de pertenecer al regimiento. Tienes licencia para matar a los bastardos.
-Creí que Luna vendría con ustedes.- dijo George. - Era importante que estuviera aquí, no pienso contar la historia dos veces.
-Luna ha desaparecido.- dijo Ron. - No estaba en la madriguera y nadie la ha visto en todo el día.
Harry fijó sus ojos verdes en George.
-Qué es lo que saben?- dijo repentinamente.
Fred miró a George.
-Como ya saben ascendimos en el regimiento. Nos asignan ya misiones, y bueno, al asignarnos misiones nos enteramos de algunas cosas que vienen desde la Orden.- dijo Fred.
-Tenemos una gran idea de lo que los mortífagos están planeando, por eso los citamos aquí.- dijo George. - Se trata de un plan masivo, y que si estamos en lo cierto, ocasionará el fin de la era blanca de la magia y el comienzo de la oscura.
-De qué se trata todo esto?- dijo Ron cansado. - Quieren explicarse de una buena vez?
-
Él habla de la revolución de las bestias.- dijo una voz femenina que apareció de repente. Los ojos verdes de Harry se fijaron en Ginny mientras ingresaba con su arco en la espalda y el uniforme del regimiento, al igual que Fred y George.
-
Ya te ascendieron?- dijo Ron sorprendido.
Harry desvió la mirado nuevamente a George.
-Sigue.- le dijo.
-Mi hermanita tiene razón.- dijo George. - No hay mejor título para el plan de los mortífagos; es la revolución de las bestias.
-¿Conocen el bosque de Tirania?- dijo la pelirroja sentándose.
Todos asintieron.
-Qué pasa con ese bosque?- preguntó Ron tratando de entender.
-Allí habitan todas las criaturas fantásticas que existen en el planeta. El bosque de Tirania es como un mundo entero. Es Gigantesco. Imposible recorrerlo todo, y muchos no han regresado intentado atravesarlo.- dijo Ginny. - Dentro del bosque existen ciudades resguardadas por muros, en donde viven magos y brujas medievales. Y gracias a ellos es que sabemos lo poco que sabemos del bosque.
-El bosque de Tirania es un cuento de hadas en resumen. - dijo Fred. - Digo que es un cuento de hadas porque todas las criaturas de los cuentos residen allí. Y esa es la maldad del bosque. Los pocos que han conseguido salir han regresado dementes, porque se han encontrado con siete enanos y después de seguirlos, encontraron a una blanca nieves empalada; totalmente atravesada por una estaca y agonizando en un mar de sangre.
-El bosque hace uso de historias conocidas como los cuentos de hadas para crear ilusiones desagradables. Y por supuesto, está lleno de bestias, criaturas de todo tipo.- continuó George. - El bosque se alimenta de sangre; es como una sanguijuela indestructible. Creemos que los mortífagos están negociando con las bestias del bosque para que se unan a Voldemort, así él podrá transmitir el poder del bosque a él mismo, y será indestructible. A cambio del apoyo de las bestias, Vodemort ofrecerá al bosque un festín de sangre….sangre de impuros.
Ron se levantó bruscamente palideciendo.
-Estás diciendo que esos asesinos pretenden entregar a todos los impuros reclutados como una asquerosa ofrenda!- dijo levantando la voz.
-Sí Ron, eso es lo que planean. - dijo Ginny. - O al menos eso es lo que sospechamos. Las misiones que nos encomiendan son muy pobres, por eso hemos decidido que ahora que contamos con un entrenamiento, podemos intentar detenerlos.
-Nos internaremos en el bosque de Tirania.- dijo Fred.
-Seremos solo nosotros: Ron, Ginny, Luna, Harry, Fred y yo.- dijo George. - Iremos averiguando todo deteniéndonos en las ciudades que se encuentran dentro del bosque. Conozco a alguien que lo conoce a la perfección. Nos dará un mapa, e indicaciones necesarias.
Ginny chocó con la mirada fría de Harry, pero éste no la mantuvo durante mucho tiempo. Se levantó bruscamente y salió.
-Todavía está mal por todo esto verdad?- dijo Fred. - Sigue empeñado en matar a Voldemort?
-Es lo único que le importa.- dijo Ron. - Y lo entiendo. Si yo fuera él, también sería mi único objetivo en la vida.
Gracias a los que han a agregado esta historia a Favoritos
Aciara Alae evelyn_lovegood monpotter
Bella Riddle HeyLooney
Bella_Malfoy lalita_347
A los que comentaron en los capitulos anteriores
Ange24
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Bella_Malfoy
perla_hale
monpotter
Nos vemos en el proximo capitulo, y espero que pasen por mi otro fic llamado Mi Luz DM/AG