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Memorias de Idhún IV: La traición — capítulo 12

Las horas pasaban y Lucas miraba débilmente a Eva, estaba de rodillas al lado de la cama, con la cabeza apoyada en el vientre de la chica, que ya no respiraba con dificultad. No podía moverse, apenas podía respirar y los párpados se le cerraban solos, pero él seguía luchando aun sabiendas de que se estaba acercando a su último latido.


En Limbhad.

  • Un momento. ¡Está en California! - gritó Christian para que todos le oyeran.
  • ¿Qué? ¡Tenemos que ir a por ella! - Victoria seguía histérica, aunque intentaba disimularlo, pero sin éxito. Se reunieron todos en la biblioteca, donde Vic pidió a Alma que los llevase hasta su hija. Erik ya no sentía nada, pero su mirada ahora era un poco sombría, su esencia de unicornio acababa de despertar y ahora era como lo fue su madre, cuando el shek mató al dragón. Aunque su parte de dragón mantenía a raya aquella oscuridad.

Eva se sentía muy bien, renovada por dentro, como si estuviera en un bosque, rodeada de naturaleza. Abrió los ojos y ahí se dio cuenta de que le dolía cada célula de su cuerpo, gimió débilmente y miró la habitación en la que se encontraba. Era de día y por la ventana entraba mucha luz, iluminando todo. El cuarto era espacioso, decorado con tonos azules, blancos y negros. A Eva le gustó la combinación, pero antes de fijarse en lo que había, se dio cuenta de que algo estaba apoyado en su vientre, se sentó con esfuerzo y miró. Lo que vio la dejó horrorizada.

  • Lucas... - susurró. El chico tenía la piel de un tono enfermizo, tenía unas terribles ojeras y el pelo le caía tapando su cara sudorosa. Sentía en su vientre la irregular respiración y de alguna manera podía sentir los débiles latidos de su corazón. Se levantó con cuidado por él y esfuerzo por el dolor, con ojos llorosos intentó tumbarlo en la cama, pero pesaba demasiado para ella, hizo acopio de fuerzas y tras varios intentos consiguió tumbarlo boca arriba. Jadeando se dejó caer a su lado. El corazón le latía con mucha fuerza, el miedo la atenazaba, no quería perderlo. Se acordó de la manera que podía curar su madre a la gente y pensó: "Si he heredado la esencia de mi padre, ¿por qué no la de ella?" Puso las manos sobre el pecho del chico, sin llegar a rozarlo e intentó curarle de lo que fuera que le pasase. Diez, veinte, treinta, treinta minutos. Nada, no conseguía nada, se sentía una inútil, Lucas estaba a un paso de la muerte, la miraba con sus negros ojos apenas abiertos y en su boca se veía una pequeña curva, estaba sonriendo, por haber conseguido salvarla y ahora él sufría las consecuencias de haber utilizado la energía que necesitaba su cuerpo, pero daría lo que fuera por ella, incluso su vida. - No quiero vivir en un mundo sin ti- susurró. Seguía pasando el tiempo y Eva sollozaba intentando salvarle, se abrazó a él con la cabeza apoyada en su pecho, podía oír como los latidos de su corazón se hacían cada vez más mudo hasta que dejó de oírlos, sabía que aún latía, a pesar de no oírlo. Se quedó medio tumbada y lo miró a la cara, se quería morir, no quería vivir en un mundo en el que no estuviera él... Las lágrimas surcaron su rostro hasta caer en la frente de Lucas, él estaba lívido, parecía un cadáver... Eso hizo que los brazos le fallaran y se cayese en su frío torso. Lo abrazó y nuevas lágrimas mojaron la camiseta del chico. Se quedó dormida sin darse cuenta en un bonito sueño en el que estaba con Lucas, sin separarse de él, viviendo los dos juntos para siempre.

Volvieron a pasar horas y en ese momento la Tríada y Erik llegaron a una casa, no parecía haber nadie. Cada uno empuñaba su arma a excepción de Erik, que tenía que quedarse detrás de ellos. Registraron el piso de abajo, sin éxito. Luego registraron el piso de arriba, pero tampoco hallaron a nadie, Chris no lo entendía, notaba su presencia en aquel lugar y no había nadie. Erik, que iba buscando solo tras mirar por toda la casa y alrededores, estaba en el piso superior, buscando algo, cualquier cosa que pudiese llevar a una habitación secreta. Entonces lo vio, vio una cuerda colgar del techo. Tiró de ella y enseguida tenía ante él una bonita escalera negra, subió y se encontró con una gran habitación decorada con tonos azules, blancos y negros, sin saber por qué, le recorrió un escalofrió. Se preguntó para que tan grande si apenas tenía muebles. Posó su mirada en una cama de matrimonio negra y blanca, allí habían dos personas, no pudo ver el rostro de las personas, ya que tenían ocultos sus rostros, pero supo que la mujer era Eva. Bajó corriendo las escaleras llamando a los demás, que vinieron corriendo. Subieron y se encontraron con un chico que parecía muerto, y encima de él, abrazándolo, estaba Eva, dormida. Se acercaron todos, pero Victoria con un gesto hizo que los demás se detuvieran, mientras ella se acercaba a los dos jóvenes. Se quedó quieta al lado de la cama y con precaución se acercó a la chica.

  • Eva, tesoro. Despierta. - habló suavemente y zarandeó con cuidado el hombro de la chica. Eva se despertó, estaba desorientada, no sabía muy bien donde se encontraba y ver a su familia allí, la desconcertó. Se dio cuenta de que estaba tumbada sobre Lucas, se acordó de lo sucedido y se puso a llorar irremediablemente.
  • Ven, volvamos - su madre hizo ademán de cogerla, pero ella se abrazó fuertemente sin querer abandonarle, Vic se dio cuenta de ello y observó al muchacho, debía tener la misma edad de Erik y estaba... muerto.
  • Eva... por favor... sé que es duro, pero tienes que escucharme, no puedes quedarte ahí, debes moverte.
  • No... no, ¡no! ¡NO! ¡NO QUIERO! ¡NO PUEDO ABANDONARLE! ¿LO ENTIENDES? ¡NO PUEDO! - y tras decir esto, volvió a abrazarle, no podía, quería estar con él, no debía dejarle. Christian posó su mano en el hombro de Vic, indicándole que era mejor dejarla sola y no agobiarla, esta asintió y se fueron marchando de la habitación. Solo quedó Erik, que miró a Lucas y luego a Eva, a pesar de verlo así, no podía dejar de odiarlo, segundos después se fue con los demás. Eva seguía ahí, llorando y mirando al hombre que amaba con locura, sentía que su corazón había reventado, esta vez era peor que cuando él se marchó, no podía soportar tenerlo allí, pero que a la vez no estuviese. Volvió a apoyar la cabeza sobre su pecho, pero se quedó desconcertada, aquí había algo raro. Creía que se había vuelto loca, oía latidos, latidos que cada vez eran más fuertes. Su corazón empezó a latir frenéticamente, no, era imposible, él había muerto, se estaba volviendo loca, eso o estaba soñando. Sintió una lenta y regular respiración en su cabeza, que hizo que se le erizara la piel, luego sintió una caricia en la espalda, no, era imposible que fuese real, ¡lo había visto morir ante sus ojos sin poder evitarlo! Seguía sintiendo caricias, esta vez pasaban por la espalda y por los brazos. Disfrutó de cada caricia que le proporcionaba, reconstruyendo poco a poco su corazón, uniendo los pedazos. Pasó un buen rato hasta que decidió mirarlo. Sus miradas se encontraron, Eva se derritió por dentro y deseó volver a probar los labios de él. Él la miraba, con deseo, ternura y amor, mucho amor. Aquellas miradas hacían que a Eva le flaquearan las piernas. Se acercó a la cara del chico y empezaron a besarse con pasión, para luego dejar paso a la ternura. Pararon en cuanto les faltó el aire. Los dos se volvieron a mirar, él ahora estaba pálido recuperando su color natural, pero por lo menos no era aquel tono enfermizo, las ojeras seguían ahí, su pelo negro le llegaba por la barbilla y aquellos ojos negros, cada vez que los veía... Apoyó la cabeza sobre su pecho para oír cada latido, él aspiró su aroma apoyando su cabeza en la de ella.
  • ¿Por qué? - preguntó, él sabía perfectamente a que se refería así que contestó enseguida.
  • Porque no quiero vivir en un mundo sin ti - Eva sonrió, recordando que hacía unas horas ella había pronunciado aquellas palabras.
  • Te amo.
  • Y yo a ti.

Victoria estaba impaciente, ninguno había respondido sus preguntas, así que, decidió preguntar otras cosas.

  • ¿Quién era ese chico?
  • Eh... su novio - contestaron titubeando los tres a la vez.
  • ¿Lo sabíais los tres?
  • Sí...
  • ¿Por qué no me dijisteis nada?
  • Bueno, no venía al caso y dejaron de salir hace dos meses y... - se callaron ante la severa mirada de la mujer. "¡Hombres! No entienden nada..." pensó Victoria sacudiendo la cabeza. De pronto, escuchó pisadas, pero no eran de una sola persona, sino que, de dos. Victoria vio como Chris y Jack llevaban rápidamente la mano a la empuñadura de su espada, listos para sacarla. La puerta se abrió. Una chica con ojos azules se asomó, todos se sorprendieron de verla feliz, tenía una gran sonrisa. Antes de que entrara, Chris y Erik vieron un brazo que rodeaba su cintura, fruncieron el ceño. Eva entró acompañada de Lucas, todos se quedaron aún más impresionados, ese chico estaba muerto cuando los encontraron y ahora, ahora estaba delante de sus narices.

Para NessiieSh°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸Oº°'¨¨'°ºO°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸Querida NessiieSh: Solo escribo esto para decirte que, ¡YO JAMÁS MATARÍA A LUCAS, AUNQUE ME OBLIGASEN! ¡NO PODRÍA! O a lo mejor sí... xDAsí que, tranquila no lo mataré, pero a lo que se refiere matar... puede que muera algún que otro de la historia que sea importante, no diré nada más. ;) Atte. Annie-amber PD: Gracias por los comentarios, me animan a seguir. =D°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸Oº°'¨¨'°ºO°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸

Please, dejad comentarios! Me gustaría saber cómo os parece que va la historia.Besos