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Memorias de Idhún IV: La traición — capítulo 13
Sorry por la tardanza, pero andaba algo vaga estos días u_u'
Incrédulos, miraban a los dos jóvenes que acababan de entrar, sobretodo al chico, se habían quedado de piedra al ver que estaba ahí, delante de sus narices, cuando lo habían visto muerto con sus propios ojos.
- Hola - saludó tímida Eva. Los demás no dijeron nada. Un incómodo silencio se adueñó del lugar, nadie andaba muy puesto como para decir alguna palabra, no querían volver aquello aún más incómodo de lo que ya era. Pasaron los minutos y como nadie parecía querer decir nada, uno de ellos decidió hacerlo.
- Bueno, ¿no nos vas a presentar? - la pregunta de Victoria hizo que todos dieran un respingo.
- ¿Qué...? Ah...sí... - miró a Lucas - Lucas, estos son Victoria d'Ascoli, mi madre; Christian Tara, mi padre; Jack Selfield, mi padrastro y a mi hermano Erik ya le conoces - fue señalando con la mano, sin ganas, a cada uno de ellos - Mamá, papá, Jack, Erik, él es Lucas Ccora. El silencio volvió a reinar en la sala. "Esto es exasperante e incómodo" pensó Eva. Miró a su padre y a su hermano, no miraban a Lucas con cara de muy buenos amigos que digamos, se estremeció, las cosas no es que parecieran que fuesen a ir bien entre ellos. "Eso es normal, ¿verdad?" se preguntó a si misma. Notó como el brazo de Lucas que rodeaba su cintura la atraía un poco más hacia él, su espalda chocó con el torso de este cuando se estremeció. Se ruborizó imperceptiblemente y se dio cuenta de la tensión que había en aquel lugar era mucho peor de lo que había notado desde un principio. Chris y Erik miraban el brazo que estaba alrededor de la cintura de Eva y a la cara del chico, a Chris le daban ganas de separar a ese de pelo negro que supuestamente tendría que estar muerto de su hija. Mientras que Erik quería avalanzarse contra Lucas y pegarle una buena paliza, lo odiaba, pero su odio salía del más profundo de su ser, parte de ese odio era por que no le gustaba el tipo con el que salía su hermana y la otra parte salía de la nada, como el odio ancestral entre dragones y sheks, pero ese odio era diferente. Christian, Erik y Jack sentían aquel odio, el primero había entendido en parte de donde salía aquello tan profundo, el segundo no lo sabía y el tercero no se dio cuenta de aquel odio, supuso que era el odio que sentía contra el shek, ya que creía que aquel chico era completamente normal. Eva y Lucas, sin darse cuenta se pusieron tensos, ella al notar aquella hostilidad y Lucas por aquel odio que le llegaba de los demás hacia él, sin razón aparente. Los miró atentamente, un poco confuso. Victoria notó aquella hostilidad y decidió que lo mejor era marcharse de una vez.
- Creo que deberíamos irnos ya. Todos pegaron un brinco a excepción de los dos sheks, que lo único que hicieron fue mirarla.
- A propósito, ¿dónde estamos? - preguntó Eva.
- En California - dijo Lucas con voz ronca. Lo miró - ¿Qué hacemos tan lejos de Madrid?
- Vivo aquí.
- ¿No vivías en Madrid?
- En verano. - Eva supo que mentía y por la mirada de él entendió que se lo contaría después.
- Tendremos que coger un avión para volver - dijo Jack para ocultar que irían a través de Alma.
- No hará falta, podéis transportaros, ¿no? Todos se volvieron hacia Lucas, a excepción de Eva, que ya lo miraba y sabía que él lo sabía, sino, ¿cómo la había salvado?.
- Sé quienes sois. La Tríada y Erik se sorprendieron, ¿cómo lo sabía? ¿Eva le había contado sobre Idhún y que no eran gente común, sino criaturas extraordinarias, dos de ellas los últimos de sus especies?
- ¿Cómo lo sabes? - Erik dejó notar en su voz odio.
- Porque yo he estado en Idhún una infinidad de veces, más bien, soy idhunita.
- ¿!QUÉ!? - gritó Erik.
- Y será mejor que os marchéis de una vez, será mejor que nadie sepa que habéis estado aquí, a excepción de que saben que Eva sí está.
- ¿Hay alguien más contigo?
- Sí, algunos de mi... por así decirlo, gente esta ahora mismo en Idhún o por alguna parte de la Tierra y volverán enseguida, así que lo mejor es que os marchéis de aquí. - Lo último lo dijo en tono cortante, solo para ver la reacción de Erik, le parecía una persona demasiado inmadura para tener 18 años, exactamente, su misma edad. A Erik se le crispó la cara en una gran mueca de ira, estaba a punto de avalanzarse sobre él, pero Jack le cogió de la oreja para llevarlo junto al shek y Victoria, que esperaban para irse. Lucas no pudo evitar reírse junto a Eva, era muy gracioso aquello. Erik, en cambio, lo miraba con cara de pocos amigos, aún agarrado de la oreja.
- Bueno, me tengo que ir.
- Nos veremos pronto - dijo Lucas antes de darle un beso en la frente de la chica.
- Adiós. Eva se despidió con la mano mientras desaparecía de aquel lugar. Ella sabía que en cuanto volviese sería acribillada a preguntas, cosa que no le animaba gran cosa.
- Eva, ¿qué te pasó? - preguntó Victoria, segundos después de llegar. "Justo como pensaba hace un momento" pensó Eva cerrando los ojos.
- Ahora mismo no tengo ganas de hablar de eso - dijo en tono cansado - estoy muy cansada y lo único que quiero es dormir.
- Bien, en otro momento hablamos. Eva asintió y lentamente se fue escaleras arriba. Todos esperaron hasta oír como la puerta de la habitación se cerraba, para así hablar.
- ¿Qué creéis que pasó?
- Yo me decantaría por los Nuevos Dragones, ya sabes que a mi hija y a mí, nos quieren muertos, dragón.
- No pueden, aquí... - Victoria no pudo terminar la frase, un gran estruendo proveniente de fuera la interrumpió.
- ¿Qué demonios ha sido eso? - preguntó Erik levantándose de golpe del suelo, y así provocándose dolor de cabeza. Se oía un batir de alas y a alguien hablando en un idioma muy conocido por la Tríada, a Erik le sonó de algo aquel idioma, sin saber de qué. Erik miró a sus padres y vio que Jack y Chris tenían desenvainadas sus espadas, Victoria sujetaba el báculo fuertemente con las dos manos.
- Erik, ve a la habitación de tu hermana y lleva a Eva a Limbhad.
- Pero, ¿y vosotros?
- Iremos en cuanto os marchéis - como Erik no se movía su madre lo empujó con el báculo - ¡Aprisa! Erik asintió y corrió escaleras arriba, antes de girar a la derecha por el pasillo de arriba, vio como los tres salían al exterior, no sabía cuando los volvería a ver, él no tenía mucha idea de quiénes eran los que estaban afuera aguardo ya que no le interesaba gran cosa Idhún, solo quería ser médico y vivir normal.
- ¡Eh! ¿Por qué no llamas? - le espetó su hermana nada más abrir de golpe la puerta.
- Luego, ahora tenemos que ir a Limbhad, llama a Alma, a mi no me hace caso.
- ¿Para qué?
- ¡En cuanto lleguemos te lo explico! Eva llamó a Alma y enseguida estaban en Limbhad. - ¿Me quieres explicar ahora por qué hemos venido aquí?
- Me han dicho que te trajera aquí, porque han venido a por ti los Nuevos Dragones.
- Que... - No dijo nada más, el silencio se instauró en aquel lugar. Media hora después llegaron los demás.
- ¡Eva! ¡Erik! Los dos jóvenes salieron de donde estaban y fueron a la biblioteca a reunirse con sus padres.
- ¿Qué ha pasado? ¿Estáis todos bien? - preguntaron a la vez nada más entrar.
- Sí, nos exigieron que os entregáramos a ti y Christian, pero les dijimos que estabais en Australia.
- ¿Y se lo creyeron?
- Bueno, empezaron a revisar cada parte de la casa y poco convencidos volvieron a Nandelt diciendo no sé qué de que traerían a Covan, a decir verdad, no se les entendía muy bien, hablaban como si fueran yan. Se quedaron a dormir allí, Eva y Erik eligieron una habitación para cada uno; ella se eligió la que antes pertenecía a Shail, llena de aparatos terrestres, Victoria sonrió al recordad cuando Shail le enseñaba magia con poco éxito al ser en realidad el último unicornio, también se acordó de la afición del mago por la tecnología. Erik se cogió la que usaba Alsan, apenas estaba decorada, pero le pareció reconfortable con aquella decoración al estilo la Edad Media, Jack al verlo también sonrió, pero se le borró enseguida al recordar lo que le pasó al rey de Vanissar, un hermano para él... Era más de medianoche y Eva estaba en la habitación frente al ordenador, no podía dormir, todos se habían dormido enseguida, podía oír los ronquidos de Erik. Sonrió y apagó el ordenador, al principio se había visto con tener que poner contraseñas para entrar, pero eso no era problema para ella, en un pispas ya estaba metida en internet. Salió de la habitación para ir a la biblioteca, pasó al lado de las demás habitaciones sin hacer ruido, sobretodo cuando pasó al lado de donde dormía su padre. Buscó algún libro que mereciera la pena, hablaba y leía a la perfección en idhunaico, igual que el idhunaico arcano y un poco del antiguo, de pequeños sus padres les enseñaban a ella y Erik la lengua, ellos no tenían ni idea para que les serviría, pero prometieron no decir nada a nadie. Se rió bajo al acordarse de cuando pasaron al idhunaico antiguo, a Erik era imposible que le entrase en la mollera y no paraba de decir estupideces, resultaba muy cómico de pequeño diciendo: "Gatu'salën paterr¨i¨co" en vez de "Garën saêt na'rein" que significa Corazón bajo hielo. Se inventaba practicamente todo y Victoria decidió que valía con el idhunaico común y el arcano, aunque luego Chris le enseño a Eva el resto sin hacer caso a Victoria. Se fue al piso de abajo a inpeccionar la sala de entrenamiento, tenía curiosidad, una vez vio algo que le llamó la atención. Llegó y abrió la puerta, tuvo que cerrarla enseguida ya que las antorchas se encendieron nada más poner un pie dentro. Se metió por otra puerta, aquella sala estaba repleta de armas de todo tipo. Cogió cada una para inspeccionarlas mejor y luego devolverlas a sus sitios. Se acordó a lo que había ido y se acercó a la pared que había frente a la puerta, en ella había una estatua, seguramente de Aldun, le faltaba algo... Enseguida comprendió que era. Rapidamente y con mucho sigilo se metió en la habitación de Jack. "Dios, que peste" pensó, la verdad es que la habitación apestaba demasiado a dragón, tuvo que calmar el odio que sintió para acercarse a la pared donde se encontraba envainada Domivat. La cogió por la funda para no quemarse, aunque sentía mucho calor extenderse por su frío brazo; se dio prisa en llegar a la estatua, a pesar de llevar funda, el calor que irradiaba la espada era bastante para ella. Metió la espada dentro y de pronto algo brilló detrás de la estatua. La estatua se deslizó sobre el suelo de madera sin hacer ruido, dejando sitio para pasar por un pasillo oscuro, Eva sentía mucha curiosidad, tanta que se internó a través de él.