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Memorias de Idhún IV: La traición — capítulo 23
**Dedicado a la novia de mi hermano por ayudarme con un pequeño problemita con lo del vínculo de Eva y Erik,y por aguantar y entender hasta el final cuando le conté a ella y a mi hermano(pobrecillo, no se enteró de nada xD)**de qué iba la trilogía y mi fanfic.
**¡Ah!****Feliz día del libro.**Y felicidades a una amiga, que hoy es su cumple ;)
Capítulo XXII. El vínculo ˜ 1ª parte
Siguió batiendo las alas, ahora que sabía donde se encontraba su hija no iba a rendirse. Se había convertido en shek nada más llegar a la costa para no atraer la atención de los Nuevos Dragones. Tenía un plan que quizá saldría bien, pero solo si las ìdhisäne no se entrometían de forma directa.
Divisó una de las islas de Riv-Arneth, la que se encontraba más próxima a las ciudades de Isu y Agli, la única a la que podían acceder los humanos.
<<.Shizuko.>> Llamó mentalmente a la japonesa que sin lugar a dudas estaría con los demás sheks en la isla más pequeña.
<<.Kirtash, por lo que veo me has encontrado.>> Respondió un minuto después.
<<¿Dónde está Eva?>> Preguntó con furia contenida.
<<.Está bien, está durmiendo, el día anterior fue un día agotador para ella.>>
<<.Necesito hablar contigo.>>
<<.Ya lo estás haciendo.>> Comentó riendo.
<<.Ya lo sé, quiero hablar contigo en persona, pero para eso necesito que me dejes pasar a la isla, además… quiero hacer un trato.>>
<<.No sé que estarás tramando esta vez, pero seguro que a muchos no les gustará. Está bien, pediré que abran una brecha para ti, no quiero jueguitos por tu parte. ¿De acuerdo?>>
<<.Claro, ahora abre la brecha.>> Dijo fríamente.
Christian aterrizó en la isla y esperó a que Shizuko le abriera paso, todo estaba en calma, los pequeños animales que correteaban por la playa se habían escondido a la llegado del shek, temerosos de ser sus presas, Kirtash siseó y rato después observó como se producía una extraña deformación en el aire. Batió de nuevo sus alas membranosas y voló hacia ella, podía ver borrosamente unos árboles y lo que parecía dos personas a través de la brecha que hacía ondulaciones. Voló más rápido y la atravesó.
Nada más pasar estaba en la isla más pequeña, desde su posición podía ver las otras tres islas ocultas y sobre la más grande, se alzaba un enorme castillo con grandes y bellos jardines, miró hacia otra de las islas, parecía una ciudad…
— Me alegro verte de nuevo, Kirtash. A pesar de que la última vez que nos vimos por poco me hundes a Haiass en el corazón— dijo Shizuko en un tono solemne.
— Déjate de tonterías— le cortó Christian— Quiero ver a Eva.
— Ahora no puedes.
— ¿Por qué?
— Hay que dejarla descansar, además tiene sus propias obligaciones y es mejor no interrumpirla.
— Entonces, llévame ante quien manda aquí. Me gustaría hablar con él, ¿o también tiene que descansar? — dijo irónicamente, pero con el rostro inexpresivo.
Shizuko suspiró y pidió a Rhiz que los llevase ante la corte dísira.
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— ¿Así que quieres ser sirviente mío?— preguntó el hombre levantándose de su asiento.
— Sí, señor— contestó mirando al dísiro con el semblante impasible.
— ¿Y qué interés tiene el hijo de Ashran por servirme a mí? Si se puede saber.
Christian sonrió de lado.
— Quiero unirme a vuestra causa, me interesa e intriga vuestra forma de actuar y además, mi hija está aquí.
— Entonces, eso quiere decir que me juras lealtad, ¿o me equivoco?
— No te equivocas, señor.
— Que así sea, Kirtash. Desde ahora serás nuestro aliado y como primer cometido quiero que prepares algo, si lo haces bien significará que no nos traicionaras— dijo el señor de los dísiros.
— ¿Qué he de hacer?
El padre de Lucas se acercó a Christian y le susurró lo que debía hacer, cuando terminó se apartó de Christian, y este, con el semblante impasible, pero con los ojos llenos de sorpresa, se fue de allí.
Shizuko, que se encontraba en la misma sala, miró intrigada los ojos Christian y fue tras él.
Un joven de dieciocho años miró ceñudo al shek y a su compañera mientras se marchaban, no le gustaba nada lo que su padre y sus hermanas tenían en mente, ni siquiera estaba de acuerdo y le extrañaba que su suegro traicionase a su familia…
— Lucas— dijo el padre del joven.
Lucas se volvió hacia su padre— ¿Qué ocurre padre?
— Después de que se rompa el vínculo, quiero que pongas una barrera entre Lune y los demás, podría descontrolarse al dejar de estar ligada a su hermano.
— Sí, padre.
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— En resumidas cuentas, tienes que ayudar a romper el vínculo que une a Lune y a Erik.
— Sí, tengo que preparar algo así como un brebaje, pero es solo para debilitar los últimos hilos que quedarán tras romperlos por parte de Eva, esto hará que Erik rompa su vínculo hacia Eva sin darse cuenta.
Shizuko asintió y se marchó, tenía que informar a Eva sobre lo de romper el vínculo, solo si Eva accedía se podía efectuar la ruptura, si lo intentaban en contra de su voluntad podrían ser horribles los efectos que causarían sobre ella.
Christian suspiró, no le hacía mucha gracia tener que romper ese vínculo, si romperlo significaba lo que estaba pensando…
Se convirtió en shek y salió de la isla, tenía que ir a ver a una vieja amiga, ella seguramente tendría lo que necesitaba para que funcionase el plan.
Su destino era Trask-Ban.
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Sheyle cerró los ojos, el tiempo era inexistente en aquel lugar, además sentía miedo y mucho frío. Erik seguía buscando un modo de salir de allí, pero parecía imposible, a lo mejor tenían que esperar a que volviera alguien a dejarles comida y aprovechar para escapar de allí.
— ¿Mejor? — preguntó Erik abrazando a la joven, había visto que la chica tiritaba.
— Sí, gracias— contestó muy agradecida, hacía bastante frío, pero Erik no parecía notarlo.
Sheyle se dio la vuelta y miró los ojos marrones de Erik, le parecían muy bonitos. Erik le devolvió la mirada, Sheyle sonrió y le dio un beso en la mejilla, luego volvió a darse la vuelta y se acurrucó en los brazos del joven dejándole atónito y algo sonrojado.
— ¿Por qué has hecho eso?
— Para darte las gracias.
— Ya me las has dado antes— le recordó algo confundido.
— Pero no te di gracias por intentar salvarme de ese hombre— dijo con una sonrisa.
Erik notó como el corazón le comenzó a latir más rápido, miró a la joven y la estrechó entre sus brazos.
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— Has venido, Kirtash. Y supongo que no será una visita de cortesía, algo me dice que quieres algo de mí— dijo la feerica, su piel era color oliva y su pelo, que parecían las ramas de un árbol le caían por la espalda. Su vestido, de un verde muy oscuro, le dejaba al descubierto bastante escote y el ombligo.
Christian se estremeció al oír aquella voz rasposa, en su interior le producía asco aquella mujer. Y no mejoraba el hecho de tener que estar rodeado de trasgos, pero necesitaba su ayuda, ella era la mejor en aquella rama de la magia feerica.
— Estas en lo cierto, necesito que me ayudes en un proyecto.
— Tú y tus proyectos, ¿en qué te has metido esta vez Kirtash? — preguntó con aquel tono rasposo que su voz fue adquiriendo durante los años que había estado viviendo en Trask-Ban.
— Me he aliado con los dísiros— declaró con seriedad y firmeza.
La feerica renegada abrió mucho los ojos de la sorpresa.
— Espero que sepas donde te has metido, podrías salir muy mal parado— dijo acercándose al shek.
— No me metería si no lo supiera— habló con frialdad.
— Dime, ¿qué necesitas?
— Un Greanorhai y… una panacea para el Greanorhai— dijo algo pensativo.
— Nueve soles de hielo… ¿estás seguro?
El shek asintió.
— Estará listo para el alba. Ten cuidado de que las ìdhisäne no descubran la panacea.
— No lo harán, están demasiado ciegas por conseguir el poder absoluto de los dioses como para fijarse en lo que hace alguien como yo. Será mejor que me marche ya, he de hacer unas cosas antes que nada. Vendré al alba, Anhoümerah.
Christian se apartó de la feerica renegada; un trasgo lo miró con asco y el shek clavó sus ojos de hielo sobre los suyos. El trasgo, asustado, bajó la mirada y dio un paso hacia atrás temeroso; lo mismo hicieron los demás trasgos al sentir la penetrante mirada de aquel hombre. Pero uno no, observó con repugnancia a Christian y le escupió cuando pasó por su lado, el trasgo en segundos cayó al suelo.
Christian salió de aquel bosque y se fue de forma silenciosa.
Simplemente, esperaba que Eva hiciera lo correcto...