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Te vi venir — capítulo 13
12º
Pvo. Bruno
Al día siguiente de la fiesta, quedé con mi mejor amigho, Leo, para hablar un rato, ya que hacía días que no nos veíamos. Cuando él llegó yo me encontraba en el salón-bar de la parte supèrior de la casa. Por la puerta y sin llamar entró un desvergonzado Leo Salvingenio, de sonrisa alegre, ojos marrones y pelo castaño oscuro corto... ¿corto? -¡Bueno qué ven mis ojos!-le dije sorprendido.- ¡Al fin te has cortado el pelo! -No exageres que no estaba tan largo-me dijo riéndose. Se desplomó en uno de los sofás.- Y... ¿qué tenías para contarme? -Ok- Me senté a su lado y le ofrecí un poco de bebida, que rechazó. -No tío, intento llevar una vida sana. -A ver si te dura hasta mañana-contesté. -¿Y bien?-me dijo después de un silencio. -Marian y yo... Creo que vamos muy en serio. -¿Y qué te hace pensar eso? -No sé, quizás el casi año que llevamos juntos. -Bruno... Mira, te he dejado a tu aire por que es tu vida y no la mía, y tú sabrás lo que haces, pero creo que ya estás demasiado tragado de ella. -¿Y eso es un problema? -Siento decirte que sí, por que yo a Marian no la veo mucho de ser... seria. -Explícate. -Mira ella es bastante liberal, tiene... amigos, por así decirlo. -¿Y qué? yo también tengo amigas. -¡Bruno, joder! parece mentira que tú lleves una empresa... A ver, ella tiene amigos, pero... -¿Me estás diciendo que esos "amigos" son con derecho a roce? -No, no es eso... Bueno sí, para qué te voy a mentir, al veo muy sueltita de cascos para llevar una relación seria con alguien. -Pero lo est´ña haciendo conmigo-objeté. -Ya, pero apuesto loq eu sea a que si le pides dar un paso más, sale corriendo. -No lo creo...-dije pensativo.- Bueno, cambiemos de tema, ¿qué tal tus amoríos? -Ya sabes, de aquí para allá... -Todavía no sientas cabeza. -No consigo a nadie que me dome, así soy yo-sonrió.
Tocaron la puerta, era Carla.
-Señor, ¿me ha llamado?-preguntó. -sí, ¿puedes hacerme un favor? -Claro. -Dile a Rebeca que en cuanto pueda, suba. Quiero hablar con ella.
Asintió y se fue por donde vino.
-¿Quién es Rebeca? -Es una de las empleadas. -Ah...-me miró significativamente.- y no, no es lo que te estás pensando... Acabo de decirte quie voy muy en serio con Marian. -Ya ya, lo que tú digas.
Seguíamos hablando de cosas sin importancia por un tiempo. Él y yo éramos amigos desde el instituto, pero él escogió hacesre médico y yo escogí empresariales. Nunca perdimos el contacto, aunque ahora que estoy a cargo de la empresa de mis padres apenas tengo tiempo para reunirme con él. A mis padres le caía de maravilla, aunque si les hubiese caido fatal a mi me daría igual, no pensaba dejar de lado a mi amigo solo por que ellos me lo dijeran. Leo tenía mi misma edad y no tenía novia seria. Sólo tuvo una, en el instituto, y no duró ni un asalto. Por lo demás todo fueron relaciones sin importancias ni compromisos, era todo un galán, yo era más serio y no me gustaban los rollos como a él.
Tocaron la puerta de nuevo, di el paso y por ella entró Rebeca. Sus ojos castaños estaban adornados por unas pequeñas ojeras, y se le notaba que no había dormido lo suficiente. No me di cuenta de que la mirada de Leo iba de ella hacia mi y viceversa hasta que ella habló.
-¿Me ha llamado?-dijo ella. -Sí, pasa-contesté.
Sonreí levemente, y luego Leo se levantó.
-Bruno, voy a explorarte la casa, espero que no te importe-pasó al lado de Rebeca, la miró de arriba abajo y me quiñó un ojo sonriendo de lado, luego cerró la puerta tras de sí.
Nos quedamos en silencio, observándonos de forma similar a la que nos vimos por primera vez. Hasta que sabía lo que tenía que decir.
-¿Estás mejor? -Sí-respondió rápidamente.
Dejé de lado la copa de la que apenas había bebido y me ascerqué un poco más a ella, tenía la cabeza agachada y encontraba interesante el parqué del suelo o sus zapatos.
-Tus ojos no dicen lo mismo-objeté.
Ella levantó la cabeza y me miró fijamente.
-He dormido mal, eso es todo... No te preocupes por mi. -Me preocupo por que me interesa que estés bien. Ayer te vi muy mal y... -Lo de ayer en la noche fue sólo que estaba muy...-parecía estar buscando el adjetivo adecuado.- Dolida, y necesitaba desahogarme. No sabía que conocías ese lugar. -Yo pensé que era el único que sabía su ubicación pero veo que no es así... Te entiendo, es un lugar magníficamente relajante, perfecto para escapar un poco del mundo y aislarte. -Siento haber invadido tu lugar, no era mi intención. -¿Son cosas mías o te disculpas demasiado?-ella no sonrió, pero yo sí que lo hice.- no pasa nada... Puedes ir a ese lugar siempre que quieras. -¿No te molestaré si coincidimos? -Para nada. ¿Quieres sentarte?-ofrecí. -No, estoy bien así-me dijo aun sin sonreir.
Nos quedamos callados por un rato, hasta que rompí el silencio nuevamente.
-¿Estabas dolida?-Sí, creo que se me notó.-Ah... ¿asunto de hombres?-pregunté.-¿Cómo,lo sabe?-Intuición, pocas veces se ve a una mujer bella llorar, si no es el hombre un causante.-Vaya... gracias-vi como sus mejillas se teñían un poco de rosado y sonreía levemente. Dios... ¿Por qué dije eso? Vale, no puedo engañarme, Rebeca es muy guapa, pero... ¡Que tienes novia cacho merluzo, y no hay más que hablar! dijo mi lado razonable.Pero yo no em arrepentía, por lo menos le había sacado una sonrisa.-Debidó de ser algo muy fuerte.-Sí, en fin...-pensó unos instantes, pero luego volvió a hablar.- Verás él... me los puso bien puestos. Me asombrémucho, y creo que se notó en mi expresión. ¿Le había puesto los cuernos? -¿No has hablado con él?-Ahora mismo lo que tengo ganas es de tirarle un jarrón a la cabeza, partírsela y esperar a ver si la palma-me dijo mirando a un punto fijo, en su mirada a parte de tristeza se notaba rabia.-Yo que tú hablaba con él, quizas fue un malentendido.-Pillarles en plena faena no es un mal entendido, creeme. Hablamos un rato más, era una chica muy simpática y asgradable. -Tengo que irme...-¿Por qué? no tienes que hacer nada hasta la cena, y solo son las seis-no quería que se fuera. Estaba muy cómodo con ella haciéndome compañía.-Bruno-ok, escuchar mi nombre de su boca era flipante, era la primera vez que la escuchaba nombrarme.- No creo que a la señorita le siente bien vernos juntos. Yo sabía de quién hablaba. -Eso da igual, no tiene por qué vernos ni saber que nos llevamos bien. Caminé un poco más hasta ella y estuvimos a un metro de distancia. -También es verdad-dijo con una sonrisa. Le tendí la mano. -¿Amigos?-sonrió más aun.-Amigos. Extendió su brazo y apretó mi mano abierta. El roce de su suave piel contra la mía fue como una leve descarga eléctrica, poco perceptible, pero fuerte a la vez. Dirigí mi mirada desde nuestras manos entrelazadas hasta su rostro, y la vi pensativa. -¡Bruno y esto...!-era Leo, que entraba por al puerta, le miramos aun sin soltarnos.- ¿Interrumpo algo? Rebeca se apresuró a soltar mi mano y avanzar hacia la puerta. -No, yo ya... me iba. Desapareció por donde mismo entró mi amigo, y tuve el impulso de darle una colleja pero me contuve. Pvo. Leila -Yo conozco a esa Christina-les dije a mis amigos.-Y vosotros también. Bernard se había duchado y vestido, y ambos habíamos ido aalmorzar a un restaurante de comida chica, invitándo también a Eva. Ninguno íbamos ala empresa hoy, era domingo y no abría. Le contamos lo sucedido y ella se tronchó. Estábamos en un restaurante de comida chica muy sencillo. -¡¿Y por qué no lo dijiste antes?!-protestó Bernard.-Bueno, estabas un poco ocupado volviéndote loco.-¿Y bien?-preguntó dándole un bocado a su rollito de primavera.-Christina... ¿no os suena?-¡Espera!-dijo Eva.- ¿no será la Christina que estoy pensando que es?-la miré fijamente. -Si leo tu mirada bien si, es ella.-¡¿Pero queréis dejaros de secretitos con las miradas de cosas que no entiendo y soltarlo de una vez?!-Joder Bernard... ¡Christina Salvatore!-dijo Eva como si fuera obvio.-¡¿Qué?!-dijo alarmado.- ¡No me jodas que me he tirado a Salvatore!-Sí, a ella misma-contesté yo.-¡¿Pero cómo?!-¿Será que cuando me dijiste que te dejase a unas manzanas de tu departamento para refrescarte, te la encontraste?-preguntó Eva.****-Pues no el veo otra explicación... ¡Joder! ¡JODER! chicas, que la veo todos los días en el curro... ¿qué hago ahora? Nos quedamos en silencio. Christina Salñvatore era una chica de la agencia. De dieciocho años, cabellos rojos y ojos verdes, irlandesa de pura sepa y algo... mosca muerta. Hacía años que la conocíamos y aun no sabíamso del todo cómo era. La veíamos muy niña buena, sonriente y muuy amable, para que luego los chicos de la agencia con los que tenía algo (que no eran pocos), nos contasen que era una auténtica fiera en la cama. -Actúa con normalidad, a ver si te dice algo-sugirió mi amiga. -Mama mía... no em arrepiento de haberme acostado con ella, está buenísima, pero nunca me ha caido muy bien. Nos encogimos de hombros y seguimos comiendo. Pvo. Rebe Había llegado el día, por fin tenía libre. Esa mañana me levanté con energías renovadas. Me duché y luego m,e dispuse a vestirme. Opté por un pantalón vaquero pitillo, una blusa colorida de volantes, rebequita sencilla amarilla y unos zapatos blancos de plataformas. Me dejé el pelo suelto y lista. Alyem dejó su coche para que fuera a mi casa. Yo tenía carnet de conducir, pero no transporte propio, pues el dinero que tenía no me daba, aunque con mi nuevo sueldo y ahorrando durante un tiempo me daría para pagar la entrada de un buen coche. Conduje sin música en el coche, no estaba de ánimos a pesar de que ella significaba mucho para mí. Cuando llegué a mi casa eran las once. Mis hermanos estaban en el colegio. Abrí la puerta y me encontré con que unas voces procedían de la cocina. -¡Mamá!-le dije, ella me miró y luego me abrazó. -¡Dios Rebe, qué tiempos que no te veía! Estás guapísima. -Mamá, no exageres, me viste la semana pasada. -Pero te echo de menos igual-sonrió. -Venga Maica, no atosigues a la pobre Rebe. También abracé a mi tía. Pasamos la mañana hablando tranquilamente hasta que llegó la hora de recoger a los niños al colegio, yo me ofrecí. Se pusieron muy contentos de verme y me los llevé acasa en el coche de Aly. Ni mi madre ni mi tía me preguntaron las razones por las que corté con Max. Ni siquiera lo habíamos hecho oficial, no sabía si él pensaba que seguíamos juntos, auqnue de la forma en que me largué de la cocina creo que le quedó claro. Ya estaba mejor, ya no sentía tristeza, sino odio hacia él y hacia Marian... Setía que quería pegarle un tiro, ¡'No! eso sería muy rápido y carente de dolor... Mejor la torturaba con cuchillos a la muy... Ya eran las siete, me lo estaba pasando muy bien con mi familia, cuando tocaron la puerta. Fui a abrir, tenñía uan sonrisa en al boca, y se borró instantáneamente al ver quién era. -¿qué coño haces aquí?-pregunté en tono bajo. -Tenemos que hablar-contestó unicamente. Se escuchó a mi madre desde el salón. -¡Rebe! ¿quién es? -¡Nadie! ¡Esperad, ahora vuelvo! Se echó hacia atrás viendo mi intención de salir a la calle. Cerré la puerta tras de mi y luego le miré con los brazos cerrados. -¿De qué quieres hablar?-pregunté con un cabreo de narices. -No fue lo que pareció. -Te dejo un minuto para que te expliques-repsondí friamente.- Y creo que me paso de buena-se quedó callado, y me estaba impacientando.- Tic tac... tic, tac... -¡Me engañó!-dijo él.- Ella me dijo que le gustaba, y sólo me utilizó para hacerte daño, yo no quería hacerte daño pr que te quiero. -¡¿Y por qu eme quieres vas y te tiras a la guarra esa?!-espeté. No habló, y yo bufé.- Lo que pensé. ¿No es lo que parece? ¿Te quiero? ¡Esas palabras, todo lo que me dijsite, era mentira! ¡A saber cuánto maldito tiempo llevas tirándote a otras a mis espaldas! -No, eso no es así... -¡Y una mierda!-le interrumpí.- Sí es así, por que si no lo fuese nunca hubieras estado tan sumamente irritante antes de irme a mi nuevo trabajo. Apuesto lo que sea a que llevas engañandome por mucho tiempo, y que tengo unos cuernos que no me caben por la puerta... Aly tenía razón, no eres más que un capullo. -Claro, tu amiguita te ha metido cosas en la cabeza. -¡Con mi amiga no te metas por que te juro que te la corto!-le avisé.- Ella solo me ha dicho al verdad desde el principio. Te dejaste llevar por lo que esa mujer te dijo, ¡claro, como tienes el calentón siempre encima pues te dejaste llevar! ¡Y encima te pareció morboso que fuese en la cocina donde yo trabajo!-Me callé un momento, él tenía los labios apretados al no saber qué decir, por que le estaba sacando las verdades a la cara. Una lágrima traicionera resvaló por mi mejilla, esta vez de recordar todo el dolor.- Me hiciste daño, Max... mucho daño. Lloré por tí, Pero ¿sabes qué?-me sequé las lágrimas-, ¡NUNCA MÁS! Olídate de que Rebeca Sanchez existe, y de que uan vez estuviste con esta ingenua... -No, Rebeca, no, por favor-me dijo suplicante, intentó acercarse, pero em hice a un lado. -¡Vete a la mierda!-remarqué cada palabra.- No quiero volver a verte. Él recogió su mano, bajó la cabeza y luego se fue por donde vino. Volví a mi casa, alegué que todo estaba bien, que solo era un vendedor que había despachado en un momento, no quise preocupar a mi madre, y sabía que si se lo contaba era capaz de ir a Max y montarle el pollo delante de todos. Llegó la hora en que tuve que irme. Me despedí de los míos y volví a la mansión. Estaba vacía. Vi una nota encima de mi cama. Rebe, si vuelvbes y ves esto es por que no estamos hemos ido a comprar algunas cosas. Los señores han salido, la señora Evangeline incluida. Diviertete solita en esta mansión... Un beso, Aly. Suspiré, dejé el bolso y me puse unas sandalias. Estaba totalmente sola, y eso no ayudaba mucho a mi actual situación... Se me pasó por la mente algo. Entré a la biblioteca y vi que estaba totalmente en silencio. Dejé las luces apagadas, desde fuera la puesta de sol lo iluminaba todo. Me descalcé y toqué el suave suelo de parqué claro con mis pies. Pasé la alfombra uy luego em senté en el silloncito del piano. Hacía tiempo que no lo tocaba, pero me acordé de una canción. (Ambiente... http://www.youtube.com/watch?v=lspmgxnwNGc&feature=player_embedded ) Just like I predicted, We're at the point of no return We can go backwards, and no corners have been turned. I can't control it, if I sink or if I swim 'cause I chose the water that I'm in. Mis dedos se deslizaron por el teclado suavemente, tocando esa melodía que tanto me gsutaba y a al vez tanto em entristecía, mientras yo cantaba. And it makes no difference who is right or wrong I deserve much more than this 'Cause there's only one thing I want Me di cuenta de que las palabras reflejaban mi situación. La nuestra, aunque ese "nosotros" lo había roto yo. If it's not what you're made of You're not what I'm looking for You where willing but unable to give me anymore There's no way, You're changing, cause somethings will just never be mine, You're not love this time ... but it's allright. Pensé que él era lo que yo estaba buscando, lo que en realidad necesitaba, y me equivocaba rotundamente. Cerré los ojos y canté con sentimiento, sintiéndome identificada. Sus palabras eran preciosas, pero ahora carecían de sentido y significado. No eran nada. I hear you talking, but your words don't mean a thing. I doubt you ever put your heart into anything. It's not much to ask for, to get back what I put in, But I chose the waters that I'm in. Eramos muy diferentes. A mi em gustaba bailar, a él el hablabas de ello y era como si le dijeses: cómete una rata. Su actitud chocaba con la mía muchas veces, y yo cegada y llena de amor no había sabido verlo. And it makes no difference who is right or wrong I deserve much more than this 'Cause there's only one thing I want Me lo dijeron, hasta mi madre me dijo que ese chico no era el adecuado para mi, lo dijo desde el principio de esa relación, y yo no le hice caso. Ell em dejó, por que quería que aprendiera, que viviese mi propia vida sin someterme a su mandato. If it's not what you're made of You're not what I'm looking for You where willing but unable to give me anymore There's no way, You're changing, cause somethings will just never be mine You're not love this time ... but it's allright. Aly había hecho lo mismo, aunque ella no había desistido de decirme que él no era para mi. What's your definition of the one What you really want him to become? No matter what I sacrifice it's still never enough Las dos tenía razón, él no se mrecía los sacrificios que hacía, no se merecía que me saltase clases para poder verle, no merecía nada. Just like I predicted I will sink before I swim 'cause these are the waters that I'm in Sólo mi odio. If it's not what you're made of You're not what I'm looking for You where willing but unable to give me anymore There's no way, You're changing, cause somethings will just never be mine You're not love this time You're not love this time You're not love this time ... Acabé la canción. Se me quedó al melodía grabada en al cabeza, y me di cuenta después de que las lágrimas estaba resvalando por mi rostro y mojando las teclas en blancas y negras que formaban el teclado. Abrí losojos cuando sentí una presencia tras de mi, pero no me giré. -Tocas muy bien, y no hablemos de cómo cantas-decía, para mi gusto, muy cerca de mi.