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Te vi venir — capítulo 15

14º

Pvo. Leila

The reasonSpoiler:

Después del desfile, volví a vestirme con ropa de calle. Bernard apareció cuando me subía los pantalones.

-Lo habéis hecho genial-anunció con una sonrisa.

-Gracias-intervino Chirstina.

-Se l decía a estas dos preciosuras-respo0ndió Bernard. Nos pasó a Eva y a mi un brazo por los hombros a cada una, y luego nos estampó un beso bien sonoro en cada mejilla. 

Eva rodó los ojos.

-Gracias por el piropo-dijo mi amiga.- Pero tenemos que vestrinos.

Christina pasó de nosotros, y enfadada cmo un demonio, cogió su bolso, se enfundó sus maxi-gafas de sol y pasó al lado de Bernard, sándokle un empujó conn el hombro. En cuanto cerró la puerta nosotros nos reímos.

-Mira que eres malo-le dije.- Después de lo que pasó entre vosotros, vas y la tratas así.

-¿Qué quieres?-me respondió.- He dicho la verdad.

-Además, la chica no es modesta que digamos-comentó Eva.- Se ha metido donde no la llamaban.

-Venga Bernard-le dije-. Se nota que le gustas. Me pregunto qué maravillas le habrás hecho aquella noche de lujuria y poasión desenfrenada-dije burlona, Eva se carcajeó al giual que yo.

-Muy graciosa-dijo él con sacrasmo.- Si es que no me acuerdo de lo que pasó... 

-Claro, no te viste borracho como una cuba después de la fuesta-.le dijo Eva.

-¿en serio te dije que em dejases a unas manzanas de mi deopa para tomar el aire?

-Sí-respondió ella. Le asgarró del brazo, ya estaba lista.-Venga, vamos, Leila, te esperamos fuera.

-Ok.

Me puse ante el espejo y me cepillé los cabellos con esmero hasta que quedaron depcentes y casi lisos. Estube en paz hasta que escuché murmullos fuera. "No puede pasar, señor", "Esto es privado" decían. Eran las voces de los guardias que habían en las puertas del backstage. La entrada se abrió de repente, y a traves del espejo pude verle. Respiraba entrecortadamente, y dos señores trajeados de negro iban tras él.

-¿Qué haces aquí?-pregunté impactada. Luego giré la silla para encararle.

-Eso mismo me estoy preguntando yo-contestó y después se cruzó de brazos.

-Señorita Leila-me dijo un guardia.- ¿Nos lo llevamos?

-No-dije lentamnete.- Está bien, es mi hermano.

-Si hay algún problema, estaremos fuera.

Desaparecieron tras cerrar la puerta, y mis ojos hicieron lo mismo. Final, el finasl de mi sueño se acercaba. Bruno me miraba desde su posición sin decir una palabra, con los brazos colgando inertes a ambos lados de su cuerpo. 

-¿No vas a decirme nada?-pregunté mirándole.

-Espero una explicación por tu parte.

-Lo has visto-le contesté. No era una pregunta, sino una afirmación.

-Si te refieres a que he visto a mi hermana pequeña, la que supuestamente debería estar en la facultad de derecho, modelando encima de una pasarela con ropa interior minúscula y provocativa... Sí, eso he visto.

Me quedé callada, su expresión se tornó dura.

-Bruno-hablé.- ¿Sabes a caso lo que es tener un sueño, una ilusión que para tí lo es todo, y que no te dejen llevarla a cabo?-no respondió, pero el silencio otorga-. Desde niña la moda ha sido mi pasión y tú eso lo sabes. No em ha interesado nunca estudiar en esa universidad en la que papá y mamá se empeñan que saque una carrera aburrida y que no me inspira nada.Lo mío es esto.- Un nudo se apoderó de mi garganta, y seguidamente mis ojos se humedecieron.- no espero que me comprendas, por que tú siempre has hecho lo que ellos querían y nunca les has plantado cara. Cuando subo ahí arriba... siento cómo se va todo. No recuerdo nada, ni cómo me llamo. Solo sé que soy una chica que se siente libre, segura, y extremadamente hermosa al sentir las miradas sobre mi. 

-¿Por qué no me lo dijste antes?.-preguntó sin cambiartm su postura, yo no le estaba mirando.

-¡Tenía miedo! Y todavía lo tengo, por qu eno quiero que me alejeis, ni tú, ni papá, ni mamá, ni nadie de esto. ¡Por que es lo que soy!

-¿Es esto lo que deseas en realidad?

-Si no lo quisiera, no os hubiera mentido a todos para hacerlo realidad.- Se quedó en silencio, y yo ya lo di todo por perdido.- ¿Y? ¿Vas a dejarme seguir con esto?

-¿Y si te digo que no? 

-Me daría iguyal-respondí-. Aunque me sacases a rastras de aquí, yo buscaría lña manera de volver. Por que este es mi mundo... Y mi pasión.

No esperaba que se acercase y me abrazase. Pasé mis manos por la espalda de mi hermano, aun impactada por su reacción.

-Te entiendo más de lo que piensas-contestó con voz cortada y contra mi pelo.- Pero tú tuviste valor.

Su voz me hizo pensar en la poisibilidad de que estuviera llorando.

Pvo. Marian Eran las siete. Dejé a Bruno en la agencia de modelos, me había dicho que tenía que hacer algunas cosas que hacer así que me encogí de hombros y me largué con el coche, que me había dicho que me llevase. Al llegar dejé en bolso en la habitación y me dirigí hacia donde quería ir. Toqué la puerta varias veces pero no obtuve respuesta. Sonreí al saber un lugar donde podría encontrármelo con seguridad. No toqué, sino que abrí la pierta sigilosamente, encontrándole donde me esperaba. Sentado en el sillón de cuero del despacho de Bruno, de espaldas a la puerta. entré y me senté en una de las otras sillas, él se giró y me miró por unos segundos. -¿Qué quieres?-preguntó. Hice caso omiso de su intervención. -Veo que de nuevo estás en este despacho, que por cierto... no te pertenece. -Eso, queridísima y adorada Marian, no es de tu incumbencia. -Puede-le dije con una pequeña sonrisa. Luego recordé a qué había venido.- Por cierto... ¿Qué te traes con la criada? -¿Con quién?-preguntó. -No te hagas, sabes tan bien como yo de quién te hablo. -no, no lo sé. -¡Rebeca, idiota! -Ah... ¿yo con ella?-Asentí.- Nada, ¿por? -Me han informado que cocinaste con ella el otro día, y que os compenetrasteis muy bien. -Tus fuentes están bien informadas entonces. -¿Y? -Rebeca me agrada bastante. ¡Agh! Me levanté de la silla y empecé a caminar. ¡¿Por qué demonios a todos les caía bien esa tía?! ¿Qué tenía? Por dios... Se le notaba aleguas que quería quitarme a Bruno, aunque ultimamente no se le acercaba, pero... Tendría que asegurarme que en mis ausencias tales acercamientos no sucedieran. Y tenía un plan y un medio para conseguirlo. -Sé lo que te pasa-le dije a Aaron.- Sé por qué cuando tu hermnao no está en esta casa, te metes a su despacho. Sé también la causa de que os llevéis tan mal. No es por él, sino por tí. -¿Qué sabes tú de mi vida?-preguntó él.- No tienes ni idea de lo que nos ha pasado a Bruno y a mi, y no tienes tampoco derecho a echarme las culpas de nuestra mala relación. Paré mis vueltas tras de él, y me incliné hasta llegar a su oído. -Sé lo suficiente como para echartelo todo en cara y que no me lo puedas negar.- Susurré con voz enigmática.- cuando tus padres pensaron en a quién dejar la empresa, iban a dejártela a tí. Hiciste algo, por algún hecho cambiaron de opinión, y decidieron dársela a tu hermano Bruno. Nunca pudiste soportarlo, gobernar esa empresa lo era todo para tí, y quedar como segundón no te gustó, oh claro que no. -Cállate-murmuró con voz temblorosa, sonreí tras él. -Un día decidiste reclamarselo a tu hermano, le dijiste que como mayor, tenías más derechos que él en cuanto a llevar el negocio se refería. Pero él sacó el temita que tanto te molestaba al aire y finlamente... Acabaste pegándole a tu hermano. Llegasteis a las manos e iiremediablemente, ahora os hablais lo justo. Aaron, no sé qué fue lo que hiciste, pero tuvo que ser muy grave como para que tus padres desistieran de dejarte la empresa a tí, y si a tu hermano menor. Con rapidez, se levantó, me agarró por el cuello y me acorraló en la pared. Sonreí maleficamente al haber conseguido mi propósito. En sus ojos se veía la rabia contenida. -¿Vas a pegarme?-pregunté.- ¿Serías capaz también de pegar a una mujer?-no contestó, estaba muy ocupado observando la sonrisa que se había extendido de inmediato por mi boca.- Los dos queremos algo, aaron. -¿Quieres algo más a parte de recordarme cosas que odio tener que haber vivido? -Tú decidiste vivirlas-contesté.- No eches las culpas a los demás. -Me soltó, llevé instintivamente una mano a mi cuello para acariciármelo. Esperaba que no me quedasen marcas aunque no me hubiese hecho daño alguno.- Quiero que me ayudes. -¿Ayudarte a tí? -Ajá. -Giovanelly-me miró intentando descifrar lo que se escondía tras mis ojos.- ¿qué estás tramando? -Quiero que vigiles a Rebeca-le dije directamente, odiaba irme por las ramas. -¿A Rebeca? ¿Por qué iba a vigilarla yo a ella? -Por que como te encanta tenerme de cuñadita y quieres que ese hecho siga así, vas a decirme si se acerca a tu hermano. -¿Me ves cara de querer hacerte un favor? -Aaron, te lo dije, ambos deseamos cosas, y mi deseo es que Rebequita se mantenga bien alejada de mi novio. Me he encargado de hacérselo saber, pero no me fio un pelo de esa mosquita muerta. -¿Y qué saco yo con espiarla a ella?-preguntó pensativo, aun sin mirarme. -Que te ayude a conseguir el liderazgo de la empresa-contesté resuelta. Él tenía la cabeza gacha, se lo estaba pensando. Yo extendí mi brazo hacia el suyo.- ¿Trato hecho? Sopesó sus opciones, si es que tenía alguna que yo no supiera. Luego me miró a los ojos, yo le estaba diciendo la verdad por completo. Apretó mi mano. -Trato hecho. Pvo. Rebe Spoiler: Suspiré sonoramente. Eran las nueve y media, los señores ya habían cenado y nosotras habíamos recogido. Ahora estaba en mi habitación, aly se había quedado en la cocina. Ya tenía el pijama puesto y estaba con el móvil y los auriculares puestos. Tenía los ojos cerrados cuando sentí un peso en mi cama, abrí los ojos y me encontré a mi mejor amiga, que me miraba con los ojos entrecerrados, sentada a lo indio en los pies de mi cama. -¿Qué?-pregunté. sin decir nada cogió uno de mis auriculares y se lo puso en el oído. Rodó los ojos. -¡Vamos, Rebe! ¿Qué hago yo, de Ha-Ash? -Sí-dije extrañada.- Sabes que me encanta esa canción. -Ya, pero también se que es muuuy lenta. -¿Y?-pregunté. -Rebeca, cariño, sé que lo de... Ese capullo, te jodió lo más grande, soy tu mejor amiga y te conozco como la palma de mi mano. ¡Vamos! ¡Salgamos! Necesitas despejarte, no puedes quedarte encerrada aquí escuchando música lenta y deprimente mientras él seguor está de fiesta y parranda con sus amigotes. -Aly, no tengo ganas tía. -¡Ese es el problema!-me dijo.- ¡Venga, no te digo que lo hagas por mi, sino por ti misma! -Aliana, eres la tía más insistente que conozco... Pero vale, salgamos. Sonrió ampliamente. Nos vestimos muy guapas, ella con una falda de flecos, blusa más secilla con un beso en negro grisáceo estampado, taconazos de hinfarto grises y un pequeño bolso. Spoiler: Yo me vestí con un mini-vestido negro, ajustado al pecho y luego suelto, de manga larga y hombro caído. Dejaba ver mis largas y morenas piernas enfundadas en unos taconazos negros de los que enamoran nada más verlos, y como complemento un bolso negro. Spoiler: Un poco maquilaldas, nso sopltamos el pelo y luego salimos de la casa. A partir de las diez ya no estábamos de servicio. La verdad era que no em apetecía mucha fiesta, pero si podía relajar a mi amiga de su ansiedad de verme divirtiéndome... Mejor que mejor. Llegamos en su coche a un pub al que íbamos muchas veces. El portero nos dejó pasar después de saludarnos con familiaridad. La música house y dance inundó nuestros oídos, y nos dirigimos a la barra. -¡Hola Samuel!-saludamos al camarero. -¡Chicas! Cuanto tiempo, ¿Qué es de vosotras? -El trabajo no nos deja vivir-respondió Aly. -¿Qué os sirvo? -Dos mojitos-pidió Aly al camarero, él sonrió amablemente y se giró. -¿Mojitos? ¡Nena, que mañana hay que estar despejada, que trabajamos!-le dije para hacerme oír por enciam de la música. -¿Y eso qué?-dijo ella.- siempre que no nos pasemos, estaremos decentes, así que relajate y... baila un poco para que te diviertas. No hablamos entre nosotras, pero sí esperamos a que Samuel nos pusiera las bebidas. Una vez la acabé entera mientras me movía un poco al ritmo de la música, me dieron ganas de bailar cuando escuché una canción que adoraba y me encantaba. Spoiler: -Venga, a la pista-le dije. -¿Qué? No tía. -Tu me trajiste aquí-le dije.- Y sabes que nunca nos vamos de aquí sin arrasar. ¡¿Y ahora no quieres bailar?! -No-me dijo, pero sus pies decían otra cosa. -¡No te hagas derrogar! ¡Hazlo por mi! -Mala persona-me dijo cediendo, dejó el mojito en la barra y me cogió la mano.- Vamos allá. Caminamos hasta el centro de la pista siguiendo la música con nuestras caderas al moverse. Llegamos al centro, y divisé al Dj que nos miraba desde la mesa de mezclas sonriente al vernos de nuevo. Le sonreimos y luego comenzamos a bailar. Era un baile movido, lento en algujnas partes y luego con mucho ritmo. Una canción como esa era la bomba. Pasos hacia delante, movimiento de caderas sensuales... Aly y yo eramos muy buenas bailando esto. La gente acabó haciéndonos un coro y rodeándonos en círculo, aplaudiéndo cada uno de nuestros sensuales y divertidos movimientos. Pvo. Christina G Cuando mi amiga salió de su desfile yo ya la esperaba en el aparcamiento. En cuanto se subió a mi coche supe que estaba hecha una furia, quizás la delató la forma en la que tiró el bolso a la parte de atrás. -¡Maldito Bernard! ¡Juro que un día de estos me lo cargo! -¿Ese no es el que folla como un dios?-pregunté confusa. -¡Sí! Pero también es un capullo integral. -Me temo que no te sigo. -Vamos a mi casa, te quedas a dormir y te lo cuento todo. -De acuerdo. Hice una llamada amis padres antes de salir, eos ya era rutina, por que me dejaban hacer lo que me diera la gana. Al llegar a su casa y también de sus padres, nos encerramos en su dormitorio, una habitación digna de una hija única. Tenía dos plantas. En la de abajo estaba la cama, a un lado una puerta que se dirigía a un armario enorme, luego subías unas escaleras y te encontrabas con una especie de salón con televisión. Ella se tiró a la cama en plancha, yo me senté arriba y la miré desde mi posición. Spoiler: -Resulta que el muy... Hijo de su madre, pasa de mi como de la mierda-empezó a relatar.- Y cuando no me ignora, me trata como si lo que sucedió entre nosotros no fuese nada para él. -Amore, te recuerdo que estaba ebrio hasta las trancas. -Lo sé-contestó, se sentó en la cama con las piernas cruzadas y levantó el cuello para mirarme.- Pero creeme que puedes recordar las cosas que haces aunque lleves litros de alcohol encima. Por lo menos una imagen tuvo que pasar por su mente. -Hay gente que no es igual. Recuerda que el alcohol elimina neuronas, y yo le vi beber mucho en la fiesta. -¡Joder! ¡Por una vez que me tiro a alguien que en realidad me gusta pasa esto! -Bueno, que mi vida tampooc es para tirar rositas-contesté. -¿Y qué te pasa a tí? -¡Pues que Marco parece no tener el más mínimo interés en mi! -Creeme que le interesas-contestó. Se levantó y se metió al armario. -¿Y cómo estás tan segura de eso? -no sé, puede que sea por que me ha preguintado si tienes novio, tus gustos, aficiones... en fin, cosillas sin importancia... ¡Que hacen ver obvio que le interesas amore! -Podría ser, pero... Hace días intenté coquetear con él, y... No pareció importarle mucho mi cercanía. -Por que Marco no demuestra facilmente sus sentimientos.-Salió del armario con ropa de andar por casa.- le conozco desde hace mucho tiempo, ¿vale? Y él es así, no le busques... Si te le muestras muy regalada, se aburrirá. -¿Y qué se suipone quedebo hacer? ¡¿Liarme con otro e sus narices parta que el chico reaccione?! Me sonrió como si hubiera dichoa lgo muy lógico, se sentó a mi lado. -Por ejemplo. Pvo. Bruno Cuando volví a casa después de dejar que Leila se fuera con sus amigos, aun no me creía lo que había pasado. Mi hermana era modelo secretamente por que tenía miedo de lo que opinásemos nosotros. ¿Hasta cuando esta familia va a seguir teniendo secretos? Ninguno de lso hermanos estabamos muy contentos con nuestra nueva situación, Aaron y yo llevando la empresa y mi hermana aparentando estudiar derecho. Miré a la entrada de la casa, luego em bajé del coche y fui hacia allí. Estaban dos mujeres a las puertas de la mansión. Una de ellas era Aliana, que llevaba con un brazo por enciam de sus hombros a... ¿Rebeca? Sí, ella misma. Reconocería esa melena castañá en cualquier parte. -Aliana-le dije. -Oh, señor-dijo ella sorprendida. Miró desde Rebeca hasta mi, y luego a cassa, sus mejillas se tiñeron de rosado. -¿Qué ha pasado? -Uhh... Señor Bruno-dijo Rebeca con voz resbaladiza, puse cara de no entender nada, y no lo hice hasta que ella levantó la cabeza. Entonces todo cobró sentido. Me miraba con sonrisa tonta, sus ojso estaban algo rojos. -lo siento-dijo Aliana.- Hemos salido hace unas horas y... se le ha ido la mano con la bebida. -No tienes que disculparte-dije yo.- Teneis que divertiros por la gente que no puede hacerlo. Me sonrió, dificilmente podía con el peso de su amiga. -Señor, he olvidado mi llave... Por eso no entré antes. -¿Tú no librabas mañana?-interrogué. -Sí, pero me quedaré a dormir aquí-respondió.- no pùedo dejarla sola con la que lleva encima. -Llevas mucho tiempo sin descansar, así que puedes irte. -Pero Rebeca... -Yo me encargo-contesté. Agarré el brazo que aliana llevaba por sus hombros y lo puse por encima del mío. Rebeca me miró de nuevo. Vale, estaba muy cerca de mi. -Bruno... Usted es muy guapo, ¿lo sabía, señor?-dijo ella. -¡Dios Rebeca Sanchez! ¡¿Qué modales son esos?!-exclamó Aliana. Yo me reí. -Déjala, no sabe lo que dice, que está borracha. Puedes irte. -Gracias, señor-contestó, luego se fue en el coche y cuando al perdí de vista, empecé a buscar las llaves para así poder entrar a mi casa.________________¡Me alegra mucho que os esté gustando la historia, empezaré a poner capítulos más a menudo en consecuencia de los comentarios que reciba.