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Te vi venir — capítulo 17
16º
Pvo. Rebe
Al acabar de limpiar ya me dolía mucho menos la cabeza. El, dolor casi se había ido. No em había topado con ninguno de los habitantes de la casa, al parecer todos habían salido y sólo quedaba el servicio. Me puse a andar un rato por el jardín, hasta que mientras lo hacía, escuché unas notas de piano sonar.
Spoiler:
Eran suaves y dulces, y yo me sabía al letra, pero tenía curiosidad por saber quién la estaba tocando, así que me acerqué lentamente hacia la biblioteca, donde divisé a una persona. Esa canción em recordaba ami niñez, Anastacia era mi película favorita y esa canción la habría cantado mil veces.
Dulce voz, ven a mi, haz que el alma recuerde, oigo aun cuanto oi, una vez en diciembre.
La señora Evangeline empezó a cantar con una voz preciosa a pesar de estar ya envejecida y sonar un poco de anciana. Le salía muy bien. Contrastaba en el piano notas agudas, y las combinaba con su voz de contralto.
Quien me abraza con amor, veo prados alrrededor, esa gente tan feliz, son sombras para mi.
No podía ver muy bien el teclado del piano, pero se veía que iba con soltura y que casi lo tocaba con los ojos cerrados. Empecé a tararear para mi suavemente. Era una delicia escuchar de nuevo esa bonita canción. Los gorgoritos que hacía al señora eran perfectos
Quien me abraza con amor, veo prados alrrededor, esa gente tan feliz, son sombras para mi.
Prosiguió cantando, y cuando quise darme cuenta yo ya estaba en el umbran de la puerta de cristal, cantando más alto de lo normal. Ella me escuchó, sonrió y seguimos cantando juntas. Me hizo señas con la cabeza para que em acercase, y así lo hice, todo sin dejar de cantar.
Cuanto fue no murio, como fuego que prende. Volvera esa voz, cuando llegue diciembre. oigo aun cuanto oi, una vez en diciembre.
Su voz me emocionaba, he de admitirlo. Me apoyé encima del piano de cola. Ella cantaba con ganas y perfectamente. Al final, nos unimos en una nota aguda. Y luego el silencio abundó en la estancia.
-¿Sabías que tienes una voz preciosa?-preguntó.
-Me lo han comentado alguna vez-le dije yo.- Pero usted canta como los ángeles.
-Dirás un angel viejo ya.- sonreí y ella rió tras de mi, cantarina.
-No sabía que este piano era suyo-comenté.
-Oh, es que no lo es, es de toda la familia.
-¿Los Sanchez tienen pasión por la música?
-No todos la tenemos, pero tampoco te dejes llevar por las apariencias, que nunca se sabe.
La mujer se fue de la biblioteca no sin antes dedicarme una cálida sonrisa que me transmitió paz. Después, quien vino corriendo hacia la biblioteca y vestida con ropa de calle fue Aly.
-¡Eh, resacada!-me saludó.- ¿Cómo estás?
-Bien, ya no me duele la cabeza como esta mañana.
-Y... ¿conn el señor, quyé pasó?
-Em... ¿a qué te refieres?-pregunté sin entender nada.
-Cariño, como se nota que estabas "borrachuza perdía". Por si no lo recuerdas, yo libro hoy, vine por que me aburría como una ostra en mi depa, y ya hice lo que tenía que hacer. Pero hasta las nueve no entro a trabajar.
-No me cambies de tema y dime de qué hablabas.
-Ayer, cuando te traje, estabas que te caías sola. Incluso vomitaste ne el baño del Pub, suerte que se me ocurrió darte un chicle que si no... en fin, que ayer te iba a dejar aquí sobando al mona cuando apareciuó el señor Bruno y amablemente, me dijo que me fuera para mi casa por que él se encargaba de ti.
-¡No em digas eso, por favor! ¿el señor Bruno me vio borracha? ¡joder! A saber qué gilipolleces habré dicho... Madre...-me pasé la mano por la frente, mortificada.- ¿Cómo podré mirarle a la cara? ¡Pero... ¡Pero qué coño! ¡que estaba en bragas y sujetador cuando em desperte, Aliana!
-¿Y cula es el problema?
-Que probablemente el causante de eso haya sido él, de despertarme con escasa ropa.
-Ay ya, no montes un drama, seguro que nop fue para tanto.
-¿Que no fue para tanto? ¡Si hoy no le he vistoe n todo el día! Seguro que hasta verguenza ajena le doy.
-Callate exagerada-me dijo.- Y yo que venáia darte al mejor noticia de toda tu existencia... ahora me vienes con estas.
-¿qué pasa ahora? ¿La bruja se murió?-pregunté en un susurro para que nadie escuchase, ella se carcajeó.
-No, pero es algo por el estilo... ¡Se va de viaje!"
-¡No me jodas!
-Sí, ¿a que es genial?
-Era la mejor noticia quye em podías dar.
Vale, este trabajo iba a ser mucho menso tormentoso sin esa bruja de por medi. Claro, que tampoco iba aser todo tan facil. Me olía que las paredes escuchaban, no supe el por qué. y también em quedé pensando... ¿Qué creerá el señor de mi después de verme en... tales circunstancias? No quería ni pensarlo.
La alegría por que la víbora se iba me duró dos días. Cuando pasaron, estaba extrañada de no haber visto a Bruno en ningún momento. Me decidí a hablar con él, y disculparme si había dicho algo muy... malo. Cuando yo estaba borracha soltaba cosas locas, aunque dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad. Le encontré en su despacho, ojeando unos papeles que tenía regados por todo el escritorio. He de decir que concentrado se veía realmente guapo e interesante.
-Hola-saludé. Levbantó la vista y me sonrió.
-Ven, cierra la puerta antes, por favor.
Hice lo que me pidió y luego me senté frente a él. No sabía dónde meter al cara, con mis mejillas carmesí reluciendo de más.
-quería disculparme por mi comportamiento al otra noche, yo...
-No pasa nada-me dijo con una pequeña sonrisa.
-Sí que pasa Bruno, yo... Debí haberte dicho muchas burradas.
-Unas pocas sí que soltaste.
-Ay madre... ¿cuales?-pregunté asustada y preparándome para lo peor.
-Como que tu ex es un capullo, que yo estoy buenísimo, que soy muy guapo... ¡çAh! y que querías un hijo mío.
Mis ojso se abrieron desmesuradamente,.
-¡dios, dios mío lo siento, de veras!
-¿Ves? Te disculpas demasiado.-Dijko carcajeándose, su risa por poco em contagia.- Y era una broma, nunca dijiste que querías un hijo mío, pero si que tu ex es un capullo.
-Ya, es que es eso y más.
-Ya... para hacerte lo que te hizo no puede ser muy inteligente.
-y seguro que yo tqampoco lo parecía.
-En realidad estuviste muy...
-¿Ridícula?-interrumpí.
-Divertida-completó.
-Oh... pues que sepas que he pasado estos días preocupada por haberte hecho pasar verguenza ajena, y por saber qué pensabas de mi después de verem tan papéticamente borracha.
-Pues que sepas que me has hecho divertirme mucho-me dijo.- Gracias, me hacía falta reirme un poco.
-¿De nada?
-Exacto.
Lugo estallamos en risas. Me interesé por qué le mantenía tan ocupado.
-Oye... No te he visto nada más que en las comidas los dos últimos días.
-He estado liado con el trabajo-me respondió.
-Es una empresa publicitaria, ¿cierto?
-Exacto, se llama MaxSa.
-¿Y qué te tiene tan ocupado últimamente?-pregunté curiuosa.
-¿Sabes algo de empresas?-preguntó.
-No, pero tengo curiosidad de mujer y opinión opueblerina.
-Buen argumento-sonreí y él prosiguió a contarme.- Resulta que hace tiempo, una compañía llamada Beauty querñía lanzar un anti-puntos negros. A nosotros no se nos ocurrió nada y rechazamso su oferta. Ahora nos han dado una segundas oportunidad para publicitarlo. Debemos hacer un buen anuncio de televisión. Ganaríamos mucho si lo planeamos muy bien. Por eso he estado liado estos días.
-Y no se te ocurre nada que hacer.
-Ahí le has dado. Tiene que ser algo fresco, poco visto...
-Tengo una idea.- Se inclinó hacia delante.
-Soy todo oídos.
-A ver, yo la verdad estoy harta de los anuncios que dicen "ahora puedo salir segura" o cosas tontas de esas. Es lo típico, una adolescense encerrada en el baño, intentándo quitárse los puntos negros a lo bruto, cuando lelgua su amiga para decirle que con la crema lo hará más rápido., entonces, podríais poner a una chica que ha salido de su casa, con una sonrisa de oreja a oreja, en su día todo le va de lujo, y luego el pregunten por su secreto para estar tan estupenda. Ella resoponderé que es la crema de Beauty. Claro, todo esto más adornado y...
De repente, se levantó, agarró los papeles apilados en una columna y luego se acercó a mi y me estampó un sonoro beso en la mejilla.
-Gracias, gracias de verdad.
Cerró la puerta y me dejó clavada en el asiento. ¿Acababa de besarme en la mejilla como acto impulsivo?
Pvo. Aly
Dos días después de comunicarle a Rebe que la bruja se iba, ¡por fin sucedió! la casa estaba mucho más tranquila sin ella. Incuso podía andar a los alrededores de la piscina sin escuchar su irritante voz llamarme para pedirme cualquier cosa de nombre impronunciable. Mientras Rebe desaparecía por un rato, yo me dirigí a la habitación del señor Aaron. Tqué la puerta, pero no obtucve respuesta. Así que supuse que no había nadie. Entré para dejarle la ropa limpia, doblada y ordenada en el armario. Mientras colocaba las camisas, escuché la ducha sonar.
Se estaba duchando. Acabé de coocar las cosas para irme, pero cuando me giré me encontró con él.
-Em... ¿Qué haces aquí?-preguntó.
Le miré. Iba con una simple toalla atada a la cintura. Debaba ver sus piernas y también su torso. Nunca hubiera imaginado quebajo ese traje de ejecutivo se escondía semejante hombre. Vale Aly, deja de soñar, ¡tienes que contestar!
-Venía a dejarle la ropa en el armario, toqué pero nadie me contestó, entonces entré pensando que no había nadie.
-Ah... ¿y has terminado?-preguntó.
-Sí.
Me giré para irme hacia la puerta, pero él me paró.
-Aliana-me dijo. Vaya, él casi unca se sabía los nombres de las empleadas.
-¿Sí, señor?
-Gracias por la ropa-me dijo, juraría que vi una pequeña sonrisa emergir de sus labios.
Se la devolví, y luego me fui de allí. En cuanto cerré la puerta me apoyé en la pared. Acababa de vivir la experiencia más rara en lo que llevaba aquí trabajando. El señor aaron hablaba poco, y cuando lo hacía no era para dar las grascias. Extrañada como nunca, bajé las escaleras para quedarme en la cocina con las chicas.