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Te vi venir — capítulo 20

19º

Pvo. Rebe

A la mañana siguiente, me levanté más temprano para ordenar la ropa que me había comprado en el armario. Aly se levantó, se vistió y vino como a los diez minutos.

-Nena, hoy estamos libres hasta después del almuerzo.

-¿Por qué?

-Me han dicho que todos lso señores van a salir, y que no volverán hasta muy entrada la noche. La señorita Leila y la señora Evangeline saldrán juntas, el señor Aaron por otro lado, y el señor Bruno... Pues no lo sé muy bien, pero la cosa es que no va a haber nadie después de la comida.

-Buenas noticias entonmces... Venga, ya salgo para ayudarte a poner la mesa.

Antes de irme tenía que hacer una llamada, así que cogí el móvil.

-Mamá-la saludé.

-Hola cariño-me dijo, escuché el sonido de bolsas de supermercado tras de su voz.

-¿Qué haces?

-He salido a comprar algunas cosas para la barbacoa familiar de hoy.

-Oh... ¡Pues te tengo notición!

-¿Ah sí?

-Voy a poder estar allí.

-¿No trabajas hoy?

-Resulta que la casa va a estar desabitada después del mediodía. Así que nos han dado el día libre as partir de esa hora.

-Qué bien, mira la niña esta... Cómo vive.-Le sonreí.

-Bueno pues eso, en la tarde estaré allí.

-Trae a quien quieras, cuantos más mejor-sonreí al imaginarme a mi madre dispuesta a todo en la cocina, poniéndole las salsas a la carne para asarla después.

-Muy bien... Hasta luego mamá.

-Chao cariño.

Colgamos y salí a la cocina.Mientras ayudábamos a Issa a colocar la comida en las bandejas y Carla y Selene las llevaban, hablé con mi amiga.

-¿Vienes la barbacoa de esta tarde?-pregunté.

-¿Dónde?

-En el patio de atrás de mi casa.

-No es mala idea, ok, iremos juntas.

-Muy bien.

Entre limpieza y ordenar, el tiempo pasó rapidísimo. Cuando iba a mi habitación para vestirme adecuadamente, Via Aly salir.

-¡A tí te andaba buscando!-me dijo.

-¿Qué sucede?

-Mis padres, eso pasa. Han decidido venirse hoy a Italia a pasdar unos días conmigo. Me llamaron hace nada.

-Oh... ¿entonces no puedes venir?

-No amore, lo siento.

-No pasa nada... A ver con quién voy yo ahora.

Me ofreció ayudarme a elegir ropa. Al final me puse un mono-short blanco y unas zapatillas altas de esparto preciosas. Hoy hacía calorcillo.

Me dejé el pelo castaño oscuro suelto y ondulado, me puse un poco de rimel y brillo de labios. Aly me piropèó. Luego se vistió ella, cogió su bolso y se fue. Cuando nos despedimos, decidí ir a la biblioteca, solo eran las dos, y yo me iba a las tres a la casa de mi madre. Entré y cogí un libro interesanmte. Iba sobre dos enamorados, el chico era un adolescente de quince años muy aplicado, y se había enamorado de su profesora de literatura. Decía que el magnetismo que había en sus miradas era indescriptible, como si quisieran estar juntos a pesar de ser alumno y profesora.

-Qué concentrada que estás-me sobresaltó una voz. Al levantar la cabeza me encontré a Bruno.- ¿Te asusté?

-Un poco, es que estaba muy centrada.

-Ya veo...-miró la portada del libro y luego sonrió.- Me he leido este como tres veces.

-¿Tanto te gusta?

-Sí.

-Tendré que leermelo entonces.

-Y.. ¿por qué estás tan guapa hoy?

Miré mi ropa y luego sonreí.

-Luego voy a salir.

-Que te diviertas entonces.

-No es gran cosa-le dije.

Él cogió un libro rápidamente y luego se sentó en el sillón que estaba frente al mío. Ambos volvimos a sumergirnos en el mudnod e lso libros en silencio. Estaba entretenida con la historia del estudiante y la profesora, por supùesto, pero no podía quitarme de al cabeza que él estuviera allí, frente a mi. y posdiblemente mirándome por encima de su libro al igual que yo le observaba. En un momento, su móvil sonó. Distinguí la canción de Ne-Yo que habíamso escuchado juntos el otro día y sonreí.

-¿Sí?-contestó. Silencio ante la respuesta de su interlocutor.-Gracias hombre.-Silencio de nuevo.- No exageres, que veintitrés años no son tantos.-Sonrió, luego volvió a hablar.- No, no voyu a hacer nada, sabes que no me gusta celebrar que me hago viejo.-Luego se despidió y colgó.

Le miré flipando.

-¿Qué?-preguntó.- ¿Tengo monos en al cara?

-No, lo que tienes es un año más... Entonces es tu cumpleaños.

-Pues sí-me contestó.

Me levanté, me acerqué a él y posé msi labios encima de su mejilla. Su pequeña barba de tres días, sexymente dejada, me hizo cosquillas en la boca. él me miró extrañado, pero cuando se giró quedamos muy cerca. Miró mis ojos, y luego de ahí mis labios, al igual que yo con él.

-Fe... Felicidades-le dije con uan sonrisa un poco nerviosa.

-Gra... Gracias-contestó.

Me separé de él y volví a mi sillón.

-¿entonces no piensas celebrarlo?

-No... Ya me han felicitad msi hermanos y mi abuela, incluso mis padres me dejaron un mensaje, y mis amigos igual... No han hecho nada por que saben que no me gusta celebrar estas fechas.

-¿Sabes que cumples un mes antes que yo?-pregunté.

-¿Ah sí? ¿El diez de septiembre es tu cumpleaños?

-Exacto, pero volvamos al temas... ¡Vas a celebrar tu cumpleaños como es debido!

-No, no tengo con quien celebrar nada, así que paso.

-¿Cómo que no? ¡Me tienes a mi!

-¿Pero tú no tenías planes?

-Sí, pero puedo añadirte a ellos.

-No quiero molestar.

-Es una barbacoa en la casa de mi madre-expliqué.- No vas a molestar, ella me dice siempre que cuanta más gente mejor, y yo la secundo.

-Pero Rebeca...-me levanté y le quité el libro de las manos para dejarlo en la mesita de cristal de la lado.

-Rebeca nada-cogí su mano y le jalé para que se levantase.- Ahora vas a tu habitación, te pònes muy guapo pero muy sencillo e informal y bajas, todo en...-consulté mi reloj.- Diez minutos.

-No creo que sea lo más apropiado que me lleves a mi, ¿por qué nmo llevas a Aliana? Ella es tu amiga, y seguro que te lo pasas mejor con ella.

-Vamos Bruno, ella tiene cosas que hacer, y yo iba a ir sola. Seguro que no eres tan muermo, además, tu también eres mi amigo, ¿cierto?-él asintió sin dudar.- ¡venga! ¡tienes que divertirte! yo te espero en la cocina.

-Está bien-accedió.

Subió a su habitación, yo fui a tomar algo de beber a la cocina. Los diez minutos pasaron rapidamente y le vi apareciendo por la puerta. Madre mía. La fresa quie iba a llevarme a la boca se me cayó de entre los dedos para aterrizar en la mesa. Bruno llevaba un pantalón por las rodillas a cuadros de color hueso. La camiseta era de cuello de pico, muy sencdilla, blanca y estampada, y los zapatos eran unas all star bajas. -¿Voy bien?

-Vas genial que no es lo mismo, es perfecto.

Fuimos en su coche y le indiqué el camino . Mientras, una pregunta asaltó mi mente... ¿Marian se habría acordado de que hoy su novio cumplía años? No lo sabía, probablemente no. si tanto lo quisiera... No se olvidaría de su cumpleaños. Al llegar a nuestro destino, aparcó, y luego se quedó mirando con atención los alrededores.

-Es un barrio humilde, y la casa por igual-comenté.

-Eso es lo que me gusta.

Abrí con mis llaves y fui hasta la cocina. La fiesta no había empezado todavía.

-¡Rebe!.-dijeron dos voces. Carol y Jason se acercaron a abrazarme.

-Hola peques-les dije. Me asgaché y les di un beios en al mejilla a cada uno.

-Rebe-me dijo Carol mirando a Bruno.- ¿Y este chico tan guapo quién es?

-¡Enana!-le dije. Es mi jefe, respeta un poco.

Cuando miré a Bruno vi que se estaba riendo.

-Déjalo Rebeca, que es muy graciosa tu hermanita.

-Bruno, estos son mi hermano Jason y mi hermana Carolina.

-¡Carol!-corrigió la niña.

-Pues Carol.

-Hola-dijo Bruno.

-¿Tú eres el jefe de mi hermana?-pregutnó Jason.

-Sí-respondió Bruno.

-¿Y por qué estás aquí?

-digamos que ella me ha obligado a venir-me miró de reojo.

-¡qué mandona que es aveces!-dijo Carol.

-No, tengo que darle las gracias por sacarme una sonrisa cuando más lo necesito-respondió Bruno.

Los niños se fueron a jugar y luego fui a donde estaba mi madre. La abracé, y entonces reparó en la presencia de Bruno.

-¿Y este chico quién es?-preguntó curiosa.

-Me llamo Bruno-se presentó.

-Oh... Ya se quién eres, Rebe habla mucho de ti.

-¡Mamá!-le dije ligeramente colorada.-Bruno, ella es Maica, mi madre.

-Encantado-dijo él dándole dos besos.

Me llevé a Bruno hacia el patio, pero mi tía nos interrumpió el paso.

-hola querida sobrina, ¿a qué se debe que hayas traido a un chico tan guapo?

-¡Suzie!-la regañe.

-¿qué?-me dijo riendose.

-Él es Bruno, ella mi tía suzie.

Se dieron dos besos y luego mi tía fue a ayudar a mi madre. Me encantaba mi famiulia, pero cuando hacía estas cosas... ¡ag!

-Tu familia es muy divertida-me dijo Bruno.

-Sí, pero no cuando em hacen estas cosas-sólo sonrió.

-¿sabes? Me gustaría que mi familia hiciera también estas coasas, son las que te hacen sentir realmente en casa.

Esas horas me las pasé muy bien. Aun con mi familia avergonzándome de vez en cuando, diciendo que hablaba de Bruno y de más cosas. Para mi sorpresa también vinieron mis primos, hijos de un tío que había muerto cuando yo era muy pequeña, y los hijso de los mismos. yo era la encargada de la música, así que empecé poniendo una bastante animada.

**( http://www.youtube.com/watch?v=bO0f7MPRHbo <- Ambiente)**Mi primo Carlos me sacó a bailar. Dije a Bruno que en seguida volvería y me fui con él a la pista improvisada. Me moví con alegría. Hacía siglos quie no le veía. La sonrisa no se apartaba de mi rostro mientras la música house inundaba mis oídos. Acabé cantando la canción entera aunque no se me escuchase por que la música estaba a tope. Carlso sabía bailar muy bien. En realidad toda mi familia sabía. Quedó demostrado cuando bailé con mi madre, y luego con mi tía. Acabamos casi todos bailando, claro, yo no vi a Bruno por ningún lado. Estaba sentado, y miraba la pista con uan ancha sonrisa. Me acerqué a él. -Vamos a bailar-le dije. -Estoy bien aquí, me divierte verles a todos tan contentos, sobre todo a ti. -Te divertirás más si bailas conmigo. Le cogí de la mano, y le arrastré casi literalmente hacia un lado de la pista de baile. Empecé a moverme, y él se movió conmigo. Pasó una de sus manso por mi cintura, acerc´ andome a él, y yo uian por su hombro. Nos movimos muy compenetrados. -Vaya, no sabía que bailabas tan bien-le dije. -Soy un hombre con secretos-me dijo.- No pretendas saberlo todo de mi... Por ahora. Le sonreí en respuesta y seguimos bailando mientras unas grandes sonrisas se veían en nuestros rostros. Después, empezamso a asar la comida. Me llevé uan sorporesa cuando Bruno también asó carne. Me dijo que Aaron no era el unico que sabía cocinar, y que a él Issa también le había enseñado. Uno de mis primos se acercó. -¿Qué Alex, no comes?-pregunté. -Sí, pero quería que me presentases a tu novio primero. -No es mi novio-le dije yo. -Parece otra cosa primita.-Le dedicó una sonrisa a Bruno, este no se había enterado de nada por que la conversación se había mantenido al oído y en susurros.- Alexander Torres. -Bruno Sanchez-contestó.- Todos los Torres sois muy divertidos. -Es cosa de familia-dijo él, me guiñó un ojo.- Voy con minena, que me está llamando. Su "nena" era su hija de cinco años, a la cual tenía un poco mimada pero que era un encanto. -Está buenísimo-le dije a Bruno. -Es que el cocinero...-dijo dándose aires. -Sí, eso cuenta un poquito. -Te has manchado-me dijo. -¿Dónde?-pregunté dejándo la costilla en el plato. -Aquí-contestó, llevó su servilleta hacia la comisura de mi boca, le miré a sus impresionantes ojazos azules, y de repente, sentí michas miradas enciam de nosotros. Cuando giré la cara, todos parecieron centrar su atención hacia su plato de comida. -Gracias-contesté. Nos sonreimos y luego volvimos a comer. Después de que mi tía y mi madre bailasen con mucho salero con Bruno, y yo lo hiciese con mis hermanos y mis primos, estaba rendida. Me senté y la música cambió para una más lenta. ( http://www.youtube.com/watch?v=htUYEZfhFoU <- Ambiente) Bruno estaba bailando con mi hermana, Carol parecía pasárselo en grande, y yo lo estaba haciendo mientras les observaba a ellos. Todos estaban bailando en la pista. Vi cómo Bruno salía de ella y se acercaba a la mesa de las bebidas, que estaba al lado de mi. -¿No vas a bailar esta?-preguntó. -Qué va, estoy rendida, no puedo más-contesté.- Si hasta me he quitado los zapatos por que ya no los aguanto. Se bebió un trago de la coca-cola que se había servido, y luego vino hasta mi, me cogió de la mano y me sacó de la silla. -Vamos, tienes que bailarla conmigo. Acabé por acceder a ese baile. Nos colocamos a un lado de la pista, pasó sus manosbajo mis brazos para posarlos en mi cintura, y yo pasé los míos por su cuello. Emnpezamso a moverlnos lentamente. De un lado a otro. Quiuzñás formásemos un lindo cuadro, yo descalza a causa de haber bailado demasiado, y él sonrienndome resplandecientemente. Extendió su brazos y di una vuelta sobre mi misma, luego volví a posicionarme, esta vez más cerca de su cuerpo. Volvimos a movernos de igual manera. No sabía cómo, pero tenía la certeza de que mis ojos poseían un brillo especial aquella noche, y los de Bruno también. -Gracias-me dijo en un susurro. -¿Por qué?-pregunté algo confusa, pero al sonrisa no se em iba de la boca. -Por obligarme a pasar el mejor cumpleaños de mi vida.