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Te vi venir — capítulo 23

22º

Pvo. Bruno

No podía creerlo. La había besado, sí, la había besado, ella también a mi, había sido valiente, me había lanzado y lo había conseguido. No me di cuenta de que nadie estaba en mi estudio secreto hasta que la puerta de la cámara de grabación se abrió, y por ella entró Rebeca. No tuve que abrir los ojos para saberlo, simplemente lo sentí. Había entrado allí con la intención de relajarme, tomarme un tiempo para pensar en lo que me estaba sucediendo, y olvidarme del mundo. Pero al saber que era ella la intrusa, no me importó lo más mínimo.

Dios besar sus labios fue tan increíble... Sus precviosos ojos estaban brillando, y ahora tenía claro que lo que sentía por ella no era simple atracción física. Salimos de allí y cerré el estudio con llave tras de mi, ella me observaba sin decir nada. Nos dirigimos hacia la casita del lago aprovechando que estábamos solos. Al llegar ella me agaché y me senté en el borde del muelle, apoyándo mi espalda contra un tronco. Ella hizo lo mismo, pero se apoyó en mi pecho. Mi respiación era calmada al igual que la suya.

Nuestras manos estaban entrelazadas y no habíamos dicho una palabra.

-Bruno... ¿por qué estamos haciendo esto?-preguntó.

-¿El qué?

-Esto-dijo.- Besarnos así, sin más...

Lo pensé un momento y no me hizo falta mucho tiempo para saberlo.

-Por que queremos.

Giró un poco su cabeza y pude ver cómo me miraba con el ceño fruncido. Era tan bonita.

-¿Y ya está?

-Sí, por que queremos y punto. No hayq ue buscarle la razon a lo que no la tiene.

Se encogió de hombros.

-Está bien-se puso de acuerdo.-Me has convencido, pero... no del todo.

-Mm... creo que se lo que te hace falta.

Acerqué mis labios a los suyos y le di un beso corto pero muy dulce.

-Sí, creo que era eso...-dijo ella.

Ambos nos reímos y nos quedamos unos minutos allí, disfrutándo de la mutua compañía. No sé qué pàsaría por su mente a pesar de estar sonriendo, pero en uyn lado muy remoto de la mía seguía pensando en qué pasaría cuando Marian volviera a nuestras vidas. 

Pvo. Aaron

Había ido a ver a Alessandro al hotel donde se estaba quedándo. También el había insistido en que se quedase en mi casa y no gastase dinero, pero dijo que no uqería molestar y que allí estaba bien. Cuando fui a coger el ascensor para volver a mi casa, no em fijé en la persona de dentro hasta que la miré. Era Aliana. Ella había venido aver a sus padres, que también se quedaban en este hotel. Era normal, Il Sogno era uno de los mejores hoteles en Roma. 

Aliana iba muy guapa, sencilla pero con estilo. Las cosas siempre suceden cuando menos te lo esperas. El ascensor se había atascado entre los pisos catorce y quince. Aliana se empezó a poner nerviosa, y según lo poco que sabía de terapia, para las personas con fobia a las cosas lo mejor era distraerlas, así que empecé a hablar con ella sobre cosas sin mucha importancia, sus gustos, aficiones... de ahí llegamos a un tema que no me gustaba para nada. Mi pasado.

-Vale... ¿quién es ese amigo tan especial?-preguntó ella.

Yo me senté a su lado y seguí hablando.

-Él se había ido a Japón hacía unos años pero volvió hoy por la mañana a pasar un tiempo aquí.

-¿Y cómo se llama?

-Alessandro-contesté.- No creoq ue le conozcas.

-¿Sabes? Una vez conocí a un Alessandro, hace mucho tiempo ya, pero es imposible que sea el mismo que tú conoces.

-Ya, ese nombree es muy común aquí-comenté.

Nos quedamos callados un momento, hasta que volvi a hablar para que no se pusiera nerviosa de nuevo.

-Entonces... ¿tienes novio?

-Bueno... Mi vida amorosa no es algo muy... estable que digamos.

-¿Por qué?

-no soy una furcia ni una quitanovios, pero tampoco soy de relaciones serias.

-Es decir, que ahora mismo estás libre como una paloma.

-Exacto... ¿Y eso para qué le interesa a usted, señor?-preguntó con gracia.

-Nada mujer, simple curiosidad, ¿qué? ¿Vosotras sois las únicas que podéis ser curiosas?

Se rió.

-¿Sabes?-me dijo.- Hay mucha gente que pìensa que eres algo... reservado.

-Lo sé-contesté.-Pero no me importa.

-Eso lo dices y apusto lo que sea a que siempre lo has dicho, pero de boca para afuera. En el fondo creo que no te gusta que digan eso de ti. 

-¿Tú también lo piensas?

-No, y nunca lo creí. Tú no eres malo, y no sé qué hiciste en tu pasado de lo que debas de arrepentirte, pero seguro que fue por una buena razon.

-No estés tan segura-dije por lo bajo, pero ellas lo escuchó.

-Aaron... si quieres decirmelo pues hazlo, ¿vale? sé escuchar.

-Me lo imagino-respondí, pero aun no quería decirselo a nadie que no lo supiera ya. 

-Dios, ¿qué hora es?-consulté mi reloj.

-Las siete y media.

-Madre... voy con retraso para ayudar a Rebe a preparar la cena.

-No creo que debas preocuparte de eso ahora, estamos encerrados aquí así que tienes la coartada perfecta.

Ella se rio de mi mal chiste. Seguimos hablando de cosas trivales, sobre qué pelísulas nos gustaban y todo eso, hasta que las luces del ascensor parpadearon. Ella se asustó, pegó un chillido y se abrazó a mi. No supe qué hacer, yo no me ponía nervioso ante la presencia de nadie, pero con ella era algo distinto. La rodeé con mis brazos, y entonces las luces se apagaron del todo.

-¿Qué mierda ha pasado?-dijo ella con la respiración entrecortada.

-No lo sé... quizás ha habido un cortocircuito o...

Las luces volvieron aencenderse. Y el ascensor se puso en marcha de nuevo, pero paró en el piso catorce. Seguíamos abrazadfos todavía cuando las puertas se abrieron y fuera habían varias personas, uno parecía ser el técnico del ascensor, otro trajeado sería el gerente o algo así, y lo demás eran curiosos que se habían acercado amirar.

-Señores... ¿se encuentran bien?-preguntó el hombre del traje.- Disculpen este accidente, soy el gerente de este hotel. Siento mucho lo que ha pasado.

Nosotros nos levantamos, Aliana me cogió la mano, estaba temblando todavía del susto. Cogimos nuestras cosas y salimos del ascensor.

-Estamos bien-dije yo por los dos.- No se preocupe señor.

-¿Y su novia?-preguntó él, no supe a quién se refería, yo no tenía novia, pero me acordé de quien llevaba de la mano.-¿Cómo se encuentra señorita?

-Bi... Bien-dijo ella, la miré y estaba algo colorada.

Nos fuimos al aparcamiento por las escaleras por que sabía que ella no querría coger el ascensor ni loca. 

-Aaron... Siento lo de antes. No... No debería haber hecho loq eu hice.

Le sonreí.

-No pasa nada, estabas asustada y ya está.

-También quiero darte las gracias por ayudarme a no mnorirme ahí dentro.

-Ha sido un placer-le dije.

Nos quedamos mirándonos un momento hasta que ella habló de nuevo.

-Bueno... Yo he venido en mi coche-dijo ella.-Y ya estoy llegando demasiado tarde.

-Ok, entonces nos veremos en... ¿diez minutos?-ella asintió con una media sonrisa.

Actué por puro instinto cuando alcé su mano, la que tenía todavía agarrada, y di un beso en el dorso de la misma. Luego la dejé en su sitio.

-Ciao (hasta luego)-le dije, y fui hacia mi coche.

Me monté y conduje hacia mi casa con Aliana en mis pensamientos. 

Pvo. Christina G

Cuando ya llevábamos una semana en Canadá, recobí una lamada.

-Bonjorno bambina-me dijo la voz de mi tocaya.

-¡Hola amore! ¿Qué tal?

-Bienísimo, ¿sabes? me han llamado para un casting.

-¿En serio? Me alegro mucho por tí. Oye por cierto, ¿has visto a Marco?-Aunque lo hubiera visto besándose con otra chica y los celos me carcomieran todavía, tenía curiosidad de saber de él, no podía evitarlo. Me volvía loca.

-Sí, ayer fui a su depa.

-¿Y?-inquirí.

-Siento darte una mala nmoticia amore, pero tiene novia.

-¡Venga ya! Él nunca ha sido de novias serias.

-Pues con esta lleva casi dos semanas tía.

-Dios... Ok, algo tengo que hacer.

-No sé qué tendrás pensado, pero seguro que es hacer que corte con ella.

-No, fijate que no, no iba a contarle a Marco pestes de uan tía que no conozco, eso va contra mi ética, pero sí puedo hacer que él prefiera estar con otra persona... Alguien que el atraiga bastante, ya em entiendes.

-¿Sabes? cuando te pones a maquinar, me sorprende que no pueda reclamarte por hacer nada malo. 

-Yo no soy de hacer putadas y tu ya lo sabes. ¿Y en al agencia, cómo va todo?

-Bien, aunque sigo teniendo roces con Leila.

-Tía es normal, te has decidido a hacer que la echen de Slander (la agencia) a toda costa.

-Sí, pero ahora tengo unos planes distintos para ella.

-Me das miedo, ya te he dicho que no me gusta que le hagas daño a la gente, tu en el fondo eres muy buena persona y se estan llevando una muy mala impresión de tu persona.

-Lo que piensen de mi me la sopla y tu lo sabes.

-Ya, por eso mismo te lo digo, no le hagas daño a Leila.

-Ya veré qué hago... en fin, dale besos a tu hemana de mi parte, tengo que colgar.

-Besitos, adiós.

-Ciao amore.

Y hablando de Marian... ¿dónde estaría? Me paseé por la casa en su busca hasta que la encontré en la biblioteca. Estaba ojeando una página web, entré silenciosamente y miré sobre su hombro para ver qué ponía en el buscador.

-¿Accidentes en el 2003?-dije, ella se sobresaltó y me miró.- ¿Para qué quieres saber tú eso?

Pvo. Rebe

Vi entrar a Aly por la cocina poniéndose el delantal del uniforme apresurada.

-¿Qué te ha pasado tía?

-Lo siento de verdad, pero fui a ver a mis padres al hotel donde se quedan, y el ascensor se atascó. 

-¡Dios si tu les tienes panico a los ascensores!

-Ya, pero...-se acercó a mi y me habló más bajo.- Adivina quién estaba allí.

-¿Quién?

-¡Aaron!

-¿Qué?-dije sorprendida.

-Sí, fue a ver un amigo suyo que por cierto se llama como tu ex y...

-¿Max?

-No, Ales.

-Oh... Luego te cueto sobre eso, primero chismosea lo que tienes que decirme.

-A ver, pues... el puto cacharro de las narices se atascó y... Él me ayudó a calmarme por que empezamso ahablar y tal... Luego cuando nos sacaron el gerente del hotel preguntó: "¿Y su novia cómo está?" yo quería morirme de la verguenza. Y en el aparcamiento pues... se despidió de mi con un beso en la mano, ¡tía que me besó en la mano dios!-me reí.

-Nena, ¿a tí te gusta Aaron?

-No lo sé... es que... es muy distinto a todos los chicos que he conocido, y sobre todo es un caballero.

-A mi me cae muy bien-le comenté.

-Y es un alivio más. Oye ¿qué me ibas a decir?

-Aly... Ales ha vuelto.

-¡¿Cómo?!-dijo flipando.

-Sí, hoy le he visto en mi casa, por la mañana me pasé y allí estaba él, hablando con mi tía.

-Y... ¿qué tal estás?

-Sorprendida, la verdad... No me esperaba avolver a verle.

-Cariño, sé que Ales fue muy importante en tu vida.

Yo asentí. Nos pusimos a preparar al cena con rapidez. Sí, es cierto. Alessandro fue muy importante en mi vida, él fue un novio al quie quise demasiado, también fue con quien perdí mi virginidad, y me enseñó a querer a alguien con toda el alma, pero ahora las cosas eran diferentes. En mi corazón había otra persona, alguien con el que hoy me había besado por primera vez, y que me gustaba mucho. Él y yo intercambiamos muchas miradas mientras servía la cena. Tenía muchas ganas de contarle esto a Aly, pero no podía. Esto debía ser un secreto que debía mantener incluso a mi mejor amiga. Ya en mi habitación, hablando con Aly y las dos en pijama, recibí una llamada.

-¿Diga?

-Hola, R-me dijo.

-Eh... Hola Alessandro.