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Te vi venir — capítulo 4

3º

Pvo. Rebe

Miré a mi amiga interrogativa y estupefacta.

-¿Qué te pagan cuanto?-dije dejando el vaso de coca-cola en la mesa. -Mil doscientos eurazos. -¡Dios! ¡¿Por qué no lo dijiste antes?! -Bueno, tampoco me preguntaste y no sabía que estabas tan desesperada como para trabajar de chacha con lo bien que bailas-me dijo para defenderse. -Bueno, pero es que toda esa pasta... joder, sí que les tiene que sobrar para pagar tanto a sus empleadas. -Ya te digo... ¿entocnes qué harás? -¿Estás de guasa? ¡Claro que quiero trabajar allí! no es lo que buscasba, yo buscasba algo donde poder utilizar mis dotes como bailarina pero ya que se me presenta esta opuortunidad no voy a dejarla escapar. -Ok-me dijo riendose-tengo que hablar con mi jefe entonces a ver qué el parece una más. -Y dime, ¿Viven muchas personas allí?-pregunté curiosa. -No muchas, yo sólo sé los parentescos pero hay una de la que no tengo ni idea de qué hace allí. La casa casi siempre está vacía. -Ah... -Están el jefe, su hermano y ambos tienen una abuela my agradable que vive allí y una hermana pequeña muy divertida, de dieciocho a punto de cumplir los diecinueve. Siempre nos saluda todas las mañanas y esas cosas. No es que el jefe y su hermano nos traten mal, simpemente... ¿no nos... tratan?-estallamos en risas. -Bueno, si estan forrados deben de ser gente importante. -Y que lo digas, tengo entendido que dirigen una gran empresa. Ahora, aunque te parezca raro, sólo he visto a mi jefe de espaldas.  -¡¿En serio?! -Sí tía... cuando está en la mansión se la pasa o en su cuarto o en el despacho, pero no sale casi nunca. -¿Y quién es la que no sabes qué pinta en ese lugar? -Pues... Se llama, creo que Marian, y viv eallí. no se mezcla con el servicio, pero segun me han contado las demás chicas que llevan más tiempo allí que yo, es un poco capulla. -¿Capulla? -Sí, cuando no soporta a alguien le hace la vida imposible. -Madre mía... ¿Y cómo dices que se llama tu jefe? -Bruno Sanchez.

Puse cara de "bonito nombre" y terminamos de tomar las bebidas para levantarnos. De pronto, Aly sonrió y me cogió del brazo para llevarme a una tienda, la cual miré con la boca abierta.

-¡Vamos!-le dije-¿Dolce&Gabbana? ¡No hablarás en serio! -Pues sí.- Me contestó. -Pero si no tenemos ni para unos pendientes de aquí... -Bueno hija mía, no te amargues, vamos a miar nada más.

Entramos a al tienda cogidas del brazo y me quedé flipando con el interior. Todo tenía ointa de caro. Hasta el más mínimo detalle era sofisticado. Vestidos finos, zapatos impresionantes, joyas deslumbrantes... agarré de un perchero un vestido con estampado de leopardo.

-Aly... ¿En serio que em quieres ver viva? Mira esto... Dios es un pecado. -No lo jures... es precioso. -Al menos tienes buen gusto-dijo una voz desconocida para mi.

Me di al vuelta y vi a una mujer, tendría un año más que yo o dos a lo sumo. Su cabello era de color del caramelo y se veía sedoso, sus ojos miel verdosos eran muy bonitos y penetrantes. Era igual de alta que yo. Todo en ella me decía "Pija renegada". La forma de vestir, los andares, el tono de voz... TODO apuntaba a cómo era.

-Oh... buenas tardes, señorita-dijo Aly, yo me quedé con cara de fuchi. ¿Por qué el decía señorita? -Buenas-dijo con voz repelente-querida-¿Querida? se dirigía a mi... pero, ¿querida?-¿Vasa comprarte esto?-nome dejó ni contestar cuando em quitó la prenda de las manos-Oh, entonces gracias por darmela.- Se alejó caminando mientras las innumerables pulseras quellevaba en la mano izquierda tintineaban-Aunque queda claro que no puedes permitirtelo.

Eso pretendía no ser escuchado por nadie, pero yo pude oirlo perfectamente. Aly em agarró del brazo sabiéndome capaz de cualquier locura y me llevó hacia fuera de la tienda. Cuando lelgamos cerca de la Fontana de Trevi, nos sentamso en un banco y ahí fue cuando yo hablé.

-¡Pero bueno!-dije furiosa-¿Qué se ha creído? ¿Por qué la has lalmado señorita?-pregunté a mi amiga. -Ella es Marian, Rebe, ¡Y cálmate hija! Es una de las que viven en la mansión. -¿Vive allí?-asintió-Vaya... veo que sí que tiene cara de insoportable. -Pues si, y si peinsas trabajar allí me parece que has comenzado a caerle como el culo. -¿Y eso qué? -¿Recuerdas acaso alguna palabra de lo que te digo? ¡Si el caes mal te hace la vida imposible! -Me da igual, lo que esta tipa me haga me trae sin cuidado. Si tengo que darle tres cachetadas para que aprenda que también soy persona se las doy, pero eso de que me llame pobretona no se lo voy a dejar pasar. -Rebe, cálmate mujer, sientate por fa, nunca te había visto tan furiosa. -Que me llamen pobre es una de las cosas que no soporto. Nadie es mejor que nadie, ¿qué me importa a mi su asqueroso dinero? ¡yo soy feliz con el mío! -Algo me dice que este enfado no es sólo por la repelente de Marian...-me miró, y me examinó como sólo elal sabía hacerlo-¿Qué pasó con Max? -Pue...-suspiré, me senté y le conté lo sucedido. 

De camino a mi casa en el autobús, seguíamos hablando.

-Sigo pensando que Max no es buena persona-me dijo mi mejor amiga tajante-no es que me caiga de maravilla precisamente. -Sí que lo es, en el fondo es un buen chico, sólo que... ha tenido un mal día. -¿Por enésima vez, ha tenido un mal día?-inquirió, nos tocó mi parada, bajé yo sola y me despedí de ella sin contestarle.

Por mis hermanos no había problema, estaban en el comedor siempre y mi madre els pasaba recoger después del trabajo en su coche. Entré a casa, las luces estaban encendidas ya que todavía era temprano.

-Hola-les dije a los niños, que estaban en el salón viendo duibujos. -Hey-me contestaron los dos embobados con la caja tonta. Sonreí y fui a la cocina.

Allí estaba mi madre, con un pantalón corto de pijama y una blusa de tiros, tomando uan taza de café mientras leía un libro.

-Hola Rebe, ya llegaste. -Sí-le dije sonriendo, me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla-¿Mucho trabajo? -Buf... hoy ha sido todo un ritmo frenético. -Bueno, ¿estás muy cansada? -no mucho, ¿por? -Nada...-me serví un vaso de agua-mamá, he hablado con Aly-le comenté-me propuso trabajar donde ella está y acepté. Trabaja de sirvienta en la casa de una familia forrada en dinero, vive allí también. Pero puede salir cuando le apetezca. -¿Trabajar en la casa de unos señores y vivir allí? -Sí, es decir... no podré ayudarte mucho ahora que lo pienso-susurré, se me encendió la bombilla de repente-¡Poemos llamar a la tía Suzie. -¿A mi hermana? -Sí-le dije-ella seguro que está encantada de venir y como es empresaria puede traerse el portátil y trabajar desde aquí. -Puede ser... pero hayq ue avisarla. -No te preocupes, yo la llamaré. -Rebe, ¿estás segura de que esto es lo que quieres?-preguntó, mi madre sabía que mi pasión era el baile, por eso se preoocupaba por mi. -Ya conseguiré algo mejor-le dije-Ahora me interesa que tú y los niños esteis bien.

Mi madre me sonrió, le volví a dar un beso en la mejilla y fui hasta mi habitación para duicharme y ponerme el pijama. Una vez tirada en la cama, recibí un mensaje de Max.

<<Siento loq pasó ants, me he pasad Y si kdamos mñn pra hablar? ctxt, bss>>

Suspiré, iba a contestar, pero volvió a sonar el móvil. La que llamaba era Aly.

-Dime, cariño-le hablé. -Tía, ponte lo más presentable posible mañana, a las doce te paso a buscar por que tienes una entrevista de trabajo. El jefe se ha empeñado en conocerte para contratarte. -Pero... ¿Tú le conociste? -Qué va, a mi me contrató su hermana, es la primera vez que tengo uan conversación tan larga con él. Por cierto... tiene una voz muy varonil. -anda en lo que te fijas-le dije riendome. -Bueno, mañana te paso a buscar, repito. -¿Y qué quieres que em ponga?-pregunté. -¡Yo que sé! Algo para dar buena impresión, simplemente se tú. -Ser yo...-eso ahora era muy dificil-Ok, vale... hasta mañana. -Besitos- y colgó.

Escribí un nuevo mensaje a Max, ahora considerando lo que me había dicho mi amiga.

<<Max, acepto tus disculps pro mñn no puedo kdar, tngo  ntrevista d trabaj...  K tal pasad?>>

Con deciros que em quedé dormida esperando su mensaje es suficiente.