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Te vi venir — capítulo 6
5º
Pvo. Rebe
-Disculpa-me dijo ella-¿Se puede saber qué haces tú aquí? -Em... va a ser que mañana empiezo a trabar aquí.- Le contesté reprimiendo las ganas de pegarle tres cachetadas. -¡¿Cómo?!-dijo con voz chillona, tras de ella había otra chica, algo más jovencita.
Tendría unos dieciséis o diecisiete años a lo sumo. Su cabello era rubio rojizo, de piel pálida y ojos verdes, con cara de angelita... algo muy sospechoso en esa casa. -Sí, señorita Marian-dijo Aly tras de mi, ella iba a llevarme a mi casa. -¿Quién te ha contratado?-preguntó ella echándome una mirada por encima del hombro. -He sido yo-dijo esa voz tan sensual y varonil desde la escalera. Las presentes nos giramos para ver al jefe, que estaba bajando las escaleras y se acercaba a la entrada.- Me parece que está perfectamente cualificada para este trabajo. -Hola cariño-dijo Marian. ¿A quién se dirigía?
Para mi gran sorpresa, le dió un eso a... Bruno. Ok, ¿Qué se supone que es esto? ¡¿Marian es la novia del jefe?!
-Hola, ya veo que has vuelto de tus compras-comentó él. -Hola cariño.
Para mi sorpresa, Marian se acercó a Bruno y posó sus labios sobre los suyos apara darle un beso corto que él respondió sin reparos... Ok... ¿a qué venía la mirada de "jodete" que em echó cuando se separó de él?
-Veo que ya os conocéis-dijo él. -Nos hemos visto por ahí-comentó ella restándole importancia al asunto. -Entonces os llevaréis bien-dijo Bruno, ambas nos dedicamos unas resplandecientes sonrisas, claro, en su totalidad falsas.-Rebeca, ella es Christina Giovanelly, la hermana de Marian.
La chica me sonrió de forma angelical y luego volvió a su pose tras su hermana.
-Señor-dijo Aly de pronto-nosotras tenemos que irnos. -Claro, vayan... recuerda, Rebeca, mañana te espero aquí temprano, Aliana te irá a buscar.
Yo asentí asi sin m irarle y luego salí de la mansión. Una vez en el coche de mi amiga, ella arrancó y me habló.
-Tía, te lo juro, no tenía ni idea de que la señora Marian fuese la novia del jefe, que por cierto, tu descripción como dios heleno de él es muy acertada. -Joder... no, yo fui la que se olvidó de que tendría que soportarla... el trabajo es genial, claro, el inconveniente es la arpía esta.- Le contesté mientras me echaba el pelo hacia atrás con los dedos.
Se hizo el silencio, lo único que se escuchaba era el sonido de las ruedas de los coches sobre el asfalto. Pensé en que tendría que ver si Max em había devuelto el mensaje, sino iba a ir a su casa sin reparo alguno.
-¿Qué harás? -¿Qué haré de qué?-pregunté. -A ver... está claro como el agua que a ella le caes como una patada en el culo, lo más probable es que te haga la vida imposible hasta que ya no puedas soportarlo y dimitas. -¿Crees que el tengo miedo a una pija?-pregunté-Nunca, yo no me dejo vencer tan fácilmente. Esa mujer será lo que quiera ser, pero con migo no va a poder, eso te lo aseguro.
No tardó en dejarme a la puerta de mi casa. Respiré hondo pensando en lo sucedido cuando un temblor en el bolsillo de mi pantalón me sacó de mis pensamientos.
-¿Diga?-pregunté. -Rebeca-dijo él-soy yo, Max. -¿Max? ¡dios!, ¿Por qué no me has llamado ni contestado a mis mensajes?! -He estado muy ocupado en el curro. -¡¿Sabes a caso lo preocupada que estaba por tí?!-le espeté enfadada-¡Te he dejado mensajes por no sé ni dónde, y estaba a punto de ir a tu casa! -Eh nena, cálmate, por favor. -¿Estás enfadado?-pregunté. -No, ¿Quién te ha dicho que estoy enfadado con tigo por algo' -Pensé que como ayer no quise... -No, eso no importa, ¿vale? Tenía un mal día, eso es todo... ya me conoces. -Ok, está bien.... ¿sabes? Ya tengo trabajo, mañana empiezo. -Me alegro por tí. ¿Dónde vas a trabajar? -En la casa donde trabaja Aly. -¡¿De criada?!-dijo asombrado. -Sí, la cosa está chunga, y si no te gusta lo siento pero es mi trabajo al fin y al cabo. -No, si yo no digo nada pero pasa que vamos a poder vernos menos... -Ya nos las arreglaremos, mañana terngo que irme a vivir allí. -¡¿Tan pronto?! -Exacto, bueno amor, buenas noches... hasta pronto, espero. -Chao... te quiero.
colgó y yo entré a casa. Allí dentro se escuchaban risas por doquier. Y una que no era desconocida pero sí poco común. Llegué al salón.
-¡Tía Suzie!-le dije al verda, mi tía me miró y sonrió. -¡Oh Rebe! ¡Qué mayor te has hecho! -No esperaba verte tan pronto por aquí.
Mi tía era un año mayor que mi madre solamente, era más blanca que nosotras por que donde ella vivía a penas hacía sol, su cabello era rizado y oscuro y sus ojos color miel. Era uan persona muy agradable, y también muy entregada asu trabajo, e ahí la cuestión de que siga soltera a lso casi cuarenta años. -Bueno, tu madre me llamó, me dijo que empezabas a trabajar y que necesitaba a alguien que se quedase con lso críso y...-señaló a un lado, donde habían dos maletas-¡Me he venido para cambiar de ambiente! -¡Oh tía, gracias!-le dije alegre. -cariño para mi es un placer estar con vosotros, ya sabes que voy con el trabajo a cuestas.
Me reí con ella. Mi tía y mi madre me ayudaron ahacer la maleta para mudarme casi definitivamente. Metí ropa y muchas de mis pertenencias. Ya a las doce y exausta por el largo día, em dormí y esperé el amanecer.
Este no tardó en llegar, mi madre me despertó muy temprano para que me preparase.
-Hija, cuídate mucho-me dijo antes de irse-por favor, no quiero que te pase nada malo y.. -Mamá, voy a unos minutos de aquí, no me voy a Estados Unidos. -Déjala Rebe, es madre, todas son así. -¡A ver cuándo te decides tú a tener hijos, desocupada!-le dijo mi madre a su hermana, después le sacó al lengua como una niña pequeña. Ellas eran así. -Pues... yo vendré cuando pueda, ¿vale?
Mi madre acabó de despedirse de mi y salió en dirección al trabajo. Comencé a comerme unas tostadas con mermelada, tenía un poco de morriña y todavía no había salido de casa.
-Rebe, dime, ¿tienes novio?-me preguntó Suzie. -Ajá-dije con al boca llena. -¡Se llama Max!-le dijo el canijo de Jason. -¡Y es muy guapo!-dijo Carol. -¡Eh canija! ¿Qué sabrás tú de guapo o no si no tienes más de seis años?-le dije yo, ella comenzó a reirse.
Escuché el timbre y me apresuré a abrir la puerta; todavía eran las siete... ¿Quién sería? Aly no, desde luego. Abrí la puerta y me encontré con una sonrisa muy blanca y nos ojos azul grisáceo la mar de bonitos.
-¡Max!-me ilusioné. -hola guapa-me dijo, se acercó a mi y me dió un beso corto pero intenso.- ¿Cómo andas? -¿Qué haces aquí? -Vine a darte una sorpresa, quería disculparme por haberte preocupado. -lo has conseguido-le dije sonriendo. -¡Rebe!-era mi tía-¿Quién es?
Cogí a Max de al mano y le llevé a la cocina después de cerrar la puerta. Mi tía le escaneó de arriba abajo. Vale, ella no tenía hijos, pero sí sobrinos y nos cuidaba mucho.
-Suzie, él es Max, mi novio, Max ella es mi tía Suzie. -Encantado de conocerla-le dijo Max. -encatada igualmente-mi tía sonrió.pero por favor, tutéame que me haces sentir vieja. -De acuerdo, Suzie-esbozó una de sus encantadoras sonrisas. Jason miraba a Max con el ceño fruncido, le di una colleja para que dejase de hacerlo. Él era mi novio, por lo tanto merecía ser un poco respetado por mis hermanos.
Estuvimos hablando un poco más de cómo Max y yo nso conocimos. fue durante la época que estuve estudiando Artes Escénicas. Él era el hermano de uan de mis compañeras de clase, pero yo con su hermana no me llevaba bien. Iba a buscarla todos los días a la escuela de arte y yo em fijé en él. Un día me enteré de que no era sólo yo la que se fijó en sus preciosos ojos, sino que él se había dado cuenta de que yo existía. Empezamos a hablar, a quedar, salíamos de fiesta juntos y poco a poco, nació el sentimiento y comenzamsoa salir. Era simple pero bonito.
Aly llegó a las ocho en punto a recogerme. Me despedí de todos y subí con ella al coche camino a la mansión. Una vez llegamos, me llevó a la habitación donde ella se quedaba. Mi cama sería la del lado cercano a la puerta. Me dijo que me pusiera el uniforme por que a las nueve comenzaban a desayunar los señores. Mientras me cambiaba, ella me explicaba algunas cosas.
-Primero, tienes que hablarles por usted a todos, segundo, hay que tratarles con respeto aunque tengas ganas de cargarte a la perra esta de Marian; tercero, las comidas se sirven respectivamente a las nueve, dos y media y nueve y media. Hemos estado mirando lo que nos toca limpiar y a tí te ha tocado: la habitación de la señorita Leila el señor Bruno incluyendo sus baños propios y el despacho.
El uniforme era más bonito yde lo que em había imaginado. Consistía en un vestido rosado con delantal y detalles blancos. Estuvo diciéndome más cosas, cómo se repartían las casas, las distintas zonas, el lugar de las cosas de limpieza... luego me llevó a la cocina.
-Rebe, ella es Issa, la cocinera-me la presentó- Issa, ella es la nueva criada. -Espero que te la pases bien aquí, esta casa es muy tranquila, lso señores salen bastante-comentó la señora de rostro dulce.
Rondaría los cincuenta pero preguntarlo sería de mala educación. Su cabello era oscuro y lo tenía recogido en un moño alto y estilizado. Su uniforme era igual que el mío, pero más largo.
-¡Buenos días!-dijo una voz cantarina, entró por la cocina una chica muy linda. Era rubia, de ojos marrones y sonreía muy alegre, tanto que contagiaba. Se acercó a mi-¿Tú eres Rebeca, la nueva? -Sí-dije algo cohibida. -yo soy Leila, la hermana de Bruno y Aaron-dijo ella, me dió dos besos-encantada de conocerte y espero que te guste trabajar aquí. -Gracias señorita.
Ella se pasó unos minutos con nosotras y luego se fué. Era una chica agradable y se notaba. Aly me equipó con dos bandejas de frutas y respiré hondo antes de salir al comedor para servir el desayuno y comenzar a trabajar.