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Pelirroja: ¿Saldrías conmigo, por favor? — capítulo 4
Capítulo 4:¡Funcionó! ¡James tiene una cita…! ¡Y Sirius también!... ¿¡Qué?!
"Nunca dejes de creer"
Don't Stop Believing. Glee Cast.
El Plan B es el plan más desesperado, pero eficaz del mundo. ¿Cómo no se me ocurrió hacerlo antes?
Claro, todo Hogwarts sabía del Plan B contra Lily, incluso sus amigas y todos habían aceptado conspirar contra mi querida y bella pelirroja. Todos lo sabían…menos ella.
Por supuesto que me sentí horriblemente malo al ver a mi pelirroja muriendo de celos, pero había demostrado que en realidad sí éramos medias naranjas, y ella había comenzado su metamorfosis de calabaza-naranja.
Así que Lily no me odiaba… ¡ah! Ahora sí podía decir que yo era el más afortunado de todo el mundo, digo, de todo el universo existente. Cuando vi a la pelirroja en el suelo, toda sonrojada y avergonzada, me levanté para ofrecerle ayuda para ponerse de pie. Estiré una mano, esperanzado de que no me mordiera- porque una vez sí lo hizo… Lily tiene colmillos de vampiro.- Lily miro mi mano como si no pudiera creerlo, pero termino aceptando mi ayuda. La pelirroja tiene una piel increíblemente suave.
-¿Y bien Lily?- le pregunté, fingiendo indiferencia aún. La pelirroja no sabía muy bien que decir.
-Eh yo… bueno, yo quiero… yo…quieropedirtedisculpas.- tartamudeó. Supongo que ni yo, ni siquiera Dumblendore entendería lo último.
-¿Qué dijiste? No te entendí.
La pelirroja, contuvo un grito de enojo y luego suspiro.
-Quiero pedirte disculpas por ser grosera contigo. ¿Ya? ¿Estás contento?- me espetó, con ese tonito acusador tan lindo que tenía.
-¡¡Ahora sí!! ¡¡Saquen el cartel!!- grité. Los Merodeadores, mis fieles y queridos amigos, inmediatamente entendieron la señal. Con un movimiento de su varita, Sirius hizo caer confeti y globos de la sala común de Gryffindor, Remus hizo caer un gran cartel frente a la chimenea, y yo aparecí un ramo de Lirios -Por qué Lily, viene de Lirio… ¿qué? ¡Es un detalle lindo!-Colagusano no hizo nada, en parte porque le hicimos un encantamiento petrificante- ¿Qué? ¡No iba a arruinar mi momento!-
Mi pelirroja hizo una bella cara de sorpresa al ver todo nuestro bello trabajo. No imagino que pudo haber pasado por su mente, lo único que se me ocurre es: ¡Oh, James! ¡Es precioso, te amo! ¡Casémonos y tengamos ocho hijos!
El cartel, decía: Pelirroja: ¿Saldrías conmigo, por favor? Además, yo había tenido la caballerosidad de hacer un bello dibujo: mi pelirroja favorita y yo tomados de la mano y nuestros ocho hijos rodeándonos.- La intención es lo que cuenta, Sirius dice que mis dibujos se parecían más a un gato deforme que a un humano o mucho menos-
-¿Y bien, Lily? ¿Saldrías conmigo, por favor?- le pregunté, con una sonrisa según yo encantadora. La pelirroja no cabía en su emoción -según yo.-
-¡Vamos todos! ¡Ese grito! ¡Dile que sí! ¡Dile que sí!- grito Sirius. Todos los Gryffindors comenzaron a gritar, a una misma voz, al mismo tiempo y con la misma fuerza y deseo: ¡Dile que sí! ¡Dile que sí!
-¿Qué dices? ¿Me darás una última oportunidad? Te prometo que si lo arruino, puedes patearme el trasero. Tan solo conóceme…
Le extendí la mano a mi pelirroja. No dejaría que se negará, no está vez. Sí decía que no, usaría el Plan C: un filtro amoroso. Pero, afortunadamente, no fue necesario.
Lily asintió.
-¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Gracias Lily, gracias! ¡Gracias, no sabes que feliz me hace eso!
La sala se lleno de aplausos y gritos de euforia, principalmente míos. ¡Lo había logrado! ¡Por fin! ¡Siete años insistiendo y…! ¡Lo logre! ¡Lo logramos!
-¡Esto merece celebración!- grito Canuto.- Vamos por un poco de comida a las cocinas, Cornamenta.
Asentí, mientras no creía lo que estaba sucediéndome. Jamás hubiera creído que esto sería real y no un sueño. ¡Era feliz! ¡Tanta felicidad no cabía dentro de mí!
-¡No te vayas, bella pelirroja! ¡Volveré pronto! ¿Te gusta el pastel de calabaza…? ¡Te traeré pastel de calabaza, entonces! ¡Aquí tienes las flores! ¡Vuelvo pronto, lo prometo!
Corría a mi alcoba por mi capa invisible, y regrese a la sala común, donde a Peter se le estaba pasado el efecto petrificante. Cuando nos vio a Lupin, Sirius y a mí, lo único que pudo decir fue:
-¡Se olvidaron de mí…! Otra vez.
-¡Hola elfitos! ¡Venimos por una orden enorme!- dijo Canuto.
-¡Si, señor! ¡A trabajar, amigos!- grito un pequeño elfo con su voz aguda. Mientras ellos trabajaban, yo no dejaba de sonreír y pensar que mañana tendría la famosa cita con Lily Evans. No podía dejar de sonreír, seguro me dolerían las mejillas, pero no importaba.
-Felicidades, Cornamenta.- dijo Canuto, dándome una palmada en la espalda.- Oye, amigo elfo, ¿podrías hacer un pastel de calabaza que dijera: Te quiero, Lily.
El elfo dio una gran reverencia mientras asentía.
-Mejor que diga: Gracias, Lily. El te quiero es muy pronto aún. Pero sí la quiero y mucho más de lo que cree.
-Como ordene, señor Potter.
-Sí, felicidades, James.- dijo Lunático.- Todos en Hogwarts estamos consientes de tres cosas: Una, Amas a Lily. Dos, ella te… ¿odia? O no sé, creo que en realidad no… Y tres, nada en el mundo hará que pierdas a Lily.
-Tienes razón, Lunático.- confirmé. Mi amigo lobuno estaba más pálido y delgaducho de costumbre, lo que significaba que era mañana sería luna llena. Pobre Lunático.
-No olvides vernos mañana después de tu cita en la Casa de los Gritos.- me recordó Lunático.
-No hay problema…por cierto, Sirius, tú también tienes una cita.- recordé.
-¿Qué? ¿Con quién o qué?
-Con la amiga parlanchina de Lily.-mencioné como si nada. Mi amigo perruno hizo abrió la boca a toda su capacidad, antes de gritarme:
-¡Idiota! ¡Yo ya tengo una cita con otra persona?
Me encogí de los hombros.
-¿Y?
-¿¡Y?! ¡No puedo salir con dos al mismo tiempo!
-Bien…creo que alguien más tendrá que salir con la parlanchina amiga de Lily y beber nuestra última dosis de poción multijugos- comencé… dirigiendo mi mirada "discretamente" a Remus… quién comenzó a negar con la cabeza antes de que yo dijiera algo más.
-Tengo en mente a alguien mejor.- susurro, en un tono misterioso. Sonrió, y creo que todos supimos a quién se refería.
-¡No!
-Oh, por favor, Colagusano, sería tu primera cita…
-¡No!
¡No había nada que lo convenciera! Para Colagusano era todo no, no, y no. ¿Qué le costaba tomarse la multijugos y salir con una chica fingiendo ser Sirius? ¡Nada! Sería su única oportunidad de tener una novia y la estaba tirando al excusado, después tiro de la cadena y contemplaba como se iba su posible novia por el drenaje.
No me malinterpreten, pero Colagusano no es muy…ejem, exitoso con las chicas. De hecho, era bastante tímido. Y ahora le ofrecíamos la oportunidad de salir con una chica, y la rechazaba. ¿Por qué Colagusano no se decidía a ser feliz de una vez?
-Por favor Colagusano…-insistimos Canuto y yo, mientras Lunático soltaba otra cansada carcajada. Estaba más pálido y débil a cada segundo, y es que mañana era luna llena, y eso significaba que…Remus Lupin se volvería un hombre lobo.
Apreciábamos mucho a Lupin, con su seriedad y gran madurez. Le debíamos mucho, y ninguno de nosotros deseaba perder a Remus, mucho menos verlo depresivo y triste en la soledad de su transformación.
Cada vez que Remus me mordía, en su forma lobuna, y yo convertido en un ciervo, tan solo podía sentir el dolor de mi amigo. A mi amigo lobuno no le gustaba nada ser un licántropo, y de vez en cuanto lo encontrábamos hecho un mar de lágrimas lamentando su mala suerte, y deseando morir lo más pronto posible.
Remus creía que en su "estado" estaría solo para siempre, y nunca podría tener amigos, ir a un colegio de magos como cualquier otro mago normal, y tener un familia.
Pero él no contaba con que Los Merodeadores fuéramos las personas más fieles del mundo. Jamás abandonaríamos a Remus. Para eso estaban los amigos.
Se me alegraba el corazón al ver a Lunático sonreír. Era mi gran amigo, y sí era feliz… todos nosotros éramos felices.
-¡No!- insistió Colagusano. A este chico nada lo convencería.
-Bueno, creo que te tocará a ti el gran honor, Lunático.- dijo Sirius, pero Remus se negó rotundamente. Pero él sí tenía buenas excusas.
-Mañana es…luna llena. No quiero correr el riesgo.
-Bien, Sirius, tendrás que salir con dos chicas.- le dije, dándole una palmada amistosa en la espalda. Canuto parecía horrorizado.
-¡No! ¡No! Ni se te ocurra, James Potter.Fuiste tú quién me consiguió una cita con la amiga de Lily. ¡Tú me sacas de ello!
Fruncí el ceño, nadie parecía cooperar está noche. Mi noche. La noche en que mi pelirroja había dicho que sí.
-¿Y por qué no sales tú con ella?-preguntó inocentemente Peter.
-Ay, Peter. Porque yo, tengo una cita con la hermosa Lily Evans.
Canuto y Peter se lanzaron una mirada sospechosa.
-Un galeón a que Lily le da al menos una bofetada.- dijo Canuto.
-Trato hecho.- respondió el pequeño Pete. Los fulminé con la mirada mientras se estrechaban las manos.
-No me golpeará. No recuerdo alguna vez que Lily haya roto mis derechos humanos.- les recordé, pero obviamente mentía.
-¿Y la vez que te golpeó por decirle "guapa"?
-¿Y la vez que te golpeó por pedirle la tarea?
-¿Y la vez que te golpeó por que nos burlamos de Quejicus?
-¿Y la vez que te golpe por romper su espacio personal de 1 metro en perímetro?
-Esa no vale. Claramente estaba a 1 metro y dos centímetros. No rompí ninguna ley.- expliqué. -Mañana Lily no me golpeará, lo sé.
-Opino lo mismo.- agregó Remus, con un bostezo. Se recostó en su cama de dosel y cerró las cortinas.-Buenas noches.
Era muy tarde, casi la madrugada. La fiesta de celebración había tardado mucho más de lo esperado, y ahora por fin todos dormían… o fingían hacerlo. Quizás yo debería dormir también, y así no quedarme dormido mañana en mi cita. Pero mi presentimiento masculino me dijo que nunca me dormiría en una cita con Lily.
-Mañana decidimos quién saldrá con la amiga de Lily.- dije, cubriéndome con las deliciosas cobijas de mi cama. Colagusano y Canuto hicieron lo mismo.
-No olviden que mañana es luna llena. Nos vemos en La Casa de los Gritos.- dijo Remus, tras sus cortinas.
-Aja.- respondió Sirius, con voz nasal.
No faltaría con Remus. Para eso estaban los amigos.
Pero… ¡mi pelirroja había dicho que sí! Aún no me lo creía, y pensaba que lo más probable era que todo fuera un sueño. Creí que seguramente, en cualquier momento despertaría y me encontraría en clase de historia, o dormido en mi cama, sin cita, y sin Lily.
Desde que había visto los brillantes ojos verdes de Lily, algo en ellos me había gustado. Quizás ese brillo de emoción, ese toque de dulzura, esa chispa de sinceridad… Algo en ese mar de jade verde me había gustado.
Después vino la obsesión con mi pelirroja. Al principio solo fue un enamoramiento de adolescentes, pero…poco a poco fui conociendo más a Lily.
No sé en qué momento decidí que era ella la que quería para compartir toda mi vida. Simplemente, pasó. Y no hubo nada que me quitará la idea del corazón.
Sufrí muchosrechazos, Lily tiene una manera muy dolorosa de decir "no a una cita, tuve que recibir muchos insultos, tales como "inmaduro", "arrogante", "presumido" y una lista interminable de adjetivos que solo bajaban mi autoestima.
Decidí que sí mi pelirroja quería a alguien maduro, yo debía madurar como ella quería. Debía dejar de ser arrogante, aunque sigo sin creer que lo soy. Cambie mucho, y aún así, Lily se negaba a darme una oportunidad.
Pero hoy, hoy había amanecido con suerte. Mis compañeros, los Merodeadores, habían logrado que Lily aceptara, conspirando contra ella, pidiéndole ayuda a todo el colegio.
Y finalmente, mi Lily acepto.
Y fue como si alguien volviera a regar el ya marchito corazón que Evans me había dejado. ¡Por fin! Los sueños sí se hacían realidad, y yo era consciente de ello. Mañana sería otro día, el día, donde haría todo lo posible para conquistar a la pelirroja.
Todo lo posible.
-¡Milagro! ¡Actualizo!
-¡Sí! ¡Qué escritora tan incumplida…!*
*Nótese que la autora escribió los diálogos que el lector debe estar diciendo en este momento.
Ejem, ejem… ¿siguen ahí? ¿Así? ¡Gracias! Les pido mil disculpas por tardar en actualizar. Pero bueno, finalmente aquí está el capítulo.
¡Hasta el próximo capítulo, que será en otro mes…! La próxima semana.