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Pelirroja: ¿Saldrías conmigo, por favor? — capítulo 5
**Capítulo 5:**La manzana James cayó del árbol.
"¿Recuerdas esas paredes que construí? Pues bien, se están derrumbando.
Y ni siquiera dieron pelea alguna.
Ni siquiera emitieron algún sonido."
Halo, Beyoncé.
Obviamente, nunca admitiría que estaba nerviosa. Pero en realidad, sí lo estaba y mucho. Nada jamás me haría confesar, que me mordía las uñas con insistencia, que no había podido pegar un ojo en la noche, y que sentía el estomago revuelto a la menor mención de tres palabras: comida, cita, y James.
Vaya, vaya. La ansiada cita.
La cita que todos esperaban con emoción, donde por fin Lily acepto la cita con su acosador, James Potter, el popular del colegio.
-Lily, come algo- me dijo severamente Alice. Después de que yo hubiera dicho el "si" a Potter, todo había vuelto a la normalidad, y no había recuerdo alguno de nuestras peleas.
Pero bueno, así era nuestro estilo. Nos peleábamos un día, nos reconciliábamos al otro. Nunca habíamos tenido una pelea tan grande como para que nos odiáramos de por vida.
Negué, sin decir nada. Alice parecía desesperada, e incluso aburrida. Jennifer no comía nada, temía que se le atorará la comida en los dientes, y fuera así a su cita con Black. Simplemente, se retocaba a cada momento el brillo labial, con un espejito de mano. Y Nany, simplemente estaba absorta en sus pensamientos, mientras revolvía su cereal lentamente.
-Vamos Lily.- dijo Nany, poniendo un tono de voz peligrosamente burlón.- ¿O acaso estás nerviosa por tu cita con Cornamenta?
-¿Desde cuándo es "Cornamenta"?- pregunté, lanzándole una mirada asesina.
-Desde que dijiste el sí, te volviste una merodeadora.
"-¡Noooooooooooooooooooo!- grite, poniéndome de pie, y con un brazo, tirando todo lo que se encontraba en la mesa del gran comedor. Una lluvia de leche, jugo de calabaza y huevo frito comenzó a caer por los cielos.
Todos me observaron atentamente, algunos dieron un par de pasos discretos y asustadizos lejos de mí, pero nada importante. Tan solo miradas raras, como sí creyeran que yo estaba loca.
-¡Nunca seré una merodeadora!- grite.-¡Nunca jamás!
-Eh, Lily…-comenzó Nany, cubriéndose la cara, como si temiera que yo la fuera a golpear.
-¿¡Qué?!- le espeté, llenándole la cara de saliva.
-¡Seguridad!- gritó ella. Inmediatamente, muchos magos de San Mungo aparecieron de la nada, y entre golpes, rasguños y mordidas, me llevaron con un encantamiento paralizante, hasta la salida del Gran Comedor, donde mis gritos aún resonaban. "
Sacudí la cabeza para quitarme esa fantasía de la mente. ¿Yo, una merodeadora? ¡Jamás!
-Y bien… ¿Qué es ahora, Lily? - preguntó Alice, mientras me acompañaba al vestíbulo, donde Potter debería estar esperándome.
Ningún otro día había puesto tanto empeño en mi apariencia personal. Y si, ya había tenido otras citas con otros chicos, pero por alguna razón, no podía dejar de mirarme en las ventanas y en cualquier superficie lisa que encontrará en mi camino.
Me había ondulado el cabello, y me había vestido con mis mejores ropas. Y… ¿por qué? ¡No lo sabía!
-Nada.- susurre, el corazón me latía enloquecidamente.
-No se te dan las mentiras, Lily, y James ya sabe eso. No trates de mentirnos.- insistió, con tranquilidad y paciencia, mientras bajábamos la escalera de caracol.
¡Ah, maldita Alice! ¡Lo sabe todo! Seguramente es síquica y lee la mente. No dudo que anoche me haya leído la mano mientras yo trataba de dormir. ¿Y sí…? ¿¡Y si me había dado un filtro amoroso?!
No respondí, nada, al contrario, busqué un espejo o cualquier cosa donde reflejarme.
-Lily, hazme caso.- dijo Alice, alargando un brazo y deteniéndome. Me miró con sus ojos castaños en su cara redonda.- Lo que a ti te sucede es que temes lo que las personas vayan a decir de ti.
-No sé a qué te refieres.- mentí. Unas chicas de segundo año pasaron junto a nosotras, y me dieron una palmadita en la espalda.
-¡Suerte hoy, Lily!- me dijeron con una sonrisa.Y no, no puedo responderles ni un gracias, porque ni siquiera las había visto en toda mi vida.
-¿¡Qué uno no puede tener privacidad aquí?!- gruñí.- ¡No es MTV, ni nada parecido! ¡No es un programa de citas y no estoy desesperada! ¡No estoy desesperada por salir en una cita con Potter!
-Lily, ¿te das cuenta que pusiste a "Potter" en una oración sin ningún adjetivo como "engreído" o "odioso"?
-Fue un error de lengua.- corregí, frunciendo el ceño.
-No, Lily, no fue ningún error. Simplemente, estás viendo a Potter con otros ojos.
-No te enti…
-Sí, sí me entiendes. Lo único que te preocupa es que todos crean que eres una facilona, o estás desesperada por un chico. Todos los que te conocemos sabemos que no es así.
-Desde que tú y James se conocieron- continuó.- No han hecho más que pelear. Entonces, cuando James se enamoró de ti, él empezó a cambiar. Insistió para que aceptaras una cita con él, y tú siempre lo rechazaste. Pero aunque nunca lo admitas, y seguro me matarás está noche por decírtelo, a ti también te enamoró James. Y sólo le decías que no, para no aceptarlo. Para que nadie criticará tu elección, y específicamente, para que Quejicus no te odiará más de lo que ya lo hace.
Baje la mirada. Severus había sido mi gran amigo…y él siempre había odiado a los Merodeadores. Sentía una horrible culpa al salir con Ja…Potter. Sabía que Sev me odiaría más de lo usual.
-No hagas caso a los demás, primero sé feliz tú, y luego preocupate por el resto.- terminó Alice. Entonces, escuche una voz a mis espaldas: provenía de una pintura colgada en la pared, donde La Señora Gorda me sonreía pícaramente.
-Y deja de mirarte en cada espejo, querida, que te ves muy mona.
Le sonreí, La Señora Gorda y su vestido chillón nunca había sido tan amable conmigo.
-Gracias. Gracias Alice.
Se encogió de los hombros.
-No hay de qué.
-¿Y tú que harás hoy?- le pregunté, retomando la caminata.
-Iré con Frank a Hogsmeade.- dijo, como sí nada.
Justo en ese instante, llegamos al vestíbulo, donde había un gran alboroto. Todos se preparaban para ir al ansiado paseo a Hogsmeade. Los amigos se reunían y las parejas se tomaban de la mano, antes de salir con un paso lento.
Visualicé a Potter, junto con Black y Remus, además de Jennifer. Por la cara de ellos, supuse que ella llevaría un buen rato hablando.
Me despedí de Alice con desgana, y me dirigí hacia ellos.
-Eh, hola.- dije, al llegar.- ¿Nuevo look, Potter?- Señalé con una cabezada desganada el cabello, antes alborotado de Potter. De alguna manera, había peinado su cabello todo a una mejilla, y se había puesto una gorra que le cubría la mitad de la cara.
-¡Lily!- dijo, parpadeando varias veces. Saco su varita, y con un rápido movimiento, aparecieron unas rosas rojas, que me tendió con un gesto, diría yo, nervioso.-Eh, son para ti.
¡Maldita sea la anatomía humana! Me sonrojé ante las flores, y mientras las mejillas me ardían como fuego en un día de verano, tome las flores y murmuré un gracias, sin saber sí se habían entendido mis palabras o no.
-Eh, no hay de que.- exclamó Potter, acomodándose la gorra, cubriéndose más la cara.
-¡Oh, Lily!- dijo Jennifer, emocionada.- ¡Eso fue muy romántico!- agregó, mirando de reojo a Black, que permanecía callado y embobado en la nada.
-Bien…supongo que hay que…irnos.- dije, incomoda. Era el momento más incomodo de toda mi vida.
Todos asintieron con nerviosismo.
Jeannifer y Black, se fueron, no antes sin despedirse y lanzarme miradas significativas. No fue muy importante todos los ojos estaban en mi y en Potter. Me sonrió e involuntariamente, le sonreí también.
-¡Ay! ¿¡No son hermosos?!- dijeron varias chicas, con voces chillonas. Me puse aun más roja.
-¡Hola, James!- dijo una de ellas, de pelo negro. Potter la saludó.
Fruncí el ceño.
Potter se acercó a mí, y me susurro en voz baja:
-¿Conoces a la de pelo negro?
-No.- respondí, ante una pregunta tan rara. Pude escuchar el tono celoso en mi voz. ¿Celoso? ¿Yo, celosa? ¡No! ¡Fue un error de escritura!-¿Y tú?
-No tengo la menor idea de quién es.
Me guiño un ojo, mientras señalaba con una mano la puerta de salida.
Así que aquí estaba, finalmente, después de siete años de gran insistencia, caminando hacia Hogsmeade al lado de Potter. Dios mío, como terminan las cosas.
"Tranquila, Lily. No es más que sólo una cita."
¿¡Entonces por qué demonios me ponía tan nerviosa!?
Volviendo al tema en general, ni yo, ni Potter habíamos abierto la boca. Tan solo caminábamos en ese odioso e infantil silencio.
-Y bien Lily…-preguntó, cuando por fin llegamos a Hogsmeade.- ¿Sigue valida la ley de que no debe acercarme más a ti? Ya sabes, la de un metro y nada más.- pregunto, con una sonrisa traviesa.
Reí un segundo, antes de darme cuenta que reía de un chiste de Potter. Corte la risa al instante, y negué con la cabeza.
-Sigue valida, Potter, no te hagas ilusiones.
-¡Ah! Entonces será mejor que me aleje.- dijo, señalando el espacio entre ambos. Claramente, era menos que un metro. Potter dio unos cuantos saltos lejos de mí, y continuó caminado. Yo aún cargaba con las flores.
Se acomodó la gorra.
-¿Por qué traes esa gorra, Potter?- pregunté.
-Para que tu belleza no me ciegue- respondió, y nuevamente me sonroje. ¡Malditas hormonas! ¿Qué sucede conmigo? Me dicen un cumplido mal hecho y ay va, me quedó toda roja como tomate.
-No lo creo.- repliqué, con desgana. Entonces, Potter se acercó a mí, precavido, como si esperará que lo golpeara.
-¿No crees que eres bonita, Lily?- preguntó, como si no lo creyera. Me miraba atentamente a través de sus anteojos.
No le respondí. Obviamente, responder la verdad- que no- sería bastante vergonzoso, y creería que mi autoestima estaba muy abajo.
-Los espejos…sirven para ver tu reflejo, ¿sabes?- dijo, siguiendo el camino. Baje la mirada, sin decir nada aún.- Y yo sí pienso que eres, muy…linda.
Levante la cabeza, yme encontré aún con la mirada de Potter. Al igual que yo, se había sonrojado, y movía nerviosamente la gorra. Le sonreí.
-¿Me dejarás ver que hay debajo de tu gorra?- le pregunté, ante tanto misterio.
-Sólo si te portas bien, joven pelirroja.
Desde ese momento, la cita cambio su rumbo totalmente. Entres bromas y cuchillejos, fuimos a Honeydukes, donde Potter tuvo la amabilidad de comprarme una buena dotación de dulces, que él pagó.
¡¿Potter estaba pagando mis dulces?! ¡Eso era todo un logro!
Después de los dulces, corrimos a Las Tres Escobas, donde las miradas estaban puestas sobre nosotros, pero misteriosamente, no importó mucho. Potter hacía gala de su nueva y renovada buena educación, abriéndome la puerta y retirándome la silla para que me sentara. Al parecer, la manzana inmadura, había madurado, y caído del árbol.
-¿Ahora sí puedo saber que hay bajo tu gorra?- insistí.
-Te has portado bien, digo, no me has golpeado ni nada…pero, sí te muestro la deformidad bajo mi gorra, te asustarás.
-No, no lo haré.
James me guiño un ojo, mientras susurraba:
-Es un grano, linda pelirroja.
Me sonrojé. "Malditas hormonas."
-¡Malditas hormonas!-dijo James, en un tono burlón. Me reí.
-Sí, malditas hormonas.- corroboré, mientras le daba un sorbo a mi cerveza de mantequilla.
Sin embargo, mientras bebía mi cerveza de mantequilla, y había comprobado que no estaba adulterada y Potter no he había echado ninguna opción; observe a cierta pareja en un rincón. Black, con una chica, que no era mi amiga Jennifer.
-Eh, Pot…James- dije, mirando a Black.- ¿Puedo saber por qué Black está con una chica que no es Jennifer?
James se alarmó un poco, y trato de cambiar de tema.
-Eh, Lily…sabes… ¿sabes que Colagusano canta en los baños?
-Sí, sí…pero…-insistí.
-Y… ¿Sabías que Canuto tiene miedo a la profesora Mcgonagall?
-No, pero…
-Y… ¿sabías que Lunático…?- se calló de pronto.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?
-¡Oh, por favor! Puedes confiar en mí.- Pasaron unos segundos, en los cuales, James parecía debatirse consigo mismo. Finalmente, habló.
-Bueno, Lily…esto…se supone que no debo decirte esto, pero…-se detuvo unos instantes, claramente, algo iba mal.- Bueno, sé que no dirás nada. Eh, Lunático no tiene una enfermedad, como todos creen.- Me miro atentamente. ¡¿Por qué no podía decir que sucedía y ya?!- En realidad, él es un licántropo.
-¿Qué?- bufé, sin poder creerlo. Debía estar tomándome el pelo, pero…Jamás había visto a James tan serio.
-Dumblendore lo dejo entrar en la escuela, pero… cada vez que hay luna llena, como hoy…Lunático se va a la Casa de los Gritos, donde se transforma en hombre lobo.- explicó.
-Pero… ¡no puede ser! ¡Es muy peligroso para los demás estudiantes!- exclamé, pensando que… ¡hoy era luna llena! Y si todo eso era cierto…y habría un hombre lobo entre nosotros… ¡todos corríamos mucho peligro!
Un hombre lobo era un ser que sólo estaba deseoso de sangre, de matar y nada más. Al convertirse en hombre lobo, la persona no reconocía ningún rostro, ni a sus amigos ni a nadie. Se transformaba en un animal salvaje y violento.
¡James era amigo de un hombre lobo!
-¡Es muy peligroso para ti! ¿¡Qué tal sí Remus te ataca?! - continué, dándome cuenta de la gravedad de la situación.
-Lily…eh, baja la voz.- murmuro James, mirando de reojo hacia el rincón donde Black y la chica hablaban plácidamente. Entendí la indirecta y me callé.- Tranquila. Remus es nuestro amigo, y no lo abandonaremos jamás. Es muy difícil para él ser un…-bajo la voz.- licántropo. Los Merodeadores nos prometimos guardar el secreto siempre. Y cada noche de luna llena, lo acompañamos en su transformación.
-¿¡Qué?! ¿Están locos? ¡No pueden…!- comencé, pero ahora, yo misma me detuve y susurre.- No irás hoy.- sentencié.
James pareció impresionarse. Pero nada, ni nadie, me convencería de dejarlo que se arriesgará así.
-Lily, yo debo…
-¡No! ¡No debes! ¡Déjenlo solo cuando sea un hombre lobo! ¡No puedes arriesgarte así! ¡Ni tú, ni nadie!
-¡Es mi amigo! ¡No lo puedo abandonar…!- se quejó, pero yo comencé a negar con la cabeza.
Estaban rompiendo las reglas de Hogwarts. Y yo, no lo permitiría. ¿Cómo iba saber que las especulaciones de Severus siempre fueron reales? ¡En verdad, Remus no estaba enfermo, como él había dicho! ¡Era un hombre lobo…! ¡No podían seguir arriesgando tantas vidas! ¡Y Dumblendore…!¡No podía creerlo de él, el responsable director!
Debía alejar, al menos, a James de ese peligro, fuera lo que fuera necesario.
-James.- le dije, seriamente. Estire mi mano, y la puse sobre la suya, un gesto que nos sorprendió a ambos. El calor de su mano daba una sensación de cosquilleo en la mía. Pero no era importante ahora.- Es tu amigo, pero está es nuestra cita. Hazlo por mí. No vayas.
Guardo silencio, un silencio que me pareció eterno, mientras el corazón me latía rápidamente. Finalmente, suspiro, rindiéndose.
-De acuerdo. Sólo déjame decírselo a Canuto.- asentí. Busqué a Black con la mirada y no lo encontré, ni a él, ni a la chica. En lugar de eso, vi a Jennifer sentada en un rincón, con el rostro tapado por las manos.
-Vuelvo en un momento.- le dije a James, mientras me ponía de pie y corría hacia Jennifer. Le puse una mano en el hombro apenas llegué.-¿Mala noche?
-No era Sirius.- tartamudeó, con la voz quebrada.- Era Pettigrew. Y lo besé.
Dicho esto, se soltó en un gran llanto.
Después de consolar a mi amiga, regrese con James, que parecía sentirse inmensamente culpable. Le puse una mano en el hombro, al igual que había hecho con Jennifer.
-Tranquilo. Lo entenderán.- le dije, esperando que se le pasará lo melancólico.
Pero entonces, escuche una voz detrás de mí. Una voz que no debía estar ahí, y que no debería de haber oído nada. Era Black.
-Sí, Evans. Quizás lo entenderíamos. Pero James ya ha dicho demasiado.
¡Lo siento, mucho, mucho, mucho, mucho por la gran tardanza! He estado muy ocupada, pero a menos, no tarde más de un mes en actualizar. Bueno, aquí está el capítulo, sé que no fue muy divertido, pero… pues así es la trama.Y sí se confundieron un poco, no hay problema, que sus dudas se resuelven en el próximo.
Espero les haya gustado. ¡Nos vemos y gracias!