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Pelirroja: ¿Saldrías conmigo, por favor? — capítulo 6

Capítulo 5: Un Mal Día para Los Merodeadores

"Estaré pendiente día y noche, llevó mi corazón al límite y ahí es donde me quedo."

Meet me Halfway. Black Eyed Peas.

Desde el principio, el día de hoy se veía como una verdadera desgracia.

Primero, Colagusano fue el primero en despertar. ¿¡Desde cuándo Colagusano se despierta antes que nosotros?! ¿¡Desde cuándo no es necesario tirarle hechizos de cosquillas hasta que despierte?! ¡Eso no era normal!

Segundo, estaba el hecho de que Remus hubiera despertado de buen humor en un día que terminaría con transformación a licántropo. ¿¡Desde cuándo Lunático te sonríe en la luna llena!?

Y tercero- es quizás la peor de todas- el…no, no me atrevo de decirlo. Ese "problemita" que apareció en mi cara como un punto grande y rojo, enorme como una montaña, asqueroso…torturados…Ese ser despreciable que arruinó mi cara…

El-qué-no-debe-ser-nombrado. Sí. Un maldito y estúpido grano.

¿Un qué? Un grano.Ni muerto lo repetiré otra vez. ¿Un qué? ¡Un grano! Aquella maldición, despreciable como una cucaracha. ¡Maldita sean las hormonas! ¡Malditos sean los…los…los "esos"!

Cuando desperté, todos se lanzaron miradas significativas, de esas que las chicas se lanzan cuando hay un chisme buenísimo. Y luego, los Merodeadores lanzaron una carcajada.

-¿Qué?- les pregunté, arrugando la frente.

-N-nada…-respondió Canuto, sofocándose de la risa. Fruncí el ceño.

-¿Qué?- insistí.

-¡Nada, Cornamenta!- dijo Remus. Parecía estar a punto de retorcerse en el suelo de la risa.

-¡¿Qué?! ¿Tengo gallinas en la cara o qué?- los reté, con mirada desafiante. Espere a que se estremecieran e imploraran perdón de rodillas, pero por aún motivo que aún desconozco, no lo hicieron.

-No son gallinas, James.- empezó Canuto, con una sonrisa picara.

-¡Es un grano!! - (Nota de J. Potter: El pasaje anterior fue eliminado por la seguridad del lector, y la humanidad entera. Por favor, abstenerse de seleccionar el cuadrito negro, copiarlo y pegarlo en Word para después alterarlo y descubrir su mensaje. Todos los derechos reservados a Los Merodeadores® Se prohíbe el plagio, copia, reproducción o venta ilegal de cualquier sección del cuadrito negro. Sí las reglas predispuestas son ignoradas, el lector o lectora que está leyendo esto en este momento, recibirá en la noche una maldición de cosquillas que le causará tanta risa que no se sentirá capaz de volver a reír ¡ Jamas ! Gracias por su comprensión.) Grito Colagusano, emocionado.

Canuto y Lunático pararon de reír inmediatamente. Colagusano estalló en una carcajada, pero después de algunos segundos en que el resto de nosotros lo mirábamos extrañados, poniendo los ojos en blanco y encogiéndonos de los hombros; comenzó a dejar de reír poco a poco… quizás simplemente se dio cuenta que había matado el chiste, o quizás tuvo un poco de miedo por la expresión asesina de Sirius. Quién sabe, Hay cosas que nunca se sabrán en esta historia. Por ejemplo, el hecho de porque Colagusano cantaba en los baños.

-Ejem.- carraspeó Sirius, mirando serio a Colagusano.- ¡No son gallinas, James!- dijo, retomando su sonrisa alegre y traviesa.

-¿Entonces?- pregunté, fingiendo sorpresa y enojo.

-¡Es el huevo de la gallina! ¡Esa cosa es enorme!- alabó Canuto, y todos, incluso yo y Colagusano, estallamos en carcajadas.- ¡Sí es enorme como un…como undragón! ¡Y rojo como…como granada! ¡Y tiene un brillo singular! ¡Y…!

-Canuto. Ya.- lo cortó Remus. Canuto bajo la mirada, con un aire ofendido.-¿Qué no ves que James está en problemas? ¿Crees que a Lily le gustará salir con un chico que tiene a un volcán a punto de hacer erupción en la cara?

-Gracias por el ánimo, Lunático.- fruncí el ceño. ¿Qué haría ahora?

Pues, lo único que se me ocurrió, fue echarle un hechizo al…a la "cosita esa". Aumentó de tamaño, y fue asqueroso. Le pusimos unos ungüentos, pero no le paso nada. Entonces, termine lanzándole otro hechizo, y a "la cosa" le salió pelo. Logre quitárselo, y termine cubriéndolo con una gorra.

Y así es como terminé aquí, confesándole a Lily que Remus era un licántropo, atrapado entre la espada y la pared, Canuto y Lily.

Por un lado, estaban mis amigos, Los Merodeadores. Nunca habíamos tenido una pelea en todo el tiempo que llevábamos juntos, y ahora…La mirada de Canuto era horrible: decepción, simplemente decepción.

Yo había jurado no revelarle a nadie el secreto de Lupin.

Del otro lado de la moneda, estaba Lily. ¿Cuánto tiempo había tardado por conseguir esa cita? ¡Muchísimo! ¡Y sí Lily quería respuestas…yo se las tenía que dar o…o me creería inmaduro y me odiaría otra vez! No podía dejar que se fuera de mi. No otra vez.

Así que fue una estupidez, pero le dije a Lily lo de Remus para que me creyera un valiente y excelente amigo, persona, ser humano, civil, esclavo, mago o lo que quisiera, mientras tuviera "Excelente".

Cuál fue mi sorpresa al ver como se había preocupado…y me había convencido de no ir con ellos.

Pero, a pesar de haber estado my feliz con Lily, la culpa no se iba.

-Sí, Evans. Quizás lo entenderíamos. Pero James ya ha dicho demasiado.- su voz era fría, y se mirada solo reflejaba decepción. No parecía querer gritarme, ni hacer un escándalo, lanzarme un cruciatus o golpearme. Solo había un abismo de horrible decepción.

Me puse de pie, Lily estaba congelada.

-Canuto…empecé a explicarle, pero me interrumpió.

-No, Cornamenta. No hay nada que decir ya. Yo debo ir con mi amigo Lunático a apoyarlo cuando me necesita. No sé tú.-Se dio media vuelta, y comenzó a alejarse con paso tranquilo.

-¡No, Sirius, no! ¡Espera!- le grito la pelirroja, asustada. Me miró con los ojos cargados de culpa, pero entonces, tomé una decisión.

-Lily, lo siento, pero tengo que hablar con él ahora.

Ella se congelo un rato. Por un momento creí que megolpearía e insultaría, quizás me diría unas cuantas palabrotas selectas. Pero, no, lo que vino me sorprendió mucho más.

-Sí, Sí… ve.-tartamudeó. Luego se sentó y entrelazo las manos.-Cuidado.

-Gracias.

No había tiempo que perder. Tenía que correr tras Canuto. La verdad, no fue difícil atravesar la concurrida Tres Escobas, y no fue difícil encontrar a Canuto dirigiéndose a la Casa de los Gritos con un aire amargado, caminando cabizbajo. Miré al cielo, donde la luna llena estaba solo cubierta en la parte inferior por una nubecilla. Apenas esa nube desapareciera y Remus…

-¡Canuto!- grite. Él me ignoró, la calle principal de Hogsmeade estaba casi vacía, había un par de borrachos que cantaban "Odo, el Mago" en un rincón, abrazados y con ojos vidriosos. -¡Canuto, espérame!

-¡¿Para qué?!- me grito, sin voltearme a ver.- ¿¡Para qué quieres que te espere, Cornamenta?!

-¡Escúchame, maldita sea!- aceleré el paso y Canuto se detuvo súbitamente. Se cruzó de brazos en el pecho, y me miro expectante.

-¿Qué tienes que decir?

-Mira, Canuto…lamento haberle contado a Lily sobre el secreto. No fue mi intención, y me arrepiento de haberlo hecho.- fruncí el ceño.- Pero confió completamente en ella y se que…

-¡Pero nosotros no confiamos en ella, James!- me espetó, con una sacudida de cabeza brusca.- ¡Eres tú quién la quiere, no nosotros! ¡No tenemos motivo por confiar en una completa extraña!

-¡Sí confío en ella, ustedes también pueden hacerlo!- musité, entre dientes. Canuto soltó una palabrota en voz muy alta.

-¡Por favor!- se bufó, con una sonrisa burlona.- Prometimos a Remus no contárselo a nada. ¡Eres un sucio traidor! ¡Y lo que yo más odio, son los traidores! ¿Dónde quedó tu lealtad, James? ¿Dónde?Mira tú, sales con una chica cualquiera y se lo sueltas antes de pagar la cuenta…

-¡Lily no es una chica cualquiera!- la defendí.- ¡No tienes porque…!

-¡*Desmaius!-*dijo Canuto, con un grito ensordecedor. Solo vi un rayo rojo viniendo hacia mí. Muy apenas alcancé a salvarme por un pelo.

-¿Pero qué…?- agité la cabeza. ¿Canuto me había atacado?- ¿Qué rayos te pasa? ¡Estás idiota o qué! ¡Se te zafó un tornillo o qué!

Se abalanzó hacia mí, hecho una furia.

-¡Te voy a dar una paliza que ni Dumblendore encontrará cura para quitarte el ojo morado…!- le amenacé. Pero entonces, un grito nos detuvo.

-¡No! ¡No, James! ¡Sirius! ¡Dejen de pelear!

Era Lily, presa del miedo, pálida.

-¡Lily, vete! ¡No te acerques!- le advertí. De pronto, sentí un golpe en la cara, muy cerca del ojo. Dolor y luego, un líquido caliente corría por mi cara.

-¡Y yo te voy a golpear tanto que te dolerán partes que ni conoces!- me retó Canuto.

-¡Ponme a prueba!- lo reté, sacando mi varita.- ¡Ni un maldito samurái podrá ver la paliza que…!

-¡Yo te pondré la paliza, idiota!

-¡Ya veremos!

-¡Te la daré yo!

-¡No, yo!

-¡Déjate de juegos!

-¡Déjate de juegos tú!

-¡Deja de repetir lo que digo y ven a la acción, traidor!

Nos detuvimos. Se escuchó a lo lejos un aullido, pero no uno cualquiera. Era un aullido frío que partía la noche y le causaba temor a aquellos que conocía de donde provenía.

Canuto y yo miramos al cielo, y ahí estaba la luna completamente descubierta.

-Maldita sea.- musité, preparándome para correr. Canuto me puso un brazo sobre el pecho, deteniéndome.

-Será mejor que los verdaderos Merodeadores vayan con Lunático.

Y se arrancó en una carrera. Mi sentido de protección se activo.

-¡No podrán contenerlo tú y Peter, Canuto!

Pero ya era demasiado tarde.

No sé cuánto tiempo pasé en silencio. Lamentaba con todo el corazón lo que había sucedido.

Me senté en el frío suelo, estaba exhausto.

-Fue mi culpa.- dijo Lily, en un tono triste. Lo lamentaba igual que yo.- Yo…lo siento. Me metí en algo que no era de mi incumbencia.

No le respondí, no tenía menta para aquello.

-Demonios.- murmuró entre dientes.- Siempre soy igual de chismosa. Siempre lo arruino todo. Maldición.

-No creo que siempre lo arruines todo. Podrías besarme ahora, y todo estaría en orden.- bromeé, aunque no era el momento.

Lily rió, con una risa triste y trémula.

-Aprovechas cualquier oportunidad, ¿eh?- dijo, en un tono más animado.

-Es la segunda regla de Merodeador.

-¿Y cuál es la primera?

Bajé la mirada.

-Sé leal.

-Oh.- se limito a decir. Se sentó a mi lado, a una distancia prudente, un metro, quizás más.

Guardamos silencio por otro tiempo, donde lo único que se escuchaba eran los versos desafinados de "Odo, el Mago" y los sorpresivos estornudos de la pelirroja.

-¿Qué he hecho?- me pregunté en voz alta. Canuto tenía razón, había traicionado la confianza de Remus. Los había tracionado y todo por… Lily.

¿Cómo reaccionaría sí se enteraba que yo era…un animago ilegal? Yo tenía la habilidad de convertirme en ciervo y así controlar a Remus junto con Sirius, Peter… Juntos podíamos controlar ese salvajismo que torturaba a nuestro amigo.

Seguro Lily se alejaría de mi.

-James…

-No, Lily, no es tu culpa…

-No, James…

-No insistas.

-James, espera, no…

-Lily, esto se está volviendo muy repetitivo.

-¡James! ¡Mira! ¡Hay fuego en Hogsmeade!

Levanté la mirada. Efectivamente, muy lejos de nosotros, se veía una llama de mediano tamaño de ardiente fuego. Se escuchaban gritos. ¡Gritos! ¿Cómo no lo había notado!

¿Qué habría sucedido?

-¡Lily, ven!- le ordene, y ella no puso ningún pero. Teníamos una emergencia.

Sin mí para ayudarlo a contener a Remus, a Canuto le resultaría difícil controlarlo él solo. ¿Podría hacerlo? O… no. ¿Y sí Lunático…?

-¿Qué sucede?- le pregunté a unos chicos de Gryffindor, que se encontraban cerca del fuego. La calle era un completo desastre, había ventanas y puertas rotas.

-Un chico de primero ha desaparecido.- murmuró uno de ellos, con expresión de preocupación.

-Pero… ¿cómo?- preguntó Lily. Lamentablemente, yo ya conocía la respuesta.

-Un hombre lobo. Había un hombre lobo y se lo llevo.- dijo otro, de enormes ojos saltones.- Era un hombre lobo, estoy seguro.

Lily y yo nos miramos, y supimos al instante que sucedía exactamente.

¡Hola!

Afortunadamente esta vez no tardé tanto en actualiza, ¿cierto?

Jajaja, como verán, no me quede con las ganas de contar lo del "problemita" de James ;)

Gracias por leer. ¡Hasta la próxima!