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Historia 56112 — capítulo 11
Cuando Luz se cansó de jugar,llegó como siempre a buscar los brazos de Carmela.
La nena tenía sueño,y la reunión ya no daba para más.
Solamente Rita continuaba sacando temas de conversación,que si bien eran interesantes,el cansancio en algunos,y el fastidio en otros,hacían imposible el hecho de apreciarlos.
Volvieron entonces al centro del mismo modo que a la ida,y allí,Cristian y la simpática se despidieron para caminar las tres cuadras hasta su casa.
Carmela no tuvo otra opción que despedirse de Aníbal,que con un resultado claramente satisfactorio,aunque no lo suficiente,se dispuso a volver al hotel sabiendo que esa semana sería muy importante.
Vio como los Tenaglia se llevaban a "su mujer",además de las otras dos novias.
Hermanos de los cuales solo uno le había caído bien.Y no había sido precisamente el abogado.
Pero Aníbal sabía que para él la noche no estaba terminada.Todavía le quedaba una última carta por jugar.Una carta muy simple.
Abrió la puerta de su habitación algo malhumorado,aunque supiera que la cura para ese estado anímico llegaría de un momento a otro.
Sometió a su cuerpo a una ducha energizante,se envolvió solo en una toalla,y así relajado pero sin una gota de sueño,se dedicó a esperar,tomando entre sus manos ese libro,que cada vez que lo tocaba,el recuerdo de Carmela llegaba para hacerlo sentir mejor.
Se entretuvo un rato con un canal de música procurando mantenerse lúcido,y cuando consideró que era el momento apropiado,marcó al celular de Carmela,a quien había imaginado tan despierta como él.
-Soy yo.-dijo al escuchar su "hola" del otro lado de la línea.-Seguro ya bañaste a tu hija,te bañaste tu,y ahora estás,estoy seguro,en un cuarto muy aceptable que te habrán dado,a oscuras y sin poder cerrar los ojos¿Acerté?.
-Claro,como siempre.-dijo Carmela resignada y en voz muy baja.
Tanto Georgina como Emilse se habían ido a dormir cada una con su hombre,y Magdalena ocupaba la habitación de huéspedes contigua a la suya en esa casa inmensa.
-Me pregunto porqué no estamos juntos ya y ahora.
-Porque no haríamos bien Aníbal.No hay nada entre nosotros.
-Eso es lo que te gustaría Carmela.Pero ni tu te lo crees.
-Bueno...a ver...dime qué hay aparte del beso que nos dimos.
-¿Quieres que haga una lista?.Hago una lista,escucha;compatibilidad,similitud de parámetros,buena química,admiración mutua,respeto,cariño...¿sigo,te alcanza?.-respondió Aníbal con una seguridad absoluta.
-Son cualidades aplicables a cualquier amigo.
-Y piel.Carmela no se tiene "piel" con un amigo.Y a nosotros nos sobra.No lo vayas a negar.
-No.Pero tu te refieres a un momento.No sé que nos pasó.Nos confundimos.A lo mejor por esa lista que hiciste antes.Tu estabas muy bien con Agustina.No entiendo porqué terminaste con ella.
-No las podía comparar más.Agustina me "corregía" todo el tiempo.Quería cambiarme.Volverme extrovertido,verborrágico,como es ella.Yo no soy así.Al principio teníamos conexión,pero terminé cansado.Es evidente que no manejamos los mismos niveles de energía.Me agotó.Yo necesité y necesito otros tiempos.Tus tiempos Carmela.
-Es inteligente Agustina.Le falta algo de madurez,es verdad,pero es agradable,simpática culta...la alegría que muchas veces tu necesitas.
-No.Es nada comparada contigo.Sabes...rompí la última foto que tenía de ella antes de venir a buscarte.No quiero otras fotos que no sean las tuyas.No quiero tener un pasado.Ya lo borré.
-Eres cruel a veces Aníbal.
-¿Por qué,porque te digo que eres superior a ella?.Esa es una realidad.
-Pero me haces parecer despiadada,soberbia.Me haces sentir culpable.Y no está bueno eso.Yo no soy así.
-Carmela,por favor.Yo solo te doy el valor que tienes y mereces.Pero ya no comparo si eso te pone mal.Solo que tu me preguntaste el motivo de la ruptura con Agustina,y yo contesté**.**
-Es cierto.Me estás explicando.Aunque no me guste.
-Que esperas para venirte conmigo.Deja a esas personas.Mira...hasta me caen bien.Pero tu no perteneces a este lugar.Viniste por lo de tu familia y eso es razonable.Pero aunque te vistas como ellos y pretendas manejarte como ellos sabes que eres más elevada.La Carmela que yo conocí y que...
-Sigue.
-Por teléfono no.
-Dime.
-No.Ya te dije que la charla es personal.
-No juegues conmigo Aníbal.
-No juego.Nunca jugaría con alguien como tu.Sabes...extrañaba el sonido de tu voz.Es adictivo.Tu eres adictiva.Necesaria.Por eso estoy acá y no me pienso ir sin una definición.Tenemos que hablar.Una,dos,tres,mil veces si hace falta hasta que descubramos lo que nos pasó.Mejor dicho que lo descubras tu.Yo ya estoy muy claro en cuanto a lo que siento.
-Aníbal...murió mi papá.Estoy componiendo la relación con mi hermana.Me estoy separando y mi hija no lo sabe.Son muchas cosas...
-Por eso te entiendo.Por eso quiero que hablemos tranquilos.Sabes que no fue un simple beso.No me quieras ni te quieras convencer.Ninguno de nosotros vive sin razonar.No somos adolescentes.Al contrario los dos somos muy pensantes.
-En eso te doy la razón Aníbal.Pero no me presiones.Yo no voy a volver a la ciudad por el momento.Quiero que Luz disfrute.Tampoco te obligo a que te quedes por mi.
-Yo voy a estar donde tu estés.Por algo vine.Si fuese solamente una idea mía,ni siquiera se me hubiera ocurrido la posibilidad de llegar hasta este pueblo.
-¿Y tu trabajo?
-Puede esperar.Tengo plata Carmela.Además es época de vacaciones.Me gustaba trabajar contigo.Ya no tiene gracia.
-Aníbal,quiero dormir un poco ahora.Es tarde.Duerme tu también ¿si?.
-Pero dime que vamos a hablar.
-Te lo prometo.Descansa.
-Te quiero Carmela.
Eso fue lo último que ella escuchó poniendo fin a la llamada y apagando su celular.
A tientas apoyó el teléfono sobre la mesa de luz e intentó la difícil tarea de conciliar el sueño.
Además de Magdalena,invitada de Adela y Braulio,solo Georgina y Román habían podido dormir bien después de haber hecho el amor reconciliándose y amándose como siempre.
Gabriel,por su parte,no había querido siquiera rozar la piel de Emilse argumentando cansancio,y ambos habían mantenido sus cuerpos juntos en aquella cama,pero intuyendo muy en el fondo,que el vínculo que alguna vez habían tenido,se había diluído en un mar de certezas.
Ella había hecho cuanto había podido desde el costado puramente relacionado con el instinto carnal,ofreciéndose como una mercadería en exposición para un comprador bastante desinteresado en adquirirla.
Ya su cuerpo,separado del aspecto sentimental,a Gabriel no le generaba deseo,y solo acrecentaba distancias.
Se escurrió así una madrugada de diversos matices en la quietud veraniega de ese pueblo sencillo que estaba siendo testigo de mucha intensidad de cuerpos y almas tan dispares como vinculados y entrelazados por los sentimientos.
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Carmela se levantó temprano ese domingo.Eran las siete y media y la casa de los Tenaglia estaba silenciosa ya que todos dormían en el día de descanso por excelencia.
Carmela salió al patio y comenzó a caminar por el parque en una mañana húmeda y gris cuyo cielo anunciaba lluvias.
El aire olía a rosas y a pesar de que no había sol,ese paisaje no había perdido su belleza.
-Buenos días.¿Dormiste bien?.-dijo Gabriel sorprendiéndola bastante.-Pregunto porque es muy temprano.Veo que somos dos los madrugadores.¿Desayunaste?
-Todavía no.Salí a mirar un poco este verde.Para mi no es algo común.No me cansa.
-Claro.Si quieres desayunamos.
-¿No esperas a tu novia?
-Ella no creo que se despierte hasta cerca del mediodía.Le encanta dormir.No te preocupes.
Carmela estaba a punto de decirle que sí compartirían el desayuno,cuando aparecieron Adela y Braulio haciendo la misma propuesta,por lo que Gabriel vio coartado su momento de soledad con la única persona con quien había preferido estar desde que había llegado.
Adela colocó un mantel en la mesa del jardín bajo la enredadera y trajo quesos y dulces caseros además del pan que horneaba siempre cuando tenía visitas hospedadas.
Estaban los cuatro hablando de temas relacionados con el campo,las cosechas y esa lluvia que parecía acercarse,cuando el sonido del celular de Carmela con Aníbal del otro lado,interrumpió la conversación.
-¿Cómo dormiste?
-Digamos que bien.Estoy desayunando con los dueños de casa.
-Quería saludarte.Quería escucharte.Te invito a almorzar.A ti y a la nena.
-No,no puedo.Acá está la mamá de mi hermana y hoy vamos a comer todos juntos.Otra vez será.Voy a cortar.Después te llamo.
Braulio había agudizado el oído.
-Perdona Carmela;no lo hago de metido.¿Era el papá de tu hija?
-No.Era un amigo.Mi ex socio que está en el pueblo.Vino acompañando a unos amigos.Se hospeda en el hotel España.
-Hija porque si es así invítalo de mi parte a comer con nosotros.Si no sabe llegar lo buscas y lo guías.Te repito;no me quiero meter en tus cosas pero si el hombre está solo,y es amigo tuyo sabes que acá puede venir con confianza.
-Ya sé Braulio.Pero creo que se iba a pescar.Mejor no.
-Pero mujer.Que no te de vergüenza.Pobre hombre solo en Río Angosto y un domingo.Si te llamó es porque a pescar no va a ir.Además va a llover.
-Papá...¿por qué insistes?.Pones incómoda a Carmela.-dijo Gabriel muy inquieto.
-Llama a tu amigo.De verdad.Si no,me voy a sentir mal yo.-dijo Braulio con esa hospitalidad que era su sello.
-Es que no sé si va a querer,o se va a ir con su grupo.
-Pero tu se lo pides.Si dice que no,bueno ya es decisión de él.
-Si linda.Hazlo.-agregó Adela.
Carmela no tuvo otra opción que hacer lo que los dueños de casa le pedían.
-Aníbal...
-Aceptaste.Que bueno.
-No.Escucha;los Tenaglia quieren que vengas a almorzar.Si quieres,claro.Ellos te invitan.Yo tendría que ir a buscarte con mi auto y guiarte.
-Pero claro que quiero.Te espero.Y a esas personas ya les das las gracias de antemano de parte mía.-dijo entre irónico y adorable.-Pobre el abogado.Tiene al jurado en contra.-agregó en un comentario muy certero.
Carmela no pudo sonreír,y comprobó como una vez más Aníbal había salido ganando.