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Historia 56112 — capítulo 9

-Gabriel está frío conmigo desde que apareció tu hermana.No me caben dudas de que es así.-dijo Emilse acentuando el tono melancólico de sus palabras.

Magdalena había salido temprano a hacer la compra semanal y no llegaría hasta pasadas las doce,para ponerse a preparar el almuerzo.

Georgina,todavía ni siquiera había tendido su cama,cuando ya Emilse,como una intrusa en su cuarto,se había propuesto hacerle iniciar el sábado de una manera poco feliz.

-Qué dices Emi...si Carmela no está para pensar en hombres.Pobre,si acaba de separarse del papá de mi sobrina...

-Bueno.Con más razón entonces.Georgi,Gabriel anoche no me quería con él,y es obvio que fue para estar con ella.-le insistió mientras ensayaba una congoja mal actuada,pero que para el nivel de credibilidad de Geogina,resultaba más que convincente,incluídas sus lágrimas.-Además...nosotros hace tres años que estamos juntos...no es justo que porque ahora se entusiasmó,me quiera descartar...

Román había oído todo el discurso,teniendo que tragarse su rabia.Había entrado por la puerta de atrás de la casa,llevando un enorme ramo de pimpollos blancos para sorprender a Georgina con un detalle de cariño,y se había dispuesto a instalarse en  la habitación de Magda para darle la sorpresa,pero cuando esa teoría de la falsedad había terminado por indignarlo,se quedó sentado sobre la cama de su suegra,esperando que Emilse decidiera desaparecer;ya que si no lo hacía pronto,él tendría que salir y mostrarse.

Pero la tortura de escuchar una y mil críticas hacia su cuñada que le había caído excelentemente bien,y otras tantas a su hermano,terminó rápido luego de que Emilse se fuera dejando a Georgina sola;y cuando estuvo seguro a partir de ese silencio de que la falsa sí se había ido,salió del cuarto dejando las rosas sobre la cama de Magdalena.

De todos modos,su sorpresa,ya había sido arruinada,al igual que su estado de ánimo

-Román...¿qué hacías?

-Escuchar lo que te decía Emilse.Eso hacía.

-Pobre...

-¿Pobre dices?.Pobre nada.Y ni se te ocurra Georgina creele una palabra a esta¿oíste?.Ni se te ocurra.-dijo Román de un mal modo,y con una vehemencia que solo lo ganaba cuando se trataba de Emilse.

-¿Por qué me hablas mal de ella,por qué me gritas?.Si de verdad yo creo que tiene algo de razón después de todo.A Gabriel le gusta Carmela.Es muy linda ella,es lógico.

-Ese no es problema tuyo.Ni tuyo ni mío.Y esta no tiene porqué venir a calentarte la cabeza en contra de tu hermana,que es lo mejor que te pudo haber pasado.Ella y la nena.

A Georgina se llenaron los ojos de lágrimas.Nunca había visto a Román con esa furia,como si fuese otro,y creyó que Emilse no había hecho algo tan grave como para que él se hubiera puesto así.

-¿Qué sabes tu que yo no sepa,Román?.Porque hace rato que me di cuenta de que no miras bien a Emi.

-Si le vuelves a decir "Emi"delante mío,te juro que no me ves más.Así que cuida tus palabras.-le dijo ya gritándole totalmente sacado,sin importarle que ella llorara,y tragándose esa verdad que no le podía decir,ya que el hecho de que Emilse hubiera avanzado sobre él,estaba seguro haría pedazos a Georgina.

-Llora por mis gritos.Prefiero que llores por esto y no por otras cosas más graves que pueda hacer esta..."mujer".-dijo evitando ser grosero.

Luego intentó calmarse,se acordó de que era sábado,de ese ramo de rosas que había comprado,y de las ganas que había tenido de desayunar con ella antes de oir lo que lamentablemente había oído.

Solo entonces,bajó el tono y se compadeció.

-No llores más Georgi.Perdóname.Pero en este tema no te puedo dar la razón.Sabes cuanto me importas y que no tengo secretos para ti.Pero lo único que quiero que sepas es que Emilse no es lo que te vende.Qué hizo,como lo supe,dónde y cuándo,no viene al caso ahora.Yo te voy a pedir que me tengas confianza;y que nunca más permitas que esta basura,porque otro nombre no le cabe,venga a llenarte la cabeza.Aprende a cuidarte,y a poner límites.

-Ya me conoces Román...a lo mejor tarde te diste cuenta de que soy una estúpida...

-Tu no eres estúpida.No digas eso.Si te pasa lo que te pasa,es porque eres demasiado buena persona,y crees que todas las demás lo son.

-Dime que hizo Emilse.No soy una criatura.A lo mejor te puedo entender.

-Daño.Y mucho.Confórmate con saber eso.Yo no te pido que no la trates.Pero francamente preferiría que te vincularas más con Rita y con Carmela y tu sobrina.Gabriel ya terminó con Emilse.Solo que creo que todavía no se dio cuenta.Y sabes qué...es lo mejor que puede hacer.Así que no te metas,no intervengas,y si vuelve a venirte con historias,la cortas.

-Me obligas...

-No te obligo.Solo que si no lo haces,me impulsarías a tomar decisiones extremas y te aseguro que tendríamos que terminar.Saldríamos todos muy lastimados,créeme.

-¿Tanto así?

-Si Georgina.Yo te quiero cuidar.No lo dudes.No es un capricho.Sabes que no soy un tipo que habla sin fundamentos.¿Sabes qué me da rabia?.Que se arruinó mi sorpresa.-dijo yendo al cuarto por el ramo de rosas y poniéndolas en sus manos.-Por eso entré sin que te dieras cuenta.Quería sorprenderte.No espiarte.Pero mejor me voy.Tengo la impresión de que no solo no me entiendes,sino que eres capaz de culpar a Carmela igual que la porquería que se acaba de ir.

-No Román.Ni quiero que te vayas ni culpo a Carmela.Tienes razón.Tu no eres un chismoso y si hablas es por algo.Solo espero que un día me tengas la confianza suficiente para explicarme porqué reaccionaste así.

-Algún día.Pero no va a ser hoy.Y menos con la muerte de tu papá tan cerca.

-¿Desayunaste?

-No.Justamente venía a eso contigo.

-Quédate Román,y perdóname.

-Me quedo.Pero nunca más quiero que discutamos por la mujer esa.¿De acuerdo?

-De acuerdo.-dijo Georgina conmovida ante las rosas,y abrazando a ese hombre,buscando que el mal momento pronto se borrara.

Una vez que se separaron y se miraron a los ojos,Román realmente hizo un gran esfuerzo por volver a la normalidad.

-Esta noche Gabriel quiere que salgamos en grupo aprovechando que tu mamá va a comer a casa.Que nosotros por nuestra cuenta junto con Carmela y Luz vayamos a cenar por ahí,con Cristian y Rita también.Ya les avisó.De paso para que tu hermana conozca la feria artesanal,ya sabes,los eventos de los sábados.

-Es buena idea.Lástima que ahora yo esté mal.

-¿No quieres a tu sobrina acaso?

-Sí.Es hermosa.

-Bueno.Cambia la cara.Al menos por ella.Disfrútala.-le dijo Román tomándole la mano.

Georgina asintió y fue a preparar el desayuno.

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Era una noche preciosa en Río Angosto.Soplaba una suave brisa proveniente de la costa,y el cielo se adornaba con los altísmos árboles de la plaza iluminada,donde se situaban uno al lado del otro los puestos de la feria de artesanías.

En el centro de ese pulmón verde del pueblo frente a la iglesia un escenario exponía a cantantes aficionados que con sus bandas compartían su arte con quienes quisieran prestarles atención.

Algunos cantaban y hacían palmas,mientras que otros más osados bailaban distendidos.

El aire olía a garrapiñadas y a velas aromáticas y el clima ostentaba una profunda armonía.

Emilse iba aferrada a Gabriel como cobrándose con creces el desplante de la noche anterior,Rita de la mano con Cristian,y Román,ya vuelto a ser el dulce de siempre,una vez dejado atrás el conflicto de la mañana,apoyaba suavemente su brazo sobre el hombro de Georgina que le daba la mano a Luz,situada en el medio de ella y su hermana.

Carmela estaba preciosa a pesar de la sencillez.

Llevaba jeans grises con el bordado de una rosa en uno de los muslos,y una blusa de gasa celeste suelta y ceñida en la parte del busto.

Un maquillaje correcto y delicado y el cabello alisado cayéndole naturalmente ,que dejaba entrever un bonito par de aros colgantes.

Luz miraba en derredor feliz por ese paseo,sintiendo que todos la querían y que de seguro sin que tuviera que pedirlo,le comprarían algo en esa feria iluminada que tanto le llamaba la atención.

En un determinado momento,Georgina miró a Carmela a los ojos.Recordó lo que desdichadamente había vivido a la mañana,y experimentó una profunda sensación de culpa,y entendió,reflejándose en esos ojos familiares,que Román había estado en lo cierto,y que debía valorar a su hermana,mientras ambas tuvieran vida.

Carmela le devolvió el cariño sonriéndole también,y esa pena por el papá que ya no estaba pareció suavizarse en ese contacto que surgió de las espiritualidades de las dos.

Luz,que había salido corriendo,soltándose de ambas manos,interrumpió ese diálogo de códigos de cariño.

-Aníbal...Aníbal...-dijo la nena corriendo unos metros,literalmente saltando a sus brazos y aferrándose a su cuello con un afecto enternecedor.

-Bonita.-le respondió él como solía llamarla.-¿Está tu papi?-le preguntó velozmente para saber qué actitud tomar.

-No,él viene el sábado.Faltan siete días.-dijo Luz contando con sus pequeños dedos.

En unos segundos fugados,ya tenía a Carmela frente a sus ojos que denotaban una emoción imposible de ocultar.

La recorrió de pies a cabeza como si fuera un sueño corporizado y a pesar de que ese pueblo había hecho de ella una mujer vestida con sencillez,su luz,esa misma que lo había convertido en su esclavo,la trascendía de todos modos,haciendo que no pudiera registrar a nadie más.

A ella también la sorprendió verlo sin su traje,y ese look informal que lo hacía parecer más joven.

Se quedó como petrificada ya que era muy impresionante la imagen de ese hombre con su hija en brazos que le brindaba un cariño ajeno a las circunstancias que se habían vivido.Luz lo trataba de acuerdo a como sentía,ya que Aníbal siempre había sido para la familia un ser de extrema confianza.

-Cómo estás Carmela...-dijo dándole un beso en la mejilla,mientras volvía a sentir ese perfume conocido que le había traído de vuelta las memorias.

-Bien.Nunca pensé que te encontraría acá.Ella es mi hermana Georgina,su novio Román,su hermano Gabriel;ella es su novia Emilse,y ellos son amigos,Rita y Cristian.-dijo Carmela en un mar de presentaciones para evitar mirarlo a esos ojos bellos e intimidantes que no sabían mentir y que le devolvían una punzante complicidad.

-¿Paseando por nuestro pueblito?-dijo Rita compadecida de la pobre timidez distante de ese recién llegado que no sabía como mirar al grupo.

-Eh...si...miniturismo en realidad.Un tour con unos compañeros de  trabajo.Carmela y yo siempre hablábamos de este lugar cuando éramos socios y bueno...por eso yo sabía que había buena pesca...y...vinimos.

-Pero te dejaron solo.-dijo Cristian igual de extrovertido que su novia.

Aníbal asintió tratando de hilar otra parte de ese guión que había decidido articular para no despertar suspicacias.

-Si...es que... es que ellos están acampando en la costa.Con carpas.Yo si no duermo en un hotel no puedo estar.Soy un tipo bien urbano.Solo los acompañé para darles el gusto.

Georgina estaba atenta porque era la única que sabía de Aníbal por lo que su hermana le había contado.

-Te vienes a cenar con nosotros entonces.-dijo Román palmeándole la espalda,sintiendo con Aníbal cierta empatía que no supo explicar.

-Bueno,si no les molesta...-dijo sin saber que otra cosa decir.

Gabriel y Emilse lo miraban pensativos,y Carmela persistía sin cruzarle la mirada,bastante nerviosa.

-Te extrañé amiga.-le dijo por fin buscando sus ojos.

Ella hubiera querido odiarlo,segura de que su cuento era una gran mentira que había ideado para poder quedarse.

Pero sabía que con Aníbal nunca podría.