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Historia 56112 — capítulo 13
Eran las once y media cuando Carmela y Aníbal llegaron a casa de los Tenaglia.
Por fortuna para ella Luz dormía y ni siquiera se iba a enterar del tormentoso paseo que había protagonizado.
Estaban todos los adultos despiertos a excepción de Emilse,y Aníbal saludó muy gentil,y verdaderamente agradecido a Braulio y a Adela por esa invitación que había permitido que sucediera aquello que había disfrutado tanto.Que había logrado cambiarle el día.
El tema principal de la conversación había sido la breve pero intensa tormenta que por poco había arruinado los planes de la parrillada.
-Estás bastante mojado.-dijo Gabriel fijando sus ojos en los rastros de agua sobre la camisa y el cabello de Aníbal,con relación a Carmela que estaba totalmente seca.
-Sí,un poco.-le respondió con esa frase como única explicación,viendo como el abogado se quedaba sin la respuesta que había querido.En realidad Aníbal deseó que Gabriel pudiera imaginar lo que había sucedido dentro del auto,y aún más.Deseó con todas sus fuerzas que visualizara lo peor y que por fin se ocupara de lo único que para él debía importarle,que era esa novia que por más desagradable que fuese,era pareja suya y era hacia ella donde tenía que dirigir su interés.
Como si al pensarla la hubiera llamado con el pensamiento,con un pantalón y una blusa holgadas y sus rulos desordenados,apareció Emilse y miró a Aníbal como al extraño de la grata sorpresa,ya que su presencia significaba que Carmela estaría lejos de Gabriel.
Aunque ella por su parte,tampoco se privaba de seguir entusiasmada con Román.Cualquiera de los Tenaglia era un buen negocio.
Saludó a todos,pero fue de inmediato a buscar los labios de su novio,que se los cambió por la mejilla en una hábil maniobra.
-Yo voy a ver a Luz.A ver si la logro levantar.-dijo Carmela asqueada de tanto circo.
-Permiso gente...-agregó Aníbal acompañándola.
-Es tu casa muchacho,sí,adelante.-lo habilitó Braulio haciendo que Gabriel se sintiera realmente opuesto a esa hospitalidad a su juicio excesiva para el intruso.
Román creyó entender,por alguna razón captaba los códigos de Aníbal y no le resultaban adversos,y Georgina se había puesto tan blanca como un papel,más blanca de lo que ya era.
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-¿Por qué me sigues Aníbal?
-Quiero ver a la nena cuando se despierte.Nunca la vi así.Quiero mucho a tu hija y lo sabes.Eso es una cuestión aparte de cualquier cosa que nos pudiera pasar.Tampoco quiero ser más que Francisco;no pienso sacarle el puesto de padre.No estoy loco.Solo déjame saludarla.
-Siempre me convences.Pero primero quédate acá afuera en el pasillo que yo entro y la despierto.
Carmela abrió la puerta,prendió el velador y despacio acarició a su hija que aún dormía ajena a todo.
-Tengo sueño mamá.No me quiero levantar.-dijo al sentir el contacto de las manos que la sacaban de su descanso.
-Pero es el mediodía,y tenemos que comer.Adivina quien vino.
-La tía Georgi.
-No,ella está con Román y los demás.Mira.-dijo abriendo la puerta para que Aníbal pasara y entonces no hicieron falta más explicaciones,ya que la nena de inmediato se había abrazado a él como la primera vez que lo había visto.
Había entre ambos una buena conexión y ese era motivo suficiente para que Carmela estuviese tranquila.
Pero ese hecho simple de querer saludar a una criatura,una nena realmente valorada en cuanto a afectos,para Gabriel,confundido,cansado,con una vida incompleta y una relación que no terminaba de definir por su propio bien,habían sido un motivo de molestia que había sobrepasado sus límites.
Se había dado cuenta de que Carmela le gustaba demasiado,que sí era una mujer que podía generarle inquietudes más allá del plano estrictamente físico y que lamentablemente con Emilse no había hecho más que perder el tiempo.
Indagó una vez más en su mente,intentó primero culpar a Georgina que de alguna manera había sido al presentarlos, la autora de su historia mala en la cual él se había unido a una mujer sin carisma,pero luego razonando,descubrió que su mala decisión y su poca profundidad de análisis,habían generado ese vínculo que ya no daba para más.
Veía la valiosa posibilidad de concretar algo con Carmela desdibujarse en la fuerte personalidad de Aníbal,pero se distraía olvidando sus verdaderos problemas que requerían una charla urgente con Emilse,independientemente de lo que pudiera pasar o no con otra mujer.
Que no la amaba era un hecho y el momento de decírselo tenía que ser plasmado en una fecha.No podía esperar más.
La veía hablar de su supuesto viaje a las Cataratas abrazada a Georgina que no conocía esas razones para rechazarla ya que su novio no había querido decirle para no hacerle daño.
Adela y Magdalena estaban en la cocina,Braulio y Román vigilando el asado de la carne,y Emilse contándole sus pobres sueños de veraneo a su débil amiga,cuando Gabriel sintió que iba realmente a estallar,al ver a Luz aparecer en brazos de Aníbal ya cambiada,peinada y sonriente.
La nena saludó al grupo con la mano desde su lugar de comodidad y cariño,y le pidió a ese hombre que adoraba que la llevara a ver a los animales.
Ya la lluvia era un recuerdo y el cielo despejado desplegaba un sol tibio.
-¿Conoces las Cataratas del Iguazú?.-preguntó Emilse a Carmela con una amabilidad forzada y un tono que denotaba la complacencia de que Aníbal la hubiera desvinculado de su novio.
-Sí,ahí me fui de luna de miel.Es lindo.¿Ustedes van a ir?
-Sí.-dijo sin dudas Emilse.
-No.-la contradijo Gabriel.Yo este año me quedo en Río Angosto.
-Mi amor,que dices...ya dijimos que íbamos a las Cataratas.
-Tu dijiste.Yo nunca dije nada.No tengo ganas de salir del pueblo.-agregó dejando bien claro su punto de vista sin ocultar su fastidio,haciendo que Carmela y Georgina se incomodaran.
-¿Y "mis "vacaciones,no cuentan para ti?¿Acaso yo no trabajo y estudio?
-Trabajas Emilse,sí.Puedes irte donde quieras,cuando quieras.Yo no te lo voy a prohibir.
Ante semejante respuesta,Carmela que ya no deseaba quedar en el medio,se fue a buscar a Luz y Georgina adonde se encontraban su madre y Adela,ya que el momento además de tenso era realmente muy desagradable.
El espectáculo ya había sido dado,como otra parte previa a una ruptura que parecía inminente.
-Por ella te quieres ir.-dijo Emilse apretando los dientes,señalando hacia afuera por donde Carmela había salido,pero bajando el tono de voz para no evidenciarse en casa de sus suegros.
Gabriel no le contestó nada,sabiendo que en definitiva tenía razón y que cualquier mentira que le dijera no resultaría convincente.
Al parecer su interés había resultado bastante notorio.
-No vamos a hablar ahora Emilse.Y menos de un tema tan estúpido como un veraneo.Así que cálmate que acá tenemos que comer en paz.No tenemos derecho a poner mal a las personas.
-Tu te pones mal porque la invitada tiene un tipo que está más que claro que le importa.Tu sabes bien como se miran y te revienta.Así que no me la quieras dibujar hablando del veraneo porque sabes perfectamente que cambiaste desde que ella llegó.Si no hubiera venido,nosotros estaríamos de viaje.
-Sí,Emilse,probablemente.Sumando errores también.Podría decirte más pero te dije que ahora no es el momento.Y si tienes ganas de discutir,prefiero que te vayas.Te dejo en tu casa y me vuelvo.No tengo problemas.
-Claro que te encantaría que me fuera.Pero no te voy a dar el gusto para que tus padres piensen que les desprecié la comida.Me vas a tener que ver la cara.-le dijo elevando el tono.
-Quédate entonces.Pero sola.Porque yo me voy afuera y ni se te ocurra ir a molestar.
-Ah...y mucho cuidado con lo que le dices a Georgi.-agregó Román que había escuchado sin querer la última frase cuando había entrado por unas bebidas.-Perdón hermano pero tu novia está muy habladora últimamente.
Emilse se tragó su rabia y decidió sentarse a buscar en la pobre programación del domingo algo que la distrajera en la tv.Tampoco le convenía para sus intereses,seguir agregando conflictos.
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Luz no se había bajado de los brazos de Aníbal y ambos recorrían el sector donde la pequeña granja de los Tenaglia ejercía sobre la nena un fuerte imán,fascinada por las pequeñas crías especialmente de conejos y patos.
Carmela se les había unido en el recorrido reconfortada por el afecto que ese enigma de atracción y carisma le daba a Luz en un vínculo que,al igual que con ella,fluía naturalmente.
Él la miró a los ojos haciéndole saber sin decirlo,cuanto disfrutaba la relación con esa nena que lo abrazaba haciéndole experimentar las primeras sensaciones paternales de su vida.
-Hija tienes que comer aunque sea un yogur antes del almuerzo.
-Pero que Aníbal vaya conmigo.
-Aníbal tiene que ir con los hombres de la casa para ayudar a Braulio y a Román.Después si quieres te sientas al lado de él en la mesa.
Luz aceptó el trato y decidió hacerle caso a Carmela,que notó que Gabriel y Emilse ya habían dejado de intercambiar puntos de vista,por lo que ambas entraron tranquilas a la casa para que la nena dejara de estar en ayunas.
Ya en la cocina,Georgi,Adela y Magda la colmaron de atenciones haciendo que por unos momentos se ovidara de Aníbal a quien en verdad quería demasiado.
-¿Estás bien Carmela?-le preguntó su hermana pensando que la había intimidado la escena desagradable de la discusión.Porque sin saber había notado que esas secuelas del encuentro dentro del auto,le habían dado a su semblante una expresión extraña.
-Sí Georgi.Me asusté un poco con la tormenta.Tuve que parar por el camino.Solo eso.¿Tu estás bien o te pusiste mal por la pareja de tus amigos?
-Me preocupan los dos Carmela.No debería ser así.Pero no lo puedo evitar.
-Georgi si me permites el primer consejo de hermana,que estoy feliz de darte,es que te fijes en ese hombre precioso que se llama Román que se nota que te adora y que seas "muy" feliz.Nosotros,los otros,los problemáticos,los de afuera,ya veremos como nos arreglamos.Tu no te preocupes.Tu tienes una fortuna en tus manos y no la tienes que opacar por desinteligencias ajenas.¿De acuerdo?¿Le haces caso a tu hermana?
Georgina la abrazó muy fuerte,como queriendo recuperar años y ausencias y no quiso que aquello que había faltado desvalorizara la felicidad del encuentro que habían conseguido.Más allá de la pérdida de su padre.
Adela y Magda tenían los ojos llorosos.Ahí sí había cariño del bueno.
Todos estaban en paz.Todos a excepción de Emilse y Gabriel que a su manera comprendían que ya no había nada entre ellos pero que ese vínculo desgastado y asimilado como una costumbre,no les estaba siendo sencillo de desarticular.
Gabriel por su parte,tuvo el presentimiento de que aquel sería probablemente uno de los últimos almuerzos que compartiría con Emilse.