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Historia 56112 — capítulo 14
El almuerzo se desarrolló en calma.Braulio y Adela eran excelentes anfitriones y Román,que había heredado la serenidad de sus padres,había sido el promotor de temas de conversación,pero no relacionados con los temas médicos que constituían su materia.Por el contrario,por momentos parecía un hombre de campo totalmente inmerso en el negocio de la familia,ya que su profesión no lo había hecho dejar de involucrarse en los asuntos del agro.
Aníbal,extremadamente culto y complaciente,lo había seguido en la charla,dejando muy opacado a Gabriel,que siempre había sido distinto,no tan apegado a la tierra y un poco más enamorado de esa ciudad lejana que de vez en cuando le había sonreído.
Además,Aníbal manejaba unos modos respetuosos y una mirada atenta que demostraba gran interés por quienes se expresaban frente a él,y esos códigos le facilitaban la aceptación y hacían que resultara un tipo agradable.
Solo a Gabriel no lograba venderle nada.Todavía le daba rabia esa respuesta cortante cuando le había preguntado por las marcas de agua en la ropa.
Él se había pasado al auto de Carmela.De eso estaba seguro,y una vez más los malos pensamientos terminaron ganando su voluntad.
Luz,sentada entre su madre y el intruso,ya parecía haberse olvidado de él como el "tío Gabi" y Carmela,por ciertas miradas de compatibilidad que compartía con él, se parecía mucho a una esposa.
Después del postre,las mujeres excepto Emilse que se había quedado sentada mirando televisión para evitar posibles preguntas acerca de su cara de fastidio,ordenaron rápidamente la cocina hasta que luego los mayores dieron inicio al respetado e inmodificable momento de la siesta.
Las tres parejas,que en realidad dicha categoría le correspondía solo a Georgina y a Román,se quedaron en la sala conversando, y Luz,como siempre,había ido a buscar el encuentro con los dos Terranova.
-¿Tienen huerta?-preguntó Aníbal a Román intuyendo que la estancia sí contaría con una personal para consumo,probablemente mucho más separada del sector donde estaban los animales.
-Sí.Y tenemos el almacén más atrás donde guardamos lo que elaboramos,quesos fiambres,dulces,esas cosas.Bueno en realidad mis padres se dedican a eso.Nosostros no aprendimos del todo.
-Soy un tipo de ciudad...-dijo Aníbal como disculpándose.-pero...algo entiendo.Debe ser bueno comer los alimentos de elaboración propia y las verduras frescas.Tu como doctor más que nadie debes saber de esos beneficios.
-Si.Es cierto.De chicos nos acostumbramos a este tipo de alimentación.
-¿Te molesta Román si después paso a ver?
-No,hombre.Como me va a molestar.Es detrás de los corrales,bastante más al fondo.Pasas la fila de acacias y vas a ver un alambrado.Bueno ahí es.Solo que hay bastante que caminar.Está un poco apartada.
-Gracias .Sabes que pasa,es como que acá se hacen interminables las tardes.Realmente largas.-dijo Aníbal expresando tal cual lo que sentía que le pasaba.
-El otro día yo se lo comentaba a Carmela.-intervino Gabriel,descargando el fastidio que lo desbordaba,para fijar aunque más no fuera una mínima base.Veía al intruso demasiado congraciado con su hermano,y lo había hecho para demostrarle que él también había compartido momentos con esa mujer que parecía alejarse de él sin remedio.
Emilse por su parte,permanecía en silencio sin otra cosa más que poder hacer.
-Nosotros estamos acostumbrados a esta vida tranquila.Como tenemos otros tiempos...-dijo Georgi a quien Aníbal ya no le generaba la inquietud del principio,tal vez porque manejaba un diálogo más que fluído con Román.
-Es verdad Georgina.-le dijo modulando sus palabras con una caballerosidad realmente notoria,demostrando con cuanta atención la había oído.-En la ciudad comemos mal,dormimos mal,vivimos estresados,muchas veces nos falta tiempo para pensar las cosas.Pero no nos queda otra.Nuestro trabajo nos ata al ambiente.Es así.
-Viven demasiado acelerados ustedes.-dijo Gabriel descargando su molestia sobre Aníbal,que parecía entonces haberse ganado también a su cuñada.
-Somos muy rápidos,sí.No nos gusta perder un minuto.-le respondió mirándolo a los ojos como haciéndole saber que había captado su indirecta.-Carmela...-dijo dejando de concentrarse en su rival.-Vamos a ver que hace Luz y de paso me acompañas a ver los cultivos.-le pidió con un tono imposible de contradecir,con esa voz que siempre había sido su sello.Luego miró a Román y a Georgina.-No se los pido a ustedes porque deben estar hartos de mostrarles la propiedad a los huéspedes.
-Pero vayan chicos,sí.Es su casa.Ya saben.Con Georgi vamos a ver una película.Si después les gusta,la ven.
Carmela seguía callada,como resignada a aquella extraña naturalidad que Aníbal generaba,cuando siempre había sido un tipo caracterizado por ser más bien estructurado y distante de las personas que no le inspiraban afecto.
Gabriel y Emilse no hablaban y compartían la incomodidad y el desgano,sin poder integrarse al clima distendido que los demás manejaban.
Aníbal se levantó del sillón y miró a Carmela extendiendo su mano con una expresión que ella conocía bien. Ella no la tomó,pero sí le dio un golpecito y le sonrió para evitar problemas,como si hubiese estado relajada,mientras se ponía de pie.
-Ya me levanto sola,gracias.No estoy tan mayor.¿De qué se trata la película Georgi?-preguntó a su hermana como al pasar,para descomprimir la tensión que en verdad sentía.
-Suspenso,¿no Román?
-Así es.Nada de comedias románticas.No me gustan.
-Ese es "mi" amigo.-dijo Aníbal complaciente chocando puños con él,mientras Gabriel permanecía como una sombra silenciosa,con una novia de adorno junto a él,que no hacía más que profundizar su falta de protagonismo.
Carmela y Aníbal salieron de la casa,mientras Gabriel moría por ir tras ellos,pero no tenía otra opción más que quedarse deseando que no pasara nada,todavía con el mal recuerdo de la tormenta en su cabeza.
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-¿Vienes a ver las plantitas con nosotros Luz?.-le preguntó Carmela para ver si su hija la liberaba de la inquietante presión que estaba sintiendo.
-No mamá.Me quedo con los perros.Ya fui muchas veces.Braulio me llevó.
-Pero va Aníbal.¿De verdad no nos acompañas?
-Pero déjala Carmela.Ella está con sus amigos,¿qué no ves?.-le sonrió irónico y muy complacido,imprimiendo a su mirada un matiz intenso.El mismo que había visitado sus ojos antes haberla besado.-Vamos mujer...no me tendrás miedo ¿o sí?...-le susurró sin que Luz siquiera lo notara y la invitó a seguirlo en su recorrido.
Pasaron los corrales,el almacén,luego el camino de acacias como había dicho Román y por último alcanzaron el sector alambrado donde se establecía una prolija huerta parcelada por sectores con un orden impecable.
-Bueno Anibal,ya viste lo que querías.Volvamos que el sol está fuerte.
-¿Tu creíste que a mi me importaba este lugar?.Pienso que tu hermana y tu cuñado fueron los únicos que se convencieron de eso porque la verdad me mostré muy interesado.El abogado sospecha.Pero mejor.Me gusta que imagine.
-¿Que imagine qué?.Suenas muy tajante Aníbal.Como el malo de los cuentos.Volvamos a la casa que es mejor para los dos.El sábado llega Francisco y no va a ser fácil para mi,ya te lo dije.Hasta entonces,en algún momento ya nos vamos a poner claros.
-No te quiero así.Definitivamente no.
-Así como.
-De jeans.Sencilla.Yo quiero a mi Carmela urbana.Y no esta versión "agreste".
-Estoy de vacaciones Aníbal.Acorde al lugar y lo que me fue pasando.Acá está parte de mi historia.Tu no comprendes,y es lógico.Te pediría que no intervinieras ni me dijeras lo que tengo que hacer.Me conoces muy bien y sabes que nadie me maneja.Es el carácter que tengo y supuestamente así te gusto.
-Gustarme es poco.-dijo y se quedó callado.Tratando de buscar las palabras apropiadas pero al no encontrarlas,permaneció en silencio.
-Sigue Aníbal.Deja el misterio.Somos gente grande.
-Te voy a decir todo lo que tu necesitas.Solo que no en este lugar.Confía en mi.Necesito contarte muchas cosas.Razones muy mías que me llevan a sentirte como te siento.Algo en mi que es evidente que tu compartes y hace que te pasen las cosas que te pasan.-dijo cerca de su boca que le generaba las ganas de siempre.
La rozó apenas,viendo que Carmela una vez más cerraba sus ojos y se rendía.No podía evitarlo.
Una sensación punzante le recorría el cuerpo cuando Aníbal se le acercaba.
Ella le rodeó el cuello con sus brazos haciendo que a él se le despertara la piel al comprender que había decidido seguirlo en la propuesta.
Entonces la tomó por la cintura y profundizó el recorrido de su boca una vez más.
Olvidaron al sol,al calor,al campo ajeno y también aquello que los otros pudieran pensar.
La hilera de acacias les oficiaba de muro mientras el sonido de las hojas acariciadas por la brisa atemperaba el momento como con una suave música.
-Se separaron por un instante,para volverse a mirar,y ver si seguían tan solos en aquel sector del predio,tal y como habían llegado.
Luz estaba bastante apartada,y la paz de esa amplitud verde enmarcada por un cielo limpio,era la única compañía.
Sonrieron los dos a la vez con una dosificada mezcla de complicidad y deseo,en una relación que se perfilaba cada vez más intensa.
-Carmela...odio decir esto...pero tendríamos que volver.-dijo atrayéndola contra su cuerpo con una firme delicadeza,utilizando ese tono de voz que podía convencer hasta a las rocas.-Nos tenemos que encontrar los dos solos en algún lugar que tu decidas.No puede ser delante de Luz.A ella hay que preservarla.
-Ya voy a ver si un día de estos le pido a Georgi que me la cuide.Por otro lado a ella le va a servir despegarse un poco y asimilarla como tía.Va a ser positivo para las dos.Yo te voy a avisar.Pero no me presiones.
-Ok,ok...solo que el abogado no me gusta.Como te observa.No le enseñaron a disimular.
-Gabriel tiene novia Aníbal.Yo jamás me fijaría en un tipo con compromisos.Pero de todas maneras te recuerdo que tu no me puedes elegir las personas con las que me tengo que relacionar.
-Si puedo.Porque eres mi mujer.Y no como algo obsesivo o compulsivo.No como un objeto.Hay sensaciones más profundas.Pero bueno;vamos.Ya nos vamos a definir.No te preocupes.
Se abrazaron para luego separarse.Aníbal hubiera querido que caminaran de la mano,pero la presencia de Luz marcaba el límite del respeto.
Ya podrían encontrarse en otro ambiente.No faltaba mucho.Solo era una cuestión de horas.