¡Eso No Me Importa! — capítulo 10
Cap. 10 ¿Qué me pasa? ¿Qué Haré?
Scorpius Malfoy se encontraba a las orillas del lago negro, acostado sobre las piernas de Rose Weasley, la cual jugaba con sus rubios cabellos.
-Es increíble…- suspiró Scorpius.
-¿Qué cosa es increíble?- preguntó Rose sonriéndole.
-Esto…. Tu y yo… aquí… juntos.
Rose soltó una pequeña Risa que Scorpius comparó con el cielo.
-Si… parece un sueño ¿Verdad?
De repente una voz lejana llamó a Scorpius.
Scorpius cerró los ojos y sonrió, tomó la mano con la que Rose acariciaba su cabello y la besó.
-Es un sueño…
-¡Scorpius, vamos!- gritó Albus dándole una última sacudida a su amigo-¡Es tarde! El expreso nos dejará si no nos apresuramos.
Scorpius despertó atontado.
Albus estaba vestido e iba de allá para acá recogiendo unas últimas cosas y guardándolas en su baúl.
-Te dije que no dejaras todo a última hora- le reprochó Scorpius.
-¡Cállate y ayúdame!- se quejó Albus.
Scorpius dejó salir un suspiro y se paró de la cama, comenzó a recoger algunas prendas de ropa de su amigo y las tiró en el baúl sin mucho cuidado, pero esto a Albus no le importó.
-¡mierda! ¡Los libros, los libros!
Albus se dirigió al escritorio y recogió los libros que se encontraban tirados allí, los tiró al baúl y de un empujón lo cerró.
-Por cierto ¿Qué sucedió?
-¿Eh?- preguntó Scorpius volteándose para ver a su amigo, se estaba cambiando y lo había agarrado desprevenido.
-Entre tú y Rose.
-No ha pasado nada.
- ¡no mientas! es decir sé que dijiste que habían hecho un pacto de los nombres y no pelear y todo eso pero… fue tan repentino… aún no lo creo…algo debió haber pasado…
Scorpius sonrió pícaramente.
-En serio no pasó nada…
-¡Scorpius Malfoy, te conozco!
-En serio Al… no fue nada importante… no ha llegado a mas…
-Pero si paso algo ¿cierto?
Scorpius no dijo nada.
-Lo sabía… - dijo Albus triunfante- eso era todo lo que necesitaba saber.
Scorpius le dio un codazo y tomó su baúl para bajar, Albus lo imitó y salió detrás de él.
-¡Hasta que al fin!- dijo una muy enojada Hermione al verlos bajar- ¡Ya se nos hace tarde! ¡Fuera! Ron nos espera en el auto.
Scorpius y Albus siguieron a Hermione al jardín, allí estaba Ron que parecía más feliz que de costumbre, los últimos días había estado de mal humor por el buen trato que su hija y Scorpius estaban llevando, pero ahora que volvían a Hogwarts todo volvería a la normalidad, o al menos así pensaba él.
Rose estaba parada junto al auto esperando a que su padre terminara de colocar los baúles en la maleta. Cuando Albus y Scorpius se acercaron a ella, les sonrió.
Scorpius la miró unos segundos y las palabras que había dicho hace poco retumbaron en su cabeza: "no ha llegado a mas…"
Y la verdad era que después del beso no había cambiado nada entre ellos, si Rose lo llamaba por su nombre, cosa que no le hizo mucha gracia a Ron Weasley que ahora más que nunca se dedicaba a hacerle la vida a cuadritos a Scorpius, pero Hermione estaba allí siempre para evitarlo de alguna manera. Pero nada más allá, Scorpius tuvo la esperanza de que quizá tan solo quizá Rose Weasley gustara de él después del acontecimiento, pero la verdad era que Rose no lo trataba como algo más que un "nuevo amigo".
Scorpius sintió una piedra en su estomago, el solo pensar que Rose solo lo considerara así, era totalmente deprimente.
-¡Hola chicos!- Saludó Rose que se había acercado a Albus y Scorpius, este último miró su sonrisa y otra piedra llenó su estomago pero esta vez por una razón muy diferente- ¡Ya quiero volver! ¿Ustedes no?
-Aunque normalmente diría que no…- comenzó a decir James que se acercaba con Hugo y Lily- saber que voy a poder dormir en una habitación diferente a la de Malfoy, es suficiente razón para que volver a las clases suene bien.
-Lo mismo digo Potter- dijo Scorpius sonriendo- Es difícil acostumbrarse a tus ronquidos.
-Muy bien ya basta- dijo Hermione- todos al auto ¡Rápido vamos tarde!
Todos caminaron hacia el auto, y Scorpius aprovecho la oportunidad, mientras esperaba su turno para entrar, Scorpius se acercó a Rose por la espalda y le susurró en el oído.
- Aunque también hay razones por las que deseo quedarme aquí y nunca regresar.
Rose se puso muy tiesa y cuando le tocó entrar al auto casi tropezó, sin embargo conservó el equilibrio y logró ocultar su repentino nerviosismo.
-¡Y recuerden portarse bien!- gritaba Hermione a sus hijos mientras el expreso de Hogwarts avanzaba.
-¡y tu Rosie recuerda quiénes son tus VERDADEROS AMIGOS!
Rose Puso los ojos en blanco y sonrió ante el comentario de su padre.
-¡Lo haré!- gritó ella de vuelta y levanto la mano en señal de despedida.
-¡Gracias por todo señora Weasley!- gritó Scorpius- ¡Mándele mis saludos a los señores Potter!
-¡Mis padres no quieren tus saludos!- protesto James.
Hermione soltó una pequeña risa y asintiendo y agitando la mano observó como el tren daba una vuelta y desaparecía a la distancia.
Se quedó allí con la mano levantada y con la vista fija en donde desapareció el tren hasta que sintió como unos fuertes brazos la abrazaban y unas manos se posaban en su vientre. Hermione cerró los ojos y puso la mano que tenía levanta sobre las de su marido.
-¿En qué piensas?- preguntó Ron.
-En que ese chico Malfoy no es tan malo como piensas… y creo que a Rosie le agrada…
-¡oh, vamos Hermione! No bromees con eso.
Hermione soltó una pequeña risa y suspiró, Ron besó su nuca.
-Ahora si en serio, Hermione ¿Qué pasa?
Hermione abrió los ojos y bajo la mirada, y se encontró con un ejemplar de "El Profeta". Sus ojos se centraron en un título importante para ella, aunque no fuese el principal.
"Rebeldes exigen ser oídos, aseguran que de no ser así habrán consecuencias."
-No le dan la importancia que merece… Tengo miedo, Ron.
-No habrá un nuevo Voldemort, Hermione, tranquila.
-Que haya muerto el mayor mago oscuro de la historia, no nos protege de que vuelva a iniciarse otra guerra.
Ron hizo que Hermione diese la vuelta para mirarla de frente tomó su rostro y la miro a los ojos.
-Si eso llega a pasar, luchare de nuevo para que nada te suceda.
Hermione sonrió y abrazó a su marido, para luego caminar juntos fuera del andén.
-¡Hemos llegado!- anunció Lily mirando fuera de la ventanilla.
-¡Hasta que al fin!- dijo James estirándose- Andando todos ¡Tengo hambre!
-Siempre tienes hambre James- bromeó Hugo.
-No siempre… no tengo hambre mientras tenga un plato lleno cerca.
El tren se detuvo y sus puertas se abrieron, y uno por uno fueron saliendo del compartimiento, cuando fue el turno de Scorpius, no pudo evitar mirar hacia atrás primero, allí se encontró con los ojos de Rose, ambos se quedaron así unos segundos, mirándose, sabían que era el fin de todo, aquí en Hogwarts ya no tenían que fingir que se agradaban.
-Al bajar serás libre de actuar como quieras, Rose.
-Lo sé…
Rose se mordió los labios, sentía eso como una despedida… y en parte lo era… una despedida a 24 horas junto a Scorpius Malfoy… entonces… ¿por qué sentía ese peso en su pecho?
-¡Hey, chicos! ¿Quieren bajar de una buena vez? ¡El profesor Longbottom los busca!- grito Albus que ya había salido del tren.
Scorpius y Rose se sobresaltaron y se apresuraron a salir del tren, una vez afuera, efectivamente allí estaba Neville, esperándolos.
-Mcgonagall los espera, síganme.
Rose y Scorpius lo siguieron hasta el despacho sin decir nada, una vez allí Neville abrió la puerta y los hizo entrar. Allí Mcgonagall los esperaba sentada detrás de su escritorio.
-Acérquense- ordenó Mcgonagall levantándose, ambos obedecieron y se caminaron hasta el escritorio, Mcgonagall sacó su varita y con ella apuntó a Scorpius, este abrió los ojos como platos ante la sorpresa- Ya no es necesario el hechizo de unión debo quitárselos- Scorpius asintió un poco más relajado.
Mcgonagall agitó su varita y con ella dio un golpecito en la cabeza de Scorpius y Rose, acto seguido la guardo.
Rose y Scorpius se miraron un tanto confundidos.
-Muy bien ya pueden irse- dijo Mcgonagall simplemente.
-¿Es todo?- Preguntó Rose algo desconcertada pues recordaba que cuando hicieron el hechizo de unión Mcgonagall tuvo que moverse alrededor de ellos y hacer movimientos complicados para realizarlos.
-¿qué esperaba exactamente señorita Weasley?
Rose no respondió.
-Gracias profesora.
Mcgonagall hizo un gesto con la mano y asintió en forma de despedida.
Rose y Scorpius salieron del despacho y ambos se miraron.
-Bien… ahora si eres libre…- comenzó a decir Scorpius- supongo que ya el trato se rompió…
-¿Qué te hace pensar eso, Scorpius?- preguntó Rose haciendo énfasis en su nombre.
Scorpius no pudo evitar sonreír.
-No lo sé.
Rose se acercó a él y le acarició el cabello y un viejo pensamiento cruzó su mente de nuevo… en realidad ese pensamiento había cruzado muchas veces su cabeza desde aquel día con el muérdago.
"En verdad… es muy lindo"
Scorpius no salía de su sorpresa aún… Rose le estaba ¿acariciando?... sin pensarlo sus ojos se concentraron en sus labios. Rose se percató de lo que estaba haciendo y de las intenciones de Scorpius y, entrando en pánico, decidió actuar rápido, despeinó a Scorpius y riendo le dio un golpecito en el brazo.
Scorpius un tanto sorprendido y decepcionado también soltó una falsa, pero creíble risa.
-Bien supongo… que nos veremos durante clases… Scorpius…
-Si… Rose… nos vemos…
Rose dio media vuelta y controlándose para no correr se dirigió a la sala común de Gryffindor. Su corazón latía con rapidez y fuerza, sentía como un gran peso se anidaba en su pecho y estómago.
"contrólate Rose ¿Qué demonios te pasa?" se decía mientras caminaba con prisa.
Llegó hasta el retrato de la Dama Gorda, dijo la señal y entró por el agujero, apenas lo cruzó recibió un inesperado abrazo emotivo.
-¡Amiga, llegaste!
-¡Amy!
-¡Cuéntame… cuéntamelo todo!
Cuando subieron a los dormitorios, Rose contó todo lo que sucedió en las vacaciones navideñas, omitiendo por supuesto el beso, a Amy.
-Entonces… ¿Te gusta Malfoy?
-¡Amy! ¿Cómo crees? Scorpius y yo solo…
-¿Son amigos?
-No… tampoco lo calificaría así… creo que ambos aprendimos…
-Aprendiste…
-Aprendimos….- repitió Rose haciendo énfasis- de nuestros errores y ya no pelearemos…
Amy miró a Rose unos segundos.
-Si… te creo… es decir… después de tantos años odiándose es imposible que se gusten ¿no?
-Si… imposible…- balbuceó Rose mientras sentía una vez más el peso en su pecho y estómago.
-Bueno en fin… es hora de dormir- Dijo Amy metiéndose a la cama, Rose la imitó- Buenas noches Rose.
-Sí… buenas noches…
Minutos después Amy cayó dormida, pero rose no lograba conciliar el sueño… pensaba en una persona… uno con ojos grises fríos, que a veces podían calentar; y se preguntaba:
"¿Qué me pasa contigo? ¿Qué haré contigo?"
Sin pensar que esa misma persona se preguntaba lo mismo que ella
"¿Qué me pasa contigo? ¿Qué haré contigo?"