¡Eso No Me Importa! — capítulo 8
Cap. 8. De compras.
Al día siguiente Rose bajó a la cocina apenas despertó con muy buen humor… el día de navidad se acercaba, y lo que a ella más le gustaba hacer era comprar los regalos… sí… tendría que estar con Scorpius pero su primo Albus la salvaría de la tortura.
-¡Buenos días!- saludó Rose alegremente a su madre y abuela cuando entró en la cocina.
-¡Buenos días!- saludaron Hermione y Molly.
-¿Dónde está Al?- preguntó Rose mirando alrededor… no había visto aun a su primo.
-Al no está… salió con james creo que iban a la tienda a ayudar a tu padre y tu tío…
Rose no lo podía creer.
-¿QUE? ¿COMO PUDO?- grito Rose horrorizada.
-¿Qué tiene?... no iras sola…
-No, no iré sola… pero¡iré con ese idiota!... se suponía que Al iba precisamente para no dejarme sola con él.
-¡Oh, Rosie!- dijo Molly restándole importancia al asunto- Scorpius es un buen…
-No lo digas- la interrumpió Rosemolesta- no digas que es un buen muchacho sabes lo que pienso al respecto abuela…
-Bien… como quieras pero aun así… tendrás que salir con el… y comportarte- le reprochó Hermione.
Rose suspiró resignada y se dirigió a la sala, allí estaba Scorpius sentado en una de las butacas leyendo un libro, cuando Rose se paró frente a él, Scorpius bajo el libro y la miró.
-Vamos- dijo Rose de mala gana.
-¿A dónde?
-no te hagas el gracioso, Malfoy… -dijo Rose hirviendo de ira- sabes muy bien que compraría los regalos navideños para mi familia hoy…
-Si… pero… ¿Y Hugo?- pregunto Scorpius mirando alrededor.
-No vendrá…
Scorpius la miró algo sorprendido.
-Entonces… ¿somos tú y yo nada más?
-Así es…- respondió Rose simplemente y se hizo un silencio corto en el cual Scorpius miraba fijamente a Rose y Rose al suelo.
-Bien andando…- dijo finalmente Scorpius levantándose y se dirigió a la cocina junto con Rose, cada uno tomó un puñado de polvos flu y se despidieron de Hermione y la abuela Weasley.
Rose fue la primera en entrar a la chimenea.
-Callejón Diagon- dijo Rose con claridad y fue arrastrada con gran velocidad hasta salir por una de las chimeneas del Caldero Chorreante.
Cinco minutos después Scorpius salió por la misma chimenea, pasaron por el muro que daba al callejón y caminaron sin rumbo específico.
-¿Qué compraras?- preguntó Scorpius mirándola.
- En realidad no lo sé muy bien… creo que primero debemos ir a Gringots…- respondió de mala gana.
-Buena idea…- aprobó Scorpius.
Dicho esto, ambos se encaminaron al gran banco de los magos, una vez allí Rose y Scorpius entregaron sus respectivas llaves a uno de los gnomos, el cual los guió a uno de los carros y comenzaron el viaje.
Rose odiaba viajar en esos minúsculos carros… podía soportar a su padre conduciendo, pero las bruscas curvas y la velocidad simplemente la enfermaban, por suerte siempre había alguien de confiar al lado suyo… suerte que había llegado hasta ese día… ya que era un Malfoy el que estaba a su lado…Así que,se sentó rígida en el carro cerrando los ojos con fuerza en cada curva y aumento de velocidad. Así soportó el viaje hasta las dos cámaras (La de ella y Scorpius), pero ya había tenido suficiente, al regreso, no pudo más y en una de las curvas se aferró instintivamente al brazo de Scorpius.
Scorpius la miró unos segundos, un tanto sorprendido de ese acto, pero luego, la abrazó tratando de protegerla, Rose lo miró molesta, trató de soltarse de su abrazo y abrió la boca para replicar, pero una nueva curva la hizo abrazarse a Scorpius con todas sus fuerzas. Scorpius simplemente sonrió.
Salieron por fin de Gringots, y Rose trató de alejarse lo más posible de Scorpius, iba siempre delante de él procurando no mirarlo. Por su parte Scorpius, la miraba y mucho, le hacía gracia el afán de Rose de alejarse… últimamente al final siempre ella era la que se acercaba, Scorpius sonrió y el pensamiento lo distrajo tanto que no se percató que Rose se había detenido frente al escaparate de una tienda y chocó con ella. Rose se alejó de él con un brinco como si de una enfermedad infecciosa se tratara, pero Scorpius no hizo caso de eso, en cambio miró el escaparate. Rose se relajó un poco y también lo contempló.
El escaparate estaba lleno de hermosos objetos mágicos y muggles, pero lo que llamó la atención de Rose al punto de detenerla era un pequeño guardapelo, al parecer se abría con una llave y el cartelito que estaba a su lado rezaba:
"Guardapelo de protección…
Coloca la foto del ser amado en el guardapelo y él/ella te protegerá de todo mal"
-Es increíble- dijo Scorpius de repente.
Rose se sobresaltó y lo miró con desconfianza.
-Algunos son objetos supersticiosos muggles ¿verdad?
-Eh… sí… ¿Por qué?- Preguntó Rose aún con una alarma de desconfianza.
-Son increíbles… a pesar de que no saben nada de nosotros… creen en la magia…- dijo Scorpius mirando el escaparate, Rose lo veía sin comprender- Eso es lo que me gusta de los muggles.
Rose levantó las cejas sorprendida… ¿Había escuchado bien?
Scorpius seguía mirando el escaparate, a Rose le pareció como un niño y algo en esa similitud le hizo bajar la guardia, además si quería un día de compras tranquilo… tenía que soportar a Malfoy ¿no?
Scorpiussintió como una mano tomaba la suya y le daba un pequeño jalón, se sorprendió al percatarse que la mano era de Rose.
-Vamos…- dijo ella evitando mirarlo a los ojos- tenemos que continuar nos faltan cosas que comprar.
-Sí… - susurró Scorpius, Rose soltó su mano y comenzaron a caminar.
Pasaron las horas y las compras de Rose ya estaban hechas… Scorpius también había aprovechado a hacer algunas también... estaban de regreso cuando de repente Rose se detuvo frente a la tienda de Madame Malkin.
"Quiero comprar algo para mí" había dicho Rose antes de entrar.
Y ya se estaba haciendo de noche… Scorpius esperaba fuera del vestidor sentado, mirando el techo de la tienda realmente aburrido, casi se duerme cuando de repente escucho la voz de Madame Malkin.
-¡Te ves preciosa niña!- exclamaba desde dentro de los vestidores.
Se escucharon unos pasos apresurados y de repente salió Rose, llevaba puesto un vestido que le llegaba hasta por arriba de las rodillas, era de color azul celeste con una cinta plateada por debajo del busto, era sin tirantes.
Scorpius agradeció el no haberse levantado, porque con esa imagen habría necesitado sentarse de nuevo, Rose se miraba en el espejo, dando un par de vueltas para mirar el vestido en todos sus ángulos… y Scorpius la observaba con la boca semi abierta. Rose paró de dar vueltas y se miró de frente en el espejo, y pudo ver el rostro embobado y realmente sonrojado de Scorpius mediante su reflejo, Rose se dio la vuelta para mirarlo.
-¿Te sientes bien?
-¿eh?- Scorpius no la había escuchado era difícil para el concentrarse en esos momentos.
-he dicho que si… ¿te sientes bien?
-¡Oh! Eh… si ¿por qué?- pregunto Scorpius algo nervioso.
-Estás rojo - dijo Rose señalando el rostro de Scorpius.
-No seas boba Weasley…- replicó Scorpius mirando a otro lado, pero él lo sabía muy bien… no podía ignorar ni controlar el calor que ahora se concentraba en sus mejillas.
Scorpius sintió unos pasos acercándose a él y no pudo evita volver a mirar a Rose que, por sorpresa, estaba frente a él inclinada hacia delante, de tal manera que su rostro estaba al mismo nivel que el de él a pesar de estar sentado. Rose levantó una mano y la posó en la frente de Scorpius, éste se sonrojó aún más.
-No tienes fiebre- examinó Rose.
-¿Preocupada Weasley?
-Ya quisieras… solo quiero evitarme un castigo… si vuelvo con un Malfoy moribundo y enfermo a casa y Mcgonagall se entera de seguro me culpara.- y dicho esto Rose se enderezó dio media vuelta y se dirigió de nuevo a los vestidores para cambiarse.
-Ese vestido ha sido el mejor de mis trabajos- comentó Madame Malkin orgullosa- Es hermoso ¿verdad?
Scorpius miró a Madame Malkin unos segundos y luego miró la entrada a los vestidores.
-Si… ella es realmente hermosa- Balbuceó.
Una vez pagado el vestido, Rose y Scorpius salieron a la calle, ya era de noche y estaba comenzando a nevar, así que decidieron regresar. Caminaron hacia el caldero chorreante en silencio. Rose miraba de reojo a Scorpius de vez en cuando, éste también hacía lo mismo pero ninguno se animaba a decir nada, hasta que sus miradas se encontraron por casualidad… Scorpius sintió la necesidad de decir algo.
-Weasley…- Comenzó a decir pero fue interrumpido por una voz de timbre.
-¡SQUIPYYYYYYYYY!
"¡No puede ser!" pensaron Rose y Scorpius al unísono, pero si era. Dubraska había visto a Scorpius y salió del local en donde se encontraba, corrió hacia él y lo abrazó como si fuese un peluche.
-¡Que coincidencia que estés aquí!- chilló mientras meneaba a Scorpius de un lado a otro sin dejar de abrazar a Scorpius.
-si… si coincidencia- dijo Scorpius sin ánimos… ni aire.
De repente Dubraska se percató de la presencia de Rose.
-Así que el rumor de ese castigo fue cierto…- susurró Dubraska mirando a Rose de arriba abajo como si fuese un bicho raro y abrazando con más fuerza a Scorpius continuó- pobre de ti Squipy... tienes que aguantar a esta san…
-¡No te atrevas!-Logró decir Scorpius con odio... sabía muy bien lo que ella estaba a punto de decir … "sangre sucia"
Rose también se dio cuenta, pero el que Scorpius la defendiera la sorprendió tanto que se olvido de responderle el insulto.
Dubraska liberó un poco a Scorpius de su abrazó y lo miró sin comprender, pero casi inmediatamente se recuperó y tomó su mano.
-¡Mis padres están adentro! ¡TIENES QUE CONOCERLOS!- chilló y comenzó a arrastrar a Scorpius dentro del local.
Scorpius miró a rose con una cara de disculpas y le dijo:
-Espérame aquí…
-Como si tuviese de otra- respondió ella molesta.
Y así Rose se quedó sola en medio de la calle.
Era de noche ya, así que era normal que hubiese magos un tanto subidos de tono por ahí… pero ¿por qué tenía que haber un grupo de ellos justamente allí? ¿y por qué tenías que mirarla justamente a ella?.
Rose estaba nerviosa así que tomo las compras y se movió un poco para alejarse de ellos, pero desgraciadamente, pareció que ese acto animó a los hombres a acercarse.
-¡Hola preciosa!- dijo uno de ellos, apestaba a alcohol- ¿estás solita?
Rose no respondió, solo fijó su mirada en la puerta del local donde Scorpius había entrado junto a Dubraska.
-Además de solita… muda- dijo otro hombre acercándose a ella- déjame ver si yo la puedo hacer hablar…
Rose lo miró de reojo y vio que levantaba una mano sin siquiera esperar a averiguar qué haría aquel hombre Rose se alejó.
-Déjenme- ordenó ella, los hombres estallaron en risas.
-¿Ves? Te dije que la haría hablar.
-Oye preciosa… ¿no te apetece tomar unas copas con nosotros?
-No…- respondió Rose secamente.
-¡Vaya, pero que aburrida!- dijo otro hombre intentando lograr un puchero conmovedor.
-Si… pero quizá si le demostramos lo divertidos que podemos llegar a ser… - propuso y los demás rieron y asintieron acercándose más a Rose y aprisionándola contra una pared.
Rose, ahora, sí estaba espantada. Eran 5 hombres contra ella, y nadie conocido cerca la veía, ni siquiera Scorpius podría verla, ya que se había alejado del ventanal del local, ahora deseaba no haberlo hecho, ahora deseaba estar lo suficientemente lejos para que el hechizo de Mcgonagall se activara y la llevase con Scorpius o que él apareciera. Era horrible pensar en ser salvada por Malfoypero… era el único que podía ayudarla… o que podría… porque él estaba con Dubraska… seguramente divirtiéndose… sin darse cuenta de que ella ya no estaba frente al local… sin darse cuenta que estaba así… Rose tuvo unas fuertes ganas de echarse a llorar en ese preciso instante.
Uno de los hombres acercó su rostro al de Rose hasta estar a tan solo centímetros del de ella, Rose cerró los ojos con fuerza.
-Ahora sabrás lo que es diversión- susurró el hombre en su oído de manera asquerosa.
-¡Hey, imbécil! ¿Qué tal si te diviertes conmigo?
Rose sintió que el hombre se alejaba de ella, luego escuchó un golpe, varios gritos de sorpresa y algo pesado que cayó al suelo. Rose abrió los ojos y no pudo creerse lo que estaba viendo… Scorpius Malfoy estaba frente a ella con el puño levantado y mirando con profundo desdén al hombre que le había susurrado en el oído hace tan sólo unos segundos.
-¡Hey, niñato! ¿Quién demonios te has creído?- gruño uno de los cuatro hombres que todavía seguían en pie y sacó su varita, pero Rose fue más rápida y antes de que sucediera algo más tomó las compras y el brazo de Scorpius y arrastrándolo… salió corriendo de allí.
-Puse haber podido librarme de ellos- dijo Scorpius.
-Claro… con la magia prohibida fuera del colegio y una mano lastimada con el primer golpe tenías las de ganar…-se burló Rose mientras le curaba la mano.
Después de aquella situación Scorpius le confesó a Rose que se había lastimado la mano con el golpe que había dado a aquel asqueroso… y, a pesar de que Scorpius dijo que no era nada, Rose insistió para que volvieran a la madriguera inmediatamente para curarle la mano.
Ron había entrado en la habitación de vez en cuando vigilando que ese sangre purano estuviese tramando nada contra su pequeña, hasta que Rose se hartó y le dijo que sucedía algo ella podía defenderse sola. Desde ese momento Rose no había sido interrumpida en su tarea de curar la mano.
-Al menos pude romperle la nariz a ese cerdo…-dijo Scorpius fingiendo una sonrisa malvada y mirando a Rose fijamente pensó: "si te hubiese tocado un solo cabello… juro que lo mataría"
-Ya bueno… por cierto…- Rose miró a Scorpius- gracias…
-No es nada- respondió éste sin quitarle la mirada de encima- ya me debes dos.
-¿Cómo?
- Que me debes ya dos Weasley… primero te salvé de un castigo seguro al librarte de Filch y hoy te salvé de esos tipos…
-Si… pero terminé encerrada toda una noche en los baños por tu culpa… y esos hombre no se me hubiesen acercado si no te hubieses ido con tu estúpida fan… Además… yo te libre de un castigo por estar en el baño de chicas… y te estoy curando la mano- dicho esto Rose dio una palmada en la mano lastimada que hizo que Scorpius gritara de dolor- ¡está lista!
-No tenías que haberme golpeado.
-Vamos Malfoy no seas llorón- Rose se levantó y camino hacia la puerta, pero antes de salir advirtió- Mas te vale no usar esa mano por nada del mundo ¿entendido?
Scorpius sonrió y asintió, Rose salió de la habitación dejándolo solo… por poco tiempo por supuesto porque casi inmediatamente entró Albus y se sentó a su lado. Hubo un momento de silencio pero finalmente habló.
-¿y cómo te fue?
-¡excelente!- respondió Scorpius mirando como tonto el techo.
-Ya veo… hasta mano rota y todo- bromeó Albus.
-Al menos fue ella quien me la curó.
De repente se abrió la puerta. Era Ron que había entrado de nuevo a asegurarse de que todo estaba bien a pesar de los regaños de su hija. Miró alrededor y al ver que esta no estaba miró a Scorpius con odio, señaló sus propios ojos con dos dedos y luego con uno señaló a Scorpius, haciéndole entender que estaba vigilándolo. Acto seguido, salió de la habitación cerrando la puerta tras de él.
Scorpius suspiró.
-Creo que aún tengo trabajo que hacer…- Se lamentó el rubio.
-¡No sabes cuánto!- exclamó Albus entre risas- si crees que es difícil conquistar a Rose… mi tío Ron lo será mil veces más.
Scorpius cerró los ojos y se dejo caer en la cama susurrando:
-Lo sé, lo sé…