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Historia 56658 — capítulo 13
Pero se terminó.
Las semanas habían pasado, y la víspera de Halloween había llegado.
Cada vez estábamos más presionados por los exámenes, y eso suponía dos cosas que, en aquel momento, eran mis dos grandes problemas:
La primera; debía prestar más atención en clase, y pasar más tiempo estudiando, lo que suponía más estrés
La segunda…
Me estaba distanciando gravemente de Draco y Susan.
Hacía días que no hablaba francamente con Susan; algo en mi interior me lo impedía.
Sabía que la estaba decepcionando, sí…
Pero no hacía nada para detenerlo.
Y en cuanto a Draco…
Aquella noche le había prometido que no veríamos más a menudo.
Le había dicho que trataría de centrarme un poco más en nosotros…
Pero hacía ya más de dos semanas que no nos veíamos.
Y ninguno de los dos hacía nada para remediarlo…
Aquella mañana, teníamos Encantamientos a primera hora.
-Hoy aprenderemos el arte de la levitación, ¡o la magia de hacer que las cosas vuelen!- dijo con entusiasmo al principio de la clase-¿Veis esas plumas sobre vuestras mesas? Bueno, pues quiero que recordéis el movimiento que practicamos ayer. Agitar y golpear, ¿sí? A ver, todos, "agitar y golpear". ¿Y qué tal pronunciar Wingardium leviosa? ¡Sí, muy bien! ¡Vamos, intentadlo!
Toda la clase comenzó a agitar sus varitas y a pronunciar palabras que no tenían nada que ver con las explicadas por Flitwick, por lo que nadie conseguía resultados.
Y mi compañero de mesa, Ron Weasley, no iba a ser menos…
-Wingardium leviosá, wingardium leviosá- repetía incesante, golpeando al aire con la varita.
-¡Para, para, para! ¡Acabarás sacándole un ojo a alguien! Además, es leviosa,¡noleviosá!
-Hazlo tú si eres tan lista.- respondió, enfurruñado.
Alcé mi varita, realicé el correspondiente movimiento y pronuncié:
-Wingardium leviosa.
La pluma comenzó a levitar alrededor de la clase.
-¡Fijaos!-exclamó el profesor Flitwick- ¡La señorita Granger lo ha conseguido! ¡Pefecto!
Divertida, sonreí, mirando como Ron se apoyaba en su pila de libros, enfurruñándose aún más.
Aunque mi diversión no duraría mucho…
Después de la clase, y tras recoger mis libros, tomé el camino hacia la Sala Común; seguidamente de Ron Weasley, Harry Potter, Seamus Finnegan y Dean Thomas.
Iban charlando animadamente. Iban charlando…Sobre mí…
-"No es *leviooosáaa,*es leviooosa."- se burlaba Ronald, mientras las risas de los otros le seguían- Es insoportable. En serio, no me extraña que no tenga amigos.
No.
No…
¡Ya no podía más!
Aquelloera la gota que colmaba el vaso…
¡Lo sabían! ¡Todos lo sabían!
¡Nadie me quería, no!
¡Ni siquiera podía ir a ver a Susan, para que me cosolara!
¿Era en verdad tan insoportable?
Acaparada por las dudas, por la indecisión y por la tristeza, comencé a correr hacia el primer lugar en el que pensé, el baño de las chicas.
Y, una vez más, comencé a llorar.