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Bajo llave — capítulo 17
--HHPG--** *"Yo destruiré a Voldemort. Y sin embargo no desearía que ese niño tuviera la misma fortuna que tuve yo. Ser perseguido para resurgir."*Sus palabras, aún resonaban en mi cabeza al despertar. Esa mañana, nublada, todos preparábamos la defensa para Lisander. Todos tratábamos de ensayar qué diríamos. Más importante yo, como su madre. Aunque a ciencia cierta... era capaz de decir todo lo que por mi corazón en boca, saliera. Pero claro, tenía que ensayarlo. Según las palabras de Moody, no debía dejar ninguna esquina desprolija. Sin cuidar. De mi defensa dependía la vida de mi hijo. Por supuesto, yo sentía que estaba preparada pero al mismo tiempo que no podría con algo semejante. Que simplemente destrozaría mi psiquis y terminaría diciendo cualquier tontería que se me cruzara. De solo pensar en todo lo que podría pasar, eso me ocurría y terminaba balbuceando mi "parlamento". Pero ¿cómo pensar en algo coherente si no tenía sentido nada de lo que estaba frente a mi vida? Mi matrimonio era un fracaso. Mi unidad familiar se quebraba por el hecho de una guerra y un trozo de alma que no sabíamos si tenía. De solo pensarlo, perdía toda fuerza. Remus estuvo a mi lado, repasando todo lo que íbamos a mencionar. Y cada vez que lo decía, sonaba peor de lo que ya lo era. Pero no debía temer, decía él. ¿Y qué podría saber de todo lo acontecido? Tenía que calmarme. Estaba actuando de una mala forma. Él no tenía la culpa. Remus solo quería ayudarme. Remus solo quería serme útil. Remus me apreciaba. Estuvimos ensayando por largo rato. Incluso Ron estuvo ayudándome en ello. Practicamos hasta que estuvimos exhaustos y la hora del almuerzo se sucedió con mucha calma. Lisander estaba muy hambriento y había acabado con el biberón, muy pronto. Sonreí cuando tonks acariciaba sus pequeños dedos y a él parecía gustarle su cabello. Cambiaba de color, mientras él parecía sonreír ante ello. Sí, ella tenía ese efecto en los niños. Su rostro cambió a tantas formas, que comenzaba a inquietar a Snape. Pero divertía al bebé, así que él no se quejó. Remus incluso pareció divertido con lo que Nymphadora estaba haciendo. Yo también. Luego del almuerzo, Lisander se quedó dormido, con esas mujeres. Ginny y Nymphadora. Según Sirius, iban a ser una mala influencia para el bebé. De todas formas, yo estaba muy tensa como para mantenerme junto al pequeño. Tenía tanto que pensar. Me quedé sentada en la cama, junto a la ventana. Mientras meditaba, Ronald entró en la habitación y caminó lentamente hacia mí. — Hola, Mione— me dijo y yo sonreí suavemente. Se sentó a mi lado. A contemplar lo mismo que yo estaba mirando. El lejano paisaje. — Hola, Ron. ¿Cómo has estado? — Ajetreado, con este asunto. Mucho que hacer en el ministerio. Pese a solo ser un pasante. Al igual que Harry. Al igual que él. ¿Cómo no recordar que mi esposo, pretendía ser un auror como el resto de nosotros? Auqnue bien, si su premisa era asesinar, él no iba a conseguir nada. Él solo iba a conseguir el odio de la multitud. Y el mío. También. — ¿Qué sabes de todo lo que acontecerá mañana? — Algunos no están de acuerdo, porque es un niño. Los más radicales, dicen que debe ser exterminado desde su raíz. Claro. Ese tipo de personas, que muy bien compaginaban con Umbridge. Lo contemplé mientras él suspiraba y sostenía mi rostro con sus manos. Me miró y ladeó mi cabeza para notar mis ojeras y mis defensas débiles. Sí, todo esto estaba anunciando que me quebraría. Que intentaba sostenerme, pero que aún así fallaba con creces y que estaba destinada a perder. O tal vez no. No sé. — Luces muy tensa, Hermione. Necesitas descansar, relajarte. Necesitas olvidar por un momento del mañana y de lo que llegará. Con el. — Eso intento. Pero cada vez que veo a mi hijo, siempre recuerdo que puedo perderlo y que aún así, Harry no se da cuenta. Y solo dijo eso. Aquello. No quiere que el futuro de Lisander sea el mismo que el suyo...pero... es mi hijo, Ron. Es mi hijo. Nuestro hijo. Él asintió y tuvo que darme la razón. Caminó lentamente hacia la cuna, cuando ya Nymphadora lo había dejado allí y lo miró con una sonrisa. — Es tu hijo y por ello, lo protegeremos de cualquier destino. Incluso de aquel que Harry le tenga preparado. Pero él no conocía de lo que Harry era capaz. Estuve bajo llave durante dos meses completos. Pude haber perdido a mi bebé. Le faltaba mucho por conocer. Sí. Suspiré cuando Ron parecía un súper héroe de caricatura. Se detuvo una vez más junto a mí y cuidadosamente; plantó un beso sobre mi frente. Luego de ello bajó las escaleras hacia el salón y yo. Yo quise reírme, pero en verdad, solo lloré. Teníamos tantas esperanzas contra algo que quizá íbamos a perder. No era por pesimismo. Pero era el ministerio de magia. Eso iba a pasar. Una vez más, el abuso de poder se serviría en bandeja de oro y los pobres ilusos, nosotros en dado caso, íbamos a fomentarnos esperanzas insulsas. Sí, ya estaba cayendo en el pesimismo. Sonreí y me levanté como posesa y miré a mi pequeño. Dormía y se movía en la cuna. Quizá soñaba con algo. Ansiaba estar tan relajada como él lo estaba en ese momento. Desconociendo del mundo y sus alrededores. Pero no. Él lo podía hacer, porque yo estaba allí para ello. Por ende, tenía que permitirle continuar viviendo en desconocimiento. Lejos de un padre como Harry. Fuera que lo hiciera por amor o solo por amor a la libertad de un par. O del mundo entero si quería. Pero era mi hijo y no lo iba a considerar. No lo iba a entregar a su libre albedrío. No podía. Ese era mi papel de madre. Para eso dios nos había concebido. Para cuidar a nuestros hijos y prometerles un mejor futuro. Eso... un mejor futuro. Un mejor porvenir para el pequeño Lisander. Así fuera lo último que hiciera mañana. Así fuera eso lo último que supiera de mí. El resto no importaba. Solo su felicidad. Eso esperaba conseguir.Hola muchachos. Me atrasé muchísimo a causa de que me plagiaron una vez más y bueno, esto ha sido un caos. Pido disculpas. De todas formas, aquí está más de este fic. El anterior lo terminé. Besos y cariños. Gracias por todo.